Avanzado el segundo semestre del año previo al electoral, y aun con las disputas pendientes por la definición del liderazgo, el peronismo encadena reuniones y actividades que reflejan dentro de las diferencias una voluntad compartida por los distintos sectores de intentar sostener un esquema de unidad para enfrentar a Javier Milei sin fragmentaciones –o con las menores posibles-, una de las condiciones para avanzar hacia un armado competitivo.
Un homenaje a José Manuel de la Sota, a ocho años de su muerte, reunió a Martín Llaryora y a Juan Schiaretti con dirigentes del peronismo nacional con los que los referentes del llamado cordobesismo, concentrados principalmente en su provincia, no suelen mostrarse públicamente. Axel Kicillof dio otro paso de la nacionalización de su proyecto con una serie de actividades en Misiones, con el gobernador Hugo Passalacqua, y Sergio Massa potenció la salida de su repliegue con su presencia en la evocación de De la Sota y una cena con intendentes bonaerenses, en San Fernando.
De la Sota como “puente” del peronismo
Organizado por una de sus hijas, la periodista Candelaria de la Sota, el homenaje al ex gobernador y fundador del cordobesismo en el hotel Savoy reunió a Llaryora –exultante por el triunfo de Germán Font en Marcos Juárez- y Schiaretti con Massa, el senador santiagueño Gerardo Zamora, Carlos Bianco –mano derecha de Kicillof-, los ex mandatarios provinciales Felipe Solá, Juan Manuel Urtubey y Rosana Bertone y los integrantes del peronismo federal Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos.
También asistieron el empresario Jorge Brito, que mantiene latente –sin confirmar ni descartar- la posibilidad de ensayar una candidatura presidencial, el ex juez de la Corte Juan Carlos Maqueda y el sindicalista Luis Barrionuevo. Del kirchnerismo únicamente fue Germán Martínez, jefe del bloque de Diputados, pese a que estaban invitados Máximo Kirchner, Juliana Di Tullio, Wado de Pedro y Mariano Recalde.
Victoria Tolosa Paz y Jorge Brito, en el homenaje a José Manuel de la Sota en el hotel Savoy.Se proyectaron imágenes de De la Sota en el ciclo Puentes, grabado antes de su muerte y que no llegó a salir al aire, y que continuará su hija mayor en el programa de streaming Tomar la Posta. “Fue un acto muy emotivo e importante desde lo político, porque Córdoba tiene que ser parte de un proyecto nacional”, remarcó uno de los peronistas federales presentes.
Como contó Clarín, referentes del PJ buscan recomponer con Llaryora aunque el gobernador se enfoca en el intento de reelección para sostener la continuidad del espacio en el poder desde 1999 en la provincia y en función de ese propósito venía esquivando los contactos públicos con dirigentes del peronismo nacional y en especial el kirchnerismo. “Todos hablamos con Llaryora, desde Kicillof a Máximo. El tema es acordar. Por ahora lo importante es mantener el vínculo. Y armar un esquema amplio que contenga a todos, con un liderazgo fuerte que se defina en las PASO”, proyectó otro de los asistentes en el Savoy.
La “nacionalización” del proyecto de Kicillof
Kicillof tenía armada su agenda institucional y partidaria en Misiones, con Passalacqua como anfitrión para la firma de convenios entre ambos distritos. “La crisis económica que generaron las políticas de Milei nos golpean de la misma manera porque nuestras provincias no se dedican a la especulación financiera sino al trabajo, el turismo, la industria y la producción”, apuntó el mandatario bonaerense.
La jornada arrancó con visitas a una escuela secundaria de innovación y a una planta de biotecnología, y luego a la cooperativa yerbatera Las Tunas en Apóstoles. Los productores habían protestado en la llegada de Milei a Puerto Iguazú, la semana pasada. Como cierre tenía previsto encabezar un acto en la sede del PJ provincial cuyo titular, Christian Humada, se impuso al kirchnerismo en la última disputa partidaria.
Hugo Passalacqua y Axel Kicillof, este miércoles en Posadas.Se trata de la tercera provincia de esa región en la que desembarca Kicillof en su construcción de cara al año próximo, aun sin haber confirmado su candidatura. Ya había pasado por Corrientes y Chaco. También había ido a Tierra del Fuego en abril, para la vigilia y los actos por los Caídos en la Guerra de Malvinas, y a La Pampa para presentar con Sergio Ziliotto las acciones para prevenir y mitigar el impacto del fenómeno El Niño.
Massa, con la Liga de intendentes
“Hasta luego”, se despidió Massa y así evitó responder a los cronistas que en el hotel Savoy le preguntaron si será candidato a presidente. Se iba directo a un restaurante de San Fernando, en el que con el jefe comunal Juan Andreotti recibieron a los integrantes de la liga de intendentes, el grupo que se propuso tomar distancia de la interna entre los sectores que responden a Kicillof y Máximo Kirchner aunque en su mayoría están más cerca de Cristina.
La cena giró en torno al panorama económico en los distritos y la preocupación por el endeudamiento familiar, y en el plano político hubo coincidencia en la unidad como condición necesaria para un armado competitivo el año próximo, tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires, en lo posible con la continuidad de las primarias en ambos niveles como herramienta para dirimir disputas y validar candidaturas y liderazgos.
La Liga de Intendentes bonaerenses ya se había reunido con Kicillof y Máximo Kirchner.Participaron Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Federico Achával (Pilar), Gustavo Menéndez (Merlo), Federico Susbielles (Bahía Blanca), Gastón Granados (Ezeiza), Marisa Fassi (Cañuelas), Juan de Jesús (Partido de la Costa), Esteban Sanzio (Baradero), Juan Pablo García (Dolores), Hernán Arranz (Monte Hermoso) y Nicolás Mantegazza (San Vicente). Como en el Savoy, Massa no dio pistas sobre sus planes para el próximo año.
“Más allá de su candidatura, dijo que quiere ser arquitecto de la unidad del peronismo y la ampliación a otros sectores”, contó uno de los presentes. Los intendentes plantearon el tema del límite a las reelecciones, impulsada con aval del Frente Renovador. Massa respondió que sostendrá su posición pero que “no será obstáculo” si en la Legislatura juntan los votos para derogar la ley. Los jefes comunales ya se habían reunido con Kicillof, con Máximo Kirchner y con José Mayans, vicepresidente y en los hechos titular del PJ nacional.























