{"id":4739,"date":"2026-03-22T08:54:31","date_gmt":"2026-03-22T11:54:31","guid":{"rendered":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=4739"},"modified":"2026-03-22T08:54:31","modified_gmt":"2026-03-22T11:54:31","slug":"nicholas-carr-advierte-la-tecnologia-crea-problemas-que-la-politica-no-resolvera-con-mas-tecnologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=4739","title":{"rendered":"Nicholas Carr advierte: la tecnolog\u00eda crea problemas que la pol\u00edtica no resolver\u00e1 con m\u00e1s tecnolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-content\">\n<p><strong>\u2014En \u201cThe Shallows\u201d usted sostiene que el entorno digital tiende a debilitar la concentraci\u00f3n prolongada y la lectura profunda, \u00bfqu\u00e9 cambios observa en nuestra forma de leer y pensar y hacia d\u00f3nde cree que se dirige esa transformaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Escrib\u00ed The Shallows en 2010. Mi tesis es que la tecnolog\u00eda \u2014el hecho de estar permanentemente en l\u00ednea\u2014 nos condiciona a pensar de modo disperso. Hoy tenemos que procesar grandes cantidades de informaci\u00f3n procedente de fuentes muy diversas y hacerlo a gran velocidad, de modo que terminamos entren\u00e1ndonos en el pensamiento superficial para seguir el flujo. Esos procesos se han intensificado en los 16 a\u00f1os desde entonces: al pasar de laptops y computadoras de escritorio a tel\u00e9fonos m\u00f3viles y al expandirse las redes sociales, la tecnolog\u00eda ha privilegiado r\u00e1fagas breves y superpuestas de informaci\u00f3n. En suma, hemos construido un entorno que recompensa lo superficial y deja escaso espacio para un pensamiento m\u00e1s profundo, reflexivo y contemplativo.<\/p>\n<p><strong>\u2014Usted ha argumentado que el cerebro humano se adapta a los medios que utiliza. \u00bfC\u00f3mo interviene la neuroplasticidad en los cambios cognitivos asociados al uso intensivo de internet?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Nuestra mente es maleable a lo largo de toda la vida; eso es la neuroplasticidad. El cerebro se adapta f\u00edsicamente al entorno en que piensa: optimiza su funcionamiento seg\u00fan aquello a lo que prestamos atenci\u00f3n. Al habituarnos a internet, las redes sociales y los tel\u00e9fonos, entrenamos al cerebro para absorber fragmentos de informaci\u00f3n con rapidez, y por eso deja de ejercitar el pensamiento concentrado. Los seres humanos somos distra\u00edbles por naturaleza y hay que entrenar la atenci\u00f3n; si no lo hacemos, las conexiones sin\u00e1pticas que sostienen la concentraci\u00f3n se debilitan y se refuerzan las que favorecen un pensamiento veloz pero superficial.<\/p>\n<p><iframe id=\"vrudo\" class=\"vrudo\" src=\"https:\/\/rudo.video\/vod\/bWdEgf?volume=0\" width=\"100%\" height=\"100%\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\" webkitallowfullscreen=\"true\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" allow=\"autoplay; fullscreen\" loading=\"lazy\" title=\"Contenido embebido\"><\/iframe><\/p>\n<p><strong>\u2014La cultura del libro estuvo asociada durante siglos a pr\u00e1cticas como la lectura prolongada, la concentraci\u00f3n y la construcci\u00f3n de argumentos complejos. En el ecosistema digital caracterizado por fragmentaci\u00f3n, velocidad y \u201cmultitasking\u201d \u00bfqu\u00e9 tipo de mente cree que se est\u00e1 formando?