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  • Sturzenegger y economistas se cruzan por la cantidad de empresas que cerraron en los últimos dos años

    Sturzenegger y economistas se cruzan por la cantidad de empresas que cerraron en los últimos dos años

    En las últimas semanas tomó fuerza un dato preocupante para la economía: durante los primeros dos años de gestión se cerraron más de 22.000 empresas en todo el país. La cifra, mencionada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, desató un intenso debate en redes.

    A partir de ese resultado, Sturzenegger publicó en su cuenta de X su propio análisis de la situación. “Desde hace un tiempo el kirchnerismo está tratando de instalar la idea de una baja en el número de empresas. Pedí un doble click y veo esto: que en los últimos dos años el número de empresas pequeñas, medias y grandes es estable o crece”, escribió en una publicación.

    En concreto, el funcionario presentó un gráfico de línea que muestra el “índice de la cantidad de empleadores” en el país. La imagen registra la evolución de las empresas pequeñas (6 a 25 trabajadores), las medianas (26 a 100 trabajadores) y las grandes (más de 100 empleados), con resultados de -1,9%, -1,4% y -1,1% respectivamente.

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    La publicación tuvo numerosas repercusiones y abrió un debate entre economistas. Los cuestionamientos al ministro apuntaron por dos vías: primero, los analistas resaltaron que los valores publicados por Sturzenegger son negativos y, por tanto, confirman el cierre de empresas; segundo, señalaron que el gráfico excluye a las empresas de menor tamaño, aquellas con entre 1 y 5 trabajadores.

    En ese sentido, el director de CEPA, Hernán Letcher, remarcó que entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 20.191 empresas de hasta 5 trabajadores, lo que representa una baja del 5,5% de punta a punta. También precisó que cerraron otras 2.417 firmas de mayor tamaño.

    Por su parte, Guido Zack, director de Economía de la fundación Fundar, señaló que “tres valores negativos no es algo estable o que crece” y se sumó a los cuestionamientos por la omisión de las empresas de menos de cinco trabajadores.

    Además, Zack remarcó que la caída actual es la peor en los primeros 25 meses de un gobierno desde 2003. “Ni Alberto Fernández con la pandemia tuvo una caída de empresas tan fuerte”, indicó y acompañó el comentario con un gráfico comparativo.

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    Entre otras voces se destacó la del economista Christian Buteler, que respondió a la publicación de Sturzenegger y difundió un cuadro desagregado sobre la evolución en la cantidad de empresas según su tamaño.

    Según el monitoreo mensual de Fundar, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, desde la asunción de la actual gestión unas 22.608 empresas dejaron de operar, lo que representa el 4,4% del total.

    En diciembre de 2025 cerraron 670 empresas, una baja mensual del 0,1% respecto de noviembre y el decimoquinto mes consecutivo de caída. Durante todo 2025, 10.392 firmas cesaron sus actividades, acumulando así 22 meses de descenso interanual.

    Al finalizar 2025, el total de empresas continuaba por debajo de los picos registrados entre 2013 y 2015, cuando el país superó las 530.000 firmas. En términos históricos, el valor más bajo se observó tras la crisis de 2001, con cerca de 300.000 compañías. Desde entonces, el tejido productivo experimentó una recuperación prolongada, seguida por una etapa de estancamiento y una nueva fase de caída iniciada en 2018.

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  • Crisis productiva: desde 2023, solo una provincia aumentó empresas privadas y solo dos distritos ganaron empleo formal

    Crisis productiva: desde 2023, solo una provincia aumentó empresas privadas y solo dos distritos ganaron empleo formal

    En los últimos meses resonaron con fuerza casos de empresas que cerraron sus puertas, como Fate, y de compañías que formalizaron su quiebra, como Garbarino; pero la crisis alcanza mucho más allá de las grandes firmas. No solo cerraron miles de empresas en distintas provincias, sino que se crearon muy pocas nuevas unidades productivas.

    De hecho, según un “mapa de empresas” difundido por la consultora Equilibra, solo una provincia del país tiene hoy más firmas que en 2023, justo antes de la llegada del gobierno de Milei: Neuquén, que amplió su universo empresarial un 1,8%, fuertemente influida por el boom de Vaca Muerta. El resto registró caídas, porque hubo más cierres que aperturas.

    La provincia más perjudicada fue Misiones, que en los últimos dos años perdió el 10,3% de sus unidades productivas. El mapa muestra también una situación delicada para La Rioja y Chaco, que sufrieron caídas del 9,6% y del 9,2% respectivamente.

    Otras jurisdicciones cayeron menos, pero igualmente perdieron más empresas de las que abrieron. Fue el caso, por ejemplo, de Corrientes (-8,3%), Córdoba (-7,4%) y Santiago del Estero (-5,9%). Asimismo pueden mencionarse muchos otros casos: un mapa casi completo con números en rojo.

    En lo que respecta a la provincia de Buenos Aires se registró una caída del 3,8%, mientras que en CABA el universo de empresas sufrió un retroceso de 1,6%.

    Qué pasó con el empleo

    De la mano del cierre de empresas, cayó también el empleo privado formal en prácticamente todo el país. De acuerdo con el análisis de Equilibra, realizado en base a datos oficiales, únicamente dos provincias lograron incrementar el número de trabajadores en la era Milei: Neuquén (7% de crecimiento) y Río Negro (0,4%).

