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  • Secuestraron cocaína de alta pureza y más de $1,2 millones: hubo dos detenidos

    Secuestraron cocaína de alta pureza y más de $1,2 millones: hubo dos detenidos

    Un operativo contra el narcomenudeo realizado por la Policía de Entre Ríos dejó como resultado dos personas detenidas, otras seis identificadas y el secuestro de cocaína de alta pureza, más de 1,2 millones de pesos y diferentes elementos vinculados a la investigación.

     

    Los procedimientos se desarrollaron mediante tres allanamientos simultáneos en Colón, en el marco de una causa por presunta infracción a la Ley Provincial Nº 10.566.

     

    Durante las requisas, los efectivos encontraron 13,9 gramos de cocaína presentada en forma de “piedra”. Según se informó oficialmente, esta modalidad podía evidenciar un elevado grado de pureza antes de su posterior fraccionamiento en dosis destinadas a la comercialización.


    Operativo contra el narcomenudeo en Colón (foto Policía de Entre Ríos)

    Operativo contra el narcomenudeo en Colón (foto Policía de Entre Ríos)


    Dinero, vehículos y otros elementos secuestrados

     

    Además de la sustancia, los investigadores incautaron $1.292.250 en efectivo, teléfonos celulares y una balanza electrónica, junto con recortes que presuntamente eran utilizados para acondicionar las dosis.

     

    Asimismo, durante los allanamientos fueron secuestrados dos vehículos, que quedaron incorporados como elementos de interés para la investigación judicial.

     

    Como consecuencia de las medidas ordenadas en la causa, dos personas quedaron detenidas y otras seis fueron correctamente identificadas, mientras continuaron las actuaciones correspondientes.


    Operativo contra el narcomenudeo en Colón (foto Policía de Entre Ríos)

    Operativo contra el narcomenudeo en Colón (foto Policía de Entre Ríos)


    Un operativo conjunto

     

    Del procedimiento participaron agentes especializados de las Divisiones Drogas Peligrosas y Guardias Especiales de las Jefaturas Departamentales de Colón, San Salvador y Gualeguay.

     

    Los efectivos trabajaron de manera coordinada para concretar los allanamientos en los domicilios que habían quedado bajo investigación y avanzar en el esclarecimiento de la presunta comercialización de estupefacientes.

     

    La investigación se enmarcó en los procedimientos que lleva adelante la Dirección General de Drogas Peligrosas para detectar y desarticular presuntos puntos de venta de sustancias ilícitas en diferentes localidades entrerrianas.


    Operativo contra el narcomenudeo en Colón (foto Policía de Entre Ríos)

    Operativo contra el narcomenudeo en Colón (foto Policía de Entre Ríos)


  • Más de 58 por ciento de avance en el acceso norte a Concepción del Uruguay

    Más de 58 por ciento de avance en el acceso norte a Concepción del Uruguay

    Con una inversión oficial superior a los de 20.000 millones de pesos, se trabaja por estos días en la colocación de carpeta asfáltica en la traza y pavimento de hormigón en la rotonda norte, a metros de la autovía. El avance total de la obra alcanza el 58,48 por ciento.

    La vía en su recorrido sur-norte vincula el tránsito pesado de la ciudad con el corredor nacional consolidando un nuevo acceso, por lo cual se incluirá la construcción de una rotonda sur en el inicio del tramo para garantizar mayor seguridad vial, entre otras mejoras.

    Además, el proyecto original contempla la construcción de nuevas alcantarillas transversales y longitudinales a lo largo del tramo y la de un puente sobre arroyo El Molino.

    En la actualidad, Concepción del Uruguay, cuenta con dos accesos. La construcción del Acceso Norte, integrará a vecinas y vecinos que viven en la zona, y facilitará una accesibilidad rápida y segura al turismo, y la producción proveniente desde el norte de la provincia y del país.

  • Lula da Silva y Flávio Bolsonaro arrancan la carrera electoral en un Brasil dividido

    Lula da Silva y Flávio Bolsonaro arrancan la carrera electoral en un Brasil dividido

    Los brasileños elegirán presidente el 4 de octubre en una contienda marcada por la polarización y el peso de la política estadounidense.

  • Murió un joven de 23 años tras fuerte choque entre moto y auto en Concordia

    Murió un joven de 23 años tras fuerte choque entre moto y auto en Concordia

    Un joven de 23 años murió este domingo por la madrugada tras protagonizar un violento siniestro vial en Concordia. El choque ocurrió en la intersección de avenida San Lorenzo y calle Laprida e involucró a una motocicleta Keller de 110cc y un Chevrolet Spin.

     

    De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el joven circulaba con la moto por calle Laprida, en sentido sur-norte. Al intentar atravesar avenida San Lorenzo, por circunstancias que eran materia de investigación, colisionó con el automóvil que transitaba por la avenida en dirección este-oeste.

     

    Como consecuencia del fuerte impacto, el motociclista salió despedido del rodado y cayó sobre la ochava ubicada en la esquina de San Lorenzo y Laprida.


    Fatal accidente en Concordia (foto Concordia Policiales)

    Fatal accidente en Concordia (foto Concordia Policiales)


    El motociclista murió tras el impacto

     

    La violencia de la colisión provocó además que los vehículos continuaran desplazándose luego del choque. Según la información preliminar a la que accedió Concordia Policiales, quedaron detenidos aproximadamente 50 metros más adelante sobre avenida San Lorenzo, a la altura de una garita de colectivos.

     

    El joven sufrió lesiones de extrema gravedad y falleció prácticamente en el lugar, pese a la intervención desplegada tras el siniestro.

     

    Según se indicó, al momento del accidente el motociclista no llevaba colocado el casco protector, circunstancia que también quedó incorporada a las actuaciones.

     

    Pericias para determinar cómo ocurrió el choque

     

    Tras el fatal episodio, la zona permaneció bajo intervención policial mientras se desarrollaban las tareas correspondientes.

     

    Personal de Policía Científica trabajó en la escena para realizar las pericias destinadas a reconstruir la mecánica de la colisión y establecer las circunstancias que derivaron en la muerte del joven.

