Entre La Libertad Avanza y el PRO existe un primer acuerdo para las candidaturas de 2027. Si bien falta la letra chica, los negociadores comenzaron a ordenar el mapa electoral del Gobierno y sus aliados: el PRO respaldaría la reelección de Javier Milei para “blindar el cambio” y “evitar el ‘riesgo kuka’, un regreso del peronismo o kirchnerismo al poder, mientras que los libertarios se comprometerían a no competir con candidatos propios en las provincias que están gobernadas por el macrismo, radicalismo y partidos provinciales aliados.
Según pudo saber iProfesional de fuentes involucradas en las negociaciones, ese fue el primer “acuerdo marco”, luego de lo cual vendrá toda la “letra chica”.
Se puede presentar este como el primer resultado de la reunión que mantuvieron Diego Santilli, Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, delegados de Karina Milei, con los diputados Cristian Ritondo y Fernando De Andres, los representantes del presidente del PRO, Mauricio Macri.
El resto de los distritos potencialmente aliados quedará sujeto a una negociación particular. Allí entrarán en juego los niveles de cercanía de cada gobernador con la Casa Rosada, la estructura territorial de LLA y la posibilidad de construir alianzas que excedan al PRO. La discusión también alcanzará las listas de diputados nacionales y legisladores provinciales.
Los primeros “heridos” del acuerdo entre PRO y LLA
Según pudo saber iProfesional de fuentes partidarias del PRO, uno de los primeros damnificados de un eventual acuerdo será el economista Hernán Lacunza, quien lanzó su candidatura presidencial dentro del PRO y recibió el respaldo público de María Eugenia Vidal. Lacunza sostiene que será candidato, pero cerca de Mauricio Macri admiten que todavía no existe una definición y que, si el acuerdo con Milei avanza, su postulación podría quedar desplazada.
Allegados al expresidente, de todos modos, pidieron cautela. “No hay que adelantarse porque todo se está negociando y nada está cerrado todavía”, señalaron. Lacunza se lanzó a la candidatura presidencial con un guiño de Macri y de otros dirigentes cercanos.
Cerca de los negociadores del PRO, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, la lectura es más contundente: Lacunza no tendría, por ahora, el respaldo suficiente dentro del partido para sostener una candidatura presidencial competitiva si el partido decide respaldar a Milei en 2027.
El núcleo político del eventual acuerdo pasa por el territorio. En la reunión de este jueves en la Casa Rosada, la conducción de La Libertad Avanza (LLA) habría asumido el compromiso de no avanzar con candidatos a gobernador en los distritos donde gobiernan dirigentes macristas, radicales o aliados.
La lista incluye a la Ciudad de Buenos Aires, gobernada por Jorge Macri; Entre Ríos, de Rogelio Frigerio; Chubut, de Ignacio Torres; San Luis, de Claudio Poggi, y San Juan, de Marcelo Orrego. El mismo criterio alcanzaría a algunos distritos radicales. En Mendoza, donde gobierna Alfredo Cornejo, aparece además la figura de Luis Petri como eventual candidato a sucederlo. También están Corrientes, bajo la conducción de Juan Pablo Valdés, y Chaco, gobernada por Leandro Zdero.
Más compleja será la situación de las provincias gobernadas por dirigentes que mantienen una relación más ambigua con el Gobierno nacional. Allí aparecen Neuquén, de Rolando Figueroa; Salta, de Gustavo Sáenz; Misiones, de Hugo Passalacqua; Santa Fe, de Maximiliano Pullaro; Río Negro, de Alberto Weretilneck y Córdoba, de Martín Llaryora.
“Río Negro y Córdoba lo vemos muy dificil que puedan ser aliados de este frente electoral”, señaló a iProfesional un allegado a uno de los gobernadores macristas.
No todos tendrán el mismo tratamiento. Algunos pueden ser incorporados al esquema oficialista, otros podrían mantener una autonomía negociada y algunos, como Sáenz o Passalacqua, o podrían terminar acercándose al armado que construya el peronismo para 2027.
