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  • Mercados: la mayoría de las acciones argentinas que cotizan en Nueva York suben en el feriado; varias empresas se mueven

    Mercados: la mayoría de las acciones argentinas que cotizan en Nueva York suben en el feriado; varias empresas se mueven

    El feriado por el Día de la Memoria en Argentina restringe las operaciones financieras locales, pero no impide que los activos argentinos se negocien en Nueva York. Este martes, la mayoría de los ADR de empresas argentinas registran avances en la sesión, en una jornada en la que los mercados de referencia en Estados Unidos muestran variaciones moderadas y la operatoria con bonos soberanos argentinos disminuye, lo que impacta en la estabilidad del riesgo país.

    La operatoria de los American Depositary Receipts (ADR) permite que las acciones de empresas argentinas sigan cotizando en el exterior, incluso cuando los mercados locales permanecen cerrados. Al inicio de la jornada, YPF se destacó con una suba de 2,52%, ubicándose en 42,25 dólares. Entre las energéticas, Vista trepó 5,29% hasta 71,44 dólares y TGS avanzó 3,06% a 33,97 dólares. Pampa Energía también subió 1,41%, cotizando a 84,83 dólares. Por su parte, Central Puerto prácticamente no varió, con una leve baja de 0,13% y un precio de 15,38 dólares. En tanto, Edenor retrocedió 1,62%, ubicándose en 28,89 dólares.

    En el sector bancario el comportamiento fue dispar. Grupo Galicia retrocedió 1,25% hasta 44,88 dólares, mientras que Banco Macro subió 0,13% a 70,42 dólares. Banco BBVA Argentina cayó 1,54% a 14,03 dólares y Supervielle bajó 0,45% a 8,82 dólares. Entre las tecnológicas, Globant descendió 4,02% hasta 43,05 dólares, mientras que Mercado Libre cayó 2,50% y cotiza en 1.624,42 dólares.

    Otras compañías argentinas también mostraron resultados positivos en varios casos. Loma Negra avanzó 1,63% a 10,96 dólares, Irsa subió 3,64% hasta 15,08 dólares y Corporación América ganó 0,80% a 25,23 dólares. Agrometal aumentó 3,79% hasta 13,69 dólares, mientras que Tenaris se incrementó 0,42% y cotiza a 57,35 dólares. Ternium subió 2,11% a 39,13 dólares. La biotecnológica Bioceres presentó una mejora de 7,13%, al alcanzar 0,4175 dólares.

    El feriado en Argentina por el Día de la Memoria, que recuerda el golpe de Estado de 1976, implica la suspensión de todas las actividades en el mercado local, tanto para operaciones de acciones como de bonos. Sin embargo, los títulos argentinos continúan negociándose en los mercados internacionales, aunque suelen registrar menor volumen durante los días en que la plaza doméstica permanece cerrada. Esa menor actividad repercute en la dinámica del riesgo país, que en la jornada avanza 5 puntos (0,83%) y se sitúa en 603 unidades. La suba resulta acotada, en parte, por la menor cantidad de transacciones con bonos soberanos.

    Mientras tanto, los mercados de Estados Unidos muestran movimientos destacados tras una sesión previa de alzas: el índice Dow Jones sube 0,10%, el S&P 500 baja 0,11% y el Nasdaq cae 0,55%. Durante la jornada, el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) se recupera y sube 3,89%, superando los 92 dólares por barril, mientras que el Brent se mantiene por encima de 104 dólares. Estos movimientos se producen en un contexto internacional marcado por la persistencia del conflicto en Medio Oriente y la expectativa por la publicación de datos de manufactura en Estados Unidos, así como el cierre de la temporada de balances.

    El lunes, los mercados estadounidenses registraron un fuerte repunte tras declaraciones del presidente Donald Trump sobre supuestas conversaciones productivas con Irán para resolver las tensiones recientes. Sin embargo, la reacción perdió fuerza después de que medios iraníes negaron la existencia de negociaciones directas y se reactivaron las preocupaciones por una posible escalada en la región. Durante el fin de semana previo, Trump advirtió sobre eventuales ataques a la infraestructura energética iraní, mientras que las autoridades iraníes respondieron con amenazas a activos estadounidenses.

    En este contexto, la negociación de los ADR argentinos en Nueva York permite que los inversores mantengan exposición a acciones nacionales aun cuando la plaza local no opera. La dispersión de rendimientos entre los diferentes papeles refleja tanto factores propios de cada compañía como el humor general de los mercados internacionales. El volumen de negocios suele ser inferior al habitual durante los feriados locales, lo que puede amplificar la volatilidad de los precios en algunos casos.

    El comportamiento del riesgo país también se ve influido por la menor actividad que genera el feriado. La variación limitada que exhiben los bonos argentinos durante la jornada responde a la cautela de los inversores internacionales y a la falta de referencia de precios locales. Este índice, que mide el diferencial de tasas entre los bonos argentinos y los títulos del Tesoro estadounidense, funciona como termómetro de la percepción de riesgo sobre la deuda soberana argentina en los mercados internacionales.

    Las compañías argentinas que cotizan en Nueva York forman parte de sectores diversos, como energía, bancos, tecnología, agroindustria y servicios. La performance dispar que presentan los papeles bancarios contrasta con el avance de empresas energéticas y del segmento agroindustrial. Los movimientos de precios observados en la sesión reflejan tanto la reacción a noticias internacionales como factores propios de cada sector y compañía.

    La jornada ofrece una radiografía del impacto que tienen los feriados locales en la operatoria financiera internacional de activos argentinos. La continuidad de la negociación en el exterior permite que los precios de las acciones y bonos reflejen en tiempo real la evolución de variables globales y regionales, aun cuando el mercado argentino permanece inactivo por motivos conmemorativos.

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  • El Gobierno renuncia al mercado internacional y apuesta a un repunte en el segundo trimestre con ayuda de la cosecha

    El Gobierno renuncia al mercado internacional y apuesta a un repunte en el segundo trimestre con ayuda de la cosecha

    Una frase muy utilizada por los brokers de Wall Street advierte que “al mercado no se le discute, al mercado se le entiende”. John Maynard Keynes popularizó otra frase: “El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”. Posiblemente con estos conceptos en la cabeza, Luis “Toto” Caputo decidió cortar por lo sano y dio de baja la principal estrategia que él mismo había diseñado para el 2026.

