27 Ago, 2026 11:08 a. m. EST
La morosidad de las familias volvió a encender la discusión entre economistas y esta vez el intercambio escaló hasta el Banco Central. El exministro de Economía Hernán Lacunza cuestionó la postura que adoptó el Gobierno frente al aumento de los atrasos y advirtió que “dejar en la banquina a tanta gente no es opción”. Aunque el posteo no fue dirigido hacia el organismo monetario específicamente, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, se hizo cargo y salió a responderle con dureza: “Flojo Hernán”.
El debate tuvo como antecedente las declaraciones que realizó a comienzos de agosto el presidente Javier Milei, quien descartó una intervención estatal para aliviar directamente la situación de quienes acumularon atrasos. Ante una consulta sobre las familias que no podían afrontar el pago de sus créditos, el Jefe de Estado respondió: “¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?”. Además, definió las eventuales refinanciaciones como “un problema entre privados”.
Milei argumentó que una intervención sobre esos contratos implicaría trasladar el costo a terceros. “Si yo me meto entre los privados, le voy a tener que tocar el bolsillo a otro, y eso me parece que está mal”, afirmó. En ese momento, planteó que el Gobierno podía contribuir a través de la macroeconomía, mediante una reducción de la inflación y del riesgo país que favoreciera tasas de interés más bajas y plazos de financiamiento más largos.
Fue precisamente la definición de “problema entre privados” la que Lacunza retomó para abrir el debate en la red social X. El exministro recurrió a una comparación con un accidente de tránsito para discutir hasta dónde podía extenderse ese argumento y planteó que el carácter privado de una relación económica no necesariamente excluye un papel del Estado.
“Un choque de autos también es un problema ‘entre privados’. A veces después tiene que intervenir la policía, una ambulancia, un juez. Es decir, el Estado”, escribió Lacunza. A continuación, aclaró que ese tipo de participación no significa que el sector público deba hacerse cargo económicamente de las obligaciones asumidas por los particulares.
“A nadie se le ocurre que el juez pague los daños con dinero público, sí que revise cumplimiento de normas y estimule acuerdos voluntarios”, sostuvo. De esa manera, puso el foco sobre la supervisión, la prevención y el cumplimiento de las reglas, pero separó ese planteo de una asistencia financiada con recursos estatales para cancelar las deudas.
El exministro continuó con la metáfora vial para cuestionar también las condiciones que rodearon la expansión del crédito. “A veces falla la prevención. Ausencia de carteles de velocidad, cruce de caminos, falta de educación vial, estimulan conductas imprudentes. Y todo es risas… hasta que dos privados chocan”, afirmó.
Luego trasladó directamente la comparación al mercado financiero: “Lo mismo con el crédito. Si se ceba a 100 por hora para recuperar consumo perdido, sin educación financiera es más probable que se trague los baches”.
La publicación provocó una dura respuesta de Bausili, quien rechazó que la situación pudiera asociarse con una deficiencia en los controles del Banco Central y cuestionó directamente al exministro.
“Flojo Hernán. Saltaste de ser Gerente General del BCRA a Político casi sin escalas”, comenzó el titular de la autoridad monetaria. Luego agregó: “Transformas resolver una disputa económica entre privados a una sensación de falta de supervisión totalmente falsa. Cómo si no supieses perfectamente cómo funciona la realidad”.
La contestación volvió a colocar en el centro del intercambio la caracterización de la morosidad como una cuestión entre particulares. Bausili, además, introdujo otro punto en la discusión al rechazar específicamente que el deterioro de los pagos pudiera interpretarse como una señal de falta de supervisión por parte de la autoridad monetaria.
Lacunza no dejó allí el intercambio. Horas después volvió a responderle al presidente del BCRA, esta vez con cifras sobre la cantidad de deudores que registran atrasos y con un señalamiento sobre la velocidad a la que creció el financiamiento.
“Hola Santi. No importo yo. En cambio yo reconozco tu integridad. Pero tampoco importás vos”, comenzó. Inmediatamente llevó la discusión a los números: “Sí importa que 28% de las personas deudoras están en mora (12,8% en monto, 15,5% incluyendo billeteras)”. Y volvió a utilizar la comparación vial para describir el escenario: “Un choque en cadena”.
El exministro apuntó entonces a la fuerte expansión previa de los préstamos. “Alguna euforia pública pudo haber sobreestimulado el crédito (+130% real los préstamos personales en 2024, récord en este siglo)”, afirmó.
Con ese dato, Lacunza incorporó al intercambio una discusión sobre las condiciones que acompañaron el crecimiento del financiamiento. También vinculó la capacidad de pago posterior con las expectativas que existían sobre la evolución de los ingresos: “Si los pronósticos de salarios reales pecaban de optimistas, la capacidad de repago iba a ser menor”.
Otro punto de su respuesta se concentró en las condiciones bajo las cuales las personas acceden al financiamiento. Lacunza habló de “típicos contratos donde el prestamista sabe más que el tomador” y señaló que “a veces las cuotas esconden tasas muy altas, más con inflación descendente”.
En ese marco, cuestionó una eventual minimización de la dimensión alcanzada por los atrasos. “Negar el problema sería una preocupación adicional”, escribió. Su planteo incorporó así a la discusión la información disponible para quienes toman los créditos, las condiciones financieras y la relación entre el crecimiento previo de los préstamos y la capacidad posterior de repago.
Pese a la dureza del intercambio, Lacunza volvió a dejar expresamente afuera de su planteo una solución que implique utilizar recursos públicos para cancelar las deudas. Fue en ese tramo donde utilizó la frase que sintetizó su posición frente al debate.
“Dejar en la banquina a tanta gente no es opción. Pero conozco tu capacidad. Sé que lo vas a resolver sin poner plata del Estado. Coincidiremos, como tantas otras veces. Abrazo”, cerró el exministro.