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  • Síndrome de agosto 2019: cómo la crisis marcó la campaña y redefinió el mapa político

    Síndrome de agosto 2019: cómo la crisis marcó la campaña y redefinió el mapa político

    El lunes 12 de agosto de 2015 quedó marcado en la memoria como “el día de la mayor pérdida de valor de la historia argentina”. Las acciones de las empresas nacionales se desplomaron más del 60% en Wall Street; en el Merval retrocedieron un 33% en términos reales y el peso se devaluó un 23% frente al dólar. Ese recuerdo se reactivó tras la derrota de LLA en las elecciones bonaerenses de septiembre pasado, y solo fue contenido por el anuncio del Tesoro norteamericano de un préstamo de 20 mil millones de dólares y por la promesa de “lo que fuera necesario” (whatever it takes).

    Las posibilidades de que, en agosto del año próximo, Estados Unidos repita un salvataje semejante son inciertas; en cambio, es más probable que se reactiven los mismos temores de los mercados financieros ante el mero riesgo de una eventual derrota del Gobierno. Si la alternancia es la base de todo sistema democrático, el problema central de la economía argentina es la inconsistencia intertemporal de sus políticas macroeconómicas básicas.

    El anuncio del “salariazo” de Menem en su campaña dinamitó la ya muy fragilizada economía de Alfonsín. De la Rúa, para suceder a Menem, tuvo que prometer la continuidad de la Convertibilidad. Kirchner, para ganar por primera vez en 2003, anunció que mantendría al entonces ministro de Economía Roberto Lavagna. El regreso de Cristina Kirchner como candidata a vicepresidente provocó la citada hecatombe que sufrió Macri el lunes 12 de agosto tras su derrota en las PASO. Y el anuncio de campaña de Milei sobre la dolarización de la economía potenció la aceleración inflacionaria del gobierno de Alberto Fernández. De cara a 2027, ni siquiera hace falta una profecía autocumplida: parte de la renovación de la deuda en pesos del gobierno de Milei se fijó con vencimiento previo al cambio de gobierno, justamente para cubrirse de ese riesgo.

    Lo que Milei llama “efecto kuka” atraviesa las cuatro décadas de nuestra recuperación democrática y, en realidad, consiste en un empeoramiento asociado al cambio de gobierno, salvo cuando el candidato de la oposición se compromete a garantizar la continuidad de los aciertos económicos de su competidor o cuando la reelección del oficialismo resulta segura.

    ¿Qué hacer entonces? Hay dos opciones: colaboración o aniquilamiento.

    Aniquilamiento. El gobierno de Milei apuesta a asociar al candidato peronista al caos económico para generar temor entre los votantes, que podrían optar por no elegirlo ante el riesgo de convertirse en víctimas de un descalabro económico; ese voto por miedo fue con el que el Gobierno logró imponerse en las elecciones de octubre pasado.

    Paralelamente, un candidato kirchnerista podría considerar que le conviene que LLA instale la idea del “cuco kuka”, un fantasma peronista desestabilizador: así Milei se estaría disparando un tiro en el pie, porque las consecuencias del caos económico las sufriría antes de las elecciones el propio gobierno de LLA, facilitando y no dificultando el ascenso de la oposición frente a un oficialismo cuya economía ya está en caos y cuyos votantes no tienen nada que perder.

    Alentar la polarización mediante escenarios apocalípticos para cosechar adhesiones es un arma de doble filo: funciona en el presente, pero es una bomba de tiempo segura para estallar en el futuro.

    Colaboración. Un ideal, probablemente utópico, sería que los candidatos con posibilidades reales firmaran un compromiso para mantener ciertos lineamientos macroeconómicos básicos: una suerte de Pacto de La Moncloa concentrado en un puñado de compromisos económicos; o, como hicieron en Israel en los años 80 con éxito, que todos los partidos acordaran medidas para ordenar la economía y erradicar la inflación.

