El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso este miércoles sanciones contra una red internacional de nacionales iraníes y rusos, así como entidades con sede en Irán, Rusia y Nigeria, acusados de facilitar la adquisición de armamento por parte de Teherán. La medida se suma a una escalada sostenida de presión económica y militar que Washington ha intensificado en las últimas semanas tras el colapso de las negociaciones con Irán.
Según el Tesoro, los objetivos de este miércoles “ejemplifican el uso que hace Irán de empresas extranjeras de aviación y transporte, conductos financieros y coordinadores de viajes para ocultar el papel del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en la adquisición ilícita de material y en el movimiento de personal a escala global”.
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Las acciones del miércoles se enmarcan en una serie de golpes económicos encadenados. El martes, el Tesoro anunció penalizaciones contra la red naviera de Hossein Shamkhani, descrito como el líder iraní de un entramado empresarial que, según Washington, gestiona operaciones estratégicas de petróleo y armas para Teherán y Moscú. En esa misma jornada se sancionaron más de 50 entidades, entre ellas navieras, buques, billeteras digitales e individuos vinculados a Shamkhani.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó además del bloqueo de más de USD 130 millones en carteras de activos digitales presuntamente ligadas al Banco Central de Irán. “El Tesoro está desmantelando la infraestructura financiera que permite al régimen continuar con sus amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos y a la navegación global”, declaró.
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En paralelo a las sanciones del martes, el presidente Donald Trump reactivó el bloqueo naval de buques que transiten hacia o desde puertos o zonas costeras iraníes. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que la medida entró en vigor a las 16:00 hora de Nueva York de ese día.
La reanudación del bloqueo se produce tras el fracaso de las negociaciones iniciadas bajo un acuerdo de paz provisional firmado el 17 de junio por Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian. Las tensiones por el control del estrecho de Ormuz, vía de tránsito vital para los flujos energéticos mundiales, derivaron en ataques renovados y en la suspensión de los diálogos.
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Las sanciones de esta semana representan un giro abrupto respecto al plan inicial de reintegrar a Irán en la economía global mediante licencias condicionadas a su cumplimiento en diversas materias. Bessent había señalado, tras la firma del memorando de entendimiento, que Irán comenzaría a facturar sus ventas de petróleo en dólares estadounidenses.

El 8 de julio, Washington revocó la dispensa que permitía nuevas ventas de crudo iraní, tras una serie de ataques a embarcaciones en el estrecho de Ormuz atribuidos a Teherán. Dos días después, el 10 de julio, impuso sanciones adicionales contra la red de financiación del líder supremo Mojtaba Jamenei.
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Las medidas del miércoles se suman a acciones previas de mayo contra personas y empresas en China y Hong Kong acusadas de apoyar el sector armamentístico iraní, y a las de junio contra 11 personas y entidades por colaborar con el IRGC y las fuerzas militares iraníes en la obtención de armamento.
(Con información de Reuters y Bloomberg)