    Con un riesgo país ahora arriba de los 600 puntos básicos y en medio de la guerra en el Golfo Pérsico, el ministro de Economía recalculó y ya no insiste con regresar a los mercados internacionales. En un congreso organizado por el IAEF explicó que los futuros vencimientos de deuda serán atendidos con emisiones locales, ingresos por privatizaciones y “fuentes alternativas” que son más baratas que buscar fondeo en el mercado internacional.

    Un informe del banco UBS enfatizó que el riesgo país de Argentina debería estar en torno a los 400 puntos básicos. Pero el mercado opina diferente, a pesar del superávit fiscal y de las compras diarias de dólares que viene realizando el Banco Central para fortalecer las reservas.

    No es posible tener certeza absoluta sobre por qué los bonos argentinos volvieron a estar castigados. Una parte importante de la explicación es que la guerra provocó una fuerte salida de activos de riesgo, en particular de mercados emergentes.

    Deuda y “riesgo kuka”

    La búsqueda de refugio golpeó a la deuda argentina incluso más que en otros países. El Gobierno cree que el “riesgo kuka” sigue influyendo en la decisión de los inversores. Con elecciones presidenciales el año que viene y el recuerdo de lo sucedido a Mauricio Macri, no es fácil hacer apuestas de largo plazo.

    El dólar, sin embargo, casi no se inmutó. Argentina fue uno de los pocos países en los que la moneda se apreció desde que empezó la guerra, a fines de febrero. En este caso la explicación es que el flujo de dólares se mantuvo alto durante el período y, además, el cepo cambiario limita el acceso al mercado por parte de las empresas.

    Como consecuencia, el tipo de cambio real muestra una apreciación del 10% desde el arranque del año. Argentina vuelve a encarecerse en dólares, algo que tarde o temprano debería corregirse, ya sea con una fuerte reducción de la inflación o con una suba del tipo de cambio.

    Aunque Javier Milei ganó con holgura las elecciones de medio término, nadie puede garantizar con absoluta certeza una victoria en las presidenciales. Ese margen de duda limita la recuperación de los bonos. La suba del desempleo en medio del proceso de apertura económica y una actividad que marcha a dos velocidades (con claros ganadores y perdedores) obligan a ser cautelosos al proyectar.

    El nivel récord de depósitos en dólares, ya en USD 39.000 millones, le da al Gobierno un margen de tranquilidad para satisfacer sus necesidades de fondeo. El objetivo ahora es emitir USD 2.000 millones de Bonar 2027 para hacer frente al próximo vencimiento de julio. Esos dólares están colocados al 2% anual o, en muchos casos, a tasa cero, mientras que el Tesoro paga casi 6% anual con pago mensual de intereses. Por eso, la oferta de dólares abundantes en los próximos meses está casi asegurada.

    La suba del riesgo país puede complicar algunos planes de empresas o de provincias para buscar financiamiento internacional, porque tendrían que pagar una tasa cercana al 10%. Mendoza ya está en la fila para salir al mercado como antes lo hicieron la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. Pero deberá esperar a que mejoren las condiciones de mercado.

    La guerra y el humor de los mercados

    La evolución de la guerra con Irán seguirá condicionando el humor de los mercados. Alberto Bernal, head de estrategia de XP Investment, se mostró optimista respecto a un desenlace rápido: “Creemos que esto puede durar a lo sumo dos o tres semanas más. China es el que tiene la posibilidad de presionar para el final del conflicto, porque es el principal exportador de petróleo del mundo y no van a estar dispuestos a seguir pagando arriba de USD 100 el barril. Son ellos los que van a terminar presionando a Irán para que deje de bombardear el estrecho de Ormuz”.

    Pero cada semana que sigue el conflicto los mercados pasan factura. La caída de las cotizaciones se aceleró a medida que no hubo señales de alto el fuego. Donald Trump insiste en que la victoria sobre Irán es apabullante.

    El primer impacto en la economía doméstica se notó en la suba del precio de la nafta. Horacio Marín, CEO de YPF, aclaró a principios de esta semana que no aumentaría más de 10% porque el incremento del barril es “coyuntural”. Con esa aclaración buscó limitar en el corto plazo el efecto sobre la inflación y, al mismo tiempo, enviar una señal a los competidores para que no apliquen aumentos superiores.

    El economista Fernando Marull proyectó que la inflación de marzo se ubicará en 3%, aunque no descartó que incluso termine siendo mayor. La buena noticia es que en abril se espera un retroceso hasta situarse por debajo del 2,5%. Esto siempre que el barril de petróleo no siga aumentando, lo que obligaría a nuevos incrementos en los surtidores.

    Aunque todavía resulta prematuro afirmarlo con certeza, la desaceleración inflacionaria prevista para abril podría marcar un punto de inflexión luego de prácticamente un año de subas continuas del índice.

    El equipo económico confía en que la estabilidad cambiaria y la desaceleración en el ritmo de crecimiento de los agregados monetarios ayudarán a reducir la inflación en los próximos meses. El índice mayorista, que subió solo 1% en febrero, alimenta esa expectativa.

    Apuesta al segundo trimestre

    El Gobierno mira al segundo trimestre como una oportunidad para empezar a ver mejores números de actividad. Aunque el PBI creció casi 4,5% el año pasado, las cifras difundidas por el INDEC ponen en evidencia la “doble velocidad” entre sectores. Muchos describen la evolución como una “K”: algunos sectores suben mientras otros caen.

    El agro, por ejemplo, mostró una expansión de 16% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al mismo período del año anterior. La intermediación financiera creció 17% interanual y la pesca algo más de 10%. Sin embargo, la industria manufacturera cayó 5%, el comercio perdió 2,2% y el rubro construcción permaneció casi estancado. Ese comportamiento explica por qué la economía puede destruir empleo pese a que las estadísticas la muestran en expansión.

    La combinación de desaceleración inflacionaria, recuperación del salario real, fuerte aumento de la liquidación de divisas por parte del agro y avance en la remonetización de la economía podría poner en marcha el círculo virtuoso para que la recuperación se empiece a sentir “en la calle”.