    Otra alternativa sería que, antes de las PASO en 2027, oficialismo y oposición votaran por unanimidad un presidente del Banco Central que, con acuerdo del Senado (el último así designado fue hace más de una década), pudiera atravesar el mandato del presidente electo más allá del partido que ganase, garantizando estabilidad e independencia frente al Poder Ejecutivo.

    La colaboración cobra sentido cuando ambos sectores en pugna descubren que la aniquilación del oponente equivale a la propia autodestrucción: la disuasión nuclear mutua que inhibió durante décadas el uso de armas atómicas entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética.

    Mañana PERFIL publica un extenso reportaje al economista Emilio Ocampo, director del Centro de Estudios de Historia Económica de la Universidad del CEMA y autor, entre otros libros, de Dolarización: una solución para la Argentina y Argentina dolarizada. Para Ocampo, la única “vacuna” contra la volatilidad monetaria ante cada cambio de gobierno es que no dispongamos de moneda propia, y lo expone con argumentos que merecen ser analizados.

    En su visión predomina más el historiador que el economista: proyecta lo que en el mundo anglosajón se denomina “dependencia de la trayectoria” (path dependency), esa idea de “lo que ha sido será” que llevó a Zaratustra, según Nietzsche, a asumir la dificultad de torcer el rumbo de un destino cimentado por el pasado.

    Los antecedentes de la economía argentina, desde Alfonsín hasta la fecha, son una evidencia de esa “dependencia de la trayectoria”; sin embargo, el Brasil de poco más de veinte años atrás mostró pruebas comparables y logró romper con la aparente inevitabilidad de la repetición.

    Allí la clave fue que un presidente como Lula —siendo un líder sindical combativo y representante de un partido más a la izquierda que el peronismo— supo romper con “el pasado me condena” y puso al frente del Banco Central a un economista opositor, diputado del partido de Fernando Cardoso, expresidente mundial del Banco de Boston con sede en Estados Unidos, Henrique Meirelles.

    Algo similar sucedió con la Concertación de centroizquierda en Chile tras la salida de la dictadura, que mantuvo las bases macroeconómicas legadas por Pinochet. Y en Uruguay, donde el Frente Amplio llevó a la presidencia a un exguerrillero como Pepe Mujica, éste ofreció a su rival en la interna, el economista conservador Danilo Astori, sumarse como vicepresidente de su gobierno.

    Siguiendo esos ejemplos, el candidato del peronismo podría anticipar la designación de un presidente del Banco Central y/o de un ministro de Economía que otorguen tranquilidad a los mercados.

    En cualquiera de los casos, el síndrome de agosto de 2019 plantea un desafío para nuestro sistema político.

  • Kicillof urgió “nuevas canciones” y criticó las internas: “tenemos que perder el menor tiempo posible”

    Kicillof urgió “nuevas canciones” y criticó las internas: “tenemos que perder el menor tiempo posible”

    El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, volvió a referirse hoy a las “nuevas canciones” para la reconstrucción del peronismo —concepto que irritó a Máximo Kirchner— y lanzó una advertencia dirigida al peronismo: “perder el menor tiempo posible en internas y en discusiones que no llevan a ningún lado”.

    El mensaje que pronunció durante la presentación del espacio de Universidad y Ciencia de su Movimiento Derecho al Futuro (MDF), en el auditorio de Ciudad Universitaria de la Universidad de Buenos Aires, estuvo claramente dirigido a La Cámpora y al kirchnerismo duro.

    Axel Kicillof 20260409

    También evocó la fallida experiencia del Frente de Todos y advirtió que “no puede volver a pasar que se logre una expresión electoral para ganar elecciones” y luego se tengan “dificultades para gobernar”.

    En otra intervención, el ex ministro de Economía cuestionó al gobierno de Javier Milei por haber involucrado a la Argentina “en una guerra que no es nuestra” y que “además no tiene nada que ver con el sentir y el pensar de los argentinos”.

