{"id":27009,"date":"2026-09-18T15:00:21","date_gmt":"2026-09-18T18:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=27009"},"modified":"2026-09-18T15:00:21","modified_gmt":"2026-09-18T18:00:21","slug":"a-20-anos-de-la-desaparicion-de-julio-lopez-ultimas-horas-pistas-falsas-y-la-provocacion-de-etchecolatz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=27009","title":{"rendered":"A 20 a\u00f1os de la desaparici\u00f3n de Julio L\u00f3pez: \u00faltimas horas, pistas falsas y la provocaci\u00f3n de Etchecolatz"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div class=\"body-noticia clearfix text-formatted field field--name-body field--type-text-with-summary field--label-hidden field__item\">\n<p>Cuando se cumplen veinte a\u00f1os de la segunda desaparici\u00f3n forzada de Jorge Julio L\u00f3pez, la causa que la investiga, radicada en el Juzgado Federal N\u00b01 de La Plata, sigue sin tener avances sustanciales. Nada se sabe con certeza sobre las circunstancias de su secuestro ni tampoco se conoce la identidad de sus perpetradores. No hay detenidos y mucho menos condenados por un hecho que se ha convertido en una de las mayores deudas de la democracia en materia de derechos humanos. La fecha de su desaparici\u00f3n no puede tomarse a la ligera: ese lunes 18 de septiembre de 2006, L\u00f3pez ten\u00eda previsto asistir a la lectura de los alegatos finales del juicio por cr\u00edmenes de lesa humanidad que se desarrollaba en la sala de tribunal improvisada en el Palacio Municipal, que ten\u00eda al comisario general Miguel Etchecolatz entre los principales acusados.<\/p>\n<p>Durante las audiencias, su testimonio sobre los cr\u00edmenes del polic\u00eda que fue la mano derecha del genocida Ram\u00f3n Camps en la polic\u00eda bonaerense hab\u00eda sido claro y contundente. A los 76 a\u00f1os, L\u00f3pez se sent\u00eda en paz por haber cumplido con una promesa que hab\u00eda hecho tres d\u00e9cadas antes: la de contar su calvario y los de sus compa\u00f1eros, aquellos que no hab\u00edan tenido la fortuna de sobrevivir.<\/p>\n<p>Cuando en 2003, por iniciativa del entonces presidente, N\u00e9stor Kirchner, el Congreso Nacional derog\u00f3 las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, que brindaban impunidad a la enorme mayor\u00eda de los cr\u00edmenes de lesa humanidad cometidos durante la \u00faltima dictadura, L\u00f3pez supo que podr\u00eda decir en un tribunal lo que hab\u00eda visto, o\u00eddo y sufrido, y tambi\u00e9n se\u00f1alar a los responsables. Sobre todo a Etchecolatz, el responsable operativo de una enorme red de centros clandestinos de detenci\u00f3n y tortura donde hab\u00edan desaparecido miles de personas. L\u00f3pez declar\u00f3 el 28 de junio de 2006 y su testimonio fue uno de los m\u00e1s impactantes de todo el proceso judicial.<\/p>\n<p>Dos meses y medio despu\u00e9s, L\u00f3pez no quer\u00eda perderse los alegatos y se lo dijo a su familia. \u201cEsa tarde (la del domingo 17 de septiembre) casi no hablamos del juicio, nada m\u00e1s que para arreglar con qui\u00e9nes iba a ir, porque yo me iba a Buenos Aires y no pod\u00eda acompa\u00f1arlo. A la ma\u00f1ana, mi viejo se hab\u00eda comunicado con Nilda Eloy (ex detenida-desaparecida y militante de derechos humanos) para ver cu\u00e1ntas personas lo iban a acompa\u00f1ar. Hab\u00edamos arreglado que mi primo Hugo pasaba a buscarlo a las 9 de la ma\u00f1ana a mi hermano Gustavo y que ellos lo llevar\u00edan a la Municipalidad, donde a las 10 empezaba el juicio\u201d, le cont\u00f3 su hijo Rub\u00e9n al autor de esta nota en una charla que mantuvimos hace ya cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>La noche del domingo 17 Jorge Julio L\u00f3pez se acost\u00f3 expectante y quiz\u00e1s antes de dormirse haya recordado una vez m\u00e1s, los dolorosos meses de su vida durante los cuales fue un detenido-desaparecido en La Cacha.