    Guerra en Medio OrienteFinanciamientoRiesgo paísActividad económicaCosecha gruesaSalario realÚltimas noticias

  • Ranking de riesgo país: qué lugar ocupa Argentina tras la suba a 634 puntos y cuánto la separa del 1° según JP Morgan

    Ranking de riesgo país: qué lugar ocupa Argentina tras la suba a 634 puntos y cuánto la separa del 1° según JP Morgan

    La volatilidad global, provocada por el conflicto en Medio Oriente, afectó a los bonos soberanos argentinos y, en consecuencia, el riesgo país subió 56 unidades en la semana hasta los 634 puntos básicos, el nivel más alto en lo que va de 2026 y desde comienzos de diciembre del año pasado. Si bien se redujo de manera significativa desde las elecciones legislativas de medio término, Argentina continúa lejos de los niveles más bajos de la región.

    El riesgo país es un indicador elaborado por JP Morgan que los mercados internacionales siguen de cerca para evaluar la posibilidad de que un país no cumpla con el pago de su deuda. La medición se realiza a partir de la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de esa nación y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo.

    Cuando ese diferencial es elevado, refleja una mayor percepción de inestabilidad y mayores dificultades para acceder a financiamiento en condiciones competitivas. Un nivel alto de riesgo país obliga a ofrecer tasas de interés más elevadas para atraer inversores, lo que incrementa el costo de la deuda y complica la sostenibilidad de las cuentas fiscales.

    A fines de enero, la variable cedió a 481 puntos básicos, el menor nivel en casi ocho años, por una mejora en la cotización de los bonos soberanos argentinos. Sin embargo, con el correr de las semanas transitó un sendero alcista que se vio potenciado por el shock externo de la guerra en Irán.

    Ranking regional de riesgo país

    Según los últimos datos disponibles para América Latina, Argentina figura entre los países con niveles más altos de la región. En efecto, los 634 puntos básicos se ubican muy por encima del promedio regional, que se sitúa en 304 unidades.

    1. Uruguay: 86
    2. Chile: 97
    3. Paraguay: 126
    4. Jamaica: 139
    5. Perú: 142
    6. Panamá: 148
    7. Costa Rica: 156
    8. Brasil: 201
    9. Trinidad y Tobago: 204
    10. República Dominicana: 209
    11. Honduras: 215
    12. México: 236
    13. Colombia: 274
    14. Barbados: 299
    15. El Salvador: 368
    16. Ecuador: 490
    17. Bolivia: 517
    18. Argentina: 634
    19. Belice: 1207

    Uruguay presenta el riesgo país más bajo del continente, con 86 puntos. Le siguen Chile (97 puntos) y Paraguay (126 puntos), consolidándose como las economías más estables en términos de percepción de riesgo para los inversores. Jamaica y Perú completan los primeros cinco puestos del ranking, con 139 y 142 puntos, respectivamente.

    En el extremo opuesto, Belice registra el riesgo país más elevado, con 1207 puntos básicos, mientras que Argentina ocupa el segundo lugar entre los niveles más altos de la región. Detrás se ubican Bolivia (517 puntos) y Ecuador (490 puntos), países que también muestran dificultades en sus indicadores de deuda soberana.

    El caso argentino se destaca por estar muy por encima del promedio latinoamericano y por la distancia respecto a otras economías relevantes de la región, como Brasil (201 puntos), México (236 puntos) y Colombia (274 puntos). Incluso naciones insulares como Barbados (299 puntos) mantienen un nivel de riesgo país inferior al de Argentina, que se ubica a 548 enteros del vecino uruguayo.

    Un análisis del comportamiento del riesgo país desde las elecciones legislativas revela una disminución superior a 600 puntos. Desde la asunción de Javier Milei como presidente, el indicador confeccionado por JP Morgan retrocedió cerca de 1.400 unidades. Considerando noviembre de 2023, mes en que Milei ganó las elecciones, la caída acumulada ronda los 1.900 puntos.

    Los motivos de la suba del riesgo país

    Con la guerra en Irán como telón de fondo, los índices bursátiles registran descensos, mientras que los precios del petróleo aumentan. Este comportamiento refleja expectativas de un escenario económico más adverso, con señales de desaceleración de la actividad y una inflación que continúa elevada y sin perspectivas claras de moderación.

    “El conflicto en Medio Oriente explica parte del movimiento. Los spreads emergentes rebotaron desde mínimos y la tasa del Treasury a 10 años subió cerca de 30 bps en pocas ruedas. En ese contexto, Argentina, que había perforado los 500 bps hace solo 3 meses, corrigió con mayor magnitud. La beta juega en contra: cuando el mundo ajusta, los activos locales amplifican la tendencia. Y cada día que las tensiones no cesan, la percepción de riesgo global se incrementa”, remarcó un informe de GMA Capital.

    Sin embargo, el reporte identificó que existen “factores propios” que limitan la compresión de la variable financiera: “A estos umbrales de tasa (por encima del 10% anual en dólares), la deuda enfrenta un problema de dinámica: quedan vencimientos por aproximadamente USD 30.000 millones con privados y FMI hacia 2027. Sin acceso claro al mercado, cada baja en rendimientos aumenta el incentivo a emitir. Es decir, el riesgo de sobreoferta (y aumento de tasas en el futuro) condiciona hoy mismo la decisión de tener bonos argentinos en cartera”.

    Al mismo tiempo, un reporte de la consultora 1816 deslizó que la compra de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) debería extenderse en el tiempo para convencer al mercado de la acumulación de reservas. Hasta el momento, la autoridad monetaria se hizo de USD 3.786 millones en lo que va del año, pero su stock de moneda extranjera todavía sigue por debajo de los 44.000 millones debido al pago de compromisos financieros del Tesoro y a las oscilaciones de las cotizaciones de activos que conforman el activo del BCRA.

    “Quizás los inversores necesitan ver más meses de compras sostenidas del Central en el MLC, para confiar que el Gobierno realmente está convencido de la importancia de acumular reservas tras los comentarios de Milei al respecto de la semana pasada”, concluyeron los consultores.