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No creo que estemos formando una mente literaria. Durante casi 500 a\u00f1os el libro impreso fue el medio principal: una p\u00e1gina presenta texto sin distracciones y actuaba como un escudo frente al ruido del entorno. La pantalla, en cambio, no a\u00edsla; es una m\u00e1quina de distracci\u00f3n: feeds, botones, aplicaciones y constantes interrupciones. Hemos sustituido una tecnolog\u00eda de concentraci\u00f3n y enfoque \u2014la p\u00e1gina impresa\u2014 por otra que fragmenta y fomenta el pensamiento ca\u00f3tico. Ese cambio no es menor: altera la forma en que la mente procesa la informaci\u00f3n y est\u00e1 influyendo en la cultura y en las actividades intelectuales contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p><strong>\u2014Daniel Kahneman mostr\u00f3 que el pensamiento reflexivo depende de condiciones cognitivas muy espec\u00edficas: tiempo, concentraci\u00f3n y continuidad. Si el entorno digital tiende a erosionar esas condiciones, \u00bfc\u00f3mo cambia la manera en que las sociedades piensan colectivamente?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Kahneman distingue entre dos modos de pensar: uno r\u00e1pido e instintivo y otro lento, deliberado y que requiere tiempo y continuidad. Si el entorno digital erosiona esas condiciones, la sociedad retrocede hacia el pensamiento instant\u00e1neo: m\u00e1s sesgado, menos racional y menos reflexivo. Colectivamente, eso se traduce en mayor tribalismo, m\u00e1s vulnerabilidad a prejuicios y una menor capacidad para la deliberaci\u00f3n y la razonabilidad.<\/p>\n<div style=\"text-align:center\">\n<figure class=\"image\" style=\"display:inline-block\"><picture><source media=\"(max-width: 440px)\" srcset=\"https:\/\/fotos.perfil.com\/\/2026\/03\/22\/440\/0\/nicholas-carr-en-periodismo-puro-con-jorge-fontevecchia-2207686.jpg?webp\"\/><source media=\"(max-width: 1019px)\" srcset=\"https:\/\/fotos.perfil.com\/\/2026\/03\/22\/712\/0\/nicholas-carr-en-periodismo-puro-con-jorge-fontevecchia-2207686.jpg?webp\"\/><img decoding=\"async\" style=\"max-width: 100%; width: 100%;\" alt=\"Nicholas Carr, en Periodismo Puro con Jorge Fontevecchia.\" src=\"https:\/\/fotos.perfil.com\/\/2026\/03\/22\/900\/0\/nicholas-carr-en-periodismo-puro-con-jorge-fontevecchia-2207686.jpg?webp\" loading=\"lazy\"\/><\/picture><figcaption>INTERNET Y LA TRANSFORMACI\u00d3N DE LA MENTE. \u201cA medida que, como individuos y como sociedad, retrocedemos hacia una forma de pensar m\u00e1s instintiva y acelerada, tambi\u00e9n nos volvemos m\u00e1s susceptibles a los sesgos\u201d. (FOTO PABLO CUARTEROLO)<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p><strong>\u2014En el ecosistema digital la atenci\u00f3n se ha convertido en un recurso econ\u00f3mico disputado por las plataformas. \u00bfQu\u00e9 consecuencias tiene vivir en un entorno dise\u00f1ado para capturar continuamente nuestra atenci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La disputa por la atenci\u00f3n existe desde siempre en los medios, pero nunca hab\u00edamos tenido un sistema tan invasivo como las redes sociales, que nos acompa\u00f1an todo el d\u00eda. A diferencia de la televisi\u00f3n o el peri\u00f3dico, que ocupan momentos del d\u00eda, los dispositivos m\u00f3viles mantienen la presencia digital permanente y ceden paulatinamente el control de nuestra atenci\u00f3n a empresas y algoritmos. La pregunta fundamental es: \u00bfsoy yo quien decide a qu\u00e9 prestar atenci\u00f3n o son la tecnolog\u00eda y las empresas las que la determinan? Si respondemos con honestidad, vemos el enorme poder que esas compa\u00f1\u00edas ejercen al alimentarnos con flujos constantes de informaci\u00f3n que gu\u00edan nuestra mirada en lugar de permitirnos gobernar nuestra propia mente.<\/p>\n<p><strong>\u2014Si durante siglos el conocimiento depend\u00eda en gran medida de la memoria, hoy parece depender cada vez m\u00e1s de la posibilidad de acceso inmediato a la informaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo transforma esto la relaci\u00f3n entre memoria, conocimiento y pensamiento?