
Con la reelección del presidente Javier Milei como horizonte, el Gobierno trabaja para avanzar con la reforma electoral, una de las apuestas del oficialismo para ordenar el camino rumbo a 2027, mientras debate internamente los plazos para su tratamiento en el Congreso.
Con el proyecto en el Senado, los alfiles libertarios, con el jefe de Gabinete Diego Santilli a la cabeza, intentan seducir a los gobernadores aliados para que acompañen la iniciativa.
PUBLICIDAD
En medio de las negociaciones, la mesa política -que volverá a reunirse el martes a las 13- discute los plazos límite para avanzar con la reforma, que apunta a eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Ante el pedido de la Cámara Nacional Electoral (CNE) de implementar los cambios con suficiente antelación a la próxima elección presidencial, buena parte del reducido círculo considera que octubre o, a más tardar, noviembre son los plazos límites para habilitar el debate en el Congreso. No obstante, hay quienes se muestran más flexibles con el calendario.
Las diferencias dentro del oficialismo giran en torno a la conveniencia de acelerar el tratamiento de la reforma o preservar margen para negociar con las provincias en mejores condiciones.
PUBLICIDAD
“Es octubre o no es. Nosotros deberíamos llegar al 31 del mes con media sanción. Si eso no pasa, nos obliga a repensar una nueva estrategia política”, admitió ante Infobae un funcionario del entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Con una postura menos restrictiva respecto de los tiempos, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, planteó que el oficialismo cuenta con margen para avanzar con la reforma hasta el 10 de diciembre y cuestionó el costo que implica para el Estado la realización de las PASO.
Para avanzar con la agenda legislativa, el Gobierno abrió una ronda de conversaciones con los 13 gobernadores aliados, en la que también se discuten cuestiones electorales de cara a 2027. En ese frente, las diferencias no se limitan al calendario: mientras Santilli y el ministro de Economía, Luis Caputo, buscan acelerar las negociaciones, los primos Menem aspiran a preservar la construcción territorial del oficialismo en el interior del país.
PUBLICIDAD
Por su parte, los mandatarios provinciales mantienen sus propias demandas y no dudan en trasladarlas a la Casa Rosada, donde se muestran permeables a escucharlas. En varias provincias receptaron la buena predisposición y algunos gobernadores ya anticiparon su apoyo a la reforma.

Según supo este medio, varios mandatarios provinciales buscan insistir con la inclusión de las colectoras en el proyecto, un mecanismo que permite a distintos partidos presentar sus propias listas y adherir a una misma candidatura presidencial o a gobernador. La idea es que, en un escenario de polarización, los representantes provinciales mantengan “su marca” y eviten así que las identidades locales se diluyan dentro de las listas libertarias.
PUBLICIDAD
Al respecto, un integrante de la mesa política aseguró ante este medio que el oficialismo y sus aliados coinciden, aunque con matices, en la necesidad de avanzar con una reforma electoral. Además, admitió que no descartan analizar una “contrapropuesta” al proyecto presentado.
Sin embargo, algunos de los dirigentes encargados de reunir los apoyos consideran que las negociaciones por la normativa podrían extenderse hasta principios de 2027. Desde esa perspectiva, una demora le permitiría al Poder Ejecutivo mejorar su posición para negociar con los representantes provinciales.
“Para mí se corre para el año que viene, que es electoral. Veo el cierre más adelante porque el tiempo nos beneficiaría a la hora de sentarnos en la mesa de acuerdos. En materia electoral no sorprenden las diagonales”, planteó un funcionario ante este medio.
PUBLICIDAD
En más de un despacho de Balcarce 50 aseguran que el tiempo también funciona como una herramienta de negociación. En ese escenario, las conversaciones con los gobernadores alcanzaron su mayor intensidad en París, durante la Argentina Week. Tras ese acercamiento, Santilli se propuso mantener reuniones individuales con los mandatarios que viajaron a Francia para transformar los respaldos de palabra en acuerdos concretos.



























