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  • No podemos permitir otra Botnia

    No podemos permitir otra Botnia


    El gobernador Rogelio Frigerio salió este martes a marcar posición en la escalada contra la planta de hidrógeno verde que los uruguayos construirán en Paysandú, a la altura de la turística localidad entrerriana de Colón. “Ayer en Colón volví a dejar algo muy claro, no podemos permitir otra Botnia”, sentenció y recordó que se había reunido con las autoridades uruguayas para pedirle su relocalización.

    Ocurre que mientras la empresa HIF Global avanza con su proyecto de construcción de una planta de Hidrógeno verde para producir combustibles sintéticos en Paysandú, frente la zona de Colón, el rechazo al proyecto crece en Entre Ríos, bajo la sombra del conflicto por las pasteras que enfrentó duramente a uruguayos y argentinos a mediados de los 2000.

    El lunes, el gobernador estuvo en Colón y habló con las autoridades municipales y legisladores del ese municipio. Allí sentó parte de su posición: “Mantuve varias reuniones desde el minuto cero con autoridades de Uruguay para dejar clara nuestra posición: la refinería de combustibles sintéticos proyectada en Paysandú tiene que relocalizarse”.

    Y agregó: “Logramos que el estudio de impacto ambiental incluya a Colón y vamos a seguir muy de cerca sus conclusiones para definir los próximos pasos. El compromiso que asumimos desde el primer día es defender los intereses de nuestra provincia y en eso estamos trabajando”.

    El gobernador, además, sostuvo. “A diferencia del kirchnerismo, creemos en el sector privado, en la inversión y en la generación de empleo. Queremos más empresas produciendo y creciendo en la región, tanto en Argentina, en Entre Ríos como en Uruguay”.

    Y agregó: “Nuestro planteo no es contra la planta ni contra la inversión: es en defensa del desarrollo turístico y productivo de la costa del río Uruguay. Por eso proponemos su relocalización”.

    A la par de que la empresa presentó los papeles ante el Ministerio de Ambiente oriental para dar el último paso necesario y empezar a construir la planta, un grupo de legisladores del PJ, enfrentados con Frigerio, presentaron una acción judicial preventiva contra el Estado uruguayo y la empresa HIF Uruguay SA -la que construirá la planta– para, afirman, evitar un eventual daño ambiental derivado de la instalación de una planta de combustibles sintéticos en la ciudad de Paysandú, frente a la costa entrerriana del río Uruguay. Lo hicieron los legisladores nacionales del PJ Guillermo Michel, Adán Bahl y Marianela Marclay

    Si bien Michel acusó al gobierno entrerriano de una supuesta inacción frente al proyecto, desde el entorno del gobernador Rogelio Frigerio sostienen que el mandatario exigió la relocalización de la planta argumentando que el proyecto pone en riesgo el turismo, el ambiente y las economías regionales. Frigerio exigió que se instale al menos a unos 30 kilómetros de la costa.

    Hoy, los legisladores reclaman al gobierno uruguayo de Yamandú Orsi que los uruguayos no cumplieron presuntamente con los artículos de consulta bilateral que están previstos en el Estatuto del Tratado sobre el Río Uruguay que se administra bajo la Comisión conocida como CARU.

    La demanda, presentada por Michel, Adán y Bahl figura bajo el expediente 3276/2026, y solicita medidas de prevención de daños y perjuicios ante lo que los legisladores consideran un posible impacto ambiental “irreparable”. En la presentación sostienen que el proyecto avanza sin cumplir con las obligaciones establecidas en el Estatuto del Río Uruguay ni con la jurisprudencia fijada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya en el caso de las plantas de celulosa conocido como “Botnia-UPM”.

    En ese sentido, solicitaron que “se adopten las medidas necesarias y razonables para que no se produzca o se intente, en todo caso, disminuir su magnitud”, en base a lo previsto en los artículos 1710 y 1711 del Código Civil y Comercial de la Nación y el artículo 319 del Código Procesal Civil y Comercial.