     

    Las actuaciones permitirán determinar las trayectorias de ambos vehículos, los puntos de impacto y otros elementos necesarios para esclarecer cómo se produjo el siniestro vial ocurrido durante la madrugada de este domingo.

  • Empresas al límite: ya se iniciaron 153 procedimientos preventivos de crisis en lo que va del año

    Empresas al límite: ya se iniciaron 153 procedimientos preventivos de crisis en lo que va del año

    La salud de las empresas se siguió deteriorando durante los primeros siete meses de 2026. Hasta el 23 de julio pasado ya se habían iniciado 153 procedimientos preventivos de crisis ante la Secretaría de Trabajo. Los datos oficiales surgen de un pedido de acceso a la información pública realizado por Ámbito. La cifra marca una nueva aceleración: si se toman en cuenta solo los días hábiles transcurridos durante ese período, se abrió más de un trámite por día. En lo que va del gobierno de Javier Milei ya se cursaron al menos 448 solicitudes. Se desencadena una nueva ola de despidos en Argentina. Los puntos que, llamativamente, el Gobierno no contestó.

    El debate sobre la marcha de la actividad económica en los sectores que afectan directamente al grueso de la población encuentra pocos matices. El jueves pasado, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reveló que la destrucción neta de empresas se aceleró en mayo, con una baja de 2.371 unidades productivas, equivalente al 0,49% del total. Ya son más de 30.000 las empresas que se perdieron en los últimos tres años.

    En el universo de firmas que subsisten también crece el número de las que atraviesan una situación de crisis. En los primeros siete meses de 2026 se iniciaron al menos 153 procedimientos preventivos. Los datos son oficiales y surgen de un pedido de acceso a la información pública realizado por Ámbito, que la Secretaría de Trabajo respondió parcialmente.

    En lo que va del gobierno de Javier Milei ya se cursaron al menos 448 solicitudes. Fueron 131 en 2024, 164 en 2025 y, hasta el 23 de julio de este año, ya se habían cursado otras 153. La serie histórica anual sirve para poner en contexto la situación: en 2015 habían sido apenas 33; en 2016, 55; en 2017, 63; y recién se dispararon a 153 en 2018 y 184 en 2019. Es decir, los valores actuales se asemejan a los registrados durante la crisis cambiaria del gobierno de Mauricio Macri.

    La comparación reciente muestra que en 2020 las solicitudes se habían desacelerado a 26, aunque se trataba de un contexto excepcional por la pandemia y las medidas paliativas que promovía el Estado. En 2021 fueron 24; en 2022, 43; y en 2023 se solicitaron 42 trámites de este tipo.

    El Procedimiento Preventivo de Crisis es una instancia legal de mediación obligatoria que las empresas deben tramitar ante la Secretaría de Trabajo antes de ejecutar despidos o suspensiones masivas por razones económicas o de fuerza mayor. Se trata de un mecanismo que busca sentar a las cámaras empresarias, los sindicatos y el Estado en una misma mesa para negociar alternativas -como adelantos de vacaciones, reducción de jornadas o planes de retiro- que eviten la destrucción del empleo.

    Un mecanismo bajo estrés

    Para el abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano, la evolución de la cantidad de casos indica que “el diálogo social está dando el máximo” en un contexto de caída de empresas, retroceso de la actividad, falta de contratación y desvinculaciones. En ese sentido, consideró que el mecanismo “ya de por sí es bastante acotado para crisis extendidas a nivel sectorial” y agregó: “Queda muchísimo más limitado para una situación como esta, que afecta prácticamente a toda la actividad económica y laboral del país”.

    Los datos oficiales marcan que en mayo 6.791 trabajadores registrados perdieron su puesto. Desde noviembre de 2023, la caída neta de asalariados registrados supera los 337.300, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y ya son trece los meses consecutivos de retroceso.

    La divulgación del dato coincide con una semana en la que se desencadenó una nueva ola de despidos: una alimenticia que cerró su planta en Mendoza; Granja Tres Arroyos, que desvinculó a 250 trabajadores en Entre Ríos; un frigorífico en Mar del Plata; una firma de electrónica en Tierra del Fuego; otra textil en Catamarca y más. Si se suman estos últimos casos, el resultado es un nuevo caso FATE.

    Para junio, el panorama no luce alentador. La Encuesta de Indicadores Laborales volvió a dar negativo. Habrá que ver si el SIPA convalida esa observación, pero no hay señales de que el mercado laboral formal haya encontrado su piso.

    Lo que el Gobierno no contestó

    En la misma solicitud de acceso a la información pública con la que obtuvo el dato sobre la cantidad de procedimientos preventivos, este medio había cursado otras consultas: cantidad de trabajadores afectados, sectores con mayor número de empresas en crisis, distribución geográfica de la problemática y cantidad de despidos o suspensiones acordadas en cada caso, entre otras.

    El Gobierno decidió no entregar esa información. Se escudó en el artículo 5 de la Ley 27.275, que quita la obligación de revisar individualmente los expedientes y “reprocesar o reclasificar” la información en cuestión.

    Llama la atención que el Ministerio de Capital Humano y la Secretaría de Trabajo no se hayan tomado el trabajo de procesar esos datos con mayor detalle, dada la delicada situación del mercado laboral y una fragilidad tan palpable en el sector privado que llevó a que, solo en los primeros siete meses de este año, se hayan iniciado más procedimientos preventivos de crisis que en los cuatro años de la administración anterior juntos.

  • PANORAMA El Gobierno teje alianzas para asegurar proyectos y eliminar las PASO en busca de la reelección de Milei

    PANORAMA El Gobierno teje alianzas para asegurar proyectos y eliminar las PASO en busca de la reelección de Milei

    La reunión de esta semana en la Casa Rosada entre los delegados de la Secretaría General de la Presidencia y “El Jefe” de La Libertad Avanza, Karina Milei, y del ex presidente de la Nación y conductor del PRO, Mauricio Macri, para delinear una agenda legislativa y volver a generar confianza redundó en la creación de una mesa política conjunta que se reunirá cada 15 días.

