La última audiencia de testimonios y exposición de pruebas del juicio contra Leonardo Airaldi y otros ocho acusados por narcotráfico terminó de comprometer la ya delicada situación procesal del productor agropecuario. La Fiscalía reprodujo audios de escuchas telefónicas y audios hallados en los celulares secuestrados que lo exponen como un patrón narco a gran escala: desde los vuelos de avionetas a sus campos, hasta la venta de kilos de cocaína, ya estando preso, desde a un peruano con dos condenas por narcotráfico que se encontraba en otra cárcel. Además, un audio adjudicado al cómplice Andrés Erbes revela la violencia con la que actuaba la banda y las órdenes del jefe para golpear y amedrentar a otros.
Este viernes declaró la última testigo: una mujer de Puerto Gaboto que citó la defensora Mariana Barbitta, pensando que era la pareja del puestero de Airaldi desaparecido, Diego “Pete” Torres, pero en realidad era la vecina que lo denunció por amenazas, lo cual derivó en un allanamiento y el secuestro de 30 kilos de cocaína de máxima pureza, que la Fiscalía firma que era de Airaldi. La testigo terminó confirmando la relación entre el terrateniente y Torres, y desacreditó la versión que apuntaba a otro narco como el jefe de ese cargamento de drogas.
Luego, tomó la palabra Nelson Schlottauer, defensor de Soledad Touzet, acusada que declaró en el juicio y hundió a Airaldi en cuanto a su actividad delictiva como a la violencia que sufría. Luego de aquella declaración, pidió medidas de seguridad y le otorgaron el botón antipánico. Este viernes, el abogado de la mujer pidió que se refuercen las medidas de protección debido a que ocurrieron eventos que generaron mayor temor en la mujer. Por un lado, una comunicación virtual por una supuesta venta de un electrodoméstico que ella no había hecho, donde un desconocido le pedía en forma muy insistente que le envíe la ubicación para saber dónde vivía. Bloqueó el contacto y realizó una exposición policial. Luego, sucedió que un auto se estacionaba por bastante tiempo en la puerta de su casa, con un hombre desconocido en su interior. El Tribunal ordenó que la Policía refuerce la seguridad con rondines por el domicilio de Touzet.
Además, Schlottauer solicitó y el Tribunal dispuso que el médico de la Justicia Federal con especialidad de psiquiatría que le haga un estudio a la mujer para verificar su estado de salud mental, si el tratamiento que está realizando y la medicación que toma es la adecuada, entre otras cosas.
Nafta para los pájaros y los veterinarios
Luego llegó el momento de los audios que reprodujo el Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal general José Ignacio Candioti y Juan Podhainy. Por un lado, la conversación con el contacto que Airaldi tenía agendado como “Nico Mandela”, que algunos podrían inferir que se trata de otro de los acusados en la causa que acordó un juicio abreviado. Este joven le dice: “Amigo, solo para saber, ¿cuánta nafta tengo que preparar para el licenciado?”. En otras conversaciones, se apoda Licenciado a Torres, el puestero de la isla El Pillo que se encargaba de recibir y trasladar la droga en lanchas por el río Paraná. El jefe le responde: “Siempre tenele preparado 150 litros de nafta, cada viaje que hace tenele 150 litros para que lleve, 120”. Y luego pregunta: “¿Del avión cuánto te queda? ¿Del avión cuánta nafta te queda todavía?”.
En este sentido, también se escuchó otro audio donde Airaldi le dice a quien era su secretaria, Soledad Touzet: “Ponete en contacto Sole con la gente del combustible de los pájaros a ver si ellos tienen que venir la semana que viene para estos lados, y si no el lunes decile que va a ir uno de los empleados a buscar 2100 litros, así te lo factura y le hacés el cheque para buscarlo temprano. Voy a ir yo con Nico seguro, 2100 litros vamos a buscar, con cheque como la vez pasada, a 30, 35 días”.
También se escuchó el audio enviado por Andrés Erbes, dueño del bar Mandela, que aparentemente también habría participado de las operaciones narco con avionetas en la isla: “Hola papá ¿cómo andas? Escuchame, vine un segundo hasta acá arriba a agarrar señal, justo vi que estaban los veterinarios y se están yendo en este momento, estoy viendo. Así que están todos los muchachos con los animales en el piquete, ya bajo a la casa devuelta porque por lo visto ya está todo en orden. Veo que se están yendo los veterinarios y el pájaro”.
“Lo pateamos entero”
En otro audio adjudicado a Erbes, emerge la violencia de la banda: “Hola papá ¿cómo andas? Che ahí por el laburito que vos nos encargaste, ahí hablé con los vagos, está puesta, cuando vos quieras vamos a Diamante y la reventamos a la rata esa. Si querés, estuve hablando con el Juli, viste que es maldito ese, si querés agarramos le ponemos el fierro en la boca, todo, lo hacemos cagar entero, quedate tranquilo que ese loco no jode más. Vos avísame, vamos y la hacemos cortita nomás”.
