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  • Mambrú se fue a la guerra: choque político destapa grietas en el oficialismo

    Mambrú se fue a la guerra: choque político destapa grietas en el oficialismo

    Mambrú se fue a la guerra es una canción infantil en español, traducción de la versión francesa Marlbrough s’en va-t-en guerre. “Mambrú” aparece como reducción fonética del duque inglés de Marlborough, vencedor de Francia en la batalla de Malplaquet en 1709.

    “Mambrú se fue a la guerra / chiribín, chiribín, chin chin / Mambrú se fue a la guerra / no sé cuándo vendrá / ajajá ajajá. / Vendrá para la Pascua / chiribín, chiribín, chin chin / vendrá para la Pascua o para Trinidad / ajajá, ajajá”. La historia concluye con que Mambrú no vuelve y se lo da por muerto, aunque lo real de la historia no es lo esencial: importa el tono burlón y la manera en que la guerra se trivializa y ridiculiza.

    Hay una disonancia cognitiva: se habla de guerra y de un funeral en un tono festivo y despreocupado. Al banalizar el acto de ir a la guerra como si fuera un juego —cantando— se produce una ironía que socava sus grandes justificativos. La guerra, narrada así como espectáculo y entretenimiento, recuerda al “rey del rating” mundial, Donald Trump, y su normalización de la violencia, tema abordado con profundidad en los reportajes largos de PERFIL por Enzo Traverso esta semana y por Antonio Scurati la pasada; recomiendo especialmente leerlos o escucharlos.

    Mambrú se fue a la guerra se convirtió en la principal canción de cuna hispanoparlante: su melodía, tan pegadiza, llevó a Beethoven a incorporarla en la obra orquestal La victoria de Wellington (Opus 91, 1813), representando a Francia, junto a God save the Queen por Inglaterra, en una sinfonía de la victoria que trascendió las intenciones del propio Beethoven, quien la consideraba una obra menor. En Argentina, María Elena Walsh tomó a Mambrú para su popular Canción del estornudo. Hay en la guerra algo atávico que convoca, y por eso resulta doblemente peligrosa.

    Este sábado, tras la firma por parte de Argentina del llamado Escudo de las Américas —refrendado por la mayoría de los países latinoamericanos salvo los tres grandes: el Brasil de Lula da Silva, el México de Claudia Sheinbaum y la Colombia de Gustavo Petro—, uno de los principales especialistas en asuntos internacionales, Juan Tokatlian, advirtió sobre nuestra participación diciendo: “En toda coalición de este tipo que Estados Unidos potenció después del 11/9 (Torres Gemelas), Washington establece la misión y suma a los que adhieren. No se trata de alianza, es una coalición. Por ejemplo, en 2003 y respecto a Irak se sumaron inicialmente varios países de la OTAN, una alianza militar, pero no todos los países miembros. Acá no se tarta de llevar el tema siquiera al TIAR, una alianza militar, sino una coalición ad hoc a la que en el futuro se podrían sumar otros países (si Lula y Petro perdieran sus elecciones este año). Esto no es un ejercicio retórico o formal”. En otras palabras, advierte Tokatlian, tendrá consecuencias.

    Argentina, además, fue el único país de Latinoamérica que institucionalmente apoyó el bombardeo norteamericano a Irán y se especula con que el canciller norteamericano, Marco Rubio, visite Buenos Aires el jueves próximo, a pesar de haber cancelado su presencia el día anterior en Chile para la asunción del presidente José Katz.

    El rey del rating argentino es Javier Milei: esa habilidad para captar la atención —hoy el recurso más valioso en política— aproxima a nuestro presidente a Trump, más allá de las diferencias estructurales en sus políticas económicas. Ambos son, ante todo, entertainers (entretenedores), flautistas de Hamelín (otro paradójico —irónico/trágico— cuento infantil) que, con su seducción y encanto, arrastran a sus seguidores casi sin cuestionamiento.

    Cuánto hay de payaso en un entretenedor lo dirán los resultados que obtenga. Lo más probable es que, cuando sus logros dejen de satisfacer a la audiencia —y tarde o temprano eso puede suceder— el mismo interés que generan para entretener se transforme con igual intensidad en rechazo. Un cuento infantil popular lo resume mejor que muchos análisis: termina con “el Rey está desnudo”.

    Juegos de guerra como los juegos de lenguaje de Wittgenstein en la batalla cultural. Juegos como la canción de Mambrú. Todo por el dólar a 1.400 pesos, hace un año a 1.100, en las elecciones de 2027 a 1.700. Es la forma posible de la dolarización con la que Milei ganó las elecciones en 2023 y en 2025, y a la que aspira en 2027: un dólar accesible como unique sell proposition de un plan económico monocausal.

    Otra columna inspiradora de ayer en PERFIL, la de Walter Curia titulada “Algo más a no imitar de EE.UU.”, viene ilustrada con la foto de la destituida secretaria de Seguridad de Estados Unidos Kristy Noem junto a Patricia Bullrich, ambas con sombrero, cuando la primera visitó Argentina y la segunda buscaba emular la política antiinmigratoria norteamericana. Una payasada más.

    Sobre la guerra en Medio Oriente, hoy escribe en PERFIL Slavoj Žižek bajo el inquietante título “Irán, de Heidegger a Kant”, y también recomiendo su lectura. Trump convirtió las noticias internacionales en asuntos domésticos en todo el mundo; en Argentina, Milei —con su alineamiento— lo hace aún más.

  • Por qué 1.000 barcos pierden su GPS en Medio Oriente y qué implica para el comercio y la seguridad global

    Por qué 1.000 barcos pierden su GPS en Medio Oriente y qué implica para el comercio y la seguridad global

    Las capacidades del sistema de posicionamiento global (GPS) de los buques de carga, los petroleros y otras embarcaciones que permanecen varadas en Medio Oriente por la escalada del conflicto son, probablemente, inferiores a las de un teléfono celular.

    Según expertos, esa carencia explica por qué desde el inicio de los ataques entre Estados Unidos e Israel la interferencia en las señales de navegación satelital ha dejado a alrededor de 1.000 buques en el Golfo y en el Golfo de Omán sin poder determinar su posición, de forma temporal o permanente.

    Dimitris Ampatzidis, analista senior de riesgos y cumplimiento en la firma de inteligencia del mercado energético Kpler, dijo a AFP que esa cifra equivale aproximadamente a la mitad de los buques en la zona.

    La gran mayoría de esas embarcaciones está frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos y de Omán.

    Un sistema de navegación satelital se compone de una constelación de satélites que transmiten señales horarias a la Tierra, lo que permite al receptor calcular su ubicación con precisión.

    Los smartphones modernos captan señales de cuatro constelaciones: el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) estadounidense, el europeo (Galileo), el ruso (GLONASS) y el chino (BeiDou).

    Hoy, la mayoría de los teléfonos celulares emplean dos bandas de frecuencia GPS: una más antigua y débil y otra más reciente y potente.

    Pero “muchos barcos solo escuchan la señal GPS civil original, llamada señal L1 C/A. Es la que existe desde principios de los años 90 para uso civil”, explicó a la AFP Todd Humphreys, profesor de ingeniería de la Universidad de Texas en Austin.

