
Para muchas pyme argentinas acceder al crédito bancario dejó de ser una opción. Hay requisitos que consideran difíciles de cumplir, comisiones elevadas y tiempos de espera que las desalientan. Frente a ese panorama, cada vez más empresas buscan alternativas por fuera de los canales tradicionales.
Oscar Llano, vicepresidente de Mills Capital SGR, repasa cómo fue cambiando el escenario. Al comienzo de la actual gestión del gobierno de Milei, explica, “el crecimiento del financiamiento, la baja de las tasas de interés y la ampliación de los instrumentos disponibles impulsaron la actividad crediticia”. Más adelante, con mayor incertidumbre y tasas más altas, “ganó participación el financiamiento de corto plazo, particularmente a través del mercado de capitales con instrumentos como los cheques avalados”.
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Según Llano, “muchas pyme vienen registrando una caída en sus niveles de facturación y, frente a la incertidumbre sobre la evolución de sus negocios, tienden a postergar decisiones de inversión y a ser más cautelosas al asumir deuda”.
A eso se suma la morosidad: “La mora acumulada impacta sobre el conjunto del sistema financiero y comercial, por lo que el acceso al crédito no depende únicamente de la disponibilidad de instrumentos, sino también de la evaluación del riesgo y de las perspectivas de cada empresa”, advierte el directivo.
El acceso al crédito no depende únicamente de la disponibilidad de instrumentos, sino también de la evaluación del riesgo y de las perspectivas de cada empresa (Llano)
Del otro lado de la ecuación, la caja de las pyme también busca dónde rendir. El último dato del Indec, el de septiembre, fue de 1,9% de inflación mensual, y para empatarle hace falta una tasa de interés anual de alrededor de 22% y 23%. Los diez bancos con más depósitos pagan entre 16% y 21% anual de plazo fijo.
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En ese marco ganan terreno las alternativas que van más allá de los canales tradicionales: el descuento de cheques y pagarés en el mercado de capitales, los avales de las sociedades de garantía recíproca, la tokenización de activos y, para quienes tienen excedentes, el staking en dólares.
El mercado de capitales, la puerta más transitada
Para la Comisión Nacional de Valores (CNV), los cheques de pago diferido, los pagarés y las facturas de crédito electrónicas Mipyme son la principal fuente de financiamiento de las pyme. En agosto de 2025, el organismo habilitó con la RG 1079 operaciones de pase sobre estos instrumentos, con el objetivo de dar más liquidez y reducir el costo de acceso al crédito.
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Andrés Azicri, presidente y Chief Investment Officer de Vector Investments, describe un menú que permite atender necesidades de corto plazo, administrar la liquidez o financiar proyectos. Los cheques de pago diferido permiten anticipar fondos a través de su negociación; los pagarés ayudan a estructurar financiamiento a distintos plazos; la factura de crédito electrónica convierte cuentas por cobrar en liquidez; las obligaciones negociables pyme habilitan emitir deuda para capital de trabajo o inversiones; y los fideicomisos financieros permiten estructurar financiamiento a partir de activos o flujos de fondos de la compañía.
En los últimos días, el ministro Federico Sturzenegger y el presidente de la CNV Roberto Silva, anticiparon una reforma integral que el Gobierno enviará al Congreso y que modificará, entre otros, el régimen de obligaciones negociables, pagarés, warrants y facturas de crédito Mipyme.
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Garantías: el rol de las SGR
Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) tienen como objeto otorgar avales a las pyme para mejorar su acceso y sus condiciones de financiamiento. Según la calificadora Untref ACR UP, entre enero y mayo de 2026 el sistema otorgó 92.258 garantías por un total de $1,84 billones.
La Resolución 94/2026 de la Secretaría de Industria flexibilizó las garantías en moneda extranjera, habilitó contratos con firma electrónica e incorporó el uso de blockchain en los avales
“La evaluación requiere considerar no solo la capacidad de repago, sino también la trayectoria de la empresa, el comportamiento de pago, la experiencia de sus accionistas y las características del sector en el que opera”, detalla Oscar Llano.
La Resolución 94/2026 de la Secretaría de Industria flexibilizó las garantías en moneda extranjera, habilitó contratos con firma electrónica e incorporó el uso de blockchain en los avales. Las SGR podrán garantizar a empresas con ingresos futuros en divisas hasta un monto equivalente al 50% de su Fondo de Riesgo Disponible.
