El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, confirmó quiénes conducirán dos organismos clave del Estado: la Oficina Anticorrupción y la Inspección General de Justicia. También defendió los pedidos de renuncia dirigidos a funcionarios de la gestión anterior y aseguró que los reemplazos integran su equipo de confianza.
Según explicó el funcionario, la Oficina Anticorrupción será conducida por Gabriela Zangaro, jueza de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas desde 2003 y actual consejera del Consejo de la Magistratura de la Nación. La magistrada reemplazará en el cargo a Alejandro Melik.
“La Oficina Anticorrupción la lidera una jueza que es una propuesta muy firme y entiendo que su designación va a salir la semana que viene”, explicó Mahiques al confirmar el nombramiento.
En paralelo, el ministro anunció además quién estará al frente de la Inspección General de Justicia. Se trata del abogado Alejandro Ramírez, quien reemplazará a Daniel Vítolo.
Ramírez es un abogado especializado en la materia y egresado de la Universidad Austral. En el pasado, además, litigó contra la Asociación del Fútbol Argentino en una causa vinculada con la venta de relojes de lujo relacionados con la Selección argentina campeona del mundo.
El cambio en la conducción de la IGJ se produce luego de la renuncia de Vítolo, quien había iniciado investigaciones sobre presuntas irregularidades en la AFA e incluso había solicitado la designación de veedores en la entidad.
Consultado sobre los pedidos de renuncia a funcionarios de la gestión anterior, Mahiques defendió la medida y aseguró que se trata de una práctica habitual cuando asume un nuevo ministro.
“Un ministro que llega y pide la renuncia de todos los funcionarios políticos es lo más habitual. Cada ministro llega con gente propia”, explicó el titular de la cartera de Justicia.
Además, remarcó que los nuevos funcionarios fueron elegidos por su trayectoria profesional. “Son personas preparadas, idóneas y de mi confianza”, sostuvo al referirse a los nombramientos.
El ministro también se refirió a otros cambios dentro del área. Confirmó queSebastián Amerioasumirá como nuevo Procuración del Tesoro de la Nación, cargo que hasta ahora ocupaba Santiago María Castro Videla.
Tras ese movimiento, Castro Videla pasará a desempeñarse como subprocurador. Según explicó Mahiques, el cambio no responde a un cuestionamiento a su gestión, sino a una reorganización del equipo dentro del Ministerio de Justicia.
Durante una emisión del programa “QR!”, que se emite por Canal E, el conductor Pablo Caruso entrevistó al diputado nacional de Unión por la Patria Rodolfo Tailhade para analizar los recientes movimientos en el Ministerio de Justicia —con Juan Bautista Mahiquescomo ministro y Santiago Viola como secretario— y su impacto político. La conversación se centró en el rol del Gobierno en la política judicial y en la influencia de distintos actores del sistema judicial.
Caruso abrió el diálogo recordando que el público del programa ya conoce la trayectoria de algunos de los funcionarios mencionados. “La audiencia de “QR!” sabe de alguna manera el prontuario de Mahiques y de Viola”, planteó el conductor. En ese contexto, le preguntó al diputado qué significa el movimiento político que se consolidó dentro del área de Justicia del Gobierno.
Tailhade respondió con duras críticas al oficialismo y aseguró que el cambio representa una delegación del poder político en sectores del sistema judicial. “El asunto de fondo es que Karina Milei toma el control total del Ministerio de Justicia y lo delega en la corporación judicial”, afirmó. Según el legislador, esa estructura estaría vinculada a los tribunales federales de Comodoro Py.
Durante la entrevista, el diputado también habló de una supuesta alianza entre el Gobierno y sectores del Poder Judicial. “Se está delegando la política judicial en manos de los responsables de que la Justicia funcione como funciona hoy”, sostuvo. En ese sentido, afirmó que los cambios podrían profundizar la persecución judicial contra dirigentes de la oposición, especialmente del espacio de Unión por la Patria.
Caruso le pidió entonces que explicara cómo funciona ese entramado de relaciones dentro del sistema judicial. El diputado respondió que se trata de un grupo reducido de actores con fuerte influencia política. Según su descripción, son funcionarios y operadores con cargos de gran estabilidad institucional que mantienen vínculos permanentes con sectores de poder.
