El Vaticano advirtió que la consagración de nuevos obispos por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, prevista para el 1 de julio y sin autorización papal, será considerada un acto cismático y provocará la excomunión automática de quienes participen.
La FSSPX, fundada en 1970 en Écône, Suiza, se opuso de manera abierta a las reformas del Concilio Vaticano II y defendió la liturgia tradicional, generando una de las fracturas más profundas en la Iglesia católica contemporánea.
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El grupo rompió relaciones con Roma en 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin autorización, lo que derivó en excomuniones inmediatas. Si bien el papa Benedicto XVI levantó años después la sanción a los prelados, la FSSPX no recuperó reconocimiento legal dentro de la institución.
La advertencia del Vaticano estableció que, de llevarse a cabo las consagraciones episcopales previstas por la FSSPX sin mandato pontificio, los participantes incurrirían en excomunión automática conforme al derecho canónico y quedarían fuera de la plena comunión eclesial, según lo informado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
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Con una estructura internacional, la FSSPX cuenta con dos obispos, 733 sacerdotes, 264 seminaristas, 145 hermanos religiosos, 88 oblatas y 250 religiosas, distribuidos en escuelas, seminarios y parroquias en diversos continentes. Esta expansión generó inquietud en el Vaticano, que percibe el riesgo de una iglesia paralela con influencia creciente.
El actual líder de la fraternidad, Davide Pagliarani, justificó la necesidad de nuevas consagraciones por la avanzada edad de los dos obispos activos y argumentó que la fraternidad enfrenta una crisis interna de fe y moral que exige renovar su cúpula.
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Por su parte, el Vaticano, en su comunicado, reiteró que las ordenaciones sin mandato pontificio constituyen una grave ofensa y reafirmó el carácter cismático de la acción, que afecta la comunión eclesial.
En paralelo a eso, León XIV acudió a la plaza de San Pedro para rezar en el sitio donde hace 45 años Juan Pablo II sufrió un atentado. El pontífice dedicó la catequesis del día a la Virgen de Fátima y recordó el ataque de 1981, en un gesto simbólico de memoria y oración.
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“Hoy recordamos la memoria de la Virgen de Fátima. En este día hace 45 años se atentó contra la vida del papa Juan Pablo II y por esta razón he dedicado mi catequesis de hoy a la Virgen María”, describió el sumo pontífice estadounidense.
El 13 de mayo de 1981, durante una audiencia en la plaza San Pedro, Juan Pablo II recorría el lugar en un jeep blanco y saludaba a la multitud. En ese momento, Mehmet Alì Agca, un ciudadano turco vinculado a grupos de extrema derecha, disparó contra el pontífice. Tras el ataque, el papa fue trasladado de urgencia al Policlínico Gemelli, donde médicos lo operaron durante más de cinco horas.
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(Con información de AP y EFE)