Luego de hacer ese laburito, Erbes le informa el resultado: “Papá ahí agarramos la rata, la cagamos a guachazo, el Negro José le puso el fierro en la panza al gurí, lo teníamos en el piso y lo pateamos entero. Y le dimos el mensajito que vos nos dijiste, lloraba, pedía por favor, lloraba ‘no me maten’ decía, así que ya quedó curado, quedó curado, así que salimos por el lugar donde quedamos”.
“Por chirolas no trabajo”
Al parecer, la detención de Airaldi el 8 de marzo de 2024 no frenó la actividad de su negocio, según los audios que le adjudican donde conversaba con el peruano Wilber Figueroa Lagos, condenado en la causa Narcomunicipio y recientemente otra vez condenado por dirigir una banda de provisión de cocaína en Concepción del Uruguay, desde la cárcel. El diálogo, registrado en una escucha telefónica, es el siguiente:
Wilber Figueroa Lagos: — ¿Hola?
Leonardo Airaldi: —¿Cómo va estimado, cómo anda usted?
WFL: —¿Quién habla
L.A.: —Acá del 7 te hablo, del 7.
WFL: —Hola, escúchame ¿sos El Pariente? ¿Sos mi compañero que hablamos afuera te acordás?
L.A.: —Sí, exactamente.
WFL: —Escuchame, dame el número del coso, pero puesto en Paraná.
L.A.: —Ajá, listo, perfecto.
WFL: —¿A cuánto?
L.A.: —¿Vos necesitás mercadería o necesitás vender mercadería?
WFL: —Pues no, necesito coso.
L.A.: —¿Comprar?
WFL: —Ajá, esperamos un coto bueno como para no sacarle algo también y te digo ¿a qué número le vas a poner?
L.A.: —Dale, ningún problema, yo te lo paso en 10 minutos.
WFL: —Dame el número.
L.A.: —Dale querido, en 10 minutos te lo paso.
El peruano esperó, no recibió la comunicación y volvió a llamar:
WFL: —Loco soy yo, el comombiano. Escuchame amigo, me tenés listo el número?
L.A.: —Sí, más o menos depende de la cantidad, depende de la cantidad de terneros.
WFL: —Seis, siete, más o menos.
L.A.: —Ah, seis, siete, y bueno, no menos de 4.
WFL: —Pasan de los cinco.
L.A.: —¿Cómo me dice?
WFL: —Que pasan de los cinco, cinco para arriba.
L.A.: —Bueno sí, 4.
WFL: —¿4 mil allá?
L.A.: —Correcto.
WFL: —¿Vos me estás cargando? Me dijiste un número y ahora me salís con otro.
L.A.: —¿Cuál número te dije yo? No te dije nada.
WFL: —¿No te acordás que estábamos hablando? Me dijiste de tres ocho.
L.A.: —No, si yo no hablé con vos de ese tema, si hablaste, hablaste con otra persona, yo no.
WFL: —Si hablamos los dos, te acordás que te pregunté a cuánto tienes tú el número, a 3,8 me dijiste. Bueno, voy a tirar.
L.A.: —Bueno, 4 decile, si le sirve bien y si no, no hay problema, no hay drama. Yo no me dedico a hacer eso acá, yo lo hago en otro lado.
WFL: —Sí, más vale.
L.A.: —Quédese tranquilo, no es que yo me voy a poner malo.
WFL: —Escuchame, pero a mí dejámelo a 3,9 así le gano 100 dólares por paquete.
L.A.: —No, es que no me sirve, prefiero no hacer nada. Por chirolas no trabajo, amigo. Aparte como ya le dije, yo no me dedico a hacer esto acá. Lo hago porque usted me lo pide, mi negocio es otro ¿me entiende?
WFL: —Claro. Escuchame ¿no me conseguiste el teléfono que me prometiste?
L.A.: —No sé qué teléfono quería usted.
WFL: —Uno con WhatsApp.
L.A.: —Y bueno, yo voy a ver si se lo consigo y se lo mando ¿Y después cómo hacemos con el pago de eso?
WFL: —Yo te lo giro, no sé, pero déjame… con este teléfono no puedo hacer ni mierda. Yo en una semana te lo pago, decime cuánto es y te lo envío.
L.A.: —Dale, yo se lo consigo y cuando usted tenga el dinero se lo mando, porque ya estoy cansado de hacer gauchadas y después las cosas no me las pagan ¿me entiende?
Al final de la conversación, Wilber pregunta por la calidad de la droga, y la respuesta cierra el circuito que los cargamentos hacían hasta los campos del productor:
WFL: —Bueno ¿qué calidad es?
L.A.: —Excelente, directo. Avíseme, avíseme y cualquier cosa me pasa la dirección que tengan los verdes ahí, llegan los chicos, le pasan los verdes, les pasan las cosas y listo, no hay problema.
Al finalizar la audiencia, Airaldi declaró nuevamente, por tercera vez en el juicio, intentando rebatir las pruebas y testimonios que se fueron exponiendo en el debate oral y público. De los audios reproducidos anteriormente, no dijo nada. Volvió a despegarse de Torres, afirmando que no tenía relación más que como patrón-puestero, y trató de desestimar lo que había dicho en la audiencia anterior el testigo de identidad reservada.
El juicio continuará el próximo viernes con los alegatos de la Fiscalía.