    Riesgo paísBonosMercadosBanco CentralReservasTasasDeudaÚltimas noticias

  • FMI demora segunda revisión y prolonga incertidumbre sobre desembolso de USD 1.000 millones

    FMI demora segunda revisión y prolonga incertidumbre sobre desembolso de USD 1.000 millones

    El diálogo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue abierto y sin una fecha confirmada para cerrar la segunda revisión del acuerdo, según admitió el propio organismo. En ese marco, el mercado financiero vigila de cerca las señales sobre la posible concesión de un waiver (dispensa) y la marcha de las metas pactadas; mientras tanto, el índice de riesgo país trepó al entorno de los 600 puntos básicos y las tasas de los préstamos personales permanecen altas ante el aumento de la morosidad.

    Argentina afronta incertidumbre respecto del nuevo desembolso por USD 1.000 millones, porque la segunda revisión técnica permanece abierta y sin fecha definida de aprobación, informó el Fondo. El organismo reconoció la acumulación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pero la falta de un calendario concreto mantiene la atención sobre el riesgo país, que responde tanto a factores externos como a tensiones internas de la economía.

    En su última comunicación oficial, la portavoz del FMI, Julie Kozack, resaltó que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró USD 3.600 millones, en cumplimiento de uno de los compromisos del acuerdo vigente. No obstante, el Fondo evitó precisar cuándo concluirá la revisión, lo que acentúa la incertidumbre sobre la llegada de los próximos desembolsos.

    En este escenario, las autoridades buscan preservar la estabilidad cambiaria y financiera, mientras los analistas siguen de cerca la evolución de la deuda soberana y los principales indicadores del sistema bancario.

    Factores que inciden en el riesgo país y la visión de los analistas

    Durante un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el economista Miguel Kiguel evaluó por qué el índice de riesgo país se mantiene en niveles elevados, pese a algunos avances en variables financieras.

    La falta de confianza en la sostenibilidad de la deuda y en la capacidad del Gobierno para cumplir con los compromisos internacionales condiciona la percepción de los mercados (Kiguel)

    Kiguel afirmó que los inversores siguen percibiendo riesgos estructurales en la economía, lo que dificulta una caída sostenida del indicador. Destacó que “la falta de confianza en la sostenibilidad de la deuda y en la capacidad del Gobierno para cumplir los compromisos internacionales” condiciona la percepción de los mercados.

    Para Kiguel, la acumulación de reservas por parte del BCRA es una señal favorable, pero resulta insuficiente para alterar de forma sustantiva el panorama del riesgo país.

    Alejandro Giacoia, economista de EconViews, consideró que el comportamiento reciente del riesgo país obedece principalmente a factores externos y restó impacto inmediato a las negociaciones con el FMI.

    Giacoia dijo a Infobae: “Con respecto a la revisión del Fondo, no creo que haya problemas con eso, nos darán un waiver por la meta de reservas, pero el desembolso va a llegar”.

    El economista también sostuvo que la demora en la revisión no está trasladándose a las tasas de interés del mercado local y señaló una mayor oferta de liquidez en los últimos días.

    En los últimos días se observó mayor liquidez. “Las tasas cortas de caución, la interbancaria, adelantos o pases, en lo que va de marzo, bajaron con respecto a fines de febrero (Giacoia)

    Alejandro Giacoia observó: “Las tasas cortas de caución, la interbancaria, adelantos o pases, en lo que va de marzo, bajaron con respecto a fines de febrero y eso responde a que hay más liquidez en el sistema. Si mira el stock de pasivos remunerados del Central, está arriba de $3 billones, y eso significa que los bancos tienen más liquidez disponible”.

    Tasas de interés, préstamos personales y liquidez bancaria

    Giacoia abordó además la situación de los préstamos personales, que mantienen tasas elevadas desde mediados de 2024. Señaló que “La tasa de préstamos personales está alta; lo cierto es que está en este nivel desde mediados de 2024, en torno al 70% anual; algún mes estuvo más arriba. Hoy en día los bancos no tienen tanto incentivo a bajar, hay un tema que subió mucho la morosidad en esta línea de préstamos”. Explicó, además, que el diseño de la política monetaria admite fuerte volatilidad en las tasas, lo que dificulta reducciones apreciables.

    Desde otra óptica, Martín Kalos, director de la consultora Epyca, dijo a Infobae: “La aprobación demorada no está teniendo impacto en el índice de riesgo país aún, no es esa la causa de la suba. Tiene mucho que ver con el contexto internacional, esa es la principal razón”, sostuvo.

    Kalos añadió que la aprobación de la segunda revisión tiene un componente político, dado que Argentina está incumpliendo en términos técnicos algunas metas y el waiver exige negociación. Remarcó: “El FMI tiene esa postura de esperar y callar antes que emitir una forma de rechazo o presión más explícita”.

    La postura oficial y el panorama político del acuerdo

    Para transmitir calma, el ministro de Economía, Luis Caputo, en su exposición en el IAEF describió la relación con el FMI como “espectacular” y dijo que mejoró durante la actual gestión. Afirmó: “Ahí sí hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles. Ellos ponderan mucho la opinión nuestra porque le hemos mostrado con resultados que lo que hemos venido diciendo lo hemos venido haciendo”.

    Hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles (Caputo)

    El índice de riesgo país, que refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad de pago de la deuda soberana, se mantuvo elevado en las últimas semanas aun cuando hubo avances en la compra de reservas y relativa estabilidad cambiaria.

    Los analistas advierten que la persistencia de niveles altos responde a factores estructurales —como la sostenibilidad de la deuda y la confianza en la política económica— y a variables externas, entre las que se cuentan la volatilidad global y las condiciones de financiamiento internacional.

    Las negociaciones entre el Gobierno y el FMI siguen sin definiciones concretas sobre la fecha de aprobación de la segunda revisión, correspondiente a las metas fijadas para diciembre último.

    El mercado observa los movimientos del organismo y las señales sobre el cumplimiento de metas y la eventual concesión de un waiver por la acumulación de reservas. La expectativa por el próximo desembolso sigue siendo alta, aunque tanto analistas como funcionarios consideran probable que la aprobación se concrete finalmente, dada la naturaleza política del acuerdo y la tradición de diálogo entre las partes.

