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  • Caputo anticipó una cosecha récord y estimó que el agro podría aportar USD 42.000 millones en 2026

    Caputo anticipó una cosecha récord y estimó que el agro podría aportar USD 42.000 millones en 2026

    El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el agro atraviesa un boom absoluto y que este año podría aportar hasta USD 8.700 millones adicionales en exportaciones. Es un dato clave en el marco de las compras de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que busca alcanzar USD 10.000 millones en 2026. Sin embargo, la balanza comercial mostró otra tendencia en febrero, cuando las ventas al exterior cayeron respecto del año pasado.

    Para Caputo, mientras que “todos hablan del potencial de la energía y la minería”, pocos observan el efecto inmediato de las medidas tomadas sobre el sector agropecuario. “Pocos reparan en la extraordinaria reacción de nuestros productores agropecuarios a las bajas de impuestos que hemos hecho a las exportaciones (retenciones) e importaciones (aranceles a bienes de capital, herbicidas, equipos de riego, permiso para importar maquinaria usada, etc. Así, subió fuertemente la inversión y la producción apunta a una cosecha récord para este año”, sostuvo en la red social X.

    El funcionario detalló que, según las proyecciones del Ministerio de Economía, en un escenario conservador las exportaciones del sector aumentarían USD 3.700 millones respecto al año pasado. En un escenario de precios y producción más elevados, la cifra ascendería a casi USD 42.000 millones, lo que representaría USD 8.700 millones adicionales en comparación con el registro del año anterior.

    Las declaraciones de Caputo se inscriben en un contexto en el que las exportaciones argentinas atraviesan un periodo de ajuste. En febrero, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la balanza comercial arrojó un superávit de USD 788 millones, pese a la caída interanual de las exportaciones y las importaciones. El desempeño del agro aparece como uno de los motores clave para revertir esa tendencia y fortalecer la balanza comercial en los próximos meses.

    Durante el segundo mes del año, las exportaciones totalizaron USD 5.962 millones, registrando una caída del 2,9% en comparación con febrero de 2025. Según el organismo técnico, “este descenso fue impulsado por una baja de 7,1% en las cantidades exportadas, ya que los precios aumentaron 4,4%”. En términos desestacionalizados, las ventas al exterior mostraron una caída más pronunciada del 16,2% respecto a enero de 2026.

    El desempeño fue dispar entre los grandes rubros. Las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) sumaron USD 1.747 millones, con un crecimiento interanual del 8,6%. Por su parte, los Productos Primarios (PP) alcanzaron USD 1.750 millones, con un alza del 8,2%. En contraste, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) totalizaron USD 1.834 millones, lo que implicó una caída del 10,1%. El retroceso más severo se observó en Combustibles y Energía: con USD 631 millones exportados, se registró una contracción del 27,6% respecto a igual mes de 2025.

    En el análisis sectorial, los productos vinculados al complejo sojero mostraron un deterioro notable. La balanza comercial de los derivados de la soja alcanzó un saldo de USD 375 millones, un 50,7% menos que en febrero de 2025. Las exportaciones de este complejo cayeron un 30,4% (USD 743 millones), afectadas por una baja del 28,6% en las cantidades y del 2,5% en los precios. Dentro de este rubro, las cantidades exportadas de harina y pellets de soja bajaron un 27,3%, mientras que el aceite de soja en bruto cayó un 50,2 por ciento.

    En tanto, las importaciones totalizaron USD 5.174 millones, lo que implicó una reducción interanual del 11,8%. El Indec precisó que “esta baja se atribuyó a la disminución de 14,9% en las cantidades, ya que los precios aumentaron 3,7%”. A diferencia de las exportaciones, la serie desestacionalizada de las importaciones creció un 8,2% frente al mes anterior.

    Compras del Banco Central

    Las declaraciones de Caputo resultan relevantes porque indican los dólares que podría comprar el BCRA. Hasta la fecha, la entidad que conduce Santiago Bausili acumula 53 ruedas consecutivas sumando divisas en un contexto de estabilidad cambiaria. Este viernes, la entidad adquirió USD 172 millones, el monto más alto registrado en marzo; sumó USD 485 millones en la semana y ya acumula compras por más de USD 3.700 millones en lo que va de 2026.

    Hasta el momento, las principales compras de dólares por parte del Banco Central provinieron de la liquidación de exportaciones agropecuarias y de la emisión de obligaciones negociables por empresas en el exterior. Persistía la incertidumbre sobre si este ritmo de acumulación de reservas podrá sostenerse en lo que resta del año, aunque ahora el ministro Caputo sostiene que el campo podría aportar USD 8.700 millones más que en 2025, gracias al impulso de las políticas de alivio fiscal y de menores regulaciones.