    “Muchas cosas que hace este gobierno están reñidas con nuestra historia, nuestra cultura, nuestra identidad. Cosas que estaban saldadas. Hay como un terraplanismo multidisciplinario. Esto de ir a una elección para gestionar un Estado que se quiere destruir. Es muy confuso todo eso”, aseveró.

    Axel Kicillof 20260409

    Agregó: “Uno podría remitirlo a la personalidad o a lo espantoso de algunas declaraciones que tiene Milei pero estamos viendo que forma parte de un club internacional de ultraderecha que tiene un comando y manejos y discursos que se van repitiendo”.

    “Nos tocó al peor de todos esos, pero está en disputa ese lugar, hay varios candidatos”, dijo entre risas.

    “La derecha argentina histórica era tirando a nacionalista. Además, tiene exponentes cultos. A nosotros nos viene a tocar una derecha ignorante y cipaya”.

    Al caracterizar al gobierno, dijo que más allá de la novedad de Milei, las políticas son las mismas del “Consenso de Washington”, el “neoliberalismo clásico”. “Hoy me reuní con uno que me decía que el peronismo vendría a ser algo viejo. No, lo antiguo y fracasado es lo que están haciendo ellos“, afirmó, y recibió una ovación del auditorio.

    Axel Kicillof 20260409

    Al referirse al modelo de gobierno que su gestión pone en práctica en la provincia de Buenos Aires desde 2019, Kicillof lo definió como un proceso de “planificación participativa”. “No le puede pasar más a la Argentina que su sistema científico, universitario e intelectual resulte estar ajeno a la experiencia de gobierno”, indicó.

    Acto seguido, Kicillof asoció ese proceso de planificación participativa con las “nuevas canciones”, aquel concepto que tanto había irritado a Máximo Kirchner y a La Cámpora cuando lo pronunció por primera vez en el 2023.

    Axel Kicillof 20260409

    Sobre los desafíos para la construcción de una alternativa a Javier Milei a nivel nacional, el mandatario bonaerense dijo que “la tarea es inmensa y se aceleran los tiempos”.

    No nos puede volver a pasar que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y que después tengamos dificultades para gobernar“, dijo sobre el modelo del Frente de Todos.

    Axel Kicillof 20260409

    Por último, relativizó las herramientas del big data y las redes sociales para la construcción política. “No digo que las redes sociales no tengan un flujo, pero a (María Eugenia) Vidal, que era invencible, le ganamos caminando con un autito, sin el big data, sin Durán Barba. Es una enseñanza importante porque es una experiencia que tuvimos”, finalizó.

    RG/DCQ

  • Ricardo Quintela respalda a Kicillof: “es el compañero más preparado para gobernar el país”

    Ricardo Quintela respalda a Kicillof: “es el compañero más preparado para gobernar el país”

    La Argentina atraviesa una recesión profunda: hay riesgo de cierre de miles de pymes, deterioro en el empleo, aumento del desempleo y un mercado interno debilitado que intensifica el malestar social. En ese marco, el gobernador de la provincia de La Rioja, Ricardo Quintela, analizó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) este escenario crítico; propuso reorganizar el peronismo de cara a 2027 y respaldó a Axel Kicillof con una definición contundente: “Es el compañero más preparado para gobernar el país“.

    Ricardo Quintela, dirigente peronista, gobierna la provincia de La Rioja desde 2019. Antes de asumir la gobernación, desarrolló una extensa trayectoria en la política local: fue intendente de la ciudad de La Rioja por dos mandatos y ocupó cargos legislativos, lo que lo consolidó como una figura con fuerte base territorial dentro del justicialismo.

    ¿Cómo ve la situación actual? ¿Cómo ve el peronismo? ¿Cómo se imagina 2027? Háganos primero un balance.

