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  • El Banco Central compró USD 146 M y ya suma USD 3.900 M en 2026; acumula 54 ruedas y reservas debajo de USD 44.000 M

    El Banco Central compró USD 146 M y ya suma USD 3.900 M en 2026; acumula 54 ruedas y reservas debajo de USD 44.000 M

    El Banco Central de la República Argentina (BCRA) encadenó 54 jornadas consecutivas de compras de divisas, la mayor racha positiva desde 2007. Este miércoles, la autoridad monetaria incorporó otros USD 146 millones y el acumulado en 2026 superó los USD 3.900 millones de dólares.

    Desde el inicio de la cuarta etapa del esquema monetario en enero, el Central acumuló compras por USD 3.932 millones, cifra que representa casi el 40% del objetivo anual. Para sostener ese ritmo, emitió pesos sin recurrir a la esterilización, mientras que el Tesoro absorbió parte de esos fondos mediante colocaciones de deuda en el mercado local. En las últimas licitaciones, el Ministerio de Economía evitó expandir la cantidad de pesos en circulación para limitar el crecimiento de la base monetaria y mantener bajo control tanto la inflación como la cotización del dólar.

    Las estimaciones oficiales apuntan a que las adquisiciones netas de 2026 estaría entre USD 10.000 y 17.000 millones, dependiendo de la demanda de pesos y la disponibilidad de divisas. El titular del BCRA, Santiago Bausili, explicó que el ritmo de compras estará condicionado principalmente por la demanda de moneda local y el ingreso de dólares al mercado. Hasta ahora, lo acumulado representa el 39% de la meta anual.

    Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales alcanzaron USD 43.832 millones, tras un incremento diario de USD 24 millones por las compras realizadas por el Central. De esta manera, la autoridad monetaria logró la segunda suba consecutiva luego de siete caídas al hilo.

    Parte de la dificultad para fortalecer las reservas pese a las compras estuvo ligada a las demandas del Tesoro, que recurrió al Central para obtener divisas y afrontar pagos de deuda, lo que frenó parte del ritmo de acumulación. Los dólares utilizados provinieron, en su mayoría, de la liquidación de exportaciones del agro y de emisiones de deuda de empresas y provincias. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las emisiones de bonos y obligaciones negociables totalizaron más de USD 11.000 millones.

    De acuerdo con un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI), “el frente cambiario se mantiene firme frente al shock externo” e “incluso la apreciación del peso podría sostenerse en el corto plazo, apoyada en la inminente liquidación de la cosecha gruesa, que aportará oferta adicional de divisas”.

    El mismo informe señaló que el alza del precio internacional del petróleo podría impulsar las exportaciones de crudo hasta USD 5.000 millones más que el año pasado, siempre que el valor del Brent permanezca cerca de los USD 90,7 por barril observados en marzo.

    En cuanto a la demanda de divisas, PPI estimó que las compras externas promediaron USD 5.350 millones en los últimos cuatro meses, un nivel inferior a los USD 7.200 millones contabilizados en septiembre y octubre. Esta baja se asocia al adelanto de importaciones antes de las elecciones y a la actual desaceleración de la actividad.

    “La incógnita sobre la sostenibilidad pareciera recién perfilarse para el segundo semestre, cuando los flujos y la estacionalidad favorable cedan”, evaluó PPI respecto de la dinámica cambiaria esperada para la segunda mitad del año.

    El dólar profundiza la caída

    El volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios (MLC), de USD 354,3 millones, no sobresalió tras dos días sin actividad. El dólar comercial retrocedió 13 pesos, equivalente a una baja de 0,9%, y cerró en 1.377,50 pesos. En lo que va de marzo, la cotización acumuló un descenso de $19,50, lo que representa una caída del 1,4 por ciento.

    Por el calendario de feriados, restan cuatro ruedas operativas hasta finalizar el mes. En 2026, el tipo de cambio oficial registra una reducción de 77,50 pesos, es decir, 5,3%, en contraste con una inflación acumulada cercana al 9% en el trimestre y un ajuste similar en la amplitud de las bandas cambiarias.

    El esquema dispuesto por el Banco Central fijó para la fecha la banda cambiaria superior en $1.646,09, con el dólar mayorista ubicado a 268,59 pesos o 19,5% por debajo de ese techo de flotación. Se trata de la mayor diferencia desde el 30 de junio del año pasado, cuando la brecha alcanzó 19,6%, hace casi nueve meses.

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  • Ranking de riesgo país: qué lugar ocupa Argentina tras la suba a 634 puntos y cuánto la separa del 1° según JP Morgan

    Ranking de riesgo país: qué lugar ocupa Argentina tras la suba a 634 puntos y cuánto la separa del 1° según JP Morgan

    La volatilidad global, provocada por el conflicto en Medio Oriente, afectó a los bonos soberanos argentinos y, en consecuencia, el riesgo país subió 56 unidades en la semana hasta los 634 puntos básicos, el nivel más alto en lo que va de 2026 y desde comienzos de diciembre del año pasado. Si bien se redujo de manera significativa desde las elecciones legislativas de medio término, Argentina continúa lejos de los niveles más bajos de la región.

    El riesgo país es un indicador elaborado por JP Morgan que los mercados internacionales siguen de cerca para evaluar la posibilidad de que un país no cumpla con el pago de su deuda. La medición se realiza a partir de la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de esa nación y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo.

    Cuando ese diferencial es elevado, refleja una mayor percepción de inestabilidad y mayores dificultades para acceder a financiamiento en condiciones competitivas. Un nivel alto de riesgo país obliga a ofrecer tasas de interés más elevadas para atraer inversores, lo que incrementa el costo de la deuda y complica la sostenibilidad de las cuentas fiscales.

