El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este domingo a sus aliados del golfo Pérsico que normalicen sus relaciones con Israel una vez quede cerrado el acuerdo de paz con Irán, cuya negociación se encuentra en su recta final pero aún sin confirmar.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, el mandatario invitó expresamente a Arabia Saudita y a otros socios regionales a incorporarse a los Acuerdos de Abraham y llegó a sugerir que incluso Irán podría adherirse a ese marco en el futuro, una posibilidad sin precedentes.
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La petición llegó un día después de que Trump sostuviera conversaciones telefónicas con los líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Egipto, Jordania y Baréin, así como con el mariscal paquistaní Asim Munir, que ejerce como mediador principal con Teherán. Por separado, el mandatario habló también con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una llamada que describió como muy satisfactoria. En el mensaje de Truth Social, Trump agradeció a los socios del Golfo su apoyo y cooperación en las negociaciones de paz con Irán antes de lanzar la invitación a sumarse a lo que llamó los “históricos Acuerdos de Abraham”.
El telón de fondo es el de un preacuerdo que, según informaciones filtradas a medios, incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz —bloqueado desde el inicio de la guerra—, el levantamiento parcial de sanciones, el desbloqueo de fondos iraníes congelados y una prórroga de 60 días para negociar un pacto nuclear definitivo. Trump confirmó en Truth Social que los últimos detalles están en discusión y que el anuncio formal llegará próximamente, pero sin precisar fechas ni dar el acuerdo por cerrado. El estrecho, que canaliza en torno al 20% del comercio mundial de petróleo, figura entre los elementos que Washington considera ya acordados.
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La propuesta de ampliar los Acuerdos de Abraham generó una reacción inmediata en el Capitolio. El senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur y uno de los aliados más próximos de Trump, había criticado el sábado los términos del preacuerdo con Irán, advirtiendo que podría derivar en una pesadilla para Israel. Sin embargo, cambió de postura en cuanto conoció las negociaciones sobre la normalización saudí-israelí, y llegó a calificar el posible acuerdo de uno de los más trascendentales en la historia de Medio Oriente. Trump, por su parte, respondió a sus críticos republicanos tachándolos de “perdedores” en otra publicación en Truth Social.
La adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham es uno de los objetivos más ambiciosos de la política exterior estadounidense en la región. La administración de Joe Biden (2021-2025) impulsó activamente esa normalización: ambos países avanzaron en un borrador que incluía garantías de seguridad para Riad y cooperación en energía nuclear civil. Las negociaciones se interrumpieron tras los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí sobre Gaza.
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Los Acuerdos de Abraham fueron el principal logro diplomático del primer mandato de Trump (2017-2021). Firmados en 2020, permitieron el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Arabia Saudita se mantuvo al margen, condicionando cualquier avance a la creación de un Estado palestino independiente, exigencia que Israel rechaza. La guerra en Gaza agudizó esa tensión, pero también reconfiguró las alianzas en la región: el debilitamiento de Irán y de sus redes de representantes —Hamas, Hezbollah— ha abierto una ventana diplomática que Washington y Tel Aviv quieren aprovechar.





















