El Pentágono identificó este lunes a los dos soldados estadounidenses muertos en Jordania la semana pasada durante un ataque iraní con misiles balísticos y drones contra la base aérea de Muwaffaq Salti: el teniente primero Tyler James Feehan, de 25 años, oriundo de Ewa Beach, Hawai, y la soldado raso Isabella Gonzales, de 19, natural de Carrollton, Texas. Ambos formaban parte de unidades de defensa antimisiles del Ejército y murieron el viernes y el sábado, respectivamente, según informó el Departamento de Defensa en un comunicado.
Las muertes elevan a 17 el número total de militares estadounidenses fallecidos desde que comenzó la guerra con Irán, el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta por sorpresa en medio de las negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear. El conflicto se mantiene activo a pesar del alto el fuego alcanzado en abril y del memorando de entendimiento firmado en junio, ambos violados de manera reiterada según acusaciones cruzadas entre Washington y Teherán.
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Feehan estaba destinado en Fort Bragg, Carolina del Norte, asignado al 32.° Mando de Defensa Antimisiles del Ejército. Será ascendido póstumamente al rango de capitán y recibirá la Estrella de Bronce, el Corazón Púrpura y la Insignia de Acción de Combate. Gonzales prestaba servicio en Ansbach, Alemania, encuadrada en el 10.° Mando de Defensa Antimisiles. Se había graduado el año pasado de la secundaria Hebron, en Carrollton, cerca de Dallas. El Distrito Escolar Independiente de Lewisville señaló en un comunicado que la joven “dio su vida en ese servicio” y que “su decisión de servir después de graduarse dice mucho de su carácter”.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había confirmado el sábado la muerte de dos militares en Jordania y señaló que un tercero estaba desaparecido, tras localizar “restos no identificados” en el lugar del ataque. El proceso de identificación seguía en curso este lunes, razón por la que Trump afirmó que el número de bajas era “probablemente tres”. El Pentágono no había aclarado formalmente esa cifra al cierre de esta edición.
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Trump aseguró que Washington “golpeó muy duro” a Irán en las últimas horas y presentó los bombardeos como un homenaje a los caídos. En sus redes sociales advirtió que “cada vez que Irán mate a un soldado estadounidense, pagará por dicha muerte con creces”, y precisó que la directriz había sido comunicada al secretario de Defensa, Pete Hegseth, al jefe del Estado Mayor Conjunto, Daniel Caine, y a todos los mandos militares. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció que Trump asistirá este martes a la ceremonia de traslado de los restos en la Base de la Fuerza Aérea Dover, en Delaware.
Feehan y Gonzales no son las primeras víctimas del conflicto. Poco después del inicio de las hostilidades, un ataque iraní contra un puerto en Kuwait mató a seis soldados; un séptimo murió días más tarde por heridas del 1 de marzo en la Base Aérea Príncipe Sultan, en Arabia Saudita. En marzo, seis militares más fallecieron cuando un avión cisterna KC-135 se estrelló en Irak. El 18 de julio, otro soldado murió en el norte de Irak durante la detonación controlada de munición de un dron iraní derribado. Las autoridades iraníes indicaron que los ataques estadounidenses de las últimas tres semanas han causado al menos 50 muertos y más de 500 heridos, incluidos ocho en un ataque contra un puente el viernes.
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Trump ha justificado la guerra como una medida para impedir que Irán fabrique armamento nuclear, pero enfrenta presión creciente para poner fin a un conflicto prolongado en Medio Oriente, precisamente el tipo de guerra contra el que hizo campaña. La escalada de la semana pasada y la parálisis diplomática reducen a mínimos las posibilidades de retomar el camino del memorando de junio.













