La salida de Brasil del mercado de carne vacuna de la Unión Europea (UE), por una prohibición impuesta por ese bloque, comenzó a generar un nuevo escenario comercial que podría beneficiar a la Argentina por dos vías: una menor oferta disponible en Europa, que ya empieza a reflejarse en los precios, y una mayor posibilidad de aprovechar la nueva cuota de importación con arancel reducido prevista en el acuerdo entre el Mercosur y el bloque europeo. Sin embargo, especialistas advierten que parte de la carne brasileña que perdió destinos podría volcarse hacia los Estados Unidos y presionar a la baja los valores de importación en ese mercado, donde también participa la Argentina.
Además, el próximo jueves 17 de septiembre puede haber una definición importante. Según pudo confirmar LA NACION, ese día se reunirá el Foro Mercosur de la Carne, ámbito en el que debería discutirse el mecanismo de reparto de la cuota entre los países del bloque.
Desde el pasado 3 de septiembre, la UE suspendió las importaciones de carne vacuna de Brasil porque consideró que el país no presentó garantías suficientes sobre el cumplimiento de las exigencias comunitarias vinculadas con el uso de antimicrobianos en la producción animal. Brasil era el principal proveedor del Mercosur al bloque europeo y explicaba alrededor de la mitad de las ventas de la región a ese destino.
Para Víctor Tonelli, consultor ganadero, el nuevo escenario presenta “dos beneficios potenciales” para la Argentina. El primero tiene que ver con el espacio que deja Brasil en un mercado de alto valor. “Brasil representaba el principal proveedor del Mercosur, casi el 50% de la región, fundamentalmente con carne congelada”, explicó.

Según señaló el experto, su salida deja al mercado europeo con menor abastecimiento y los precios ya comenzaron a subir, una tendencia que podría profundizarse por un factor estacional: la mercadería que se negocia actualmente llegará durante el otoño europeo, un período en el que habitualmente se fortalecen los valores.
La magnitud del espacio que deja Brasil no es menor. Diego Ponti, especialista en ganadería de AZ Group, indicó que el vecino país fue hasta el año pasado responsable de aproximadamente el 50% de las exportaciones del Mercosur hacia la UE y estimó sus ventas en unas 118.800 toneladas peso producto, por alrededor de US$1000 millones.
“El impacto es positivo para la Argentina porque implica que Brasil se va de Europa, no puede ingresar con su carne hasta la próxima revisión”, explicó.
Dentro de ese movimiento ya aparecen, según Ponti, oportunidades para cortes específicos. Uno de ellos es la nalga de adentro, utilizada particularmente en Italia para elaborar bresaola, un producto que tenía una importante provisión brasileña. “Ellos dependían mucho de esa nalga de adentro de Brasil. Ahora aparece la Argentina como sustituto con ese corte”, señaló. Según explicó, ya se reportaron subas de precios para ese producto.
La segunda oportunidad se vincula directamente con el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que contempla una nueva cuota de 99.000 toneladas equivalente res con hueso de carne vacuna, con un arancel intracuota del 7,5%, sustancialmente menor al que enfrenta la mercadería que ingresa por fuera del contingente. El cupo se implementará de manera gradual durante cinco años y estará compuesto en un 55% por carne fresca o refrigerada y en un 45% por carne congelada.

La discusión pendiente está dentro del propio Mercosur: la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay todavía deben definir cómo se repartirá ese volumen.
Tonelli consideró que Brasil podría permanecer fuera del mercado europeo durante lo que queda de 2026 e incluso durante 2027, dependiendo de cuánto demande el proceso para acreditar ante la UE el cumplimiento de las nuevas exigencias sanitarias. En ese caso, sostuvo, la Argentina, Uruguay y Paraguay tendrían mayor margen para colocar carne dentro de una cuota que irá aumentando de volumen y que tiene un costo arancelario reducido.
La situación brasileña todavía no tiene un plazo cierto de resolución. El gobierno de ese país aguarda una auditoría europea sobre la producción bovina y, por las exigencias de trazabilidad y el ciclo productivo del ganado, la normalización del comercio de carne vacuna aparece como más compleja que la de otros productos alcanzados por la restricción.
En este contexto, el jueves participarán negociadores de los países del Mercosur y existe expectativa de alcanzar un criterio que pueda utilizarse no solo para este período, sino también hacia adelante, incluso cuando Brasil vuelva a estar habilitado para exportar. “Se espera que haya una solución para la asignación de la cuota, un criterio que sirva de acá al futuro, aunque Brasil no esté en los dos primeros años”, indicó.

Ponti explicó que entre las alternativas analizadas aparece un mecanismo de “primero llegado, primero servido”, mediante el cual los países irían utilizando el contingente a medida que concreten los embarques. “Al no estar Brasil, esa cuota se va a repartir entre Uruguay, Argentina y Paraguay hasta que reingrese Brasil”, señaló el especialista.
Estados Unidos
La salida brasileña de Europa no necesariamente será positiva para la Argentina en todos los mercados. Brasil necesita redireccionar un importante volumen de carne y tiene además limitado su margen de crecimiento en China por la salvaguardia que ese país impuso para 2026. China estableció para Brasil una cuota de 1,106 millones de toneladas para este año, a partir de la cual las ventas que excedan ese volumen enfrentan un arancel adicional del 55%. Hacia fines de agosto, el contingente brasileño estaba prácticamente agotado.
En paralelo, Estados Unidos abrió desde el 1° de septiembre un contingente temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna magra sin arancel, por un plazo de 90 días. La Argentina quedó excluida de ese beneficio porque ya posee un cupo preferencial propio, mientras que Brasil aparece como uno de los países con mayores posibilidades de aprovecharlo.
Para Ponti, esa combinación puede provocar que una porción importante de la carne brasileña que no puede ir a China ni a Europa termine en Estados Unidos. “Seguramente va a haber un mercado de Estados Unidos un poco mejor abastecido, con mucho volumen de Brasil en estos próximos 90 días. A la Argentina le podría jugar un poquito en contra en los precios en Estados Unidos”, explicó.














