Tag: Luis Caputo

  • Echaron a Carlos Frugoni tras detectar omisión de siete propiedades en Miami en su declaración jurada

    Echaron a Carlos Frugoni tras detectar omisión de siete propiedades en Miami en su declaración jurada

    El ministro de Economía Luis Caputo este domingo aceptó finalmente la renuncia del ahora exsecretario de Coordinación de Infraestructura Carlos María Frugoni, luego de que, a través de una investigación periodística, quedara expuesto que el funcionario omitió declarar siete departamentos en Miami.

    Frugoni reconoció el último jueves: “Cometí un error. Estaba rectificando esta situación porque ahora soy funcionario nacional. Me equivoqué. También voy a incluir a los departamentos en ARCA”, reconoció y aclaró que ya pagaba impuestos por esos inmuebles en Estados Unidos, “y ahora voy a hacerlo en la Argentina”.

    Sin embargo, su intento de rectificación no prosperó, ya que Luis Caputo aceptó la renuncia que había puesto a disposición. Según fuentes del Gobierno, fue el propio ministro de Economía quien decidió la sanción: “Fue un despido”, confirmaron a La Nación.

    A los siete departamentos en Miami se suman dos sociedades comerciales que tampoco presentó ante la Oficina Anticorrupción (OA) y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Según difundió la agencia Noticias Argentinas, el motivo de la salida fue la presión pública y judicial que sufrió Frugoni, luego de admitir que “cometió un error”.

    El exfuncionario libertario tenía una trayectoria reciente en la política argentina: antes de ser secretario de Infraestructura, se desempeñó como director ejecutivo de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), cargo al que renunció formalmente en diciembre de 2025 para asumir la función que ocupó hasta hoy en el Ministerio comandado por Caputo.

    Actualmente, enfrenta una denuncia por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa en su declaración de bienes.

    Luis Caputo 20260416
    Frugoni respondía directamente al ministro Luis Caputo

    Frugoni desempeñaba un rol central en la coordinación de la infraestructura nacional, un área vinculada a la administración de fondos públicos y a la ejecución de obras. Su ahora excargo depende de forma directa de Luis “Toto” Caputo, y, aunque era un funcionario de bajo perfil, estaba al frente de funciones clave como la coordinación de la obra pública, el transporte y la vivienda.

    El escándalo estalló en un momento delicado para la gestión libertaria, que intenta correr de la agenda mediática el caso que tiene como protagonista al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La investigación por supuesto enriquecimiento ilícito del funcionario se suma a otros expedientes judiciales como las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), la criptoestafa $Libra y el narcoescándalo de José Luis Espert.

    La investigación que culminó en el despido de Frugoni

    La información fue revelada en el programa Wifi24, de la señal de televisión A24. La investigación puso el foco en las sociedades Genova LLC y Waki LLC, radicadas en Estados Unidos, y señaló que esas firmas serían titulares de los inmuebles ubicados en el sur del estado de Florida. Según los registros citados, ambas sociedades habrían sido constituidas por Frugoni.

    De acuerdo con lo informado, los departamentos tendrían un valor estimado de 150 mil dólares cada uno. La denuncia también menciona la existencia de cuentas bancarias no declaradas en el exterior.

    ML

  • Día 857: Milei, advertencias constantes y la fábula de Pedro y el lobo

    Día 857: Milei, advertencias constantes y la fábula de Pedro y el lobo

    Hay algo de fábula en la narrativa económica de Javier Milei. Como en el cuento de Pedro y el Lobo, donde el pastorcito alerta una y otra vez hasta perder credibilidad, el Presidente anuncia de forma constante una inminente caída de la inflación que nunca llega a concretarse. Cada pronóstico de “ahora sí” se desvanece frente al siguiente dato que contradice la expectativa, erosionando no solo la credibilidad del mensaje, sino también la paciencia de quienes esperan un alivio que siempre parece demorarse.

    Existe además otra advertencia que comienza a perder efecto: la idea de que, si el plan de Milei falla, “vuelve el cuco del kirchnerismo”. Durante meses esa amenaza funcionó como ancla política y emocional, capaz de sostener apoyos aun en medio del ajuste. Pero a medida que los resultados económicos no llegan con la velocidad prometida, ese recurso se va desinflando. El temor deja de bastar cuando la experiencia cotidiana —precios que no bajan, crisis industrial, consumo estancado, morosidad récord— pesa más que la amenaza futura.

    Como en la fábula, no es que el riesgo haya desaparecido; es que la repetición constante lo vacía de sentido: cuando todo es advertencia, nada termina siendo urgente.

    La inflación de marzo (3,4%), la más alta del último año, consolida una senda ascendente que se mantiene desde junio de 2025 —antes de la guerra en Irán y del aumento del petróleo— y pone de manifiesto la falta de consenso entre el Gobierno y los economistas sobre su evolución: mientras Javier Milei proyecta que comenzará con cero desde agosto, los privados descartan que baje del 2% mensual en 2026.

    Milei atribuye el aumento sostenido de la inflación desde mayo pasado a la desestabilización de su Gobierno que, según él, promueve el kirchnerismo para incrementar el riesgo de su regreso. En ese planteo invierte causa y efecto: el riesgo de regreso de lo que él llama kirchnerismo es, en realidad, consecuencia del alza de precios y de la recesión que genera su plan económico, no su origen.

    El desvío respecto de las metas oficiales es notable: el presupuesto de Luis Caputo preveía una inflación anual del 10,1% para todo el 2026, pero en apenas tres meses ya se acumuló un 9,4%, lo que hace más creíble la estimación del Fondo Monetario Internacional, que era del 30,4%, similar a la de 2025.

    Al mismo tiempo, el organismo recortó su previsión de crecimiento para 2026 (del 4% al 3,5%), lo que implicaría una desaceleración respecto del 4,4% registrado en 2025, luego de dos años previos de caída económica.

    Recordemos lo que prometía Milei hace algunos meses: “Para agosto de 2026 la inflación va a empezar con cero” (dic. 2025). La realidad resultó bastante distinta y, en su último discurso en la American Chamber of Commerce (AmCham), dijo: “El dato no me gustó y me repugna“. Es llamativo el uso de adjetivos para expresar su rechazo a la inflación, como si sus sentimientos pudieran alterar la realidad económica del país.