    A fines de enero, la variable cedió a 481 puntos básicos, el menor nivel en casi ocho años, por una mejora en la cotización de los bonos soberanos argentinos. Sin embargo, con el correr de las semanas transitó un sendero alcista que se vio potenciado por el shock externo de la guerra en Irán.

    Ranking regional de riesgo país

    Según los últimos datos disponibles para América Latina, Argentina figura entre los países con niveles más altos de la región. En efecto, los 634 puntos básicos se ubican muy por encima del promedio regional, que se sitúa en 304 unidades.

    1. Uruguay: 86
    2. Chile: 97
    3. Paraguay: 126
    4. Jamaica: 139
    5. Perú: 142
    6. Panamá: 148
    7. Costa Rica: 156
    8. Brasil: 201
    9. Trinidad y Tobago: 204
    10. República Dominicana: 209
    11. Honduras: 215
    12. México: 236
    13. Colombia: 274
    14. Barbados: 299
    15. El Salvador: 368
    16. Ecuador: 490
    17. Bolivia: 517
    18. Argentina: 634
    19. Belice: 1207

    Uruguay presenta el riesgo país más bajo del continente, con 86 puntos. Le siguen Chile (97 puntos) y Paraguay (126 puntos), consolidándose como las economías más estables en términos de percepción de riesgo para los inversores. Jamaica y Perú completan los primeros cinco puestos del ranking, con 139 y 142 puntos, respectivamente.

    En el extremo opuesto, Belice registra el riesgo país más elevado, con 1207 puntos básicos, mientras que Argentina ocupa el segundo lugar entre los niveles más altos de la región. Detrás se ubican Bolivia (517 puntos) y Ecuador (490 puntos), países que también muestran dificultades en sus indicadores de deuda soberana.

    El caso argentino se destaca por estar muy por encima del promedio latinoamericano y por la distancia respecto a otras economías relevantes de la región, como Brasil (201 puntos), México (236 puntos) y Colombia (274 puntos). Incluso naciones insulares como Barbados (299 puntos) mantienen un nivel de riesgo país inferior al de Argentina, que se ubica a 548 enteros del vecino uruguayo.

    Un análisis del comportamiento del riesgo país desde las elecciones legislativas revela una disminución superior a 600 puntos. Desde la asunción de Javier Milei como presidente, el indicador confeccionado por JP Morgan retrocedió cerca de 1.400 unidades. Considerando noviembre de 2023, mes en que Milei ganó las elecciones, la caída acumulada ronda los 1.900 puntos.

    Los motivos de la suba del riesgo país

    Con la guerra en Irán como telón de fondo, los índices bursátiles registran descensos, mientras que los precios del petróleo aumentan. Este comportamiento refleja expectativas de un escenario económico más adverso, con señales de desaceleración de la actividad y una inflación que continúa elevada y sin perspectivas claras de moderación.

    “El conflicto en Medio Oriente explica parte del movimiento. Los spreads emergentes rebotaron desde mínimos y la tasa del Treasury a 10 años subió cerca de 30 bps en pocas ruedas. En ese contexto, Argentina, que había perforado los 500 bps hace solo 3 meses, corrigió con mayor magnitud. La beta juega en contra: cuando el mundo ajusta, los activos locales amplifican la tendencia. Y cada día que las tensiones no cesan, la percepción de riesgo global se incrementa”, remarcó un informe de GMA Capital.

    Sin embargo, el reporte identificó que existen “factores propios” que limitan la compresión de la variable financiera: “A estos umbrales de tasa (por encima del 10% anual en dólares), la deuda enfrenta un problema de dinámica: quedan vencimientos por aproximadamente USD 30.000 millones con privados y FMI hacia 2027. Sin acceso claro al mercado, cada baja en rendimientos aumenta el incentivo a emitir. Es decir, el riesgo de sobreoferta (y aumento de tasas en el futuro) condiciona hoy mismo la decisión de tener bonos argentinos en cartera”.

    Al mismo tiempo, un reporte de la consultora 1816 deslizó que la compra de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) debería extenderse en el tiempo para convencer al mercado de la acumulación de reservas. Hasta el momento, la autoridad monetaria se hizo de USD 3.786 millones en lo que va del año, pero su stock de moneda extranjera todavía sigue por debajo de los 44.000 millones debido al pago de compromisos financieros del Tesoro y a las oscilaciones de las cotizaciones de activos que conforman el activo del BCRA.

    “Quizás los inversores necesitan ver más meses de compras sostenidas del Central en el MLC, para confiar que el Gobierno realmente está convencido de la importancia de acumular reservas tras los comentarios de Milei al respecto de la semana pasada”, concluyeron los consultores.

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  • El Banco Central realizó la mayor compra del mes, adquirió USD 172 millones y suma más de USD 3.700 millones en 2026

    El Banco Central realizó la mayor compra del mes, adquirió USD 172 millones y suma más de USD 3.700 millones en 2026

    El Banco Central de la República Argentina (BCRA) encadenó 53 ruedas consecutivas de compras de divisas en un escenario de estabilidad cambiaria. Este viernes la entidad adquirió USD 172 millones, el mayor monto registrado en marzo, sumó USD 485 millones en la semana y acumula ya compras por más de USD 3.700 millones en lo que va de 2026.

    Desde el inicio de la cuarta etapa del programa monetario, en enero, el BCRA aumentó sus activos en USD 3.783 millones, superando un tercio del objetivo anual fijado para este año. Para sostener el ritmo de compras, el organismo optó por emitir pesos sin recurrir a la esterilización, mientras el Tesoro absorbió parte de la liquidez mediante colocaciones de deuda local. En las últimas licitaciones, el Ministerio de Economía no inyectó pesos al mercado con el objetivo de evitar que la base monetaria se expanda y así contener tanto la inflación como posibles movimientos en el dólar.

