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  • Cuánto paga un automovilista en impuestos por cada litro de nafta: impacto de tributos nacionales, provinciales y municipales

    Cuánto paga un automovilista en impuestos por cada litro de nafta: impacto de tributos nacionales, provinciales y municipales

    Cada vez que un consumidor carga un litro de nafta en la Argentina afronta una estructura de costos en la que una porción significativa se destina a impuestos nacionales, provinciales y municipales. Esa dinámica se agrava en el contexto internacional de conflicto en Oriente Medio, que, según distintos relevamientos, llevó a un incremento de más del 15% en los precios de los surtidores.

    Según datos de la Cámara de Combustible de Mar del Plata, en la provincia de Buenos Aires, en el supuesto de que un litro de nafta super se venda al público a $ 1.921, el precio neto —sin impuestos— es de $1.231,71, cifra que equivale al 64,12% del precio final. La diferencia hasta completar el monto que abona el consumidor corresponde a diversos tributos que se reparten entre la Nación, la provincia y los municipios.

    El desglose de la Cámara de Combustible de Mar del Plata informa que la carga tributaria total sobre el litro de nafta super asciende a $689,29, lo que representa el 35,88% del precio pagado en el surtidor. Ese porcentaje resulta de la suma de gravámenes de distinta naturaleza y jurisdicción.

    A nivel nacional, los impuestos constituyen el principal factor de recaudación sobre el combustible. El Impuesto a los Combustibles Líquidos suma $304,08, equivalente al 15,83% del valor final. A este gravamen se le adiciona el Impuesto a las Emisiones de CO₂, que implica $18,63 o el 0,97% del precio total.

    Este primer impuesto se aplica de manera fija por litro y es motivo de controversias. Durante la gestión de Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía se decidió no aplicar las actualizaciones del impuesto en el último año de mandato, con el objetivo de que no impactara en la inflación. En tanto, durante la administración libertaria se ajustó en varias oportunidades por debajo de lo que correspondía y los gobernadores reclaman al gobierno central que no se distribuyeron esos recursos.

    La recaudación del Impuesto a los Combustibles Líquidos se debería distribuir por ley: 10,40% al Tesoro Nacional; 15,07% al Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI); 10,40% a las Provincias; 28,69% al Sistema Único de Seguridad Social; 4,31% al Fideicomiso de Infraestructura Hídrica; 28,58% al Fideicomiso de Infraestructura de Transporte; 2,55% a la Compensación Transporte Público. Algunos de estos fondos y fideicomisos fueron eliminados por el Gobierno.

    La recaudación nacional se completa con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que en este caso representa $270,68 del valor de venta, es decir, el 14,09% del precio final. Estos tres conceptos conforman la mayor parte de la carga impositiva sobre el litro de nafta súper, consolidando el predominio de la recaudación nacional en la estructura tributaria del combustible.

    Impuestos provinciales y tasas municipales

    A nivel provincial, el impuesto más relevante es el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que se traduce en $54,80 por litro, lo que equivale al 2,85% del precio al público. En el ámbito municipal, existen dos tasas que afectan el precio del combustible: la Tasa por Seguridad e Higiene y la Tasa Vial. La primera suma $2,45 por litro, lo que representa el 0,13% del precio final, mientras que la segunda alcanza los $38,67 y equivale al 2,01% del valor pagado en el surtidor.

    La sumatoria de estos tributos determina el monto total de impuestos que se abona por cada litro de nafta super, según la Cámara de Combustibles de Mar del Plata. El peso de cada nivel de gobierno sobre el precio final varía según la jurisdicción y el tipo de tasa o impuesto aplicado.

    En la provincia de Buenos Aires, el municipio de Colón, General Pueyrredon y Pinamar cobra una tasa del 3% sobre el precio de venta, que es la mayor en términos porcentuales. Luego le siguen Pilar, Moreno y Azul, en donde se abona una alícuota levemente inferior al 2,5 por ciento. Estas cifras, aunque menores a lo que se aplica en algunas provincias del sur del país, representan una suma considerable en un país afectado por la inflación y por las oscilaciones del mercado internacional de hidrocarburos.