“Son personas que tienen mucho poder y que se dedican todo el día a hacer política”, explicó Tailhade. También sostuvo que los operadores judiciales construyeron redes de contactos durante años y que esas relaciones se consolidaron especialmente durante el gobierno de Mauricio Macri. Para el legislador, esa estructura todavía mantiene influencia en distintas áreas del Poder Judicial.
En otro tramo del diálogo, Caruso mencionó el episodio del viaje a Lago Escondido, que generó polémica cuando se difundieron chats entre jueces, funcionarios y empresarios. El conductor señaló que ese caso expuso públicamente los vínculos entre distintos sectores del poder político, judicial y empresarial. Tailhade coincidió con esa interpretación y lo describió como un ejemplo de cómo operan esas relaciones.
“El caso de Lago Escondido mostró cómo funcionan estas cosas”, señaló el diputado. Según su visión, en esos espacios se discuten temas de coyuntura política y se fijan líneas de acción que luego impactan en decisiones judiciales o institucionales. También mencionó la influencia de sectores empresariales y actores internacionales en esas dinámicas de poder.
La conversación también abordó el contexto institucional actual, marcado por vacantes en distintos cargos judiciales. Caruso recordó que hay más de doscientos puestos de jueces pendientes de designación, además de futuras definiciones sobre la Corte Suprema. En ese marco, preguntó si en gobiernos anteriores hubo errores al no avanzar con esos nombramientos.
Tailhade reconoció que hubo falencias en administraciones previas, en particular durante la gestión de Alberto Fernández. Según explicó, faltó decisión política y estrategia para impulsar candidatos en cargos clave del sistema judicial. “Hubo un déficit político y de comunicación”, señaló al referirse a ese período.
Hacia el final de la entrevista, el diputado planteó su interpretación sobre el escenario político que podría abrirse en los próximos años. Según dijo, el Gobierno estaría anticipando un contexto social y económico complejo y busca ordenar el frente judicial. “Creo que el cambio en la política judicial del Gobierno responde a un análisis de lo que van a ser los próximos años”, sostuvo.
En esa línea, Tailhade aseguró que el oficialismo busca garantizar respaldo institucional frente a eventuales conflictos sociales o judiciales. También planteó que el Gobierno necesitaría estabilidad en el sistema judicial para avanzar con su agenda política y económica.
La era de Mariano Cúneo Libarona llegó a su fin y dio paso a la de Juan Bautista Mahiques. El nuevo ministro de Justicia asumió este miércoles acompañado de Santiago Viola, quien ocupará la Secretaría de Justicia, y así se puso en marcha una mesa política con el sello de Karina Milei. “El Jefe” decidió involucrarse de lleno en los asuntos judiciales y para ello puso a dos hombres de su máxima confianza al frente de un ministerio que será central para los planes de la Casa Rosada en 2026.
La primera instrucción de Mahiques fue rotunda: solicitó la renuncia a los jefes de casi todos los organismos públicos que dependen de su cartera. Cuatro áreas estratégicas quedaron en la cuerda floja: la Oficina Anticorrupción, la Unidad de Información Financiera (UIF), la Oficina de Bienes Recuperados y el Centro de Derechos Humanos. Pedir la renuncia no siempre implica aceptarla, pero la intención del Gobierno es clara: quieren caras nuevas en los lugares donde se maneja información sensible y se administran los expedientes que más interesan al poder.
La única dependencia que, al menos por ahora, se salvó de la “escoba” oficial fue la Procuración del Tesoro. Al ser el organismo que defiende al Estado en juicios millonarios, el Gobierno consideró que es un área demasiado sensible para tocar durante la transición. Mientras tanto, circularon versiones sobre una posible reubicación del secretario saliente, Sebastián Amerio, en otro cargo de relevancia dentro del esquema libertario.
Uno de los cambios más relevantes apunta a la Inspección General de Justicia (IGJ). Mahiques ya pidió la renuncia a Daniel Vítolo, una decisión que incide directamente en la disputa que el Gobierno mantiene con la AFA. La IGJ ya designó veedores para seguir de cerca los números de la entidad que conduce “Chiqui” Tapia, y puso el foco en contratos con firmas extranjeras y en la creación de la Universidad de la AFA.
