{"id":33427,"date":"2026-11-06T02:15:05","date_gmt":"2026-11-06T05:15:05","guid":{"rendered":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=33427"},"modified":"2026-11-06T02:15:05","modified_gmt":"2026-11-06T05:15:05","slug":"juanita-larrauri-la-voz-de-las-mujeres-en-la-revolucion-de-evita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=33427","title":{"rendered":"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita"},"content":{"rendered":"<div class=\"art-column-w-lpadding pl-lg-5\">\n<p>Juana Larrauri naci\u00f3 el 12 de marzo de 1910 en una Buenos Aires que todav\u00eda ol\u00eda al queros\u00e9n de los faroles y al verd\u00edn de los adoquines. De ni\u00f1a nom\u00e1s, entendi\u00f3 que la radio era el espejo donde los humildes escuchaban sus dolores, pero tambi\u00e9n sus ilusiones: m\u00fasica e historias de amor. <\/p>\n<p>Juanita cantaba en la vereda, cantaba en la escuela, cantaba en las reuniones familiares de los domingos. Cuando apenas ten\u00eda 16, un guitarrista del barrio -hombre de confianza de su padre- la llev\u00f3 a que le tomen una prueba en Radio Nacional. La contrataron en el acto. Su voz era un torrente capaz de contener la respiraci\u00f3n agitada de los enamorados.<\/p>\n<div class=\"widget-text wp_widget_plugin_box ad-120\"><script>\n            window.googletag = window.googletag || {cmd: []};\n            googletag.cmd.push(function() {\n              googletag.defineSlot('\/213885654\/\/NS_Passback_inRead', [1,1], 'div-gpt-ad-614887525704b-0').addService(googletag.pubads());\n              googletag.pubads().enableSingleRequest();\n              googletag.pubads().collapseEmptyDivs();\n              googletag.enableServices();\n            });\n          <\/script><!-- \/213885654\/\/NS_Passback_inRead --><\/p>\n<div id=\"div-gpt-ad-614887525704b-0\">\n              <script>\n                googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-614887525704b-0'); });\n              <\/script>\n            <\/div>\n<\/div>\n<div class=\"widget_text col-7 entre-1 d-none d-sm-none d-md-block d-lg-block\" style=\"height:0\">\n<div class=\"textwidget custom-html-widget\"><script async src=\"https:\/\/securepubads.g.doubleclick.net\/tag\/js\/gpt.js\"><\/script><br \/>\n<script>\n  window.googletag = window.googletag || {cmd: []};\n  googletag.cmd.push(function() {\n    googletag.defineSlot('\/213885654\/nota_generico_desktop\/inArticle_desktop', [1, 1], 'div-gpt-ad-1665785398492-0').addService(googletag.pubads());\n    googletag.pubads().enableSingleRequest();\n    googletag.enableServices();\n  });\n<\/script><br \/>\n<!-- \/213885654\/nota_generico_desktop\/inArticle_desktop --><\/p>\n<div id=\"div-gpt-ad-1665785398492-0\">\n  <script>\n    googletag.cmd.push(function() { googletag.display('div-gpt-ad-1665785398492-0'); });\n  <\/script>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Ella misma contaba c\u00f3mo fue transformarse en cantante de tango en los a\u00f1os treinta. \u201cEstaba mal visto que una muchacha fuera artista. Todo el mundo pensaba que s\u00f3lo una cualquiera pod\u00eda dedicarse a las tablas. Por eso algunos se cre\u00edan con derecho a <em>afilarme<\/em>, y yo, muchas veces, ten\u00eda que salir del paso a trompada limpia. Por ejemplo, una vez le di un tremendo golpe en la mand\u00edbula a un famoso director, en presencia de don Jaime Yankelevich. No puedo decir el nombre de la persona, porque es muy conocida\u00bb<\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"375\" height=\"400\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-19.jpg\" alt=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita\" class=\"wp-image-1183788\" title=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita 1\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Ya Juanita perfumaba el aire desde los estudios radiales. Su modo de cantar era un bandone\u00f3n: rasposo en las orillas y tierno en el centro. Era una artista talentosa y se hizo muy amiga de Azucena Maizani, Agust\u00edn Magaldi, Mercedes Simone y Carlos Gardel. \u201cSi Gardel viviera, le aseguro que ser\u00eda peronista porque sent\u00eda un gran amor por los humildes y por su pueblo\u201d, arriesg\u00f3 sin titubeos en una entrevista con la revista Siete D\u00edas en 1973. Para sostener su p\u00e1lpito, Larrauri sol\u00eda rescatar una escena ocurrida durante un banquete de gala organizado en homenaje al Zorzal Criollo: \u201cGardel hab\u00eda pedido que dejaran una silla libre. Cuando todo el mundo estaba pendiente de qui\u00e9n ser\u00eda la dama a la que conceder\u00eda semejante honor, apareci\u00f3 el portero de su edificio y lo invit\u00f3 a sentarse a su lado. As\u00ed era Carlitos\u201d.