
En un contexto de mora en niveles máximos en más de veinte años, los bancos prevén un aumento de la demanda de crédito de las familias durante el cuarto trimestre de 2026, de acuerdo con la Encuesta de Condiciones Crediticias (ECC) realizada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La expectativa bancaria abarca los préstamos hipotecarios, las tarjetas de crédito y otras líneas de consumo, mientras que los prendarios se mantendrían sin cambios relevantes.
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Durante el tercer trimestre, las entidades percibieron un escenario de neutralidad en la demanda de crédito de los hogares. Es decir, no registraron variaciones de magnitud en los pedidos de préstamos hipotecarios, prendarios, tarjetas y otros créditos al consumo.
La proyección para el cierre del año es diferente. Según el relevamiento del Central, “se anticipa un aumento de la demanda de crédito” en las líneas hipotecarias, tarjetas y otros préstamos al consumo. La excepción serán los créditos prendarios, cuya demanda “permanecería sin cambios de magnitud”.

La mejora esperada en la demanda no implica una flexibilización generalizada de los criterios de aprobación. Para el cuarto trimestre, los bancos anticipan que los estándares crediticios se mantendrán sin cambios significativos en todas las líneas destinadas a las familias.
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El crecimiento de la morosidad desde 2025 se tradujo en un endurecimiento de las condiciones para otorgar préstamos por parte de las entidades bancarias. El último dato oficial confirmó una leve baja de los atrasos en los pagos del financiamiento a hogares: pasó de 12,9% en julio a 12,8% en agosto.
Los hipotecarios fueron la excepción en la oferta de préstamos
En el tercer trimestre, los estándares de aprobación para los créditos a hogares no mostraron cambios relevantes en casi todos los segmentos. La excepción fueron los préstamos hipotecarios, que se flexibilizaron de forma significativa.
El Índice de Difusión, que el BCRA utiliza para medir la tendencia agregada de las respuestas de los bancos, fue de 22% para los hipotecarios. El indicador compara las respuestas que señalan condiciones más flexibles con las que reflejan una mayor restricción.
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En los términos de los créditos aprobados, las entidades informaron una flexibilización de los spreads sobre el costo de fondeo en casi todas las líneas para familias. Los otros créditos al consumo no tuvieron modificaciones de magnitud en ese aspecto.
Las comisiones vinculadas con las tarjetas de crédito, en cambio, registraron una restricción moderada. En los hipotecarios, los montos máximos se flexibilizaron moderadamente, pero los plazos de devolución se restringieron en una magnitud similar. El resto de las condiciones permaneció sin cambios significativos.

Las empresas redujeron su demanda de financiamiento
La encuesta también mostró un escenario distinto en el crédito corporativo. Durante el tercer trimestre, los bancos percibieron una disminución significativa de la demanda de préstamos por parte de las empresas.
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El Índice de Difusión para el nivel general fue de -35,1%, con una caída tanto entre las pymes como entre las grandes compañías. En las pequeñas y medianas empresas, el indicador fue de -35,1%, mientras que en las firmas de mayor tamaño alcanzó -19 por ciento.
Para el cuarto trimestre, las entidades esperan un leve aumento de la demanda de crédito empresarial, con un Índice de Difusión de 7,2%. Esa tendencia se concentraría en las grandes empresas, para las cuales se prevé un indicador de 12,2%. Para las pequeñas y medianas empresas, en cambio, la proyección es de neutralidad.
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Los bancos restringieron estándares para las compañías
Los criterios de aprobación de créditos para empresas se restringieron moderadamente entre julio y septiembre frente al trimestre previo. El índice general fue de -14,6%, una tendencia que alcanzó tanto a las grandes compañías como a las pymes, aunque con mayor intensidad en este último segmento, donde llegó a -23 por ciento.

Para el cuarto trimestre, los bancos anticipan neutralidad en los estándares de crédito para las empresas en su conjunto y para las grandes firmas. En cambio, esperan una moderada restricción para las pymes.
Respecto de las condiciones de los préstamos aprobados para empresas, las entidades señalaron una flexibilización moderada de los spreads sobre el costo de fondeo. Las comisiones no registraron cambios de magnitud, mientras que los montos, los plazos y los requerimientos de garantías mostraron un sesgo restrictivo.
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Leve baja de la mora
Luego de alcanzar en julio su nivel más alto en más de dos décadas, la morosidad de los créditos bancarios destinados a las familias registró una reducción marginal en agosto. La proporción de préstamos irregulares pasó de 12,9% a 12,8 por ciento.
A diferencia de lo observado entre bancos y otras entidades financieras, el crédito otorgado a los hogares por proveedores no financieros mostró un nuevo deterioro. La mora de ese segmento alcanzó el 33,9% luego de 21 meses consecutivos de incrementos. Estas compañías reúnen el 17% del financiamiento total dirigido a las familias, al sumar los préstamos concedidos por bancos, financieras y firmas no financieras.
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Los analistas de la consultora 1816 resaltaron que la caída marginal de la irregularidad de los hogares “se explicó por un descenso en términos reales de los saldos en mora, algo que no ocurría para ningún mes desde marzo 2024, apenas asumido Milei”. Además, recordaron que el ratio de morosidad surge de la división entre los saldos irregulares y los saldos totales de financiación.
Los economistas señalaron, de todos modos, dos elementos que podrían anticipar una baja de la morosidad en los próximos meses: el aumento de las refinanciaciones y la reducción de los créditos con atrasos de hasta 90 días.
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Ese posible cambio tarda en trasladarse a los indicadores. Los deudores clasificados en Situación 3, con demoras de entre 90 y 180 días, necesitan como mínimo dos meses para salir de la categoría de morosos. El plazo se extiende a cinco meses para quienes están en Situación 4, que abarca atrasos de entre 180 días y un año, y a ocho meses en la Situación 5, para deudas con más de un año de incumplimiento.
Otro indicador observado fue la baja de los préstamos incluidos en Situación 2, categoría que agrupa atrasos de hasta 90 días y que no forma parte de la cartera irregular. En agosto, esa proporción fue de 2,7%, el menor registro desde agosto de 2025. La consultora remarcó que, en ciclos anteriores, los máximos de esa categoría anticiparon luego los picos de morosidad.