    Por eso, la mayoría de los buques no pueden confiar en los sistemas BeiDou o Galileo si el GPS falla.

    La situación resulta aún más grave en la aviación, por las normas propias del sector.

    “Hoy en día, no se encuentra ningún avión en el mundo cuyo receptor GPS integrado sea capaz de rastrear e interpretar señales distintas del GPS L1 C/A. Por lo tanto, está obsoleto desde hace 15 años”, afirmó Humphreys.

    Interferir una señal GPS “no es tan complicado”, dijo Katherine Dunn, autora de un próximo libro sobre la historia del GPS, “Little Blue Dot”.

    Lo único que se necesita es “otro transmisor de radio que pueda transmitir en la misma frecuencia, pero más fuerte”, dijo, lo que crea “un muro de confusión”.

    La suplantación de identidad es más sofisticada y más peligrosa, y afecta al Sistema de Identificación Automática (AIS) de un barco.

    Cada barco envía, una vez por segundo, un mensaje por una frecuencia de radio universal que informa su identidad, destino y posición.

    La suplantación manipula ese sistema, haciendo que el buque afectado emita una posición falsa o incoherente, lo que puede llevar a que parezca estar en tierra en Irán o en los Emiratos.

    Hoy las señales GPS no sólo sirven para fijar una ubicación: también alimentan relojes a bordo, sistemas de radar y registros de velocidad, dijo Dunn.

    Por eso, aun cuando las embarcaciones frente a los Emiratos o Kuwait estén protegidas del fuego de drones y escoltadas por el Estrecho de Ormuz, navegar sin GPS resultaría peligroso.

    “Dado el tamaño de los barcos, se ha hecho necesaria la asistencia electrónica para dirigirlos”, dijo un capitán de marina mercante que ha navegado en buques de carga alrededor del mundo.

    Las tripulaciones “tienen que recurrir a instrumentos del siglo XX: radares o puntos de referencia visibles”, explicó a la AFP bajo condición de anonimato.

    Sin duda, la interferencia de señales se emplea con fines tanto ofensivos como defensivos. Los países del Golfo orientan sus sistemas hacia sus propias costas para repeler los drones iraníes Shahed guiados por satélite, aceptando, como coste considerado aceptable, la perturbación de sus propias vidas.

    Israel aplicó la misma medida en 2024, al igual que Irán tras sus 12 días de confrontación con Israel el año pasado.

    “Aunque su propio tráfico aéreo o marítimo, sus repartidores o sus aplicaciones de citas se vean afectados por interferencias y suplantación de GPS, lo harán, como hizo Israel. Israel lo hizo durante un año en 2024”, afirmó Humphreys.

    Para la navegación aérea y marítima, las empresas emergentes desarrollan tecnologías alternativas que emplean el campo magnético de la Tierra o la navegación inercial.

    Pero para los buques actuales, navegar sin GPS sigue siendo una perspectiva distante.

    (AFP)

  • Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Varios economistas han señalado el “trilema” de política económica que afronta el Gobierno: reducir la inflación, acumular reservas en el BCRA y lograr la reactivación de la actividad. Conseguir esas tres metas de forma simultánea se le ha mostrado esquivo.

    La prioridad oficial desde el inicio fue bajar la inflación, objetivo que se alcanzó —en términos de la tasa mensual— hasta mayo de 2025.

    La acumulación de reservas se postergó hasta el comienzo de la denominada “fase 4”, periodo en el que el Banco Central ha comprado más de USD 3.000 millones.

    El tercer objetivo, referido a la producción y el empleo, quedó relegado. Como el Gobierno busca recuperar una inflación descendente, sostiene tasas de interés elevadas y absorbe del mercado, incluso en exceso, los pesos que el BCRA inyecta al comprar dólares. De ese modo encorseta al dólar y apuesta a que una política ortodoxa, basada en el control de los agregados monetarios, termine sometiendo a los precios.

    Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” jugó en contra de los activos argentinos

    Ahora, con la guerra en Medio Oriente ocupando el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” perjudicó a los activos argentinos, neutralizando e incluso invirtiendo el efecto neto del conflicto sobre la economía local. En el lado positivo, el conflicto aumenta en dólares las exportaciones de crudo y subraya las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, tras su licuefacción en plantas fijas o móviles).

    Gas argentino para Europa, a futuro

    Ese potencial se plasmó en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, liderado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.

    Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, dijo a Infobae: “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.

    Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).

    Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)

    “Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.

    Gas acorralado, en el presente

    A diferencia del petróleo, donde existen muchos más oferentes y rutas alternativas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz afectó con mayor severidad al gas. No solo cesó la actividad de Qatargas, que aporta el 20% del GNL mundial; además no hay certezas sobre cuándo podría reanudarse, explicó Bosch, y eso demandaría al menos un mes desde que el conflicto se dé por resuelto, algo hoy incierto.

    La zona es clave no solo por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel ampliaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, la principal planta de aluminio de Europa. Así, el aluminio —el segundo metal más comerciado del mundo, detrás del hierro y por delante del cobre— acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año e impacta en todo el espectro metalífero.

    Los fertilizantes, a su vez, son claves para la productividad del campo, que seguirá siendo durante varios años el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

    El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo ocurrido en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero a la incertidumbre sobre los valores se suma ahora la duda sobre la provisión en sí, dado que la oferta está mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado apuesta a una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que eso ocurra de inmediato.

    Fertilizantes y el campo argentino

    D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes en Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones en fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y por el temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta productora del país.

    Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, indica un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado, y el fosfato monoamónico (MAP).

    A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz sufrió un impacto negativo en precios porque Irán es uno de los principales importadores mundiales, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año y responde a decisiones de siembra ya tomadas hacia mayo.

    La suma y resta de efectos que el conflicto genera sobre la economía argentina es un ejercicio resbaladizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo y del litio favorece comercialmente a la Argentina. Pero varios de esos factores, y el conjunto, ejercerán más presión sobre los precios y la inflación.

    Cuestiones de confianza

    Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea y uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, sostiene que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó con fuerza a los activos argentinos.

    Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta: restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (aun con los fuertes vencimientos que enfrenta este año y el próximo), bajo la hipótesis de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, eso no está ocurriendo.

    Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)

    Según Vasconcelos, el Gobierno desconoce el lado de la demanda o, dicho de otro modo, que “las negras también juegan”. Así, por ejemplo, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país equivalente al de fin de 2025, Ecuador, que partía de un nivel similar, aprovechó el momento y lo redujo a la zona de 450 puntos básicos.

    De igual forma, existe una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares —11% respecto de fin de 2025— y el aumento del Bovespa brasileño, que ganó 25% en el mismo período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, se refleja en la divergencia entre las ADR bancarias: las de bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron en promedio 28%.

    De ese modo, la “luna de miel” legislativa del Gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que, por ahora, no encuentra respaldo en la evolución de la economía, marcada por cierres y despidos.

    El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que suscitan sus ideas y discursos en ciertos ámbitos equivale a la confianza que su Gobierno necesita generar para resolver el trilema: acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar la actividad y el empleo de manera simultánea.