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  • De líder mundial a escolta regional: cuánto se amplió la brecha de carne y granos entre Argentina y Brasil

    De líder mundial a escolta regional: cuánto se amplió la brecha de carne y granos entre Argentina y Brasil

    Durante gran parte del siglo XX Argentina fue el principal exportador mundial de carne vacuna; sin embargo, primero fue desplazada por Australia y, en la última década, también por la vecina Brasil.

    Según un estudio de Guido D’Angelo, Emilce Terré y Julio Calzada, economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en los 90s el promedio anual de producción vacuna de Brasil más que duplicaba al de la Argentina: 5,8 millones de toneladas anuales frente a 2,7 millones.

    De carne éramos

    La cosa no terminó ahí: ya en la primera década de este siglo el promedio anual de producción brasileña había ascendido a 8 millones de toneladas, contra 3 millones en la Argentina. La diferencia siguió creciendo: en la década siguiente la producción vacuna argentina cayó a 2,8 millones de toneladas anuales, mientras la brasileña trepó a 9,7 millones. La brecha se profundizó en la actual década y se acentuó en los últimos dos años; la producción de carne brasileña (12,4 millones de toneladas anuales) ya casi cuadruplica la de la Argentina (3.2 millones), fenómeno que sustenta el actual status de Brasil como primer exportador mundial de carne, mientras la Argentina básicamente repite los registros de hace más de 30 años.

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    En la producción granaria la divergencia fue menos pronunciada: en los noventa la diferencia era del 53% (39 millones de toneladas en la Argentina frente a 60 millones en Brasil). Aunque en lo que va de la década la producción brasileña llegó a casi triplicar la argentina anual, en el promedio de los últimos dos años la brecha relativa se redujo por el fuerte crecimiento de la producción argentina, que alcanzó 140 millones de toneladas anuales, con expectativas de que en la campaña actual el registro roce los 160 millones, frente a casi 320 millones en Brasil. Argentina dejó hace tiempo de ser “el granero del mundo”, pero sigue siendo un proveedor relevante.

    La ampliación de la brecha agropecuaria entre ambos países se atribuye, según el estudio de la BCR, a la aplicación de “políticas distorsivas”, y sostienen que el fin de muchas de esas distorsiones “renueva la expectativa de crecimiento para aprovechar el gran potencial del país”.

    Granos tecnologizados

    En el caso de los granos, los autores destacan que con la maduración de tecnologías, mejoras en el manejo, el protagonismo de paquetes tecnológicos y la adopción de la siembra directa, entre los 90s y la primera década de este siglo la Argentina redujo porcentualmente la brecha a un 45%. Sin embargo, fue también el período en que volvieron los derechos de exportación (retenciones) “en un marco de políticas que comenzaron a desincentivar el apoyo a las cadenas agrícolas”.

    En cambio, “Brasil no dejó de apoyar a su producción a través de iniciativas como el Plan Safra. Creciendo por encima de la Argentina en superficie y rindes agrícolas, hacia la segunda década la producción brasileña ya era 82% mayor que la Argentina, distancia que siguió estirando, al punto que en primeras cinco campañas de la década atual la producción brasilera fue un 155% superior a la Argentina, que se reduciría levemente en la actual campaña de soja, maíz y trigo.

    En el escenario exportador las brechas son todavía mayores: “mientras en el promedio de la década del ‘90 Argentina exportaba un 24% más de carne por año que Brasil, para esta campaña Brasil aspira a despachar al exterior más de cinco veces el volumen de la Argentina”. Y no es para menos: en poco más de 30 años, mientras la Argentina no llegó a duplicar sus ventas externas de carne, “Brasil las multiplicó por más de 13”, precisan los autores.

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    D’Angelo, Terré y Calzada señalan que esta brecha de desempeño se explica también por el mayor financiamiento al agro brasileño. A principios de siglo Argentina y Brasil mostraban niveles de crédito interno al sector privado relativamente cercanos, con proporciones del 24% y 31% del PBI, respectivamente.

    Pero mientras ese indicador nunca recuperó los valores previos a la crisis de 2001 y se ubicó en el 15% en 2024, en Brasil creció sostenidamente hasta casi el 76% del PBI. De ese modo, la diferencia de 7 puntos entre ambos países hace 25 años se estiró a más de 60 puntos porcentuales de crédito en la actualidad. La aplicación de retenciones (un lastre sobre la capacidad exportadora) por parte de la Argentina contrasta con el aumento del crédito en Brasil. Viento en contra vs viento a favor.