Desde la Casa Rosada explicaron que estos movimientos son “lógicos” ante la llegada de un nuevo equipo. Un integrante de la mesa política dijo a Infobae que es responsabilidad del ministro revisar todos los “ravioles” (como llaman en la jerga a las oficinas del Estado) para determinar qué cambios resultan necesarios. Señalan que se trata de una necesidad política de colocar gente propia en la UIF y la Oficina Anticorrupción, organismos que recientemente ajustaron sus controles sobre el financiamiento de armas y participaron de auditorías internacionales.
La llegada de Santiago Viola también repercutirá de inmediato en el Consejo de la Magistratura. Como viceministro de Justicia, Viola se convertirá en el representante del Ejecutivo ante el organismo que se encarga de elegir y sancionar a los jueces. Su tarea principal será acelerar los nombramientos en las más de 300 vacantes que hoy afectan a la justicia nacional y federal, un cuello de botella que el Gobierno busca destrabar para avanzar con su propia agenda judicial.
Caputo, la transición secreta y la estrategia de los pliegos
La llegada de Mahiques al ministerio se concretó en absoluto secreto durante varias semanas. Los encuentros fueron tan reservados que casi nadie en el Gabinete sabía que el nuevo ministro ya se reunía a solas con Karina Milei para delinear la nueva estructura. De hecho, Javier Milei conoció personalmente a Mahiques unas horas antes de la jura en el Salón Blanco, lo que confirma que el armado de la nueva mesa judicial pasó esencialmente por las manos de la hermana presidencial y del asesor Santiago Caputo.
Precisamente, Caputo y Viola se encontraron ayer en el primer piso de la Casa Rosada para afinar los detalles de lo que viene. En esa reunión coincidieron en que la prioridad absoluta del Gobierno será sacar adelante los pliegos de los jueces y fiscales que ya cuentan con ternas elegidas y que solo requieren mayoría simple en el Senado. La idea es evitar demoras y comenzar a cubrir con rapidez los despachos vacíos con los nombres que ya están en carrera.
Por ahora quedó descartado cualquier intento de avanzar sobre los cargos de la Corte Suprema, el Procurador General o el Defensor del Pueblo, que requieren dos tercios de los votos en el Senado. Mahiques y Viola prefirieron concentrarse en lo que puede resolverse en el corto plazo. La estrategia será ir de menor a mayor: primero ocupar la mayor cantidad de vacantes en la justicia federal y, luego, si el clima político lo permite, encarar las designaciones de mayor envergadura.
A pocas horas de confirmarse su nombramiento, Juan Bautista Mahiquesllegó este miércoles a la Casa Rosada para su primera reunión política como futuro ministro de Justicia. Allí se reunió con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para empezar a delinear los ejes de la nueva etapa de la cartera.
El actual fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires llegó a Balcarce 50 minutos antes de las 15:30 y se dirigió al despacho de Adorni. Más tarde se incorporaron Karina Milei y el abogado Santiago Viola, confirmado como secretario de Justicia, quien ocupará el segundo puesto en la estructura ministerial.
Según fuentes oficiales, el presidente Javier Milei le tomará juramento este jueves en un acto que se realizará en el Salón Blanco, antes del viaje que el mandatario tiene previsto a los Estados Unidos. Tras formalizarse su asunción, Mahiques comenzará una revisión integral de lo actuado en el Ministerio, en lo que anticipan será una etapa de reorganización y evaluación interna.
Uno de los temas centrales será la situación de los pliegos para cubrir vacantes en la Justicia federal. Si bien trascendió que hay más de 150 nombres en evaluación para distintos tribunales, allegados al nuevo ministro señalaron que esos expedientes no habrían sido formalmente remitidos al Senado, que debe tratarlos a través de la comisión de Acuerdos.
La llegada de Mahiques también implica un reordenamiento político dentro del oficialismo. La mesa judicial empezará a reportar directamente a Karina Milei, que consolida su influencia en un área estratégica del Gobierno. La designación de Viola —abogado cercano a la secretaria general y apoderado del partido La Libertad Avanza (LLA)— refuerza ese esquema de conducción.