    Las proyecciones oficiales anticipan que la acumulación neta de reservas en 2026 estará entre USD 10.000 y 17.000 millones, según la demanda de la moneda local y la disponibilidad de divisas. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que el ritmo de compras dependerá principalmente del apetito de pesos y de los ingresos de dólares al país. Hasta el momento, el volumen acumulado representa el 36% de la meta prevista para el año.

    El BCRA fijó un tope diario para la compra de dólares, que no puede exceder el 5% del volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios. Además, cerró acuerdos con empresas y entidades para canalizar operaciones fuera del mercado mayorista, buscando evitar presiones sobre el tipo de cambio.

    Reservas: suba diaria pero caída semanal

    Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales alcanzaron USD 43.808 millones, lo que implica una suba de USD 106 millones respecto al día anterior, impulsada principalmente por las compras diarias de la autoridad monetaria. De este modo se cortó una racha de siete ruedas a la baja, aunque en la semana cayeron USD 1.851 millones.

    A fines del mes pasado, las reservas habían escalado a USD 46.905 millones, el nivel más alto en seis años y el mayor desde el inicio de la actual gestión, cuando alcanzaron los USD 47.448 millones. Los pagos de deuda y las variaciones en la valuación de activos explican los movimientos recientes.

    El repunte de las reservas estuvo condicionado por las necesidades financieras del Tesoro, que recurrió al BCRA para hacerse de divisas y afrontar vencimientos, lo que moderó el crecimiento del stock. El flujo de dólares que posibilitó la intervención oficial provino mayormente de la liquidación de exportaciones del campo y de emisiones de deuda de empresas y gobiernos provinciales. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las colocaciones de bonos y obligaciones negociables sumaron 11.000 millones de dólares.

    Dólar a la baja

    Aunque el volumen operado en el segmento contado alcanzó USD 357,5 millones, el dólar mayorista descendió nuevamente cuatro pesos (-0,3%) y finalizó la jornada en $1.390,50, el valor más bajo del último mes.

    “El dólar mayorista volvió a niveles exhibidos en el 23 y 24 de febrero pasado”, precisó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio. El mercado retomará la actividad el miércoles de la próxima semana, debido al feriado puente del lunes 23 y el feriado nacional del martes 24.

    “En la semana recién finalizada el tipo de cambio mayorista bajó 9,50 pesos (-0,7%), algo menos que los 16 pesos de caída anotados en la semana anterior“, agregó Quintana.

    El techo del régimen cambiario fijado por el Banco Central quedó en $1.638,52, lo que llevó al tipo de cambio oficial a ubicarse 248,02 pesos o 17,8% por debajo de esa referencia, la diferencia más amplia desde el 1 de julio de 2025, cuando marcó 18 por ciento.

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  • El peso se apreció entre pocas monedas emergentes tras la guerra en Irán; reservas estancadas pese a compras del Central

    El peso se apreció entre pocas monedas emergentes tras la guerra en Irán; reservas estancadas pese a compras del Central

    La guerra desatada en Irán disparó el precio del petróleo, lo que repercute en el costo del combustible a nivel mundial. Hubo, además, numerosos efectos colaterales: la caída de los mercados y la debilitación de monedas en todo el mundo, especialmente en los países emergentes. Sin embargo, Argentina quedó al margen de ese deterioro.

    El peso argentino se apreció casi 1% desde el 26 de febrero, fecha que marcó el inicio de los bombardeos a Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Como contrapartida, el dólar —aun en medio de la turbulencia global— retrocedió otro escalón en ese período, perforando los $1.400 en la cotización mayorista.

    El índice DYX, que mide la evolución del dólar norteamericano frente a una canasta de monedas de países desarrollados, cortó la tendencia bajista reciente y acumula un incremento de casi 1,5% en el último mes. El euro, por ejemplo, cayó de 1,18 por dólar a $ 1,15, aunque ayer la moneda europea repuntó ante la mejora en los mercados al cierre y la expectativa de una pronta finalización del conflicto.

    La búsqueda de refugio por parte de los inversores golpeó con fuerza a los mercados emergentes y, en particular, a las monedas locales, que venían con cotizaciones muy firmes antes del estallido del conflicto.

    El real brasileño, por ejemplo, acumuló una depreciación de 1,2% en menos de un mes, mientras que el peso mexicano retrocedió 2,7 por ciento. Monedas asiáticas como las de Tailandia y Filipinas perdieron más de 3% en ese breve lapso, según un informe de Adcap Grupo Financiero. El rublo fue el más afectado, con una merma de 6,6%, pese a que la suba del petróleo favorece a Rusia.

    Si bien el peso argentino mostró un comportamiento contrario al del resto del mundo, no estuvo completamente solo: el peso colombiano registró una apreciación mayor, de casi 2 por ciento.

    La fortaleza del peso local se da, sin embargo, en un contexto de inflación que se mantuvo en torno al 2,9 por ciento en los dos primeros meses del año. La caída nominal del dólar, combinada con una inflación que por ahora no da tregua, implica una marcada apreciación real de la moneda, que en lo que va del año ya alcanza el 10 por ciento. En otras palabras, los precios en Argentina vuelven a encarecerse con rapidez en dólares.

    Incluso las compras del Banco Central de la República Argentina (BCRA) fueron clave para impedir una mayor caída del tipo de cambio en lo que va del primer trimestre. El organismo ya acumula más de USD 3.600 millones desde el inicio de 2026. Ayer adquirió otros USD 132 millones, pero no pudo evitar una nueva leve caída en el nivel de reservas, afectadas otra vez por el retroceso de casi 5% que sufrió el oro.