    En el resto del país se encuentran números alarmantes. En Formosa, por ejemplo, el mercado laboral registrado se contrajo 18,5%. También sufrieron caídas estrepitosas Santa Cruz (-16,3%), La Rioja (-15%) y Chaco (-11,4%). En lo que respecta a Buenos Aires, la baja fue del 2,9%, mientras que en CABA hubo una caída del 1,6%.

    Es importante aclarar que, en ambos casos (empresas y cantidad de trabajadores), Equilibra comparó los números correspondientes a noviembre de 2025 contra el promedio registrado entre enero y septiembre del 2023. Es decir que se consideró la etapa previa al cambio de gobierno como punto de referencia.

    El escenario detrás de la crisis

    Para comprender las razones que llevaron a esta retracción generalizada del tejido productivo, Infobae habló con Gonzalo Carrera, economista de la consultora Equilibra, quien señaló que el desempeño económico del periodo analizado se caracterizó por ser limitado y dispar. De acuerdo con el especialista, la evolución de los indicadores contra el año 2023 muestra un panorama donde la recuperación no fue transversal a todos los sectores de la economía nacional.

    Al analizar la dinámica de la actividad, Carrera explica que el crecimiento registrado respecto a los primeros nueve meses de 2023 fue “magro” y presentó una marcada heterogeneidad. El economista sostiene que, exceptuando al sector agropecuario —cuya mejora responde principalmente a la comparación contra un periodo de sequía extrema—, el resto de la economía no ha mostrado una expansión significativa que permita la creación de nuevas compañías.

    “Magro en el sentido de que casi no creciste contra los primeros nueve meses del 2023, salvo el agro, que se recuperó post sequía”, indica Carrera. Al desglosar los componentes del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) o el Producto Bruto Interno (PBI) no agropecuario, el analista observa que, si bien sectores como energía, intermediación financiera, hoteles y restaurantes registraron ciertos avances, esto no se tradujo necesariamente en el fortalecimiento del ecosistema empresarial formal.

    En este sentido, el especialista de Equilibra advirtió sobre una aparente contradicción entre el crecimiento de ciertos sectores estratégicos y la capacidad de estos para sostener la cantidad de empresas y puestos de trabajo. Según Carrera, en rubros como energía e intermediación financiera se observa una destrucción de puestos de trabajo privados formales, fenómenos que “no están asociados a creación de empresas prácticamente”.

    La excepción de Vaca Muerta y el impacto regional

    La excepción que confirma la regla en este mapa de caída generalizada es Neuquén. El crecimiento del 1,8% en su universo de empresas y del 7% en el empleo formal encuentra su explicación en el desarrollo de los recursos energéticos. “Neuquén y la energía no convencional es la excepción con Vaca Muerta”, afirmó Carrera, diferenciando este fenómeno de lo que ocurre en otras jurisdicciones de la misma región.

    La disparidad dentro de la Patagonia se hace evidente al contrastar el dinamismo de los hidrocarburos no convencionales con la situación del petróleo convencional. Mientras Neuquén logró cifras positivas, otras provincias vecinas sufrieron el impacto del declive de la actividad tradicional. Al respecto, el economista subrayó: “Se destruyeron puestos de trabajo en otras provincias de la Patagonia por el cierre de petróleo convencional”. Esta divergencia explica por qué el crecimiento, al ser tan localizado y sectorial, no logró revertir la tendencia negativa en el resto del territorio nacional.

    La calidad del empleo y el avance de la informalidad

    Otro de los puntos centrales del análisis de Carrera reside en la distinción entre actividad económica y estructura empresarial formal. El informe sugiere que la recuperación parcial de algunos sectores orientados al mercado interno, como hoteles y restaurantes, no está ligada a la conformación de nuevas unidades productivas, sino a modalidades laborales más precarias.

    “Hay un empeoramiento de la calidad del empleo. Se están destruyendo actividades económicas de mayor calidad y se están remplazando por trabajos de peor calidad que no están asociados en empresas formales”, sostuvo el economista. Esta degradación del mercado laboral implica que, aunque exista movimiento económico, este se canaliza a través del trabajo cuentapropista o informal, el cual funciona muchas veces como un “complemento para ingresos laborales más endebles”, agregó.

    Los sectores más golpeados

    En la vereda opuesta al crecimiento de la informalidad se encuentra el sector asalariado privado formal, que es el que Carrera identifica directamente con la existencia de empresas constituidas. Es en este segmento donde se registra la mayor destrucción de puestos y, consecuentemente, de unidades productivas.

    El análisis de Equilibra identifica dos sectores clave como los principales responsables de esta caída: la industria y la construcción. Estas áreas, que históricamente han sido grandes generadoras de empleo registrado y de pequeñas y medianas empresas (PyMEs), son las que presentan el panorama más sombrío.

    Esta dinámica explica las fuertes caídas registradas en provincias con perfiles industriales o dependientes de la obra pública y el consumo interno. La sustitución de empleos en empresas formales por modalidades de trabajo independiente o no registrado termina por configurar un mapa donde la supervivencia de las compañías privadas es la excepción y no la regla.

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