Para Claudio “Chiqui” Tapia, el subcampeonato del mundo no solo marcará el final de otro Mundial exitoso para la selección argentina. También representará el cierre del paréntesis que, durante casi dos meses, relegó a un segundo plano las investigaciones judiciales, las tensiones políticas y los desafíos deportivos y económicos que tendrá que enfrentar la conducción del fútbol argentino.
El vuelo chárter contratado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) despegó este lunes, cerca de las cinco de la mañana, desde Nueva York y tiene previsto aterrizar alrededor de las 17 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. A bordo viajan Claudio “Chiqui” Tapia y parte de la delegación que llevó a la Argentina hasta su segunda final consecutiva de una Copa del Mundo, en la que perdieron por 1 a 0 ante España.
El regreso, sin embargo, tendrá una composición distinta de la que soñó la dirigencia antes del comienzo del torneo.
Según pudo saber Infobae, Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Julián Álvarez y otros referentes principales del seleccionado argentino no integran la delegación que regresa al país. Mientras Messi y De Paul permanecerán en Miami para reincorporarse al Inter Miami, los otros futbolistas viajarán directamente a las ciudades donde continúan sus carreras deportivas.
La imagen también simboliza el inicio de una nueva etapa para la conducción de la AFA. El equipo que durante casi dos meses monopolizó la atención del país dejará paso otra vez a la agenda institucional. El Mundial terminó y con él concluyó el período en el que la actualidad deportiva desplazó del centro de la escena las investigaciones judiciales, las diferencias políticas y los desafíos institucionales y económicos que rodean a la entidad que conduce Tapia desde marzo del 2017.
El presidente de la AFA regresará, además, dentro del plazo establecido por la Justicia argentina. Es que el juez en lo Penal Económico Diego Amarante le había concedido una autorización excepcional para viajar al Mundial, con la obligación de regresar antes del 21 de julio. El permiso era indispensable porque Tapia se encuentra procesado, sin prisión preventiva, con prohibición de salida del país, en una investigación iniciada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por asociación ilícita y presunta apropiación indebida de tributos y recursos de la seguridad social.
De acuerdo con el expediente, la AFA habría retenido impuestos y aportes previsionales que no fueron depositados dentro de los plazos establecidos por la legislación vigente, por un monto del orden de los 20 mil millones de pesos. En esa causa también fueron procesados el tesorero Pablo Toviggino y otros directivos de la entidad. El magistrado dispuso embargos millonarios y condicionó el viaje al Mundial al regreso de Tapia dentro del plazo fijado por la resolución judicial.
Ese expediente, sin embargo, es apenas uno de los frentes abiertos que rodean actualmente a la conducción del fútbol argentino.
Durante los últimos meses avanzaron distintas investigaciones vinculadas con el manejo económico de la AFA, operaciones comerciales realizadas por empresas relacionadas con dirigentes de la entidad y movimientos patrimoniales bajo análisis judicial. Y hasta la existencia de una mansión lujosa en Pilar, que hacía también de garaje para decenas de automóviles de alta gama.
También aparece la causa que investiga las operaciones de Sur Finanzas, una empresa vinculada al empresario Ariel Vallejo, considerado cercano a Tapia, denunciada por presuntas maniobras de lavado de activos y evasión tributaria. Existen actuaciones relacionadas con operaciones cambiarias realizadas durante la vigencia del cepo y otros expedientes que analizan movimientos económicos y societarios de dirigentes ligados a la conducción de la AFA.
La entidad rechazó sistemáticamente todas las acusaciones y sostiene que las investigaciones carecen de sustento o corresponden a controversias administrativas que deberán resolverse en sede judicial.
Sin embargo, la causa que mayor preocupación genera hoy dentro del entorno de Tapia no se desarrolla en los tribunales argentinos.
Mientras la Selección avanzaba en el Mundial, agentes del FBI y fiscales federales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos continuaron reuniendo documentación y tomando declaraciones testimoniales en una investigación destinada a reconstruir el recorrido del dinero obtenido por la AFA a través de sus contratos internacionales.
Como reveló Infobae, el empresario Guillermo Tofoni declaró durante más de dos horas ante investigadores federales en Miami y aportó información relacionada con el esquema comercial implementado por la AFA para administrar buena parte de los ingresos internacionales generados durante los últimos años.
La pesquisa puso el foco sobre TourProdEnter LLC, la empresa de Javier Faroni y su esposa Erica Gillette -que estuvieron alentando desde las tribunas a la Argentina- que fue designada por la conducción encabezada por Tapia para administrar el cobro de contratos comerciales vinculados con la Selección Argentina.
El convenio permitió canalizar ingresos provenientes de patrocinadores internacionales, amistosos, derechos comerciales y distintos acuerdos firmados alrededor del seleccionado nacional.
La documentación reunida por los investigadores permitió reconstruir movimientos de fondos a través de cuentas abiertas en distintas entidades financieras estadounidenses, entre ellas Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank.
Solo en esta última institución circularon más de USD 13,5 millones en menos de un año. Pero el monto total bajo análisis supera los 300 millones de dólares.
El objetivo de los fiscales no consiste únicamente en seguir el recorrido del dinero. También buscan determinar quiénes fueron los beneficiarios finales de distintas transferencias y establecer si alguna de esas operaciones pudo haber configurado delitos bajo la legislación federal de los Estados Unidos.