    Que el tipo de cambio haya caído a pesar de este nivel de intervención llevó a muchos economistas a sugerir aliviar o directamente eliminar el cepo cambiario, con el objetivo de generar mayor demanda y revertir la apreciación real. Sin embargo, esta posibilidad fue descartada por el equipo económico, que recordó la fuerte presión sobre el dólar vivida en la previa electoral del año pasado.

    El Gobierno busca aprovechar la estabilidad cambiaria como ancla frente a la inflación, que se acelera desde mediados del año pasado. La gran pregunta del mercado ahora es si el índice superará el 3% en marzo y empezará a retroceder a partir de abril, que es el escenario más probable.

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  • Banco Central compró más de USD 3.600 M en 2026 pero reservas anotaron séptima caída y cayeron bajo USD 44.000 M

    Banco Central compró más de USD 3.600 M en 2026 pero reservas anotaron séptima caída y cayeron bajo USD 44.000 M

    El Banco Central de la República Argentina (BCRA) encadenó 52 jornadas consecutivas de compra de divisas en un contexto de estabilidad en el mercado cambiario. Este jueves la entidad incorporó USD 132 millones —el mayor monto de marzo— y acumula compras por más de USD 3.600 millones de dólares en lo que va del año; no obstante, las reservas internacionales registraron su séptima caída seguida.

    Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero, el BCRA aumentó sus reservas en USD 3.611 millones, superando un tercio de la meta anual establecida para 2026. Para sostener esas compras, la autoridad monetaria emitió pesos sin aplicar mecanismos de esterilización, mientras que el Tesoro absorbió parte de la liquidez mediante colocaciones de deuda interna. En las últimas licitaciones, el Ministerio de Economía priorizó evitar un incremento de la base monetaria para contener la inflación y posibles variaciones en la cotización del dólar.

    Las previsiones oficiales sitúan la acumulación neta de reservas para 2026 entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, según la demanda de pesos y la disponibilidad de divisas. Según el presidente del BCRA, Santiago Bausili, el ritmo de compra de dólares estará determinado principalmente por el apetito por la moneda local y la llegada de divisas al país. Hasta la fecha, el volumen adquirido en el año equivale al 36% del objetivo propuesto para el año.

    El BCRA fijó un límite diario para la compra de dólares, que no puede superar el 5% del volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios, y formalizó acuerdos con empresas y entidades para canalizar operaciones fuera del mercado mayorista, con el objetivo de evitar presiones en el mercado de cambios.

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  • Economía en clave K, inflación y riesgo país: Miguel Kiguel advierte sobre reservas bajas y dualidad sectorial

    Economía en clave K, inflación y riesgo país: Miguel Kiguel advierte sobre reservas bajas y dualidad sectorial

    Miguel Kiguel, director ejecutivo de EconViews, aseguró durante el panel “La macro que viene” en el 21.° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas del IAEF que la economía argentina atraviesa tensiones persistentes en el riesgo país y una marcada dualidad entre sectores. Ante un auditorio de empresarios y referentes del sector, ambos especialistas plantearon diagnósticos sobre la situación actual y las posibles líneas de política económica.

    En primer lugar, Kiguel señaló que la Argentina se encuentra en una etapa de transición tras “dos años que implicaron un cambio importante y en la dirección correcta en donde va el país”. Añadió que el reto principal es consolidar el programa económico frente a variables que muestran fragilidad, entre ellas el riesgo país, las reservas internacionales, la inflación y la desigual dinámica de los distintos sectores productivos.

    El ejecutivo de EconViews destacó que el riesgo país argentino ronda los 600 puntos, un nivel relevante comparado con los 400 puntos que suelen considerarse umbral de alto riesgo. “No hay una explicación sencilla; son un conjunto de factores”, afirmó, y remarcó que la deuda pública como porcentaje del PBI no es elevada, lo que torna más inquietante esa situación. “¿Un país solvente por qué enfrenta este problema? Uno podría decir la historia, pero Ecuador no es la madre Teresa. Algo está pasando”, expresó.

    Al analizar la visión de los inversores internacionales, subrayó que las reservas persistentemente bajas siguen siendo motivo de preocupación a pesar de que el Banco Central empezó a comprar. “Nuestras reservas siguen flacas a pesar de que el Banco Central está empezando a comprar. ¿Y por qué son importantes las reservas argentinas más que en otros países? Porque nuestra deuda es casi toda en dólares; esa es la diferencia, por ejemplo, con Brasil y Uruguay, que tienen un mercado en moneda local dinámico. Nosotros estamos en la situación inversa: mucha deuda en dólares y poca en pesos, a pesar de que esto está cambiando, pero lleva tiempo”, explicó.

    En ese sentido calificó ese desequilibrio como el talón de Aquiles de la economía local. “A pesar de todo, tenemos mucha deuda en moneda extranjera y, para la tranquilidad del mercado, necesitamos más reservas”, afirmó. A la vez planteó que el proceso de recomposición de reservas ya empezó, aunque la velocidad y la oportunidad para volver a los mercados de capitales son objeto de debate. “Uno puede argumentar que se puede haber ido más rápido, se podría haber emitido deuda en el mercado de capitales, discutible si habría sido una buena decisión o no, la oportunidad estuvo, no la aprovechamos en ese momento”, precisó.

