La mora crediticia en Argentina alcanzó niveles inéditos en los últimos meses. Los datos más recientes indican que la proporción de personas que dejaron de pagar sus créditos o el resumen de sus tarjetas creció de forma notable, tanto en el sistema bancario como en el segmento de préstamos no bancarios y en las billeteras virtuales. Este aumento de los atrasos se produce en paralelo a la persistencia de tasas reales positivas, una inflación que deteriora los ingresos y la dificultad de los salarios para recuperar terreno frente al alza de los precios.
El último dato oficial, proveniente del Banco Central (BCRA), corresponde a diciembre y muestra que la morosidad en los créditos bancarios se triplicó en el último año. La proporción de familias con pagos atrasados pasó de niveles históricamente bajos a cifras que no se veían desde la crisis de 2001, según el relevamiento oficial. Este deterioro se manifestó con fuerza en las tarjetas de crédito, donde el porcentaje de mora casi se duplicó en apenas seis meses, y sobre todo en los préstamos personales, que aumentaron tanto en cantidad como en monto real.
Mientras tanto, datos privados señalan que la situación se agrava fuera del sistema tradicional. Un estudio de una consultora especializada estimó que hacia enero la mora general, que incluye no solo a bancos sino también a billeteras virtuales y a financieras no bancarias, se ubicó cerca del 25%. Ese porcentaje multiplica varias veces los registros anteriores y sugiere que la presión sobre el presupuesto familiar se extendió a canales alternativos de financiación, utilizados con mayor frecuencia ante las restricciones del crédito tradicional.
El pago mínimo se consolidó como una trampa para muchos usuarios: permite seguir usando el plástico, pero alimenta el saldo con intereses elevados. Los bancos aplican sistemas de amortización que resultan onerosos para el cliente: los intereses llegan a superar el 4% mensual en pesos y el 2% en dólares. Al mismo tiempo, las promociones de cuotas fijas impulsaron el consumo, pero también generaron una acumulación de saldos impagos.
El crecimiento de la mora en billeteras virtuales y en financieras no bancarias confirmó que el fenómeno excede al sistema bancario. El índice de atrasos estimado por consultoras alcanzó el 25% en estos canales, una proporción sin precedentes para el sector.
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Frente al avance de la mora, especialistas y entidades bancarias elaboraron una serie de recomendaciones prácticas. El Banco Galicia aconsejó como primer paso “armar un presupuesto financiero personal para conocer tus gastos mensuales e ingresos. De esa forma vas a poder conocer cómo y en qué gastás tu plata”. Un análisis detallado de los egresos permite identificar rubros susceptibles de ajuste y evaluar la posibilidad de generar ingresos adicionales. Galicia señaló que, en muchos casos, la deuda acumulada responde a un manejo ineficiente del dinero que puede corregirse con planificación.
La entidad también recomendó “listar todas las deudas, para saber con claridad cuánta plata se necesita para saldarlas”. Este ejercicio ayuda a establecer prioridades de pago y a definir la estrategia más adecuada. Galicia propone dos métodos principales para ordenar los pagos: el método bola de nieve, que plantea cancelar primero las deudas más pequeñas, y el método por tasa de interés, que prioriza las obligaciones con mayores costos financieros.
Mariano Otálora enfatizó la importancia de frenar los nuevos consumos con la tarjeta mientras exista deuda acumulada. “Seguir usando la tarjeta solo agrava el problema. Hasta no resolver lo anterior, no sigas financiando gastos corrientes con crédito caro”, afirmó. Además, advirtió sobre la trampa del pago mínimo: “Si solo pagás el mínimo, estás cubriendo intereses. Aunque sea en pequeñas cuotas, empezá a reducir el capital. Ese es el verdadero avance”.
Cuando los ingresos no alcanzan para sostener los pagos, Galicia planteó la consolidación como alternativa: “Una buena alternativa cuando no se dispone de suficiente efectivo para encarar un esquema de pago más agresivo es juntar en una sola deuda la mayor cantidad de préstamos que se puedan cubrir, de modo de pagar una sola cuota mensual”. La idea es reemplazar varias deudas caras y de corto plazo por un préstamo personal con una tasa menor y un plazo mayor, de modo que la cuota mensual ocupe una porción menor del ingreso.
El BBVA Argentina también difundió recomendaciones específicas para clientes que no pueden afrontar el pago de un crédito personal. Según su guía de salud financiera, “si te encontrás en una situación en la que no podés pagar un crédito personal, lo más importante es mantener la calma y actuar de inmediato”. La entidad aconseja “contactar al banco cuanto antes para informar tu situación y buscar alternativas de pago”. BBVA Argentina sugiere explorar la posibilidad de “reprogramar la deuda, refinanciarla o solicitar un período de gracia” para evitar consecuencias mayores, como el ingreso a bases de datos de morosos o la judicialización del caso.
La recomendación del BBVA Argentina es “no dejar que la deuda siga creciendo sin control”, y desaconseja tomar nuevos préstamos para pagar deudas anteriores sin analizar previamente su conveniencia financiera y la capacidad real de pago.
Entre las alternativas que ofrecen los bancos, existen líneas específicas para la consolidación de deudas. El Banco Nación dispone de un préstamo orientado a clientes que buscan refinanciar y unificar sus obligaciones, transfiriendo saldos de tarjetas y otros créditos a un solo préstamo personal. Este producto permite convertir varias cuotas en un único pago mensual, con una tasa fija y un plazo más extenso. La cuota resultante suele ser inferior a la suma de los pagos anteriores, lo que facilita la organización del presupuesto.
El BBVA Argentina también aconseja “priorizar los gastos básicos y evitar el uso de la tarjeta para nuevos consumos mientras exista una deuda pendiente”. La entidad sugiere que, cuando la situación lo permita, se busque apoyo en el entorno cercano, como familiares o amigos, para afrontar pagos urgentes y evitar cargos adicionales por mora.
Las entidades financieras recomiendan actuar con rapidez ante las señales de dificultad: contactar a la institución acreedora y explorar opciones de refinanciación, consolidación o reestructuración de la deuda. Un contacto temprano puede prevenir la acumulación de intereses y cargos adicionales, así como consecuencias más graves, como la pérdida de acceso al crédito formal.
- Elaborar un presupuesto personal Anotar todos los ingresos y gastos mensuales para identificar en qué se va el dinero y detectar posibilidades de ajuste.
- Listar y organizar todas las deudas Detallar el monto, el tipo de deuda y el costo financiero de cada una para tener una visión completa de la situación.
- Evitar nuevos consumos con tarjeta de crédito Suspender el uso del crédito para gastos corrientes hasta resolver las deudas acumuladas.
- Priorizar el pago del capital Superar la trampa del pago mínimo y destinar lo posible a reducir el saldo principal de la deuda.
- Elegir un método para planificar los pagos Considerar el método bola de nieve (empezar por las deudas más pequeñas) o el método por tasa de interés (comenzar por las más costosas).
- Consultar alternativas de refinanciación o consolidación Analizar la posibilidad de tomar un préstamo para unificar deudas y reducir la carga mensual, buscando tasas menores y plazos más largos.
- Contactar a la entidad financiera ante dificultades Informar la situación al banco o financiera para negociar reestructuraciones, períodos de gracia o nuevos planes de pago.
- Priorizar los gastos básicos Asegurar el pago de necesidades esenciales antes de asumir nuevas obligaciones.
- Buscar apoyo en el entorno cercano Considerar recurrir a familiares o amigos para afrontar pagos urgentes si las condiciones lo permiten.
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