    El Presidente explicó el 3,4% de marzo, además de los embates políticos del año pasado según su relato, por factores estacionales, la guerra en Irán y el aumento de la carne. Más adelante, con tono más enfático, descartó cambios en su programa económico y volvió a pedir paciencia.

    Y, como en el cuento de Pedro y el Lobo, volvió a prometer que la inflación se va a derrumbar en los próximos meses: “Lo bueno de este dato es para tomar conciencia de que la inflación se va a derrumbar”.

    La inflación para abril se pronostica en 2,5% y recién para el último trimestre del año podría volver a ubicarse cerca de 1%. Por ahora el patrón que observamos es una “U”: tras una baja inicial, la inflación volvió a repuntar.

    El encuentro con empresarios dejó a la vista la “doble velocidad” de la economía argentina: el sector energético exhibe fuerte optimismo, mientras la industria muestra cautela y estancamiento.

    Por un lado, las petroleras destacaron el potencial de Vaca Muerta como motor exportador y celebraron los avances del RIGI, proyectando inversiones millonarias y un papel clave en gas licuado. En esa línea Luis Caputo mencionó iniciativas de inversión. En contrapartida, la industria local advierte sobre caída de la actividad y capacidad ociosa, pese a algunas mejoras financieras.

    Los empresarios reclaman mayor acceso al crédito, reducción de costos y reformas estructurales —especialmente fiscales— para reactivar la producción. Señalan que la estabilidad macroeconómica es apenas el punto de partida y que el verdadero desafío es convertirla en un desarrollo sostenido con previsibilidad.

    Esa “doble velocidad” también revela los límites del programa económico en su conjunto. Mientras el Gobierno apuesta a que el dinamismo de los sectores exportadores termine traccionando al resto, los datos de inflación, actividad y consumo muestran que ese derrame todavía no llega.

    Es en ese desfase entre promesas de estabilización rápida y resultados más lentos y desiguales donde tiene sentido comparar el plan actual con otros intentos históricos de desinflación en la Argentina.

    En este gráfico se muestran los primeros 24 meses de distintos planes de estabilización argentinos: la convertibilidad, el plan posterior a la crisis de diciembre de 2001 y el Plan Austral. Aclaramos que, sumando los primeros tres meses del 2026, la inflación acumulada según el INDEC es 293% desde que asumió el Gobierno, aunque podría ser mayor si se consideran las discusiones sobre el método de medición.

    El gráfico permite apreciar mes a mes el comportamiento de precios en cada plan y dónde las pendientes se vuelven más pronunciadas. En términos comparativos, la inflación acumulada hasta ahora es significativamente mayor que en planes que fueron exitosos en sus comienzos, como la convertibilidad o la etapa inicial post-2001. Incluso el Plan Austral mostró mejores resultados en sus primeros meses, aunque luego fracasó.

    A partir del mes 21, con la inflación en ascenso, el proceso se encamina hacia una hiperinflación.

    Hasta ahora, el programa actual no ha sido el más efectivo para desinflar.

    Algunos economistas señalan que, a diferencia de 1989 o 2001 —cuando Argentina atravesó crisis extremas o hiperinflaciones— en 2023 no se llegó a aquel colapso, lo que reduce el margen para un “rebote” fuerte, ya que la economía no venía de una contracción tan profunda.

    La convertibilidad tardó en consolidarse, mientras que el Plan Austral y el esquema de Lavagna mostraron debilidades después de algunos años. El dilema central del esquema actual es si acelerar la baja de la inflación mediante un tipo de cambio contenido o priorizar la acumulación de reservas, optando por esta última vía aun si implica tolerar más inflación en el corto plazo.

    Donde más resonancias se perciben es con el Plan de Convertibilidad: con un dólar que, aunque no esté formalmente fijo, se comporta de hecho como tal dentro de las bandas de Luis Caputo y gracias al apoyo externo de Estados Unidos. Una “convertibilidad abreviada”, donde la estabilidad macro se construye sobre un tipo de cambio contenido.

    La diferencia esencial con los 90 es el punto de partida. Aquella convertibilidad arrancó con expansión, consumo y dólares provenientes de privatizaciones y endeudamiento. Hoy no existe ese impulso: el crecimiento potencial se concentra en sectores como energía y minería, lejos del consumo masivo y con escaso derrame inmediato. Habrá que ver si el equilibrio fiscal y las apuestas por las exportaciones energéticas —con Vaca Muerta como emblema— aseguran un flujo de divisas más estable.

    En paralelo, el respaldo externo nunca fue tan explícito, algo que evoca las “relaciones carnales” de los 90. Recientemente, Scott Bessent volvió a apoyar el plan de Milei. Incluso militantes libertarios compartieron un video con una modificación: vistieron a Bessent con la remera y gorra de la militancia libertaria.

    Dijo: “El FMI está dispuesto a decir que esta vez es diferente en Argentina. Están acumulando reservas todos los días y más de 10 millones de personas han salido de la pobreza bajo el gobierno del presidente Milei. Es muy interesante ver que los pobres fueron quienes votaron a Milei”.

    La similitud más incómoda con los 90 es un dólar barato que calma la inflación en el corto plazo pero erosiona la competitividad. En los 90 ese equilibrio duró años antes de quebrarse y desembocar en la crisis de 2001. Hoy todo parece más acelerado: menos margen político, más ansiedad social y un desgaste que llega antes. A diferencia del ciclo de Carlos Menem —que comenzó con euforia y terminó en crisis— este modelo arrancó con ajuste inmediato. La apuesta es inversa: sufrir primero y esperar que el alivio llegue después.

    Algunos economistas plantean la hipótesis de que un ciclo breve de dólar barato podría evitar los desajustes acumulativos que destruyeron a la convertibilidad y abrir la puerta a una salida ordenada, sin una crisis terminal. Si el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria se consolidan como pilares, el próximo gobierno podría introducir flexibilidad cambiaria sin dinamitar todo el esquema, en una transición más madura.

    El espejo más cercano para pensar ese escenario es el Plan Real de Brasil, aplicado tras una hiperinflación crónica —superior al 2000% anual— y cinco planes fallidos entre 1980 y 1993.

