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  • El peronismo activa reuniones y busca articular una alternativa frente al Gobierno

    El peronismo activa reuniones y busca articular una alternativa frente al Gobierno

    Con encuentros en La Plata y entre dirigentes nacionales, distintos sectores avanzan en la reorganización del espacio y el armado político hacia 2027.

    El peronismo comenzó a mover piezas con una serie de reuniones que reflejan intentos de articulación en distintos niveles, en medio de un escenario atravesado por la necesidad de reconfigurar una alternativa política.

    Uno de los encuentros se realizó en La Plata, donde Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó avanzaron con su armado federal y se reunieron con el bloque Unión y Libertad, referenciado en Carlos Kikuchi. La reunión incluyó a legisladores bonaerenses y formó parte de una agenda que también contempla acercamientos al entorno del gobernador Axel Kicillof.

    El encuentro en territorio bonaerense expuso la intención de construir una alternativa con anclaje provincial, articulando sectores que incluyen peronismo, ex Juntos por el Cambio y dirigentes con pasado reciente en el espacio libertario. La movida apunta a generar volumen político en el distrito clave del país.

    PCHETTO MONZO KIKUCHI

    Reuniones y reordenamiento: el peronismo activa su armado para enfrentar a Milei

    En paralelo, otro grupo de dirigentes del peronismo mantuvo una reunión con eje en la situación económica y social de las provincias. Participaron Ricardo Quintela, Guillermo Michel, Gustavo Bordet, Victoria Tolosa Paz y Kelly Olmos, junto a legisladores nacionales.

    Tras el encuentro, Quintela expresó que la reunión tuvo como objetivo analizar “los desafíos de 2026” y advirtió sobre el impacto del ajuste en las economías regionales. Según planteó, la situación en las provincias muestra caída de la producción, el empleo y un deterioro en las condiciones de vida.

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    Los dirigentes coincidieron en cuestionar el rumbo económico del Gobierno y plantearon la necesidad de construir una alternativa basada en el desarrollo productivo. En ese sentido, remarcaron la importancia de impulsar políticas que fortalezcan la industria y promuevan un crecimiento con inclusión.

    El encuentro también dejó como señal la intención de ampliar la convocatoria a otros sectores. “Es tiempo de construir una alternativa nacional”, señalaron, con la idea de articular a distintos espacios que compartan una agenda vinculada al trabajo y la producción.

    Ambas reuniones muestran un peronismo en proceso de reorganización, con múltiples actores que buscan recuperar iniciativa política en un escenario fragmentado. Aunque todavía sin definiciones electorales concretas, los encuentros funcionan como primeros pasos en la construcción de un esquema común.

    Con miradas diversas y estrategias aún en desarrollo, el denominador común es la necesidad de estructurar una oposición con mayor volumen frente al oficialismo. En ese camino, la coordinación entre sectores aparece como uno de los principales desafíos hacia los próximos años.

  • Elecciones 2027: el fenómeno outsider entró en fase de sobreproducción en un intento de replicar la hazaña de Javier Milei

    Elecciones 2027: el fenómeno outsider entró en fase de sobreproducción en un intento de replicar la hazaña de Javier Milei

    El fenómeno que llevó al libertario al poder empieza a mostrar límites. Nuevos actores buscan capitalizar la lógica antisistema mientras el PRO intenta reordenarse sin un candidato claro.

    El fenómeno outsider entró en fase de sobreproducción. Lo que en 2023 fue una anomalía política empieza a convertirse en estrategia explícita. De cara a 2027, sectores de la oposición y antiguos aliados del oficialismo comenzaron a explorar la construcción de candidaturas por fuera del sistema tradicional, en un intento por replicar el camino que llevó a Javier Milei a la Casa Rosada.

