01 Sep, 2026 05:58 p. m. EST
La cotización internacional de la soja superó los 480 dólares por tonelada y alcanzó su valor más alto en la gestión del presidente Javier Milei, impulsada por la sostenida demanda compradora de China y las mejores expectativas de consumo industrial en Estados Unidos.
Durante la jornada de este martes en el Mercado de Comercio de Chicago, el grano anotó un incremento del 2,37%, con lo cual acumula un alza superior al 25% en lo que va del año al posicionarse en USD 484, 20 para los contratos a noviembre. Se trata del precio más elevado desde diciembre de 2023.
El impulso positivo se trasladó también a los derivados del complejo agroindustrial: el aceite de soja escaló USD 33 en la rueda y cotizó a USD 1.601,19 la tonelada, mientras que la harina avanzó USD 7,28 hasta cerrar en USD 388,67 por tonelada.
“Entre las señales que acompañaron la recuperación se destacó la reaparición de la demanda China. Durante el lunes se informaron compras de China a Estados Unidos por 136.000 toneladas de soja correspondientes a la campaña 2026/27, un dato que el mercado seguirá de cerca para determinar si se trata de un flujo sostenido”, remarcó Ariel Tejera, responsable de Análisis de Mercados en Grassi.
En cuanto a la oferta en Estados Unidos, el estado de los cultivos mostró un leve deterioro que captó la atención del mercado. La proporción de soja evaluada en condición buena o excelente retrocedió del 60% al 58% en la última semana. Si bien esta cifra se sitúa por debajo del 65% alcanzado en el mismo período del año anterior, se mantiene cerca del promedio del 60% registrado en los últimos cinco ciclos agrícolas.
“Hacia adelante, buena parte de la atención estará concentrada en la evolución de las compras de China y en los márgenes de la industria aceitera estadounidense, cuya mejora podría fortalecer la demanda interna por soja. Al mismo tiempo, será clave seguir la competitividad de los principales países exportadores, particularmente Brasil, mientras Estados Unidos se aproxima al ingreso de su nueva cosecha”, sumó Tejera.
En símultáneo, la reactivación compradora de China se consolidó como uno de los principales motores del mercado, con colocaciones semanales desde territorio estadounidense que superaron las 2,4 millones de toneladas, según estimaciones de Dante Romano, gerente de Research de Max Agro.
A su vez, en el plano normativo de Estados Unidos, la posibilidad de que eventuales exenciones al biodiésel para pequeñas refinerías sean compensadas con metas de corte más altas para el resto de las empresas sostuvo las expectativas de consumo.
En el mercado argentino, la reaparición de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) tonifica la demanda y mejora los valores de la soja disponible de la cosecha previa, lo que incentivó nuevas operaciones por parte de los productores.
Según Romano, esta dinamización coincidió con una alta actividad en las plantas de procesamiento locales, que operan a un 82% de su capacidad instalada y recurren al esquema de importación temporaria para compensar la menor fluidez en las ventas del mercado interno.
Un informe reciente de Fundación Mediterránea-Ieral determinó que todavía existe un “volumen considerable” de soja y maíz de la actual campaña sin precio cerrado, lo que implica que podría aumentar la oferta de ambos cultivos en los próximos meses.
“Sobre una producción estimada de 49,5 millones de toneladas, se habían comercializado con precio cerrado 17,7 millones, equivalentes al 35,7% de la cosecha. Otras 7,2 millones de toneladas ya habían sido adquiridas por exportadores o industrias, pero permanecían con precio a fijar, mientras que unas 24,6 millones todavía no habían sido compradas por estos canales”, precisó el informe que lleva las firmas de Juan Manuel Garzón y Franco Artusso.
Bajo la perspectiva de ambos especialistas, la comercialización del grano exhibe un retraso considerable en comparación con los parámetros habituales del sector. Un volumen cercano a los 31,8 millones de toneladas de soja —que representa el 64,3% del total obtenido— permanece todavía sin un valor definido.
El ritmo actual de operaciones contrasta con el desempeño del ciclo 2024/25, cuando a esta misma fecha ya contaba con cotización pactada el 47,4% de la cosecha. Asimismo, la cifra se ubica por debajo del promedio histórico registrado desde 2010, que sitúa el nivel de fijación de precios para esta época del año en el 46 por ciento.
Durante agosto de 2026, las agroexportadoras ingresaron 2.750 millones de dólares, lo que representó un incremento del 33% respecto del mismo mes del año previo, aunque significó una baja del 6% en la comparación con julio. Los datos surgen del informe de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48% de los envíos al exterior del país.
En el acumulado de los primeros ocho meses del año, las divisas liquidadas por el sector sumaron 19.047 millones de dólares, una retracción del 12% frente al mismo período de 2025. Según explicaron las organizaciones empresariales, el comportamiento del último mes estuvo impulsado por “un aumento en los embarques de maíz derivado de una buena cosecha” y una mayor fluidez en las ventas de los productores. Asimismo, destacaron que el ciclo actual muestra “el perfil de una campaña agrícola normal gracias a la ausencia de esquemas temporales” en los derechos de exportación, a diferencia de los mecanismos transitorios aplicados durante 2025 que alteraron la base comparativa interanual.
Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyectó que el mayor volumen despachado en las principales cadenas agrícolas —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo— neutralizará la rebaja de alícuotas vigentes desde diciembre de 2025 y mantendrá estable la recaudación fiscal. La entidad estimó un aporte total por retenciones del agro de 4.613 millones de dólares en 2026, nivel levemente inferior a los 4.665 millones registrados el año anterior.
Dentro de este esquema, la cadena de la soja continuará a la cabeza en la generación de divisas y en el pago de derechos de exportación, con una contribución calculada en 3.275 millones de dólares, seguida por el maíz con 754 millones y el trigo con 324 millones. La entidad previó además una recuperación de los ingresos tributarios en el segundo semestre del año, asociada a la normalización de las declaraciones juradas de ventas al exterior y a la compensación que aportará el mayor tonelaje comercializado.