Una bomba colocada dentro de un minibús mató al menos a dos personas e hirió a otras 13 este jueves en Jaramana, localidad a las afueras de Damasco con una numerosa población de la minoría religiosa drusa, según confirmó el Ministerio de Sanidad sirio a la agencia estatal SANA.
La televisión estatal siria, citando a una fuente oficial no identificada, precisó que el artefacto fue “colocado” en el interior del vehículo. Un periodista de The Associated Press presente en el lugar vio cómo se extraía uno de los cuerpos entre los escombros. Imágenes de AFP mostraron el techo del minibús volado y el chasis destruido desde adentro, con restos esparcidos sobre la calzada.
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Ningún grupo reivindicó de inmediato la autoría del atentado.
Jaramana, situada a unos tres kilómetros al sureste de la capital, alberga comunidades drusas y cristianas. En abril de 2025, la localidad ya había sido escenario de enfrentamientos sectarios entre milicianos drusos y combatientes progubernamentales que dejaron al menos 10 muertos.
Tras la explosión, equipos médicos, unidades de Defensa Civil, la Media Luna Roja Siria y personal de la Dirección de Investigación Criminal del Ministerio del Interior se movilizaron al lugar, según SANA. Los hospitales y servicios de urgencias de la zona fueron puestos en “estado de máxima alerta”. El Ministerio de Sanidad informó que “restos humanos estaban siendo identificados y procesados por equipos forenses”.
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El episodio es el tercero en algo más de un mes en la capital y sus alrededores. A principios de julio, dos explosiones —una en un contenedor de basura y otra en un automóvil estacionado— hirieron al menos a 18 personas durante la visita oficial del presidente francés Emmanuel Macron a Siria, la primera de un jefe de Estado de la Unión Europea desde la caída del régimen de Bachar al Asad en diciembre de 2024. Las autoridades sirias capturaron posteriormente una célula vinculada al Estado Islámico (EI) señalada como responsable de esos ataques.

Días antes de la visita de Macron, un atentado con bomba en un café del centro de Damasco mató a 10 personas y dejó cerca de 20 heridas. El ataque más letal del período reciente ocurrió en junio de 2025, cuando un suicida mató a 25 personas en una iglesia de la capital; las autoridades lo atribuyeron al EI, aunque un grupo islamista suní también lo reivindicó.
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Desde que el presidente interino Ahmad al-Sharaa llegó al poder tras liderar la insurgencia que derrocó a la dinastía Asad —cuyo gobierno se extendió por medio siglo—, su administración ha prometido reformas políticas y económicas, además de garantizar la protección de las minorías en un país multiétnico y multiconfesional.
El año anterior registró masacres de alauitas en su bastión costero y violencia sectaria contra la minoría drusa en el sur del país. En un discurso de diciembre de 2025, al-Sharaa subrayó la necesidad de que todos los sirios unan esfuerzos “para construir una Siria fuerte”.
Siria se incorporó el año pasado a la coalición liderada por Estados Unidos contra el EI, organización que fue en gran medida desmantelada en Irak y Siria hacia 2019, pero que mantiene células durmientes y ha llamado a perpetrar ataques contra las autoridades sirias.
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(Con información de AFP, Europa Press y AP)












