{"id":10424,"date":"2026-05-19T17:54:40","date_gmt":"2026-05-19T20:54:40","guid":{"rendered":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=10424"},"modified":"2026-05-19T17:54:40","modified_gmt":"2026-05-19T20:54:40","slug":"era-una-pelicula-de-terror-la-exempleada-de-airaldi-relato-episodios-de-control-droga-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cliente1.publisher.highstack.com.ar\/?p=10424","title":{"rendered":"\u201cEra una pel\u00edcula de terror\u201d: la exempleada de Airaldi relat\u00f3 episodios de control, droga y violencia"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div class=\"body-noticia clearfix text-formatted field field--name-body field--type-text-with-summary field--label-hidden field__item\">\n<p>La jornada del juicio por narcotr\u00e1fico contra Leonardo Airaldi y otras ocho personas comenz\u00f3 con la declaraci\u00f3n de una imputada: Soledad Touzet, quien est\u00e1 acusada de participar en las actividades delictivas de quien era su jefe en las empresas agropecuarias. Se trat\u00f3 de una de las declaraciones m\u00e1s impactantes que se hayan escuchado en el Tribunal Oral Federal de Paran\u00e1, donde la mujer relat\u00f3 con detalles, en medio de una interminable crisis de angustia y llantos, el infierno que fue trabajar con el productor agropecuario de Diamante: su violencia, manipulaci\u00f3n, amenazas y el sometimiento a una denigraci\u00f3n humana, vali\u00e9ndose de las necesidades que ella y otros empleados estaban atravesando. Adem\u00e1s, narr\u00f3 situaciones que confirman gran parte de las pruebas que tiene la Fiscal\u00eda contra Airaldi: los movimientos de droga en la ciudad, la compra de combustible para las avionetas que aterrizaban en sus campos, el armamento que dispon\u00eda y los v\u00ednculos con rosarinos mafiosos.<\/p>\n<p>Soledad era una mujer polic\u00eda, pero vulnerable pese al uniforme y al arma reglamentaria: madre soltera que no pod\u00eda criar a su hija con el ritmo, horarios y exigencias de la fuerza de seguridad. Decidi\u00f3 pedir licencia y en medio de las penurias econ\u00f3micas\u00a0en el a\u00f1o 2021 se cruz\u00f3, una noche, a Leonardo Airaldi en la plaza 9 de Julio de la ciudad de Diamante. En encuentro extra\u00f1o entre la mujer y el terrateniente que le ofreci\u00f3 trabajo. Parec\u00eda un milagro ca\u00eddo del cielo: le ofrec\u00eda realizar tareas administrativas para sus empresas agropecuarias, un sueldo y pod\u00eda pasar la tarde y dormir con su hija peque\u00f1a. Cuando deb\u00eda volver a trabajar a la Polic\u00eda, Arialdi le pidi\u00f3 quedarse y le prometi\u00f3 horarios accesibles y una obra social. Entonces, pidi\u00f3 la baja como agente. Unos meses despu\u00e9s, el jefe se convirti\u00f3 en patr\u00f3n, como la obligaba a llamarlo.<\/p>\n<p>Sus tareas reales iban mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo administrativo: pagaba servicios de la casa, organizaba compras de alimentos para el campo, la isla y la familia, coordinaba con los trabajadores rurales, tramitaba seguros de veh\u00edculos y de empleados, y colaboraba incluso con el cuidado de los mellizos de Airaldi cuando faltaban ni\u00f1eras.