    Guerra en Medio OrientePetróleoGasFertilizantesRiesgo paísInflaciónReservasActividad económicaÚltimas noticias

  • Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

    Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

    El presidente de JP Morgan Argentina y el Argentina Week

    Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU, Bank of Americas y el fondo Kaszek–, adelantó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.

    El encuentro convocará a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, miembros del gabinete y buena parte del círculo rojo local. Participarán como panelistas más de 50 CEOs y presidentes de empresas argentinas y asistirán más de 100 ejecutivos.

    Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.

    En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín habló sobre las expectativas y los desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del Gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. También describió la situación actual de JP Morgan en la Argentina y la relación bilateral con Estados Unidos.

    La relación bilateral entre Argentina y EEUU

    “Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.

    Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 años y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense, cuyo origen se remonta a 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes trabajó en el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.

    En la torre del banco, la más grande de EEUU y la más valiosa del mundo si se considera su capitalización —unos USD 780.000 millones—, en Park Avenue, Midtown Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad, presentará a Javier Milei.

    — ¿Qué cree que buscan los inversores que asistirán al evento?

    — Es una agenda amplia que abarca salud, tecnología, economía del conocimiento, agronegocios, minería y energía. Participarán funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y autoridades del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon abrirá el evento y presentará al Presidente. El objetivo es promover a Argentina: estamos apuntando a la economía real y a las finanzas, pero sobre todo a inversión directa, que es lo que el país necesita.

    Gómez Minujín habló también de la coyuntura económica local

    — ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?

    — Aún falta conocimiento sobre lo que realmente está ocurriendo en Argentina. En el Argentina Week se va a discutir y mostrar dónde está parado el país y qué falta para avanzar. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores observan la coyuntura y se preguntan qué pasará el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no pudieron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba satisfecha. ¿Se podrá esta vez dar vuelta la página, posicionar al país, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Esa es la pregunta que se hacen todos. ¿Por qué nos va mal si tenemos recursos naturales, capital humano y un territorio increíble sin conflictos raciales y religiosos? Es momento de creer que esta vez puede ser diferente.

    — ¿Qué sería un Argentina Week exitoso?

    — Que los participantes perciban a Argentina como un lugar atractivo para invertir. Ese sería el éxito.

    — ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?

    — No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y eso suele traer volatilidad y temor: la gente se refugia en el dólar. Pasó antes. Estoy convencido de que Estados Unidos jugará un papel significativo, como ocurrió en las elecciones de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.

    — ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si fuera necesario?

    — Sí, porque nos perciben como un aliado estratégico.

    El número 1 de JP Morgan y la tensión entre el Gobierno y un grupo del “círculo rojo” local

    — ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?

    — Argentina históricamente ha sido una economía cerrada y es financieramente más débil. Necesitamos que el contexto global esté estable para poder acceder a los mercados. Nos impacta lo que sucede en Medio Oriente porque genera incertidumbre mundial y encarece todo. Los problemas no se resolvieron y hoy no hay acceso al mercado de capitales; eso llevará tiempo. Estamos en un proceso de estabilización tras el riesgo sistémico de 2023. Las cosas se van ordenando de a poco, pero aún no cruzamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido proteger el superávit fiscal.

    — El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar financiamiento; ¿coincide con esa estrategia?

    — En cuanto surja una nueva ventana internacional, debería intentarlo, aunque la situación es más compleja ahora. Paralelamente, es necesario desarrollar un mercado de capitales local, como tienen la mayoría de los países. Desde la expropiación de las AFJP, un error grave según mi visión, se destruyó parte del mercado de capitales.

    — Áreas de research de muchos bancos internacionales emitieron informes críticos sobre Argentina la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?

    — No, no creo. Hablo por JP Morgan: tenemos una mirada constructiva y pensamos que la inflación seguirá bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos transitando hacia una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores; por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial demanda un tipo de cambio distinto o que no se aumenten impuestos para facilitar importaciones. Son ajustes puntuales. El Gobierno plantea que sin resolver la macro no se puede resolver la micro.

    — ¿Qué es lo que más le preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?

    — No quiero parecer parcial por mi especialidad financiera, pero Argentina debe acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No debe crecer la desconfianza social por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week: para intentar generar inversión en el sector privado y en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que todavía falta.

    — Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?

    — Era necesario aprobar la reforma laboral, no solo para modernizar la ley sino para mostrar que el Gobierno tiene la gobernabilidad para impulsar reformas.

    — ¿Es una buena reforma?

    — Es buena, pero no será un game changer: no significa que automáticamente todo el mundo vendrá a invertir. La confianza es clave. Otra vez, habrá que ver qué sucede en las elecciones del año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

    — ¿Cree que esa continuidad tiene posibilidades?

    — Creo que sí. Depende de factores que ya mencioné: acceso al mercado, mayor inversión, reducción de la inflación y evitar una recesión. Son variables importantes. La gente vota por su bolsillo y su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Además, la oposición no logró renovar su discurso.

    — Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo interpreta ese contexto?

    — Los industriales necesitan tasas de interés más bajas para renovarse y competir internacionalmente. Requieren maquinaria y mayor inversión. No hay un sector de la construcción activo ni un mercado hipotecario desarrollado. Si el riesgo soberano sigue alto será difícil que bajen las tasas. Existe además la reforma tributaria: el Gobierno podrá decir que ya redujo algunos impuestos y retenciones y que el superávit es esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo.

    — ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?

    — Los ataques personales no ayudan. Nunca estuve a favor de ellos, que sí ocurrieron en momentos anteriores, cuando los presidentes ponían a alguien entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y no le está yendo mal. Es importante escuchar y respetar todas las posiciones.

    — Hablemos del banco: ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?

    — Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera frenado. Por eso seguimos invirtiendo. Tenemos un centro de servicios, el BACC (Buenos Aires Corporate Center), donde trabajan 4.000 personas y proyectamos llegar a 5.000. Abrimos muchas vacantes: el año pasado contratamos 1.000 personas y recibimos 50.000 postulaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos trabajo de alto valor agregado; no somos un call center. Además, mantenemos nuestro negocio tradicional de banca de inversión, ayudando a grandes empresas a conseguir financiamiento y financiando proyectos.

    — ¿Cómo es exportar servicios a la propia corporación desde Argentina con el actual nivel del dólar y de costos?

    — El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo, y se acerca al de algunas áreas de países más desarrollados, como ciertos sectores del Reino Unido. El punto es que aquí hay talento igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. El costo salarial argentino es más alto que hace un año, pero competimos con posiciones de primer nivel en otros mercados que son aún más caras. No nos medimos con India; nos medimos con Estados Unidos. Y allí seguimos siendo muy competitivos.

    — ¿Hace cuánto está en el banco?

    — Hace 30 años. Como presidente, desde 2008. Pasé por varias crisis.

    — ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?

    — El peor fue 2001: yo estaba en el banco, aunque no como presidente. Fue una crisis financiera sistémica gravísima; Argentina retrocedió mucho. Habría que analizar cómo llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, también fue muy complicado. En Argentina uno está acostumbrado a vivir en crisis, por lo que buscar el ajuste más fino es inusual.

    — ¿Y el mejor momento?

