La policía de Hong Kong irrumpió el miércoles en la librería Have A Nice Stay, gestionada por antiguos periodistas en Mong Kok, detuvo a cinco personas y se llevó cajas con libros y material editorial, en una nueva ofensiva contra librerías independientes acusadas de vender publicaciones consideradas sediciosas bajo la ley de seguridad nacional local.
La intervención policial comenzó en la mañana, cuando agentes uniformados ingresaron al local, esposaron a una mujer y la trasladaron a una furgoneta policial. Simultáneamente, oficiales inspeccionaron la librería Greenfield, que permanecía cerrada al momento de la visita de periodistas, mientras la policía decomisaba material y registraba los lugares en busca de publicaciones señaladas como problemáticas.
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La operación, que abarcó dos comercios en zonas densamente pobladas, formó parte de una serie de redadas a librerías independientes durante 2026. En ambas tiendas, los agentes se enfocaron en identificar y requisar libros que, según la interpretación oficial, incitaban al odio contra el gobierno, las autoridades judiciales o la policía.
La policía informó que los cinco detenidos, dos hombres y tres mujeres de entre 30 y 59 años, quedaron bajo investigación por presunta sedición. De acuerdo con la legislación de seguridad nacional implementada en 2024, la tenencia, venta o exhibición de materiales considerados subversivos puede conllevar hasta siete años de prisión.
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El allanamiento ocurrió apenas un día después de que Have A Nice Stay comunicara a sus clientes que cerraría sus puertas en agosto, citando dificultades económicas y la existencia de una “línea roja” cada vez más imprecisa sobre lo que puede o no comercializarse en Hong Kong.
En su mensaje de despedida, los responsables del local afirmaron que la situación económica, sumada a las restricciones legales, hacía inviable la continuidad del proyecto. Desde su fundación en 2022, la librería se especializó en títulos dedicados al desarrollo democrático, la alfabetización mediática, la historia contemporánea y el autoritarismo, así como en la difusión de publicaciones independientes producidas por periodistas locales.
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Ninguna de las dos librerías registradas participó este año en la Feria del Libro de Hong Kong, uno de los principales eventos literarios del continente, que abrió el mismo miércoles bajo estrictas restricciones sobre los títulos permitidos.
La implementación de la ley de seguridad nacional modificó el perfil de la feria, limitando la presencia de materiales críticos o políticos. Los organizadores y expositores ajustaron sus catálogos para evitar sanciones, en un contexto en el que la indefinición sobre los límites legales impulsó la autocensura y la retirada de libros de los escaparates.
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Durante 2026, la policía de Hong Kong intensificó los operativos contra librerías independientes. En marzo, cuatro empleados del local Book Punch fueron arrestados por vender libros que incluían una biografía del activista prodemocracia Jimmy Lai, encarcelado desde hace más de un año.
En junio, otros dos trabajadores de la tienda Hunter fueron detenidos bajo acusaciones similares. Estos casos consolidaron una tendencia en la que libreros y editores enfrentan la amenaza de investigaciones policiales, arrestos y cierres de negocios debido a la naturaleza de sus catálogos.
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Desde el sector editorial, autores y libreros manifestaron preocupación por la creciente incertidumbre que genera la aplicación de la ley. La ambigüedad sobre los criterios para definir qué títulos resultan sediciosos obligó a las tiendas a revisar y reducir su oferta, al tiempo que dificultó la supervivencia de proyectos independientes orientados a la difusión de ideas y al debate público. La presión sobre espacios como Have A Nice Stay, nacidos tras las protestas de 2019 para ofrecer un refugio a la sociedad civil y al intercambio intelectual, evidenció el estrechamiento de los márgenes para el pensamiento crítico en la ciudad.
(Con información de AFP)



