    La lógica no es nueva, pero sí su masificación. Distintos espacios políticos coinciden en que competir contra Milei dentro de las reglas clásicas tiene pocas chances de éxito. La respuesta, entonces, es adoptar su misma lógica, aunque eso implique una paradoja evidente: cuanto más se multiplica el “outsider”, menos disruptivo resulta. En el Gobierno son consientes de esto y, ante una consulta de Ámbito, le bajaron el precio a los nombres propios que empiezan a sonar en el escenario político,

    Un importante miembro del Gobierno lo resumió de la siguiente manera: “si todos son outsiders, nadie lo es“. La idea sintetiza un cambio de clima político donde la novedad pierde valor como activo diferencial y obliga a repensar las estrategias electorales, algo que de hecho ya está en carpeta con la eliminación de las PASO.

    Javier Milei Karina Milei

    Harold Cunningham/World Economic / DPA

    El propio Milei ya no ocupa el lugar de anomalía que lo definió en sus inicios. Su figura, que irrumpió como ajena al sistema, hoy forma parte central del mismo, con un liderazgo que incluso trascendió el plano local y se inscribe en una corriente internacional de derechas que también apostaron por perfiles disruptivos, y muestran creciente interés en saber cómo el Presidente mantiene índices positivos de imagen pese al ajuste que propone su gobierno.

    Ese corrimiento genera un efecto inmediato: la competencia ya no es entre “casta” y “anti-casta”, sino entre distintos grados de outsiderismo. En ese terreno, la diferenciación se vuelve más difusa y obliga a construir volumen político más allá del impacto inicial.

    Ese movimiento no es aislado. Forma parte de una tendencia más amplia donde distintos sectores evalúan incorporar figuras externas como forma de renovar la oferta electoral. Sin embargo, esa estrategia también tiene límites: el outsider funciona mejor como excepción que como norma.

    Fábrica de outsiders: la oposición copia a Milei y cambia las reglas para 2027

    En paralelo, empiezan a emerger figuras que buscan posicionarse en ese nuevo ecosistema. Algunos nombres provienen del mundo empresarial, otros del universo social o religioso, en una combinación que refleja la pérdida de centralidad de los partidos como canal exclusivo de representación.

    Uno de los casos que comenzó a circular es el de Dante Gebel, un evangelista radicado en Miami que en los últimos meses incrementó su visibilidad en Argentina a través de donaciones y acciones públicas. Su aparición -virtual, porque en la práctica no participó del acto lanzamiento de su espacio- responde a una lógica cada vez más frecuente: construir capital político desde afuera del sistema antes de formalizar una candidatura. En su armado conviven libertarios exiliados, peronistas desencantados y algunos personajes mediáticos.

    Mientras tanto, el PRO intenta resolver su propia encrucijada. La cumbre encabezada por Mauricio Macri en Parque Norte dejó en evidencia la intención de ordenar el espacio, pero también la dificultad para definir un liderazgo competitivo. La falta de un candidato claro convive con la tentación de buscar perfiles por fuera de la política tradicional, una idea que el propio Macri exploró sin resultados concretos con Marcos Galperín o Jorge Brito. La encrucijada para el expresidente es grande. Si se acopla a La Libertad Avanza de forma definitiva, perdería su electorado de base.

    MAURICIO MACRI

    En el medio, proliferan las reuniones de dirigentes del peronismo con objetivos difusos. En La Plata, Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó avanzaron con su armado federal al reunirse con el bloque Unión y Libertad, encabezado por Carlos Kikuchi, ex armador político de Javier Milei. Del encuentro participaron también los senadores Sergio Vargas y Paola Ventura, el diputado Martín Rozas y la diputada Silvina Vaccarezza, en una mesa que combinó exlibertarios, peronistas y sectores vinculados al radicalismo. En paralelo, otro sector del peronismo mantuvo su propia instancia de articulación con la participación de Ricardo Quintela, Guillermo Michel, Gustavo Bordet, Kelly Olmos y Victoria Tolosa Paz, entre otros.