Hasta el momento no existe ninguna imputación formal contra Tapia en ese país. La investigación permanece en una etapa preliminar, aunque continúa incorporando prueba documental y testimonial.
La investigación estadounidense coincide con otro escenario que también volverá a cobrar protagonismo después del Mundial: la relación de tensión entre la conducción de la AFA y el Gobierno nacional.
Las diferencias que ambas partes mantuvieron durante el último año quedaron aplacadas por la Copa del Mundo. La clasificación a la final y la expectativa que generó el seleccionado hicieron que la discusión pública se concentrara casi exclusivamente en el rendimiento del equipo dirigido por Lionel Scaloni.
En ese contexto, el presidente Javier Milei también optó por separar sus cuestionamientos a la dirigencia del fútbol del respaldo a la Selección. Durante todo el torneo multiplicó los elogios hacia los jugadores, reivindicó en varias oportunidades el trabajo realizado por Scaloni y volvió a expresar públicamente su admiración por Lionel Messi, de quien llegó a definirse como “un termo”, una expresión popular utilizada en la Argentina para describir a un admirador incondicional.
La estrategia permitió mantener al seleccionado al margen de cualquier confrontación política y preservar un clima de apoyo institucional mientras duró el campeonato.
Con el regreso de la delegación, ese escenario también puede comenzar a modificarse.
El Mundial funcionó como un paréntesis. La agenda volverá a incorporar las diferencias entre la conducción de la AFA y distintos sectores del Gobierno, que durante las últimas semanas quedaron relegadas por la trascendencia deportiva del torneo.
Pero el mayor desafío que aparece por delante para Tapia probablemente sea otro.
El ciclo iniciado en 2018 con la llegada de Lionel Scaloni convirtió a la selección argentina en uno de los activos deportivos y comerciales más importantes del fútbol mundial.
Las conquistas de las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima, el Mundial de Qatar y el reciente subcampeonato obtenido en los Estados Unidos transformaron a la AFA en una marca de enorme atractivo para patrocinadores internacionales, organizadores de amistosos y empresas interesadas en asociarse con el seleccionado argentino. Nunca antes la entidad había logrado semejante expansión comercial.
La presencia de Lionel Messi fue determinante para ese crecimiento. El capitán no solo representó al mejor futbolista del mundo de toda la historia. También fue el principal activo de una marca que multiplicó sus ingresos a partir del prestigio deportivo alcanzado por el seleccionado.
Ese escenario, sin embargo, comenzará a modificarse.
Messi ya había anticipado que este Mundial marcaría el final de su etapa como capitán y principal símbolo de la Selección en las grandes competencias internacionales.
Su decisión obliga a proyectar un nuevo modelo deportivo y comercial para la AFA.
La salida del emblema de la Argentina de la escena internacional no implica únicamente el retiro del jugador más importante de la historia. También significa el cierre del principal argumento comercial alrededor del cual la AFA negoció durante los últimos años contratos de patrocinio, giras internacionales, amistosos y acuerdos de explotación de la marca.
A ese proceso de transición se suma la incertidumbre sobre la continuidad del entrenador.
Después de la final frente a España, Scaloni confirmó que cumplirá el contrato que lo une con la AFA hasta diciembre, aunque dio casi por terminado el ciclo más exitoso que tuvo la Selección Argentina. “Hasta diciembre voy a seguir; después seguramente corte”, afirmó apenas concluido el partido.
La frase abrió un nuevo interrogante para la conducción encabezada por Tapia.
Scaloni no fue solamente el entrenador que ganó cuatro títulos y llevó otra vez a la Argentina a una final del mundo. También fue el arquitecto de un proyecto deportivo que devolvió estabilidad institucional al seleccionado, consolidó una relación inédita entre cuerpo técnico y futbolistas y permitió construir una identidad competitiva reconocida en todo el mundo.
Alrededor de ese ciclo también creció la AFA.
El prestigio internacional de la Selección incrementó el valor de los amistosos, atrajo nuevos patrocinadores globales, abrió mercados en Asia, Medio Oriente y Estados Unidos y fortaleció una estructura comercial que acompañó el éxito deportivo.
Por eso, el escenario que Tapia encontrará a partir de este lunes será muy distinto del que administró durante los últimos años.
Deberá conducir una transición deportiva sin Messi como capitán de las grandes competencias internacionales y, posiblemente, también sin Scaloni al frente del seleccionado.
Al mismo tiempo tendrá que administrar una investigación judicial en la Argentina, otra pesquisa abierta en los Estados Unidos y un escenario político que volverá a ocupar espacio en la agenda pública una vez terminado el Mundial.
Durante casi dos meses, la Copa del Mundo desplazó cualquier otra discusión alrededor de la AFA.
El seleccionado volvió a llegar a una final, sostuvo el prestigio deportivo construido durante el ciclo Scaloni y confirmó que continúa entre las principales potencias del fútbol mundial.
Pero el regreso a Buenos Aires marcará también el regreso a otra realidad.
La del dirigente que deberá afrontar simultáneamente causas judiciales, una investigación internacional, una relación política que puede volver a tensarse y el desafío de conducir a la AFA en el comienzo de una nueva era.
Porque, más allá del subcampeonato conseguido en los Estados Unidos, el Mundial también parece haber marcado el final del ciclo que durante casi ocho años tuvo como protagonistas a Lionel Messi dentro de la cancha, Lionel Scaloni en el banco de suplentes y Claudio Tapia al frente de la dirigencia del fútbol argentino.