<\/p>\n<p>Pero no toda era cantar. El bautismo pol\u00edtico de Juanita Larrauri ocurri\u00f3 en el barro de la lucha sindical profunda, a mediados de 1937. En el apogeo de su carrera, una huelga obrera despert\u00f3 su fibra social. Los trabajadores de una f\u00e1brica textil cercana a su casa, expuestos a la insalubridad de las c\u00e1maras de \u00e1cido que les destru\u00edan los pulmones, exig\u00edan la reducci\u00f3n de una hora en su jornada laboral y ganar un mango m\u00e1s. La mayor\u00eda eran empleadas mujeres, mano de obra barata. La cantante se involucr\u00f3 cuando su propio hermano, polic\u00eda bonaerense, recibi\u00f3 la orden oficial de la represi\u00f3n: \u00abDisuelva la huelga, a palos o a tiros\u00bb. Larrauri decidi\u00f3 actuar. Perge\u00f1\u00f3 una audaz estrategia de resistencia est\u00e9tica junto a las mujeres trabajadoras para visibilizar el reclamo. \u00abHab\u00edamos arreglado todo de tal manera que yo iba a la f\u00e1brica con otras compa\u00f1eras y les cort\u00e1bamos el pelo al ras hasta dejarlas peladas\u00bb, rememoraba la cantora. El impacto visual de la protesta funcion\u00f3 como un escudo y una proclama: \u00abPor eso siempre digo que me inici\u00e9 en la pol\u00edtica haciendo de peluquera\u00bb.<\/p>\n<h2>Evita Capitana<\/h2>\n<p><em>Las muchachas peronistas \/ con Evita triunfaremos \/ y con ella brindaremos \/ nuestra vida por Per\u00f3n\/ \u00a1Viva Per\u00f3n! \u00a1Viva Per\u00f3n!\/ Eva Per\u00f3n, tu coraz\u00f3n\/ nos acompa\u00f1a sin cesar \/ te prometemos nuestro amor \/ con juramento de lealtad<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\">\n<p>El destino le ten\u00eda reservado un escenario m\u00e1s grande a Juana Larrauri. En 1946, cuando el pa\u00eds era un terremoto de norte a sur, no dud\u00f3. Ella, que conoc\u00eda el hambre porque lo hab\u00eda entonado en cada letra de canillita y percanta, transform\u00f3 el micr\u00f3fono de la artista en el meg\u00e1fono de la militante. La aparici\u00f3n de Eva Per\u00f3n en su vida fue decisiva para tomar la decisi\u00f3n de abandonar el tango y convertirse en una de las arquitectas del Partido Peronista Femenino.<\/p>\n<p>Se conocieron en el despacho de Evita, quien la convoc\u00f3 como a tantas referentes sociales con un objetivo ambicioso y complejo: ser la delegada censista en Entre R\u00edos, un territorio dominado por el radicalismo y los conservadores. Ante la sorpresiva propuesta, Juanita intent\u00f3 excusarse con honestidad: \u00abSe\u00f1ora, yo de esto no entiendo nada, en mi vida me ocup\u00e9 de la pol\u00edtica\u2026\u00bb. Evita fue fulminante y no dej\u00f3 margen: \u00ab\u00bfUsted es argentina, es patriota y quiere al pueblo?\u00bb. Al recibir la respuesta afirmativa de Larrauri, sell\u00f3 la discusi\u00f3n con una orden clara: \u00abBueno, entonces yo le voy a explicar y usted lo va a hacer\u00bb. El asombro aument\u00f3 cuando Per\u00f3n interrumpi\u00f3 el encuentro. \u00abMir\u00e1, Juan, quer\u00eda mandarla a Entre R\u00edos a Juanita. \u00bfQu\u00e9 te parece?\u00bb. Entre risas, el General bendijo la designaci\u00f3n con su estilo: \u00abUuuuyyyy, pobre\u2026 Pero no importa, porque ella agarra la guitarra y los derrota cantando\u00bb. La an\u00e9cdota la cont\u00f3 cientos de veces la propia Larrauri.<\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2-1024x683.jpg\" alt=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita\" class=\"wp-image-1183782\" srcset=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2-400x267.jpg 400w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2-500x333.jpg 500w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-y-evita-2.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" title=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita 2\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Los muchachos ya ten\u00edan su marcha y las mujeres necesitaban la suya. As\u00ed como Hugo del Carril se transform\u00f3 en el cantor del General, Juanita le puso el cuerpo y el alma a \u00abEvita Capitana\u00bb. Su sonoridad, filosa como una navaja y ancha como una plaza colmada, se grab\u00f3 para siempre en el coraz\u00f3n de las trabajadoras. <\/p>\n<p>Si la identidad del movimiento obrero se hab\u00eda fundado sobre los compases de una marcha tradicional, la irrupci\u00f3n de las mujeres exig\u00eda su propia letra. All\u00ed es donde la figura de Larrauri emerge con una centralidad mucho m\u00e1s disruptiva. Hugo le cantaba al despliegue colectivo desde el foco de la escena masculina; Juanita, en cambio, se convirti\u00f3 en la garganta viva de una revoluci\u00f3n dentro de la revoluci\u00f3n. Interpretar \u00abEvita Capitana\u00bb no fue para ella un mero ejercicio de acompa\u00f1amiento orquestal, sino el acto fundacional de ponerle m\u00fasica al protagonismo pol\u00edtico de las trabajadoras. Mientras la marcha tradicional ordenaba las filas masculinas, la voz de Juanita plante\u00f3 un poder nuevo, demostrando que la mitad de la patria ya no iba a cantar bajito ni a pedir permiso para marchar en la primera l\u00ednea de su propia lucha.