{"id":19074,"date":"2026-07-26T18:06:25","date_gmt":"2026-07-26T21:06:25","guid":{"rendered":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=19074"},"modified":"2026-07-26T18:06:25","modified_gmt":"2026-07-26T21:06:25","slug":"juzgan-en-santa-fe-el-abandono-de-las-infancias-en-la-dictadura-como-delito-de-lesa-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=19074","title":{"rendered":"Juzgan en Santa Fe el abandono de las infancias en la dictadura como delito de lesa humanidad"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div class=\"body-noticia clearfix text-formatted field field--name-body field--type-text-with-summary field--label-hidden field__item\">\n<p>Verano de 1980. Ocaso de la dictadura. Van cuatro a\u00f1os de exilio interno para Arnaldo Catalino P\u00e1ez, su compa\u00f1era Juana Tomasa Medina y sus hijos: Mario, M\u00f3nica, Ram\u00f3n, Carlos, Alberto, C\u00e9sar y Ceferino. El 15 de febrero de ese a\u00f1o la familia estaba trabajando en un horno de ladrillos cerca de Lima, provincia de Buenos Aires, predio donde tambi\u00e9n viv\u00edan.<\/p>\n<p>Cerca del mediod\u00eda, una veintena de hombres armados y vestidos de civil irrumpieron desde los maizales que rodeaban la ladriller\u00eda. Golpearon a Juana, que estaba embarazada de tres meses, y a Mario, que ten\u00eda 14 a\u00f1os. La patota preguntaba por Catalino (como le dec\u00edan a Arnaldo) y ellos respond\u00edan que hab\u00eda ido al m\u00e9dico. No les creyeron y los siguieron golpeando. Finalmente, Catalino lleg\u00f3 del m\u00e9dico. Le golpearon la cabeza con un arma. Despu\u00e9s, secuestraron a la pareja y al joven de 14 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los hijos m\u00e1s peque\u00f1os quedaron solos, al cuidado de M\u00f3nica, que ten\u00eda 12 a\u00f1os. Ceferino, que entonces ten\u00eda un a\u00f1o y estaba en per\u00edodo de lactancia, testific\u00f3: \u201cEst\u00e1bamos muy desamparados. No recibimos ayuda de nadie. Y ella (M\u00f3nica) se vio obligada a trabajar con m\u00e1quinas muy pesadas para que tengamos un sustento\u201d.<\/p>\n<p>La patota estaba conformada por miembros del Departamento de Informaciones D2 de la Polic\u00eda de Santa Fe, con sede en la capital provincial. Tambi\u00e9n particip\u00f3 del operativo el entonces secretario judicial V\u00edctor Brusa.<\/p>\n<p>Buscaban a Catalino por su militancia sindical. En la d\u00e9cada de 1970, \u00e9l y otros militantes, hab\u00edan conformado la agrupaci\u00f3n sindical La Lucha en el frigor\u00edfico donde trabajaban, en la localidad santafesina de Nelson. La Lucha estaba ligada al sindicalismo combativo, que por aquellos a\u00f1os era representado por la figura de Agust\u00edn Tosco. Reclamaban mejores condiciones de trabajo para los obreros.<\/p>\n<p>Los integrantes de la organizaci\u00f3n viv\u00edan en la vecina localidad de Laguna Paiva. Con el tiempo, Catalino comenz\u00f3 a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). En 1976, tras el golpe de Estado y sabi\u00e9ndose perseguido, dej\u00f3 su casa en Laguna Paiva y mantuvo un exilio interno por Corrientes, Entre R\u00edos y Buenos Aires. Siempre iba con su familia.<\/p>\n<p>Invierno de 2026. Por primera vez, se juzga en Santa Fe el abandono de persona cometido contra las infancias como delito de lesa humanidad por aquellos cr\u00edmenes ocurridos en 1980. Entre los acusados hay tres ex polic\u00edas de Santa Fe y un ex juez federal. Se trata del juicio Laguna Paiva II, que debe su nombre a la localidad santafesina de donde proced\u00edan las y los sobrevivientes. La causa se tramita en el Tribunal Oral Criminal Federal de Santa Fe y se investiga el abandono de once ni\u00f1as y ni\u00f1os y el secuestro de otros cinco.