    Según los autores, las bajas de retenciones y el fin de las brechas cambiarias ayudarán a apuntalar la producción agrícola y ganadera argentina. “La campaña actual -escribieron.- “espera batir récords en producción de granos, mientras el crédito bancario al sector ganadero marcó su segundo mayor registro de la historia argentina. Con más apoyo al productor no caben dudas que la Argentina puede seguir creciendo en su producción y exportaciones”.

    Factores estructurales

    Ricardo Martins, analista e investigador y profesor de las Universidades de Utrecht (Países Bajos) y Lovaina (Bélgica), también comparó, en un estudio que resumió en la red Linkedin, las distintas evoluciones de Argentina y Brasil partiendo desde los años 60 del siglo pasado.

    “Durante las últimas seis décadas, el centro económico de gravedad en Sudamérica ha cambiado de manera significativa. Mientras que Argentina alguna vez dominó el panorama económico de la región, Brasil ha consolidado progresivamente su posición como la principal potencia económica del continente”, escribió. Y precisó: en 1960, Argentina representaba casi el 38% del PIB regional, siendo la potencia económica dominante en Sudamérica. Brasil, aunque ya era grande, representaba aproximadamente el 26% de la economía regional. Para 2025, la situación se ha invertido de manera drástica. Brasil ahora representa más de la mitad del PIB total de Sudamérica (50%), mientras que la participación de Argentina ha caído a aproximadamente el 15 por ciento”.

    El rezago relativo de la Argentina no fue solo frente a Brasil. Entre 1960 y 2025, apunta, mientras el PBI argentino retrocedía del 37,9% al 15,3% del PBI sudamericano, el de Chile avanzaba del 6,4 al 7,9%, el de Perú del 4 al 7,1% y el de Colombia del 6,2 al 9,8 por ciento. La única declinación más pronunciada que la de Argentina fue la de Venezuela bajo el chavismo: de 12,1% del PBI regional en 1960 al 1,9% el año pasado.

    En el contraste entre las economías argentina y brasileña, Martins destaca factores estructurales como la demografía. “La población de Brasil creció mucho más rápido que la de Argentina, creando un mercado interno y una fuerza laboral mucho mayores. En 1960, Brasil tenía aproximadamente 72 millones de habitantes, comparados con unos 20 millones en Argentina. Para 2025, la población de Brasil había alcanzado aproximadamente 213 millones y Argentina se estima en unos 46 millones.

    Esa divergencia demográfica amplió de forma significativa el mercado interno y la capacidad productiva de Brasil. Con el tiempo, esta ventaja de escala se tradujo en mayor capacidad industrial, un PIB agregado más alto y una posición geopolítica más fuerte en Sudamérica. Brasil, precisa, en las últimas dos décadas incorporó millones de personas a la economía formal y al mercado de consumo mediante programas sociales.

    Diversificación

    Además, subrayó, “Brasil desarrolló progresivamente una estructura económica más diversificada, combinando producción industrial, agroindustria, minería, energía y servicios, además de tecnología. Embraer de Brasil es el tercer mayor fabricante de aviones comerciales, después de Airbus y Boeing”. Y en tercer lugar, la inestabilidad macroeconómica y las recurrentes crisis inflacionarias, de deuda y de volatilidad política de la Argentina limitaron su crecimiento a largo plazo. Por otra parte, dice Martins, el Mercosur potenció más a Brasil que a la Argentina pues “consolidó su papel como eje económico central del Cono Sur”.

    Esa transformación, señaló, “tiene claras implicancias geopolíticas: el dominio económico de Brasil ha reforzado su influencia diplomática en Sudamérica y ha fortalecido sus ambiciones de actuar como una voz líder del Sur Global, incluso dentro de foros internacionales como los BRICS”. La evolución de la geografía económica sudamericana en los últimos 60 años, concluye, “refleja no solo trayectorias de desarrollo cambiantes, sino también una reconfiguración más amplia del poder dentro de la región”.

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  • Fuerte interna en la Sociedad Rural: el vice de Nicolás Pino lanzó su candidatura y agrava la disputa por la reelección

    Fuerte interna en la Sociedad Rural: el vice de Nicolás Pino lanzó su candidatura y agrava la disputa por la reelección

    En medio de una inusual interna con Nicolás Pino, actual presidente de la mayor entidad del agro, su número 2, Marcos Pereda, oficializó finalmente su candidatura a la presidencia de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Con ello, la disputa interna se profundiza en una de las organizaciones más influyentes del campo argentino, donde dos sectores enfrentados pugnan por el control de la institución y por la interpretación de las reglas que rigen su conducción.