<\/p>\n<h2>El Congreso, la c\u00e1rcel y los rosales<\/h2>\n<p>La capacidad, el talento y la m\u00edstica de Juana Larrauri la llevaron a las bancas del Congreso. En las hist\u00f3ricas elecciones de 1951, donde las mujeres votaron por primera vez, ella fue elegida senadora nacional. En aquel recinto m\u00e1s machista y con menos c\u00f3digos que la noche arrabalera , se mov\u00eda como un duende. <\/p>\n<p>El golpe de Estado del 55 la despoj\u00f3 de su cargo, pero jam\u00e1s de su dignidad. Juanita pas\u00f3 de la luz del Senado a la sombra de la penitenciar\u00eda de Humberto Primo. En los pabellones, junto a otras compa\u00f1eras, su voz segu\u00eda sonando bajito, como un faro en medio de la niebla. Al salir, se convirti\u00f3 en uno de los motores fundamentales de la Resistencia Peronista. Durante los diecisiete a\u00f1os de proscripci\u00f3n y silencio, cuando nombrar a Per\u00f3n o a Evita era un delito, Larrauri fue uno de los tantos correos m\u00f3viles secretos, puentes de carne y hueso que un\u00edan el exilio de Madrid con las bases de los gremios y las unidades b\u00e1sicas de los barrios del conurbano. En 1972, canosa pero con los ojos encendidos por el mismo fuego, integr\u00f3 la comitiva consagrada que acompa\u00f1\u00f3 a Per\u00f3n en el avi\u00f3n del retorno definitivo. Entre tantos otros, comparti\u00f3 aquel vuelo con Hugo del Carril.<\/p>\n<div class=\"img-container mt-3\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1-1024x683.jpg\" alt=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita\" class=\"wp-image-1183783\" srcset=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1-400x267.jpg 400w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1-500x333.jpg 500w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1-767x511.jpg 767w, https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-1.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" title=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita 3\"><\/figure>\n<\/div>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, el voto popular la regres\u00f3 al Senado, hasta que la fatalidad hist\u00f3rica de la Argentina volvi\u00f3 a cruzarse en el tr\u00e1gico marzo de 1976. Otra vez depuesta, otra vez perseguida.<\/p>\n<p>Sus \u00faltimos a\u00f1os, hasta su muerte en febrero de 1990, los pas\u00f3 en el ostracismo voluntario de su casa de Ezpeleta, frente a las v\u00edas del tren, donde el golpeteo constante de los vagones contra los rieles le sonaba parecido al piano de Pugliese marcando el comp\u00e1s de La Yumba. All\u00ed levant\u00f3 un santuario dom\u00e9stico a Evita, donde le rezaba todos los d\u00edas: \u201cNo s\u00e9 c\u00f3mo explicarlo\u2026 es como si la se\u00f1ora en mi casa fuera un mensaje de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 de lo \u00faltimo que se jact\u00f3 Juanita Larrauri fue de sus rosales, que crec\u00edan m\u00e1s sanos y perfumados que los de cualquier vecino. El secreto, dec\u00eda ella con ternura, era que cada 26 de julio se tomaba el colectivo hasta Avenida del Libertador y Austria, la esquina del Palacio Unzu\u00e9 donde muri\u00f3 Evita, para recoger un pu\u00f1ado de tierra y alimentar sus plantas. Las rosas de Juanita florec\u00edan como ningunas en su peque\u00f1o jard\u00edn de los milagros.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><img fetchpriority=\"high\" src=\"https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-500x333.jpg\" alt=\"Juanita Larrauri, la voz de las mujeres en la revoluci\u00f3n de Evita\" width=\"767\" height=\"511\" loading=\"eager\" decoding=\"sync\" class=\"img-fluid w-100\" srcset=\"\n                                                https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-400x267.jpg 500w,\n                                                https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1-767x511.jpg 767w,\n                                                https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/juanita-larrauri-1.jpg 1200w\n                                            \" sizes=\"\n                                                (max-width: 650px) 500px,\n                                                (max-width: 1000px) 767px,\n                                                1200px\n                                            \"><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juana Larrauri naci\u00f3 el 12 de marzo de 1910 en una Buenos Aires que todav\u00eda ol\u00eda al queros\u00e9n de los faroles y al verd\u00edn de los adoquines. 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