    En 1994, bajo Fernando Henrique Cardoso, se lanzó el real, anclado al dólar mediante una banda cambiaria estrecha. El resultado inicial fue contundente: en pocos meses se estabilizaron precios, mejoró el poder adquisitivo y se recuperó la confianza, lo que impulsó su elección presidencial ese mismo año.

    Sin embargo, como en todo régimen de tipo de cambio contenido, los problemas aparecieron pronto. El dólar barato impulsó consumo e importaciones, pero deterioró la competitividad industrial. Brasil sostenía un déficit fiscal cercano al 2,5% del PBI y mantenía el esquema mediante endeudamiento externo y entrada de capitales. Era una convertibilidad más flexible que la argentina, pero igualmente dependiente de la confianza internacional.

    El punto de quiebre llegó al cuarto año, con las crisis de Asia (1997) y Rusia (1998), que provocaron una salida masiva de capitales de los emergentes. Brasil perdió reservas rápidamente, solicitó un rescate del Fondo Monetario Internacional por más de 40.000 millones de dólares y, finalmente, en 1999 abandonó la banda cambiaria. El real se devaluó más de un 40% en pocos días. Aun así, el país evitó el colapso: mantuvo la estabilidad institucional, el sistema financiero resistió y el impacto social fue acotado.

    La clave fue la reacción: en lugar de sostener un esquema agotado, Brasil viró hacia un régimen de metas de inflación, superávit fiscal primario y flotación cambiaria administrada. Esa decisión permitió retomar el crecimiento rápidamente y dejó un legado duradero: disciplina fiscal, un Banco Central más independiente y estabilidad macro sostenida por décadas. La enseñanza es clara: la estabilidad puede sobrevivir a una devaluación si se corrige a tiempo, antes de que el sistema colapse.

    Porque lo que quedó claro en AmCham es que la lógica del Gobierno no parece ser la de corregir, sino la de redoblar la apuesta.

    Caputo, sin embargo, afirmó que estamos ante la mejor época para la economía argentina vivida en décadas.

    La escena se repite: anuncio, expectativa, desmentida y nueva promesa. Como en Pedro y el Lobo, la insistencia erosiona el impacto del mensaje. Cada vez que se anuncia una caída inminente de la inflación o un despegue económico que no se concreta, la palabra presidencial pierde peso. No porque el objetivo sea erróneo, sino porque la reiteración sin resultados visibles mina la confianza. Ese desgaste ya se refleja en la opinión pública: distintos sondeos muestran que este es el peor momento de Javier Milei desde que asumió, con niveles de desaprobación que en algunos casos superan el 60% e incluso alcanzan el 65%.

    Y en ese desgaste se juega algo más profundo que una discusión técnica: la credibilidad. Cuando la realidad contradice sistemáticamente el relato, ya no alcanza con prometer queahora sí”. El riesgo es que, cuando los datos finalmente mejoren, el público ya no esté dispuesto a creerlo. Como en la fábula, el problema no es solo el lobo: es haber gritado tantas veces que, cuando llegue, nadie reaccione. En ese escenario, la caída en la imagen no es solo un número político: es la consecuencia directa de una narrativa que pierde eficacia.

    Esa lógica de advertencia constante y promesa diferida encuentra un punto de quiebre cuando el mensaje deja de ser persuasión y pasa a ser condicionamiento. Ya no se trata solo de anticipar quelo peor ya pasó” o que “lo mejor está por venir”, sino de plantear un escenario binario en el que el apoyo político se presenta como requisito para que la mejora ocurra. Es en ese desplazamiento donde la narrativa abandona la explicación económica y se convierte, casi, en una advertencia final, en un clima social cada vez más impaciente y menos dispuesto a conceder tiempo.

    Si no nos acompañan, nos volvemos a casa”. La frase, más cercana a un ultimátum que a una estrategia, revela una dificultad inquietante: administrar la tensión entre convicción ideológica y pragmatismo.

    La pregunta no es si el plan económico puede ajustarse, sino si el propio Milei está dispuesto a hacerlo sin interpretar cada corrección como una derrota personal. Porque, a diferencia de un economista en un paper, un presidente no puede “irse a casa” cuando la realidad no acompaña: tiene que hacer lo mejor que puede por el bien de todos.

    Producción de texto e imágenes: Facundo Maceira

    MV

  • El Gobierno avanza con la privatización de Intercargo: Caputo anunciará en horas las condiciones de venta de acciones

    El Gobierno avanza con la privatización de Intercargo: Caputo anunciará en horas las condiciones de venta de acciones

    El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que el Gobierno avanzará en las próximas horas con la presentación de las condiciones para privatizar Intercargo, la compañía de servicios de rampas que opera en los aeropuertos argentinos. La medida busca desprenderse de una empresa pública deficitaria y, al mismo tiempo, sumar dólares.

    “Mañana se presentarán las bases y condiciones para la privatización de Intercargo, la empresa de servicios de asistencia en tierra a aeronaves y aerolíneas en aeropuertos del país”, informó Caputo a través de su cuenta oficial de la red X.

    Según el funcionario nacional, se trata de “un paso más en el proceso de transformación del sector aerocomercial, que ya incluyó importantes medidas como la desregulación del mercado aerocomercial y las iniciativas que permiten incorporar nuevos prestadores de servicios de asistencia en tierra en aeropuertos del país, para generar mayor competencia, eficiencia y mejora en la calidad de los servicios”.

    De acuerdo a los parámetros fijados por la administración libertaria, la privatización se llevará a cabo con la empresa funcionando, lo que implica la transferencia total de la compañía, la desvinculación completa del Estado Nacional como accionista y la continuidad de la firma como operadora, conservando sus contratos, licencias y operaciones en los aeropuertos donde actualmente presta servicios.

    En tanto, Caputo aseguró que con la venta del paquete accionario de la empresa estatal “reafirmamos que el Estado debe concentrarse en garantizar reglas de juego claras, promover la libertad económica y generar condiciones para la inversión privada”.

    Apertura y privatización

    El aumento récord del movimiento aéreo de los últimos dos años estuvo estrechamente vinculado con la apertura del mercado promovida por el Gobierno, que facilitó la llegada de nuevas compañías a un sector que hasta entonces era tradicionalmente restringido.