    El peronismo está atravesando una discusión interna y un proceso de reordenamiento. Hay acumulación de fuerza a partir de la convocatoria a diversos compañeros, incluidos algunos que en su momento creyeron haber dado herramientas para poder desarrollar un gobierno eficiente y que hoy advierten que se equivocaron —o que todos nos equivocamos, un poco cada uno—. Pero es imprescindible recuperar el rumbo del movimiento nacional justicialista, junto con un conjunto de partidos políticos, las centrales obreras y muchos compañeros que militan en otros espacios. Debemos conformar un frente lo más amplio posible que permita ser una referencia clara y notable para todo el pueblo argentino y aplicar políticas activas que permitan salir con rapidez de esta crisis que nos impuso este gobierno.

    Estuvo reunido con Miguel Ángel Picheto también, entre las múltiples reuniones. Usted es un hombre que se reúne con todo el mundo, pero cuénteme, ¿le asigna a esta tarea que está haciendo Picheto —que se había ido del peronismo a ser candidato a vicepresidente junto con Macri y su regreso— un rol importante? ¿Cómo está viendo ese trabajo de él?

    Mire, valoro el trabajo de todos los compañeros que quieran sumar y potenciar la construcción de un espacio común, donde podamos sentarnos a diseñar el camino que debe transitar la mayoría de los argentinos para alcanzar el objetivo final: un país en crecimiento, con desarrollo, oportunidades y posibilidades para todos. Créame, no es tan difícil: se trata de decisión y voluntad política para enfrentar, en el buen sentido, a nuestros acreedores. No fuimos nosotros quienes nos endeudamos en exceso, sino gobiernos anteriores que atacaron al gobierno de Alberto Fernández y, lejos de corregir sus problemas, los profundizaron y destruyeron aspectos positivos como la obra pública, programas de salud, educación, seguridad y el desarrollo de la economía regional.

    Por eso considero muy importante el diálogo entre los compañeros, la conversación con partidos afines, con los trabajadores, los industriales y los empresarios. Argentina es un país potente y, pese a quienes la han perjudicado, no van a poder anular esa potencia. Pero será necesario exigir, algo que hasta ahora no hicimos: la rendición de cuentas de quienes dejan el gobierno. Que no se vayan del país sin explicar a los argentinos qué hicieron con los pesos y con la plata de los argentinos y qué hicieron con la esperanza de la gente.

    Recién decía, para no usar otra palabra que quedó tácitamente expresada, ya ha mostrado ese carácter cuando intentó presidir el partido peronista y allí, en un proceso y en un contexto distinto al que hoy estamos, quedó Cristina Fernández de Kirchner antes de que sea condenada. ¿Usted cree que es imprescindible crear una interna dentro del partido? ¿Que primero renueve las autoridades del partido? ¿Cree que eso ya no es lo importante y lo que tendría que haber es una gran interna para decir quiénes son los candidatos? ¿Cómo engancha su deseo de haber sido presidente del Partido Peronista hace 3 años?

    La democracia interna de nuestro movimiento es esencial por varias razones, sobre todo porque pone de pie lo que yo llamo un gigante dormido: el peronismo. Lo pone de pie manteniendo la diversidad de matices que tenemos. Si mostramos primero al pueblo peronista y luego a todo el pueblo argentino que existe una oferta electoral interesante —con mucha materia prima, capacidades, experiencia y trabajo en equipo—; si evidenciamos que conocemos los problemas del país y la potencialidad de cada región, podemos generar nuevas expectativas. Muchos de quienes hoy conducen no conocen el país ni sus regiones.

    Argentina tiene todo para salir adelante. En muchos sentidos somos la envidia de otros países: tenemos mar, montañas, nieve y la reserva de agua dulce más importante. Nuestra cordillera está llena de riqueza y recursos hidrocarburíferos; contamos con petróleo, gas y carbón. Contamos además con una industria itícola (vitivinícola) que estamos desmembrando cuando deberíamos potenciarla. Nuestra industria agropecuaria también sufre deterioro cuando debería fortalecerse; tenemos que debatir cómo agregar valor a la materia prima.

