31 Ago, 2026 01:26 p. m. EST
La segunda misión de avanzada del Vaticano inició este lunes la inspección final de los escenarios previstos para la visita de León XIV a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, en una etapa decisiva para definir el programa oficial del viaje, que ya tiene fechas y jurisdicciones confirmadas, pero todavía espera la aprobación definitiva de la Santa Sede.
La delegación, que arribó el domingo por la noche a Buenos Aires, no trabaja sobre un esquema preliminar abierto, sino sobre un itinerario que ya tiene actividades delineadas, escalas definidas y locaciones seleccionadas como opciones principales. Según pudo reconstruir Infobae, el objetivo de estas recorridas es verificar en el terreno qué lugares cumplen con las exigencias operativas, protocolares y pastorales que fija el Vaticano para una visita papal.
El viaje de León XIV abarcará la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján, en territorio bonaerense. Fuentes ligadas a la organización señalaron a Infobae que el armado de la agenda se encuentra avanzado y que la lógica general del recorrido ya está trazada, aunque la etapa actual puede introducir ajustes antes de la validación final desde Roma.
La definición que atraviesa todo el diseño del viaje es su carácter eminentemente pastoral. El Papa llegará como sucesor de Pedro para encontrarse con la Iglesia argentina y con los fieles, y bajo ese criterio se estructuran las misas, las convocatorias masivas y las visitas a sectores vinculados con la vulnerabilidad social, entre ellos jóvenes, trabajadores y personas privadas de su libertad.
A la vez, Robert Francis Prevost desembarcará en el país en su condición de jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, una dimensión que explica la centralidad del Gobierno argentino en la organización del operativo. Mientras la Iglesia participa en el contenido pastoral, el Estado debe resolver las condiciones institucionales, de seguridad, traslado, protocolo y logística de una visita oficial.
Ese componente institucional tendrá su expresión principal en la primera actividad prevista del programa. El presidente Javier Milei recibirá al pontífice en la Casa Rosada, en lo que se perfila como el encuentro político más relevante de la visita antes del inicio del tramo pastoral.
Entre los escenarios con mayor grado de avance aparece el Monumento a los Españoles, en Palermo, una de las opciones fuertes para una convocatoria multitudinaria en la capital. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, afirmó este lunes que la Ciudad se prepara para un evento de 600.000 a 800.000 personas, una estimación que obliga a desplegar un operativo por encima del de un acto convencional. Pero en otros ámbitos, multiplican por al menos dos y hasta tres veces ese pronóstico.
La evaluación sobre ese punto incluye accesos, corredores de seguridad, circulación peatonal, transporte público y capacidad de evacuación. Esas son parte de las variables que la avanzada vaticana revisa en cada sitio antes de emitir una recomendación definitiva.
Otro de los espacios incluidos en el esquema es la Universidad Católica Argentina (UCA), en el barrio porteño de Puerto Madero, donde se proyecta un encuentro del Papa con representantes del mundo de la producción y del trabajo. La idea en análisis contempla la participación de empresarios, trabajadores y dirigentes sindicales en una actividad sectorial, distinta de las celebraciones religiosas masivas.
También figura en estudio una visita a una cárcel. La unidad penitenciaria todavía no fue definida y una de las alternativas es Devoto, aunque no se descarta otra locación. En este caso, la revisión incorpora exigencias particulares por las condiciones de seguridad, los accesos y la dinámica propia de una visita papal dentro de un establecimiento carcelario.
La lógica pastoral de ese tramo apunta a un contacto directo con personas privadas de su libertad, un gesto presente en distintos viajes apostólicos. Dentro de ese mismo perfil también aparece el Pequeño Cottolengo Argentino Don Orione, en Claypole, dedicado a la atención integral de personas con discapacidad.
La eventual inclusión del Cottolengo reforzaría una de las líneas que busca mostrar la visita: junto a los actos de gran escala y los momentos institucionales, el programa reservaría espacios de cercanía personal y contenido social. La arquitectura del itinerario deja ver esa combinación entre representación estatal, celebraciones religiosas y presencia en ámbitos de fragilidad social.
Tras el paso por el área metropolitana, la agenda prevé el traslado a Córdoba, segunda escala geográfica del viaje. Allí, el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) surge como la alternativa más avanzada para una de las actividades centrales del paso papal por la provincia.
Las dimensiones del lugar y sus condiciones operativas permiten proyectar una concentración numerosa y organizar dispositivos de ingreso, seguridad, asistencia sanitaria y movilidad. Autoridades eclesiásticas cordobesas ya mantienen contactos con funcionarios locales y nacionales para afinar esa parte del operativo.
Después de esa escala, León XIV regresará al área de Buenos Aires para dirigirse a Luján, donde se prepara uno de los momentos de mayor densidad religiosa del viaje. La Basílica de Nuestra Señora de Luján aparece entre las sedes más consolidadas del programa y allí se proyecta una misa multitudinaria en el principal santuario mariano del país.
La logística para esa celebración exige prever la llegada de fieles desde distintas provincias y desde todo el Área Metropolitana de Buenos Aires, además del movimiento de la comitiva papal y del dispositivo de seguridad correspondiente a un evento de gran escala.
Todavía permanece abierta otra decisión sensible dentro del itinerario: el lugar del encuentro del Papa con los jóvenes. Una de las alternativas es el estadio Monumental de River Plate, una opción que suma capacidad, accesos e infraestructura ya probada en grandes eventos.
Dentro del Vaticano y de la Iglesia argentina también circula otra posibilidad, con un impacto urbano mucho mayor: la avenida 9 de Julio. Esa variante permitiría una convocatoria más abierta, sin el límite físico de un estadio, y ofrecería una postal de alto valor simbólico en el centro porteño.