    El proceso de liberalización comenzó a mediados de 2024, tras la reforma del Código Aeronáutico y la puesta en marcha de la desregulación del sector. Uno de los focos principales fue el segmento de servicios de rampa, esencial para el funcionamiento diario de los aeropuertos: incluye la asistencia en tierra, el soporte durante despegues y aterrizajes, la manipulación de equipaje y la provisión de equipos de embarque y desembarque.

    Actualmente, Intercargo concentra la mayor parte de estas actividades y depende del Ministerio de Economía. La empresa presta servicios a la mayoría de las aerolíneas comerciales y tiene una presencia dominante en Aeroparque, donde incluso compañías con su propio sistema de asistencia dependen, en buena medida, de su infraestructura.

    La apertura de este segmento se incluyó en la agenda oficial para fomentar la competencia mientras se discutía el futuro de la empresa estatal. En marzo del año pasado, el Poder Ejecutivo habilitó la venta completa de compañía a través de una licitación pública, tanto nacional como internacional, en línea con la política de limitar la participación estatal en empresas de servicios.

    Entre 2020 y 2023, Intercargo obtuvo $6.700 millones en aportes para sostener su funcionamiento y garantizar los niveles de calidad y seguridad requeridos. El inicio de 2024 marcó el fin de esos apoyos financieros como parte de las medidas de ajuste fiscal. Frente a la falta de inversiones para modernizar la compañía, el Gobierno consideró inviable su operación bajo administración estatal.

    El plan original preveía concretar la privatización antes de terminar 2025, aunque el avance fue más lento de lo esperado. Fuentes del sector indicaron que el ministro Luis Caputo estimaba recaudar alrededor de USD 30 millones por la venta, cifra que aún no se ha materializado.

    Al mismo tiempo, el Ejecutivo permitió la entrada de nuevas compañías al mercado de asistencia en tierra con el objetivo de terminar con el monopolio de Intercargo. La regulación vigente establece que cada aerolínea puede seleccionar a su prestador de servicios de rampa o gestionar estas tareas por sí misma.

    Actualmente, hay 11 empresas habilitadas para brindar este servicio: American Jet, Global Protection Service, Fly Seg, Air Class Cargo, Handyway Cargo, Escalum Investment, MNZS, Jet Handling FBO, Swissport Argentina, Acciona Servicios Argentina y Crossracer Ramp.

    Entre ellas, Swissport (de origen suizo) y la filial local de MNZS (británica) ya contaban con experiencia previa en el país. Algunas firmas, como Jet Handling FBO y Global Protection Service, se especializan en nichos como vuelos privados o de carga. El resto, aunque figura en los registros oficiales, todavía no ha comenzado a operar en los aeropuertos del país con servicios de rampa regulares.

    IntercargoPrivatizacionesLuis CaputoVenta de accionesPrivatizarÚltimas noticias

  • Caputo anticipó una cosecha récord y estimó que el agro podría aportar USD 42.000 millones en 2026

    Caputo anticipó una cosecha récord y estimó que el agro podría aportar USD 42.000 millones en 2026

    El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el agro atraviesa un boom absoluto y que este año podría aportar hasta USD 8.700 millones adicionales en exportaciones. Es un dato clave en el marco de las compras de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que busca alcanzar USD 10.000 millones en 2026. Sin embargo, la balanza comercial mostró otra tendencia en febrero, cuando las ventas al exterior cayeron respecto del año pasado.

    Para Caputo, mientras que “todos hablan del potencial de la energía y la minería”, pocos observan el efecto inmediato de las medidas tomadas sobre el sector agropecuario. “Pocos reparan en la extraordinaria reacción de nuestros productores agropecuarios a las bajas de impuestos que hemos hecho a las exportaciones (retenciones) e importaciones (aranceles a bienes de capital, herbicidas, equipos de riego, permiso para importar maquinaria usada, etc. Así, subió fuertemente la inversión y la producción apunta a una cosecha récord para este año”, sostuvo en la red social X.

    El funcionario detalló que, según las proyecciones del Ministerio de Economía, en un escenario conservador las exportaciones del sector aumentarían USD 3.700 millones respecto al año pasado. En un escenario de precios y producción más elevados, la cifra ascendería a casi USD 42.000 millones, lo que representaría USD 8.700 millones adicionales en comparación con el registro del año anterior.

    Las declaraciones de Caputo se inscriben en un contexto en el que las exportaciones argentinas atraviesan un periodo de ajuste. En febrero, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la balanza comercial arrojó un superávit de USD 788 millones, pese a la caída interanual de las exportaciones y las importaciones. El desempeño del agro aparece como uno de los motores clave para revertir esa tendencia y fortalecer la balanza comercial en los próximos meses.

    Durante el segundo mes del año, las exportaciones totalizaron USD 5.962 millones, registrando una caída del 2,9% en comparación con febrero de 2025. Según el organismo técnico, “este descenso fue impulsado por una baja de 7,1% en las cantidades exportadas, ya que los precios aumentaron 4,4%”. En términos desestacionalizados, las ventas al exterior mostraron una caída más pronunciada del 16,2% respecto a enero de 2026.

    El desempeño fue dispar entre los grandes rubros. Las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) sumaron USD 1.747 millones, con un crecimiento interanual del 8,6%. Por su parte, los Productos Primarios (PP) alcanzaron USD 1.750 millones, con un alza del 8,2%. En contraste, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) totalizaron USD 1.834 millones, lo que implicó una caída del 10,1%. El retroceso más severo se observó en Combustibles y Energía: con USD 631 millones exportados, se registró una contracción del 27,6% respecto a igual mes de 2025.

    En el análisis sectorial, los productos vinculados al complejo sojero mostraron un deterioro notable. La balanza comercial de los derivados de la soja alcanzó un saldo de USD 375 millones, un 50,7% menos que en febrero de 2025. Las exportaciones de este complejo cayeron un 30,4% (USD 743 millones), afectadas por una baja del 28,6% en las cantidades y del 2,5% en los precios. Dentro de este rubro, las cantidades exportadas de harina y pellets de soja bajaron un 27,3%, mientras que el aceite de soja en bruto cayó un 50,2 por ciento.