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Siempre hubo pros y contras entre confiar en la memoria biol\u00f3gica o en tecnolog\u00edas externas como libros o computadoras; el acceso a acervos ajenos es uno de los fundamentos de la civilizaci\u00f3n. El problema surge cuando delegamos la memoria sin pasar por la consolidaci\u00f3n que requieren los procesos cerebrales: perdemos las conexiones y asociaciones que se forman al memorizar hechos y experiencias. El verdadero poder del pensamiento no es solo el acceso inmediato a datos \u2014algo en lo que internet destaca\u2014 sino la capacidad de tejer asociaciones complejas entre esos datos, lo que aporta contexto, creatividad y cr\u00edtica. Si externalizamos la memoria, ganamos acceso superficial a informaci\u00f3n aislada, pero perdemos la riqueza contextual que sostiene el conocimiento profundo.<\/p>\n<p><strong>\u2014Muchos lectores describen hoy una creciente dificultad para sostener la atenci\u00f3n en textos largos. M\u00e1s all\u00e1 de la experiencia individual, \u00bfcree que estamos ante una transformaci\u00f3n cultural m\u00e1s profunda en la forma de leer?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, creo que es una transformaci\u00f3n cultural profunda. Part\u00ed de mi propia experiencia: como escritor y usuario frecuente de la web not\u00e9 que me costaba concentrarme en libros y art\u00edculos largos. Pasar mucho tiempo en ese entorno digital me entren\u00f3 para no fijarme y para absorber informaci\u00f3n r\u00e1pidamente. Para cultivar la lectura profunda hace falta concentrarse en un texto complejo durante periodos largos; si uno salta constantemente entre fragmentos, emails y mensajes, nunca se aprovecha el potencial de la lectura sostenida. No solo leemos menos en profundidad que hace d\u00e9cadas, sino que corremos el riesgo de perder la habilidad misma de sumergirnos en lecturas prolongadas, una dimensi\u00f3n clave de la cultura intelectual.<\/p>\n<p><strong>\u2014Gran parte de la cultura intelectual moderna se construy\u00f3 alrededor de libros y textos extensos capaces de desarrollar argumentos complejos. En un ecosistema dominado por fragmentos informativos, \u00bfc\u00f3mo se reorganiza hoy esa cultura?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La autoridad informativa tiende a recaer hoy en quienes captan la atenci\u00f3n r\u00e1pidamente y logran viralidad. Ese contenido suele ser emotivo, exagerado o extremo, y por eso privilegiamos el gancho inmediato \u2014un t\u00edtulo sensacional o una imagen intensa\u2014 por encima de argumentos profundos y razonados. En consecuencia, el sistema medi\u00e1tico actual recompensa con frecuencia el espect\u00e1culo m\u00e1s que la raz\u00f3n y la discreci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u2014En lugar de desaparecer, \u00bfpodr\u00eda el libro adquirir un nuevo valor cultural precisamente porque ofrece algo que el ecosistema digital no reproduce: una experiencia de atenci\u00f3n sostenida?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014El libro puede adquirir un valor distinto: no necesariamente como forma dominante de transmisi\u00f3n cultural, pero s\u00ed como refugio frente al flujo dominante de las pantallas. Mucha gente percibe que pierde algo al estar constantemente distra\u00edda y busca en la lectura o en formatos anal\u00f3gicos una forma de escapar. Eso es positivo, pero tambi\u00e9n subraya el cambio cultural que hemos vivido: que un sector opte por experiencias contemplativas no impide que los medios digitales contin\u00faen imponi\u00e9ndose como canal cultural principal.<\/p>\n<p><strong>\u2014La cultura del libro no solo organiz\u00f3 la lectura, tambi\u00e9n estructur\u00f3 instituciones como la universidad, el ensayo o la cr\u00edtica intelectual. \u00bfQu\u00e9 ocurre con esas formas culturales en un entorno dominado por flujos digitales de informaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil lograr que los estudiantes ejerciten formas concentradas y atentas de lectura y estudio. Muchos docentes \u2014y hablo desde mi experiencia en Estados Unidos, aunque es un fen\u00f3meno global\u2014 saben que el libro compite por la atenci\u00f3n con las apps del tel\u00e9fono y, por eso, adaptan m\u00e9todos y expectativas: reducen exigencias de lectura tranquila y aceptan el nuevo entorno de distracci\u00f3n. Todos nos adaptamos: docentes, estudiantes y sistemas educativos. Podemos volvolarnos muy h\u00e1biles en absorber y transmitir informaci\u00f3n con rapidez, pero a costa de perder la profundidad que, tradicionalmente, se consideraba central en una educaci\u00f3n verdaderamente formadora.