En un nuevo episodio de la sitcom de frenemies que protagonizan el PRO y La Libertad Avanza, este jueves Diego Santilli, Martín y Eduardo “Lule” Menem recibieron a los diputados Cristian Ritondo y Fernando De Andreis en Casa Rosada para continuar avanzando con las negociaciones que, aseguran, los llevarán a concretar una alianza a nivel nacional que les permita enfrentar juntos la oferta electoral del peronismo y conseguir la reelección de Javier Milei.
El encuentro comenzó puntual a las 17 horas y se extendió por poco más de una hora y media. Violetas y amarillos hicieron un repaso de la situación en los 17 distritos que no gobiernan: las proyecciones en cada uno de los territorios, las posibles alianzas con el radicalismo y los espacios vecinalistas, la eventual posibilidad de elegir una fórmula combinada para competir en los lugares. Están en evaluación, Chaco, Mendoza, San Luis, San Juan, Entre Ríos, Chubut, y la Ciudad de Buenos Aires.
En este punto, ambos partidos coinciden en que tanto en la Ciudad como en la Provincia de Buenos Aires la alianza es prácticamente un hecho, aunque aún falta definir instancias claves como los nombres que encabezarán y completarán las listas. “Para esa charla falta mucho”, dijo Ritondo en diálogo con la prensa acreditada luego del encuentro.

Sin mayores novedades respecto a las bases y condiciones de esta contienda, durante el encuentro el gobierno volvió a plantear la necesidad de avanzar con la aprobación de la Reforma Política con la que, entre otros puntos, el oficialismo apuesta por eliminar las PASO. El anuncio ya había sido dado por la propia Patricia Bullrich esta tarde durante la sesión en el Senado, donde anticipó que LLA buscará tratar el proyecto dentro de quince días.
Sobre este tema, el PRO aún no tiene una decisión tomada. Si bien el recorte presupuestario que significaría la eliminación podría ser capitalizado entre sus votantes, lo cierto es que puertas adentro del partido entienden que perder esta herramienta los dejaría aún más vulnerables ante las negociaciones con un oficialismo decidido a acaparar todo para sí.
Éstos cónclaves, que se concretaron luego de una charla privada entre Karina Milei y Mauricio Macri, en la que acordaron retomar el diálogo entre ambos espacios después de meses de distancia, tendrán lugar cada quince días en la Casa Rosada. Cuentan con el visto bueno de todo el partido amarillo. Sin embargo, hay varios actores que empiezan a mostrar los dientes y sus propios intereses.
Como dio a conocer este medio, dos semanas atrás Jorge Macri se cruzó a Santiago Caputo y otros funcionarios del oficialismo en el cocktail que organizó la DEA donde se juntaron importantes miembros del establishment y amigos íntimos de la Embajada de Estados Unidos. Allí, el jefe de gobierno porteño les hizo saber al gurú presidencial su descontento con la estrategia que el Gobierno de negociar con su primo Mauricio -con quien está distanciado desde hace, al menos, un año- y no directamente con él que es, en los hechos, quien maneja los fierros.

Para el ex intendente el oficialismo cometió un error al aceptar la llamada del ex presidente ojos de cielo y negociar en el terreno nacional una discusión que podría saldarse naturalmente luego de haber negociado las bases y condiciones de la fusión en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires. El ex bonaerense ya se convenció de que para triunfar el próximo año deberá alinearse con La Libertad Avanza, instancia a la que pretende llegar saltando el comisariado político de su primo y poniéndose como único interlocutor de la rosca porteña. Incluso mientras la karinista, Pilar Ramírez le cuente las costillas diciendo que una alianza porque sí no tiene criterio.
El primo Jorge no es el único que entiende que las discusiones deben darse por fuera de la figura de Mauricio Macri, quien vive en la eterna disyuntiva entre calzarse el traje de jefe político o el de jugador de bridge y burócrata de la FIFA. Este jueves, más temprano, Santilli recibió en el Salón de los Escudos a los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba); Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) -todos ex Juntos por el Cambio- con los que montó una foto de unidad con la que sellaron el inicio de una agenda de trabajo conjunta que abarca el avance de las negociaciones de proyectos relacionados con la red vial, la situación de los grandes usuarios industriales de energía eléctrica y el régimen de zonas frías que se debate en el Senado.
A diferencia de varios de sus compañeros del karinismo, el jefe de gabinete entiende que cerrar acuerdos con los gobernadores que están dispuestos a acompañar al gobierno en el corto plazo es fundamental para dar no sólo una señal de robustecimiento político de cara a la avanzada de la oposición, sino también un marco de mayor perspectiva para el círculo rojo que empieza a ver con desconfianza la pasividad con la que el oficialismo está encarando la gestión.
Las diferencias de criterio estratégico se plantearon nuevamente en la última reunión que la mesa política tuvo este martes. Mientras que Karina Milei insiste en abrazarse a su método de dilatar la discusión con las provincias hasta último momento -una instancia que, creen, les permitirá fortalecer el posicionamiento del oficialismo y exigir mayor participación en los armados y ministerios provinciales-, para el lado pragmático de la gestión, donde se mueven Patricia Bullrich, Santiago y Luis Caputo y el propio Santilli, el momento para cerrar filas es ahora.
Con sus respectivos matices e intereses, en este grupo entienden que cualquier gesto político debe darse en el corto plazo para evitar mayores dolores de cabeza en el futuro. Para su desgracia, la palabra final ya se sabe quién la tiene.



