    De cara a 2027, el desafío ya no será irrumpir sino diferenciarse en un escenario saturado de figuras que buscan ocupar ese lugar. La proliferación de outsiders redefine las reglas de competencia y corre el eje desde la novedad hacia la capacidad de construir volumen político, sostener liderazgo y ofrecer resultados.

  • Ante el avance del Gobierno en el Congreso, la oposición dura apunta a armar un nuevo frente anti Milei

    Ante el avance del Gobierno en el Congreso, la oposición dura apunta a armar un nuevo frente anti Milei


    En un momento de desconcierto en el arco opositor, con un escenario favorable al Gobierno en el Congreso y el peronismo complicado con internas y fugas, la visita de Miguel Pichetto a Cristina Kirchner abrió una discusión pública sobre el posible armado de un frente amplio para enfrentar a Javier Milei, incluso con parte del radicalismo y el PRO distanciado de los libertarios. El eventual reagrupamiento podría tener impacto en el ámbito parlamentario, aunque en lo inmediato no alteraría el predominio oficialista.

    El balance positivo para La Libertad Avanza en los debates en extraordinarias, en especial con la sanción de la reforma laboral, sumado al desprendimiento de tres senadores peronistas alineados con gobernadores aliados a la Casa Rosada, implicó otro golpe al espacio de la oposición más dura. Le siguieron los ataques de Milei al kirchnerismo en la Asamblea Legislativa, aunque en ese caso el peronismo buscó sacar provecho al considerarlo un síntoma de la supuesta debilidad del Presidente, reflejada en la necesidad de seguir subiendo al ring al peronismo.

    “Siempre tenemos discusión y quilombo cuando no estamos en el poder. Lo que nos agrupa es la realidad. La mayoría de la gente está destruida y eso va a ir fortaleciendo al peronismo o en realidad al campo popular”, aseguró un dirigente con vínculo frecuente con Cristina Kirchner. La aclaración del final no fue casual: como Axel Kicillof, acaso en una de las pocas coincidencias en este tiempo entre el gobernador y el sector de la ex presidenta, la proyección del armado -bien verde todavía, a esta altura ni siquiera embrionario- apunta a que no sólo incluya a un espectro más amplio del PJ sino a otros espacios opositores a Milei.

    Luego del reencuentro con la ex mandataria en el departamento de San José 1111, donde cumple la prisión domiciliaria, Pichetto contó que le transmitió “la necesidad de construir un frente nacional” lo más amplio posible. “Algo parecido a lo que construyó Lula para enfrentar a Bolsonaro, con todos los partidos democráticos del centro nacional que puedan confluir en un programa, que tiene que ser capitalista y productivo. Nada de un esquema viejo e intervencionista”, diferenció en el streaming Gelatina.

    Es con todos. Yo no hago exclusiones y tampoco tengo prejuicios. Estoy dispuesto a caminar el país y a tratar de hacer un aporte. No con el sentido de que quiero ser el candidato”, completó el diputado de Encuentro Federal, que no hablaba con Cristina Kirchner desde hacía más de diez años. En el Congreso, el proyecto para aliviar el endeudamiento de las familias presentado por Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz (Unión por la Patria), la cordobesa Natalia de la Sota, Nicolás Massot y el propio Pichetto había dado un indicio en esa dirección.

    A su vez, Michel, Tolosa Paz y otros diputados como Kelly Olmos y Gustavo Bordet se reunieron la semana pasada con Diego Bossio y Martín Rapetti, fundadores de la consultora Equilibra, para analizar un informe sobre el empleo y “discutir el programa económico que viene”, en un intento de “reconstruir un relato económico propio” en un contexto político adverso. “Lo fiscal es necesario, pero no suficiente. Sin política productiva, sin estrategia de desarrollo y sin un proyecto que ponga al trabajo en el centro, el ajuste se vuelve un fin en sí mismo”, advirtieron.