    El llamado de Karina a Macri para que se reúnan sus alfiles se explica, primero, por el objetivo principal de la Casa Rosada de conseguir la reelección del presidente Javier Milei. La estrategia de los violetas iniciará por la suspensión o eliminación de las PASO a través del Congreso y para eso necesita asegurar el acompañamiento de aliados amarillos, pero también del radicalismo y peronismo.

    El acelere en la marcha es consecuencia del articulado que logró exponer el peronismo opositor férreo para derribar las modificaciones que Milei intentó impulsar a la ley de manejo del fuego y de tierras.

    Así, el último martes el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el subsecretario de la Presidencia, Eduardo “Lule” Menem, recibieron al jefe de bloque de la bancada PRO en Diputados, Cristian Ritondo y al diputado nacional y estrecho colaborador de Macri, Fernando De Andreis.

    Al finalizar, los voceros del gobierno nacional se encargaron de hacer un público reconocimiento a Macri por haber brindado un apoyo clave a lo largo de la gestión y en el Congreso. “Queremos asegurar que la continuación de la transformación del país”, aseguraron luego fuentes con acceso a los detalles del acuerdo.

    En la Casa Rosada evalúan impulsar una mega sesión en Diputados para el próximo 26 de agosto. La agenda fue recortada tras dar de baja varios proyectos impulsados por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, pero quedan entre las prioridades la reforma del Banco Central y la Ley de Inocencia Fiscal II. El más importante para la mesa política que encabeza Karina es la reforma electoral y la eliminación de las PASO. Allí entienden que es una herramienta que facilitaría al peronismo elegir un candidato y por eso apuntan a darle media sanción en el Senado en septiembre.

    Es en este marco que los violetas aceleran los acuerdos electorales con el PRO, la UCR, peronismo dialoguista y fuerzas provinciales. Entre las opciones más claras para empezar a delinear un esquema de alianzas aparece el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, con quien La Libertad Avanza ya cerró una electoral en 2025. El mandatario, que además de su armado local también negocia en nombre de la Unión Cívica Radical, tiene un viaje previsto a Buenos Aires justo para la semana del 26 de agosto, y cerca suyo no descartan una posible visita a la Rosada.

    Cornejo no es el único que está en buenos términos con el Gobierno. Entre los gobernadores del PRO, Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio Torres (Chubut) y Marcelo Orrego (San Juan) también tuvieron múltiples reuniones. Por su parte, Claudio Poggi (San Luis) y Leandro Zdero (Chaco) también aparecen como candidatos a repetir los acuerdos forjados en 2025, una lista a la que podrían incorporarse otros nombres.

    Falta para saber qué ocurrirá con peronistas aliados de la Rosada que desde ahora tendrán presión interna y pública de dirigentes del peronismo opositor a Milei, según anticiparon esta semana los armadores de la reunión en el Hotel Emperador. “Los que le voten a Milei la eliminación o la suspensión de las PASO se van a tener que hacer cargo de cuatro años más de este infierno si es reelecto”, aseguró el jefe de bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez.

    En las filas libertarias se muestran optimistas para dar de baja las primarias, igualmente. El poroteo que hacen en Nación parte de los 21 senadores propios y de los respaldos que esperan reunir entre radicales e integrantes del interbloque Impulso País. “Con ese piso llegamos a 35 aproximadamente. Sumamos dos federales y estamos”, expresaron fuentes parlamentarias del oficialismo. Por eso la estrategia libertaria en el Congreso se explica con la electoral y viceversa. Parte de la aceleración de las conversaciones para el 2027 trabaja sobre entendimientos en CABA, provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, San Juan, San Luis, Chaco, Chubut y Santa Fe, entre otros distritos. La idea es no depender sólo del peronismo dialoguista.

  • Venta de Metrogas: Edenor espera que se amplíe la concesión y varias empresas siguen el caso muy de cerca

    Venta de Metrogas: Edenor espera que se amplíe la concesión y varias empresas siguen el caso muy de cerca

    La compra de Metrogas por parte de Edenor quedó atada a una decisión del Gobierno: la extensión por otros 20 años de la licencia de la mayor distribuidora de gas del país. El permiso para operar en la Ciudad de Buenos Aires y parte del conurbano vence el 28 de diciembre de 2027 y su renovación hasta 2047 fue incorporada como una condición para cerrar la operación.

    Metrogas no es la única que espera una respuesta. Ese mismo día terminan las licencias originales de las dos transportistas y las ocho distribuidoras que surgieron de la privatización de Gas del Estado. TGS ya consiguió una prórroga hasta 2047, pero TGN y las distribuidoras todavía aguardan una definición.

    La discusión coincide con el vencimiento de varias concesiones entregadas durante las privatizaciones de los años 90. Ya resueltas las nuevas licencias de las represas del Comahue y la licitación de la Hidrovía, es el turno de los aeropuertos y las empresas de gas, en un calendario cada vez más acotado y condicionado por el proceso electoral.

    En el caso del gas, la legislación permite prorrogar las licencias de los operadores actuales si superan una evaluación sobre el servicio prestado. La Ley Bases, aprobada en 2024, amplió de diez a 20 años el período adicional que pueden recibir.

    Edenor acordó pagar US$ 780 millones por el 70% de Metrogas que pertenece a YPF y por una participación del 5% en MetroEnergía, la comercializadora controlada por la distribuidora.

    La conducción de Edenor reconoció ante sus inversores que no podrá completar la adquisición hasta que se resuelva el futuro de la licencia. En la llamada con inversores de esta semana afirmó que el cierre está sujeto “a la prórroga de la licencia de concesión por 20 años hasta 2047 y otras autorizaciones gubernamentales”.

    “No podemos precisar cuándo tendrán lugar el cierre de la operación, la transacción y la toma de control”, agregaron sus ejecutivos.

    La adquisición también abre un interrogante sobre su financiamiento. Un cambio en el estatuto aprobado por el Gobierno en 2024 le permitió a Edenor ampliar su objeto social y diversificar sus negocios. No obstante, al prestar un servicio público regulado, la compañía deberá demostrar que la operación no compromete los recursos, las inversiones ni la calidad de la distribución eléctrica.

