En la Argentina, en los últimos meses, se advierte una sostenida pérdida de valor del litro de leche en moneda constante, según destacan los expertos. Los aumentos de precio que recibe el tambero en la liquidación están muy alejados de la tasa de inflación general. Ello es consecuencia del aumento de producción interna verificado en 2025 y de la sobreproducción mundial que se viene registrando desde hace varios años. Así, el precio de la leche que reciben los productores tamberos argentinos es el más bajo, tanto en comparación con los países limítrofes, como con los principales productores y exportadores a nivel mundial. Por ejemplo, en diciembre de 2025, el precio en la tranquera se situó en 0,32 dólares por litro, frente a los 0,42 dólares de Uruguay, 0,36 de Brasil, 0,58 de la Unión Europea, 0,41 de Estados Unidos, 0,39 de Nueva Zelanda y 0,43 de China, según cálculos del consultor Mauro Gorgerino.
Otra forma de evidenciar el deterioro del precio recibido por los tamberos es observar su evolución en términos reales. En enero de 2026, el valor de 478 pesos por litro resultó un 19% inferior a los 588 pesos constantes de enero de 2025 y a los 596 pesos de enero de 2024. Este comportamiento responde al escaso ajuste registrado durante 2025, período en el cual el precio de la leche aumentó apenas un 7,7% frente a un Índice de Precios al Consumidor) del 32,4%.
En contraste, otros costos relevantes del sistema productivo lechero evidenciaron incrementos significativamente superiores durante 2025: la siembra de pastura con alfalfa aumentó un 29,8%; el alimento balanceado, un 39%; el maíz, un 35,3%; y la soja, un 65,5%. Como consecuencia, la relación leche/maíz resultó muy desfavorable para el productor.
En enero de 2026, con un litro del producto se podían adquirir 1,72 kilos de maíz, frente a un promedio histórico de 2 kilos. La relación de compra de la leche respecto de la soja también se ha deteriorado; en enero de 2026, un litro de leche permitía adquirir 900 gramos de soja, frente a un promedio histórico de entre 1,1 y 1,2 kilos. Situaciones similares se observan en otros insumos: el poder de compra de alimento balanceado cayó un 22,8% en la comparación interanual. El único elemento favorable durante el último año fue el aumento del valor de la vaca de rechazo, cuyo precio creció un 41,4% interanual.
Como resultado de lo anterior, tras tres trimestres de 2025 con rentabilidades positivas —que promediaron el 4%— en el último se desplomó y se tornó negativa en un tambo promedio, según los datos de Gorgerino. Este valor contrasta con el promedio histórico de la serie (1,8%) y con su máximo registrado (8,4%, ver gráfico).
La crisis que atraviesan los productores también está siendo sufrida por la industria. En efecto, la variación interanual de enero de 2026 respecto de enero de 2025 evidenció un incremento del 16,9% en el precio de los productos lácteos, frente a una inflación de alimentos y bebidas del 29,3%. Por esa razón, la capacidad de la industria para mejorar el precio pagado al productor resultaría muy limitada.
En diciembre de 2025 los productores percibieron 476 pesos por litro de leche, mientras que la industria podía convalidar un precio de 492 pesos por litro. Ambos valores se ubicaron por debajo del costo de producción del tambo, estimado en 563 pesos por litro.
Como se expresó al principio, además de la sobreproducción interna hay abundancia de leche en el mundo. “Los principales productores en el nivel mundial son Sudamérica —Brasil, la Argentina, Uruguay—, la Unión Europea, Oceanía y Estados Unidos”, expresó Gorgerino, en una reunión organizada por Select Debernardi. China también es un gran jugador, pero su producción se orienta principalmente hacia el mercado interno.
Durante el período comprendido entre enero y diciembre de 2025, la producción mundial de leche registró un incremento promedio del 2,25% manteniendo la tendencia alcista de los últimos años. En ese período, la Argentina resultó el país con mayor crecimiento, con un aumento del 9,7% en el volumen entregado a las fábricas de lácteos y a la exportación. También incrementaron su producción Brasil (7%), Uruguay (5,7%), Unión Europea (1,5 % ) y otros países.
Mientras tanto, en la Argentina, en 2025, se registró una disminución del 2,5% en la cantidad de tambos, pasando de 9100 a 8887 de enero a diciembre. Gorgerino recordó que en 2002 había 15.000 tambos.
La producción promedio por tambo durante el año pasado fue de 3506 litros diarios, con una dotación promedio de 165 vacas por establecimiento. Esto posiciona a la Argentina como el quinto país en el nivel mundial en cantidad de vacas lecheras por establecimiento.
La cantidad total de vacas lecheras en la Argentina no ha variado significativamente en los últimos años y sumó 1.497.480 cabezas en 2025, lo que implica un aumento del tamaño promedio de cada unidad productiva. Las vacas de los tambos que cerraron no fueron a faena, sino que fueron compradas por tambos más grandes.
En relación con la estratificación productiva, los tambos que producen menos de 1000 litros diarios representan el 26,8% del total, pero aportan solo el 4,2% de la producción, con un promedio de 549 litros diarios. En cambio, aquellos que producen más de 6000 litros diarios constituyen el 13,2% de los tambos, pero generan el 47.4% de la producción total.
De cara al futuro, los tamberos deberán seguir pugnando por una mejora en el precio de la leche, pero simultáneamente deberán trabajar “tranqueras adentro” analizando los parámetros de eficiencia del sistema de producción, con semáforos que monitoreen las variables que tienen mayor incidencia sobre el resultado final, como por ejemplo la productividad, medida en litros de leche por hectárea y por vaca total. En este sentido, Gorgerino resaltó que “una empresa puede seguir siendo deficitaria aun con precios elevados si presenta ineficiencias internas como, por ejemplo, altas tasas de mortandad de terneros”.
Aconsejó que “los productores controlen de manera permanente los costos operativos, se mantengan abiertos a la incorporación de nuevas tecnologías, refuercen el monitoreo de la gestión interna y controlen permanentemente un presupuesto económico y financiero acorde a la empresa para afrontar el escenario adverso”.