<\/p>\n<div style=\"text-align:center\">\n<figure class=\"image\" style=\"display:inline-block\"><picture><source media=\"(max-width: 440px)\" srcset=\"https:\/\/fotos.perfil.com\/\/2026\/03\/22\/440\/0\/nicholas-carr-en-periodismo-puro-con-jorge-fontevecchia-2207687.jpg?webp\"\/><source media=\"(max-width: 1019px)\" srcset=\"https:\/\/fotos.perfil.com\/\/2026\/03\/22\/712\/0\/nicholas-carr-en-periodismo-puro-con-jorge-fontevecchia-2207687.jpg?webp\"\/><img decoding=\"async\" style=\"max-width: 100%; width: 100%;\" alt=\"Nicholas Carr, en Periodismo Puro con Jorge Fontevecchia.\" src=\"https:\/\/fotos.perfil.com\/\/2026\/03\/22\/900\/0\/nicholas-carr-en-periodismo-puro-con-jorge-fontevecchia-2207687.jpg?webp\" loading=\"lazy\"\/><\/picture><figcaption>LECTURA, CULTURA Y CONOCIMIENTO EN LA ERA DIGITAL. \u201cPensamos que nos est\u00e1bamos librando de la mediaci\u00f3n, pero en realidad nos hemos sometido a una forma de mediaci\u00f3n nueva y a\u00fan m\u00e1s poderosa, la que ejercen los algoritmos de plataformas\u201d.<\/figcaption><\/figure>\n<\/p><\/div>\n<p><strong>\u2014Escuch\u00e9 una frase suya que dice que Google nos vuelve m\u00e1s est\u00fapidos. Creo que esto podr\u00eda extenderse a las redes sociales. \u00bfPodr\u00edas compartir con nuestra audiencia tu idea de que este tipo de herramientas nos vuelve m\u00e1s est\u00fapidos?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Cuando llegaron Google e internet, y m\u00e1s tarde las redes sociales, se pens\u00f3 que m\u00e1s informaci\u00f3n y m\u00e1s conexiones nos har\u00edan m\u00e1s inteligentes y sociales. Sin embargo, sostengo que ocurri\u00f3 lo contrario: la sobrecarga informativa nos ha hecho m\u00e1s distra\u00eddos, superficiales y menos capaces de abordar cuestiones complejas. De igual modo, las redes sociales han erosionado ciertas habilidades sociales al convertirnos en productores constantes de contenido y en gestores permanentes de nuestra propia apariencia p\u00fablica. En resumen, la abundancia de informaci\u00f3n y est\u00edmulos nos vuelve pensadores m\u00e1s superficiales \u2014m\u00e1s est\u00fapidos, si queremos ser directos\u2014 y reduce nuestra habilidad para relacionarnos con profundidad.<\/p>\n<p><strong>\u2014La inteligencia artificial generativa ha comenzado a producir textos, im\u00e1genes y conocimiento de manera automatizada. \u00bfCree que esta nueva etapa de automatizaci\u00f3n puede transformar tambi\u00e9n la forma en que las sociedades producen y transmiten conocimiento?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014A\u00fan no sabemos c\u00f3mo evolucionar\u00e1 la IA generativa ni cu\u00e1les ser\u00e1n sus consecuencias finales, pero ya est\u00e1 cambiando dos actividades centrales: la lectura y la escritura. Hoy pod\u00e9s introducir un libro o un art\u00edculo en un chatbot y obtener un resumen r\u00e1pido; y pod\u00e9s pedirle a ChatGPT, Claude, Gemini, Copilot u otros que redacten por vos. Eso plantea una decisi\u00f3n crucial: \u00bfvaloramos lo suficiente la lectura y la escritura como pr\u00e1cticas intelectuales para asumir la responsabilidad de realizarlas nosotros mismos, o las delegamos a m\u00e1quinas? Temo que, como con internet y los smartphones, elegiremos el camino de menor resistencia y usaremos la IA para leer y escribir, perdiendo una fuente esencial de profundidad intelectual y de riqueza personal.