    Una decisión pendiente del Gobierno

    Las empresas comenzaron a solicitar las prórrogas con varios años de anticipación. TGS presentó su pedido en septiembre de 2023 y TGN lo hizo en abril de 2024. Las distribuidoras avanzaron con sus solicitudes durante 2024 y las audiencias públicas se realizaron entre noviembre de ese año y octubre de 2025.

    En enero de 2026, al presentar su renuncia como interventor del Enargas, Carlos Casares sostuvo que el organismo ya había completado el análisis de todas las compañías.

    “Se llevó a cabo la evaluación de desempeño de todas y cada una de las Licenciatarias -11 en total-, en un todo de acuerdo con lo establecido en los Artículos 6° y 7° de la Ley 24.076, a los fines de la tramitación de las prórrogas de licencia solicitadas”, afirmó Casares en su carta.

    La declaración permite establecer que las evaluaciones regulatorias estaban realizadas al momento de su salida. Siete meses después, TGS continúa siendo la única de las diez licenciatarias originales que obtuvo la extensión. Las otras nueve siguen esperando una decisión que quedó del lado de la Secretaría de Energía y de otras áreas del Poder Ejecutivo.

    El antecedente más cercano es TGS. La recomendación del regulador fue elevada a comienzos de 2025 y el Poder Ejecutivo aprobó en julio de ese año una extensión por 20 años, que comenzará a regir cuando termine el plazo original.

    Desde entonces, la compañía controlada por Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, y la familia Sielecki, presentó dos proyectos al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por un total de US$3.550 millones.

    TGN, controlada por Tecpetrol y CGC, del grupo Eurnekian, analiza una inversión de US$ 2.000 millones para construir un gasoducto entre Neuquén y Córdoba. El proyecto permitiría aumentar la oferta de gas en el norte del país y abrir nuevas posibilidades de exportación hacia Brasil. La definición sobre la licencia será una variable clave para tomar la decisión final de inversión.


    Además de Metrogas y TGN, esperan una definición Litoral Gas, Camuzzi Gas Pampeana, Distribuidora de Gas Cuyana, Distribuidora de Gas del Centro, Naturgy BAN, Camuzzi Gas del Sur y Naturgy NOA.

    Todas solicitaron continuar durante otros 20 años después del vencimiento del 28 de diciembre de 2027. Sus pedidos fueron tratados en cuatro audiencias públicas realizadas entre noviembre de 2024 y octubre de 2025.

  • Las dudas de los gobernadores sobre el desdoblamiento de las elecciones en 2027

    Las dudas de los gobernadores sobre el desdoblamiento de las elecciones en 2027

    Abiertamente sólo el tucumano Osvaldo Jaldo y el chubutense Ignacio Torres confirmaron que las elecciones en sus territorios irán en otra fecha que la elección presidencial prevista para octubre de 2027. Mientras Javier Milei piensa en la reelección que le permita profundizar su programa de gobierno, el debate sobre la continuidad o no de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) todavía está en plena etapa de negociación. Por eso es que muchos mandatarios provinciales aguardan una resolución de este tema antes de confirmar si habrá o no desdoblamiento.

    Jaldo dio el primer paso cuando aseguró que en su provincia se elegirá gobernador -buscará un segundo mandato- y también los demás cargos provinciales el 9 de mayo. Torres dio un indicio grande esta semana en su participación en las jornadas de la AmCham, la Cámara de comercio estadounidense en nuestro país. “No está definida la fecha, pero como la gran mayoría de las provincias, seguramente va a ser desdoblada”, sostuvo durante su participación allí.

    El antecedente de 2023 marca un rumbo claro al respecto. En esa oportunidad fueron 18 las provincias que adelantaron sus comicios y no los “pegaron” a los nacionales. Ahora el panorama aún es incierto. El oficialismo pretende que la discusión sobre la Reforma Electoral que incluye la eliminación de las Primarias se produzca a partir de septiembre en el Parlamento. Pero como encuentra resistencias en algunos gobernadores radicales la negociación no aparece como sencilla de resolver. En esa línea se encuentra, por ejemplo, el correntino Juan Pablo Valdés.

    Osvaldo Jaldo 20012026
    Osvaldo Jaldo buscará un nuevo mandato en Tucumán el 9 de mayo.

    Los que hasta hace algún tiempo se mostraban como aliados o bloques cercanos a La Libertad Avanza empezaron a mostrar reparos y cuestionamientos luego de la estrategia que exhibió el oficialismo durante la sesión en el Senado en la que se puso sobre la mesa el proyecto sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada que incluía el polémico artículo sobre la extranjerización de tierras. El rechazo que provocaron algunos puntos de esa iniciativa hicieron que todos recalcularan sus estrategias.

    Aquellos jefes provinciales que muchas veces apoyaron los proyectos legislativos en el Congreso a través de sus legisladores son los más proclives a promover la suspensión o la eliminación directa de las PASO, aunque existen matices. El santafesino Maximiliano Pullaro, por ejemplo, muestra objeciones mientras que otros como el jujeño Carlos Sadir o el chaqueño Leandro Zdero, respaldan abiertamente la propuesta que esgrimen los libertarios.

    El ministro del Interior, Diego Santilli, visitará este miércoles al gobernador de Chubut, Nacho Torres
    Nacho Torres, gobernador de Chubut, junto al jefe de Gabinete nacional, Diego Santilli.

    Torres también cuestionó a las PASO en el evento de la AmCham y aseguró que “desde el sentido común no tienen razón de ser”. Además agregó: “El hecho de que no exista competencia pero igualmente tenés la boleta en el cuarto oscuro en las PASO es ridículo”.

    La posición de los gobernadores dependerá entonces de tratativas que recién cerraron sus primeros capítulos. Al menos ya hubo siete provincias que dejaron trascender sus intenciones de desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, aunque este número podría incrementarse.

    Las probabilidades de desdoblamiento en otras provincias

    En Salta, Gustavo Sáenz analiza votar el 16 o el 23 de mayo y en Misiones, donde gobierna Hugo Passalacqua, en uno de los territorios que más transferencias del Tesoro recibió en los últimos meses dieron por hecho el mismo mecanismo, aunque la fecha certera todavía no se fijó.

    Jujuy es otra provincia que seguiría ese camino. Desde las cercanías de Sadir resaltan que allí “siempre adelantan” sus elecciones.