<\/p>\n<p>Dos o tres meses antes de la detenci\u00f3n de Airaldi en Rosario, por tenencia de armas y droga, su conducta era diferente, ya no era ese jefe amable ni \u201cencantador\u201d: \u201cCambi\u00f3 much\u00edsimo. Era otra persona. Se volvi\u00f3 agresivo. No s\u00e9 lo que le pas\u00f3. No eran pedidos, eran \u00f3rdenes. Y lo que \u00e9l siempre dec\u00eda: \u2018Est\u00e1n en mi vereda o est\u00e1n en la vereda de enfrente\u2019\u201d, record\u00f3 Touzet.<\/p>\n<p>Luego, narr\u00f3 los episodios de amenazas que le quedaron grabados en la memoria: \u201cTe voy a arrancar la cabeza de un tiro, te voy a pegar un tiro entre ojo y ojo\u201d, le dijo a su pareja y madre de sus hijos. A los empleados les dec\u00eda: \u201cA los que me fallan les pica la yarar\u00e1\u201d; \u201cTe vas a dar cuenta de qui\u00e9n soy, vas a aprender lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal\u201d, dec\u00eda en mensajes intimidatorios a la expareja de Soledad cuando ella dej\u00f3 de responderle.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, trat\u00f3 a otra empleada de \u201cnegra de mierda\u201d. A Soledad la llamaba \u201cpelotuda\u201d, entre otros insultos irreproducibles, y le dec\u00eda \u201cque ten\u00eda cabeza de basura\u201d, amenazando con que iba a quedar sin trabajo y sin poder alimentar a su hija. Tambi\u00e9n amenaz\u00f3 a la empleada dom\u00e9stica con \u201crajarle un tiro en la cabeza o en la rodilla\u201d, y a Armando Balcaza, su mano derecha durante m\u00e1s de 13 a\u00f1os, lo trat\u00f3 de \u201cesclavo de mierda\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recuerda que Gisel Kranevitter, ex de Arialdi, le cont\u00f3 que el hombre anduvo a los tiros con un arma amenazando a menores en el barrio La Merced de Diamante. Airaldi portaba siempre una pistola 9 mil\u00edmetros, que colocaba sobre el escritorio antes de sentarse. Dec\u00eda hacerlo por su condici\u00f3n de persona de recursos y que le pod\u00edan robar.<\/p>\n<p>Mientras la mujer hablaba sin parar de llorar, no volaba una mosca dentro del sal\u00f3n de audiencias del Tribunal de calle Urquiza. Todos escuchaban con atenci\u00f3n y nudos en la garganta. Entre el p\u00fablico se encontraban tanto la madre de Airaldi, Mirta Balbi, como la novia, Jimena Burne, quien estaba imputada, pero acord\u00f3 una probation. La madre, por momentos, asent\u00eda con la cabeza en gestos de lamento. La novia, a veces, se re\u00eda en forma burlona. En un momento, Mirta se dio vuelta, se llev\u00f3 el \u00edndice a los labios y le dijo a la chica: \u201cShh, est\u00e1 diciendo la verdad\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEra una pel\u00edcula de terror. Yo nunca hab\u00eda sufrido todo lo que sufr\u00eda ah\u00ed\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Drogas y combustible para avionetas<\/strong><\/p>\n<p>Soledad tambi\u00e9n describi\u00f3 hechos concretos sobre actividades relacionadas con el tr\u00e1fico de drogas. Por ejemplo, cuando Airaldi la enviaba a entregar paquetes sellados con cinta al bar Mandela, destinados a \u201cJupu\u201d Erbes. Los paquetes eran cajas de medicamento de gotas nasales, envueltas en cinta transparente para que no las abriera. Esto ocurri\u00f3 al menos dos veces.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Estando Airaldi preso en el penal de Pi\u00f1ero en Rosario, le orden\u00f3 a Soledad que fuera al garage y retirara una bolsa (que describi\u00f3 como un paquetito de aproximadamente 1 o 2 kilos) y se la llevara a Erbes, quien sabr\u00eda c\u00f3mo proceder y le dar\u00eda dinero. Airaldi le dijo expl\u00edcitamente: \u201c\u00bfA vos te gusta cobrar plata? Con eso se pagan los sueldos porque yo estoy preso\u201d.