<\/p>\n<p><strong>\u2014Buena parte de la conversaci\u00f3n p\u00fablica contempor\u00e1nea se traslad\u00f3 a las plataformas digitales. Durante mucho tiempo los diarios canalizaban ese intercambio a trav\u00e9s de secciones como las cartas de lectores, que implicaban un proceso editorial de selecci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n. Con las versiones online y la posibilidad de comentar directamente los art\u00edculos publicados, esa mediaci\u00f3n pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3. \u00bfC\u00f3mo cree que esta mediaci\u00f3n tecnol\u00f3gica est\u00e1 transformando la esfera p\u00fablica contempor\u00e1nea?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Al principio pensamos que internet eliminaba la mediaci\u00f3n editorial y abr\u00eda la voz a todos, pero lo que ocurri\u00f3 fue un cambio de mediadores: los editores fueron sustituidos por algoritmos que deciden qu\u00e9 mostrar entre miles de millones de mensajes. Aunque el viejo sistema no era perfecto, impon\u00eda cierto orden y control de calidad; los algoritmos, en cambio, tienden a enfatizar extremismo, superficialidad y mensajes emotivos que apelan a sesgos. En la pr\u00e1ctica, nos hemos sometido a una mediaci\u00f3n nueva y mucho m\u00e1s poderosa \u2014la de Meta, Google, X y otras plataformas\u2014 que, con frecuencia, resulta m\u00e1s da\u00f1ina para el discurso p\u00fablico que los antiguos mediadores.<\/p>\n<p><strong>\u2014En <em>\u201cThe Glass Cage\u201d<\/em> usted advierte que cuando delegamos demasiadas tareas en sistemas automatizados corremos el riesgo de perder habilidades. En campos como la aviaci\u00f3n o la medicina se ha estudiado un fen\u00f3meno conocido como \u201cautomation complacency\u201d: cuando los sistemas automatizados funcionan durante mucho tiempo sin fallas, los humanos tienden a confiar tanto en ellos que pierden la capacidad de intervenir cr\u00edticamente cuando algo sale mal. \u00bfVe un riesgo similar en la relaci\u00f3n cotidiana que estamos desarrollando con los sistemas digitales y los algoritmos?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La automatizaci\u00f3n es beneficiosa cuando delegamos tareas que ya dominamos, porque eso nos permite desarrollar habilidades superiores. El problema surge con la complacencia: si depend\u00e9s tanto del sistema que no practicas ni mantienes tus propias capacidades, cuando algo falla no pod\u00e9s intervenir. Lo vemos en pilotos que conf\u00edan en el piloto autom\u00e1tico y pierden conciencia situacional, o en m\u00e9dicos que delegan en lecturas automatizadas. Con la IA ocurre lo mismo a un nivel intelectual: si confiamos en sistemas para informarnos, escribir y pensar, dejamos de cuestionar y perdemos la capacidad cr\u00edtica. Por eso es esencial entender los l\u00edmites de la automatizaci\u00f3n y no delegar \u00edntegramente el pensamiento en la m\u00e1quina.<\/p>\n<p><strong>\u2014En <em>\u201cSuperbloom\u201d<\/em> usted sugiere que el aumento de las tecnolog\u00edas de comunicaci\u00f3n no necesariamente produce mayor comprensi\u00f3n entre las personas. \u00bfPor qu\u00e9 la comunicaci\u00f3n permanente puede generar, en algunos casos, el efecto contrario?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014En The Shallows y The Glass Cage abord\u00e9 c\u00f3mo la distracci\u00f3n y la automatizaci\u00f3n erosionan el pensamiento profundo; en Superbloom me ocupo de los efectos sociales y pol\u00edticos de la saturaci\u00f3n informativa. Pens\u00e1bamos que democratizar la expresi\u00f3n reforzar\u00eda la democracia, pero con frecuencia sucede lo contrario: la l\u00f3gica de la atenci\u00f3n premia mensajes emocionales y r\u00e1pidos, lo que favorece cultos a la personalidad y candidatos que operan como influencers. Eso desplaza la deliberaci\u00f3n reflexiva que ser\u00eda la mejor gu\u00eda para elegir representantes y enfrentar problemas complejos.<\/p>\n<p><strong>\u2014Las redes sociales tienden a amplificar emociones r\u00e1pidas como la indignaci\u00f3n, el miedo o la ansiedad. \u00bfQu\u00e9 efectos tiene esa din\u00e1mica en la conversaci\u00f3n p\u00fablica? Podr\u00eda ser, al mismo tiempo, algo similar a lo que produjo la radio en los a\u00f1os 30 en Alemania con el surgimiento de Hitler.