    En tanto, las importaciones totalizaron USD 5.174 millones, lo que implicó una reducción interanual del 11,8%. El Indec precisó que “esta baja se atribuyó a la disminución de 14,9% en las cantidades, ya que los precios aumentaron 3,7%”. A diferencia de las exportaciones, la serie desestacionalizada de las importaciones creció un 8,2% frente al mes anterior.

    Compras del Banco Central

    Las declaraciones de Caputo resultan relevantes porque indican los dólares que podría comprar el BCRA. Hasta la fecha, la entidad que conduce Santiago Bausili acumula 53 ruedas consecutivas sumando divisas en un contexto de estabilidad cambiaria. Este viernes, la entidad adquirió USD 172 millones, el monto más alto registrado en marzo; sumó USD 485 millones en la semana y ya acumula compras por más de USD 3.700 millones en lo que va de 2026.

    Hasta el momento, las principales compras de dólares por parte del Banco Central provinieron de la liquidación de exportaciones agropecuarias y de la emisión de obligaciones negociables por empresas en el exterior. Persistía la incertidumbre sobre si este ritmo de acumulación de reservas podrá sostenerse en lo que resta del año, aunque ahora el ministro Caputo sostiene que el campo podría aportar USD 8.700 millones más que en 2025, gracias al impulso de las políticas de alivio fiscal y de menores regulaciones.

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  • Índices de satisfacción caen y empeoran expectativas económicas según Di Tella y San Andrés: ¿es preocupante para Milei?

    Índices de satisfacción caen y empeoran expectativas económicas según Di Tella y San Andrés: ¿es preocupante para Milei?

    Si bien Luis “Toto” Caputo sostuvo que los comentarios sobre un deterioro en la imagen del Gobierno forman parte de una campaña mediática, diversos índices de prestigio —elaborados tanto por la Universidad Di Tella como San Andrés— indican que el fenómeno efectivamente se está produciendo. La pregunta, entonces, es hasta qué punto debería preocuparle a la Casa Rosada una serie de datos que muestran una caída en la imagen del Presidente, de su gestión y en las expectativas económicas.

    Ayer se conocieron dos estudios que apuntan en la misma dirección. Uno es el Índice de Confianza del Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Di Tella junto a la consultora Poliarquía. En marzo registró una caída del 3,5% y, en términos interanuales, del 4,9%.

    “Comparado con el mismo momento de las dos gestiones anteriores, el nivel de marzo supera ampliamente el registrado durante la de Alberto Fernández y se ubica en valores muy similares al de la gestión de Mauricio Macri”, explicaron.

    En lo que va de 2026, el ICG acumula tres descensos consecutivos: en enero fue de 2,8%, en febrero de 0,6% y en marzo el deterioro fue algo mayor, con una caída acumulada del 6,5% en el primer trimestre.

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    La Universidad de San Andrés, por su parte, divulgó su informe mensual de humor social, que también muestra un deterioro. En su encuesta —que a partir de este mes será mensual— apenas el 33% de los encuestados se declaró satisfecho con “la marcha general de las cosas”, lo que representa una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025. “La insatisfacción alcanza el 65%”.

    La gestión de Javier Milei registra una aprobación del 39% frente a una desaprobación del 59%. Si bien ese dato luce negativo, en perspectiva no lo es tanto: Mauricio Macri alcanzaba una aprobación del 51% en este mismo tramo de su mandato, mientras que Alberto Fernández apenas llegaba al 17%.

    Por otra parte, Macri luego sufriría una caída libre a partir de la crisis cambiaria que se desató en abril de 2018. Milei, en cambio, está lejos de atravesar una situación tan crítica, por lo que un eventual repunte dependerá de variables como la evolución de la inflación, los salarios, el crédito y la marcha del consumo.

    Entre las principales preocupaciones aparecen los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%), que se consolidan como los principales problemas del país, “superando incluso la corrupción”. “La inflación ha perdido centralidad relativa en la agenda de preocupaciones”, detalla el estudio.

    Por otro lado, crece el sentimiento negativo sobre el porvenir: el 46% de los argentinos cree que el país empeorará en el próximo año, frente a un 30% que aún espera una mejora.

    A fines de la semana pasada la Universidad Di Tella había divulgado el Índice de Confianza del Consumidor (ICC). En marzo registró una caída mensual del 5,3%. En la comparación interanual, el índice muestra una disminución del 4,73% respecto de marzo de 2025.

    En cuanto a las regiones, el índice mostró caídas en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, mientras que el Interior registró un aumento.

    “La disminución más pronunciada se observó en GBA (-9,35%), seguida por CABA (-6,99%), mientras que el Interior registró un incremento de 1,26%. El Interior continúa exhibiendo el índice más elevado (50,71 puntos), en tanto que el GBA mantiene el valor más bajo entre las tres regiones (37,39 puntos)”.

    Por nivel de ingresos, el ICC registró caídas mensuales en ambos segmentos. La disminución fue más pronunciada entre los hogares de ingresos bajos (-6,91%), mientras que entre los hogares de ingresos altos la contracción fue menor (-4,71%). Los hogares de ingresos altos continúan exhibiendo un índice superior (43,35 puntos) frente a los hogares de ingresos bajos (40,62 puntos).

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  • FMI demora segunda revisión y prolonga incertidumbre sobre desembolso de USD 1.000 millones

    FMI demora segunda revisión y prolonga incertidumbre sobre desembolso de USD 1.000 millones

    El diálogo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue abierto y sin una fecha confirmada para cerrar la segunda revisión del acuerdo, según admitió el propio organismo. En ese marco, el mercado financiero vigila de cerca las señales sobre la posible concesión de un waiver (dispensa) y la marcha de las metas pactadas; mientras tanto, el índice de riesgo país trepó al entorno de los 600 puntos básicos y las tasas de los préstamos personales permanecen altas ante el aumento de la morosidad.

    Argentina afronta incertidumbre respecto del nuevo desembolso por USD 1.000 millones, porque la segunda revisión técnica permanece abierta y sin fecha definida de aprobación, informó el Fondo. El organismo reconoció la acumulación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pero la falta de un calendario concreto mantiene la atención sobre el riesgo país, que responde tanto a factores externos como a tensiones internas de la economía.

    En su última comunicación oficial, la portavoz del FMI, Julie Kozack, resaltó que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 3.600 millones, en cumplimiento de uno de los compromisos del acuerdo vigente. No obstante, el Fondo evitó precisar cuándo concluirá la revisión, lo que acentúa la incertidumbre sobre la llegada de los próximos desembolsos.