    Días atrás, con la presentación de la empresa, que promete una inversión de más de U$S 5300 millones y un empleo durante la construcción de 1.400 personas,se informó que había hecho ajustes internos como la reducción de la superficie de la planta en un 35%, además de una reducción de la altura de las antorchas de seguridad.

    Una vez construida, prometen 400 empleos para fabricar combustibles sintéticos o “e-combustibles”, que sustituyen los combustibles derivados del petróleo.

  • La instalación de una planta de hidrógeno verde en Paysandú reaviva el conflicto ambientalista entre Argentina y Uruguay

    La instalación de una planta de hidrógeno verde en Paysandú reaviva el conflicto ambientalista entre Argentina y Uruguay


    El proyecto uruguayo para instalar en Paysandú una planta de combustibles sintéticos que combinaría hidrógeno verde producido in situ con CO biogénico capturado de la combustión de residuos forestales mantiene en vilo a los vecinos de Colón, en Entre Ríos, quienes ya judicializaron la iniciativa.

    El escenario amenaza con convertirse en un nuevo foco de tensión bilateral, similar al que enfrentó a Argentina y Uruguay hace casi dos décadas por la instalación de la planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia sobre la margen uruguaya del río, a la altura de Fray Bentos: el llamado conflicto por las pasteras.

    Aquella controversia derivó en años de protestas comunitarias con cortes en los puentes internacionales e incluso llevó a ambos países ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El tribunal concluyó que Uruguay había incumplido los procedimientos de información y consulta previstos en el Estatuto del Río Uruguay, aunque determinó que no se había probado una contaminación significativa del río. Por eso, la planta -puesta en funcionamiento en 2007 y luego adquirida por UPM en 2009- continuó operando.

    En ese momento, el conflicto se agravó por la falta de comunicación entre los dos países para cumplir con los tratados vigentes, una situación que algunos actores afirman que vuelve a repetirse ahora. Entonces también confluyeron la movilización de comunidades entrerrianas, grupos ambientalistas y la escalada política que protagonizaron los fallecidos Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez hacia 2005.

    Reclamos políticos y judicialización

    En la actualidad, el foco del conflicto está en un fuerte reclamo de la oposición entrerriana y en la judicialización de parte del proyecto. Pero el gobierno de Rogelio Frigerio sostiene que lo sigue hace un año.

    Este fin de semana, los diputados Guillermo Michel y Marianela Marclay, junto con el senador Adán Bahl —todos peronistas— se presentaron como “amicus curiae” en la causa que tramita en la Justicia Federal por la instalación de la planta de hidrógeno verde que construye en Uruguay, frente a Entre Ríos, la empresa HIF Global.

    Por su parte, Frigerio mantiene el tema como una cuestión de Estado. Lo habló con el presidente Yamandú Orsi y con su canciller, Mario Lubetkin . El gobernador no está en contra de la planta, afirman, sino que pide que la relocalicen para que no haya contaminación visual y no afecte el desarrollo turístico de la zona.

    HIF Global se define como desarrolladora de proyectos de e-combustibles. Según su información oficial, produce e-fuels en la planta HIF Haru Oni, en Chile, y desarrolla proyectos a escala comercial en Estados Unidos, Uruguay, Chile, Brasil y Australia.

    La inversión estimada para el proyecto en Paysandú supera los 5.300 millones de dólares. Pero la protesta va creciendo del lado argentino. Ocurre que en la costa entrerriana crece la preocupación porque su economía es turística y temen volver a enfrentarse con un paisaje dominado por una gran instalación industrial y chimeneas visibles desde sus playas, en la otra orilla del río Uruguay. El proyecto estima que estén a unos 3 a 4 kilómetros de la costa del río y el gobierno entrerriano les pide que lo hagan a 30.