    Neuquén, comandada por Rolando Figueroa, un mandatario que llegó al poder apoyado por sectores muy diversos de la política provincial, también prevé mantener la tradición de separar los comicios nacionales de los provinciales, con una probable convocatoria para agosto, un par de meses antes que las presidenciales.

    En Santa Fe, Pullaro analiza una ventana entre el 13 de junio y el 5 de septiembre, aunque la primera fecha, por ahora, es la más probable. En Mendoza, Alfredo Cornejo estableció que las PASO provinciales serán en julio.

    Tierra del Fuego también deberá votar en una fecha diferente a la nacional por una disposición constitucional, mientras que Río Negro mantiene la intención política de conservar la idea del desdoblamiento.

    Entre Ríos y San Juan también optarían por separar sus elecciones de las nacionales, mientras que La Rioja, Formosa y La Pampa, las tres en manos de gobernadores peronistas, todavía no realizaron anuncios oficiales. Corrientes y Santiago del Estero, por las intervenciones federales que sufrieron en distintos momentos durante los últimos años, poseen un calendario electoral diferente que no otorga la posibilidad de que los comicios se emparenten.

    Tampoco hay definiciones en la posición que adoptará la provincia de Buenos Aires, donde la táctica de separar los comicios que utilizó Axel Kicillof en 2025 recibió críticas internas fuertes. Kicillof ganó las provinciales con comodidad fundamentalmente por el apoyo de los intendentes pero en las nacionales no le fue nada bien ante el oficialismo.

  • Milei, Lula y la nueva Guerra Fría

    Milei, Lula y la nueva Guerra Fría

    Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva sentados en una mesa frente a frente. Fondo con banderas de Argentina y Brasil, vasos de agua y papeles.
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    La pelea entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva parece, a primera vista, una disputa bilateral entre dos presidentes que tienen diferencias ideológicas profundas y una relación personal particularmente mala. En realidad, es algo bastante más importante. La crisis entre Argentina y Brasil es uno de los síntomas latinoamericanos de una transformación mucho mayor: el mundo relativamente unipolar que conocimos después de la Guerra Fría terminó y estamos entrando en una nueva etapa de competencia estratégica entre Estados Unidos y China.

    No estamos frente a una repetición exacta de la Guerra Fría del siglo XX. No existen dos bloques perfectamente cerrados ni una división ideológica absoluta del planeta. Estados Unidos y China compiten en comercio, tecnología, inteligencia artificial, semiconductores, infraestructura, energía, defensa y cadenas de suministro, pero sus economías siguen profundamente interconectadas. Al mismo tiempo, potencias como India, Brasil, Turquía y otras buscan preservar márgenes de autonomía. Por eso resulta más preciso hablar de una bipolaridad competitiva, en la que Washington y Beijing son los dos grandes polos de poder, mientras los actores intermedios intentan evitar convertirse en simples piezas de ese enfrentamiento.

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    En ese nuevo escenario, América Latina vuelve a adquirir relevancia. No porque Washington pueda tratarla como su patio trasero, como ocurrió en otros momentos de la historia, ni porque Beijing esté construyendo una esfera de influencia tradicional. La región posee alimentos, energía, minerales críticos, mercados, infraestructura estratégica y una posición geográfica excepcional respecto de Estados Unidos. China ya es un actor económico central y Estados Unidos conserva una enorme gravitación financiera, tecnológica, comercial y militar. América Latina es, por lo tanto, otro escenario de la competencia entre las dos grandes potencias.

    Argentina decidió tomar posición. Javier Milei entendió algo que durante demasiado tiempo buena parte de la dirigencia argentina se resistió a reconocer: el mundo cambió y la Argentina necesita definir cuál es su espacio estratégico. El acercamiento a Estados Unidos, la alianza con Donald Trump y la decisión de reconstruir una identidad internacional claramente occidental tienen fundamentos que exceden la simpatía personal entre presidentes. Argentina necesita inversiones, tecnología, mercados, cooperación en defensa y seguridad y una relación privilegiada con la principal potencia occidental.

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    Desde esa perspectiva, el giro de Milei tiene una lógica. El problema aparece cuando una definición estratégica comienza a convertirse en una obligación de acompañar automáticamente cada batalla de Washington. Estados Unidos es un socio estratégico. No es la Argentina.

    Donald Trump tiene intereses estadounidenses que coinciden con los argentinos en numerosos asuntos, pero no necesariamente en todos. Washington quiere contener el avance estratégico de China, proteger sus cadenas de suministro, recuperar influencia en América Latina y evitar que Beijing transforme su enorme presencia económica en influencia política y militar. Argentina quiere crecer, atraer inversiones, exportar y aumentar su poder relativo. Las agendas pueden converger. Pero no son idénticas. Ésta es la diferencia entre alineamiento y subordinación.

    Argentina puede ser firmemente occidental sin renunciar a su capacidad de decisión. Puede profundizar su relación con Estados Unidos sin transformar cada disputa estadounidense en una disputa argentina. Puede considerar a China un competidor estratégico de Occidente y, al mismo tiempo, negociar con Beijing cuando eso resulte conveniente para nuestros intereses. La autonomía no significa neutralidad. Significa tener capacidad para tomar decisiones propias. Y esa discusión aparece con particular claridad en Brasil.

    Las diferencias de Milei con Lula son reales y, en muchos casos, legítimas. La visión económica del Partido de los Trabajadores es mucho más estatista que la que impulsa el gobierno argentino. La política exterior de Lula privilegia una autonomía frente a Washington que puede entrar en contradicción con determinados intereses occidentales. Su relación con los BRICS y con China merece ser seguida con atención, y sus posiciones frente a Venezuela, Israel y otros conflictos internacionales han generado diferencias profundas y justificadas con Buenos Aires. Pero también sería un error reducir a Lula a la caricatura de un presidente socialista que simplemente quiere acercar Brasil a China y enfrentar a Estados Unidos. Lula es algo bastante más complejo: un dirigente nacionalista y pragmático que entiende que Brasil tiene una escala suficiente para intentar jugar su propio partido.

