El gobierno argentino emitió en las últimas semanas varias señales que apuntan a estrechar el monitoreo del Mar Argentino y de la llamada “Milla 201”, donde pescan sin control ni limitaciones legales cientos de buques extranjeros, mayormente chinos.
El presidente Javier Milei estuvo cuatro horas en un portaaviones del Comando Sur de EEUU, la Armada Argentina firmó un acuerdo de “protección de bienes globales comunes” con la Cuarta Flota del país del Norte, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) completó el primer relevamiento del lecho marino, y la Prefectura Naval, fuerza a cargo del control del Mar Argentino, presentó SIGU, un agente de Inteligencia Artificial que se integrará al Sistema Guardacostas.
Con todo, la principal carencia para poder controlar la pesca y evitar la depredación por parte de buques extranjeros en el Atlántico Sur sigue siendo la falta de una Organización Regional de Ordenamiento Pesquero (OROP) que regule la actividad más allá de la Milla 200, debido a la presencia británica en Malvinas.
El jueves pasado, en la Feria de Aeroterra, la “ciencia del dónde”, Mario Herlein, jefe de la División del Sistema de Información Geográfica de la Prefectura Naval Argentina (PNA), presentó una “capa” de IA en etapa de prueba que se integrará al Sistema Guardacostas 4.0 como asistente virtual operativo, interactuando con otras herramientas mediante lenguaje natural, como si conversara con un colega.
Se busca así eliminar la fricción técnica y reducir drásticamente la curva de aprendizaje; con esta tecnología, cualquier efectivo de PNA puede operar el sistema de inmediato” dijo Herlein, quien señaló que herramientas como ChatGPT no son viables para la seguridad nacional por razones que SIGU sí resuelve.
- Cuando se usa un chat público, la información viaja a servidores en el extranjero, mientras SIGU se diseñó bajo un modelo de “soberanía tecnológica”: los datos operativos sensibles y de posicionamiento no salen de la infraestructura interna de la fuerza, garantizando la seguridad nacional
- Un agente de IA comercial común solo puede responder con texto o sugerencias teóricas, mientras que SIGU usa un protocolo puente (MCP) que no solo “habla” con el usuario sino que “actúa” sobre la diferente información del Sistema: cruza datos vivos y dibuja en pantalla posiciones y derrota (trayectoria de navegación) en tiempo real. “Es un desarrollo 100% propio, diseñado la Dirección de Informática y Comunicaciones de la Prefectura, afirmó el oficial.
Cabe recordar que Prefectura tiene a su cargo la protección de los recursos y la seguridad en los espacios marítimos, fluviales y lacustres, entre los que se destaca el “Mar Argentino”, el área marítima hasta 200 millas marinas de pesca exclusiva para los buques de bandera nacional.
En el caso del lecho marino, la jurisdicción se extiende hasta la Milla 350. Científicos argentinos. a bordo del Buque de Investigación Pesquera Oceanográfica Víctor Angelescu recolectaron durante 23 días de navegación evidencia del daño que produce al lecho y subsuelo marino la flota extranjera que pesca en la llamada “Milla 201”.
Video de demostración de SIGU, asistente virtual de IA con que Prefectura monitorea el Mar Argentino.
Se trata de la primera vez que el Inidep, en respuesta a una resolución de la Subsecretaría de Pesca, hizo una campaña para estudiar específicamente la conexión biológica entre la ZEE y el talud continental. evaluar la salud del ecosistema y cuantificar el impacto de las flotas extranjeras que realizan pesca no reglamentada en el sector, afectando recursos transzonales como la merluza y el calamar (a esta última apunta específicamente la flota china).Se trata, dice un comunicado, “de defender nuestros recursos pesqueros y salvaguardar hábitats o especies sensibles al impacto humano”.
La campaña alcanzó profundidades de hasta 2.291 metros e integró disciplinas para obtener una radiografía completa del área. Entre los hallazgos científicos, se confirmó el predominio de especies clave (merluza, calamar y nototenia) y se estudiaron los “peces linterna” (mictófidos), esenciales en la transferencia de energía entre la superficie y las profundidades. Específicamente, se identificaron 180 tipos de organismos en el lecho marino, con presencia de corales y esponjas.