    — Hoy vivimos una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina pueda dar vuelta la página y progresar. Si no lo logra, si el Gobierno fracasa y los argentinos volvemos a caer, será muy difícil de sostener. La sociedad no está en su mejor momento, pero hay mucha expectativa y gente apostando a este cambio. Si no lo logramos como conjunto y con liderazgo, será muy decepcionante.

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  • Explosión junto a la embajada de EEUU en Oslo: investigan posible vínculo con el conflicto en Medio Oriente

    Explosión junto a la embajada de EEUU en Oslo: investigan posible vínculo con el conflicto en Medio Oriente

    La policía de Oslo, capital de Noruega, desplegó un amplio operativo en los alrededores de la embajada de Estados Unidos tras una potente explosión registrada alrededor de la 1:00 de la madrugada (hora local) en la zona de Huseby. Las autoridades mantienen diálogo con la sede diplomática y no se han reportado heridos.

    “Por el momento no hay información sobre qué ocurrió exactamente ni quiénes podrían estar involucrados”, indicó Per-Ivar Iversen, portavoz del distrito policial de Oslo.

    Vecinos del área dijeron a medios locales que escucharon un estallido que hizo temblar las viviendas y vieron una capa de humo cubriendo la zona donde se ubica la embajada. Uno de los residentes contó: “Estaba viendo la televisión cuando se oyó un estruendo y toda la casa tembló”.

    Otro vecino relató: “Estaba durmiendo y me despertó la explosión. Fue muy potente. También vimos una densa humareda saliendo de la embajada”.

    Tras el incidente llegaron al menos cinco o diez patrullas policiales y un helicóptero sobrevoló la zona. También participaron tres dotaciones de bomberos y una ambulancia. Testigos señalaron que la policía instaló un control de ruta a unos 700 metros de la embajada.

    “La policía iluminó la entrada de la oficina de visas y la caseta de vigilancia. Al parecer, son de algún tipo de escuadrón antibombas, con cascos y chalecos”, sostuvo una periodista del medio local Dagbladet.

    El comandante del operativo en el lugar, Mikael Dellemyr, confirmó a las 2:30 de la madrugada del domingo que se produjo una explosión en la entrada consular de la embajada de Estados Unidos en Oslo. Según el reporte inicial, la sede diplomática solo sufrió daños menores.

    Sobre el origen del estallido, Dellemyr indicó que las autoridades tienen una idea de lo que pudo haberlo causado, aunque prefirieron no divulgar detalles en esta etapa de la investigación. “Tenemos una idea de qué lo causó, pero no queremos revelarlo ahora”, señaló.

    Al lugar acudió el escuadrón antibombas de la policía, junto con técnicos forenses que llevan adelante las investigaciones correspondientes.

    Las embajadas de Estados Unidos en Medio Oriente se encuentran en alerta máxima a raíz de las operaciones militares estadounidenses en Irán, y varias de ellas han sido blanco de ataques en respuesta a acciones de Teherán contra objetivos industriales y diplomáticos.

    En el caso de Oslo, la policía noruega señaló que no existen indicios de que el incidente ocurrido cerca de la embajada estadounidense esté vinculado con el conflicto regional.

    Semanas atrás, el portavoz militar Brynjar Stordal informó que parte de los efectivos noruegos desplegados en Medio Oriente regresaron a Noruega, mientras que otros fueron reubicados en diferentes puntos de la región. La medida respondió al aumento de la tensión en torno a Irán, en el contexto previo al conflicto desatado tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.

    Las Fuerzas Armadas de Noruega comunicaron que la reubicación afectó sólo a una parte de los cerca de 60 soldados noruegos presentes en la región. Stordal aclaró que “no todos” los efectivos están siendo trasladados y que la decisión responde específicamente a la situación generada. No se detallaron cifras exactas sobre el número de militares replegados ni los destinos alternativos, aunque se confirmó que algunos regresaron al país europeo y otros permanecen en ubicaciones alternativas.

    La decisión noruega coincidió con el anuncio de Alemania sobre la retirada temporal de parte de su personal apostado en Erbil, capital del Kurdistán iraquí. Según un portavoz del Ministerio de Defensa alemán, la medida es una “precaución” acordada con los aliados multinacionales por la tensión previa a la guerra en Medio Oriente.

  • Milei publicó en IG un dibujo junto a Trump como ‘libertadores de América’ y generó fuerte rechazo

    Milei publicó en IG un dibujo junto a Trump como ‘libertadores de América’ y generó fuerte rechazo

    Tal vez algún día se sabrá si hubo algún ‘autor intelectual’ o si fue el propio Javier Milei, quien, mediante IA, creó la imagen que posteó en su cuenta de Instagram este sábado por la noche desde Estados Unidos. La ilustración muestra una suerte de mapa antiguo de América: en la parte superior aparece un imponente Donald Trump, representado con uniforme de los tiempos de la independencia estadounidense, mientras que Milei se reserva el rol de ‘libertador’ en América del Sur, luciendo un espectacular atuendo, también de guerra, en su caso con rasgos entre lo napoleónico y lo sanmartiniano… Todo bajo un título “Escudo de las Américas”

    La creatividad se agotó en la ilustración; el mensaje del posteo fue breve y se limitó a recitar,La Libertad Avanza. Viva la libertad carajo’, en letras mayúsculas. Aun así, reunió miles de comentarios y respuestas que oscilaban entre las burlas, cuestionamientos sobre la dependencia con Estados Unidos y duras ironías sobre su salud mental; una catarata que seguidores libertarios enfrentaban con el mismo tono heroico del dibujo de Milei, festejando “hacer llorar a los zurdos”, como Santiago Oría y Alex Caniggia. Pero, hay que reconocerlo, predominaban las ironías y las chanzas, y muchos mensajes llegaron a la grosería y al insulto.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Javier Milei y Donald Trump

    Dejamos entonces algunas de esas postales, derivadas, se supone, de la ‘batalla cultural’:

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    Milei posteó un dibujo suyo y de Trump como 'libertadores de América' y hubo miles de respuestas.

    HB

  • Benjamin Netanyahu afirmó que Israel mantiene el ‘casi total’ control del espacio aéreo iraní, según gobierno israelí

    Benjamin Netanyahu afirmó que Israel mantiene el ‘casi total’ control del espacio aéreo iraní, según gobierno israelí

    El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que su país mantiene un control casi total sobre el espacio aéreo iraní tras una semana de ataques coordinados con Estados Unidos.

    “Gracias a nuestros valientes pilotos y a los pilotos estadounidenses, hemos logrado el control casi total del espacio aéreo sobre Teherán”, aseguró.

    Netanyahu agradeció el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por reconocer la amenaza iraní tanto para la seguridad estadounidense como para la estabilidad global.

    “Ya en la primera semana, hemos eliminado al dictador Ali Khamenei. Hemos destruido instalaciones gubernamentales, fábricas de armamento y centenares de lanzadores de misiles balísticos gracias a nuestros pilotos y a los pilotos estadounidenses”, puntualizó Netanyahu.

    El desarrollo de la operación, identificada como Rising Lion, incluyó ataques a infraestructuras militares estratégicas. Netanyahu explicó que el régimen iraní intentó reconstruir y ocultar parte de sus capacidades militares en instalaciones subterráneas para protegerlas de los bombardeos.