Tras una reunión que se extendió por más de una hora, los funcionarios abandonaron la Casa Rosada sin brindar declaraciones. Viola, en cambio, permaneció en la sede gubernamental para otro encuentro de trabajo vinculado a la transición.
Mahiques dejará su puesto en el Ministerio Público Fiscal porteño para regresar al Poder Ejecutivo, donde ya había trabajado durante la presidencia de Mauricio Macri, cuando ocupó funciones en el área de Asuntos Penitenciarios y en las relaciones con el Poder Judicial.
Con su asunción prevista para este jueves, el Ministerio de Justicia inicia una nueva etapa, marcada por la revisión de decisiones pendientes, el análisis de nombramientos judiciales y la redefinición de su estructura política interna.
Nacido en el partido bonaerense de Mercedes, Mahíques se graduó como abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y cursó una maestría en Administración de Justicia en la universidad italiana Unitelma Sapienza, con sede en Roma.
Es hijo del juez Carlos Mahiques. Fue docente en el Ciclo Básico Común de la UBA y en la Universidad Católica Argentina (UCA), espacios donde consolidó parte de su perfil académico.
El fiscal porteño que desembarca en el Ministerio de Justicia
Lo interesante comienza aquí. Mahiques es el fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, distrito fundacional del macrismo que Karina Milei busca disputar con el PRO. Además, preside la Asociación Internacional de Fiscales (AIF). Su vínculo con Mauricio Macri data de la presidencia del exmandatario, cuando representó al Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura de la Nación.
Desde su entorno sostienen que “está distanciado” del expresidente. No obstante, entre 2020 y 2024 desempeñó la subdirección del Instituto Superior de Seguridad Pública, organismo que respalda la conducción política del Sistema Integral de Seguridad Pública (SISP) del Gobierno porteño. La cercanía con el universo Macri resulta evidente.
Su arribo a la cartera de Justicia de la administración libertaria fue impulsado por “Lule” Menem y Martín Menem, con la intervención además de Santiago Viola, hijo de la histórica operadora radical Claudia Balbín, hombre de confianza de Karina Milei en temas jurídicos y apoderado nacional de La Libertad Avanza (LLA).
Karina Milei y Santiago Viola, el apoderado de La Libertad Avanza que acaba de ser designado como secretario de Justicia
El recorrido profesional de Viola muestra claros contrastes. Fue abogado defensor de los hijos de Lázaro Báez en causas por lavado de dinero. Al mismo tiempo, afrontó una investigación por un presunto intento de introducir testigos falsos para apartar al juez Sebastián Casanello en la causa Báez; luego fue sobreseído.
Ese episodio lo ubicó, según distintas lecturas, en el terreno de los “operadores” o entre los abogados acostumbrados a litigios de alta tensión política.
También representó aNorma Berta Radice, hermana del represor Jorge Radice, en un proceso vinculado a maniobras de apropiación de bienes de desaparecidos de la ex ESMA. Esa actuación generó reparos por parte de organismos de Derechos Humanos.
A pesar de ese trayecto sinuoso, Viola confirmó que asumirá como subsecretario de Justicia, desplazando a Sebastián Amerio.
En ese escenario, el sector cercano a Santiago Caputo interpreta la designación de Juan Bautista Mahiques y la de Viola como una derrota frente a la hermana del Presidente.
El asesor estrella —y monotributista— de Javier Milei concentraba influencia en el área judicial con Cúneo Libarona al frente del Ministerio y, sobre todo, a través de su secretario, Sebastián Amerio, quien ejercía el control efectivo de ese espacio estratégico. Allí impactan causas sensibles como Andis y $Libra, que inquietan y preocupan al Gobierno.
AFA, el Chiqui Tapia y el entramado que rodea a Juan Bautista Mahiques
La figura de Mahiques excede el Ministerio Público porteño. También ocupa la vicepresidencia de la Universidad de la AFA (UnAFA), una “gambeta” de Claudio “Chiqui” Tapia que pasó desapercibida pero administra fondos millonarios. En su presentación institucional se la define como “una institución universitaria creada para formar, investigar y proyectar el conocimiento del Fútbol Argentino en todo el mundo”.