    “Consideramos que la transparencia y el acceso a la información son fundamentales en un tema que puede afectar al río Uruguay y a nuestras comunidades”, afirmó Michel en un extenso mensaje publicado en redes sociales. Allí también anunció la creación de un sitio web para difundir documentación del proyecto entre los entrerrianos.

    “De los documentos surge que no se habría activado el procedimiento de información y consulta previa previsto en el artículo 7 y siguientes del Estatuto del Río Uruguay, que obliga a los Estados a regular y limitar el uso del río y proteger su medio ambiente”, agregó.

    Ese artículo establece que si uno de los países planea realizar una obra que pueda afectar la navegación, el régimen del río o la calidad de sus aguas, debe comunicarlo a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), acompañando la documentación técnica y los estudios necesarios para que la otra parte pueda evaluar sus efectos.

    Según los legisladores entrerrianos, ese procedimiento no se habría cumplido. También sostienen que corresponde a la delegación argentina ante la CARU exigir no sólo la notificación de la intención del proyecto, sino también la presentación del plan técnico completo para evaluar su impacto ambiental.

    En paralelo, los legisladores cuestionaron decisiones tomadas en el pasado por la propia representación argentina.

    “En diciembre de 2019, cuando Rogelio Frigerio era ministro del Interior, la delegación argentina ante la CARU designada por su gestión aprobó la Resolución 28/19 que modificó el Digesto del Río Uruguay debilitando estándares ambientales. Hoy afirma defender el ambiente y el río, pero fue su propia gestión la que impulsó una decisión que viola el artículo 41 del Estatuto del Río Uruguay”, afirmaron Michel, Marclay y Bahl.

    La referencia apunta a una modificación del Digesto aprobada sobre el final del gobierno de Mauricio Macri que, según distintos especialistas, redujo exigencias ambientales vinculadas al principio de no regresión, previsto en el artículo 41 del tratado sobre el río Uruguay.

    Ese punto también fue objeto de reclamos diplomáticos durante la gestión de la Cancillería encabezada por Santiago Cafiero.

    De todos modos, el actual rol político de Frigerio -con fuerte presencia territorial- lo ubica hoy en una posición distinta a la que tenía en 2019 dentro del gabinete nacional.

    En la misma línea crítica se pronunció Luciana Tito, ex jefa de Gabinete de la Cancillería durante la gestión de Cafiero.

    “La modificación del Digesto aprobada en diciembre de 2019 fue una decisión política adoptada en el ámbito de la CARU durante el gobierno de ese momento, que implicó flexibilizar los estándares ambientales y ampliar los márgenes de contaminación permitidos”, sostuvo.

    El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, con el presidente de Uruguay Yamandú Orsi

    Según explicó, la medida se tomó además sin intervención de la Consejería Legal de la Cancillería.

    “Cuando asumimos y advertimos esta situación, sostuvimos siempre la misma posición: la necesidad de revisar ese Digesto, porque implicaba un retroceso en los estándares ambientales establecidos por el Estatuto del Río Uruguay, en clara violación del artículo 41, que establece que ambos países deben proteger el río, prevenir la contaminación y no retroceder en las exigencias técnicas para su cuidado”, señaló.

    La planta proyectada por HIF Global en Paysandú tendrá una capacidad final estimada de hasta 880.000 toneladas anuales de combustibles sintéticos.

    El proyecto promete generar 1.400 empleos durante la construcción y unos 300 puestos permanentes en la etapa operativa. Según el memorándum firmado con el gobierno uruguayo, la producción se exportaría a través del puerto de Montevideo, con un horizonte de exportaciones a partir de 2029.

    La iniciativa incluye una planta destinada a producir combustibles sintéticos -entre ellos e-gasolina- que pueden utilizarse como reemplazo de combustibles fósiles en motores de combustión, con menores emisiones de carbono.

    El proceso prevé utilizar dióxido de carbono biogénico capturado en parte de la combustión de residuos forestales y también de las emisiones de la planta de bioetanol Alcoholes del Uruguay (ALUR), ubicada en Paysandú.