    “Estamos en una construcción de centro, basada en el peronismo federal no kirchnerista, de las provincias y Buenos Aires, y algunos sectores del radicalismo y el PRO, ligados a los gobernadores”, amplió un dirigente cercano al ex senador por Río Negro, convencido de que en el próximo turno electoral no habrá lugar para la avenida o la callecita del medio. “Si vamos a una elección de tres partes, y tenemos que enfrentar a los dos extremos, el desafío es imposible. Entonces la táctica es enfrentar a uno y ganarle en unas PASO, que sería el kirchnerismo, y en segunda instancia a La Libertad Avanza”, señaló.

    En el kirchnerismo comparten la idea de explorar un armado opositor a Milei bien abarcativo. “El peronismo es frentista, desde su génesis. Hasta ahora el único candidato es Axel. ¿Puede haber más? Sí, para que se defina en unas PASO si el oficialismo no las elimina o por acuerdo. Un frente con todos los que vean que este Gobierno es una catástrofe”, proyectó un dirigente con acceso a San José 1111.

    En esa sintonía se pronunció públicamente la senadora Juliana Di Tullio, de las más cercanas a la ex presidenta, con el foco en una parte del radicalismo. “Hay radicales que son gorilas, más antiperonistas que cualquier cosa. Pero hay otros que todavía tienen ese origen popular, democrático, que son primos. A esos hay que ir a buscarlos”, propuso también en Gelatina.

    “En términos generales es lo que dice Axel desde hace dos años”, marcaron la coincidencia en La Plata. Kicillof ratificó sus aspiraciones de erigirse como alternativa a Milei en su discurso para abrir las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, al día siguiente de Milei, en el que confrontó con el Presidente y explicitó su propósito de articular una opción nacional.

    “Este movimiento nació desde el peronismo, pero tenemos claro que no alcanza solo con el peronismo ni con la provincia de Buenos Aires”, había dicho en diciembre en un acto en Ensenada, en el que llamó a construir “sin sectarismos, sin dejar de hablar con los que piensan diferente”. Referentes del sector liderado por Kicillof leyeron la reunión de Cristina Kirchner con Pichetto en parte en clave interna, y recordaron las críticas recurrentes del diputado al gobernador bonaerense.

  • A todo o nada contra las PASO, aportes electorales con ideología y Milei quiere el voto de Cambiemos

    A todo o nada contra las PASO, aportes electorales con ideología y Milei quiere el voto de Cambiemos


    Glaciares congelaron el Congreso

    El destino de las reformas es siempre resbaladizo. La mayoría de ellas suele volverse en contra de quienes las crearon, como pasó con las mismas PASO. Debutaron con el extraordinario éxito de Cristina en 2011, pero sepultaron al peronismo en 2015. El Gobierno igual amenaza al Congreso con más reformas. En su discurso Milei prometió que irán 90 proyectos: 10 por cada uno de los 9 meses del año legislativo.

    Quizás ahora logren aprobar que los jueces usen toga, outfit que el renunciado Cúneo Libarona llegó a justificar en la primera versión de la desatinada ley de Bases, recordando que en la Suprema Corte había desde hace mucho tiempo un perchero para colgarlas. Con esos proyectos, alardeó Milei, quedará diseñada “la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”.

    La oposición retruca con que el Gobierno necesita mantener el Congreso abierto para que no se hable de la economía. El debate de la ley de glaciares, sin embargo, congeló la actividad legislativa. Permitió que se entreguen los diputados y senadores a viajar por el mundo, al menos donde el espacio aéreo no está contaminado por el clima de guerra. Mandó el debate a audiencias y comisiones que dilatan la reapertura de las sesiones.

    Tentaciones autoritarias

    La política es el territorio de la ironía, como lo prueba el argumento que dio Milei ante el Congreso para justificar la reforma. “Necesitamos reformar integralmente nuestro sistema electoral, para que los representantes sean responsables ante sus representados”, argumentó. No era el más indicado para dar clase de legitimidad de representación.