    Otro eje del análisis fue la evolución de la inflación. Kiguel observó que los precios retomaron impulso después de un período prolongado sin descensos: “de repente empezó a subir, cuando tuvimos ocho meses seguidos sin que la inflación baje y en casi todos subieron”. Reconoció que hay varias hipótesis sobre las causas, sin una respuesta concluyente. “Puede ser que esa inflación de 1,5% fuera un golpe de suerte. Se acuerdan que en marzo y abril había muchas dudas sobre si se iba a depreciar la moneda o no, mucha presión sobre los dólares paralelos, el Central estaba complicado, el tipo de cambio parecía que iba a subir; probablemente los precios se anticiparon y tuvimos más inflación en marzo y abril que en los otros dos meses”, relató.

    Al considerar la tendencia de los precios, indicó que entre octubre de 2024 y la fecha se registró una inflación promedio de 2,4 por ciento. Señaló que el registro reciente de 2,9% no refleja necesariamente la tendencia de fondo, sino que está influido por choques temporales y factores estacionales. “Antes era demasiado bueno, ahora demasiado malo. Pero para bajarla de ese 2,4% va a hacer falta pensar en un plan de política antiinflacionaria que está y no está”, enfatizó.

    Kiguel también se refirió a la tasa de interés, que calificó de “muy volátil”. Recordó subas y bajas significativas en meses previos, con una relativa estabilización en días recientes, y comparó la TAMAR con una inflación cercana al 3% en los últimos meses, lo que implica una tasa real negativa y sugiere que la tasa no se está utilizando como la herramienta principal para contener la inflación. “No está claro cuál es el régimen monetario, a lo largo del tiempo ha ido cambiando: fue el tipo de cambio al principio, la tasa de interés para frenar la inflación y el tipo de cambio en el periodo preelectoral y ahora está medio mezclado”, describió.

    Economía en clave K

    Sobre la actividad, sostuvo que el desempeño es dispar entre sectores. “Hay una sensación térmica en muchos sectores de que la economía no arranca y en otros que anda bárbaro. Es una economía en K, no por los Kirchner, sino porque hay una parte que sube y otra que baja”, afirmó. Explicó la idea de una economía dual: “Tenemos energía, agro, minería, servicios financieros, economía del conocimiento pum para arriba y después tenemos otros sectores como construcciones, industria, consumo masivo, salario y empleos que la están llevando como pueden. La tendencia es muy buena, pero estamos en un pozo, necesitamos empujar para que la economía empiece a andar un poco más”.

    En ese contexto propuso que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) podría servir como herramienta para impulsar el crecimiento. “Hay algo que en la Argentina podría ayudar y no se está usando, que es el FGS, una forma de empujar esta economía es empezar a inyectarle más fuerza. ¿Qué tiene el FGS? Fondeo a largo plazo, es una de las pocas instituciones que puede dar préstamos a largo plazo”, argumentó.

    En relación con los vencimientos de deuda, remarcó que, si bien los montos son relevantes, el país dispone de los recursos necesarios siempre que mantenga un rumbo favorable. Subrayó la acumulación de reservas como eje clave para la estabilidad financiera y valoró la posibilidad de profundizar el mercado local para ofrecer alternativas a quienes hoy solo pueden colocar sus dólares en plazos fijos. “Me gustó la idea de seguir usando el mercado local donde hay dólares que a la gente se le hace difícil colocar más allá de ir a un banco a un plazo fijo. A medida que pase el tiempo, la gente se va a tranquilizar en ese sentido”, opinó.

    Ambos referentes coincidieron en la necesidad de instrumentos de política económica que fortalezcan el mercado doméstico, gestionen la volatilidad inflacionaria y recuperen la confianza de agentes e inversores, en un escenario donde algunos sectores muestran señales de recuperación mientras otros permanecen rezagados.

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  • La fuerte caída del oro afecta reservas pese a compras del BCRA: compró USD 58 millones que no alcanzaron

    La fuerte caída del oro afecta reservas pese a compras del BCRA: compró USD 58 millones que no alcanzaron

    El Banco Central mantuvo la racha compradora y ayer sumó otros 58 millones de dólares. No obstante, las reservas brutas registraron una caída de 226 millones de dólares. La principal causa fue la fuerte baja en la cotización del oro, que ayer retrocedió 3,8% y cerró en su nivel más bajo del año.

    La depreciación del oro está vinculada, al menos de forma indirecta, con la guerra desatada con Irán. El fuerte aumento del precio del petróleo intensifica las presiones inflacionarias en Estados Unidos. Los mercados esperan que la Reserva Federal norteamericana retrase una eventual baja de las tasas de interés.

    En un contexto de elevada inestabilidad, los inversores prefieren refugiarse en los bonos del Tesoro, que mantendrán rendimientos más altos por un tiempo, y evitar el oro, que ya había tenido un gran salto el año pasado. La onza cerró ayer en USD 4.823, lejos de los USD 5.500 que alcanzó a principios de año.

    A fines de 2025, el oro representaba el equivalente a USD 9.000 millones en las arcas del Central, un aumento de más de 60% en apenas un año. En ese momento constituía el 20% del total de las reservas brutas. Esa participación tan relevante explica por qué una caída en su cotización tiene un impacto notable cuando se produce.

    La debilidad del metal precioso, sumada a la necesidad de usar recursos propios para afrontar vencimientos de deuda, limita una suba mayor del nivel de reservas.

    El Central acumula compras por más de USD 3.300 millones en el año, tras 51 días consecutivos de intervenciones. Es de esperar que el monto diario de compras aumente de forma significativa en el segundo trimestre, cuando se liquiden los dólares de la cosecha gruesa.

    Las reservas comenzaron el año en USD 42.000 millones y ayer alcanzaban USD 44.495 millones. Esta suba, cercana a los USD 2.500 millones en el año, podría haber sido mayor, pero los factores mencionados (caída del oro y pagos de deuda) lo impidieron.

