En medio de una inusual interna con Nicolás Pino, actual presidente de la mayor entidad del agro, su número 2, Marcos Pereda, oficializó finalmente su candidatura a la presidencia de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Con ello, la disputa interna se profundiza en una de las organizaciones más influyentes del campo argentino, donde dos sectores enfrentados pugnan por el control de la institución y por la interpretación de las reglas que rigen su conducción.
Esta postulación adquiere relevancia porque, desde septiembre del año pasado, en el sector se debate la alternancia institucional y el límite de los mandatos. La candidatura de Pereda, actual vicepresidente de la SRA, se produce tras una ruptura abierta con Pino, con quien compartió la conducción desde 2021.
El dirigente —que, junto con Pereda Born, desplazó al oficialismo histórico en 2020— podría intentar un nuevo mandato, a pesar de la resistencia de un grupo de 78 socios que sostiene que la reelección para un cuarto período sería contraria al estricto límite que el propio presidente fijó en 2023, durante su segundo mandato. Fue el propio Pino quien dispuso el cambio en el estatuto y estableció el tope de tres mandatos consecutivos.
En una carta dirigida a los miembros de la entidad, ese sector denunció que permitir una nueva postulación sería un “retroceso institucional y una contradicción ética”, y advirtió que “las reglas pierden toda legitimidad cuando quienes las impulsan deciden no cumplirlas”.
Las elecciones de la Sociedad Rural Argentina (SRA) tendrán lugar el próximo 9 de septiembre. Aunque faltan meses para la elección, la interna ya está en plena ebullición.
La candidatura de Pereda y el quiebre con Pino
La proclamación del espacio “Renovación con Unidad”, con el que Pereda se presentará, se concretó durante la muestra Expoagro y constituye el primer movimiento formal rumbo a la disputa por la presidencia de la SRA.
Pereda lanzó la iniciativa junto a Santos Zuberbühler, referente de otro espacio interno promotor de la renovación, y propuso un frente que reúne distintas corrientes y sectores independientes. “Creemos que podemos hacer nuestro aporte y ofrecer una alternativa en términos de representación”, sostuvo Pereda en el acto, al tiempo que subrayó que “avanzar hacia un cuarto mandato presidencial consecutivo se aparta del criterio de calidad institucional que inspiró ese proceso”.
El dirigente argumentó que “no es una cuestión personal; es la defensa de un principio y de una forma de conducción basada en reglas claras y previsibilidad”.
El trasfondo de la candidatura está marcado por la ruptura de la fórmula que llevó al actual oficialismo al poder. Tras trabajar juntos en una agenda de modernización —que incluyó el traslado de la sede histórica y la implementación del voto electrónico—, las diferencias entre Pino y Pereda se tornaron irreconciliables en la segunda mitad del mandato, principalmente por su divergente posicionamiento frente al Gobierno de Javier Milei.
Mientras Pino mantuvo un perfil dialoguista y una relación cercana con el presidente, Pereda se ubicó como referente de los sectores que reclamaban una conducción más combativa, en especial sobre las retenciones a las exportaciones del campo.
En su presentación, Pereda subrayó que el surgimiento de su candidatura no desconoce los logros recientes de la gestión, pero enfatizó que la SRA “necesita madurez, previsibilidad y unidad, dejando atrás los sectarismos y el internismo permanente”. Por su parte, Zuberbühler expresó que “hay que trabajar todos juntos para defender lo que nos corresponde y ayudar a que los socios tengan más y mejores servicios. Ampliar, profesionalizar y retomar la centralidad de la Rural en la agenda productiva es el norte que nos moviliza”.
La respuesta de Pino
La conducción actual rechazó haber violado el estatuto y sostuvo que el nuevo límite de mandatos fijado por la reforma de marzo de 2023 debe contarse desde su registro ante la Inspección General de Justicia, el 20 de julio de ese año. Bajo ese criterio, el período 2024-2026 sería el primero del nuevo esquema. Si vuelve a ser electo, Pino asumiría así su “segundo mandato” bajo la nueva normativa y no un cuarto consecutivo.
La SRA es el principal espacio de representación de los grandes productores y terratenientes del país, con unos 3.900 socios y una historia vinculada a los apellidos emblemáticos del sector: Martínez de Hoz, Anchorena, Miguens, Blaquier, Frers y Etchevehere, entre otros. Fundada en 1866 con el objetivo de “velar por el patrimonio agropecuario del país”, la entidad integra el llamado Grupo de los Seis, el círculo que reúne a los bancos nacionales (Adeba), la industria (UIA), la Bolsa de Comercio porteña (BCBA), la Cámara de la Construcción (Camarco) y el comercio (CAC), referente del poder económico tradicional argentino.
Pino, de 60 años y miembro de la SRA desde hace más de 30, impulsó la reforma que hoy es eje de la controversia. Por su parte, Pereda Born, descendiente de la familia fundadora de Bunge y Born y presidente del Grupo Bermejo, se presenta como representante de una línea más combativa, inclinada a profundizar la modernización y mantener un perfil crítico frente al Ejecutivo nacional.
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