Carlos “El Indio” Solari murió a los 77 años y su fallecimiento volvió a poner en primer plano una de las incógnitas que lo acompañó durante décadas: cuál fue la fortuna que logró construir a lo largo de su carrera.
Considerado por distintos relevamientos periodísticos como uno de los músicos más ricos la Argentina, el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota habría dejado un patrimonio un patrimonio superior a los US$ 20 millones, de acuerdo con la estimación de Forbes Argentina.
La discusión sobre su riqueza no es nueva. Ya en 2012 distintos informes periodísticos ubicaban su fortuna en torno a los US$ 13 millones, aunque con el paso de los años y la continuidad de los ingresos generados por sus recitales y su catálogo musical, las estimaciones fueron creciendo hasta superar los US$ 20 millones. Sin embargo, Solari nunca avaló esos cálculos y llegó a calificar esa información como un “cualquier dislate”.
La repercusión de aquellos rankings fue tal que el músico salió a responder públicamente, algo poco habitual en una figura que siempre cultivó un perfil distante de los medios tradicionales. A pesar de sus desmentidas, las cifras vinculadas a sus espectáculos y a la explotación de su obra alimentaron durante años las especulaciones sobre el patrimonio que logró acumular.

Los recitales que explican la magnitud de su patrimonio
Buena parte de las estimaciones sobre la fortuna del Indio Solari se apoyan en el extraordinario rendimiento económico de sus recitales. Según los datos conocidos, solo sus seis shows más recordados generaron más de US$ 36 millones en facturación por venta de entradas, una cifra que permite dimensionar la capacidad de convocatoria que mantuvo durante años.
El caso más emblemático fue el recital de Olavarría en 2017. Según el artículo de Forbes, La Nación reconstruyó que “con una facturación en torno a los U$S 10 millones por la venta de entradas, las ganancias netas del fatídico recital del Indio Solari en Olavarría superarían los U$S 7 millones”. La estimación contemplaba una venta de al menos 180.000 entradas y costos operativos significativamente inferiores a los ingresos obtenidos.
La rentabilidad de esos eventos fue una constante en la etapa solista del músico. Tras la separación de Los Redondos y luego de iniciar su camino junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Solari convirtió cada presentación en un fenómeno masivo. En 2005, su primer show en el Estadio Único de La Plata generó unos US$ 600.000 solo por entradas.
Con el correr de los años, la escala del negocio creció de manera sostenida con sus recitales: US$ 2,8 millones en Junín (2011), US$ 8 millones en Gualeguaychú y US$ 5,8 millones en Mendoza (2014), US$ 9 millones en Tandil (2016) y US$ 10 millones en Olavarría (2017), siempre considerando exclusivamente la recaudación por entradas.
El valor de un catálogo que sigue generando ingresos
Además de los recitales, otra de las fuentes que ayuda a comprender la magnitud de su patrimonio es el valor de su catálogo musical. Aunque no existen datos oficiales sobre cuánto percibía específicamente por reproducciones en plataformas digitales, distintos análisis de mercado sitúan los pagos de Spotify en una banda de entre US$ 0,003 y US$ 0,005 por reproducción para los titulares de derechos.

A esto se suma que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota cuenta con varias canciones que superan los 100 millones de reproducciones, lo que permite inferir que la obra construida por Solari continuó generando ingresos incluso después de su retiro de los escenarios anunciado en 2023 por problemas de salud.
La singularidad de la fortuna atribuida al Indio Solari no radica únicamente en el monto estimado, sino también en la forma en que fue construida. Mientras gran parte de la industria musical dependió de sellos, sponsors, televisión o difusión radial, el músico apostó durante décadas a la fidelidad de su público, transformando cada lanzamiento y cada recital en un acontecimiento de enorme escala.
Por último, esa combinación de convocatoria masiva, control artístico y explotación de su catálogo explica por qué, más allá de haber rechazado siempre la etiqueta de millonario, quedó instalado como el rockero más rico de la Argentina.
GZ














