El Concejo Deliberante de Bragado realizó este 24 de marzo una sesión especial para formalizar el traslado de un documento clave para la historia local: el expediente original de 425 folios que consigna la declaración de “persona no grata” a Christian Von Wernich en 1988. La iniciativa, impulsada por la concejal Marita Gelitti y por el presidente del cuerpo, Mauricio Yaffaldano, tuvo como objetivo preservar la documentación que testimonia cómo la comunidad rechazó de manera unánime la designación del represor como párroco de la iglesia Santa Rosa de Lima.
La carpeta, que desde ahora quedará alojada en el Archivo Histórico Municipal, reúne miles de firmas de vecinos, recortes periodísticos y adhesiones de legislaturas provinciales de todo el país. Según detalló Gelitti, el expediente se originó a partir de un pedido de la Comisión de Derechos Humanos local ante la llegada de Von Wernich, e incluye cartas de apoyo de las Madres de Plaza de Mayo y extractos de testimonios de la CONADEP que ya por entonces señalaban la participación del sacerdote en el aparato represivo de la dictadura.

Al respecto, una nota publicada por PERFIL el 23 de marzo recordó la trayectoria del polémico Von Wernich, quien fue el primer sacerdote católico condenado por crímenes de lesa humanidad en Argentina. Allí se explicó que el ex capellán de la policía bonaerense actuó como colaborador y confesor del general Ramón Camps, y que tenía libre acceso a cinco centros clandestinos de detención donde utilizó su rol para presenciar torturas y presionar a los detenidos con el fin de obtener información.
El informe de PERFIL destacó testimonios estremecedores del juicio de 2007: sobrevivientes relataron que el cura les ofrecía “alivio espiritual” mientras ejercía presión psicológica para que confesaran y denunciaran a sus compañeros. Incluso el periodista Jacobo Timerman contó que Von Wernich estuvo presente mientras lo torturaban con picana eléctrica. Por esos hechos, el sacerdote fue condenado a una condena a cadena perpetua como coautor de siete homicidios, 42 secuestros y 30 casos de tortura, en lo que el tribunal consideró parte de un plan de genocidio.

Para Bragado, este expediente no es solo un conjunto de papeles: es el testimonio de las multitudinarias “marchas del silencio” que movilizaron al pueblo hace casi cuatro décadas. El presidente del Concejo, Mauricio Yaffaldano, aclaró que la elección de la fecha para la sesión especial no fue casual, sino que buscó subrayar un acto de valentía cívica. Durante el acto, ex ediles de 1988 aportaron sus recuerdos sobre aquel rechazo histórico que marcó un precedente de justicia social mucho antes de la condena judicial definitiva.
Finalmente, las autoridades confirmaron que, para facilitar la investigación de estudiantes y ciudadanos, el Concejo Deliberante conservó una copia digitalizada de todo el material. El original físico, con sus firmas y cartas manuscritas, pasó a ser desde hoy una pieza central del Archivo Municipal, para que las nuevas generaciones puedan consultar los detalles de uno de los mayores actos de repudio social contra el terrorismo de Estado en la provincia de Buenos Aires.
El refugio fallido en Bragado y la caída del cura
En 1988, Von Wernich intentó establecerse en Bragado tras ser separado como suboficial de la Policía Bonaerense. Sin embargo, la movilización vecinal encabezada por familiares de desaparecidos locales, entre ellos la madre de Cecilia Idiart, frustró sus planes. Aunque la Iglesia lo mantuvo en la parroquia local hasta 1996, la presión social sostenida lo empujó a una vida de aislamiento antes de su huida a Chile.
La condena a perpetua dictada por el Tribunal Federal Número 1 de La Plata en 2007 constituyó un precedente mundial. Los jueces Carlos Rozanski, Norberto Lorenzo y Horacio Insaurralde confirmaron que Von Wernich no solo fue un testigo silencioso, sino un “torturador y asesino” que utilizó los hábitos para garantizar la impunidad de los represores. Durante el proceso, sobrevivientes como Rubén Schell declararon que la “tortura moral” ejercida por el cura fue la más difícil de superar.
El traslado del expediente reivindicó la actuación de los concejales de la naciente democracia de 1988 que, pese a las presiones de entonces, votaron el rechazo al sacerdote. El acto de este martes en el Concejo Deliberante cerró un ciclo de 38 años, transformando un trámite administrativo en un monumento documental a la memoria colectiva de Bragado.
TC