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  • Economía en clave K, inflación y riesgo país: Miguel Kiguel advierte sobre reservas bajas y dualidad sectorial

    Economía en clave K, inflación y riesgo país: Miguel Kiguel advierte sobre reservas bajas y dualidad sectorial

    Miguel Kiguel, director ejecutivo de EconViews, aseguró durante el panel “La macro que viene” en el 21.° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas del IAEF que la economía argentina atraviesa tensiones persistentes en el riesgo país y una marcada dualidad entre sectores. Ante un auditorio de empresarios y referentes del sector, ambos especialistas plantearon diagnósticos sobre la situación actual y las posibles líneas de política económica.

    En primer lugar, Kiguel señaló que la Argentina se encuentra en una etapa de transición tras “dos años que implicaron un cambio importante y en la dirección correcta en donde va el país”. Añadió que el reto principal es consolidar el programa económico frente a variables que muestran fragilidad, entre ellas el riesgo país, las reservas internacionales, la inflación y la desigual dinámica de los distintos sectores productivos.

    El ejecutivo de EconViews destacó que el riesgo país argentino ronda los 600 puntos, un nivel relevante comparado con los 400 puntos que suelen considerarse umbral de alto riesgo. “No hay una explicación sencilla; son un conjunto de factores”, afirmó, y remarcó que la deuda pública como porcentaje del PBI no es elevada, lo que torna más inquietante esa situación. “¿Un país solvente por qué enfrenta este problema? Uno podría decir la historia, pero Ecuador no es la madre Teresa. Algo está pasando”, expresó.

    Al analizar la visión de los inversores internacionales, subrayó que las reservas persistentemente bajas siguen siendo motivo de preocupación a pesar de que el Banco Central empezó a comprar. “Nuestras reservas siguen flacas a pesar de que el Banco Central está empezando a comprar. ¿Y por qué son importantes las reservas argentinas más que en otros países? Porque nuestra deuda es casi toda en dólares; esa es la diferencia, por ejemplo, con Brasil y Uruguay, que tienen un mercado en moneda local dinámico. Nosotros estamos en la situación inversa: mucha deuda en dólares y poca en pesos, a pesar de que esto está cambiando, pero lleva tiempo”, explicó.

    En ese sentido calificó ese desequilibrio como el talón de Aquiles de la economía local. “A pesar de todo, tenemos mucha deuda en moneda extranjera y, para la tranquilidad del mercado, necesitamos más reservas”, afirmó. A la vez planteó que el proceso de recomposición de reservas ya empezó, aunque la velocidad y la oportunidad para volver a los mercados de capitales son objeto de debate. “Uno puede argumentar que se puede haber ido más rápido, se podría haber emitido deuda en el mercado de capitales, discutible si habría sido una buena decisión o no, la oportunidad estuvo, no la aprovechamos en ese momento”, precisó.

    Otro eje del análisis fue la evolución de la inflación. Kiguel observó que los precios retomaron impulso después de un período prolongado sin descensos: “de repente empezó a subir, cuando tuvimos ocho meses seguidos sin que la inflación baje y en casi todos subieron”. Reconoció que hay varias hipótesis sobre las causas, sin una respuesta concluyente. “Puede ser que esa inflación de 1,5% fuera un golpe de suerte. Se acuerdan que en marzo y abril había muchas dudas sobre si se iba a depreciar la moneda o no, mucha presión sobre los dólares paralelos, el Central estaba complicado, el tipo de cambio parecía que iba a subir; probablemente los precios se anticiparon y tuvimos más inflación en marzo y abril que en los otros dos meses”, relató.

    Al considerar la tendencia de los precios, indicó que entre octubre de 2024 y la fecha se registró una inflación promedio de 2,4 por ciento. Señaló que el registro reciente de 2,9% no refleja necesariamente la tendencia de fondo, sino que está influido por choques temporales y factores estacionales. “Antes era demasiado bueno, ahora demasiado malo. Pero para bajarla de ese 2,4% va a hacer falta pensar en un plan de política antiinflacionaria que está y no está”, enfatizó.

    Kiguel también se refirió a la tasa de interés, que calificó de “muy volátil”. Recordó subas y bajas significativas en meses previos, con una relativa estabilización en días recientes, y comparó la TAMAR con una inflación cercana al 3% en los últimos meses, lo que implica una tasa real negativa y sugiere que la tasa no se está utilizando como la herramienta principal para contener la inflación. “No está claro cuál es el régimen monetario, a lo largo del tiempo ha ido cambiando: fue el tipo de cambio al principio, la tasa de interés para frenar la inflación y el tipo de cambio en el periodo preelectoral y ahora está medio mezclado”, describió.

    Economía en clave K

    Sobre la actividad, sostuvo que el desempeño es dispar entre sectores. “Hay una sensación térmica en muchos sectores de que la economía no arranca y en otros que anda bárbaro. Es una economía en K, no por los Kirchner, sino porque hay una parte que sube y otra que baja”, afirmó. Explicó la idea de una economía dual: “Tenemos energía, agro, minería, servicios financieros, economía del conocimiento pum para arriba y después tenemos otros sectores como construcciones, industria, consumo masivo, salario y empleos que la están llevando como pueden. La tendencia es muy buena, pero estamos en un pozo, necesitamos empujar para que la economía empiece a andar un poco más”.

    En ese contexto propuso que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) podría servir como herramienta para impulsar el crecimiento. “Hay algo que en la Argentina podría ayudar y no se está usando, que es el FGS, una forma de empujar esta economía es empezar a inyectarle más fuerza. ¿Qué tiene el FGS? Fondeo a largo plazo, es una de las pocas instituciones que puede dar préstamos a largo plazo”, argumentó.

    En relación con los vencimientos de deuda, remarcó que, si bien los montos son relevantes, el país dispone de los recursos necesarios siempre que mantenga un rumbo favorable. Subrayó la acumulación de reservas como eje clave para la estabilidad financiera y valoró la posibilidad de profundizar el mercado local para ofrecer alternativas a quienes hoy solo pueden colocar sus dólares en plazos fijos. “Me gustó la idea de seguir usando el mercado local donde hay dólares que a la gente se le hace difícil colocar más allá de ir a un banco a un plazo fijo. A medida que pase el tiempo, la gente se va a tranquilizar en ese sentido”, opinó.