La reunión contó con el aval de Karina Milei y Mauricio Macri
Ese mapa territorial fue uno de los ejes de la segunda reunión conjunta entre libertarios y macristas en la Casa Rosada. El encuentro se realizó en el despacho del jefe de Gabinete, Diego Santilli, un dirigente que antes pertenecía al PRO y que ahora ocupa una posición central dentro de la estructura del Gobierno y que supo ganarse la confianza de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.
Por el oficialismo participaron Santilli, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, representantes del sector político que responde a Karina Milei. Por el PRO, los negociadores fueron Cristian Ritondo, jefe del bloque de diputados, y Fernando De Andreis, ambos dirigentes de extrema confianza de Mauricio Macri.
La reunión contó con el aval de Milei, Karina Milei y Macri. El dato político no es menor: los principales jefes de ambos espacios decidieron delegar la negociación en dirigentes que responden directamente a ellos.
“Solo están punteando distritos nacionales que no gobierna el PRO y todavía no entraron en lo nacional. Van por temas, construyendo confianza, el Congreso y los territorios, y ver cómo avanza”, explicó un allegado a uno de los gobernadores macristas. Eso sí, se descuenta que todo el acuerdo se monta sobre el apoyo del PRO a la reelección de Milei. Lo que se pueden negociar a nivel nacional son diputados y senadores.
En el PRO reconocen que todavía no existe un acuerdo integral. “Es una decisión del Gobierno primero. Y no hay definiciones más allá de los aliados de 2025 y algunos con los que vienen conversando, como Figueroa, Torres, Orrego y Pullaro. Córdoba y Río Negro lo vemos difícil”, admiten cerca de los negociadores.
El futuro de las PASO, en el centro de la negociación
La negociación, además, está condicionada por un factor que todavía no está resuelto: el futuro de las PASO. En el Senado, Milei aún no consiguió los votos necesarios para avanzar con su eliminación. Si finalmente se mantienen, podrían modificar completamente el mecanismo de selección de candidatos y abrir la puerta a competencias internas entre el PRO y LLA en algunos distritos.
Si las primarias son eliminadas, en cambio, la discusión deberá resolverse directamente en la negociación de las listas. Y allí el reparto de lugares puede convertirse en uno de los principales focos de tensión entre ambos espacios.
Fuera del núcleo de negociación también circulan hipótesis sobre el escenario presidencial. Una de ellas contempla que Patricia Bullrich pueda eventualmente intentar una candidatura presidencial dentro del espacio libertario, aunque sólo si Milei decide no buscar un segundo mandato.
La senadora dijo días atrás que será candidata presidencial en 2031. La afirmación no cayó del todo bien en el entorno presidencial y fue interpretada como otro de sus habituales movimientos de autonomía táctica.
En el bullrichismo, además, existe malestar por algunos de los últimos tropiezos del Gobierno, especialmente en el terreno discursivo y por las disputas internas que atraviesan al entorno presidencial. La pulseada entre Karina Milei y Santiago Caputo, junto con el creciente protagonismo comunicacional de Santiago Oría, forma parte de ese cuadro.
A eso se sumó el impacto político del caso Fernando Cerimedo, detenido en Bolivia en una causa vinculada a un intento de femicidio contra su pareja, Nadia Beller, un episodio que generó preocupación dentro de sectores que habían mantenido vínculos políticos y comunicacionales con el empresario.
Pero, por ahora, el escenario que domina las conversaciones es otro: Milei 2027 con respaldo del PRO y gobernadores protegidos de la competencia libertaria.
En ese esquema, Hernán Lacunza aparece como la primera candidatura que podría quedar en el camino. El economista fue lanzado como candidato presidencial por Vidal, pero Macri nunca expresó públicamente su respaldo.
Lacunza mantiene su postulación. Cerca del expresidente, en cambio, repiten que “todavía hay que esperar, falta mucho”. En el entorno de Ritondo y De Andreis son todavía más explícitos: sostienen que Lacunza no tiene actualmente el respaldo explícito de Macri ni de ningún gobernador, intendente o dirigente de peso dentro del PRO, salvo Vidal.
El razonamiento de los negociadores es pragmático: si Macri termina acordando con Milei el esquema presidencial y territorial, la candidatura de Lacunza pierde sentido político.
