
A través de un documento, la Cámara Argentina Fintech salió a fijar su posición frente a la creciente morosidad que registra el sistema financiero en los créditos a las familias. La entidad destacó que las fintech tienen a su cargo el 16,3% del stock de $13,5 billones de créditos a particulares que están en situación irregular, frente al 63,3% de los bancos tradicionales y el 20,4% de otros proveedores como tarjetas de supermercados, cadenas de electrodomésticos, mutuales y cooperativas. Y destacaron que prestan servicios a una amplia porción de la sociedad al que los bancos no atienden. Para ese segmento social, “la alternativa no es elegir entre un banco y una fintech, sino entre acceder a un crédito formal o recurrir a circuitos informales, donde no existen mecanismos de información, registro ni la protección al usuario que provee el sistema financiero argentino”.
El documento difundido por la Cámara Argentina Fintech expuso la estructura del crédito en el país y el papel de las empresas tecnológicas en el acceso al financiamiento: “El crédito es una herramienta indispensable para el desarrollo de cualquier país y para que personas y empresas puedan proyectar más allá de sus ingresos actuales y financiar no solo el consumo, sino también la vivienda, la inversión y los proyectos que quieran emprender”, señaló la entidad, poniendo el foco en la función económica que cumplen los préstamos.
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La cámara destacó que la Argentina presenta un problema estructural de acceso al crédito. El financiamiento al sector privado equivale apenas al 13% del PBI. Esta cifra es similar al promedio de las últimas dos décadas y “muy inferior al 53% registrado en América Latina y el Caribe”.
El comunicado remarcó la transformación que impulsaron las fintech en el mapa del crédito local en los últimos años. Antes de la pandemia, “menos de medio millón de personas tenían un crédito fi ntech: hoy son más de 10 millones, de las cuales 3,8 millones no tienen un crédito bancario”. En este sentido, el documento puntualizó: “En este tiempo, las fintech se convirtieron en un actor clave del sistema financiero, ampliando la frontera del crédito formal para millones de personas”.
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La entidad recalcó que para una parte de los usuarios de servicios fintech, la opción no consiste en comparar entre bancos y fintech, sino en la posibilidad de incluirse en el circuito formal o depender de prestamistas informales.
Uno de los ejes centrales del documento apunta a la construcción del historial crediticio. Según la cámara, “el crédito fintech ha permitido registrar las obligaciones y el comportamiento de pago de sus clientes, además de construir un historial crediticio”. Esta trayectoria, consideró la entidad, puede facilitar el acceso posterior a montos más altos, plazos extendidos y condiciones mejoradas en cualquier tipo de entidad financiera.
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La Cámara Argentina Fintech sostuvo que la ampliación del acceso al crédito formal no deteriora el sistema, sino que incorpora a más personas al circuito regulado, hace visible la situación financiera de los individuos y facilita la evaluación de sus comportamientos de pago.
Respecto a la situación de la mora, el informe de la cámara describió el panorama actual: casi 3 de cada 10 personas con crédito en la Argentina acumulan un atraso superior a los 90 días en el pago de sus cuotas. Traducido a montos, 16,3 de cada 100 pesos solicitados a diferentes fuentes de crédito —bancos, fintechs y otros proveedores regulados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA)— presentan irregularidades, según datos de la consultora Analytica.
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El crédito total dirigido a las familias asciende a $82,8 billones. De ese monto, $13,5 billones —el 16,3%— se encuentra en situación irregular. El análisis detalló la distribución de la deuda: los bancos concentran el 81,1% del crédito total, lo que equivale a $67,2 billones, y explican el 63,3% del volumen irregular, equivalente a $8,5 billones. En tanto, las fintech reúnen el 11,7% del crédito, con $9,7 billones, y el 16,3% del total irregular ($2,2 billones). Los demás proveedores —donde se incluyen tarjetas de consumo, cadenas de electrodomésticos, mutuales, cooperativas y fideicomisos financieros— representan el 7,1% del stock de crédito ($5,9 billones) y el 20,4% de la deuda irregular ($2,8 billones).
“Los datos muestran que el sector bancario concentra casi dos tercios del volumen total de crédito irregular a las familias. Detrás de estos aparece un sector muy heterogéneo de otros proveedores que, además de tarjetas de consumo, casas de electrodomésticos, mutuales y cooperativas, también lo integran fi deicomisos financieros que compran carteras con mora superior a un año a otros actores. En último lugar figura el sector fintech, que concentra menos de 1 de cada 6 pesos en mora en el crédito a familias”, señaló el documento de la Cámara.
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Esa distinción resulta vital para las fintech, ya que a menudo se englob todo el crédito no bancario con las empresas digitales y, como se ve, hay otra clase de entidades que otorgan préstamos para el consumo y que, por supuesto, también otorgaron préstamos que hoy están en mora.
Las causas de la mora
“La mora no beneficia a ningún proveedor y ningún modelo de crédito es sostenible si los préstamos no pueden pagarse. Frente a una situación que atraviesa a todo el sistema, la respuesta responsable es abordar sus causas y construir soluciones”, señaló la Cámara. Sobre ese punto, propuso avanzar sobre cuatro ejes:
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● Mejorar la información crediticia. La Central de Deudores refleja la situación de los créditos con un rezago de 60 días. Reducir ese plazo permitiría evaluar mejor a cada persona, prevenir acumulación de deuda y disminuir los casos de fraude, bajando así el costo del crédito.
● Impulsar el Sistema de Finanzas Abiertas promovido por el Banco Central. Bajo el principio de que las personas son dueñas de sus datos, este sistema permitiría que cada persona comparta información hoy distribuida entre distintos organismos y entidades. Contar con más datos permitiría evaluar mejor a cada solicitante y ofrecer créditos más económicos.
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● Revisar la carga impositiva, que afecta a todos los proveedores y termina elevando el costo que afrontan quienes necesitan acceder a un crédito.
● Promover herramientas de educación y soluciones tempranas. Las empresas trabajan para que las personas puedan tomar mejores decisiones, a la vez que acercan refinanciaciones y reprogramaciones que permitan actuar antes de que los atrasos se agraven.
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