<\/p>\n<p>\u201cYo ya sab\u00eda que era droga. No lo vi, se\u00f1ora, pero yo ya sab\u00eda\u201d, le dijo la mujer a la presidenta del Tribunal, Noem\u00ed Berros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Soledad cont\u00f3 que descubri\u00f3 marihuana en la casa durante la limpieza previa al tratamiento de rehabilitaci\u00f3n que durante unos meses hizo Airaldi en el Sanatorio Adventista del Plata, y que Armando Balcaza tambi\u00e9n encontr\u00f3 sustancias en el campo (presumiblemente coca\u00edna y marihuana).<\/p>\n<p>Uno de los momentos en que m\u00e1s se sinti\u00f3 que Soledad hundi\u00f3 a Airaldi hasta la cabeza, fue cuando record\u00f3 que el patr\u00f3n le orden\u00f3 que buscara en Google el n\u00famero de una estaci\u00f3n de servicio llamada \u201cAero G\u00e1lvez\u201d, que llamara por tel\u00e9fono y consultara el precio del combustible para avionetas (Avinet) y la disponibilidad de litros. Soledad cumpli\u00f3 el encargo y luego le envi\u00f3 un mensaje a Airaldi pregunt\u00e1ndole: \u201c\u00bfCompro el combustible para la avioneta?\u201d. En la transcripci\u00f3n de esta conversaci\u00f3n en el expediente, Airaldi le respondi\u00f3 \u201cborr\u00e1 eso\u201d. Soledad agreg\u00f3 en su declaraci\u00f3n que el hombre fue a la oficina furioso y le dijo: \u201cUn error m\u00e1s de esto y te vuelo la cabeza de un tiro\u201d.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, Armando Balcaza le explic\u00f3 el contexto: \u201cSole \u00bfvos nunca fuiste al campo? \u00bfPara qu\u00e9 quiere una avioneta Leo?\u201d. \u201cNo s\u00e9\u201d, respondi\u00f3. \u201cLeonardo no siembra, no fumiga. Dos m\u00e1s dos son cuatro. Pensala\u201d. \u201cAh\u00ed entend\u00ed todo\u201d, dijo la mujer. Entendi\u00f3 que las avionetas eran utilizadas para el transporte de drogas hacia o desde el campo y cu\u00e1l hab\u00eda sido el \u201cerror\u201d que le marc\u00f3 el patr\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Rosarinos<\/strong><\/p>\n<p>Touzet relat\u00f3 que personas de Rosario frecuentaban el entorno de Airaldi de forma recurrente y sospechosa: \u201cBalcaza mencionaba frecuentemente \u2018los rosarinos que iban al campo\u2019, que llegaban y se alojaban en la caba\u00f1a Puerto de las Cuevas\u201d, propiedad de Airaldi cuyo alquiler, dijo, explota Burne. Airaldi cancelaba reservas pagas de turistas a \u00faltimo momento para que los rosarinos se quedaran en la caba\u00f1a, sin importarle los compromisos contra\u00eddos.<\/p>\n<p>Una noche, a las 2330, Soledad recibi\u00f3 una llamada de un n\u00famero desconocido que dec\u00eda: \u201cDecile a tu patr\u00f3n que devuelva la camioneta porque le vamos a rajar un tiro a la mujer, a vos, que trabaj\u00e1s en Belgrano y Mitre, a los mellis, a \u00e9l y a todos los que est\u00e9n alrededor\u201d.<\/p>\n<p>La camioneta era una Hummer con la que Airaldi lleg\u00f3 poco despu\u00e9s de ser liberado en la c\u00e1rcel de Pi\u00f1ero, y que fue escondida en el monte del campo cuando los rosarinos fueron a buscarla. Una tarde, el patr\u00f3n fue a la casa de Soledad para mostr\u00e1rsela y luego circular mostr\u00e1ndola por la ciudad.