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014El caso de la d\u00e9cada de 1930 es ilustrativo: los nazis tomaron el control de la radio y distribuyeron receptores baratos sintonizados con emisiones oficiales. Cualquier medio nuevo puede servir para desafiar al poder o para reforzarlo si quienes detentan el poder lo controlan; la radio y la televisi\u00f3n ya lo demostraron, y hoy internet y las redes sociales repiten esa dualidad. Pueden facilitar la disidencia, pero tambi\u00e9n convertirse en m\u00e1quinas de propaganda cuando son apropiadas por fuerzas pol\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>\u2014El psic\u00f3logo social Jonathan Haidt ha vinculado el uso intensivo de redes sociales con el aumento de ansiedad y polarizaci\u00f3n entre los j\u00f3venes. \u00bfC\u00f3mo interpreta ese fen\u00f3meno desde su an\u00e1lisis de la cultura digital?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Haidt y otros estudios indican que, especialmente para los j\u00f3venes, el entorno de las redes puede ser desorientador y agravar problemas de identidad y salud mental. Eso plantea preguntas serias sobre la conveniencia de que los adolescentes tengan smartphones o cuentas en redes, o de si los tel\u00e9fonos deber\u00edan permitirse en las escuelas. Las redes empujan a presentarse permanentemente ante los dem\u00e1s y a convertir la vida en contenido, lo que genera ansiedad social. Los datos sobre mayor soledad, depresi\u00f3n y ansiedad en j\u00f3venes son preocupantes y reflejan un impacto que tambi\u00e9n se extiende a los adultos.<\/p>\n<p><strong>\u2014En <em>\u201cSuperbloom\u201d<\/em> usted escribe que, frente a la saturaci\u00f3n comunicativa del mundo digital, \u201cnecesitamos practicar m\u00e1s actos deliberados de excomunicaci\u00f3n\u201d. \u00bfQu\u00e9 significa exactamente esa idea y qu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n con la tecnolog\u00eda propone?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014En Superbloom propongo actos deliberados de &#8220;excomunicaci\u00f3n&#8221;: retirarse de la exposici\u00f3n continua del mundo digital. La tecnolog\u00eda nos distancia del mundo f\u00edsico y sensorial, y eso empobrece la vida. Excomunicarse implica pasar buena parte del d\u00eda sin pantallas, redes ni tel\u00e9fonos, y restablecer una interacci\u00f3n sensorialmente rica con personas y cosas reales. Es un retiro intencional que permite vivir de forma m\u00e1s plena que el refugio constante en el mundo espejo creado por las pantallas.<\/p>\n<p><strong>\u2014La expansi\u00f3n de las tecnolog\u00edas digitales multiplic\u00f3 las formas de conexi\u00f3n entre las personas, pero en paralelo muchos estudios registran un aumento de la soledad. \u00bfC\u00f3mo interpreta esa paradoja?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La paradoja surge porque sustituir la interacci\u00f3n presencial por la mediada reduce la satisfacci\u00f3n. Podemos estar en contacto con m\u00e1s gente y socializar todo el tiempo, pero la interacci\u00f3n por pantalla es una sombra de la experiencia cara a cara: falta lenguaje corporal, matices y atenci\u00f3n plena. Esa diferencia explica por qu\u00e9, aun conectados permanentemente, muchas personas se sienten m\u00e1s aisladas.<\/p>\n<p><strong>\u2014A lo largo de la historia, tecnolog\u00edas como la imprenta o el tel\u00e9grafo, la radio en la d\u00e9cada de los 30 como habl\u00e1bamos reci\u00e9n, no solo ampliaron la circulaci\u00f3n de informaci\u00f3n, sino que transformaron profundamente la cultura y la organizaci\u00f3n social. \u00bfLa revoluci\u00f3n digital representa una ruptura comparable o introduce un tipo de transformaci\u00f3n cualitativamente distinto?