    En este escenario, las autoridades buscan preservar la estabilidad cambiaria y financiera, mientras los analistas siguen de cerca la evolución de la deuda soberana y los principales indicadores del sistema bancario.

    Factores que inciden en el riesgo país y la visión de los analistas

    Durante un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el economista Miguel Kiguel evaluó por qué el índice de riesgo país se mantiene en niveles elevados, pese a algunos avances en variables financieras.

    La falta de confianza en la sostenibilidad de la deuda y en la capacidad del Gobierno para cumplir con los compromisos internacionales condiciona la percepción de los mercados (Kiguel)

    Kiguel afirmó que los inversores siguen percibiendo riesgos estructurales en la economía, lo que dificulta una caída sostenida del indicador. Destacó que “la falta de confianza en la sostenibilidad de la deuda y en la capacidad del Gobierno para cumplir los compromisos internacionales” condiciona la percepción de los mercados.

    Para Kiguel, la acumulación de reservas por parte del BCRA es una señal favorable, pero resulta insuficiente para alterar de forma sustantiva el panorama del riesgo país.

    Alejandro Giacoia, economista de EconViews, consideró que el comportamiento reciente del riesgo país obedece principalmente a factores externos y restó impacto inmediato a las negociaciones con el FMI.

    Giacoia dijo a Infobae: “Con respecto a la revisión del Fondo, no creo que haya problemas con eso, nos darán un waiver por la meta de reservas, pero el desembolso va a llegar”.

    El economista también sostuvo que la demora en la revisión no está trasladándose a las tasas de interés del mercado local y señaló una mayor oferta de liquidez en los últimos días.

    En los últimos días se observó mayor liquidez. “Las tasas cortas de caución, la interbancaria, adelantos o pases, en lo que va de marzo, bajaron con respecto a fines de febrero (Giacoia)

    Alejandro Giacoia observó: “Las tasas cortas de caución, la interbancaria, adelantos o pases, en lo que va de marzo, bajaron con respecto a fines de febrero y eso responde a que hay más liquidez en el sistema. Si mira el stock de pasivos remunerados del Central, está arriba de $3 billones, y eso significa que los bancos tienen más liquidez disponible”.

    Tasas de interés, préstamos personales y liquidez bancaria

    Giacoia abordó además la situación de los préstamos personales, que mantienen tasas elevadas desde mediados de 2024. Señaló que “La tasa de préstamos personales está alta; lo cierto es que está en este nivel desde mediados de 2024, en torno al 70% anual; algún mes estuvo más arriba. Hoy en día los bancos no tienen tanto incentivo a bajar, hay un tema que subió mucho la morosidad en esta línea de préstamos”. Explicó, además, que el diseño de la política monetaria admite fuerte volatilidad en las tasas, lo que dificulta reducciones apreciables.

    Desde otra óptica, Martín Kalos, director de la consultora Epyca, dijo a Infobae: “La aprobación demorada no está teniendo impacto en el índice de riesgo país aún, no es esa la causa de la suba. Tiene mucho que ver con el contexto internacional, esa es la principal razón”, sostuvo.

    Kalos añadió que la aprobación de la segunda revisión tiene un componente político, dado que Argentina está incumpliendo en términos técnicos algunas metas y el waiver exige negociación. Remarcó: “El FMI tiene esa postura de esperar y callar antes que emitir una forma de rechazo o presión más explícita”.

    La postura oficial y el panorama político del acuerdo

    Para transmitir calma, el ministro de Economía, Luis Caputo, en su exposición en el IAEF describió la relación con el FMI como “espectacular” y dijo que mejoró durante la actual gestión. Afirmó: “Ahí sí hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles. Ellos ponderan mucho la opinión nuestra porque le hemos mostrado con resultados que lo que hemos venido diciendo lo hemos venido haciendo”.

    Hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles (Caputo)

    El índice de riesgo país, que refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad de pago de la deuda soberana, se mantuvo elevado en las últimas semanas aun cuando hubo avances en la compra de reservas y relativa estabilidad cambiaria.

    Los analistas advierten que la persistencia de niveles altos responde a factores estructurales —como la sostenibilidad de la deuda y la confianza en la política económica— y a variables externas, entre las que se cuentan la volatilidad global y las condiciones de financiamiento internacional.

    Las negociaciones entre el Gobierno y el FMI siguen sin definiciones concretas sobre la fecha de aprobación de la segunda revisión, correspondiente a las metas fijadas para diciembre último.

    El mercado observa los movimientos del organismo y las señales sobre el cumplimiento de metas y la eventual concesión de un waiver por la acumulación de reservas. La expectativa por el próximo desembolso sigue siendo alta, aunque tanto analistas como funcionarios consideran probable que la aprobación se concrete finalmente, dada la naturaleza política del acuerdo y la tradición de diálogo entre las partes.

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  • QR!: Guido Bambini advierte que la inflación dejará meses complicados en los precios

    QR!: Guido Bambini advierte que la inflación dejará meses complicados en los precios

    En el programa “QR!”, el especialista en economía Guido Bambini cuestionó las proyecciones del ministro Luis Caputo y advirtió que la inflación sigue presionada por aumentos concretos en precios clave, pese al discurso oficial de desaceleración. “Estamos teniendo un shock distinto cada mes hace nueve meses. Ya es un problema buscarle una excusa a cada uno”, sostuvo, en referencia a las explicaciones del Gobierno sobre la suba de precios.

    Bambini señaló que durante marzo se registraron aumentos de hasta el 12% en productos de supermercados mayoristas en apenas 17 días, con subas destacadas en rubros como limpieza, lácteos, yerba y bebidas. Según explicó, esos incrementos superan ampliamente el último dato de inflación mensual, que rondó el 2,9%.

    Además, advirtió que esos aumentos terminan trasladándose a los precios minoristas, aunque con cierto retraso, y que los comercios tienen cada vez menos margen para absorberlos. “No te da la rentabilidad para sostener subas de este nivel”, explicó.

    El economista también puso el foco en el impacto del contexto internacional. Señaló que el aumento del precio de los combustibles, que ya subieron alrededor de un 8% en lo que va de marzo, podría agravarse si continúa el conflicto bélico global, elevando el valor del petróleo y sumando presión inflacionaria en los próximos meses.

