
El gobierno de la provincia de Buenos Aires y dirigentes de la oposición protagonizaron este lunes un fuerte cruce por el funcionamiento del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA). El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, defendió la gestión del IOMA y trazó un diagnóstico del sistema sanitario argentino en una conferencia de prensa. El funcionario las calificó las críticas como una “manipulación y mentira cotidiana” y atribuyó el deterioro del sector a las políticas económicas del gobierno nacional.
La respuesta de la oposición provincial no tardó en llegar: legisladores de distintos bloques salieron a rebatir sus argumentos y a exigir que las autoridades del organismo comparezcan ante la Legislatura bonaerense.
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El trasfondo de la disputa no es nuevo. En mayo de 2026, diputados y senadores opositores arremetieron con pedidos de informe y proyectos legislativos vinculados a la obra social de los empleados públicos y municipales de la provincia. La oposición denuncia falta de cobertura, deudas con prestadores y demoras en los turnos. El oficialismo, en tanto, insiste en que el problema excede al organismo provincial y apunta al desfinanciamiento que atraviesa todo el sistema de seguridad social del país.
Este lunes la tensión entre ambas partes nuevamente escaló. En su exposición, Kreplak describió un sistema de salud bajo presión desde múltiples frentes. Señaló que el 65% de la población argentina depende de obras sociales financiadas por aportes de trabajadores en relación de dependencia, y que la pérdida de más de 300.000 puestos de trabajo formales dejó a 742.000 personas sin cobertura de obra social o prepaga. A eso sumó el cierre de 300 empresas del sector y el dato que, según dijo, difundió la CGT desde su observatorio sanitario: el 80% de las obras sociales nacionales no recauda lo suficiente para cubrir los costos mínimos de funcionamiento de sus afiliados.
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El ministro también apuntó contra la desregulación de precios de insumos médicos y la liberación de copagos y valores de medicamentos, medidas que, afirmó, incrementaron el gasto de bolsillo de la población.
Las críticas opositoras apuntaron en una dirección opuesta. El senador provincial Marcelo “Chuby” Leguizamón (Hechos), afiliado voluntario del IOMA, rechazó la caracterización de Kreplak sobre quienes cuestionan al organismo. “¿Mala intención, Ministro? Mala intención es ignorar a los miles de bonaerenses que deambulan por clínicas porque les cortaron las prestaciones. Desinformación es creer que el IOMA funciona bien”, sostuvo el legislador, quien añadió que padece personalmente las mismas demoras y falta de coberturas que el resto de los afiliados. Leguizamón también reclamó que las autoridades del área concurran al Parlamento: “El Excel del escritorio no resiste un minuto de calle”, desafió.
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Por su parte, el diputado Valentín Miranda (UCR) cuestionó la postura del ministro y amplió el reproche. “Del IOMA tienen que hablar los que saben, y esos son los afiliados que todos los días se enfrentan a la burocracia de un sistema que no da respuesta. Falta gestión y sobra arrogancia”, afirmó Miranda, quien instó al Ejecutivo provincial a escuchar a los usuarios del organismo.
Frente a ese escenario, el funcionario explicó que el IOMA debió ampliar su cobertura para compensar el retroceso de otras obras sociales.

En mayo pasado, el diputado del PRO Fernando Rovello fue uno de los primeros legisladores en presentar iniciativas sobre la crisis del IOMA, con un pedido de interpelación a su presidente, Homero Giles que no obtuvo los votos necesarios. En las semanas previas a la conferencia de este lunes, un grupo de legisladores de la UCR, Cambio Federal, la Coalición Cívica y el PRO volvió a impulsar ese pedido.
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El IOMA contaba, al cierre del año 2025, con 2.132.113 afiliados entre obligatorios y voluntarios, de acuerdo con datos de la administración bonaerense.





















