Tag: REM

  • A cuánto llegará el dólar en abril de 2026: REM registra leve suba y qué esperan consultoras para diciembre

    A cuánto llegará el dólar en abril de 2026: REM registra leve suba y qué esperan consultoras para diciembre

    Los analistas consultados por el Banco Central proyectan que el dólar mayorista mantendrá movimientos moderados durante abril de 2026, partiendo de los $1.390,50 actuales. En un contexto de calma cambiaria, las estimaciones del mercado apuntan a incrementos controlados, coherentes con la estabilidad observada en los últimos meses. Esa dinámica responde a la percepción de un entorno externo e interno favorable para el ingreso de divisas y la gestión de las variables financieras.

    Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), los analistas anticipan una suba gradual del tipo de cambio nominal a partir de abril.

    El dato relevante frente al sondeo anterior es que la proyección para diciembre de 2026 se ajustó a la baja en $43,2 respecto de las expectativas del mes previo. Esta revisión sugiere que los participantes del mercado ven una mayor capacidad para mantener controlada la evolución del tipo de cambio.

    A cuánto llegará el dólar en abril

    Para el mes siguiente, la mediana de las estimaciones se ubica en $1.452 por dólar; para mayo, en $1.475; y en junio, en 1.500 pesos. Las previsiones continúan en alza para los meses posteriores: $1.532 en julio y $1.565 en agosto.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    Las proyecciones para los próximos 12 meses prevén que el tipo de cambio alcanzará $1.748 por dólar en febrero de 2027. Para diciembre de 2026, la mediana de expectativas se sitúa en $1.707, según la información difundida por el BCRA.

    Por su parte, el promedio de los diez mejores pronosticadores del REM esperan valores superiores en cada período: $1.468 en abril, $1.490 en mayo, $1.522 en junio, 1.553 en julio, $1.585 en agosto, $1.716 para diciembre y $1.750 para el mismo horizonte de 12 meses.

    Las proyecciones para comienzos de 2027 muestran que la expectativa de los analistas sigue siendo de aumentos acotados en el tipo de cambio nominal. El consenso sitúa al dólar en $1.748 para el segundo mes del año próximo, cifra que implica una baja de 20 pesos respecto de las estimaciones anteriores.

    Ese escenario sugiere una dinámica de relativa estabilidad en la cotización nominal del dólar, siempre que no se registren cambios significativos en la orientación de la política económica.

    Se mantiene la estabilidad

    La estabilidad cambiaria se apoya en las expectativas de un flujo sostenido de divisas, tanto por exportaciones como por inversiones financieras. Entre los factores que contribuyen están la recuperación del superávit energético, la inminente liquidación de la cosecha agrícola y tasas de interés en pesos que favorecen la colocación de fondos en instrumentos del Tesoro a plazos cortos, fenómeno conocido como carry trade.

    Esta combinación podría preservar el equilibrio cambiario al menos hasta mediados de año, cuando culmina el período de mayores exportaciones de granos y productos industriales del sector agroexportador.

    Un informe de Balanz Capital remarcó que “el peso ha sido una de las monedas con mejor desempeño en la región desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, a pesar de la apreciación del dólar a nivel internacional. Creemos que el mejor desempeño relativo del peso se debe a factores tanto internacionales como locales. En el lado internacional, las subas en los precios del petróleo y de la soja probablemente ayuden a mejorar la balanza de pagos, mientras que la baja presencia de inversores externos en la curva argentina, en comparación con las de México y Chile, también aporta sustento desde las posiciones técnicas”.

    “En cuanto a lo primero, el precio del barril Brent acumula una suba del 70% en lo que va del año y el poroto de soja acumula un 14%, pero el dato saliente es que el aceite de soja, que en 2025 representó el 36% de las exportaciones del complejo sojero, acumula casi un 38% en igual período. Por otra parte, entre los factores locales se encuentran los flujos provenientes de emisiones de deuda, del aumento de préstamos en dólares y de una cosecha de trigo mejor al promedio”, sumaron los analistas.