    Por eso, uno de los objetivos del Gobierno es recuperar el acceso a los mercados internacionales. Así obtendría fondos frescos para afrontar los vencimientos que se avecinan.

    El escenario internacional, sin embargo, juega en contra. La guerra en Irán y la consiguiente suba del precio del barril de petróleo le dieron un mal revés a Wall Street y, por rebote, también afectaron a los activos argentinos.

    Como consecuencia, ayer volvieron a caer los bonos en dólares y el riesgo país subió hasta los 610 puntos, prácticamente su máximo anual. El indicador se aleja cada vez más de la zona de 500 puntos, que llegó a rozar a principios de año. El banco internacional UBS consideró, no obstante, que Argentina debería ubicarse en torno a los 400 puntos básicos por el superávit fiscal y las perspectivas de la economía.

    La dificultad para reducir el riesgo país dificulta el acceso al financiamiento en los mercados internacionales. Por ello, el Tesoro puso en marcha una nueva estrategia: financiarse con bonos de corto plazo (Bonar 2027) exclusivamente a través de colocaciones locales.

    En las dos últimas licitaciones ya emitió esta nueva deuda por un total de USD 500 millones y la intención es llegar a USD 2.000 millones para mediados de año. Con ello, el Gobierno obtendría financiamiento para afrontar el vencimiento de julio sin mayores contratiempos.

    La reducción adicional del riesgo país depende ahora, en gran medida, de una mayor calma en los mercados internacionales y de que ceda el nerviosismo por la escalada bélica en el Golfo Pérsico y por la suba del barril de petróleo por encima de los USD 100.

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  • El banco central suma más de USD 3.200 M en 2026, compró USD 87 M y encadenó 46 jornadas compradoras; reservas cayeron

    El banco central suma más de USD 3.200 M en 2026, compró USD 87 M y encadenó 46 jornadas compradoras; reservas cayeron

    En el marco de la estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantuvo un saldo comprador durante 46 ruedas consecutivas, intensificando sus compras diarias de divisas. En la última jornada incorporó USD 86 millones y, en lo que va del año, el total supera los 3.200 millones de dólares.

    Desde la entrada en vigencia de la cuarta fase del programa monetario, en enero, la entidad acumuló USD 3.206 millones, lo que representa más del 30% de la meta de compras prevista para 2026. Solo en febrero las adquisiciones totalizaron 1.555 millones.

    Para financiar esas compras, el Central inyectó pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización. En paralelo, el Tesoro absorbió parte de esa liquidez con colocaciones de deuda en el mercado local y, en las últimas licitaciones, optó por no aumentar la base monetaria, con el objetivo de contener eventuales presiones inflacionarias.

    Según estimaciones oficiales, la meta de acumulación neta de reservas para 2026 se ubica entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, cifra que dependerá tanto de la demanda de pesos como de la disponibilidad de divisas. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que el ritmo de compras estará condicionado por la demanda de moneda local y el ingreso de dólares al país. Hasta ahora, el ritmo anual de acumulación supera el 32% del objetivo proyectado.

    El organismo estableció un límite diario para las compras de divisas equivalente al 5% de las operaciones del Mercado Libre de Cambios y acordó canales directos con empresas e instituciones para canalizar parte de las transacciones fuera del mercado mayorista, con el fin de suavizar la presión sobre el tipo de cambio.

    Las reservas bajaron

    Las reservas internacionales se redujeron a USD 45.771 millones, con una caída de USD 272 millones respecto del día anterior. El mercado atribuyó esa baja a variaciones en la valuación de monedas y commodities, como el oro, que forman parte de las arcas del Central.

    Al cierre del mes pasado, las reservas habían alcanzado USD 46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio de la actual gestión y el mayor en seis años, cuando el stock llegó a 47.448 millones de dólares. Los pagos de deuda y las variaciones en la valuación de los activos que componen las reservas generan cambios en ese saldo.

    El ritmo de acumulación también se vio afectado por obligaciones del Tesoro, que acudió al Banco Central para comprar divisas destinadas al pago de vencimientos, lo que incidió en el saldo final.

    El flujo de dólares que impulsó este proceso provino sobre todo de la liquidación del sector agroexportador y de emisiones de deuda de empresas privadas y gobiernos provinciales. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las colocaciones de obligaciones negociables y bonos provinciales sumaron 11.000 millones de dólares.

    Dólar a la baja

    Con un volumen superior a USD 400 millones negociados en el Mercado Libre de Cambios (MLC), el tipo de cambio mayorista descendió cuatro pesos y cerró en 1.396 pesos. A su vez, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el límite superior de la banda cambiaria en 1.624,97 pesos, lo que sitúa al tipo de cambio mayorista 16,40% por debajo de ese techo.

    De este modo, el dólar mayorista mantiene un margen de alza de 228,97 pesos antes de que el Central tenga que intervenir para sostener la cotización dentro del rango permitido.

    En el segmento minorista, la cotización de referencia retrocedió cinco pesos en la jornada y quedó en $1.415 para la venta y $1.365 para la compra, según datos del Banco Nación. Los valores cayeron en el mercado formal, mientras los inversores siguieron de cerca el panorama internacional, con especial atención al conflicto en Medio Oriente.

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  • Jornada financiera: acciones argentinas subieron hasta 7% y riesgo país cayó a 555; dólar $1.400, BCRA compró USD 67 M

    Jornada financiera: acciones argentinas subieron hasta 7% y riesgo país cayó a 555; dólar $1.400, BCRA compró USD 67 M

    Impulsados por un mejor ánimo en los principales mercados internacionales, los activos argentinos mostraron un repunte pese a la continuidad del conflicto en Medio Oriente. Las acciones avanzaron hasta 7%, el riesgo país retrocedió y el valor del dólar se redujo, en una jornada dominada por la recuperación del apetito inversor global.