    Ambos referentes coincidieron en la necesidad de instrumentos de política económica que fortalezcan el mercado doméstico, gestionen la volatilidad inflacionaria y recuperen la confianza de agentes e inversores, en un escenario donde algunos sectores muestran señales de recuperación mientras otros permanecen rezagados.

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  • La fuerte caída del oro afecta reservas pese a compras del BCRA: compró USD 58 millones que no alcanzaron

    La fuerte caída del oro afecta reservas pese a compras del BCRA: compró USD 58 millones que no alcanzaron

    El Banco Central mantuvo la racha compradora y ayer sumó otros 58 millones de dólares. No obstante, las reservas brutas registraron una caída de 226 millones de dólares. La principal causa fue la fuerte baja en la cotización del oro, que ayer retrocedió 3,8% y cerró en su nivel más bajo del año.

    La depreciación del oro está vinculada, al menos de forma indirecta, con la guerra desatada con Irán. El fuerte aumento del precio del petróleo intensifica las presiones inflacionarias en Estados Unidos. Los mercados esperan que la Reserva Federal norteamericana retrase una eventual baja de las tasas de interés.

    En un contexto de elevada inestabilidad, los inversores prefieren refugiarse en los bonos del Tesoro, que mantendrán rendimientos más altos por un tiempo, y evitar el oro, que ya había tenido un gran salto el año pasado. La onza cerró ayer en USD 4.823, lejos de los USD 5.500 que alcanzó a principios de año.

    A fines de 2025, el oro representaba el equivalente a USD 9.000 millones en las arcas del Central, un aumento de más de 60% en apenas un año. En ese momento constituía el 20% del total de las reservas brutas. Esa participación tan relevante explica por qué una caída en su cotización tiene un impacto notable cuando se produce.

    La debilidad del metal precioso, sumada a la necesidad de usar recursos propios para afrontar vencimientos de deuda, limita una suba mayor del nivel de reservas.

    El Central acumula compras por más de USD 3.300 millones en el año, tras 51 días consecutivos de intervenciones. Es de esperar que el monto diario de compras aumente de forma significativa en el segundo trimestre, cuando se liquiden los dólares de la cosecha gruesa.

    Las reservas comenzaron el año en USD 42.000 millones y ayer alcanzaban USD 44.495 millones. Esta suba, cercana a los USD 2.500 millones en el año, podría haber sido mayor, pero los factores mencionados (caída del oro y pagos de deuda) lo impidieron.

    Por eso, uno de los objetivos del Gobierno es recuperar el acceso a los mercados internacionales. Así obtendría fondos frescos para afrontar los vencimientos que se avecinan.

    El escenario internacional, sin embargo, juega en contra. La guerra en Irán y la consiguiente suba del precio del barril de petróleo le dieron un mal revés a Wall Street y, por rebote, también afectaron a los activos argentinos.

    Como consecuencia, ayer volvieron a caer los bonos en dólares y el riesgo país subió hasta los 610 puntos, prácticamente su máximo anual. El indicador se aleja cada vez más de la zona de 500 puntos, que llegó a rozar a principios de año. El banco internacional UBS consideró, no obstante, que Argentina debería ubicarse en torno a los 400 puntos básicos por el superávit fiscal y las perspectivas de la economía.

    La dificultad para reducir el riesgo país dificulta el acceso al financiamiento en los mercados internacionales. Por ello, el Tesoro puso en marcha una nueva estrategia: financiarse con bonos de corto plazo (Bonar 2027) exclusivamente a través de colocaciones locales.

    En las dos últimas licitaciones ya emitió esta nueva deuda por un total de USD 500 millones y la intención es llegar a USD 2.000 millones para mediados de año. Con ello, el Gobierno obtendría financiamiento para afrontar el vencimiento de julio sin mayores contratiempos.

    La reducción adicional del riesgo país depende ahora, en gran medida, de una mayor calma en los mercados internacionales y de que ceda el nerviosismo por la escalada bélica en el Golfo Pérsico y por la suba del barril de petróleo por encima de los USD 100.

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  • El dólar profundizó su caída y quedó por debajo de $1.400; tipos oficiales retrocedieron por oferta sólida de divisas

    El dólar profundizó su caída y quedó por debajo de $1.400; tipos oficiales retrocedieron por oferta sólida de divisas

    En un contexto de estabilidad cambiaria por una oferta sostenida de divisas en el mercado, el dólar profundizó este miércoles su tendencia a la baja y, en su formato mayorista, quebró los $1.400, un movimiento que ya se había observado a fines de febrero.

    Con operaciones por más de USD 400 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), el tipo de cambio mayorista anotó una baja de cuatro pesos y se ubicó en 1.396 pesos. Al mismo tiempo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el techo de la banda cambiaria en 1.624,97. De este modo, la cotización al por mayor se sitúa 16,40% por debajo de ese tope.

    De esta manera, el dólar mayorista mantiene un margen de incremento de 228,97 pesos antes de que el Banco Central deba intervenir para ajustar su valor dentro de la banda autorizada.

    “El tipo de cambio tiene una nueva rueda bajista y cierra en 1.396 (-0,29%). Volumen operado cae ligeramente a USD 444 millones (promedio del mes es de USD 379 millones) mientras que el volumen de la D30A6 rebotó y ya se llevan operados mas de USD 55 millones”, sintetizó el analista financiero Javier Giordano.

    En paralelo, el tipo de cambio minorista de referencia bajó otros cinco pesos en la jornada y se ubicó en $1.415 para la venta y $1.365 para la compra, de acuerdo a los datos del Banco Nación. Los precios se moderaron en el mercado formal, mientras los inversores permanecieron atentos a las señales del contexto internacional, especialmente por la situación en Medio Oriente.

    En línea con la estabilidad de los dólares oficiales, el blue o libre registró una baja de cinco pesos. En el mercado informal de la Ciudad de Buenos Aires, la cotización se situó en $1.415, el mismo guarismo que el minorista.