<\/p>\n<p><strong>Secuestrado por la dictadura<\/strong><\/p>\n<p>Alba\u00f1il de oficio y militante peronista por convencimiento, Jorge Julio L\u00f3pez ten\u00eda 46 a\u00f1os cuando cay\u00f3 en las garras de los grupos de tareas de la dictadura, fue torturado y permaneci\u00f3 detenido ilegalmente en varios centros clandestinos de la provincia de Buenos Aires. Lo secuestraron la noche del 27 de octubre de 1976 durante un gran operativo en Los Hornos, junto a otros militantes peronistas. A la cabeza de los grupos de tareas que se desplegaron esa noche estaba Miguel Etchecolatz, director de Investigaciones de la Polic\u00eda Bonaerense.<\/p>\n<p>Lo tuvieron detenido-desaparecido durante casi seis meses en las mazmorras de cuatro centros clandestinos, los conocidos como Cuatrerismo, Pozo de Arana, Comisar\u00eda Quinta y Comisar\u00eda Octava. All\u00ed hab\u00eda sido torturado y tambi\u00e9n hab\u00eda presenciado varios asesinatos, entre ellos los de sus compa\u00f1eros de militancia en Los Hornos, Patricia Dell\u2019Orto y Ambrosio Francisco de Marco. L\u00f3pez hab\u00eda sobrevivido y el 4 de abril de 1977, cinco meses y cinco d\u00edas despu\u00e9s de su secuestro, fue \u201cblanqueado\u201d y puesto \u201ca disposici\u00f3n del Poder Ejecutivo\u201d en la Unidad 9 de La Plata, de donde fue liberado el 25 de junio de 1979.<\/p>\n<p>Lo que vivi\u00f3 durante esos meses de detenci\u00f3n clandestina fue lo que casi tres d\u00e9cadas despu\u00e9s relat\u00f3 como testigo ante el Tribunal Oral Federal n\u00famero 1 de La Plata. En su testimonio reconoci\u00f3 a Etchecolatz como uno de los represores que lo hab\u00edan torturado y tambi\u00e9n lo se\u00f1al\u00f3 como el autor material del asesinato de Patricia Dell\u2019Orto. \u201cPatricia le gritaba: \u2018\u00a1No me maten, ll\u00e9venme a una c\u00e1rcel pero no me maten, quiero criar a mi nenita, mi hija!\u2019, y ellos no, la sacaron. Y van a ver ustedes si alg\u00fan d\u00eda encuentran el cad\u00e1ver o la cabeza, que tiene el tiro metido de ac\u00e1 y le sale por ac\u00e1. Buum otro tiro\u201d, cont\u00f3 ante los jueces mientras se\u00f1alaba con un dedo el centro de su frente.<\/p>\n<p>A medida que avanzaba en su relato se lo ve\u00eda emocionado y por momentos tembloroso, pero firmemente decidido a contar los hechos de los que hab\u00eda sido testigo. En uno de los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos de la declaraci\u00f3n cont\u00f3: \u201cPens\u00e9: \u2018Si un d\u00eda salgo y lo encuentro a Etchecolatz, yo lo voy a matar\u2019. As\u00ed pensaba, pero despu\u00e9s me dije, qu\u00e9 voy a matar a una porquer\u00eda como esa, a un asesino serial. Etchecolatz personalmente dirigi\u00f3 esa matanza\u201d.<\/p>\n<p>Antes de sentarse frente a los jueces, debi\u00f3 vencer los temores de su familia, sobre todo de su mujer. \u201cMi vieja le dec\u00eda \u2018no vayas a declarar\u2019. Era por miedo de que le pasara algo, ten\u00edamos miedo de que le pasara algo a nivel mental, de que se desequilibrara, no pensamos que lo pod\u00edan secuestrar\u201d, le cont\u00f3 su hijo al cronista en aquella charla. Pero Jorge Julio L\u00f3pez se mantuvo inflexible, ten\u00eda una promesa que cumplir y por eso dio su testimonio. Y tambi\u00e9n por eso el lunes 18 estaba decidido a escuchar los alegatos y despu\u00e9s el fallo de los jueces. \u201cQuer\u00eda ver la condena a Etchecolatz, que fue la que lamentablemente no pudo ver\u201d, agreg\u00f3 Rub\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Desaparecido en democracia<\/strong><\/p>\n<p>El lunes 18 a la ma\u00f1ana, cuando Hugo, el hermano de Rub\u00e9n, se despert\u00f3, Jorge Julio L\u00f3pez ya no estaba en la casa. En un primer momento, nadie sospech\u00f3 que pod\u00eda tratarse de un secuestro. \u201cFue impensado lo que pas\u00f3, en ese momento lo primero que pensamos era que le hab\u00eda pasado algo mental, porque pens\u00e1bamos que esas cosas, las desapariciones, ya no pasaban, pero pas\u00f3\u201d, cont\u00f3 Rub\u00e9n. Una de las hip\u00f3tesis que se manejaron despu\u00e9s fue que alguien lo enga\u00f1\u00f3 para que saliera de la casa, porque lo acordado era que esperar\u00eda all\u00ed a que llegara Gustavo, el sobrino, para llevarlo junto con Hugo en su auto hasta la sede del tribunal.