El cuarto día de la Semana Angus de Primavera, en Cañuelas, tuvo como protagonista la jura de hembras en la que se eligieron la Gran Campeona Ternera y la Gran Campeona entre las hembras adultas. Las distinciones coronaron años de trabajo genético de las cabañas y, en el caso de la adulta, un proyecto compartido entre dos establecimientos.
Entre las terneras, el Gran Campeón Hembra fue para Don Cholo, de Aligafa SA– Carlos Ojea Rullán, con el animal identificado con el box 32 y RP 154. El Reservado Gran Campeón Hembra correspondió a La Angelita, de Salvini e Hijos SRL, box 29 y RP 5589. La Tercera Mejor Ternera fue la presentada por La Rubeta, de Rubeta SA–Anicic Alejandro, box 123 y RP 9462.
Entre las hembras adultas, el Gran Campeón Hembra fue para Don Romeo, de Alejandro Ezequiel Spinella y Raúl Alberto Zanguitu, con el animal identificado con el box 241 y RP 1254. El Reservado Gran Campeón correspondió a La Rubeta, de Rubeta SA, Arandú, La Pasión y El Rosario, box 151 y RP 9234. La Tercera Mejor Hembra de la exposición fue la presentada por La Angelita, de Salvini e Hijos SRL, Orellano Andrea y Peralta Marcos, box 231 y RP 5321.
Mariano Zanguitu recordó que su cabaña Güe Glen Sur, crió a la vaquillona premiada, que comparte con Don Romeo, de Alejandro Spinella. Esta última cabaña tiene el animal en su poder, lo preparó y lo presentó en la exposición. “Es una de las pocas veces que me toca verlo desde afuera. Al estar en copropiedad, la tienen en posesión en la cabaña Don Romeo. Ellos la preparan y la presentan”, contó Zanguitu, de 43 años. “Es la primera vez que me toca compartir un gran premio como este sin presentarla yo, sin tener el bozal. Es una linda experiencia”.

La vaquillona fue adquirida por Spinella en la exposición de otoño de hace dos años, según precisó el criador. Zanguitu reconoció que vender un animal en el que se trabajó durante años no es una decisión sencilla, pero valoró el resultado de compartirlo. “Te desprendés de un producto que te llevó años de trabajo. Pero compartir la genética también es lindo”, dijo.
La distinción también abrió expectativas sobre el futuro de la gran campeona como reproductora. “Estamos todos muy ansiosos por poder sacarle embriones y hacerla producir”, señaló Zanguitu. Para él, se trata de “una vaca excepcional”, con “muy buena costilla, buen frente, femenina, buena culata y bien descendida”. Entre los atributos que, a su juicio, contribuyeron a la elección del jurado, mencionó además su desplazamiento.
Güe Glen Sur es una cabaña familiar ubicada en Huanguelén, partido bonaerense de Coronel Suárez. Su titular es Raúl Zanguitu. Mariano, tercera generación de la familia dedicada a la actividad, explicó que trabajan exclusivamente con Angus colorado y que el año próximo cumplirán 70 años de cría de esa variedad. Aunque suelen participar en Palermo y en la exposición de otoño, hacía tiempo que no concurrían a la muestra de primavera. Esta vez regresaron por el animal que comparten con Don Romeo.
“Esto es la punta de una pirámide que después derrama en el resto de los rodeos. Uno se pone meticuloso y trata de hacer el animal perfecto”, expresó. Y vinculó el resultado con el presente de la actividad: “Creo que hoy la ganadería está atravesando un lindo momento y eso se refleja también en las cabañas”.

Más temprano, Martín Fernández, de La Rubeta, de Lezama, destacó el nivel de la competencia. “Había una fila tremenda de terneras, de un nivel realmente sensacional. Nos tocó nuevamente; venimos con suerte este año. Pero realmente destaco el nivel de la genética de todas las cabañas”, afirmó. Fernández puso el acento en el tipo de animal que busca producir la cabaña. “Nuestra ternera es muy balanceada, muy ancha, de muy buenas patas y tiene muy buena línea de lomo. A pesar de ser tan ancha y tan profunda, tiene bastante feminidad. El tipo de hembra que nosotros queremos criar está resumido en esa ternera”, sostuvo.
Categoría
El premio tuvo para él otra dimensión: la abuela y la bisabuela de la ternera Gran Campeona pertenecieron a La Rubeta. “Cuando uno ve que su genética se dispersa y otros cabañeros saben utilizarla y ganan, realmente se pone muy contento”, señaló. Así, comentó que la exposición le dejó dos motivos de satisfacción: la distinción obtenida por su propia ternera y el reconocimiento de un animal que desciende de la genética de la cabaña.
Por último, Fernández atribuyó los resultados de La Rubeta a un trabajo sostenido para definir un tipo de animal. “Trabajamos bastante a conciencia, buscando un sello que distingue a La Rubeta”, explicó. Según contó, la cabaña, que maneja junto con su hermano Carlos, acumuló otros premios durante el año. “Es un trabajo de muchos años. Hay años en los que las cosas se dan, y este año se dieron todas juntas”, resumió.