    DólarDólar hoyTipo de cambioMayoristaREMBanco CentralEstabilidad cambiariaÚltimas noticias

  • Analistas: ¿inflación debajo del 1% en agosto y un IPC que podría empezar en cero, como deslizó caputo?

    Analistas: ¿inflación debajo del 1% en agosto y un IPC que podría empezar en cero, como deslizó caputo?

    Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, proyectaron que la inflación perforará el 1% mensual en agosto próximo o en los meses subsiguientes.

    Con los precios avanzando más cerca del 3% que del 2%, los analistas ven desafíos para la ambiciosa meta que el Gobierno se fijó para este año. Entre esos obstáculos están el reacomodamiento de precios relativos y regulados, como las tarifas de servicios públicos, y la pérdida de dos anclas que se emplearon en los primeros dos años de gestión para el proceso de desinflación.

    Coincidiendo con las previsiones presidenciales, Caputo afirmó en declaraciones recientes que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) quebrará el 1% durante el octavo mes de 2026. Admitió, además, que intentar llevar la medición anual a un dígito anual exige un “programa mucho más agresivo” que el aplicado por países que lograron domar el flagelo inflacionario en poco tiempo.

    Intentar llevar la medición anual a una dígito anual requiere un “programa mucho más agresivo” que el que aplicaron países que lograron domar el flagelo inflacionario en poco tiempo (Caputo)

    En concreto, Economía pretende volver al sendero de desinflación mediante un esquema que mantiene y profundiza el superávit fiscal —esto es, sin emitir pesos para financiar desequilibrios fiscales— combinado con una política monetaria restrictiva.

    A pesar de los pronósticos oficiales, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestra que, al menos hasta agosto, el IPC no arrancará en 0. El sondeo, que recoge proyecciones de las principales consultoras, bancos y entidades financieras del país, plantea una trayectoria descendente desde el 2,7% en febrero hasta el 1,5% en agosto.

    Procesos de estabilización en países como Israel, Perú y Chile indican que reducir inflaciones muy elevadas —por encima del 100% anual— hasta niveles cercanos al 30% suele lograrse en plazos relativamente cortos. No obstante, bajar desde ese 30% hasta tasas de un dígito anual demanda más tiempo y enfrenta mayores obstáculos. Parte de esa dificultad se explica por los ajustes en los precios relativos, que son más complejos cuando la inflación deja de ser tan alta y las distorsiones se vuelven menos evidentes.

    La clave está en cómo los cambios en precios relativos impactan el promedio del índice. Si rubros puntuales —como la carne o ciertos alimentos— suben mucho más que otros, el IPC puede mostrar un aumento aunque la mayoría de los precios se mantenga estable o disminuya. Eso no necesariamente refleja una inflación generalizada, sino variaciones concentradas en determinados sectores.

    Parados con los ojos de hoy y con lo que ha pasado en los últimos meses parece difícil: suba de los servicios públicos, la carne, el turismo y ahora en marzo la educación (Tiscornia)

    Según la visión oficial, descontados los efectos de la devaluación y de la inflación internacional, el indicador podría ubicarse por debajo del 1%, reflejando una mayor estabilidad en el resto de los precios.

    La mirada de los analistas

    Los economistas consultados por Infobae coinciden, en distinto grado, en que la meta fijada desde las altas esferas del Poder Ejecutivo resulta, cuando menos, desafiante. Los principales factores que limitarían una baja tan contundente de la inflación son el reordenamiento de los precios relativos y el abandono de las anclas cambiaria y salarial para frenar el proceso inflacionario.

    Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, argumentó que “el Gobierno va haciendo cosas para que eso ocurra: ha corregido la situación fiscal, es prudente y bastante duro monetariamente, con lo cual podría bajar en algún momento fuertemente la inflación”.

    Tiscornia explicó: “Parados con los ojos de hoy y con lo que ha pasado en los últimos meses parece difícil, pero lo cierto es que también en ese período hubo factores puntuales, como la suba de los servicios públicos, la carne, el turismo y ahora en marzo la educación. Entonces, es difícil animarse a decir que va a arrancar con cero”.