<\/p>\n<p>El juicio se desprende de la Causa Chartier (o Laguna Paiva I) que, en 2021, culmin\u00f3 con la condena de seis ex polic\u00edas provinciales por allanamientos ilegales, privaci\u00f3n ilegal de la libertad y aplicaci\u00f3n de tormentos contra 11 militantes sindicales oriundos de Laguna Paiva (localidad situada a 40 kil\u00f3metros de Santa Fe) y contra el hijo de uno de ellos, de 14 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante ese primer juicio, testificaron las y los familiares de Arnaldo Catalino P\u00e1ez, fallecido en 2016. A trav\u00e9s de esos testimonios qued\u00f3 en evidencia que, para secuestrarlo, violentaron a toda su familia: hermanos, hermanas, cu\u00f1ados, cu\u00f1adas, hijas e hijos y sobrinos. Y que, en ese camino, las infancias fueron blanco de la crueldad de la patota.<\/p>\n<p>A instancias de la querella, representada por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Rosario, se pidi\u00f3 que se investiguen esos hechos. En ese reclamo participaron tambi\u00e9n otros organismos de derechos humanos, como el Foro Contra la Impunidad y por la Justicia de Santa Fe. Finalmente, el juicio Laguna Paiva II comenz\u00f3 el pasado 5 de mayo.<\/p>\n<p>Los imputados son el ex juez federal de Santa Fe V\u00edctor Brusa y tres ex polic\u00edas: Eduardo Enrique Riuli, Oscar Cayetano Valdez y Antonio Parvellotti. Los tres \u00faltimos prestaban servicio en el Departamento de Informaciones \u201cD2\u201d de la Polic\u00eda de Santa Fe, en cuya sede permanecieron secuestrados algunos de los sobrevivientes de estos hechos y, tal como se acredit\u00f3 en el primer juicio, sus integrantes fueron parte de los secuestros y allanamientos de las viviendas donde viv\u00edan los militantes y sus familias.<\/p>\n<p>Si bien el ex juez Brusa fue nombrado en 2021, en reiterados testimonios, como una de las personas que realiz\u00f3 los secuestros y que oblig\u00f3 a firmar testimonios bajo tormentos, ni siquiera fue citado como testigo. En 1980 era secretario del Juzgado Federal (a cargo del juez Miguel \u00c1ngel Quirelli). En la Causa Brusa (de 2009) y Brusa II (de 2014) varios sobrevivientes del terrorismo de Estado lo se\u00f1alaron como responsable de apremios ilegales y de otros delitos de lesa humanidad. Hasta ser juzgado y condenado, Brusa ascendi\u00f3 en su carrera judicial y lleg\u00f3 a ser juez federal de Santa Fe. Su participaci\u00f3n muestra la complicidad del Poder Judicial con el accionar de la Polic\u00eda y de los militares en la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>El caso de Riuli tambi\u00e9n es emblem\u00e1tico porque vive en Laguna Paiva, a pocas cuadras de la casa de la familia P\u00e1ez. La familia denunci\u00f3 que durante a\u00f1os vivi\u00f3 con miedo y amenazada. Riuli, adem\u00e1s de ser polic\u00eda, ten\u00eda programas de radio y de televisi\u00f3n y animaba las fiestas de la ciudad. Varios testigos pudieron ubicarlo en los secuestros, en los sitios donde estuvieron privados de su libertad y en las sesiones de tortura justamente porque lo conoc\u00edan de Laguna Paiva. Por esos hechos ya tiene una condena, del juicio Laguna Paiva I.<\/p>\n<p>Valdez tambi\u00e9n cuenta con una condena previa por el asesinato, en 1977, de cuatro militantes de Montoneros en la ciudad de Santa Fe, en la causa conocida como Balla. Y Antonio Parvelotti, subjefe del D2, no hab\u00eda sido juzgado hasta entonces por delitos de lesa humanidad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del abandono de persona y el secuestro de las infancias, se juzgan otros delitos como secuestros y aplicaci\u00f3n de tormentos contra los mismos militantes que fueron querellantes en Laguna Paiva I, en delitos que no fueron incorporados en ese tramo.<\/p>\n<p>Concluida la etapa testimonial, esta semana los abogados de la querella (Julia Giordano, Noelia Zarza y Federico Pagliero, de la APDH Rosario) y el Ministerio P\u00fablico Fiscal (representado por el auxiliar fiscal Nicol\u00e1s Sacco), presentaron sus alegatos. Tambi\u00e9n pidieron las penas para los imputados. La querella pidi\u00f3 el m\u00e1ximo de la escala penal, 25 a\u00f1os para cada uno. Por su parte, la Fiscal\u00eda pidi\u00f3 22 a\u00f1os para Parvelotti, 20 para Riuli, 18 para Brusa y 12 para Valdez.