    Durante su intervención, Netanyahu destacó la cooperación con Estados Unidos como un factor central para alcanzar los objetivos militares.

    El presidente Trump apoyó la iniciativa al reconocer el peligro que representaba Irán no solo para Israel sino para la comunidad internacional. Por su parte, el primer ministro sostuvo que la ofensiva conjunta buscó anticipar ataques iraníes contra intereses estadounidenses e israelíes en la región.

    Los ataques de Israel y Estados Unidos sobre territorio iraní se intensificaron desde el inicio del conflicto, con aproximadamente 3.400 bombardeos ejecutados contra instalaciones estratégicas.

    “En estos últimos días, Irán ha atacado a 12 países vecinos. Los apoyamos. Son muchos los países que ahora se vuelven hacia nosotros para cooperar”, declaró Netanyahu.

    El gobierno de Netanyahu sostiene que la destrucción de cientos de lanzadores de misiles balísticos y la eliminación del líder supremo han reducido significativamente la capacidad ofensiva de Irán.

    “Continuaremos con toda nuestra fuerza”, advirtió Netanyahu en un breve mensaje televisivo, sobre un balance de la operación iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos contra Irán.

    Además, reiteró que la ofensiva continuará hasta alcanzar los objetivos definidos, entre ellos la erradicación del régimen iraní y el establecimiento de condiciones para una futura relación pacífica entre Israel e Irán.

    “Quien deponga las armas no tendrá nada que temer; quien se niegue a hacerlo sufrirá las consecuencias”, expresó Netanyahu.

    La campaña ha contado con el apoyo explícito de Estados Unidos tanto en la planificación como en la ejecución de los ataques. Netanyahu subrayó que la alianza entre ambos países se ha fortalecido y constituye un pilar fundamental para la seguridad regional.

    “Al pueblo iraní se acerca la hora de la verdad, porque no buscamos dividir Irán, sino liberarlo del yugo de la tiranía y vivir en paz con él. Esta liberación depende de ustedes, del valiente pueblo iraní”, comunicó el primer ministro.

    Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó este sábado la posibilidad de enviar tropas a Irán con el objetivo de controlar las reservas de uranio enriquecido del país. “Quizá en algún momento lo hagamos. Sería fantástico”, declaró Trump al ser consultado sobre el tema por periodistas a bordo del Air Force One.

    La Casa Blanca sostiene que el régimen iraní había acumulado reservas de uranio enriquecido cercanas al umbral necesario para fabricar un arma nuclear. En este sentido, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, indicó en una entrevista con Infobae que “Irán acumuló una cantidad exorbitante de uranio con una pureza muy parecida a la necesaria para un arma nuclear”.

    Durante su conversación con la prensa, Trump calificó como una “rendición” la propuesta del presidente iraní, Masud Pezeshkian, para reducir las tensiones con los países vecinos. El mandatario estadounidense consideró que la iniciativa equivale a una derrota para Irán y la interpretó como una victoria para Washington y sus aliados en la región. Trump afirmó además que las autoridades iraníes han empezado a disculparse con los países vecinos y sostuvo que, en su opinión, Irán no volverá a atacar a estos estados.

    (Con información de AFP)

  • Sebastián Loketek, de Bank of America: “El objetivo del evento es que las inversiones no esperen a las elecciones de 2027”

    Sebastián Loketek, de Bank of America: “El objetivo del evento es que las inversiones no esperen a las elecciones de 2027”

    La Argentina vuelve a mostrarse ante Wall Street con un objetivo distinto. El Gobierno de Javier Milei asegura que no busca colocar deuda en el mercado internacional, sino atraer capital hacia sectores que considera clave para destrabar un crecimiento sostenido: energía, minería, agroindustria y tecnología.

    Ese es el espíritu detrás de la Argentina Week, el evento que comenzará este lunes en Nueva York y reunirá durante varios días a funcionarios, gobernadores, bancos, fondos de inversión y ejecutivos de grandes compañías, tanto locales como globales. La iniciativa es organizada por Bank of America (BofA), JP Morgan, la Embajada Argentina en los Estados Unidos y el fondo Kaszek. La apuesta oficial es transformar el renovado interés por la Argentina en inversiones concretas.

    Pero comprometer capital durante décadas en proyectos de la economía real es muy distinto a conseguir lo que se conoce como “hot money”. Quien compra un bono puede venderlo en segundos; quien participa en una mina, un yacimiento o un proyecto energético queda atado al país durante muchos años. Y en esas decisiones aparece inevitablemente una pregunta política: ¿Qué puede pasar después de las elecciones presidenciales de 2027?

    Ese es el dilema que describe Sebastián Loketek —managing director y head of Southern Cone Investment Banking de Bank of America y uno de los organizadores del encuentro—. Con más de dos décadas trabajando en Nueva York con fondos internacionales, Estados y empresas de la región, el ejecutivo asegura que el interés por la Argentina creció con fuerza en los últimos dos años. Pero la gran discusión entre los grandes jugadores globales sigue siendo una: si conviene apostar ahora o esperar a que se despeje el panorama político.

    En diálogo con LA NACION, Loketek sostiene que el mercado internacional de deuda ya está abierto para muchas compañías argentinas y algunas provincias, y que en el caso del soberano la discusión pasa más por el nivel de la tasa que por el acceso. Pero advierte que para las inversiones de largo plazo todavía pesan otras preguntas: la continuidad política después de 2027, el avance de las reformas estructurales y la normalización del mercado cambiario. A ese escenario se suma además un contexto internacional más volátil —marcado por conflictos como la guerra en Irán— que puede afectar el apetito global por el riesgo.

    —¿Qué es lo que hoy le trasladan los inversores cuando hablan sobre la Argentina? ¿Qué preguntas aparecen con más frecuencia?

    —El diagnóstico en general es bastante parecido. Muchos dicen que el Gobierno va en la dirección correcta y valoran que se haya atacado el problema fiscal y que se haya estabilizado la macro. Eso afuera se reconoce. Pero para los inversores estratégicos eso no siempre alcanza para tomar una decisión grande de inversión. Ahí aparece una segunda tanda de preguntas. La principal tiene que ver con las reformas estructurales y con la continuidad política. Hoy por lo menos podemos contar que se aprobó la modernización laboral, que hay reformas en discusión y que Milei está intentando avanzar con cambios importantes. Eso al mercado le gusta, sobre todo cuando ve que algunas cosas salen con cierto consenso y no solo por una votación ajustada. Pero después viene la pregunta más difícil.

    —¿Cuál es esa pregunta?

    —¿Qué va a pasar en 2027? Esa es la gran incógnita. Nadie tiene la bola de cristal. Entonces el dilema que aparece muchas veces es si vale la pena entrar ahora, cuando probablemente haya más oportunidad, o esperar a ver qué pasa con las próximas elecciones y entrar después con más certeza. Para inversiones que tienen horizontes de diez o quince años, esa discusión pesa mucho.

    En muchos comités de inversión aparece exactamente ese planteo: si conviene asumir el riesgo ahora o esperar a que el panorama político esté más claro. Algunos dicen que prefieren esperar hasta después de 2027, aunque eso signifique entrar más caro, pero con más previsibilidad.