    Esta postulación adquiere relevancia porque, desde septiembre del año pasado, en el sector se debate la alternancia institucional y el límite de los mandatos. La candidatura de Pereda, actual vicepresidente de la SRA, se produce tras una ruptura abierta con Pino, con quien compartió la conducción desde 2021.

    El dirigente —que, junto con Pereda Born, desplazó al oficialismo histórico en 2020— podría intentar un nuevo mandato, a pesar de la resistencia de un grupo de 78 socios que sostiene que la reelección para un cuarto período sería contraria al estricto límite que el propio presidente fijó en 2023, durante su segundo mandato. Fue el propio Pino quien dispuso el cambio en el estatuto y estableció el tope de tres mandatos consecutivos.

    En una carta dirigida a los miembros de la entidad, ese sector denunció que permitir una nueva postulación sería un “retroceso institucional y una contradicción ética”, y advirtió que “las reglas pierden toda legitimidad cuando quienes las impulsan deciden no cumplirlas”.

    Las elecciones de la Sociedad Rural Argentina (SRA) tendrán lugar el próximo 9 de septiembre. Aunque faltan meses para la elección, la interna ya está en plena ebullición.

    La candidatura de Pereda y el quiebre con Pino

    La proclamación del espacio “Renovación con Unidad”, con el que Pereda se presentará, se concretó durante la muestra Expoagro y constituye el primer movimiento formal rumbo a la disputa por la presidencia de la SRA.

    Pereda lanzó la iniciativa junto a Santos Zuberbühler, referente de otro espacio interno promotor de la renovación, y propuso un frente que reúne distintas corrientes y sectores independientes. “Creemos que podemos hacer nuestro aporte y ofrecer una alternativa en términos de representación”, sostuvo Pereda en el acto, al tiempo que subrayó que “avanzar hacia un cuarto mandato presidencial consecutivo se aparta del criterio de calidad institucional que inspiró ese proceso”.

    El dirigente argumentó que “no es una cuestión personal; es la defensa de un principio y de una forma de conducción basada en reglas claras y previsibilidad”.

    El trasfondo de la candidatura está marcado por la ruptura de la fórmula que llevó al actual oficialismo al poder. Tras trabajar juntos en una agenda de modernización —que incluyó el traslado de la sede histórica y la implementación del voto electrónico—, las diferencias entre Pino y Pereda se tornaron irreconciliables en la segunda mitad del mandato, principalmente por su divergente posicionamiento frente al Gobierno de Javier Milei.

    Mientras Pino mantuvo un perfil dialoguista y una relación cercana con el presidente, Pereda se ubicó como referente de los sectores que reclamaban una conducción más combativa, en especial sobre las retenciones a las exportaciones del campo.

    En su presentación, Pereda subrayó que el surgimiento de su candidatura no desconoce los logros recientes de la gestión, pero enfatizó que la SRA “necesita madurez, previsibilidad y unidad, dejando atrás los sectarismos y el internismo permanente”. Por su parte, Zuberbühler expresó que “hay que trabajar todos juntos para defender lo que nos corresponde y ayudar a que los socios tengan más y mejores servicios. Ampliar, profesionalizar y retomar la centralidad de la Rural en la agenda productiva es el norte que nos moviliza”.

    La respuesta de Pino

    La conducción actual rechazó haber violado el estatuto y sostuvo que el nuevo límite de mandatos fijado por la reforma de marzo de 2023 debe contarse desde su registro ante la Inspección General de Justicia, el 20 de julio de ese año. Bajo ese criterio, el período 2024-2026 sería el primero del nuevo esquema. Si vuelve a ser electo, Pino asumiría así su “segundo mandato” bajo la nueva normativa y no un cuarto consecutivo.

    La SRA es el principal espacio de representación de los grandes productores y terratenientes del país, con unos 3.900 socios y una historia vinculada a los apellidos emblemáticos del sector: Martínez de Hoz, Anchorena, Miguens, Blaquier, Frers y Etchevehere, entre otros. Fundada en 1866 con el objetivo de “velar por el patrimonio agropecuario del país”, la entidad integra el llamado Grupo de los Seis, el círculo que reúne a los bancos nacionales (Adeba), la industria (UIA), la Bolsa de Comercio porteña (BCBA), la Cámara de la Construcción (Camarco) y el comercio (CAC), referente del poder económico tradicional argentino.

    Pino, de 60 años y miembro de la SRA desde hace más de 30, impulsó la reforma que hoy es eje de la controversia. Por su parte, Pereda Born, descendiente de la familia fundadora de Bunge y Born y presidente del Grupo Bermejo, se presenta como representante de una línea más combativa, inclinada a profundizar la modernización y mantener un perfil crítico frente al Ejecutivo nacional.

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