    Brasil no quiere ser un aliado automático de Washington. Pero tampoco quiere ser un satélite de Beijing. Quiere ser Brasil. Ésa es una característica de su política exterior que atraviesa gobiernos de izquierda, centro y derecha. Itamaraty construyó durante décadas una cultura de autonomía estratégica que busca mantener relaciones simultáneas con las grandes potencias y preservar el mayor margen de maniobra posible.

    Incluso si Flávio Bolsonaro llegara a la presidencia, sería ingenuo imaginar que Brasil abandonaría esa tradición para convertirse simplemente en un aliado subordinado de Estados Unidos. Un gobierno brasileño de derecha probablemente sería mucho más próximo ideológicamente a Milei y Trump, pero Brasil seguiría defendiendo sus intereses nacionales. Eso es lo que Argentina debería entender.

    Porque el verdadero problema no es que Lula tenga una política exterior diferente a la nuestra. El problema sería que Argentina confundiera su oposición a Lula con una política de confrontación permanente hacia Brasil. La presión de Washington sobre Brasil agrega otra variable a considerar. La administración Trump ha decidido incrementar la presión económica y política sobre el gobierno brasileño. Los aranceles estadounidenses pueden ser explicados desde una lógica comercial, pero resulta imposible ignorar el contexto electoral en el que se producen. Washington tiene un interés evidente en que la derecha brasileña recupere el poder y en limitar la influencia de Lula.

    Pero aquí puede aparecer una paradoja clásica de la política internacional: la presión externa puede fortalecer al gobierno que se pretende debilitar.

    Si Lula consigue presentar la disputa con Washington como una cuestión de soberanía brasileña, puede transformar una dificultad económica en una herramienta electoral. Cuanto más aparezca Estados Unidos interviniendo en la política interna de Brasil, más sencillo será para Lula presentarse como defensor de los intereses nacionales frente a una potencia extranjera.

    Y hay un dato todavía más incómodo para Washington: el nacionalismo brasileño no pertenece exclusivamente a la izquierda. También atraviesa a la derecha. Por eso Trump puede estar apostando a debilitar a Lula y, al mismo tiempo, ayudándolo a construir el relato político que necesita para resistir.

    Esto no significa que Lula sea una víctima inocente ni que la oposición brasileña carezca de posibilidades. Significa que las grandes potencias también pueden equivocarse al calcular los efectos de su presión sobre actores más pequeños. La elección brasileña, entonces, tiene una importancia que excede ampliamente a Brasil.

    Una victoria de Flávio Bolsonaro abriría una oportunidad extraordinaria para Buenos Aires. Podría existir una convergencia mucho mayor en seguridad, defensa, energía, infraestructura y comercio, además de una coordinación más estrecha con Washington. Después de años de distancia ideológica, Argentina podría encontrarse con un gobierno brasileño mucho más próximo.

    Pero una victoria de Flávio también podría generar una paradoja para la propia estrategia argentina. Si Brasil volviera a alinearse políticamente con Washington, Argentina podría dejar de tener algo que hoy posee: un valor diferencial como principal socio sudamericano de Estados Unidos. Brasil tiene una escala económica, demográfica, territorial y estratégica muy superior a la argentina. Para Washington, un Brasil alineado con sus intereses tendría un peso que Argentina sencillamente no puede igualar. El éxito del acercamiento argentino a Estados Unidos podría, paradójicamente, fortalecer a un competidor regional mucho más grande por la atención de Washington.

    La victoria de un gobierno brasileño ideológicamente cercano a Milei sería, por lo tanto, una buena noticia para la relación bilateral, pero no necesariamente para la posición relativa de Argentina dentro de la estrategia estadounidense hacia Sudamérica.

    Si Lula continúa en el poder, el desafío será diferente: Buenos Aires deberá administrar una relación ideológicamente incómoda con un país con el que comparte comercio, industria, frontera, infraestructura y numerosos intereses concretos. Ninguno de los dos escenarios debería ser una catástrofe.

    El escenario realmente peligroso sería otro: que Argentina construya una política exterior que solamente funcione cuando gobiernan nuestros amigos. Eso no es estrategia. Es apostar. Y los Estados no deberían apostar su política exterior.

    Aquí aparece una de las principales restricciones estratégicas de la Argentina: la geografía. Estados Unidos puede ser nuestro principal socio estratégico. China puede ser un mercado indispensable. Europa puede ofrecer inversiones y tecnología. India y Medio Oriente pueden convertirse en mercados cada vez más relevantes. Pero Brasil es nuestro vecino. Y la geografía no se negocia.

    Brasil continúa siendo nuestro principal socio comercial y uno de los pilares de la estructura productiva argentina. La relación bilateral no se limita al intercambio de bienes: existe una integración industrial profunda, particularmente en sectores como el automotriz, donde empresas de ambos países forman parte de cadenas de valor que atraviesan las fronteras.

    Argentina puede diversificar mercados. No puede diversificar vecinos. Ésa es una diferencia fundamental.

    En un mundo bipolar, además, la relación con los vecinos adquiere todavía más importancia. Una Argentina enfrentada con Brasil pierde capacidad de negociación frente a Estados Unidos y China. Una Argentina capaz de mantener una relación pragmática con Brasil también aumenta su poder relativo. Esto no significa idealizar el Mercosur. Este bloque de integración comercial necesita reformas profundas. Argentina tiene razones para reclamar mayor flexibilidad comercial, acuerdos con terceros mercados y una estrategia de inserción internacional mucho más ambiciosa. El bloque no puede convertirse en una estructura burocrática que impida a sus miembros aprovechar oportunidades globales.

    Pero reformar el Mercosur es muy diferente de destruirlo. La integración regional no debería defenderse por nostalgia, sino por interés.

    Una Argentina y un Brasil con mayor coordinación económica, energética, industrial y de infraestructura tienen más capacidad de negociación frente a Washington y Beijing que dos países enfrentados y compitiendo por separado. En un mundo de grandes bloques económicos y tecnológicos, cierta escala regional puede convertirse en una fuente de poder.