<\/p>\n<p>Al tratar de reconstruir sus \u00faltimos pasos se supo que cinco personas lo hab\u00edan visto caminar por la calle, cerca de su casa, la \u00faltima fue la propietaria de una verduler\u00eda de la calle 137 entre 66 y 67, en Los Hornos. A partir de all\u00ed, nadie m\u00e1s lo vio, aunque despu\u00e9s se pudo determinar que hab\u00eda caminado otras dos cuadras desde ese lugar. Los perros de la polic\u00eda olfatearon su rastro hasta el frente de una casa en 135, 66 y 67 y ah\u00ed lo perdieron. Se cree que all\u00ed lo obligaron a subir a un auto, pero no se pudo encontrar ning\u00fan testigo que lo confirmara. La segunda desaparici\u00f3n de Jorge Julio L\u00f3pez estaba consumada.<\/p>\n<p>Desde un primer momento los organismos de derechos humanos sostuvieron que se trataba de un delito en el que hab\u00edan participado miembros de las fuerzas de seguridad retirados y en actividad. Despu\u00e9s hubo decenas de pistas falsas, un cad\u00e1ver quemado que no era el de L\u00f3pez y una investigaci\u00f3n policial plagada de errores que, m\u00e1s que avanzar, termin\u00f3 destruyendo todo tipo de indicios. Las sospechas de que existi\u00f3 un encubrimiento muy bien planificado contin\u00faan hasta hoy.<\/p>\n<p><strong>La \u00faltima provocaci\u00f3n de Etchecolatz<\/strong><\/p>\n<p>L\u00f3pez llevaba m\u00e1s de ocho a\u00f1os desaparecido sin que la investigaci\u00f3n realizara ning\u00fan avance concreto cuando, a fines de octubre de 2014, el genocida Miguel Etchecolatz enfrent\u00f3 el tramo final de otro juicio como acusado, nuevamente frente a un tribunal presidido por Carlos Rozanski. En el momento en que se le\u00eda la sentencia que lo condenaba a prisi\u00f3n perpetua, el ex jefe de Investigaciones de la Bonaerense tom\u00f3 un peque\u00f1o papel y lo despleg\u00f3. Al terminar la lectura del fallo, pretendi\u00f3 entreg\u00e1rselo al tribunal, pero los jueces se lo impidieron.<\/p>\n<p>Leo Vaca, fot\u00f3grafo de la agencia Infojus que estaba cubriendo el juicio hizo foco con su c\u00e1mara en el papelito y dispar\u00f3. En el papel, Etchecolatz hab\u00eda escrito, de pu\u00f1o y letra: \u201cJorge Julio L\u00f3pez\u201d. El reportero gr\u00e1fico lo relat\u00f3 as\u00ed: \u201cEl corralito estaba tapado por guardias, era dif\u00edcil de fotografiar. En un momento, uno de ellos se corri\u00f3 y vi c\u00f3mo Etchecolatz mir\u00f3 fijamente a Estela (de Carloto) y a otros familiares. Entonces con sus dedos de la mano derecha empez\u00f3 a tamborilear sobre la rodilla y sac\u00f3 un papelito. En ese momento, observo que dice \u00b4Jorge Julio L\u00f3pez\u00b4. No pude creer lo que estaba viendo. Despu\u00e9s se levant\u00f3 y se lo quiso entregar a los jueces, pero no lo dejaron. Mostr\u00e9 la foto a otros colegas y a la gente que estaba all\u00ed y se mord\u00edan los labios de la bronca. Fue un esc\u00e1ndalo\u201d.<\/p>\n<p>El genocida Miguel Etchecolatz muri\u00f3 el 2 de julio de 2022, cuando purgaba una condena de prisi\u00f3n perpetua. Nunca explic\u00f3 si aquella anotaci\u00f3n fue un mensaje sobre la suerte corrida por L\u00f3pez o una provocaci\u00f3n dirigida a las v\u00edctimas. Lo que sab\u00eda se lo llev\u00f3 a la tumba, haciendo uso del silencio como \u00faltimo y perverso m\u00e9todo de tortura.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se cumplen veinte a\u00f1os de la segunda desaparici\u00f3n forzada de Jorge Julio L\u00f3pez, la causa que la investiga, radicada en el Juzgado Federal N\u00b01 de La Plata, sigue sin tener avances sustanciales. Nada se sabe con certeza sobre las circunstancias de su secuestro ni tampoco se conoce la identidad de sus perpetradores. 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