<\/p>\n<p>Mario P\u00e1ez, el joven secuestrado con 14 a\u00f1os, recuerda a su padre como un \u201cmilitante apasionado\u201d. Durante su testimonio en el juicio Laguna Paiva I, expres\u00f3: \u201cMi padre fue perseguido por sus ideales, porque era un hombre que iba siempre al frente. Se manifestaba como lo hacen hoy los militantes pol\u00edticos: cortando una calle o exigiendo a la patronal a trav\u00e9s de un paro que mejoren su nivel salarial\u201d.<\/p>\n<p>Tras el secuestro, Catalino, Juana y su hijo fueron sometidos a tormentos y permanecieron secuestrados en dependencias del circuito represivo de la ciudad de Santa Fe. En el caso de Juana, estuvo en La Casita (centro clandestino de detenci\u00f3n ubicado en las afueras de Santa Fe, probablemente en Santo Tom\u00e9, pero que a\u00fan no fue ubicado); pas\u00f3 por la sede del D2 y finalmente por la Guardia de Infanter\u00eda Reforzada; fue liberada un mes y medio despu\u00e9s. Mario estuvo dos meses secuestrado en el D2. Catalino pas\u00f3 por La Casita, por el D2 y despu\u00e9s fue trasladado al penal de Rawson. Pas\u00f3 por otras c\u00e1rceles federales como La Plata y Devoto y recuper\u00f3 su libertad en 1984.<\/p>\n<p><strong>Contra toda una familia<\/strong><\/p>\n<p>Una hermana de Catalino (Mar\u00eda Ceferina P\u00e1ez) estaba casada con un hermano de Juana (Luis Santiago Medina) y otra hermana de Juana (Elba Medina) estaba casada con otro hermano de Catalino (Miguel Guilfredo Medina).<\/p>\n<p>Mar\u00eda Ceferina y Luis Santiago ten\u00edan cinco hijos de entre 14 y 6 a\u00f1os y viv\u00edan en Esperanza, a 40 kil\u00f3metros de Santa Fe. Elba y Miguel Guilfredo ten\u00edan cuatro hijos de entre 15 y 4 a\u00f1os y viv\u00edan en Esteban Rams, al norte de la provincia, a unos 250 kil\u00f3metros de la capital. Ramona y Marciana P\u00e1ez, hermanas de Catalino, tambi\u00e9n viv\u00edan en el norte de Santa Fe, en Ceres y en Huanqueros, respectivamente.<\/p>\n<p>Para secuestrar a Catalino, la patota del D2 fue primero por sus familiares. Realiz\u00f3 operativos en Esperanza y en Esteban Rams y secuestr\u00f3 a Ramona y a Marciana. Todos los hechos tuvieron lugar entre el 8 y el 15 de febrero de 1980. Para averiguar el paradero de Catalino, torturaron a su hermano Miguel Guilfredo y a su hija Graciela, de 15 a\u00f1os. Despu\u00e9s secuestraron a Elba, a Miguel, a Graciela y a los hijos menores: Miguel (8), Jos\u00e9 Santiago (5) y Rodolfo (3). Elba y sus hijos permanecieron secuestrados en la Guardia de Infanter\u00eda Reforzada, en la ciudad de Santa Fe. Miguel estuvo en el D2.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Ceferina P\u00e1ez y Luis Medina tambi\u00e9n fueron secuestrados. Sus hijas, Ramona Beatriz (14 a\u00f1os) y Mar\u00eda Susana (12), quedaron abandonadas, cuidando a sus hermanos peque\u00f1os: Mario (11 a\u00f1os), Ram\u00f3n (8) y Miguel Santiago (6).<\/p>\n<p>Tanto en los allanamientos de Esteban Rams como de Esperanza y de Lima, la patota destroz\u00f3 todo lo que hab\u00eda en el lugar. Las ni\u00f1as y los ni\u00f1os no solo quedaron despojados del cuidado de sus padres, sino tambi\u00e9n sin medios para subsistir. Los hermanos mayores, como M\u00f3nica P\u00e1ez, Ram\u00f3n P\u00e1ez y Susana Medina, debieron trabajar para obtener dinero y alimentar a sus hermanos.