    Sus elencos se alimentan del transfuguismo político, donde dirigentes que fueron votados como oposición se lucen como oficialismo. En su gabinete seis de los nueve ministros han sido funcionarios o punteros del PRO (Monteoliva, Mahiques, Caputo, Santilli, Sturzenegger y Quirno). Toquetear el reglamento electoral es un ardid de las administraciones autoritarias.

    Ya desde el primer Perón se ensayaron reformas para consolidar el poder. Reformó la Constitución, tuvo reelección y modificó las normas electorales en su favor -elección uninominal de los diputados (el sueño confesado de Santiago Caputo, víctima de una sobredosis de Netflix)-. Las elecciones de 1951, encima, se hicieron bajo el estado de sitio.

    Matar las PASO, innegociable

    El menú de reformas incluye una sola que es innegociable: la abolición o suspensión de las PASO. Sin PASO y con boleta única, los partidos no reciben subvención para impresión. Ese dinero es el que alienta la tarea de los partidos. Además, en particular para el peronismo, la distribución de boletas ha sido un método de campaña refinado que el peronismo se atribuye como una clave de su éxito en los grandes distritos.

    Sin boleta, no hay nada que distribuir ni pretexto para movilizar la calle. El gran recurso del Gobierno para ganar ha sido desmovilizar al peronismo del interior, que se quedó en casa en 2023 y miró por TV cómo Massa y el peronismo del AMBA eran derrotados.

    En el menú de reformas que el Gobierno filtra, se incluye la eliminación de los espacios en los medios audiovisuales. Este recurso ha ido perdiendo utilidad. En las elecciones de 2025, al menos en el orden nacional, no atrajo la atención como antes, cuando agobiaba al público.

    Cuando se les piden explicaciones a los funcionarios, citan un recurso contra la ley de imponer los avisos gratuitos a los medios que ha llegado a la Suprema Corte. Lo presentó el grupo América y puede ser el golpe final a los espacios gratis. La compensación de esa carencia se traslada, siempre en el menú oficial, al mercado.

    Sin financiamiento oficial y levantando los techos del financiamiento privado se busca beneficiar la relación entre los partidos y sectores empresarios, que siempre ha sido importante para todos los partidos.

    Un consenso de los expertos dice que el financiamiento estatal favorece a las izquierdas y el financiamiento privado favorece a las derechas. Pero no está probado que en la Argentina los mecanismos legales modifiquen la tendencia del voto.

    Consuelo: todos votan siempre igual

    Ni la Boleta Única ni la suspensión de PASO lograron modificar las tendencias históricas del voto. En 2025 el oficialismo repitió el porcentaje de la coalición del no peronismo, que circuló hasta 2023 en Cambiemos. Milei sacó los votos de Macri. El peronismo retuvo 33,7% de los votos, algo menos de lo que sacó Massa a presidente en la primera vuelta del 2023.

    Sin PASO o con PASO, con sábana o boleta única, los resultados dan más o menos lo mismo. La política, después de todo, se resuelve en una democracia con la representación. Lo que hace falta es que los dirigentes sepan representar a sus votantes. La crisis de las dos coaliciones -del peronismo y del no peronismo- en 2023 disparó el balotaje que lo hizo presidente a Milei.

    El desafío para el 2027 es que el mileísmo asegure el apoyo del votante promedio de lo que fue Cambiemos. En 2025 lo logró. El peronismo descabezado trabaja sobre ese electorado de casi 34 puntos, que lo votó en 2025 en el peor momento del partido.

    El oficialismo salió a buscar el apoyo de los gobernadores, en especial del peronismo no K y de otros partidos. Lo obtuvo para la serie de victorias legislativas en las sesiones extraordinarias de este verano. Premió a algunos de ellos invitándolos a una semana de promoción del país en Nueva York.