    —En ese contexto, ¿qué buscan con la Argentina Week?

    —El objetivo es empujar la decisión y que no esperen a ver qué pasa en las elecciones de 2027. Es el desafío que tenemos. Interés por la Argentina hay mucho más que hace uno o dos años. Vemos gente preguntando, viniendo, tratando de entender las oportunidades. Pero una cosa es el interés y otra la decisión de invertir.

    La idea del evento es juntar a todos en el mismo lugar: al Gobierno, a los gobernadores, a las empresas locales, a las compañías internacionales y a los inversores. No solo ejecutivos financieros, sino CEOs y dueños de empresas que son los que toman las decisiones.

    Además, la intención es que se transforme en algo permanente. Brasil hace esto desde hace muchos años con su Brazil Week y toda Nueva York habla de Brasil durante esos días. Nosotros, con el embajador Alec Oxenford, dijimos que la Argentina también tenía que tener algo así: una semana en la que todo el ecosistema financiero esté pensando en el país. La demanda superó las expectativas. La idea inicial era hacer un evento chico, de unas 150 personas, pero terminamos ampliándolo a 300 y aun así quedó gente afuera.

    —¿Dónde ven hoy más interés por invertir?

    —La energía y la minería generan muchísimo interés afuera. Son sectores donde la Argentina tiene un potencial enorme, pero también requieren inversiones muy grandes y decisiones de largo plazo. Por eso los procesos llevan tiempo.

    En minería, incluso, puede que las discusiones vayan un poco más rápido porque la Argentina no tiene grandes compañías locales del sector. Entonces necesariamente tienen que participar los grandes jugadores globales.

    En Vaca Muerta también hay mucho interés, pero ahí aparece una dinámica diferente: hay compañías locales muy fuertes que están invirtiendo mucho. Y eso es muy positivo, porque cuando los grandes fondos internacionales ven que los grandes grupos argentinos están apostando fuerte al país, les da más confianza.

    —El Gobierno apuesta mucho al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). ¿Cómo lo ven los inversores desde afuera?

    —Suma mucho. Es una herramienta muy interesante para inversiones grandes porque da cierta previsibilidad en aspectos regulatorios y fiscales. El desafío es que todavía muchos inversores internacionales no lo conocen en detalle.

    Las compañías tienen que venir, entender cómo funciona, hablar con asesores y analizar si sus proyectos encajan dentro del régimen. Eso lleva tiempo. Pero claramente es una señal positiva de que la Argentina quiere atraer proyectos grandes y darles cierta estabilidad.

    De todos modos, una herramienta como el RIGI por sí sola no alcanza. También es importante avanzar en la normalización macro y en reglas claras para el funcionamiento de la economía.

    —Usted mencionaba antes la diferencia entre inversores financieros y estratégicos. ¿Qué cambia ahí?

    —El inversor financiero suele entrar antes porque invierte en activos más líquidos. Puede mirar el largo plazo, pero también tiene la posibilidad de salir antes.

    El inversor estratégico es distinto: está mirando proyectos de cinco, diez o quince años. Y ahí la decisión es mucho más compleja. En sectores como minería o energía necesitás justamente a esos inversores, porque son proyectos que requieren muchísimo capital.

    —En la Argentina hay mucho debate sobre el cepo y los controles de capital. ¿Es un tema que preocupa a los inversores?

    —Sí, claramente tiene impacto. Tal vez no es tan determinante para el inversor financiero, pero para el inversor estratégico sí pesa mucho. Cuando una empresa evalúa invertir miles de millones de dólares en un proyecto, necesita tener claro cómo va a poder mover capital o girar dividendos en el futuro.

    Además, muchas veces alguien tiene que ir a un comité de inversión y explicar por qué vale la pena apostar por Argentina. Cuanto más compleja sea la historia —controles, tipos de cambio, regulaciones— más difícil es defender esa decisión frente a otras oportunidades en el mundo.

    Se han dado pasos importantes y la situación hoy está bastante más normalizada que antes. Pero sacarle ruido a esa discusión es muy importante.

    —¿Y el debate sobre si el tipo de cambio está atrasado?

    —Se pregunta, pero no es lo principal. Lo que más preocupa es la volatilidad. Al mercado no le gusta la idea de que el tipo de cambio pueda moverse de golpe 15% para un lado o para el otro.

    Para proyectos de largo plazo es más importante la estabilidad que discutir si el tipo de cambio está un poco más apreciado o un poco más alto. La capacidad de planificar es clave.

    —Varias empresas argentinas lograron colocar deuda en el exterior en este último tiempo. ¿Cómo ve hoy el mercado para el país?

    —El mercado de deuda para compañías argentinas de cierto tamaño y buena calidad está abierto desde hace más de un año. El resultado de las elecciones de medio término, con el gobierno como ganador, sin duda aceleró las cosas.

    También para algunas provincias. Nosotros mismos colocamos un bono de Entre Ríos hace poco y funcionó bien. Muchas empresas además llegaron a este proceso con balances relativamente sanos porque durante años no pudieron emitir afuera.

    —¿Y el mercado está abierto también para el soberano como ha dicho recientemente Caputo?

    —Yo diría que sí. El mercado está abierto. La discusión es la tasa. El equipo económico tendrá que decidir si el costo al que podría financiarse hoy le resulta conveniente o no.

    Pero no veo un problema estructural de acceso al mercado. La pregunta es más bien si vale la pena salir ahora o esperar a que el riesgo país baje un poco más.

    —Con todas las señales que da el gobierno, ¿por qué cree que el riesgo país no baja más rápido?

    —Creo que hay varios factores. Por un lado está la historia reciente: a mucha gente le fue mal con la Argentina y eso pesa en los comités de inversión. La experiencia 2018-2019 todavía está muy presente.

    Por otro lado hay mucha volatilidad global y oportunidades en otros mercados. Además, muchos grandes fondos ya tuvieron posiciones importantes en Argentina y hoy no necesariamente están buscando aumentarlas agresivamente.

    —El contexto internacional también está marcado por conflictos como la guerra en Irán. ¿Cómo impacta eso?

    —Tiene dos efectos. Por un lado, la Argentina como productor de commodities puede verse beneficiada porque está lejos de los grandes focos de conflicto y tiene recursos que el mundo necesita: energía, minerales y alimentos.

    Pero al mismo tiempo estos episodios suelen aumentar la volatilidad global y reducir el apetito por riesgo. Y Argentina todavía es vista como un país de alto riesgo.

    —¿Influye el respaldo político de Estados Unidos al Gobierno argentino en el interés por invertir?

    —Sí, ayuda. En la agenda del evento va a haber también funcionarios del gobierno norteamericano y eso siempre suma. No porque el gobierno de Estados Unidos pueda empujar directamente a las empresas a invertir, pero sí porque genera un clima más favorable.

    —¿Influye la figura de Javier Milei en el interés que despertó el evento?

    —Sí, claramente genera interés. La gente lo quiere ver, quiere escucharlo. Tiene algo de rockstar. Cuando él confirmó que iba a participar del evento, el interés creció mucho.

    Pero no es solo curiosidad. Los inversores quieren escuchar qué tiene para decir sobre el rumbo de la economía y sobre las reformas. Quieren entender si para la Argentina esta vez realmente será diferente.