<\/p>\n<p>Un tal \u201cJavi\u201d (de Rosario, posiblemente Javier Fern\u00e1ndez), que Airaldi conoc\u00eda, visitaba a Airaldi en el penal y le llevaba ropa, zapatillas y un iPhone 14 verde. Fue el mismo Javi quien le trajo ese tel\u00e9fono de \u00faltima generaci\u00f3n a Soledad en Diamante. Balcaza le inform\u00f3 que Javi tambi\u00e9n hab\u00eda estado preso.<\/p>\n<p>Durante esos casi dos meses de detenci\u00f3n en Rosario, Airaldi llamaba desde n\u00fameros desconocidos que cambiaba constantemente, dos, tres o cuatro veces al d\u00eda, record\u00f3 Soledad. Daba \u00f3rdenes sobre compra de comida, colch\u00f3n, mercader\u00eda, ropa interior, hasta pintura para el pabell\u00f3n. Dijo que Erbes y Balcaza le llevaban milanesas, pollo y asado al penal de Pi\u00f1ero. Viv\u00eda como en su casa dentro del pabell\u00f3n y segu\u00eda controlando el cobro de alquileres, saldos de empleados, y la log\u00edstica del campo desde la celda.<\/p>\n<p><strong>Miedo y medidas de protecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Todo esto que vivi\u00f3 en el entorno de Airaldi, le caus\u00f3 enormes da\u00f1os. Soledad detall\u00f3 que sufri\u00f3 episodios de hipertensi\u00f3n severa, que est\u00e1 bajo tratamiento psiqui\u00e1trico hace m\u00e1s de dos a\u00f1os, con medicaci\u00f3n, que dej\u00f3 la Polic\u00eda y qued\u00f3 sin trabajo estable desde entonces, que vive sola con su hija menor sin ingresos propios.<\/p>\n<p>La mujer cont\u00f3 que cuando se enter\u00f3 \u201clo de Candioti\u201d, por el presunto plan criminal de Airaldi para mandar a matar con un sicario uruguayo al fiscal general Jos\u00e9 Ignacio Candioti, al juez federal Leandro R\u00edos y al ministro de Seguridad y Justicia de Entre R\u00edos, N\u00e9stor Roncaglia, su habitual temor se multiplic\u00f3. No obstante, reuni\u00f3 fuerzas para sentarse ante el Tribunal y declarar durante dos horas.<\/p>\n<p>\u201cUsted no sabe el coraje que yo tuve que agarrar para venir ac\u00e1 y decir lo que estoy diciendo. Yo estoy medicada y estuve un mont\u00f3n de tiempo sin dormir. Es m\u00e1s, ahora tom\u00e9 pastillas para venir ac\u00e1 porque estaba descompuesta. Pero yo no puedo dejar que un Airaldi sigua afuera haciendo da\u00f1o. Yo no quiero ni que a m\u00ed me haga da\u00f1o, ni a otra mujer, ni a mi hija. Yo no quiero m\u00e1s tipo as\u00ed en la calle. \u00c9l no puede estar en la calle\u201d. Y m\u00e1s adelante concluy\u00f3: \u201cTengo mucho miedo. No suelten a ese animal\u201d.<\/p>\n<p>El abogado defensor, Nelson Schlotauer, pidi\u00f3 medidas de protecci\u00f3n para Soledad C\u00e1ceres, debido a lo que acababa de narrar y el temor que sent\u00eda. Tanto el fiscal general Candioti como el representante de la PROCUNAR, Diego Iglesias, consintieron la solicitud. El Tribunal dispuso que le otorguen el bot\u00f3n antip\u00e1tico y adem\u00e1s que el ministro de Seguridad de la provincia Roncaglia sea informado y tome medidas al respecto.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La jornada del juicio por narcotr\u00e1fico contra Leonardo Airaldi y otras ocho personas comenz\u00f3 con la declaraci\u00f3n de una imputada: Soledad Touzet, quien est\u00e1 acusada de participar en las actividades delictivas de quien era su jefe en las empresas agropecuarias. 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