    En el plano local, el S&P Merval experimentó un alza de 2,6% en pesos, hasta 2.700.255,24 puntos, y de 3,3% en dólares, quedando en 1.846,32 unidades. Estas subas se explican por el aumento de los papeles energéticos: Metrogas (6,8%), seguida de Transportadora de Gas del Norte (6,6%), Central Puerto (6,1%) y Sociedad Comercial del Plata (5,7%).

    En paralelo, los ADR, certificados de depósito emitidos por bancos estadounidenses que representan acciones de empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, treparon hasta 7,3%, como en el caso de Central Puerto.

    Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un eventual fin inmediato de la guerra con Irán potenciaron la mejora del humor de los inversores, tanto en el plano vernáculo como internacional.

    De hecho, los bonos soberanos argentinos lograron canalizar ese interés inversor con aumentos de hasta 1,5%, lo que se tradujo en una reducción de 28 unidades del riesgo país a 555 puntos básicos. El índice es una referencia fundamental para quienes invierten, ya que indica la probabilidad de que un país incumpla con sus compromisos financieros. Su valor surge al comparar la rentabilidad de los bonos argentinos con la de los bonos del Tesoro estadounidense de igual duración, considerados un estándar de seguridad.

    Un aumento en la brecha entre ambos rendimientos suele leerse como un síntoma de desconfianza respecto de la economía local y anticipa mayores dificultades para obtener financiamiento en el exterior en términos convenientes. Por el momento, el equipo económico no aspira a colocar deuda en el exterior, ya que el propio ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que busca disminuir “la dependencia con Wall Street”.

    A propósito del terreno cambiario, la estabilidad se mantuvo este martes, con las distintas cotizaciones del dólar registrando bajas frente a los valores de inicio de semana. En el segmento minorista, la cotización de referencia bajó 15 pesos en la jornada y se ubicó en $1.420 para la venta y $1.370 para la compra.

    En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el volumen operado alcanzó los 458 millones de dólares y el tipo de cambio mayorista retrocedió 16 pesos, ubicándose en 1.400 pesos. Al mismo tiempo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el techo de la banda cambiaria en 1.623,48 pesos, lo que deja al mayorista a 15,96% de ese límite.

    Así, el dólar mayorista todavía dispone de un margen de 223,48 pesos antes de que la autoridad monetaria intervenga para mantenerlo dentro del rango establecido.

    La tendencia a la baja también alcanzó al dólar blue, que perdió cinco pesos y cotizó a $1.420 en el mercado informal porteño. En el ámbito bursátil, el dólar MEP descendió a $1.421,05 y el contado con liquidación (CCL) retrocedió hasta los 1.465,24 pesos.

    En ese contexto de calma del billete verde, el BCRA compró USD 67 millones y acumula adquisiciones por más de USD 3.100 millones en lo que va de 2026. De hecho, logró hilvanar 45 jornadas consecutivas con saldo comprador.

    Desde la puesta en marcha de la cuarta fase del programa monetario a comienzos de enero, el Banco Central sumó USD 3.120 millones, un monto que ya supera el 30% del objetivo de compras previsto para 2026. Sin embargo, ese monto no implicó una suba lineal de las reservas, ya que el proceso de acumulación se vio condicionado por los compromisos de deuda del Tesoro, que recurrió al Central para la compra de divisas destinadas al pago de deudas, afectando el saldo final.

    Proyecciones oficiales sitúan la meta de acumulación neta de reservas entre 10.000 y 17.000 millones de dólares para ese año, un rango sujeto a la evolución de la demanda de pesos y la oferta de divisas.

    Al mismo tiempo, las reservas internacionales alcanzaron en esta rueda los USD 46.043 millones, lo que implica un incremento de 275 millones frente a la jornada previa. El mercado asoció este avance a variaciones en las cotizaciones de monedas y materias primas, entre ellas el oro, cuyo valor se acercó a los 5.200 dólares por onza.

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  • FMI insiste en reforzar reservas para enfrentar crisis cambiarias y explica su importancia: el caso Argentina

    FMI insiste en reforzar reservas para enfrentar crisis cambiarias y explica su importancia: el caso Argentina

    Una reciente recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la necesidad urgente de acumular reservas internacionales resuena con fuerza en el escenario actual, marcado por la fragmentación geopolítica y los conflictos —como la escalada reciente en Medio Oriente— que incrementan los riesgos para las economías emergentes.

    Aunque el llamado del FMI fue general y no mencionó de forma expresa a la Argentina, el caso argentino resulta particular: el Gobierno incumplió la meta de acumulación de reservas fijada por el organismo multilateral en el marco del acuerdo por 20.000 millones de dólares.

    De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, deslizó que el objetivo debería ser anual en vez de trimestral. “Para mí decir vamos a comprar más o menos dólares en tal fecha sería arrogante, eso incluso lo hablamos con el Fondo. Normalmente, tenemos que poner metas trimestrales, y nosotros le decimos: ‘Podemos poner metas trimestrales, pero lo lógico sería una meta anual, porque yo, realísticamente, no puedo decirles con certeza que puedo comprar más en esta fecha que en esta’. Porque por ahí los exportadores retienen o adelantaron exportaciones y después cancelan, no podés saber. Si podés tener una estimación sobre cuánto vas a comprar”, consignó.