    En paralelo, alertó por la caída del consumo, con una baja del 2,5% interanual en la ingesta de carne, y remarcó que se trata de un nivel históricamente bajo. “Hay que remontarse décadas para encontrar un dato similar”, indicó.

    Bambini también cuestionó el argumento oficial sobre un supuesto “factor psicológico” en la economía. Citó datos de la Universidad Torcuato Di Tella que evidencian una caída del 5% en la confianza del consumidor, y estadísticas del INDEC que reflejan problemas en la industria y el comercio por la baja demanda interna y el aumento de importaciones.

    No es un tema psicológico, los propios datos muestran que la actividad está frenada”, afirmó.

    Para cerrar, el economista sostuvo que el principal problema del modelo actual es la combinación de salarios deteriorados, menor poder de compra y apertura importadora, factores que, según dijo, explican el enfriamiento de la economía y las malas expectativas a futuro.

    LB

  • Caputo: no pueden forzar a los argentinos a tener pesos; espera desinflación y tiene fuente para pagar deuda

    Caputo: no pueden forzar a los argentinos a tener pesos; espera desinflación y tiene fuente para pagar deuda

    El ministro de Economía, Luis Caputo, habló sobre la aceleración de la inflación registrada en los últimos meses y reafirmó que el Gobierno no acudirá al mercado internacional para colocar deuda. Además, explicó que en los próximos meses se anunciarán vías de financiamiento alternativas para afrontar los vencimientos de capital de la deuda externa.

    Durante su exposición en el 21.° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, el funcionario nacional puso el acento en la búsqueda de opciones que reduzcan costos y consoliden la estabilidad fiscal. En materia de política monetaria, y tras registrarse una inflación de 2,9% en febrero por segundo mes consecutivo, Caputo subrayó que la dinámica inflacionaria depende de la oferta y la demanda de pesos. Aunque afirmó que, si Argentina hace las cosas bien, “más temprano que tarde la inflación va a converger a los guarismos que todos queremos ver”.

    “Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses. Hoy por hoy, la mayoría de los argentinos entiende que la inflación es un fenómeno monetario que se da por un desbalance en el mercado monetario, ese desbalance se puede dar por un aumento en la oferta de pesos, por una caída de la demanda o por una combinación de las dos. Uno, como policy maker, puede controlar la oferta, que es lo que hacemos nosotros, pero nosotros no podemos controlar la demanda, no podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, señaló.

    El ministro vinculó la reciente aceleración de precios con una recomposición de precios relativos, sobre todo en bienes regulados y en la carne. “Estamos en un proceso de recomposición de precios relativos y tuvimos que subir regulados más de lo que se venía haciendo, tuvo un impacto, la carne tuvo un impacto fuertísimo, pero es algo puntual, la carne no va a seguir subiendo 8% todos los meses. Ya está, a partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación y en cuánto tiempo se llegará a los umbrales de que empezamos con cero, esperemos que sea pronto”, argumentó Caputo, quien sostuvo que el fenómeno inflacionario responde a factores específicos que tienden a corregirse.

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    También aludió a la percepción social y al escepticismo sobre la economía argentina. “Hoy es casi más difícil lidiar con escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía. La economía está tremendamente en orden, pero hay muchísima gente que no puede evitar pensar que a Argentina le tiene que ir mal. No es una queja, es descriptivo, el daño económico y psicológico que ha hecho el kirchnerismo en la gente es brutal”, manifestó.

    Alternativas de financiamiento de la deuda

    Por otra parte, el jefe del Palacio de Hacienda enfatizó que el equipo económico no contempla salir al mercado internacional para refinanciar compromisos de deuda. “En algún momento pensamos el año pasado, por ahí en noviembre-diciembre. Lo descartamos. Primero, importante aclarar, este es un Gobierno que no toma deuda; tenemos superávit; por el contrario, hemos cancelado mucha deuda, sobre todo al principio del mandato, cuando no teníamos la opción de refinanciar”, afirmó el ministro, y subrayó que el Ejecutivo prioriza recursos propios y alternativas más económicas frente a la emisión tradicional de bonos en los mercados globales.

    Según Caputo, el equipo ya identificó alternativas de financiamiento suficientes para cubrir los próximos tres vencimientos de capital. “El trabajo de Fede (por Furiase) en la Secretaría de Finanzas es el de refinanciar al país lo más barato posible. Tenemos opciones más baratas; mientras tengamos estas opciones más baratas, que por ahí el mercado no las sabe, pero se va a enterar en los próximos meses, nosotros vamos a seguir primando lo que es la opción más barata”, aseguró. En esa línea, dijo contar con financiamiento identificado para cubrir los tres vencimientos próximos —incluido el cupón de julio de este año, y los de enero y julio del año que viene— por aproximadamente USD 9.000 millones.

    En cuanto al costo de financiamiento y el acceso a los mercados, el ministro consideró que el actual nivel del riesgo país es excesivo respecto de las condiciones técnicas. “Si hoy el riesgo país está en un nivel que nosotros consideramos que es exagerado, eso quiere decir que la posición técnica, la relación entre oferta y demanda, no está tan equilibrada como nos gustaría. Tenes que seguir arreglando la economía, estabilizando y, por el otro lado, seguir pagando, y lo podemos hacer porque tenemos alternativas de financiamiento mejores. El mejor de los mundos, nos financiamos más barato para cancelar deuda más cara, perfecto”, detalló.

    La relación con el FMI

    Caputo precisó que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) vencen USD 3.000 millones adicionales de capital en 2027. “Más allá de las fuentes que estamos trabajando, lo que vamos a seguir haciendo es desarrollar el mercado local, la venta de activos y estos financiamientos alternativos que por ahora son más baratos que el mercado”, remarcó.

    Sobre el vínculo con el organismo, cuya segunda revisión se encuentra en negociación, aseguró que la relación es “espectacular” y sostuvo que Argentina nunca la había tenido así con el FMI. “Ahí sí hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles”, afirmó. “Ellos ponderan mucho la opinión nuestra porque le hemos mostrado con resultados que lo que hemos venido diciendo lo hemos venido haciendo”, expresó.