    Entre los ejemplos más extremos de tasa vial aparece la provincia de Neuquén, en donde ocho municipios cobran un recargo del 4,5% sobre el precio de cada litro de combustible. Entre los que se destacan Centenario, Cutral Co, Junín de los Andes, Neuquén, Plaza Huincul, Plottier, San Martín de los Andes y Senillosa. Pero no se trata de la única provincia, sino que se aplica la misma alícuota en Cipoletti, Río Negro. En un rango menor, se ubican diferentes municipios de Jujuy, como San Pedro, San Salvador de Jujuy y Yala, en donde se cobra una tasa vial del 1,8 por ciento.

    El análisis de la apertura impositiva revela que el componente nacional concentra la mayor proporción de la carga fiscal, seguido por la provincia y, en menor medida, los municipios. La presencia de la Tasa Vial en la estructura municipal responde a la decisión de algunas jurisdicciones de aplicar incrementos adicionales sobre los combustibles para financiar obras y servicios vinculados al tránsito o la infraestructura urbana. Aunque muchas veces esto no sucede en la práctica y la tasa se convierte en un impuesto ante la falta de contraprestación.

    El precio neto del litro de nafta, es decir, el valor libre de impuestos, representa poco menos de dos tercios del precio pagado por el consumidor. Este dato ilustra el peso que tienen los tributos en la formación del precio final y la relevancia de la política fiscal sobre los combustibles. La distribución de la recaudación entre Nación, provincia y municipios evidencia la multiplicidad de actores involucrados en la definición del costo del combustible.

    En la práctica, el consumidor afronta el peso combinado de los impuestos nacionales, provinciales y municipales cada vez que carga nafta super en su vehículo. La suma de gravámenes eleva el valor final y determina una recaudación significativa para el Estado en sus diferentes niveles.

    ¿Cese en el conflicto en Oriente Medio?

    En el contexto actual, la carga tributaria sobre los combustibles resulta especialmente relevante ante los aumentos recientes en los precios internacionales del petróleo y las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente. El incremento del valor de los combustibles impactó de manera directa en el bolsillo de los consumidores argentinos, como se registró en los últimos días.

    Hasta el momento, la guerra en el Medio Oriente motivó un ajuste del 15% en el precio de los combustibles en Argentina. Aunque recientemente el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció detalles sobre las conversaciones con un alto líder iraní, en busca de un acuerdo que pudiera influir en la estabilidad de la región y, en consecuencia, en el precio de los hidrocarburos.

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  • Suba de nafta tras conflicto: el 6% ya impacta y el precio internacional definirá el traslado a la inflación de marzo

    Suba de nafta tras conflicto: el 6% ya impacta y el precio internacional definirá el traslado a la inflación de marzo

    El aumento del precio internacional del petróleo se convirtió en un factor de presión sobre los combustibles en la Argentina, con impacto inmediato en los valores de los surtidores y un posible efecto en la inflación de marzo. Las estaciones de servicio ya muestran un incremento acumulado del 6% desde fines de febrero, que se suma a la actualización parcial de los impuestos internos dispuesta por el Gobierno. Persiste, sin embargo, la incertidumbre sobre la evolución del barril de crudo en los próximos días y, por ende, sobre su traslado al resto de los precios de la economía.

    La consultora Eco Go difundió un informe que desglosa el impacto potencial del alza del precio del crudo en la inflación de este mes, según distintos grados de traslado y de actualización impositiva. El análisis parte del contexto generado por el conflicto en Medio Oriente, que impulsó la cotización internacional del Brent y derivó en ajustes en los precios de los combustibles líquidos.

    Según Eco Go, la estructura de costos de la nafta en febrero determinó un precio de mercado de $ 1.592,6 por litro. En el escenario 1 —que contempla un traslado del 50% del aumento del barril internacional (20%) y un ajuste parcial de los impuestos internos— el precio subiría a $1.731,3, una variación de 8,7% respecto a febrero y una incidencia estimada en la inflación de 0,3 por ciento.