    La cuestión, entonces, no es si Argentina debe elegir entre Estados Unidos y Brasil. Es una falsa disyuntiva. Argentina puede ser el socio estratégico más cercano de Estados Unidos en América del Sur y, al mismo tiempo, tener una relación pragmática con Brasil. Puede ser firmemente occidental y negociar con China. Puede criticar a Lula y sentarse con él a discutir comercio, energía, seguridad fronteriza e infraestructura. Eso no es contradicción. Es realpolitik.

    Las grandes potencias lo hacen permanentemente: Estados Unidos compite con China y, al mismo tiempo, negocia con Beijing; India profundiza su relación con Washington mientras conserva vínculos estratégicos con Rusia; Turquía pertenece a la OTAN y mantiene canales con Moscú. Los Estados no necesitan admirarse para cooperar. Necesitan identificar intereses convergentes. El desafío argentino es precisamente ése: abandonar tanto la vieja tentación de mantenerse al margen de las grandes disputas como la nueva tentación del alineamiento automático.

    Argentina no necesita ser neutral entre Washington y Beijing. Tampoco necesita convertirse en una pieza pasiva de la estrategia estadounidense. Necesita aumentar su propio poder. Ésa debería ser la vara con la que se evalúe cada decisión de política exterior. ¿Esta decisión aumenta nuestras exportaciones? ¿Atrae inversiones? ¿Mejora nuestra seguridad? ¿Nos permite acceder a tecnología? ¿Fortalece nuestra capacidad de negociación? ¿Reduce vulnerabilidades estratégicas? ¿Amplía nuestro margen de maniobra? Si la respuesta es afirmativa, hay una estrategia. Si la respuesta es simplemente que “nuestros aliados están contentos”, probablemente no.

    La elección brasileña debería ser leída desde esa perspectiva. Más allá de quién gane en octubre, Argentina tendrá que relacionarse con un Brasil que seguirá siendo una potencia regional y un actor relevante dentro de la competencia entre Washington y Beijing. En ninguno de los dos casos Argentina debería convertir esa relación en una extensión de sus preferencias ideológicas.

    Brasil no tiene que ser nuestro aliado porque gobierne la derecha, ni nuestro adversario porque gobierne la izquierda. Tiene que ser nuestro socio porque es Brasil. Ésta debería ser la base de una política exterior pragmática. La relación con Brasil necesita menos épica y más estrategia. Menos personalización y más institucionalidad. Menos discusión sobre quién gobierna en Brasilia y más atención a los intereses permanentes de ambos países.

    Eso no significa relativizar nuestras diferencias con Lula ni abandonar el acercamiento estratégico con Estados Unidos. Significa entender que una cosa es definir de qué lado estamos en la competencia global y otra muy distinta decidir cómo nos relacionamos con cada país desde nuestros propios intereses. Argentina puede elegir Occidente. Puede profundizar su alianza con Washington. Puede cuestionar a China cuando corresponda. Puede criticar a Lula y preferir a Bolsonaro. Pero también puede sentarse a negociar con todos ellos cuando los intereses argentinos así lo requieran.

    En definitiva, la Argentina necesita dejar atrás dos tentaciones que históricamente le hicieron daño: la idea de que debemos mantenernos al margen de las grandes disputas internacionales y la idea opuesta de que alinearnos con una potencia implica acompañarla automáticamente en todos sus conflictos.

    El mundo que viene no funciona así. En esta nueva bipolaridad competitiva, Estados Unidos y China tendrán cada vez más capacidad para condicionar las decisiones de los países intermedios. Pero precisamente por eso Argentina necesita aumentar, no reducir, su margen de maniobra. Y allí Brasil adquiere una importancia que ninguna coyuntura electoral debería hacernos olvidar. Brasil no es Lula. Tampoco será Bolsonaro. Brasil es una potencia vecina con la que Argentina va a convivir, gobierne quien gobierne.

    La política exterior argentina debería ser capaz de distinguir entre una diferencia ideológica coyuntural y un interés estratégico permanente. Podemos cambiar de presidente. Podemos cambiar de gobierno. Podemos incluso cambiar de orientación económica. Lo que no podemos cambiar es la geografía.

    Y en geopolítica, la geografía suele tener más memoria que la política.

    Argentina ya eligió Occidente. Esa definición puede ser correcta y, al mismo tiempo, insuficiente. El verdadero desafío consiste ahora en transformar ese alineamiento en poder, inversiones, tecnología, seguridad, mercados y capacidad de negociación. No se trata solamente de elegir un lado. Se trata de tener algo que ofrecer desde ese lado. Porque los presidentes pasan, las elecciones terminan y las ideologías cambian. Los intereses nacionales permanecen.

    Y una política exterior verdaderamente estratégica no debería preguntarse primero quién gobierna en Brasilia, Washington o Beijing. Debería preguntarse qué necesita la Argentina de cada uno de esos actores y qué está dispuesta a hacer para conseguirlo.

  • El rey está desnudo

    El rey está desnudo

    El presidente Javier Milei
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    Como siempre, el recetario liberal enriquece a los poderosos a la par que multiplica en los humildes la pobreza, las deudas y las necesidades.

    Las promesas de mejoría, de brotes verdes, de luz después al final del túnel, todas esas ficciones son falsedades generadas para ocultar la verdad: el proyecto de un país para pocos que implica la dolorosa devaluación del país de los muchos.

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    Escuché, azorado, el diálogo entre Carlos Pagni y Joaquín de la Torre, personaje que representa, sin duda, un claro ejemplo de la fe del converso, alguien que perteneció al campo popular y lentamente fue abandonando todas sus convicciones de ayer. Joaquín de la Torre se refería peyorativamente a un sacerdote, el encargado del CIAS (Centro de Investigación y Acción Social), Rodrigo Zarazaga, como ‘los Zarazaga de la vida’, cuando él no logró aportar a nuestra empobrecida sociedad ningún elemento válido ni digno de consideración. Se ocuparon durante unos minutos de reivindicar el país de las estancias, como si aquella Argentina hubiera encontrado su lugar en el mundo a partir de la concentración de las tierras, de los descendientes de alambradores, de la dependencia de Inglaterra y de la enorme pobreza que sembraron, sin asumir siquiera dos elementos clave de la historia: la Revolución Industrial y la democracia.