    Referido al papel del sector privado, Caputo destacó la necesidad de generar un entorno favorable para la inversión y negó cualquier favoritismo sectorial. “Nosotros lo que hacemos es crear las condiciones macroeconómicas para que el sector privado invierta y decida qué es negocio. La roca en Vaca Muerta estuvo siempre ahí, las montañas para hacer minería estuvieron siempre ahí (…). No es que nosotros estemos favoreciendo a un sector; la inversión vino ahora porque ahora nosotros estamos dando las condiciones económicas, institucionales y jurídicas, y los inversores ven eso y dicen que ahora Argentina es creíble. Se tiene que desarrollar el sector privado aprovechando las oportunidades de acuerdo a lo que le parece al sector privado”, explicó.

    El ministro insistió en que la economía argentina presenta signos de orden y que el desafío central es superar el escepticismo social. En ese marco, reiteró la prioridad del Gobierno por usar recursos propios y alternativas menos onerosas, como la venta de activos y la captación de fondos en el mercado local, para cumplir con los compromisos financieros y sostener la estabilidad alcanzada.

    Luis CaputoMercado de capitalesDeuda externaWall StreetÚltimas noticiasInflaciónFMI

  • Caputo evitó críticas a empresarios y subrayó la estabilidad en Argentina Week: el mayor riesgo es perder inversiones

    Caputo evitó críticas a empresarios y subrayó la estabilidad en Argentina Week: el mayor riesgo es perder inversiones

    Desde Nueva York – El ministro de Economía, Luis Caputo, inauguró la segunda jornada del Argentina Week, el evento con el que el gobierno de Javier Milei, quien estuvo ayer en esta ciudad, busca promocionar el país y atraer inversiones.

    “Esta es la primera vez que alcanzamos la estabilidad macroeconómica basada en la voluntad política“, destacó el titular del Palacio de Hacienda ante una audiencia de unos 300 empresarios, en uno de los edificios del Bank of America (BofA), en el midtown de Manhattan. Caputo fue presentado por Jim DeMare, co-presidente del banco estadounidense.

    Caputo, quien luego de su breve ponencia participó de un panel junto a Santiago Bausili, presidente del BCRA, no hizo referencia a empresarios locales tras el encendido discurso de ayer de Milei.

    El ministro resaltó el rol de Milei y el recibimiento que tuvo en la ciudad, explicó por qué cree que esta “vez es diferente en Argentina” y pidió a los inversores que confíen en el programa del Gobierno. “No tenemos los riesgos en una forma tradicional. El mayor riesgo es perder la oportunidad de invertir en el país”, dijo.

    “Pudimos evitar una crisis recuperando el estado de derecho, sin romper ningún contrato, sin hiperinflación ni defaults. Pudimos lograr esta estabilidad respetando el estado de derecho, honrando nuestra deuda, guiándonos, como dijo el presidente ayer, por estándares morales. Eso no era muy común en la Argentina en el pasado reciente”, aseguró.

    “No pretendemos que de repente todos estén de acuerdo en que tenemos que continuar en la dirección en la que vamos. Por supuesto, hay algunas personas que tienen sus diferencias y estoy seguro de que hay muchos políticos que piensan diferente. Pero lo importante es que todos permanezcamos en el mismo camino. Alguien puede ir un poco más a la izquierda, un poco más al centro, un poco más a la derecha, pero todos tenemos que acordar que es en esta dirección, y la mayoría de la población quiere seguir este camino y necesitamos evitar a los que buscar direcciones opuestas”, detalló con tono político.

    Con respecto a la estrategia de acumulación de reservas, uno de los reclamos del FMI y también un punto débil que señalan analistas, dijo: “Vamos a comprar reservas mientras la gente demande pesos, porque cuando compramos reservas, imprimimos pesos y se los entregamos. Y queremos mantener ese equilibrio. No queremos forzar al mercado en una dirección o en otra. No queremos comprar más de lo que deberíamos y emitir más pesos de los que la sociedad demanda, porque eso podría generar otros desequilibrios”.

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  • Caputo en Nueva York asegura: “El segundo puente Chaco-Corrientes seguro va a avanzar”

    Caputo en Nueva York asegura: “El segundo puente Chaco-Corrientes seguro va a avanzar”

    El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, transmitió tranquilidad sobre una de las obras de infraestructura más esperadas del Litoral. En su participación en la Argentina Week, el funcionario ratificó que el proyecto del segundo puente Chaco-Corrientes integra la agenda de desarrollo, pero aclaró que su ejecución dependerá de los plazos que requiera la estabilización financiera.

    “Seguro que va a avanzar como todos los proyectos que tenemos en marcha. Es un tema de paciencia y tiempo”, respondió Caputo al ser consultado por la prensa en el Council of the Americas.

    El ministro se mostró optimista respecto al clima de negocios y subrayó que la percepción externa sobre la Argentina cambió drásticamente.

    Infraestructura y el “modelo de estudio”

    Para el titular del Palacio de Hacienda, la posibilidad de financiar obras de esta envergadura está vinculada a que el mundo perciba el cambio de rumbo como irreversible.

    “Argentina hoy es un caso de estudio en el mundo. Se entiende hoy afuera que el cambio es impactante”, señaló, comparando la situación actual con la de los años noventa, pero destacando una mayor profundidad en el proceso presente.

    Caputo enfatizó que los inversores internacionales valoran especialmente la unidad de criterios mostrada en eventos como el de Nueva York, donde gobernadores de distintas extracciones políticas disertan juntos. “Para los inversores, ver que el rumbo se va a mantener independientemente del color político es muy fuerte”, aseguró a NG Federal.

    El rol de los gobernadores

    El ministro calificó como “espectacular” la labor de los mandatarios provinciales —entre ellos el correntino Juan Pablo Valdés— en la búsqueda de capitales. Según Caputo, el hecho de que las provincias estén “vendiendo el país” y apoyando el rumbo macroeconómico genera la tranquilidad necesaria para que los proyectos de inversión estratégica, como el segundo puente, pasen de la planificación a la realidad.

    La delegación argentina sigue con su agenda en Manhattan, sosteniendo reuniones clave con CEOs globales de los sectores energético y minero, donde la infraestructura logística aparece como eje central para garantizar la competitividad de las provincias.