Moscú y su región sufrieron durante la noche del domingo un ataque masivo con drones ucranianos que dejó 10 heridos, entre ellos tres ciudadanos chinos, y provocó un incendio en un importante complejo industrial, informaron las autoridades el lunes.
Según el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, Ucrania lanzó más de 400 drones contra la región de la capital rusa, de los cuales 85 fueron destruidos en los suburbios de la ciudad y el resto fue interceptado “lejos”. El gobernador regional, Andréi Vorobiov, precisó en Telegram que diez personas resultaron heridas tras el ataque, entre ellas una niña de 11 años. También fueron lesionados tres ciudadanos chinos, que debieron ser hospitalizados, agregó el funcionario.
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Vorobiov informó daños en las localidades de Domodédovo, Podolsk y Odintsovo, donde viviendas e infraestructuras civiles fueron alcanzadas por la caída de drones. El ataque además causó un incendio en el complejo industrial Iuzhnie Vrata, ubicado a 30 kilómetros al sur de Moscú y cercano a Domodédovo, según informó en Telegram la funcionaria local Yevguenia Khrustaliova.
Se trata de uno de los polos logísticos más grandes de Rusia, con almacenes que ocupan 600.000 metros cuadrados, de acuerdo con su sitio web oficial. Domodédovo alberga, además, uno de los aeropuertos internacionales de Moscú.
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El Comité de Investigación de Rusia anunció la apertura de una causa por “atentado” a raíz de lo que calificó como un “ataque masivo de las fuerzas ucranianas en la región de Moscú”.Se trata de uno de los polos logísticos más grandes de Rusia, con almacenes que ocupan 600.000 metros cuadrados, de acuerdo con su sitio web oficial. Domodédovo alberga, además, uno de los aeropuertos internacionales de Moscú.
La tecnología ucraniana de drones de largo alcance se ha perfeccionado rápidamente durante el conflicto, lo que representa un problema para Rusia, cuya vasta extensión territorial resulta difícil de proteger en su totalidad. Las fuerzas de Kiev han apuntado especialmente contra instalaciones petroleras rusas, generando escasez de combustible y situaciones incómodas para el presidente Vladimir Putin. En mayo, el Ministerio de Defensa ruso había reportado la destrucción de 1.054 drones ucranianos en un período de 24 horas.
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Mientras Kiev reclama a sus socios extranjeros el envío de interceptores más sofisticados capaces de contrarrestar los misiles balísticos rusos —mucho más difíciles de detener que los drones o los misiles de crucero—, Moscú intensificó en las últimas semanas el uso de ese tipo de armamento. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Washington, señaló que Rusia lanzó en julio más misiles balísticos que los que, según reportes, produce mensualmente, lo que indicaría que está recurriendo a sus reservas. Un ataque ruso sobre Pavlohrad, en la región central de Dnipropetrovsk, hirió a 13 personas, entre ellas una niña de 13 años, según las autoridades militares locales.
Respuesta a ataques rusos
En paralelo, Rusia mantuvo sus bombardeos sobre Ucrania. Ataques rusos mataron a una persona e hirieron a otras 13 en Kiev el domingo, luego de que la fuerza aérea ucraniana alertara por Telegram sobre misiles balísticos entrantes. Periodistas de AFP en Kiev escucharon explosiones, una de ellas tan potente que activó las alarmas de autos estacionados en el centro de la ciudad. Según el servicio estatal de emergencias, el ataque impactó en seis distritos: un edificio de departamentos en el distrito de Solomianskyi, un incendio en un supermercado, una vivienda en llamas en Sviatoshynsky, un centro comercial y de entretenimiento en Dniprovsky, otro edificio de departamentos en Shevchenkivsky y una construcción no residencial.
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En la región de Dnipropetrovsk, fronteriza con el frente de batalla, ataques rusos con drones mataron a una persona, informó el funcionario regional Oleksandr Ganzha. El sábado, además, ataques rusos habían matado a cinco personas y herido a casi 20 en regiones del sudeste de Ucrania. Del lado ruso, un ataque ucraniano mató a una persona en la región de Kursk, cercana al frente, según el gobernador Alexander Khinshtein.

El intercambio de ataques se enmarca en un ciclo cada vez más intenso de bombardeos recíprocos entre Moscú y Kiev, que hace ver cada vez más lejana una salida negociada a la invasión rusa a gran escala, que ya lleva más de cuatro años.
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Inestabilidad política
El nuevo repunte de violencia se produce en medio de una inédita inestabilidad política interna en Ucrania. Por tercer día consecutivo, miles de personas se manifestaron el sábado en distintas ciudades del país contra la salida del ministro de Defensa Mijailo Fedorov, apartado por Zelensky en una sorpresiva reestructuración de gabinete justo cuando Kiev parecía ganar impulso en el frente.

Las protestas coincidieron con dos días de reuniones del presidente con la cúpula militar, lo que alimentó especulaciones sobre un posible reemplazo del jefe del Estado Mayor, Oleksandr Syrski, de 60 años, con quien Fedorov —de 35 años y apenas seis meses en el cargo— había mantenido repetidas diferencias en su intento de digitalizar y modernizar un ejército desgastado por más de cuatro años y medio de guerra.
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