  • De Loredo lanza “De Loredo Session” como mensaje opositor y apuesta a frente anti-PJ para 2027

    De Loredo lanza “De Loredo Session” como mensaje opositor y apuesta a frente anti-PJ para 2027

    En el radicalismo cordobés están contando los días para la “De Loredo Session”, que encabezará el exdiputado Rodrigo de Loredo el mediodía del sábado en el Quality. No será un acto partidario tradicional ni un lanzamiento formal de candidatura; en los hechos funcionará como un punto de consolidación de su proyecto político rumbo a 2027.

    En su entorno la describen como una instancia para darle volumen y formalidad a una aspiración que el dirigente opositor viene anunciando desde el último tramo del año pasado: disputarle la gobernación de Córdoba al PJ. Más que un lanzamiento, la presentan como un punto de partida político más orgánico, una puesta en escena para ordenar el discurso, mostrar volumen propio y proyectar liderazgo dentro y fuera del radicalismo, con la vista puesta en 2027.

    La actividad tendrá un fuerte contenido político. De Loredo realizará un diagnóstico crítico de las casi tres décadas de gobiernos peronistas en la provincia —hoy encabezados por el gobernador Martín Llaryora— y empezará a delinear algunos lineamientos de propuestas pensando en una eventual alternancia en el poder.

    Cerca del referente radical anticipan un discurso con cuestionamientos al oficialismo provincial y con una idea que se repetirá como eje político: el peronismo atraviesa un “fin de ciclo” en Córdoba. Pero la convocatoria no se limitará a la crítica; el mensaje incluirá también un primer esbozo de propuestas y lineamientos de gestión, en una lógica que el deloredismo define como un diagnóstico de la realidad provincial acompañado por ideas para una futura administración.

    Mensaje “hacia afuera”

    La llamada “session” tendrá, según prometen, un diseño cuidadosamente pensado y con impronta disruptiva. No habrá movilización de la estructura partidaria ni una convocatoria clásica de militancia. La apuesta se centra en un encuentro de tono ciudadano, orientado a interpelar a jóvenes e independientes. El mensaje, explican en su entorno, no estará dirigido a la militancia radical sino al electorado que se mantiene al margen de la dinámica partidaria.

    La dirigencia radical —intendentes y legisladores entre ellos— estará presente, pero la convocatoria se impulsó principalmente a través de redes sociales y con una lógica distinta a la de los mítines tradicionales. El objetivo es claro: hablar “hacia afuera”, aportó una voz deloredista. La clave es el votante común que no participa activamente de la política, pero que busca respuestas frente a problemas cotidianos que, según sostienen en el deloredismo, el gobierno provincial no logra resolver: salud, seguridad y presión tributaria, entre otros.

    Ese diseño también explica por qué el discurso buscará trascender al radicalismo. La idea de un frente no peronista aparece como el anclaje central del mensaje político. “La gente quiere ver a los partidos opositores trabajando juntos”, repiten cerca de De Loredo al explicar la estrategia.

    El exdiputado apuesta por instalar la idea de una coalición amplia que pueda destronar al peronismo cordobés en la próxima elección provincial. Un De Loredo “dolido” tuvo que poner la otra mejilla ante la dura crítica de Luis Juez, pero no salió a confrontarlo. En ese marco, su entorno afirma que la aspiración del referente radical a la gobernación es “genuina” y que cualquier eventual acuerdo con otras fuerzas —sobre todo con La Libertad Avanza (LLA)— debería darse en términos de aliados políticos y no en una relación de subordinación.

    Al mismo tiempo, relativizan el peso territorial del espacio libertario en Córdoba encabezado por Gabriel Bornoroni, incluso en medio del operativo de seducción que LLA viene desplegando sobre intendentes radicales.

    Intendentes y la interna UCR

    En ese terreno, De Loredo muestra su músculo político. Su entorno exhibe como una de sus principales fortalezas el despliegue territorial del radicalismo, con más de 170 intendentes en toda la provincia. “La mayoría está encolumnada detrás de Rodrigo”, aseguran interlocutores deloredistas, que ven en ese entramado de gestiones locales uno de los pilares del proyecto político para 2027.

    La disputa por ese capital territorial no está exenta de tensiones. En el radicalismo reconocen que, en medio de la crisis económica y de las finanzas ajustadas de los municipios, la relación con el poder provincial también juega su propia partida.

    La llegada de recursos y obras desde la administración de Llaryora genera un delicado equilibrio entre gestión y alineamiento político. En el deloredismo, sin embargo, relativizan esa presión. “Que agarren todo lo que puedan ahora; en algún momento habrá que clavar los tacos”, sintetizó una voz del espacio sobre el comportamiento de los jefes comunales.

    Las tensiones internas en la UCR, sin embargo, siguen latentes. Desde los núcleos opositores cuestionan que De Loredo haya corrido el eje del discurso hacia un frente opositor más amplio y advierten que en los últimos meses ni menciona al radicalismo en sus intervenciones públicas. Para ese sector, esa estrategia diluye la identidad partidaria.

    El debate se da en medio de una interna que todavía no tiene fecha formalizada. Aunque en el partido se menciona el 7 de junio como posible día de los comicios, aún no hay cronograma oficializado. Desde el mestrismo calificaron de “insólita” la situación y reclaman que se convoque al Comité Provincia para avanzar con el proceso electoral interno. En el deloredismo admiten que aún se están “ajustando” detalles, mientras que en la oposición interpretan la demora como parte de una pulseada de poder dentro del círculo del exdiputado.

    En ese tablero también pesan las diferencias con el intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, y sus condiciones en torno al control del partido y la conducción política de la bancada radical en la Legislatura.

    A ese escenario se sumaron nuevas fricciones políticas. El jefe radical en la Unicameral, Matías Gvozdenovich, denunció la injerencia del gobierno de Llaryora para impulsar una “tercera vía” dentro del radicalismo, encabezada por el intendente Luis Quiroga y el legislador Dante Rossi. El dirigente acusó al oficialismo de presionar a intendentes y anticipó que presentará una denuncia judicial por el presunto uso de recursos del Estado para influir en la disputa interna del partido.

    En ese contexto, el acto del sábado no sólo buscará proyectar a De Loredo como alternativa de poder frente al peronismo. También funcionará como una demostración de poderío interno, aunque no habrá ninguna mención a la nueva pulseada en la UCR por su conducción política con miras al 2027.

  • Felipe Solá: «Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei»

    Felipe Solá: «Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei»

    Van más de 35 minutos de una entrevista que arrancó por la actualidad internacional cuando Felipe Solá cuela una frase que abre otro mundo. Es una definición que suena como para destacarla en letras de molde. “Yo creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei”, dice el excanciller y exgobernador bonaerense (2002-2007) al referirse a la próxima elección presidencial. Cuando Tiempo le pide que fundamente su análisis, el dirigente peronista insiste y apela a un pronóstico que incluye números: “Para mí hay más de 50% de chances, de probabilidades. No sé si un seis a cuatro, pero cerca”.

