Al menos dos personas murieron en las últimas horas tras una explosión en un cuartel militar en la localidad de Viacha, a unos 30 km de La Paz, Bolivia. No obstante, las autoridades temen que la cifra sea mayor, con varias personas desaparecidas, entre los que se encuentra un sargento y soldados jóvenes. Producto de la tragedia, el gobierno declaró tres días de luto nacional.
El ministro de Defensa boliviano, Ernesto Justiniano, informó que al menos 81 personas resultaron heridas cuando material pirotécnico detonó en el cuartel donde se encontraba acantonado un regimiento de artillería, alrededor de las 14:30 hora local del viernes.
Un cuartel militar explotó en Bolivia y hay al menos dos muertos
La policía informó que decenas de viviendas resultaron dañadas por la explosión y que los servicios de emergencia estaban buscando entre los escombros. Nebraska advirtió del riesgo de una nueva explosión e instó a la población a mantenerse al menos a 150 metros de la base militar.
El coronel Antonio Amaru, comandante de la base, declaró este sábado que entre los desaparecidos se encontraban un sargento y 13 soldados reclutados de entre 18 y 19 años.
El presidente Rodrigo Paz expresó su “más profunda solidaridad” con las familias de los fallecidos y los heridos. En su cuenta de X, adelantó que desde la cartera de Defensa se activó una serie de “mecanismos de emergencia, seguridad, evacuación, atención médica y resguardo del área, en coordinación con las instituciones competentes”.
Además, confirmó que ya se encuentra en marcha “una investigación minuciosa, técnica y transparente sobre lo sucedido” para avanzar “con absoluta claridad” para determinar las causas del incidente. Por último, el portavoz de la policía Roger Roca declaró a AFP que en el cuartel se almacenaban fuegos artificiales y que la causa de la explosión seguía bajo investigación.
Bolivia intervino la petrolera estatal YPFB en medio de una grave crisis de combustibles
El gobierno de Bolivia dispuso una intervención estatal extraordinaria sobre YPFB, la petrolera estatal del país, en medio de una crisis de abastecimiento de combustibles que mantiene largas filas en estaciones de servicio y se convirtió en uno de los principales problemas de la administración de Rodrigo Paz. La medida fue anunciada por el Ministerio de Hidrocarburos y apunta a revisar deficiencias en la importación y distribución de carburantes.
La intervención tendrá un plazo de hasta 180 días y no implica la supresión de la empresa. Según el decreto publicado en la gaceta oficial, el objetivo es obtener información fidedigna y suficiente para elaborar un diagnóstico sobre el funcionamiento de la compañía.
La decisión se conoce en un contexto de escasez persistente, protestas intermitentes y denuncias por contrabando de combustibles hacia países vecinos. El Ejecutivo también anticipó que buscará quitarle paulatinamente a YPFB su rol como comercializadora, para que vuelva a concentrarse en exploración, explotación y refinación.






