    Desde la perspectiva de C&T, el rumbo actual para desacelerar la suba de precios es “correcto”, aunque para alcanzar una cifra alineada con el resto del mundo es necesario “cambiar comportamientos que están muy arraigados en Argentina”, en referencia a decisiones de consumidores y empresas que pueden alimentar la inercia inflacionaria.

    Por su parte, la economista de LCG, Florencia Iragui, sostuvo que en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, “resulta difícil pensar en poder reducir el porcentaje de inflación mensual con rapidez y en una magnitud bastante elevada; no quiero decir imposible, pero sin ir más lejos, resulta difícil recortar 2 puntos porcentuales del IPC cuando el gas en febrero presentó subas cercanas al 17% mensual”.

    Iragui enfatizó que la persistencia de la inercia inflacionaria constituye un desafío. Ante la posibilidad de que la inflación se acelere o, en el mejor de los casos, se mantenga en los niveles actuales, la dinámica es difícil de revertir y complica que el registro caiga por debajo del 1% mensual.

    Resulta difícil recortar 2 puntos porcentuales del IPC cuando el gas en febrero presentó subas cercanas al 17% mensual (Iragui)

    Según ella, la caída del indicador de variación de precios al consumidor dependerá de la evolución de la actividad económica, de las importaciones —que actúan como ancla frente a los precios locales— y de las medidas que adopte el equipo económico en los próximos meses.

    Para Guido Zack, director de Economía de Fundar, es poco probable que se materialice el escenario que vislumbra el oficialismo. En tal sentido, subrayó que el principal objetivo debería ser lograr una reducción estable de la inflación por debajo del 2% mensual.

    .responsive {
    width: 100%;
    height: auto;
    }

    Zack explicó que “hay movimientos de precios relativos que impiden que la desinflación del 30% al 10% sea rápida. En particular, destacó que las tarifas están rezagadas, lo que impacta en prácticamente todos los precios de la economía, y que dicho rezago se mantiene a través de subsidios. En consecuencia, si el Gobierno quiere reducir el gasto público por ese lado, eso tiene un impacto inflacionario”.

    Martín Kalos, director ejecutivo de Epyca Consultores, coincidió en que el Gobierno precisa de “tiempo y paciencia” para bajar la inflación a niveles internacionales. Además, subrayó que se agotaron las dos anclas que se utilizaron en la primera parte del plan de estabilización: los salarios y el tipo de cambio.

    El principal objetivo debería ser que la inflación se reduzca de manera estable por debajo del 2% mensual (Zack)

    “Cuando esas dos anclas se agotaron, a mitad de 2025, la inflación dejó de desacelerarse. Si bien hoy hay un leve proceso de apreciación, no hay espacio para que el dólar corra muy detrás del resto de los precios. Y tampoco, en principio, uno querría creer que tampoco van a volver a generar una caída de los salarios. Los salarios están en los niveles de hace dos años, a excepción de los del sector público nacional. Eso tampoco puede volver a ser usado de ancla. A eso se suma las tarifas de servicios públicos, que fueron un poco atrasadas antes de las elecciones”, describió.

    Kalos concluyó: “Si todo le sale muy bien al Gobierno, puede pasar que la inflación empiece con 1%, pero la verdad es que no es el escenario más probable. Lo sano sería que del casi 3% actual vaya bajando y si para fin de año estamos en uno y pico, es un buen dato. El problema ahí es discursivo porque el Gobierno se pone una meta demasiado exigente y que incluso puede ser contraproducente”.

    InflaciónPreciosIPCIndecREMLuis CaputoPrecios relativosJavier MileiÚltimas noticias

  • Proyecciones de dólar e inflación a fin de año según principales analistas; REM muestra recalibración

    Proyecciones de dólar e inflación a fin de año según principales analistas; REM muestra recalibración

    El cierre de 2026 ya se perfila en las planillas de los principales analistas económicos de la Argentina. En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el mercado recalibró sus proyecciones: quedó atrás las estimaciones previas y se perfila un escenario en el que la inflación muestra mayor resistencia a bajar de lo que se esperaba originalmente, mientras que el tipo de cambio sigue una trayectoria de ajuste más moderada.