    En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aceleró la compra de divisas desde enero y acumula más de USD 3.000 millones en lo que va del año. Sin embargo, ese monto no se reflejó íntegramente en las reservas de la autoridad monetaria, ya que buena parte se destinó a que el Tesoro cancelara compromisos de deuda en moneda extranjera, y el stock actual se ubica por debajo de los USD 46.000 millones de dólares.

    En ese contexto, el economista jefe del organismo, Pierre-Olivier Gourinchas, publicó un artículo titulado “Reservas adecuadas protegen a las economías frente a shocks y refuerzan su resiliencia”, en el que sostiene que la acumulación de divisas es clave para blindar a los países frente a crisis externas y evitar tensiones cambiarias de gran impacto.

    La fragilidad que caracteriza al entorno global, subraya Gourinchas, exige que los países en desarrollo y los mercados emergentes refuercen su capacidad de resistencia. Por ello, el FMI recomienda fortalecer los colchones de reservas, aun cuando existan resistencias internas y desafíos políticos.

    Desde la perspectiva del prestamista de última instancia, la experiencia histórica muestra que los países con bajos niveles de reservas enfrentan un riesgo elevado de crisis, porque disponen de un margen muy reducido para afrontar episodios de volatilidad o cambios bruscos en los flujos de capitales.

    “La importancia de las reservas va más allá del régimen cambiario adoptado. Los países con tipo de cambio fijo suelen requerir más reservas para respaldar su moneda, pero las reservas también son fundamentales para quienes adoptan regímenes más flexibles. Estas ayudan a contener una volatilidad cambiaria excesiva y los costos macroeconómicos asociados”, apunta el documento.

    En los últimos 25 años, el volumen global de activos de reserva oficial creció de manera sostenida. No obstante, la distribución de esas reservas sigue muy concentrada: un reducido grupo de países acumuló sumas elevadas, a veces superiores a lo necesario para afrontar shocks externos, cuyo desafío entonces es gestionar el exceso. En cambio, muchas economías —especialmente las de bajos ingresos— carecen de colchones suficientes y enfrentan dificultades para acceder a mecanismos de protección.

    El FMI utiliza un indicador de suficiencia de reservas para evaluar la capacidad de los países de soportar shocks severos. Según ese indicador, un nivel mayor de reservas se traduce en mayor resiliencia. Sin embargo, el reporte de Gourinchas advierte que, pese a los beneficios bien documentados —entre ellos, mayor protección ante crisis y menores costos de financiamiento—, no todos los países logran implementar las políticas necesarias para aumentar sus reservas. Las razones suelen vincularse con consideraciones político-económicas, como la presión por obtener resultados inmediatos que conduce a decisiones que ponen en riesgo la estabilidad a largo plazo.

    “A pesar de los beneficios conocidos, como una mayor protección y menores costos de financiamiento, los países con bajos niveles de reservas a veces enfrentan dificultades para implementar las políticas necesarias. Esto obedece a consideraciones político-económicas, como cuando la búsqueda de beneficios políticos de corto plazo lleva a las autoridades a postergar medidas necesarias y agotar las reservas. Los países que lograron superar estos obstáculos y dejaron atrás la inestabilidad fueron los que consiguieron generar consenso en torno a principios macroeconómicos básicos de disciplina fiscal y externa”, reza otro pasaje del análisis.

    Gourinchas define que el proceso para engrosar las arcas de los bancos centrales suele comenzar con superávits fiscales y de cuenta corriente, bases desde las cuales se pueden adquirir reservas de forma sostenida. A medida que la situación macroeconómica se estabiliza, el ingreso neto de capitales privados cobra mayor relevancia.

    No obstante, el análisis de la entidad presidida por Kristalina Georgieva subraya los riesgos de depender en exceso de flujos financieros volátiles y de una flexibilidad cambiaria insuficiente. En muchos casos, los programas de estabilización terminaron de forma abrupta cuando cesaron los flujos de capital, sobre todo en países con tipos de cambio sobrevaluados. El equilibrio del balance de pagos, entonces, depende de la capacidad del país para mantener superávits comerciales que cubran el pago de dividendos e intereses sobre pasivos externos y, al mismo tiempo, permitan acumular o sostener niveles adecuados de reservas.

    El costo de mantener reservas también es objeto de análisis en el artículo de Gourinchas. “Las reservas implican un costo elevado”, señala el economista jefe del FMI, al destacar que, por su naturaleza líquida y segura, estos activos ofrecen retornos mucho más bajos que otras alternativas de inversión. Ese alto costo de oportunidad, definido como “el precio de la autoaseguración”, suele desalentar la acumulación. Además, si la compra de reservas no va acompañada de medidas de esterilización monetaria, puede generarse presión inflacionaria.

    Frente a este panorama, el organismo plantea la necesidad de buscar estrategias que reduzcan el costo global de acumular reservas. Entre las alternativas propone ampliar las opciones de inversión disponibles para los bancos centrales, lo que abarataría la acumulación y fomentaría el refuerzo de colchones. Otra opción es aumentar la oferta de activos de reserva en dólares mediante la inclusión de bonos en dólares a mayor plazo y otros instrumentos en carteras diversificadas, además de los tradicionales bonos del Tesoro de corto plazo. Asimismo, canalizar estas reservas a través de un fondo común podría reducir los costos de transacción y preservar la liquidez.

    Por último, Gourinchas reconoce que muchas economías emergentes han avanzado en esa dirección, equilibrando objetivos de política como el control de la inflación, la estabilidad externa y el crecimiento sostenido, al tiempo que promovieron consenso social en torno a principios básicos de disciplina económica. El FMI considera que esos progresos deben ser respaldados desde el ámbito internacional, facilitando la acumulación sostenible de reservas y fomentando la cooperación entre países para reducir el costo de la autoaseguración.

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