    A propósito del ámbito bursátil, el dólar MEP retrocedió a $1.414,37, mientras que el contado con liquidación (CCL) descendió a $1.458,71 pesos. El MEP se obtiene al adquirir títulos en pesos y venderlos en dólares dentro del mercado local. Por su parte, el CCL resulta de operaciones similares, pero los títulos se venden en el exterior para recibir dólares. Ambos esquemas ofrecen acceso a divisas a través del sistema financiero, fuera de los canales oficiales.

    Riesgo país estable

    Por otra parte, el riesgo país bajó una unidad y se ubicó en 554 puntos básicos. Esta caída del indicador elaborado por el banco estadounidense JP Morgan refleja una leve mejora en los precios de los bonos soberanos argentinos.

    Este índice es un referente clave para los inversores, ya que mide la probabilidad de incumplimiento de pago de deuda por parte de un país. El cálculo se realiza comparando el rendimiento de los bonos argentinos con el de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a igual plazo, considerados libres de riesgo.

    Una mayor diferencia entre ambos rendimientos indica desconfianza en la economía local y anticipa mayores dificultades para acceder a financiamiento externo en condiciones ventajosas.

    Un riesgo país elevado obliga al Estado a ofrecer tasas de interés más altas para obtener fondos en los mercados internacionales, lo que incrementa el costo de la deuda y complica la gestión de las cuentas públicas. Con los valores actuales, el Gobierno debería endeudarse a una tasa superior al 9% anual en dólares.

    De todas maneras, el equipo económico descarta esa alternativa en el corto plazo. El ministro de Economía, Luis Caputo, busca reducir la “dependencia con Wall Street” y promueve la colocación de un bono en dólares con vencimiento quincenal en el mercado local. La meta es recaudar USD 2.000 millones, destinados a afrontar un pago de deuda que supera los USD 4.200 millones programado para julio.

    Dólar hoyDólarBlueMEPCCLMercado cambiarioBandas cambiariasRiesgo paísBanco CentralÚltimas noticias

  • Guido Bambini pregunta en QR! por qué la inversión extranjera directa es negativa bajo el gobierno de Milei

    Guido Bambini pregunta en QR! por qué la inversión extranjera directa es negativa bajo el gobierno de Milei

    En el programa “QR!”, emitido por Canal E, el periodista y especialista en economía Guido Bambini analizó el desempeño de la inversión extranjera directa en la Argentina durante los dos primeros años de gestión de Javier Milei.

    El debate partió de los datos del balance cambiario del Banco Central de la República Argentina, que arrojan un resultado llamativo frente a otras gestiones recientes. Según explicó Bambini, el actual gobierno es el único del siglo XXI que registra un saldo negativo en la inversión extranjera directa durante sus primeros dos años.

    Según el análisis presentado, el saldo ronda los 1.248 millones de dólares negativos, una cifra que se explica, en parte, por empresas extranjeras que decidieron vender sus operaciones en el país o reducir su presencia en el mercado local.

    Bambini precisó que, en varios casos, se trata de compañías internacionales que vendieron sus activos a empresas argentinas, un proceso que se intensificó durante el último año.

    El contraste surge al comparar ese desempeño con el de otros gobiernos recientes. Según el informe presentado en el programa, en los primeros años de las gestiones de Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández el ingreso de inversión extranjera directa había sido positivo y alcanzaba varios miles de millones de dólares.

    También se evaluó el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las herramientas impulsadas por el gobierno para atraer capitales internacionales. No obstante, Bambini advirtió que hasta el momento el flujo de inversiones no muestra el crecimiento que esperaba el oficialismo.

    El debate incluyó además las demandas de empresas mineras y energéticas que buscan flexibilizar normas vinculadas al llamado “compre local” o “compre provincial”, que establecen que una parte de las contrataciones en grandes proyectos se realice con proveedores argentinos.

    Finalmente, el análisis repasó algunas de las variables que hoy miran los inversores antes de decidir si traen capitales al país, como el nivel del riesgo país, la posibilidad de que la Argentina vuelva a los mercados internacionales de crédito, el tipo de cambio, las restricciones para girar dividendos al exterior y el nivel de reservas del Banco Central.

    Bambini señaló que todos esos factores inciden en el clima de negocios y en la decisión de las empresas de invertir en la economía argentina.

    LB

  • Jornada financiera: acciones argentinas subieron hasta 7% y riesgo país cayó a 555; dólar $1.400, BCRA compró USD 67 M

    Jornada financiera: acciones argentinas subieron hasta 7% y riesgo país cayó a 555; dólar $1.400, BCRA compró USD 67 M

    Impulsados por un mejor ánimo en los principales mercados internacionales, los activos argentinos mostraron un repunte pese a la continuidad del conflicto en Medio Oriente. Las acciones avanzaron hasta 7%, el riesgo país retrocedió y el valor del dólar se redujo, en una jornada dominada por la recuperación del apetito inversor global.

    En el plano local, el S&P Merval experimentó un alza de 2,6% en pesos, hasta 2.700.255,24 puntos, y de 3,3% en dólares, quedando en 1.846,32 unidades. Estas subas se explican por el aumento de los papeles energéticos: Metrogas (6,8%), seguida de Transportadora de Gas del Norte (6,6%), Central Puerto (6,1%) y Sociedad Comercial del Plata (5,7%).

    En paralelo, los ADR, certificados de depósito emitidos por bancos estadounidenses que representan acciones de empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, treparon hasta 7,3%, como en el caso de Central Puerto.

    Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un eventual fin inmediato de la guerra con Irán potenciaron la mejora del humor de los inversores, tanto en el plano vernáculo como internacional.

    De hecho, los bonos soberanos argentinos lograron canalizar ese interés inversor con aumentos de hasta 1,5%, lo que se tradujo en una reducción de 28 unidades del riesgo país a 555 puntos básicos. El índice es una referencia fundamental para quienes invierten, ya que indica la probabilidad de que un país incumpla con sus compromisos financieros. Su valor surge al comparar la rentabilidad de los bonos argentinos con la de los bonos del Tesoro estadounidense de igual duración, considerados un estándar de seguridad.

    Un aumento en la brecha entre ambos rendimientos suele leerse como un síntoma de desconfianza respecto de la economía local y anticipa mayores dificultades para obtener financiamiento en el exterior en términos convenientes. Por el momento, el equipo económico no aspira a colocar deuda en el exterior, ya que el propio ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que busca disminuir “la dependencia con Wall Street”.