El objetivo es “blindar el cambio”
“El PRO apoyaría a Milei a cambio de que les dejen armar las listas de gobernadores en las provincias del PRO”, sintetizan cerca de la negociación. Pero todavía queda por resolver cómo se distribuirán las candidaturas en los distritos que no gobierna el macrismo y, sobre todo, cómo se repartirán las bancas de diputados nacionales y legisladores provinciales.
Esa será la verdadera letra chica del acuerdo. La justificación política del PRO para avanzar hacia una alianza con Milei después de años de desconfianzas, reproches y enfrentamientos es una sola: “blindar el cambio”.
El temor compartido es que una fragmentación del voto opositor al peronismo termine facilitando en 2027 el regreso de una alianza peronista o kirchnerista. En las conversaciones aparecen distintos nombres posibles para encabezar ese espacio: Axel Kicillof, Sergio Uñac, Sergio Massa o Gerardo Zamora.
Fernando De Andreis lo explicó al salir de la reunión en la Casa Rosada: “De acuerdo a la experiencia de 2019 creemos que hay que llevar certidumbre al horizonte político, de alguna manera eliminar lo máximo posible el riesgo Kuka, como dice el Gobierno”.
El dirigente del PRO agregó que esa certidumbre también supone ordenar la relación con los gobernadores radicales y de partidos provinciales. “Más allá de diferencias que tenemos y tiene el Gobierno con determinados gobernadores, más o menos sabemos quiénes son los que están pensando la Argentina en el mismo rumbo y los que definitivamente no. Y eso lleva mucho tiempo“, señaló.
Sobre Lacunza, un allegado a Macri volvió a poner paños fríos: “Hay que esperar a ver qué pasa, ver qué provincias son. Retirar a Lacunza no sería un problema si los acuerdos son como la gente, pero todavía falta la letra chica. Se habló de los grandes títulos“.
En el PRO, mientras tanto, algunos dirigentes directamente consideran que la candidatura de Lacunza carece de sustento interno. “No existe como alternativa para la mayoría de los dirigentes del PRO, gobernadores, jefe de Gobierno, intendentes. Lacunza como candidato es una cosa de él y de María Eugenia Vidal, pero no hay un solo dirigente que apoye a Lacunza en todo el PRO“, aseguran fuentes partidarias cercanas a los negociadores.
La buena sintonía que comienza a exhibir la negociación tuvo incluso una expresión gráfica. Allegados a Martín Menem difundieron este viernes una imagen intervenida con inteligencia artificial de la misma foto de los negociadores reunidos en el despacho de Santilli, pero en lugar de su vestimenta formal de este jueves estaban vestidos como integrantes de un equipo de básquet, con camisetas violetas y vivos amarillos, combinación de colores libertarios y macristas.
La foto funcionó como una señal política más que como una simple humorada: el mensaje fue que dos espacios que durante buena parte de los últimos años compitieron y se enfrentaron empiezan a imaginarse como un mismo equipo para 2027.
Ritondo, por su parte, volvió a defender este viernes la necesidad de avanzar hacia un entendimiento. “Queremos reelegir donde gobernamos y hacer lo imposible para blindar el cambio”, afirmó en declaraciones radiales.
El jefe del bloque del PRO evitó ponerle una fecha al eventual acuerdo electoral, aunque dejó en claro que considera conveniente acelerar la definición del horizonte político.
“Yo no defino fechas. Lo que digo es que me parece que cuanto más claro esté el horizonte político, por lo menos creo que eso le da más certidumbre a la Argentina, a los argentinos, de lo que va a pasar el año que viene”, señaló en Radio Rivadavia.
Según Ritondo, ambas fuerzas ya están trabajando “en esa dirección”. “No nos pusimos fechas, lógicamente nos pusimos a trabajar para tener un acuerdo importante, profundo en esto de LLA y el PRO para el año que viene“, explicó.
El dirigente también se refirió al principal reclamo territorial del PRO: conservar las provincias donde ya gobierna. “Donde gobierna el PRO, nosotros no solamente queremos, sino creemos que tenemos los mejores hombres y la capacidad de haber mostrado gestión para que sigan”, sostuvo.
Aunque aclaró que las candidaturas todavía no forman parte formal de la mesa de negociación, agregó: “Lo damos casi por hecho”.



