    No quiero que el país se convierta en una economía primarizada. No nos dejen desarrollarnos. Debemos industrializarnos, invertir en nuestros científicos y en nuestras capacidades intelectuales y consolidar, con un programa de mediano y largo plazo, los cimientos de un país que crece y se desarrolla.

    Tenemos ejemplos de varios países del mundo. China, por ejemplo, planifica a escala mucho mayor que su población: nosotros, con menos de 50 millones de habitantes, contamos con recursos y no deberíamos desaprovecharlos. Tengamos claro el rumbo: vamos todos juntos a alcanzar el objetivo que nos propusimos, que es garantizar mínimamente una expectativa de bienestar para nuestra gente.

    Cuando usted se postuló para presidir el partido peronista, distintos sectores salieron en su apoyo y otros no. En ese momento, además, Cristina Kirchner, el kirchnerismo y La Cámpora tenían una fortaleza infinitamente mayor, incomparable con la que tienen hoy. Una persona que demostró independencia en ese acto y apoyarlo a usted, o por lo menos no apoyar a Cristina Fernández de Kirchner, fue el gobernador de Buenos Aires Kicillof. Cuénteme cómo sigue su relación con él, si lo imagina un candidato para 2027, si eventualmente le gustaría acompañarlo en la fórmula. Cuénteme un poco su propia relación con Kicillof.

    Mantenemos una relación muy cercana. Somos seis gobernadores, y con Axel en particular tenemos también un vínculo afectivo y de reconocimiento a su capacidad. Es el compañero que mejor instalado está para conducir, representar o conducir los destinos del país. Además, gobierna la provincia más poblada, que concentra casi 18 millones de habitantes, y enfrenta una enorme diversidad de problemas. Aun cuando él es el que mejor posicionado está, hay otros compañeros con experiencia y capacidades que debemos visibilizar.

    Tenemos a Sergio Uñac, a Juan Manuel Urtubey, a Gerardo Zamora, a Sergio Ziliotto, a nosotros mismos. Es decir, hay una oferta amplia que puede resultar atractiva para el electorado argentino.

    Si se realizan las PASO, o si se concreta una democracia interna que permita a la gente ver que podemos conformar un equipo sólido, quien resulte ganador contará con el respaldo de todos: si gana Kicillof, todos nos encolumnaríamos detrás de él; si gana otro, haríamos lo mismo, participando activamente del proyecto diseñado colectivamente.

    Estamos en esas conversaciones y esperamos contar con el beneplácito de todos los compañeros.

    Uñac planteó un llamado a una elección interna, una elección interna que, a juicio de él, tenía que ser pronto, este año, en la primavera de este año, incluso teniendo en cuenta el posible adelantamiento de las elecciones. Hay, como usted sabe, versiones que hablan de un adelantamiento de las elecciones nacionales. Pero, sin ninguna duda, hay exigencias constitucionales de muchas provincias de desdoblar las elecciones y adelantarlas. Entonces, Uñac planteaba que era imprescindible una gran interna en septiembre de este año, independientemente de las PASO. ¿Cuál es su opinión?

    Comparto totalmente. Soy un impulsor de la democracia interna del peronismo. Pero si existen las PASO, no veo sentido en realizar dos internas: la disputa se da dentro de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, donde pueden presentarse todos los candidatos bajo el lema que acordemos y quedará el mejor; el resto se encolumnará detrás de él.

    Si las PASO no se mantienen, entonces sí debe pactarse un proceso interno acordado entre compañeros y compañeras —no un acuerdo público impuesto— en el que no haya descalificaciones ni insultos. Cada uno debe exponer sus propuestas y su proyecto de país; luego cada quien hará su juego, pero siempre con respeto, para que el vencedor pueda convocar a los vencidos a integrarse al proyecto político.