La contracara de esa alternativa es su complejidad operativa. Un encuentro sobre la 9 de Julio demandaría cortes extensos, reconfiguración del transporte público, corredores sanitarios y de emergencia y un despliegue de seguridad sobre uno de los puntos más sensibles de la Ciudad.
Esa comparación entre River y la 9 de Julio ilustra el trabajo que realiza la avanzada durante estos tres días. La delegación consulta con la Iglesia argentina los aspectos pastorales del programa y, en paralelo, revisa con autoridades nacionales y locales los puntos vinculados con seguridad, traslados, aforos, distancias y tiempos de desplazamiento.
La revisión no se limita a establecer si un predio puede recibir determinada cantidad de personas. La Santa Sede analiza normas específicas para cada tipo de actividad, la secuencia entre escalas, la compatibilidad de horarios y la viabilidad de una agenda comprimida en apenas cuatro días entre Buenos Aires, Córdoba y Luján.
Esa restricción temporal funciona como uno de los filtros principales. Cada propuesta debe encajar en una hoja de ruta que permita sostener el sentido pastoral de la visita y, al mismo tiempo, cumplir con una mecánica de traslados que no vuelva inviable la estadía.
Por eso, que una locación sea inspeccionada en esta etapa no implica su inclusión automática en el cronograma final. Del mismo modo, otras sedes que siguen bajo análisis no quedaron descartadas. La aprobación final llegará una vez concluidas las recorridas y elevadas las conclusiones a Roma.
La coordinación general del operativo permanece centralizada en el Gobierno nacional, en función de la condición de jefe de Estado con la que viajará el pontífice. El Ejecutivo mantiene contacto permanente con las jurisdicciones involucradas y ya activó una mesa de trabajo interjurisdiccional.
En ese marco, el miércoles 26 de agosto se realizó una reunión específica en el Ministerio de Seguridad con representantes de la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba. El encuentro fue encabezado por la Secretaría General de la Presidencia y sumó a funcionarios de Cancillería, del Ministerio de Seguridad y de la Secretaría de Comunicación y Medios.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ocupa un lugar central en ese dispositivo y tiene a su cargo la coordinación política e institucional de la organización desde la Casa Rosada. Para el armado específico de los eventos públicos que protagonizará León XIV durante su estadía, la hermana del Presidente designó a Mara Gorini, una funcionaria de su máxima confianza, que trabaja en la preparación de los actos y en la articulación con las distintas áreas que intervendrán en cada uno de ellos.
Otro de los funcionarios con un papel relevante es el canciller Pablo Quirno, responsable del canal diplomático con la Santa Sede. La Cancillería mantiene un diálogo permanente con las autoridades del Vaticano y, durante estos días, especialmente con monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de los Viajes Apostólicos y jefe de la delegación que realiza las inspecciones. A ese vínculo se suma el contacto habitual con la Nunciatura Apostólica, encabezada por monseñor Michael Wallace Banach, y con las autoridades de la Iglesia argentina que participan de la preparación.
La mesa interjurisdiccional, mientras tanto, debe coordinar un dispositivo que abarcará seguridad, movilidad, emergencias sanitarias, infraestructura, comunicación oficial y traslados de la comitiva en actos con capacidad para reunir a cientos de miles de personas en distintos puntos del país.
Dentro de la Iglesia argentina cumplen un papel relevante el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Marcelo Colombo, y el obispo auxiliar de San Isidro y secretario general de la CEA, Raúl Pizarro, quien además oficia como coordinador general de la visita papal.
Ambos fueron recibidos por León XIV en el Vaticano el jueves pasado, tres días antes del inicio de esta nueva ronda de inspecciones en Buenos Aires. Esa audiencia permitió revisar con el pontífice los preparativos del viaje antes de la fase de comprobación sobre el terreno.
Dentro del operativo existe además cautela frente a otro asunto inevitable: el contenido de los mensajes que el Papa pueda pronunciar en la Argentina. El viaje ocurrirá en medio de un escenario de tensión política, económica y social, y cada intervención pública tendrá lectura interna.
Fuentes vinculadas con la organización sostienen, no obstante, que el criterio del viaje no apunta a una intervención en la discusión política local. La definición sigue centrada en una visita pastoral, con mensajes orientados a una dimensión universal y no subordinados a la coyuntura argentina.
Esa premisa no excluye referencias a cuestiones sociales o económicas. La propia agenda en estudio incluye encuentros con empresarios, trabajadores, sindicalistas, presos, personas con discapacidad, jóvenes y fieles en celebraciones multitudinarias, un recorrido que anticipa los ámbitos de preocupación que podría abordar el pontífice.
Antes de esa discusión, la misión vaticana tiene una tarea más inmediata y concreta: medir distancias, calcular tiempos, revisar accesos, establecer aforos y validar condiciones de seguridad en cada locación propuesta para la visita.
El mapa que hoy se analiza incluye la recepción de Milei en Casa Rosada, una actividad masiva en el Monumento a los Españoles, un encuentro con empresarios y trabajadores en la UCA, una visita a una cárcel todavía por definir, otra al Cottolengo Don Orione, una escala en Córdoba con FAdeA como sede principal, una misa en Luján y un acto con jóvenes aún en disputa entre River y la 9 de Julio.
Cuando concluya esta ronda de inspecciones, el Vaticano deberá resolver qué lugares superan el examen técnico y pastoral. Recién después de esa decisión quedará cerrada la agenda oficial del primer viaje de León XIV a la Argentina.