Daman, un enclave costero en el oeste de India, estuvo bajo administración de Portugal durante más de cuatro siglos, incluso después de la independencia india en 1947. Actualmente, con solo 72 kilómetros cuadrados, Daman forma parte de una reorganización administrativa más amplia: es uno de los distritos del territorio de la Unión de Dadra y Nagar Haveli y Daman y Diu, vigente desde el 26 de enero de 2020.
Situada sobre el mar Arábigo y cerca del estado de Gujarat, Daman se ubica en la desembocadura del río Daman Ganga, que divide la ciudad en Moti Daman y Nani Daman. Esta ubicación permitió controlar rutas comerciales y convirtió la zona en un punto estratégico disputado por diferentes poderes regionales y, más tarde, por potencias europeas que buscaban dominar el océano Índico.
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La influencia portuguesa es visible en la arquitectura y el trazado urbano. Se conservan fortificaciones, iglesias y otras construcciones coloniales que distinguen a Daman de otras ciudades indias, cuya historia estuvo marcada sobre todo por el dominio británico. La incorporación definitiva de Daman a la India ocurrió en diciembre de 1961, mediante una operación militar que puso fin al control portugués en los últimos enclaves europeos de la región, según el sitio oficial gubernamental.
El puerto antes y durante la expansión europea
Antes de la llegada europea, Daman perteneció a diversos reinos indios: el Imperio Maurya, los satavahanas, los kshatrapas y los chalukyas. En el siglo XV, el puerto cayó bajo el dominio del Sultanato de Gujarat, lo que permitía controlar rutas marítimas y cobrar impuestos sobre el comercio en la región.
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El interés portugués comenzó a principios del siglo XVI. Según relatos locales, el capitán Diogo de Melo arribó a Daman en 1523 de forma accidental, tras una tormenta que desvió su embarcación. Portugal buscaba establecer una red de puertos y fortalezas asiáticas para proteger sus rutas comerciales, con centros principales en Goa, Diu y Bassein. Tras décadas de ataques y negociaciones, Portugal tomó el control definitivo de Daman en 1559, durante el gobierno del virrey Constantino de Braganza.
Fortalezas e iglesias: legado portugués

Desde 1559, Daman integró el Estado portugués de la India, junto con otros enclaves como Goa y Diu. El dominio portugués se mantuvo durante 402 años. Durante ese periodo, el puerto funcionó como base comercial y estratégica, pero la colonización también se manifestó en la infraestructura y los edificios religiosos.
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Destaca el Fuerte de Moti Daman, cuya construcción comenzó en 1559 y concluyó en 1581. El complejo incluye muros de piedra, puertas monumentales y bastiones orientados hacia el río y el mar. Dentro del fuerte se levantaron edificios administrativos y templos, entre ellos la Iglesia de Bom Jesus —fundada en 1559 y consagrada en 1603—, que aún conserva altares de madera tallada y decoración típica de los templos portugueses del periodo.
Estas características explican por qué Daman se diferencia de otros territorios coloniales indios: aquí, el principal poder europeo fue Portugal, y la continuidad administrativa se extendió hasta el siglo XX.
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De la Operación Vijay a la reorganización actual
Aunque la India se independizó del Reino Unido en 1947, Portugal mantuvo el control sobre Goa, Daman y Diu. Tras años de negociaciones y reclamos, la situación se resolvió en diciembre de 1961 con la Operación Vijay, una ofensiva militar india que terminó con la rendición portuguesa en esos enclaves. La anexión de los territorios se formalizó el 19 de diciembre de 1961, según el Gobierno de Goa.
Los territorios fueron organizados como el territorio de la Unión de Goa, Daman y Diu. En 1987, Goa se convirtió en estado, y Daman y Diu pasaron a ser un territorio separado. La unificación administrativa más reciente se produjo el 26 de enero de 2020, al fusionarse Dadra y Nagar Haveli con Daman y Diu en un solo territorio de la Unión, agrupando tres distritos bajo administración directa del gobierno nacional.
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La historia de Daman refleja una singularidad dentro del mapa colonial y poscolonial de la India, marcada por la persistencia del legado portugués y los cambios administrativos recientes.