    Me gustaría su visión respecto de dos extremos de ese amplio pamperonismo, que es, por un lado, gobernadores peronistas que han apoyado medidas de este gobierno. Me refiero al caso de Salta, al caso de Tucumán, al caso de su vecino Catamarca, que son peronistas, se perciben peronistas, ganaron las elecciones como peronistas y que hoy, por estar votando más cerca del gobierno, están disociados del peronismo. Y, por otro lado, el extremo de La Cámpora. Me gustaría entender si lo que usted plantea es algo que incluya también a estos dos sectores que hoy se critican tan duramente como critican entre ellos a Milei.

    No soy excluyente. Creo que hay compañeros que tienen que hacer autocrítica y mirarse hacia adentro: nos equivocamos muchas veces, somos humanos y erramos incluso trabajando según lo que creemos son los intereses de nuestros mandantes y, sin embargo, terminan perjudicándolos. Las pruebas están a la vista.

    Hay que hablarles a todos los compañeros. A quienes, creyendo ayudar, otorgaron herramientas que terminaron perjudicando a su propio pueblo —por ejemplo, con reformas laborales, con el financiamiento de los jubilados, el desfinanciamiento del sector de discapacitados— debemos confrontarlos con propuestas concretas. La crueldad de decisiones que dejan familias en la calle o en situaciones de desesperación es algo que debemos contrarrestar con hechos y propuestas claras. Y quienes en algún momento tomaron decisiones erradas siempre tienen oportunidad para corregir el rumbo. Nosotros los tenemos que convocar a todos.

    También a los compañeros de La Cámpora. Soy amigo suyo, aunque no coincida en todo; valoro que La Cámpora dispone de cuadros políticos valiosos. Tengo diferencias metodológicas y conceptuales en algunos procedimientos, pero son peronistas. Yo soy peronista: el peronismo es un movimiento, no un partido homogéneo. El peronismo hace política de masas, no foquista.

    Por eso abrazamos a todas las compañeras y compañeros que quieran acompañar al peronismo, aun cuando no militen formalmente en él. Vea la última entrevista del general Juan Domingo Perón: cuando le preguntan cómo estaba conformada la sociedad política, respondió —¿se acuerda, Jorge?— 30% socialista, 30% conservador, 30% radical y 10% independiente y peronista. No son todos peronistas. ¿Por qué los abrazaba a todos? Porque el objetivo de Perón era garantizar una distribución equitativa de oportunidades y alcanzar una patria libre, justa y soberana. Ese es el desafío que debemos asumir: ser autosustentables.

    Ricardo, que lo veo lleno de energía, su juicio sobre la situación de la expresidenta Cristina Kirchner.

    En eso vamos a coincidir todos los peronistas, aunque algunos lo expresen y otros no. Es una situación absolutamente injusta. Por ello la cuestión de la justicia debe ser debatida por el pueblo argentino y tiene que pronunciarse. ¿Cómo puedo yo ser responsable por lo que haga el director de administración de un departamento provincial? ¿Voy a ser condenado como si fuera el delincuente? Es evidente. No hace falta ser jurista para ver que esto es absolutamente injusto.

    La justicia actual, salvo excepciones, mayoritariamente no muestra en sus jueces y fiscales la autoridad moral, la dignidad ni la ética necesarias para juzgar a los argentinos, y mucho menos a una expresidenta.

    ¿Usted considera que el próximo presidente, si fuera peronista, debería indultar entonces a Cristina Kirchner?

    No voy a opinar sobre eso. Yo me pronuncio sobre el crecimiento y desarrollo del país y sobre el proceso de organización que debemos impulsar. No entraré en la discusión en la que intentan involucrarnos para que tomemos definiciones carentes de sentido. Buscamos el poder para ponerlo al servicio de la gente, no para que sirva a quienes vengan a saquearlo, sino para garantizar a los ciudadanos posibilidades de trabajo, soberanía alimentaria, educativa y sanitaria para sus hijos, y para sacar al pueblo de la situación de mendicidad y marginalidad que afecta a gran parte de la sociedad.

