El gobierno nacional avanzó en la coordinación de medidas de prevención y respuesta ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño durante el período 2026-2027, con especial atención sobre el impacto que podría generar en la producción agropecuaria. En un encuentro realizado en Paraná, Entre Ríos, organismos nacionales y provinciales analizaron las previsiones meteorológicas, presentaron un plan de acción conjunto y difundieron recomendaciones de manejo para productores ante eventuales escenarios climáticos adversos.
La reunión se realizó en el marco del 4° Encuentro de Coordinación Federal frente al fenómeno de El Niño, convocado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional. Allí fue presentado el “Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027″, que busca organizar la actuación de las distintas jurisdicciones y organismos ante posibles emergencias vinculadas con el fenómeno climático.
La apertura estuvo encabezada por el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y el ministro de Seguridad provincial, Néstor Roncaglia. El plan fue presentado por el director ejecutivo de la AFE, Santiago Hardie, y el subdirector ejecutivo del organismo, Ignacio Cabello.
Durante la jornada también se analizaron las previsiones meteorológicas para el período ENOS 2026-2027, que estuvieron a cargo del director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Pedro Di Nezio. En tanto, por el área agropecuaria participaron el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, y el director nacional de Emergencias Sanitarias (Dinesa), Federico Villagrán.

Según informó la Secretaría de Agricultura, durante el encuentro se presentaron recomendaciones de manejo destinadas a los productores agropecuarios y se destacó la necesidad de coordinar acciones entre organismos técnicos, autoridades provinciales y actores del sector productivo para anticipar los posibles efectos del fenómeno.
Entre los organismos involucrados se encuentra la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), encargada de elaborar pronósticos y sistemas de alerta temprana y de coordinar herramientas para la prevención y mitigación de emergencias agropecuarias. También participa el INTA, a través del Centro de Investigación de Recursos Naturales y sus modelos climáticos predictivos.
El esquema contempla además la intervención del Senasa, con pautas sanitarias para las etapas previas y posteriores a eventuales emergencias, junto con el Consejo Federal Agropecuario y los especialistas del área de Emergencia Agropecuaria de la Secretaría.

Por su parte, la AFE, que actúa “como organismo coordinador” presentó el esquema de respuesta logística y operativa previsto para un eventual escenario de emergencia, a cargo del director nacional Martín Guerra.
Del encuentro participaron además representantes de la Secretaría General de la Presidencia, la Jefatura de Gabinete de Ministros, el Ministerio de Defensa, Vialidad Nacional, la Administración de Parques Nacionales, el Instituto Nacional del Agua (INA), Omega, las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas, entre otros organismos.
El objetivo del esquema, según se indicó, es mejorar la capacidad de anticipación y respuesta ante escenarios climáticos adversos, mediante la coordinación entre la Nación, las provincias y los distintos actores vinculados con la producción.
Según explicaron a LA NACION fuentes que participaron de la reunión, el principal foco de atención está puesto actualmente en la Cuenca del Plata, particularmente en Misiones, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Formosa, Entre Ríos y Buenos Aires, ante los eventuales efectos que podría tener El Niño sobre esa región.
Durante el encuentro, el área de Agricultura presentó además una serie de recomendaciones específicas para los productores, que ya se están difundiendo mediante charlas y talleres junto con el INTA. Entre las medidas se incluyeron pautas sanitarias para las etapas previa y posterior a una emergencia, recomendaciones específicas para los planteos agrícolas y estrategias para el manejo de establecimientos ganaderos ante excesos de agua, entre ellas el trabajo en corrales con barro en tambos y feedlots. También se analizó, junto con el Senasa, la posibilidad de facilitar los movimientos de hacienda ante eventuales inundaciones.
Otro de los puntos abordados fue el funcionamiento de la Ley de Emergencia Agropecuaria. De acuerdo con las fuentes consultadas, se planteó la necesidad de agilizar tanto los decretos provinciales como las posteriores resoluciones nacionales, con el objetivo de reducir los tiempos para que los productores afectados puedan acceder a los beneficios previstos por la normativa. Entre ellos mencionaron, por ejemplo, la exención del impuesto a las Ganancias sobre la venta forzosa de hacienda en situaciones contempladas por el régimen de emergencia.




