    Despolarizar y tirar al centro

    El Gobierno necesita tenerlos agarrados y contentos porque del otro lado ya hay competencia para capturar a esos sectores no K para un formato renovado del centro moderado. Es el proyecto de Miguel Pichetto y otros: formar un Frente Nacional con el peronismo no K y ampliarlo a otros sectores del centro no peronista que se animen a montar una polarización con el mileísmo en 2027.

    Este armado imagina que haya una PASO entre ese centro ampliado, hoy llamado Frente Nacional en los papeles de sus estrategas, para competir con el peronismo de Axel Kicillof, al que creen encapsulado en un discurso viejo y que se dirige más a los dirigentes del peronismo que al electorado del interior.

    Este intento marcará la política de los próximos meses. Pichetto y Emilio Monzó -uno de los constructores de Juntos por el Cambio en 2015- imaginan una primera manifestación pública en abril, con dirigentes de todo el país. Como para localizar voluntades, buscan actividades con peronistas críticos de la conducción de Cristina y que necesitan encontrar alguna apertura que les dé un futuro lejos del axelismo y también del cristinismo de tobillera.

    El jueves de esta semana un grupo que integran Miguel Pichetto, Guillermo Michel, Nicolás Massot y otros, visitará Expoagro en San Nicolás. Monzó estará este lunes, como adelantado, en la cena inaugural. Pichetto, aficionado a los gestos estridentes como visitar a Cristina y hacer actos con Guillermo Moreno, hará una visita a Siderca, en Campana. Una manera de meterle el dedo en la oreja a Milei, enojado con los dirigentes del grupo Techint.

    2027: la sombra de la deuda

    Este grupo se reunió esta semana en el Congreso con dos economistas de la consultora Equilibra, Martín Rapetti y Diego Bossio, para escuchar una exposición sobre la coyuntura. La conclusión es ya su lema de campaña: lo fiscal es necesario, pero no suficiente.

    Rapetti comparó los primeros 28 meses con los de tres experiencias de estabilización: el Plan Austral, la convertibilidad impulsada por Domingo Cavallo en los años noventa y el programa actual de Milei. Planteó que los tres planes lograron en su arranque cierto ordenamiento nominal y alivio inflacionario, pero enfrentaron tensiones crecientes en el frente cambiario y externo a medida que avanzaban los meses.

    El fantasma de este ciclo es, según uno de los cuadros que mostraron, el peso de los vencimientos de deuda del año que viene. Las elecciones se harán en un clima apurado por la necesidad de pagar, en total, USD 18.800 millones. ¿Cuál Trump estará en ese momento para auxiliar al Gobierno?

    Tampoco ese punto será tan importante porque el resultado de 2025 repitió tendencias anteriores, y quizá la ayuda de los EE. UU. fue más un golpe psicológico que un impacto en el resultado electoral, que hubiera sido el mismo sin ese auxilio.

    La crítica del grupo que integraban, entre otros, Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Gustavo Bordet, Kelly Olmos, Ernesto Pipi Alí y Marianela Marclay, fue a la pobrización del empleo. Recordaron la chanza de Robert Reich, que era ministro de Trabajo de Bill Clinton, momento cuando se creaban 200 mil puestos de trabajo por mes. Lo importante es también lo que se paga. Reich contó que un hombre que lo paró en la calle lo felicitó: “Claro, señor ministro, muchos trabajos nuevos. Ya tengo tres para llegar a fin de mes”.

    La nostalgia no es una estrategia

    Los radicales en recuperación del tsunami Lousteau-De Loredo eligieron para mostrarse la sede porteña del Comité Nacional. Será en un homenaje a Raúl Alfonsín al cumplirse 99 años de su nacimiento, y a los diputados nacionales de la UCR que ingresaron a la cámara en 1983.