    A propósito del terreno cambiario, la estabilidad se mantuvo este martes, con las distintas cotizaciones del dólar registrando bajas frente a los valores de inicio de semana. En el segmento minorista, la cotización de referencia bajó 15 pesos en la jornada y se ubicó en $1.420 para la venta y $1.370 para la compra.

    En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el volumen operado alcanzó los 458 millones de dólares y el tipo de cambio mayorista retrocedió 16 pesos, ubicándose en 1.400 pesos. Al mismo tiempo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el techo de la banda cambiaria en 1.623,48 pesos, lo que deja al mayorista a 15,96% de ese límite.

    Así, el dólar mayorista todavía dispone de un margen de 223,48 pesos antes de que la autoridad monetaria intervenga para mantenerlo dentro del rango establecido.

    La tendencia a la baja también alcanzó al dólar blue, que perdió cinco pesos y cotizó a $1.420 en el mercado informal porteño. En el ámbito bursátil, el dólar MEP descendió a $1.421,05 y el contado con liquidación (CCL) retrocedió hasta los 1.465,24 pesos.

    En ese contexto de calma del billete verde, el BCRA compró USD 67 millones y acumula adquisiciones por más de USD 3.100 millones en lo que va de 2026. De hecho, logró hilvanar 45 jornadas consecutivas con saldo comprador.

    Desde la puesta en marcha de la cuarta fase del programa monetario a comienzos de enero, el Banco Central sumó USD 3.120 millones, un monto que ya supera el 30% del objetivo de compras previsto para 2026. Sin embargo, ese monto no implicó una suba lineal de las reservas, ya que el proceso de acumulación se vio condicionado por los compromisos de deuda del Tesoro, que recurrió al Central para la compra de divisas destinadas al pago de deudas, afectando el saldo final.

    Proyecciones oficiales sitúan la meta de acumulación neta de reservas entre 10.000 y 17.000 millones de dólares para ese año, un rango sujeto a la evolución de la demanda de pesos y la oferta de divisas.

    Al mismo tiempo, las reservas internacionales alcanzaron en esta rueda los USD 46.043 millones, lo que implica un incremento de 275 millones frente a la jornada previa. El mercado asoció este avance a variaciones en las cotizaciones de monedas y materias primas, entre ellas el oro, cuyo valor se acercó a los 5.200 dólares por onza.

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  • El dólar retomó la baja y cayó a $1.400, alejándose del techo de las bandas; mayorista y minorista registraron descensos

    El dólar retomó la baja y cayó a $1.400, alejándose del techo de las bandas; mayorista y minorista registraron descensos

    La calma cambiaria se mantuvo este martes, después de que las distintas versiones del dólar registraran caídas respecto a sus valores de principios de semana.

    En el Mercado Libre de Cambios (MLC) el volumen negociado subió a USD 458 millones, y el tipo de cambio mayorista retrocedió 16 pesos hasta ubicarse en 1.400 pesos. Al mismo tiempo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el tope máximo de la banda cambiaria en $1.623,48, lo que deja al mayorista a una distancia de 15,96% respecto del límite superior.

    Así, el dólar al por mayor aún dispone de un margen de suba de 223,48 pesos antes de que la autoridad monetaria deba intervenir y ajustar su cotización dentro del rango permitido.

    “Tipo de cambio cierra en 1.400 cayendo 1,13% contra el cierre de ayer. Volumen operado aumentó a USD 458 millones mientras que en la D30A6 se desploma a menos de USD 14 millones”, resumió el analista financiero Javier Giordano.

    En el segmento minorista de referencia, el tipo de cambio cayó otros 15 pesos durante la jornada y se ubicó en $1.420 para la venta y $1.370 para la compra. Los precios se mantuvieron relativamente estables en el mercado formal, mientras los inversores concentraron su atención en las señales del escenario internacional, con el conflicto en Medio Oriente como principal foco.

    En consonancia con la estabilidad de los billetes oficiales, el dólar blue también retrocedió cinco pesos. Actualmente la divisa se comercializa a $1.420 en el segmento informal de la Ciudad de Buenos Aires y se adquiere a $1.400 por unidad, según información de Reuters.

    En el segmento bursátil, el dólar MEP cedió a $1.421,05 y el contado con liquidación (CCL) cayó a 1.465,24 pesos. Cabe recordar que el MEP surge mediante la compra de títulos en pesos y su posterior venta en dólares en el mercado local. En tanto, la cotización del Contado con Liquidación (CCL) se obtiene con la compraventa de instrumentos en pesos que luego se venden en el exterior a cambio de dólares. Ambos mecanismos permiten acceder a dólares a través del sistema financiero, por fuera de los canales oficiales.

    Simultáneamente, el riesgo país experimentó una caída de 26 unidades hasta los 557 puntos básicos. Esta reducción del indicador elaborado por JP Morgan responde a una mejora en la cotización de los bonos soberanos argentinos y se da en el marco de una perspectiva positiva tanto en el mercado local como en las bolsas globales.

    El índice resulta clave para los inversores porque refleja el riesgo de que un país no pague sus deudas. En cuanto a su cálculo, se obtiene al contrastar el rendimiento de los bonos soberanos de Argentina con el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos para plazos equivalentes, que se consideran libres de riesgo.

    Cuando la diferencia entre ambos bonos se amplía, suele interpretarse como una muestra de desconfianza hacia el contexto económico local y anticipa obstáculos para el acceso a crédito externo en condiciones favorables.

    Un nivel alto de riesgo país obliga al Estado a ofrecer tasas de interés superiores para captar fondos internacionales, lo que eleva el costo de la deuda y dificulta la administración de las finanzas públicas. Con las tasas actuales, el Gobierno debería endeudarse a un rendimiento superior al 9% anual en dólares.

    Por ahora, el equipo económico descarta esa posibilidad. El ministro de Economía, Luis Caputo, apunta a disminuir la “dependencia con Wall Street” y, para ello, impulsa la emisión de un bono quincenal en dólares en el mercado local. El objetivo es captar USD 2.000 millones, monto que se destinará a cubrir un pago de deuda superior a USD 4.200 millones previsto para julio.

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