    ¿Cómo la está pasando La Rioja con el cierre de empresas, el aumento del desempleo, la caída del consumo y de la producción? Háganos una síntesis de la situación económica en su provincia.

    Estamos mal, como están mal la mayoría de las provincias. No somos una excepción, salvo casos puntuales como Neuquén, tal vez beneficiada por regalías o por alguna ayuda que le pueda dar el gobierno, pero esas ayudas no son consistentes ni sostenibles. Se están quedando con los recursos, con la plata de todos los argentinos.

    Quedan al frente personas que no corresponden: gente con inexperiencia en el manejo de lo público, que desconoce cómo gestionar y actúa como si fuera propietaria, haciendo lo que le place con bienes que no le pertenecen.

    Van a tener que rendir cuentas. No sé si ante la justicia actual, pero sí ante una justicia que realmente se ajuste al derecho y no actúe según intereses particulares.

    MV

  • Caserio lidera el armado de Kicillof en Córdoba y lo elogió: “Axel es una persona preparada y sumamente sana”

    Caserio lidera el armado de Kicillof en Córdoba y lo elogió: “Axel es una persona preparada y sumamente sana”

    El exsenador nacional Carlos Caserio afirmó que “si el peronismo de las provincias quiere tener un presidente yendo por afuera, lo único que vamos a seguir haciendo es que ganen los antiperonistas”.

    Hacíamos mucho que veníamos hablando con Axel, teníamos una relación histórica”, contó el dirigente encargado del armado de Axel Kicillof en Córdoba.

    “El país se hunde”

    Ante la compleja situación social y económica que atraviesa la Argentina, el dirigente trazó un panorama crítico sobre el rumbo del país. Sobre este punto, Caserio manifestó que “el país se hunde” y que “la gente está cada vez peor”.

    “La industria nacional que fue la base del desarrollo de esta Argentina que venimos teniendo el gusto de vivir, más allá de estos malos momentos, está desapareciendo porque esta es una política para volver a la Argentina aquella de los terratenientes, de vender únicamente las riquezas naturales y no poder producir nada”, advirtió el dirigente.

    “Una persona sumamente sana”

    Respecto a la figura del gobernador bonaerense como posible conductor del espacio peronista, el exministro provincial fundamentó su respaldo poniendo en valor la trayectoria del mandatario.

    Al ser consultado sobre el liderazgo de Kicillof, afirmó que “Axel junta todas las condiciones” y que “ha logrado experiencia política por sus dos gobernaciones”.

    “Ha empezado a realizar sus batallas. Todos en la política tenemos batallas, reacomodamientos. Eso da mucha experiencia y además me parece una persona preparada, sumamente sana, es sencillo“, aseveró en declaraciones a Radio 10.

    Además resaltó la importancia estratégica de articular el peronismo de las provincias con el de Buenos Aires.

    La provincia de Buenos Aires tiene que ser una base para desde ahí consolidar el peronismo nacional. Porque este gobierno ha dividido mucho. Compra mucho, presiona mucho. Los gobernadores, los intendentes están muy presionados. El país está llegando a un límite insostenible“, sostuvo Caserio .

    El referente justicialista analizó la tendencia de algunos distritos al aislamiento político y advirtió sobre las consecuencias de encerrarse en gestiones puramente locales.

    Empezás aggiornarte un poco para ganar y después terminás alambrando y encerrado en esa dinámica y al final vos quedás encerrado y sin darte cuenta que lo nacional siempre es mucho más importante que lo provincial. Si nación no crece, a las provincias les va como les va”, reflexionó.

    Por último el exsenador concluyó con un contundente llamado a la unidad orgánica del movimiento para evitar la fragmentación del voto en futuras contiendas electorales.

    PJ locales

    Caserio opinó que “si el peronismo de las provincias quiere tener un presidente yendo por afuera, lo único que vamos a seguir es haciendo que ganen los antiperonistas”.

    “Tenemos que unirlos y tenemos que debatir y una propuesta que nos contemple a todos”, finalizó.