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La llegada de la radio y la televisi\u00f3n fue un cambio dram\u00e1tico; la revoluci\u00f3n digital no es necesariamente m\u00e1s radical, pero s\u00ed comparable en magnitud. La diferencia clave es que hoy la comunicaci\u00f3n masiva se personaliza: grandes empresas como Google o Meta producen contenidos masivos que, gracias a los algoritmos, se adaptan a cada individuo. Ya no compartimos experiencias medi\u00e1ticas comunes; cada persona recibe una versi\u00f3n distinta, cuidadosamente dise\u00f1ada para captar su atenci\u00f3n. Es otra transformaci\u00f3n medi\u00e1tica muy grande, con efectos dram\u00e1ticos pero diferentes a los de hace un siglo.<\/p>\n<p><strong>\u2014En <em>\u201cSuperbloom\u201d<\/em> usted examina la historia de las tecnolog\u00edas de comunicaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 patrones se repiten cuando aparece un nuevo medio y reconfigura la vida social?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Un patr\u00f3n recurrente es que las consecuencias no deseadas suelen superar a las previstas. La gente imagin\u00f3 usos distintos para tecnolog\u00edas previas y la realidad fue otra. Con la IA y otras herramientas sucede lo mismo: esperamos soluciones t\u00e9cnicas a problemas sociales y a menudo obtenemos efectos contrarios. La lecci\u00f3n es mantener escepticismo: no significa rechazar la tecnolog\u00eda, sino usarla con disciplina, preguntarnos para qu\u00e9 sirve realmente y someter su adopci\u00f3n a evaluaci\u00f3n institucional y pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>\u2014En <em>\u201cThe Big Switch\u201d <\/em>usted compara la revoluci\u00f3n digital con la electrificaci\u00f3n de la industria: un momento en que la energ\u00eda dej\u00f3 de generarse localmente y pas\u00f3 a distribuirse a trav\u00e9s de grandes redes. Cuando la computaci\u00f3n adopta esa misma l\u00f3gica de infraestructura, \u00bfqu\u00e9 cambia en la econom\u00eda, el poder tecnol\u00f3gico y la cultura?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014La analog\u00eda con la electrificaci\u00f3n muestra c\u00f3mo una infraestructura compartida centraliza el poder. La computaci\u00f3n en la nube ha desplazado capacidades antes locales hacia centros de datos controlados por gigantes tecnol\u00f3gicos. Eso transforma la din\u00e1mica del poder: en vez de descentralizar el control sobre la informaci\u00f3n, la infraestructura en nube ha concentrado poder econ\u00f3mico e informacional en manos de unos pocos operadores que influyen en la pol\u00edtica, la vida social y la circulaci\u00f3n del conocimiento.<\/p>\n<p><strong>\u2014Pero en relaci\u00f3n con esto, internet naci\u00f3 como una red descentralizada, pero el poder digital se ha concentrado en unas pocas plataformas capaces de organizar la informaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y la atenci\u00f3n de miles de millones de personas. \u00bfQu\u00e9 consecuencias culturales y pol\u00edticas tiene esa concentraci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Econ\u00f3micamente, ha intensificado la centralizaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de riqueza; en Estados Unidos observamos una concentraci\u00f3n de poder y riqueza que recuerda a fines del siglo XIX. Personas con enorme capital \u2014Elon Musk, Jeff Bezos, Sam Altman\u2014 han visto que su riqueza les otorga influencia pol\u00edtica. Est\u00e1 surgiendo una nueva clase tecnocr\u00e1tica que ejerce poder sobre la pol\u00edtica y la vida cotidiana. Hist\u00f3ricamente, esas concentraciones suelen provocar reacciones y demandas de cambio; no me sorprender\u00eda que ocurriera lo mismo ahora.<\/p>\n<p><strong>\u2014El investigador bielorruso Evgeny Morozov ha criticado lo que llama el \u201csolucionismo tecnol\u00f3gico\u201d: la tendencia, muy presente en Silicon Valley, a tratar problemas sociales complejos como si fueran simplemente problemas t\u00e9cnicos que pueden resolverse con una aplicaci\u00f3n o un algoritmo. \u00bfComparte ese diagn\u00f3stico sobre la cultura tecnol\u00f3gica contempor\u00e1nea?