“Mediante muestreos con rastra y cámaras submarinas, se registraron hábitats frágiles que requieren protección especial (EMV). Asimismo, los datos revelan que el 76,2% de los lances de pesca de fondo contenían basura, principalmente restos de redes y equipos de flotas extranjeras, vinculando directamente la Pesca No Reglamentada con la degradación del fondo marino, sobre el cual nuestro país presenta derechos de soberanía. Más allá del valor biológico, esta campaña representa un ejercicio de soberanía. Los datos recolectados permiten a la Argentina sustentar reclamos internacionales por la conservación de sus recursos, denunciar el perjuicio transfronterizo de terceras flotas y fortalecer la posición nacional en foros globales”, expresaron desde el Inidep y la Subsecretaría de Pesca.
El desarrollo del SIGU y la prospección del lecho marino como medios técnico y científico coinciden con el cada vez más fuerte alineamiento político del gobierno argentino con EEUU, algo que difícilmente pase inadvertido para China. Al respecto, informó Infobae, un informe de una Comisión Bipartidaria del Congreso de EEUU acusó al gigante asiático de ser “la única nación que utiliza su flota de pesca de aguas distantes como extensión de sus fuerzas de seguridad marítima oficiales”, citando un análisis de la Oficina de Inteligencia Naval de los Estados Unidos (ONI) que calculó que la flota china —estimada entre 2.000 y 16.000 embarcaciones si se incluyen naves vinculadas a milicias y con banderas extranjeras— entre 2022 y 2024 registró más de 110 millones de horas de actividad en aguas de 90 países.
Según estimó el comité legislativo norteamericano la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) generó en los países de Sudamérica y América Central y del Sur un daño económico de hasta USD 2.300 millones anuales, incluyendo pérdida de recursos de pesca y recaudación fiscal no percibida.
Con todo, la principal dificultad para limitar el daño que los barcos chinos y extranjeros en general producen en la “Millla 201” sigue siendo que, a diferencia de aguas internacionales de otras regiones, el “Área 41” con el que la FAO identifica un enorme espacio marítimo del Atlántico Sur, no cuenta con un acuerdo de estados ribereños para regular la actividad (por caso, con cuotas, especies protegidas, controles, regulación de sistemas de pesca, etc). Cualquier acuerdo en ese sentido no podría ignorar la presencia británica en Malvinas y arriesgaría ser interpretado como un reconocimiento implícito de soberanía, aunque algunos expertos discrepan al respecto.
Dos acuerdos internacionales que sí podrían limitar la depredación pesquera en la “Milla 201” son uno la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra los subsidios con los que algunas naciones (notoriamente, China) sostienen la actividad de flotas pesqueras de ultramar, y otro en el marco de Naciones Unidas sobre Biodiversidad “más allá de Jurisdicciones Nacionales” (BBNJ, por su sigla en inglés), para regular la pesca en alta mar.
Argentina firmó ambos convenios, pero el Gobierno aún no envió al Congreso el proyecto para ratificar el segundo, vigente desde el 17 de enero pasado.
Una paradoja de este último acuerdo es que China, que detenta la mayor y más rapaz flota pesquera “de aguas distantes” del mundo, presiona para ser sede del organismo mundial para aplicarlo, a lo que ya se habían postulado Bélgica y Chile. A principios de abril, en Nueva York, en una reunión preparatoria de una Cumbre que se hará en 2027 para designar sede, Beijing ofreció inmunidad diplomática a ciudadanos de cualquier país que trabajen en la futura sede, a condición de que sea en China. Además, ofreció un generoso aporte presupuestario.
Según algunos expertos, que el país asiático controle la organización de preservación de la biodiversidad en alta mar, que abarca 43% de la superficie de la tierra, sería como poner el zorro a cargo del gallinero.