<\/p>\n<p>Durante su testimonio ante el tribunal, Carlos P\u00e1ez expres\u00f3: \u201cNo ten\u00edamos otra persona porque est\u00e1bamos solos a cargo de mi hermana de 12 a\u00f1os. Yo valoro mucho todo el esfuerzo de mi hermana, porque con esa edad se hizo cargo de todo. No nos solt\u00f3 la mano, nos cuid\u00f3 como una madre\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Susana, que tuvo que empezar a trabajar de ni\u00f1era, record\u00f3 que iba a la Comisar\u00eda de Esperanza a preguntar por su mam\u00e1. En esos d\u00edas, a su hermano Mario lo operaron de apendicitis. Tambi\u00e9n en esos d\u00edas, observaba que personas de civil merodeaban la casa. Sobre todo de noche. Era la gente que se hab\u00eda llevado a su madre. Cuando los ve\u00eda, les preguntaba ad\u00f3nde la hab\u00edan llevado. Un d\u00eda esos mismos hombres la subieron a un Falcon y la llevaron a Santa Fe. La mantuvieron en un departamento y luego la llevaron por distintas comisar\u00edas. No reconoci\u00f3 a quienes la secuestraron. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s, la dejaron en una garita de colectivos para que vuelva a Esperanza.<\/p>\n<p>Su prima M\u00f3nica tambi\u00e9n fue a la Comisar\u00eda de Lima a preguntar por sus padres. Pero le respondieron que lo m\u00e1s probable era que estuvieran muertos.<\/p>\n<p>Graciela, de 15 a\u00f1os, estuvo secuestrada en el circuito represivo de Santa Fe. En un momento empezaron a preguntarle sobre su t\u00edo Catalino, si conoc\u00eda m\u00e1s gente. Escuch\u00f3 que sonaba una m\u00e1quina de escribir y un apodo: \u201cdoctor\u201d. En ning\u00fan momento le sacaron la venda que le hab\u00edan puesto, pero percibi\u00f3 que el \u201cdoctor\u201d era el que escrib\u00eda en la m\u00e1quina. Despu\u00e9s le levantaron un poquito la venda y le hicieron firmar unos papeles que no le permitieron leer.<\/p>\n<p><strong>El abandono, una forma de crueldad<\/strong><\/p>\n<p>La abogada Martha Andrada, testigo de concepto propuesta por la querella, explic\u00f3 que, seg\u00fan el marco normativo vigente en la d\u00e9cada del 80, \u201ccualquier funcionario o persona que tuviera conocimiento de un estado de abandono o de estar en peligro de abandono material o moral ten\u00eda que dar aviso, era su deber y m\u00e1s siendo funcionario p\u00fablico, porque sino el mismo funcionario estaba colocando al ni\u00f1o en abandono material o moral o en peligro material o moral\u201d.<\/p>\n<p>La abogada Nelly Minyersky tambi\u00e9n fue testigo de concepto durante el juicio: \u201cEl abandono que hizo esta gente tiene la caracter\u00edstica de la crueldad, de que era un plan: robaban ni\u00f1os, robaban cosas, destrozaban. Nunca hubo un soldado les llev\u00f3 un litro de leche, eso no aparece en las declaraciones\u201d.<\/p>\n<p>La palabra \u201ccrueldad\u201d reaparece en el testimonio de la docente de historia Nora Pulido, que tambi\u00e9n testific\u00f3 en la causa. Record\u00f3 el concepto de \u201ccrueldad\u201d vertido por el psicoanalista Fernando Ulloa durante el Juicio a las Juntas Militares en 1985. \u201c(Ulloa) nos dice que la maldad es algo operativo, es para conseguir un fin. El concepto de crueldad lleva a las personas que cometen los hechos ante ni\u00f1os indefensos, a tener un goce extra en esos hechos de maldad que hace\u201d. Y reforz\u00f3, tambi\u00e9n citando a Ulloa, que los ni\u00f1os quedaron a la intemperie. \u201cEsto no fue un descuido, fue intencional\u201d, acot\u00f3.<\/p>\n<p>Al concluir su testimonio, Ceferino P\u00e1ez dijo: \u201cMi pap\u00e1 siempre crey\u00f3 que el tiempo y la democracia iban a poner las cosas en su lugar y creo que es lo que est\u00e1 pasando ahora. Nosotros consideramos que el sentido com\u00fan y la Justicia nos van a devolver la dignidad y la paz que estos delincuentes nos robaron\u201d.<\/p>\n<p>El diario ar<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Verano de 1980. Ocaso de la dictadura. Van cuatro a\u00f1os de exilio interno para Arnaldo Catalino P\u00e1ez, su compa\u00f1era Juana Tomasa Medina y sus hijos: Mario, M\u00f3nica, Ram\u00f3n, Carlos, Alberto, C\u00e9sar y Ceferino. 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