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Comparto la cr\u00edtica de Morozov: el solucionismo es real y peligroso. La idea de que los tecn\u00f3logos resolver\u00e1n con m\u00e1s tecnolog\u00eda todos los problemas que genera la tecnolog\u00eda soslaya la necesidad de instituciones pol\u00edticas y sociales que eval\u00faen y regulen. Delegar decisiones sociales a ingenieros sin contexto cultural suele agravar los problemas. Necesitamos que las instituciones democr\u00e1ticas formen parte de la evaluaci\u00f3n y el dise\u00f1o de soluciones tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>\u2014Silicon Valley siempre promovi\u00f3 la idea de que la tecnolog\u00eda ampliar\u00eda autom\u00e1ticamente la libertad, la creatividad y la democracia. A la luz de lo que vemos hoy, \u00bfqu\u00e9 aspectos de esa narrativa le parecen m\u00e1s problem\u00e1ticos?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014El error fue confundir una propiedad t\u00e9cnica con un resultado social. Pensamos que la descentralizaci\u00f3n t\u00e9cnica de la red se traducir\u00eda en descentralizaci\u00f3n y democratizaci\u00f3n social; en cambio, la realidad ha sido la concentraci\u00f3n de poder informativo y econ\u00f3mico en pocas empresas. Esa vasta red global, en lugar de dispersar el control, ha favorecido la creaci\u00f3n de monopolios informativos con un poder enorme sobre el flujo de informaci\u00f3n. No deber\u00edamos confundir las caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas con las consecuencias sociales.<\/p>\n<p><em><strong>Producci\u00f3n: Sol Bacigalupo.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><script>\n                !function(f,b,e,v,n,t,s)\n                {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n                    n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n                    if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n                    n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n                    t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n                    s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n                    'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\n                window.paywallConfig.facebook_pixel=\"1000228364089342\"\n            <\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>        El ensayista estadounidense formado en Harvard es una de las voces m\u00e1s inc\u00f3modas del debate cultural contempor\u00e1neo. Su libro \u201cThe Shallows\u201d, finalista del Premio Pulitzer y bestseller del \u201cNew York Times\u201d, abri\u00f3 un debate global sobre c\u00f3mo internet modifica nuestra forma de pensar. En su reciente \u201cSuperbloom\u201d examina los efectos de la tecnolog\u00eda en la esfera p\u00fablica.<br \/>\nEn esta entrevista sostiene que las redes sociales, lejos de hacernos m\u00e1s inteligentes y sociables, producen exactamente el efecto contrario, y advierte que si delegamos en la inteligencia artificial hasta la lectura y la escritura, corremos el riesgo de perder las capacidades de pensamiento cr\u00edtico que nos permiten comprender el mundo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4741,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[1589,1588,488,1587,572,1486],"class_list":["post-4739","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-google","tag-internet","tag-jorge-fontevecchia","tag-nicholas-carr","tag-periodismo-puro","tag-redes-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4739"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4739\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4740,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4739\/revisions\/4740"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4741"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}