Autoridades de la Universidad de la AFA. Juan Bautista Mahiques es el vicerector
Según su web oficial, el objetivo es “que el Fútbol Argentino siga siendo un claro ejemplo de éxito, no solo por los títulos conseguidos mediante el proyecto de Selecciones Nacionales, sino por la enseñanza de sus profesionales para todo los que quieran instruirse y capacitarse”. Una definición de alcance amplio.
Paralelamente, se conoció que su padre, el juez Carlos Mahiques, celebró su cumpleaños en una quinta vinculada al tesorero de la AFA y mano derecha de “Chiqui” Tapia, Pablo Toviggino.
Pero el vínculo de Juan Bautista Mahiques con el entorno de “Chiqui” Tapia no termina allí. Los Menem, que respaldaron su arribo al Ministerio de Justicia, buscan que el sucesor de Cúneo Libarona funcione como pieza de negociación con Daniel “el Tano” Angelici, empresario del juego y operador judicial con fuerte influencia en el gabinete de Jorge Macri.
Esa jugada responde a una necesidad política de Karina Milei, que pretende en el Ministerio una figura con peso suficiente para contener el avance de las causas Andis y $Libra.
La dinámica interna del mundo libertario generó una paradoja. Fue precisamente en el marco de la causa Andis que Javier Milei decidió confrontar con “Chiqui” Tapia y su tesorero, Pablo Toviggino, propietario del canal de streaming Carnaval, donde se difundieron los audios de Diego Spagnuolo.
Un dato complica aún más el tablero: los abogados de Toviggino en la causa por lavado de dinero habrían sido “acercados” por el propio Juan Bautista Mahiques, quien ahora asume como ministro de Justicia de Javier Milei y podría quedar enfrentado al mejor amigo de Tapia. O no. Quién sabe.
Pablo Toviggino y Claudio “Chiqui” Tapia, la dupla dueña del fútbol argentino
Surge así otro interrogante: habrá que ver cómo se articulará la relación entre Mahiques, cercano a Toviggino —investigado por lavado de dinero—, y el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Ernesto Gaspari, hombre de Santiago Caputo y responsable de investigar casos como el que afecta, precisamente, al tesorero de la AFA.
Conspiraciones, símbolos y el poder en disputa dentro del Ministerio de Justicia
Santiago Caputo convenció al Presidente de que, en septiembre pasado, intentaron desestabilizar al Gobierno cuando “mancharon” a Karina Milei con el caso de las presuntas coimas en la Andis. El famoso 3%.
Sobre esa hipótesis, Javier Milei profundizó en su discurso ante la Asamblea Legislativa, al señalar a “un sector de la política” que hizo “todo lo posible para derrocar a este Gobierno” y al hacer un gesto hacia la vicepresidenta Victoria Villarruel. Hay una realidad: esa narrativa conspirativa funciona en el mundo libertario como marco para justificar ingresos y salidas de funcionarios según las disputas internas.
Martin Menem y Lule Menem: la relación Tapia y Toviggino ¿alcanza también a los riojanos?
No obstante, al Presidente no le agrada nombrar cargos con perfiles políticos como el de Mahiques. Milei suele preferir figuras “simbólicas”. Entre sus opciones para Justicia figuraban Diego Luciani, el fiscal de la causa que desembocó en la detención de Cristina Kirchner, o la jueza Sandra Arroyo Salgado, exesposa de Alberto Nisman, a quien, justamente, mencionó en el Congreso este domingo.
Sin embargo, la presión de los Menem y la conveniencia estratégica de Karina Milei terminaron inclinando la balanza hacia Mahiques, aun con sus vínculos con la AFA. Y aquí surge otra duda: la relación con Tapia y Toviggino, ¿llega también a los riojanos?
No sorprende que, en las conversaciones sobre la sucesión de Cúneo Libarona, haya surgido el nombre de Tech Security, la empresa de Adrián Menem —hermano de Martín— que posee el contrato para custodiar, casualmente, el predio de la AFA en Ezeiza.
Así, la llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia traza un escenario donde la épica conspirativa convive con acuerdos en voz baja y donde la ofensiva contra la AFA coexiste con la persistencia de vínculos que no se terminan de cortar.