Países Bajos nunca ganó una Copa del Mundo. Perdió tres finales —1974, 1978 y 2010— y acumuló generaciones de futbolistas extraordinarios sin el título que corona a los mejores. Según Joachim Klement, estratega jefe del banco de inversión Panmure Liberum, esa deuda histórica se saldará en el Mundial 2026. El economista alemán pronostica que la selección neerlandesa, conducida por Ronald Koeman, se consagrará campeón del mundo por primera vez en su historia ante Portugal, en una final que no contempla a ninguno de los favoritos que marcan los mercados de apuestas.
La particularidad del pronóstico no está solo en su conclusión, sino en quien lo formula y en el método que lo respalda. Klement no es analista de fútbol. Con más de veinte años de trayectoria en servicios financieros, construyó un modelo econométrico que prescinde de estadísticas deportivas y trabaja con variables macroeconómicas: el PBI per cápita de cada país, el tamaño de su población, la temperatura media del territorio, la condición de local y los puntos en el ranking FIFA. Esa combinación, según explica el propio estratega, explica el 55% del rendimiento de una selección a lo largo de un torneo. El 45% restante lo atribuye, sin eufemismos, a la suerte.
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Lo que convierte el ejercicio en algo más que una curiosidad académica es el historial. El modelo de Panmure Liberum señaló a Alemania como campeón antes de Brasil 2014, a Francia antes de Rusia 2018 y a Argentina antes de Qatar 2022. “El modelo es el modelo”, escribió Klement en el informe, como quien da por cerrado el debate sobre su credibilidad. Tres torneos. Tres aciertos.
Una apuesta a contramano del mercado
El pronóstico para 2026 choca de frente con lo que indican las plataformas de apuestas. España lidera las probabilidades entre los favoritos; Países Bajos figura con apenas un 3% de chances de alzar el trofeo, según datos de Polymarket recogidos en el propio informe de Panmure Liberum. Klement, fiel a su método, va en dirección contraria.
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El argumento central para coronar a los neerlandeses no pasa por los nombres del plantel sino por la profundidad del equipo y su capacidad para sostener el rendimiento en los partidos de eliminación directa, dos factores que el modelo pondera con particular peso en las instancias decisivas del torneo. La misma lógica explica, en parte, la proyección para el otro finalista.
Portugal llega a la final del modelo con una historia parecida a la de su rival: buenas generaciones, pocos títulos mayores. “Históricamente, Países Bajos es, posiblemente, la mejor selección del mundo que nunca ganó una Copa del Mundo, después de haber perdido tres finales. Portugal, de manera similar, siempre fue un buen equipo, pero, salvo la Eurocopa 2016, tampoco ganó títulos importantes”, escribió Klement. Esa Eurocopa tuvo su propia lógica improbable: Portugal avanzó sin ganar en la fase de grupos, superó a Polonia por penales, a Gales 2-0 en semifinales y venció a Francia con un gol de Eder en la prórroga de la final.
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Klement no anticipa que la definición de 2026 sea un espectáculo: “Nuestro modelo no pronostica que ni Países Bajos ni Portugal sean equipos especialmente atractivos de ver”. Aun así, el sistema los corona finalistas y le da la victoria a los neerlandeses.
Cómo le irá a la Argentina y a Brasil
Para que Países Bajos y Portugal se enfrenten en la definición, el modelo debe eliminar antes a casi todos los candidatos tradicionales. Brasil quedaría afuera en la ronda de 32 equipos ante Japón, en lo que el propio Klement describe como “posiblemente uno de los mayores batacazos en la historia del torneo”. España caería en semifinales ante Países Bajos. Francia también quedaría eliminada por los neerlandeses antes de la final. Inglaterra no lograría superar a Portugal en las semifinales.
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El recorrido proyectado para ambos finalistas es largo y exigente. Países Bajos llegaría a la definición tras eliminar a Marruecos, Canadá, Francia y España. Portugal lo haría superando a Inglaterra y, antes, a Argentina en cuartos de final. “Ha sido un recorrido muy exigente para ambos equipos hasta llegar aquí. Pero solo uno de los dos puede ganar”, señala el informe.
El modelo le reserva a la selección campeona del mundo un inicio contundente y un final anticipado. En la fase de grupos, Argentina aparece como la selección más sólida del torneo: Panmure Liberum le asigna un 91% de probabilidades de clasificar entre los dos primeros de su zona, integrada por Austria, Argelia y Jordania. Es el porcentaje más elevado de todo el cuadro.
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El problema llega en cuartos de final, cuando el modelo la pone frente a Portugal. Klement describe ese cruce con precisión quirúrgica: “El cruce enfrenta al campeón defensor, todavía muy apoyado en una figura ya veterana (Messi), contra una selección que nunca ganó la Copa del Mundo y que también depende en gran medida de una figura de edad avanzada. Pero, a diferencia de Argentina, Portugal tiene mucha más amplitud y profundidad en su plantel y, siempre que Ronaldo se haga a un lado, debería ganar este partido en el tiempo suplementario”.
El argumento no apunta a la calidad individual de los jugadores sino a una diferencia estructural: la capacidad de Portugal para sostener el nivel con recursos del banco, algo que el modelo penaliza en Argentina cuando los partidos se extienden más allá de los 90 minutos.
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Un modelo con margen de error propio
Klement no esquiva las limitaciones de su sistema. El propio informe aclara que el tono del ejercicio es deliberadamente irónico y que las proyecciones no deben leerse como verdades inapelables. La admisión del 45% de azar que el modelo no puede capturar es parte constitutiva del análisis, no una nota al pie.
Aun con esa salvedad, el historial pesa. Tres torneos consecutivos con el campeón anticipado son un antecedente que resulta difícil ignorar, aunque ningún modelo econométrico pueda predecir una lesión, un penal errado o una lluvia torrencial en el momento equivocado. El Mundial arranca en junio de 2026 con sede compartida entre Estados Unidos, México y Canadá. Argentina llega como campeona y, según este sistema, con el mejor punto de partida estadístico del torneo y pocas chances de ir más lejos que los cuartos de final.
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