    Según el consenso de consultoras, bancos y centros de investigación que participan en la encuesta oficial, el año cerrará con indicadores que obligan a revisar estrategias financieras y operativas. Los expertos dejaron de enfocarse únicamente en la coyuntura mensual y ponen el foco en la foto que arrojará el 31 de diciembre, un balance que combina correcciones al alza en los precios con un alivio relativo en la cotización de la divisa estadounidense.

    El horizonte inflacionario: una meta que se aleja

    Uno de los datos más significativos del nuevo informe es la revisión al alza de la inflación acumulada para todo 2026. Según el promedio de los analistas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registrará un incremento total del 26,1% al finalizar el año. Ese valor representa un salto notable respecto de lo previsto apenas un mes atrás, cuando el mercado estimaba una inflación anual del 22,5 por ciento.

    La diferencia de 3,6 puntos porcentuales en la proyección anual responde a una inercia que parece haber encontrado un piso difícil de perforar en el corto plazo. Aunque el Gobierno mantiene metas más optimistas, los especialistas privados ajustaron sus modelos frente a una dinámica de precios que, si bien es menor que la de años anteriores, exhibe señales de persistencia.

    Los especialistas calculan que la inflación de febrero llegará al 2,7%, lo que implica un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto de la estimación del REM anterior para ese mes. Asimismo, elevaron su pronóstico para marzo: antes preveían un IPC del 2,2%, pero ahora anticipan que se ubicará cerca del 2,5%.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    El camino hacia ese 26,1% anual contempla una desaceleración gradual durante el segundo semestre. No obstante, en los meses más inmediatos las expectativas se mantienen en niveles que condicionan el promedio final. Para mayo se prevé un IPC del 1,9%, una cifra que funciona como escalón en el sendero descendente que el mercado imagina para la segunda mitad del año, pero que no alcanza para compensar los aumentos registrados y previstos en el primer cuatrimestre.

    Dólar: proyecciones a la baja para el cierre del año

    En contraste con la senda alcista de la inflación, las previsiones para el tipo de cambio nominal se ajustaron a la baja. Los analistas que participan del REM proyectan ahora que el dólar oficial cerrará 2026 en 1.707 pesos.

    Lo relevante de este número es la comparación con el relevamiento anterior: los expertos recortaron su estimación en $43,2 respecto de lo que esperaban el mes pasado. Esa corrección sugiere que el mercado visualiza una mayor capacidad de contención cambiaria.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    Incluso al mirar un poco más allá, hacia comienzos de 2027, la tendencia de moderación se mantiene. Para febrero del próximo año los especialistas anticipan un valor de la divisa de $1.748, lo que implica una reducción de $20 frente a los pronósticos previos. Ese panorama configura un escenario de relativa estabilidad cambiaria en términos nominales, siempre que se mantengan las condiciones actuales de política monetaria y cambiaria.

    Tasas y actividad: el resto de la foto de fin de año

    Más allá de esos dos ejes centrales, el informe del Banco Central detalla el comportamiento de otras variables críticas. En materia de tasas de interés se espera una reducción paulatina: para marzo se estima que la tasa de interés promedio rondará el 31,32%, mientras que la proyección para el cierre de diciembre la ubica en torno al 24%.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    Este recorte en las tasas es seguido de cerca por los analistas, que realizaron correcciones de entre 0,4 y 1,6 puntos porcentuales en sus estimaciones respecto de la encuesta anterior, adaptándose a la estrategia de la autoridad monetaria de acompañar la baja de la inflación con rendimientos en pesos menos elevados.

    Por último, el desempeño de la economía real también fue revisado. El consenso de los analistas proyecta para todo 2026 un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,4 por ciento. Aunque ese número representa una leve mejora de 0,2 puntos porcentuales respecto del REM previo, continúa existiendo una brecha marcada con las aspiraciones oficiales.

    El valor se sitúa sensiblemente por debajo del crecimiento del 5% que el Gobierno nacional plasmó en el Presupuesto 2026, lo que evidencia una visión más cauta del sector privado sobre la velocidad de la recuperación económica.

    InflaciónDólarTipo de cambioExpectativasREMTasasActividadÚltimas noticias