    “La patria no se vende” no fue solo una consigna, sino la recuperación de una mínima dignidad que jamás deberíamos haber transgredido ni intentado desconocer. Considerar a los millones de endeudados como un problema entre privados —Caputo dixit—, cuando fue el Estado el que, para impedir el creciente precio del dólar, definió tasas de una rentabilidad sideral y llevó a tanta gente a una coyuntura de la cual le es difícil o casi imposible salir, una vez contraída su deuda. Un Estado genuino y responsable pondría límites tales como: “Ninguna entidad pública o privada tiene derecho a más que duplicar la deuda de cualquier persona que haya necesitado del dinero de la sociedad para resolver su situación individual”.

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    Las encuestas, aun las mejor pagas, repiten que el Gobierno no puede ganar en primera vuelta y mucho menos, en segunda. Frente a esa coyuntura, debemos esperar el momento en el cual los mercados, ese poder superior al voto de la sociedad, le impongan al régimen una limitación concreta, que será la del valor de la moneda. Aparecen ya candidaturas liberales a presidente, cual testimonio concreto de que los más lúcidos toman nota de que al señor Milei le va a ser imposible repetir su hazaña.

    Claro que, así como Alberto Fernández dejó al campo nacional y popular en su mayor nivel de degradación histórica, Milei va a terminar dejando al supuesto liberalismo en una situación donde, para la derecha, va a ser difícil durante un largo tiempo volver, salvo que sus herederos sean de una ineficiencia tal que lo equiparen o igualen en sus errores, cosa que hasta el momento a todos nos resulta absolutamente imposible.

    Si pensamos en la bestialidad del ajuste de Milei y sus secuaces, la disolución del coro de niños marca la perversión de un gobierno que no vino a ahorrar, sino simplemente a destruir. El dato de que se haya aportado a la provincia de Jujuy un número de valor económico mayor que a la de Buenos Aires en mejora de las rutas desnuda un modelo según el cual, empobreciendo a la provincia de Buenos Aires, se va a sembrar una miseria que le impedirá elegir a su heredero.

    Joaquín de la Torre termina proponiendo una solución que es, sin duda, continuidad de aquella del napalm o del regalo de la provincia, la eliminación del cargo de gobernador, en una clara muestra de que este personaje, que alguna vez fue intendente, tiene plena conciencia de que por más que la mediocridad de la política esté instalada, no llega al nivel necesario como para imponer un candidato de su catadura. Estamos ante un discurso irracional, de una llamativa agresividad, que muestra a las claras cómo aquellos sectores oportunistas, seguidores del poder de turno, toman conciencia de que su éxito y su logro fueron pasajeros.

    Hay periodistas y políticos a quienes, después del anunciado patético final del actual presidente, les va a costar demasiado ocultar, disimular o superar la exageración de su pequeñez, de su obsecuencia, de su oficialismo a cualquier costo, en síntesis, de la construcción de una supuesta ideología cuyo elemento central era simplemente el odio a los más débiles.

    El padre Zarazaga es capaz de construir una investigación sobre la provincia de Buenos Aires basada en el conocimiento y la solidaridad que perturba y enoja a algunas miradas susceptibles de apoyar la destrucción, el aislamiento o la eliminación lisa y llana de la figura del gobernador. En rigor, este grado de liberalismo sin solidaridad no soporta proceso electoral alguno, porque en alguna medida, cuando hablan de riesgo “Kuka”, están soñando con que sean los mercados los que elijan los gobiernos frente a una ciudadanía silenciosa que los escuche y se humille ante ellos.

    No me canso de reiterar que hay una opción que une, que nos permitió un triunfo por el 14%, y otra que divide y trabaja para el enemigo, aquella donde perdimos desde la provincia de Buenos Aires al resto del país y redujimos nuestras fuerzas a casi la mitad.

    Néstor y Cristina no tuvieron piedad contra el Menem que los había derrotado ni mucho menos contra los Duhalde que los habían instalado. Quien quiera recuperar la conducción del movimiento nacional, aquel espacio que convoque a peronistas, radicales, socialistas y hasta a conservadores, debe actuar de la misma manera, eliminando todo atisbo de retorno a aquellas causas que generaron la decadente conducción que hoy tanto perjudica a nuestro país.

    Insisto en que el peronismo es solo un recuerdo que dio votos y ahora ya no los aporta, pero tenemos la remembranza de aquella patria que acompañó a Canadá, México y Brasil en su grandeza, ocupando un lugar de paridad con esas naciones. Hoy es el liberalismo el que nos reduce a la triste comparsa de los países derrotados del continente, de aquellos que no pudieron superar el cruel destino de ser colonia o patio interno del poder de Estados Unidos.

    Los endeudados, desocupados y empobrecidos se acercan a los dos tercios de la sociedad, lo cual convierte en una utopía el triunfo de cualquier fuerza de derecha, cualquier esquema conservador que intente rescatar del actual gobierno decisiones rentables para las minorías, pero que nada tienen que ver con el resto de la sociedad.

    En la última parte del año, la visita del Santo Padre marcará duramente los límites de la injusticia. En el presente, la Iglesia recupera los valores del ser humano por encima de los de la riqueza y del egoísmo; una sociedad digna es aquella que tiene integrada a la mayoría de sus habitantes, como lo logró Europa, como lo están logrando algunos países hermanos y como estamos nosotros cada vez más lejos de hacerlo.

    No es cuestión de hablar del peronismo, que sin duda fue una lúcida etapa de nuestro pasado, sino del patriotismo. Ese que fue convocado por Perón en el 73, cuestionado y vaciado por la violencia sin sentido de los grupos guerrilleros, y que hoy necesitamos recuperar como siempre. El patriotismo es lo permanente, puede tener sus variantes peronistas, radicales, socialistas o conservadoras, pero en rigor, la carnadura de la patria y su amor a ella nos permitirán tener una burguesía industrial para ser un buen país capitalista con un pueblo trabajador que acceda dignamente a sus puestos de trabajo.

    Por eso, se equivocan aquellos que creen que hubo una consigna o un eslogan que expresaba ‘la patria no se vende’. Era un acto de fe, la manifestación del dogma de toda conciencia bien nacida; el resto es un mal pasajero.