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Sin embargo, para Llano, el camino para dinamizar el crédito pasa por otro lado: “La reducción de los encajes y de las tasas de interés, junto con herramientas para abordar la morosidad, facilitar la regularización de obligaciones fiscales y agilizar los procesos judiciales concursales, podría contribuir a mejorar el acceso de las pymes al crédito”.
Tokenización: fraccionar para llegar a más inversores
Otra vía de financiamiento que gana espacio entre las pymes es la tokenización, que consiste en representar digitalmente un activo real en una blockchain. A fines de 2024, la CNV aprobó la RG 1.069, el primer régimen específico para la tokenización de activos del mundo real en América Latina. En abril de 2026, la RG 1.137 prorrogó el sandbox regulatorio hasta el 31 de diciembre de 2027 y amplió el alcance de la tokenización.
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Joaquín Linares, CEO de Blockenfy, una startup que tokeniza activos, lo explica así: “Tokenizar es representar un derecho sobre un activo con un token registrado en una blockchain. Para una pyme significa poder emitir ese derecho y ofrecerlo a inversores con reglas claras y trazabilidad”.
La tokenización “abre un canal de financiamiento más allá del banco, permite llegar a más inversores y simplifica parte del registro y la liquidación de una emisión (Linares)
En el país, según detalla, hay dos caminos: el régimen de la CNV y las ofertas privadas, dirigidas a un grupo cerrado de inversores identificados. “Cuál conviene depende del activo, del monto y del tipo de inversor”, aclara.
Según Linares, la tokenización “abre un canal de financiamiento más allá del banco, permite llegar a más inversores y simplifica parte del registro y la liquidación de una emisión”.
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El experto no esconde las limitaciones: “La tecnología no elimina el riesgo del activo, el mercado secundario todavía tiene poca liquidez y el marco regulatorio sigue en desarrollo, así que hay que estructurar bien cada proyecto desde el inicio”.

Walter Álvarez Sack, cofundador de Malbec Capital Market, sostiene que la tecnología permite fraccionar la inversión, pero el punto central es que detrás haya una estructura jurídica clara: “El inversor tiene que poder saber qué está financiando, cómo funciona el vehículo y cuáles son las condiciones bajo las que participa”.
De cara al futuro, Linares se muestra optimista: “Argentina es un mercado muy entrenado: empresas e inversores están acostumbrados a operar en varias monedas y a buscar alternativas fuera del sistema tradicional”. Por eso, considera “razonable esperar que en los próximos años la tokenización gane espacio dentro del financiamiento alternativo, sobre todo en deuda privada e inmuebles”.
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Staking: rendimiento para el excedente de caja
Otra alternativa apunta a hacer rendir los fondos ya existentes. El staking es el proceso de delegar activos digitales en una red blockchain para respaldar su seguridad a cambio de retornos. Para empresas que cobran o ahorran en dólares, aparece como una forma de que el excedente no quede inmovilizado.
La vía más simple es la nativa: delegar la liquidez a un pool desde una wallet. No exige monto mínimo, los fondos son líquidos y no hay penalizaciones, aunque las recompensas no son una tasa fija y las primeras llegan entre 15 y 20 días después de delegar.
La reforma del mercado de capitales todavía debe pasar por el Congreso
También existen protocolos como RealFi, que opera sobre la red Cardano y ofrece el staking de una stablecoin atada al dólar y respaldada por activos reales, con un rendimiento de hasta 8,5% anual, frente al 4-5% que pagan los plazos fijos en esa moneda. Ese rendimiento sale de préstamos directos a empresas, crédito de grandes emisores y letras del Tesoro de Estados Unidos.
El rendimiento es variable, el tramo que se stakea es subordinado y absorbe pérdidas antes que la stablecoin, y para salir hay que esperar siete días. Por eso se lo piensa como complemento para el excedente de caja y no como capital de trabajo.
Lo que defina si estas vías pasan de experiencias puntuales a financiamiento de volumen será principalmente el marco normativo: el sandbox de tokenización corre hasta el 31 de diciembre de 2027 y la reforma del mercado de capitales todavía debe pasar por el Congreso.




























