Nicolás Pino revalidó su conducción al frente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) tras imponerse de forma holgada sobre su vicepresidente, Marcos Pereda Born, en la elección más disputada e intensa de los 160 años de historia de la institución. Con el 64,6% de los sufragios (1.441 votos) contra el 26,5% de su competidor (592 votos) sobre un padrón de 2.229 socios, el dirigente se aseguró un nuevo mandato de dos años al frente del principal foro del agro nacional.
La jornada electoral combinó la emisión presencial en el predio ferial del barrio porteño de Palermo con el voto electrónico desplegado para los asociados del interior del país. Aunque el entorno de Pino estimaba una diferencia de 70 a 30, el resultado final confirmó un triunfo contundente que dejó en el camino meses de acusaciones cruzadas, denuncias administrativas y un quiebre personal irreversible entre dos dirigentes que supieron gestionar juntos la cúpula de la entidad desde 2021.

El verdadero detonante de la fractura fue la interpretación del estatuto y la ruptura de un pacto de “ir rotando” que Pereda aseguraba haber cerrado de palabra. Mientras el candidato opositor cuestionó la búsqueda de un cuarto mandato por considerarlo contrario a las reformas aprobadas que fijaron un tope de tres gestiones consecutivas, Pino sostuvo que el cambio de norma no opera de forma retroactiva y que su postulación se mantuvo dentro de la estricta legalidad.
El trasfondo de la interna expuso también dos perfiles socioeconómicos bien marcados dentro del campo. Pereda, heredero de familias tradicionales como los Born (del grupo Bunge y Born) y los Pereda, llegó a la contienda como un peso pesado con más de 50.000 cabezas de ganado y fuerte diversificación. Pino, por su parte, construyó su liderazgo desde las bases de la institución tras ser convocado en su juventud por Guillermo Alchourón, combinando su perfil gremial con la producción agropecuaria en Entre Ríos y Buenos Aires.
A esa tensión estructural se sumó el escándalo por el fallido sistema informático de los registros genealógicos de la entidad, un proyecto millonario que derivó en mediación judicial y en un duro pase de facturas. Mientras la gestión de Pino responsabilizó al equipo técnico vinculado a Pereda por deficiencias y entregas defectuosas, desde la lista opositora le devolvieron el golpe al titular de la SRA acusándolo de falta de control y de intentar encubrir sus propias responsabilidades directas.
El factor Milei y los desafíos del nuevo mandato
El vínculo con la Casa Rosada funcionó como otro de los motores centrales de la campaña. Pino no ocultó su alianza directa con el presidente Javier Milei ni sus gestiones frecuentes en los despachos oficiales (incluida una reunión previa a la elección con Santiago Caputo), posicionándose como un interlocutor clave para el sector. Por el contrario, Pereda cuestionó públicamente esa cercanía y advirtió sobre el peligro de que la Sociedad Rural terminara perdiendo autonomía frente al Poder Ejecutivo.
Tras la ratificación de su triunfo, Pino remarcó las prioridades que encarará en esta nueva etapa al frente del foro agrario. “Hay que resolver definitivamente el tema del software y cerrar el litigio judicial por el predio de Palermo. También queremos avanzar en genética y genómica para que Argentina cuente con laboratorios propios, y no dependa del exterior“, señaló a TN sobre los frentes internos de la entidad.
De cara al escenario macroeconómico y la relación con el Gobierno, el titular reelecto ratificó que mantendrá en agenda la histórica demanda del sector ganadero y agrícola: la quita de las retenciones a las exportaciones. “Seguimos trabajando contra los derechos de exportación y buscando mejores condiciones de infraestructura y líneas de crédito productivas para los productores”, concluyó Pino, bajándole el tono a las peleas personales y enfocando su discurso en la representación gremial.
TC/AF
