    Habrá recuento de filas y estarán tres supérstites de la primavera alfonsinista: Marcelo Stubrin, que fue vicepresidente del bloque que presidía César Jaroslavsky; Jesús Rodríguez, que era el diputado más joven en ingresar al Congreso; y Juan Manuel Casella, que era el más viejo.

    La emergencia de la marca UCR es más grave que la del peronismo. El partido ha sido desalojado del palacio del Congreso. Después de las elecciones quedaron sólo 6 diputados. Los otros se fueron a bloques ajenos. La oficina que fue de Jaroslavsky -como lo indica una placa en la puerta- en el segundo piso del palacio se la quedó Gabriel Bornoroni, presidente del bloque de La Libertad Avanza.

    La UCR la tuvo durante 40 años. Cuando Mario Negri presidía el bloque, hasta 2023, llegó a tener 44 diputados. Los 6 que quedaron (los preside Pamela Verasay) fueron enviados un edificio anexo en la avenida Rivadavia, en el conurbano legislativo. También perdieron las oficinas del 5° piso del anexo. Allí se instaló también LLA y removió la placa que le daba el nombre de Ricardo Balbín.

    Jesús llegará al acto después de un viaje a Guatemala en donde participó de unas jornadas organizadas por el PNUD (Agencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo) junto a estrellas de la región como Carlos Ominami, ex ministro del primer gobierno de la transición en Chile, el escritor Jorge Castañeda, el también ex ministro de Chile y ex secretario de la OEA José Miguel Insulza.

    Estas reuniones se hacen anualmente y entre los expositores estuvo el politólogo Levitsky, autor de libros como “La tiranía de las minorías” y “Cómo mueren las democracias”, escritos en colaboración con Daniel Ziblatt. En estas reuniones suele haber una representación del peronismo. Antes han concurrido Felipe Solá y Jorge Taiana.

    Este año fue la antropóloga Sabina Frederic, que fue ministra de Seguridad de Alberto Fernández. Jesús Rodríguez redondeó desde Guatemala la exposición de este jueves, que seguramente incluirá la frase del premier de Canadá Mark Carney del discurso de Davos: la nostalgia no es una estrategia.

    El crimen no paga

    Cualquier reforma improvisada se te puede volver en contra. El peronismo invertebrado que ha legado Cristina es el más débil de la historia. Generó la economía que le dejó al país en 2023. Perdieron las elecciones en manos del pequeño Milei, creado por el peronismo para derrumbar a Cambiemos y le dejaron en bandeja el poder a un presidente débil sin respaldo propio, que no tiene plan y que no tiene a dónde regresar.

    Toto Caputo se quejó del riesgo Kuka ante los empresarios de Córdoba y Mendoza, pero debió reparar en que la debilidad del Gobierno es un riesgo más difícil de remediar. Textual de la confesión de Caputo ante la Fundación Mediterránea: “En Argentina definitivamente el riesgo político influye, el riesgo Kuka está y sigue estando y uno no puede pelearse contra eso. Quiere decir que el mercado implícitamente sigue priceando un riesgo Kuka de casi 300 puntos básicos, porque es 230 contra 570 que hay hoy”.

    La profesión de fe en el riesgo Kuka justifica, en palabras del ministro, el reconocimiento de los gobernadores que el gobierno ha capturado con el Grupo Gobernabilidad. El ademán de Miguel Pichetto conduce a eso, como él le dijo a Cristina en la calle San José. Confesó: “Coincidimos -contó al salir- en la necesidad, eso se lo transmití yo, mi visión respecto a la construcción de un frente nacional, algo parecido a lo que construyó Lula para enfrentar a Bolsonaro”.

    “Me imagino -siguió Pichetto- con todos los partidos democráticos del centro nacional, que pueden confluir en un programa que tiene que ser capitalista, productivo, nada de un esquema viejo, intervencionista, el Estado presente, toda esa paparruchada que ya fracasó y que además forma parte de una estética vieja.”