    Por su historial en la función pública, por los dos cargos más relevantes que ocupó, Solá puede hablar tanto de la guerra que enfrenta al tándem EE UU-Israel con la República Islámica de Irán (y de su impacto planetario) como también de la transición que vive el peronismo. De 75 años, ingeniero agrónomo nacido en CABA y bonaerense por adopción, en sus respuestas van apareciendo opiniones fuertes, detalles, anécdotas, información actualizada y aprendizajes incorporados desde la propia experiencia.



    Felipe Solá: "Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei"

    Cuatro meses atrás, en un plenario del PJ nacional realizado en la sede partidaria de la calle Matheu, Solá planteó que el peronismo debía romper cierto aislamiento internacional y, además, reconstruir puentes con la superpotencia hegemónica (al menos) del hemisferio. “No podemos tomar a (Donald) Trump como si fuera todo EEUU”, fue una de sus frases entonces. Hoy sigue considerándolo necesario pero asume que “las cosas han cambiado” porque “Washington ya no es el mismo”. “Es un Washington muchísimo más tensionado”, afirma, y menciona “la radicalización de la política de agresión de Trump en Venezuela pero además, algo peor, que es Irán”.

    En otro momento del reportaje, Solá advierte sobre el control cada vez más duro que observa en los medios de comunicación (“sobre todo en los medios televisivos”) por parte del “el mundo del Círculo Rojo” y de lo que define como el “partido del ajuste”. Con relación al arco opositor, propone una plataforma pluripartidaria del antimileísmo en la que el PJ asuma una postura movimientista, de gran apertura, y que se preocupe por “derribar muros políticos, ideológicos y geográficos”. “No es que el peronismo deba aceptar a los otros: es que el peronismo debe lograr que los otros acepten al peronismo”, avisa.

    En materia económica, en tanto, considera que “la vulnerabilidad financiera de la Argentina es evidente”, como advirtieron recientemente informes emitidos desde Wall Street por bancos de inversión: al mismo tiempo detecta cierta desconexión -que a su juicio es ilusoria y temporal- con la angustiante economía cotidiana, que acerca al límite a franjas de la sociedad.

    “El cansancio profundo en algún momento se convierte en hartazgo profundo y después se convierte en rabia”, sostiene el exgobernador, que el último lunes 2 de marzo presenció en la Legislatura bonaerense el discurso de apertura de sesiones ordinarias de Axel Kicillof.

    Gobernación Provincia de Buenos Aires

    ¿Cuál cree que será el impacto en la Argentina de la guerra en Irán? Tanto en lo económico como en lo geopolítico, si se quiere.

    -Coincido en que los impactos en el corto plazo se relacionan con la inseguridad general y con el cierre del estrecho de Ormuz, básicamente por el tema petróleo. En cuanto a la Argentina, el principal problema puede ser el aumento de los costos del transporte en el comercio internacional. Eso puede producir una baja en el precio que finalmente reciben nuestras exportaciones puestas en puerto. Por otro lado, este es un mundo, al menos el mundo occidental, que abandona definitivamente, vía Trump, cualquier forma de Derecho internacional. Es un mundo en el que el Consejo de Seguridad (de la ONU) no consigue denunciar lo que ocurrió con el ataque de Israel y EE UU a Irán. Ni Rusia ni China dijeron cosas claras y fuertes en ese ámbito. En resumen, solo queda la fuerza. Y la fuerza va asociada al miedo y al riesgo: el riesgo en el comercio y el miedo en todo el mundo. Este escenario, además, va a profundizar lo que se conoce como nearshoring (relocalización productiva a países cercanos o territorios propios). No por casualidad hoy (por el sábado) se reúnen en Mar-a-Lago doce países, incluyendo EEUU, por el llamado Escudo de las Américas.

    -Pongamos el foco en esta parte del mundo: ¿cómo ve a la región en este momento tan convulsionado?

    -Habrá que esperar a ver qué pasa con las elecciones de Perú en abril, en mayo en Colombia y en la primavera, más adelante, en Brasil. Si estas tres elecciones las ganaran los amigos de EEUU tendríamos una América del Sur totalmente sumisa y dependiendo del dedo -para arriba o para abajo- del tirano (por Trump). En este contexto yo aconsejo un llamado a la prudencia, que quiere decir mantener la dignidad y el margen máximo de soberanía que se pueda. Es lo que ha hecho (Gustavo) Petro, con una dosis de suerte también; es lo que ha hecho Lula, en su caso con una gran maestría.

    Felipe Solá: "Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei"

    -¿Qué deben hacer el peronismo y el resto de la oposición frente a las elecciones del 2027?

    -Para decirlo en términos modernos: hay que tener una plataforma y a esa plataforma debe poder recurrir todo aquel que no quiera votar por el Gobierno. Una plataforma que sea lo suficientemente fuerte en cuanto a la cantidad de partidos que integren una alianza. Y donde el peronismo será importantísimo. Pero para construirla hay que derribar muros: políticos, ideológicos y geográficos. El peronismo, que está encerrado en el conrubano, tiene que derribar muros hacia el interior de la provincia de Buenos Aires, santa Fe, Córdoba, Mendoza y Entre Ríos. Ahí tenemos una Argentina productiva, competitiva y muy reacia al kirchnerismo. Hay que tener una actitud amplia: no es que el peronismo deba aceptar a los otros, sino que los otros acepten al peronismo también. Y quiero decir una cosa. Hay muchísimas chances de que la gente no lo reelija a Milei.
    -¿Cómo es eso?
    -Sí. Para mí más de 50% de chances de probabilidad de probabilidades.
    -¿Un 6 a 4?
    -No sé si un 6 a 4 pero cerca. Y también hay una chance importante, pero no segura todavía, de la unión de aquellos que no quieren que siga Milei. Está en nosotros. Y cuando digo ‘nosotros’ quiero decir que esa oportunidad depende del cambio que necesita el kirchnerismo para aliarse. Antes los aliados venían al kirchnerismo ahora es al revés

    -Con la destrucción de empleo exponencial que se ve todos los días, ¿de qué van a trabajar los argentinos en el corto y mediano plazo?

    -En este punto yo creo que hay que hacer un esfuerzo muy grande de economistas y políticos para decir cómo se rehace una economía que dé empleo, no que dé pleno empleo. Porque no se trata de mentir, sino de decir desde qué punto se parte para modificar las cosas. Ahora estamos lejos de eso, tiene que haber otro clima: habrá que aprovechar cuando los oídos (de la sociedad) estén preparados para escuchar otro canto. Aunque yo veo un cambio de consciencia progresivo, importante, que va creciendo: hay que estar listo para el momento. Me parece bueno lo que escuché de Kicillof el 2 de marzo (en la apertura de sesiones de la Legislatura de PBA). Les dijo a todos los argentinos que están golpeados, que fueron echados o tuvieron que cerrar un comercio, aquellos a los que no les alcanza ni hasta el día 10 del mes, y que deben una enorme cantidad de plata en las tarjetas de crédito: a todos esos les dijo: “No sos vos, es Milei”. Porque hay que levantar la autoestima de los que están destruidos. Y su situación personal no la provocaron ellos, la provocó Milei. Esa fue una de las principales ideas que largó Kicillof en ese momento y me pareció muy eficiente, muy buena.

    Felipe Solá: «Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei»