Durante años, el mercado mundial de la carne vacuna encontró en una demanda cada vez más firme el principal impulso para sostener precios históricamente elevados. Sin embargo, ese ciclo comienza a cambiar. Para Simon Quilty, uno de los analistas internacionales más reconocidos del negocio global de ganados y carnes, el mundo entra en una nueva etapa en la que la menor disponibilidad de hacienda será el factor decisivo que marcará el rumbo del mercado durante los próximos tiempos.
Ese fue el eje de la exposición que el especialista australiano brindó, vía Zoom, durante la 138a. Exposición Rural de Palermo. En una presentación centrada en la nueva geopolítica de las carnes, repasó cómo las tensiones comerciales, los cambios sanitarios, la reconstrucción de los rodeos y la evolución del consumo están modificando el mapa mundial del negocio.
Su principal conclusión fue contundente. “La demanda fue el motor del mercado hasta ahora y de aquí en adelante lo será la escasez”, afirmó. En ese sentido explicó que, si bien los precios internacionales alcanzaron niveles récord por el fuerte crecimiento del consumo, especialmente en Estados Unidos, el próximo ciclo estará determinado por una oferta cada vez más ajustada.

“Hasta ahora eran los precios, que se habían impulsado por una fuerte demanda mundial, en adelante el principal factor alcista será la menor disponibilidad de ganado”, remarcó.
Según explicó, numerosos países comenzaron simultáneamente un proceso de reconstrucción de sus rodeos, que implica retener más vientres y reducir la cantidad de animales disponibles para faena. Esa dinámica, dijo, ya se observa en la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá.
Para Quilty, el impacto será profundo. Proyectó que la oferta mundial de carne vacuna caerá alrededor de un 15% en los próximos tres años, una reducción que sostendrá los valores internacionales incluso si la demanda pierde dinamismo.

En ese escenario, Estados Unidos seguirá ocupando un lugar determinante. El especialista sostuvo que el mercado estadounidense continuará siendo el principal formador de precios gracias a una demanda muy sólida, incluso con valores históricamente altos.
Para Quilty, “la obsesión del mercado estadounidense por el consumo de proteínas continúa creciendo”. Explicó que se trata de un cambio estructural impulsado por consumidores de todas las generaciones, las dietas hiperproteicas, el crecimiento del uso de medicamentos para adelgazar del tipo GLP-1 y nuevas recomendaciones nutricionales que priorizan las proteínas. Recordó, además, que una encuesta muestra que el 92% de los estadounidenses considera importante incorporarlas en su alimentación.
Al mismo tiempo, el rodeo bovino estadounidense cayó a unos 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en más de seis décadas. Con menos animales disponibles y una demanda que permanece firme, Estados Unidos exportará menos carne y abrirá oportunidades para otros proveedores. Esa escasez ya se refleja en los precios: el novillo terminado alcanzó unos US$2,51 por libra y, según Quilty, aún podría subir otro 15%, con valores elevados durante al menos cuatro años. En paralelo, la mejora genética y la eficiencia productiva llevaron el peso promedio de los novillos de 346 a 447 kilos de carcasa desde 1997. “Estos valores reflejan la fuerte escasez de animales en Estados Unidos”, resumió.

Sin embargo, Quilty advirtió que la geopolítica tendrá un peso creciente. Las decisiones sanitarias, los aranceles y las tensiones comerciales serán tan determinantes como la producción.
En ese escenario ubicó a Brasil como el principal competidor de la Argentina. Tras obtener el reconocimiento como país libre de fiebre aftosa sin vacunación por la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OMSA), buscará acceder a mercados premium como Japón y Corea del Sur, hoy abastecidos mayoritariamente, entre el 90% y el 95%, por Australia y Estados Unidos.
Aun así, consideró que la Argentina conserva ventajas importantes. Una de ellas aparece en China, donde las nuevas salvaguardias podrían abrir oportunidades para otros proveedores. “Las nuevas medidas chinas podrían convertirse en una oportunidad estratégica para la carne vacuna argentina, siempre que el país pueda aprovechar su disponibilidad de cuota y mantener su competitividad”, señaló.
No obstante, advirtió sobre riesgos que podrían alterar ese escenario: una mayor competencia de Brasil y Australia en terceros mercados, los elevados stocks de carne en China, el crecimiento del consumo de pollo y cerdo, un clima favorable que acelere la reconstrucción de los rodeos y una eventual recesión global.
Otro de los cambios estructurales tiene que ver con la calidad de la carne, especialmente con productos con marbling. Mientras la producción basada en rodeos Bos indicus continuará expandiéndose, la disponibilidad de animales Bos taurus disminuirá durante varios años como consecuencia de la reconstrucción simultánea de rodeos.

“La disponibilidad de carne premium será cada vez más limitada mientras que la carne commodity seguirá creciendo”, resumió. Esa menor oferta hará que la carne de mayor calidad obtenga una prima cada vez más alta frente a la producción commodity.
Precisamente allí aparece una de las principales fortalezas de la Argentina. Para Quilty, el país reúne condiciones para capturar ese mayor valor gracias a su perfil productivo, la reputación internacional de su carne y el acceso a mercados que demandan cortes premium.
Pero también planteó un desafío. Consideró indispensable que la Argentina modernice su sistema de tipificación y clasificación. “Estados Unidos, Australia y Japón ya cuentan con un sistema objetivo de clasificación”, recordó. A su juicio, avanzar hacia un esquema objetivo permitiría valorizar mejor la calidad de cada res y mejorar la competitividad internacional.

El analista también destacó el crecimiento del sistema Beef on Dairy, que combina genética de razas carniceras con rodeos lecheros y ya representa cerca del 18% de la producción estadounidense. Australia también avanza en ese modelo para ampliar la oferta de carne premium. Quilty señaló que la nueva definición de Angus podría incrementar el valor de los animales en aproximadamente US$700 por cabeza. La empresa gastronómica McDonald’s prevé incorporar alrededor de 100.000 animales provenientes de este sistema durante los próximos tres años, aunque el experto advirtió que su expansión elevará los costos de reposición y el valor de los terneros.
Pese a todos esos cambios, el mensaje final fue claro: el negocio mundial de la carne vacuna atraviesa un cambio de ciclo. Si durante los últimos años la demanda explicó los récords históricos de precios, ahora será la escasez de hacienda la que sostendrá esa tendencia: “A largo plazo, las expectativas para la carne vacuna de alta calidad son de precios crecientes y sostenidos”.
Para Quilty, la combinación de una menor oferta mundial, una demanda estadounidense que seguirá firme, las oportunidades que pueden abrir las restricciones comerciales en China y una disponibilidad cada vez más limitada de carne Bos taurus configura un escenario favorable para quienes produzcan carne de calidad.
En ese tablero, la Argentina aparece entre los países con mejores posibilidades de capitalizar el nuevo ciclo. Pero, según dejó entrever el especialista, aprovechar esa oportunidad dependerá no solo de producir más, sino de consolidarse como proveedor confiable de carne premium en un mercado donde la calidad, la trazabilidad y el acceso a los destinos de mayor valor serán cada vez más determinantes.














