
Así como la economía se mueve “a dos velocidades”, con segmentos ganadores y otros que quedan rezagados por el cambio de modelo económico, una dinámica similar se observa en el mercado de crédito, uno de los motores clave para que repunte la actividad. Mientras el financiamiento en pesos se mantiene prácticamente estancado, los préstamos en dólares muestran un crecimiento sostenido.
Por un lado, el estancamiento del crédito en pesos se explica por el impacto de la inflación, el deterioro del poder adquisitivo de la población, la suba de la morosidad y las tasas de interés activas elevadas.
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Desde mediados de 2025, el financiamiento a las familias sufrió una contracción en valores reales (ajustados por inflación) acumulada de 10,9%, con una caída más profunda en las tarjetas de crédito (13%) que en los préstamos personales (8,5%), detalló la consultora Qualy.
Esta contracción, según el citado informe, se origina en “altos niveles de endeudamiento, costos financieros elevados, mayor prudencia de los bancos y menor capacidad de repago de los consumidores (Qualy)
Sólo en julio de 2026, el saldo prestable dirigido a los hogares fue de $42.994 mil millones, representando un retroceso intermensual del 2,8% y un descenso interanual del 6,8 por ciento. Esta contracción, según el citado informe, se origina en “altos niveles de endeudamiento, costos financieros elevados, mayor prudencia de los bancos y menor capacidad de repago de los consumidores”.
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En contraste, los préstamos en dólares otorgados por el sistema financiero local experimentan una aceleración, impulsados por la demanda de sectores exportadores como la minería, el agro y la energía. Estos tres segmentos primarios son los que traccionan a la actividad económica, mientras rubros como industria y comercio, que concentran la mayor parte del empleo junto a construcción, no logran hacer pie.

Un informe de Banco Provincia subrayó que el financiamiento en moneda extranjera a empresas superó al crédito en pesos por primera vez desde 2019: los primeros crecieron 8% en el año, mientras que los segundos disminuyeron 5 por ciento.
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“Los préstamos en pesos tienen dos problemas que sortear hoy en día: los altos niveles de mora y la competencia de las licitaciones del Tesoro. La irregularidad aumentó las exigencias para dar financiamiento, reduciendo los sujetos pasibles de crédito”, resaltó el reporte. Además, la oferta de títulos públicos que pagan el máximo entre inflación y tasa de interés de depósitos restringe la liquidez y reduce los fondos disponibles para préstamos en moneda local.
El mejor desempeño del crédito en dólares responde al desempeño de los sectores exportadores, que demandan financiamiento para expandir la producción.
El financiamiento en moneda extranjera a empresas superó al crédito en pesos por primera vez desde 2019 (Bapro)
“Los créditos en dólares se concentran en el segmento exportador: sector agropecuario, minería y energía. Su aumento de la producción, principalmente en los dos últimos, aumentó sus necesidades de financiamiento. La liquidez en dólares permite llevarlo a cabo”, destacó el análisis de la entidad bonaerense.
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Esta tendencia refuerza la dinámica de una economía donde la producción orientada al mercado interno enfrenta financiamiento limitado y costoso en pesos, mientras que la producción para el mercado externo accede a fondeo más abundante y barato en dólares.
El deterioro en la calidad crediticia del segmento familiar agravó el escenario para el financiamiento en moneda local. Qualy advirtió sobre la “expansión de la irregularidad financiera en los hogares”, donde el índice de mora en los créditos personales llegó al 15,9% en mayo de 2026 y el saldo impago de tarjetas de crédito alcanzó el 13,1 por ciento. “Frente a ingresos reales comprimidos, los recursos se reasignan de manera excluyente hacia la satisfacción de necesidades básicas, relegando los compromisos financieros”, señalaron los analistas. Esta situación limita el apalancamiento privado y reduce la capacidad del consumo interno para dinamizar la economía.
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En el segmento corporativo, las empresas argentinas también aprovecharon la ventana de acceso a los mercados internacionales, donde colocaron títulos por más de USD 14.000 millones desde las elecciones de octubre de 2025. Este incremento del endeudamiento en el exterior responde al desplome del índice de riesgo país desde 1.100 puntos básicos en la previa electoral hasta 430 unidades actuales.
El flujo resultante de estas operaciones, sumado al crecimiento del crédito en dólares en el sistema local y las liquidaciones provenientes del agro y la energía, permitió que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) obtuviera más de USD 13.200 millones en lo que va del año.
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El stock de préstamos en moneda extranjera aumentó USD 5.600 millones y alcanzó un máximo histórico de 24.000 millones de dólares
Según el análisis de LCG, “el sensible crecimiento de los préstamos en dólares, con obligación de ser liquidados en el mercado de cambios, viene siendo parte de la oferta que habilita las compras del BCRA en el MLC sin generar presiones sobre el tipo de cambio”.
El stock de préstamos en moneda extranjera aumentó USD 5.600 millones y alcanzó un máximo histórico de 24.000 millones de dólares.
La consultora precisó que, tras el blanqueo de 2024, el incremento de los depósitos en dólares alimentó la expansión del crédito en esa moneda. Actualmente, los depósitos privados rondan USD 40.000 millones, con un crecimiento de USD 3.330 millones en el año, aunque la brecha con el stock de préstamos se acorta.
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“Esta brecha de crecimiento podría explicar el marcado interés del Gobierno en promover una nueva versión de la Ley de Inocencia Fiscal que empuje aún más los depósitos y no frene el crédito y la oferta asociada de divisas en el MLC”, destacaron desde LCG. Las compras del BCRA sólo impactan en las reservas netas, ya que el otorgamiento de préstamos supone una caída de los saldos encajados en la autoridad monetaria, mientras las reservas brutas no se modifican.
En el plano regulatorio, el Banco Central impulsó una flexibilización clave para el otorgamiento de créditos en dólares por parte de los bancos, más allá de las empresas exportadoras tradicionales.
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El ente monetario autorizó a las entidades bancarias a ofrecer préstamos en moneda extranjera a compañías que no exportan, siempre y cuando cuenten con la garantía de una firma exportadora.
La medida, establecida a través de la Comunicación “A” 8446, modifica la normativa vigente, que reservaba este tipo de créditos principalmente para empresas con ingresos en divisas por exportaciones.
La garantía debe ser en moneda extranjera y la empresa exportadora que la brinde debe tener capacidad de pago reconocida, según lo dispuesto en la normativa. Además, el exportador que actúe como garante asume el rol de principal responsable del pago y renuncia a los beneficios legales que le permitirían postergar el cumplimiento de la deuda, lo que habilita al banco a exigirle el pago si la empresa deudora no lo realiza.
No obstante, todavía permanecen las reglas macroprudenciales que fueron introducidas tras la crisis del 2001 y la salida de la Convertibilidad que impiden a los bancos prestarle dólares a agentes económicos no generadores de divisas.






