    Tras el 2,9% que registró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en enero, las consultoras estimaron que febrero tendría un comportamiento similar, aunque advertían que en marzo habría un salto. No solo por la suba del petróleo ligada al conflicto en Medio Oriente, sino también por los aumentos en servicios públicos, transporte y en los alimentos.

    En el escenario 2, con traslado total del incremento del barril (40%) y ajuste parcial de impuestos, el precio se situaría en $ 1.853,6, lo que implicaría un alza de 16,4% y una incidencia inflacionaria de 0,6%. El escenario más extremo, el 3, prevé el traslado completo del aumento del barril (40%) junto con la actualización total de los impuestos internos, elevando el precio a $2.066,1, un salto de 29,7% y un impacto potencial de 1,1 por ciento.

    El director de Eco Go, Sebastián Menescaldi, explicó a Infobae que en los precios de los combustibles ya impactó la suba parcial de los impuestos que aplicó el Gobierno, y que ahora resta por verse de cuánto será el traslado del precio internacional del crudo. “En lo que seguimos, ya vimos que hubo una suba del 6% acumulada en el mes respecto a fin de febrero y estamos previendo un impacto que puede ser cercano a medio punto”, comentó.

    El informe de Eco Go precisó: “En un contexto de suba del Brent y actualización parcial de los impuestos a los combustibles tras el Decreto 116/2026 —que en marzo suma $18,45 por litro en naftas mientras posterga el grueso de los ajustes pendientes de 2024–2025— se abren distintos escenarios para los precios en surtidor. Con un pass-through parcial del Brent y una corrección impositiva acotada, el ajuste podría ubicarse en torno al 9%. En cambio, en un escenario de convergencia plena, que incorpore tanto el encarecimiento internacional como la actualización completa de los tributos, el incremento podría superar el 29%, con un impacto inflacionario cercano a 1,1%. Hasta la fecha de corte, los relevamientos ya muestran un aumento cercano al 4% en los surtidores”.

    Pero para el economista y socio de Audemus, Gonzalo Guiraldes, es pronto para opinar sobre cuál será el impacto de la suba del petróleo en la inflación del tercer mes del año. “Hay que esperar unos días más a ver si se cumple la idea de que la guerra va a terminar pronto. Y si sigue bajando, dónde frena. En un día pasó de USD 110 a casi USD 80”, agregó.

    Una postura similar tuvo el director de Analytica, Claudio Caprarulo, quien advirtió que debemos esperar a ver a qué precio se va a estabilizar el petróleo a nivel internacional, aunque remarcó que la suba pone presión alcista a la inflación de este mes. “Hay dos dimensiones para analizar: primero, la suba de combustibles, donde es más fácil medir su contribución a la suba de precios. En segundo lugar, debemos considerar la suba de costos que implica para el resto de la economía”, puntualizó.

    La estructura de costos relevada por Eco Go detalla que el componente crudo representa el 33% del precio final, la refinación el 12%, los impuestos internos (ICL e IDC) el 22%, el IVA y los ingresos brutos el 11%, y la distribución, biocombustibles y márgenes de las estaciones de servicio el 22%. Sobre esa base, los escenarios proyectados reflejan cómo varía el precio final y la incidencia en la inflación, según el grado de traslado y la política impositiva.

    El análisis de Eco Go también advierte sobre el riesgo de un traslado mayor si el Gobierno decide avanzar con la actualización total de los tributos pendientes. En ese caso, la suba podría superar el 29% y la incidencia en la inflación mensual escalaría a 1,1%. Por el contrario, una política de ajuste gradual y la absorción parcial del shock externo limitarían el efecto sobre los precios internos y permitirían acotar el traslado a la inflación.

    Las declaraciones de Guiraldes refuerzan la incertidumbre vinculada a la evolución del conflicto en Medio Oriente y al precio internacional del crudo. La cotización del Brent pasó de USD 110 a cerca de USD 80 en pocos días, lo que introduce dudas sobre la persistencia del shock y la magnitud del efecto en la economía argentina. Los analistas recomiendan esperar la estabilización de los mercados internacionales antes de proyectar el impacto definitivo sobre la inflación local.

    Las proyecciones de Eco Go y las opiniones de los economistas consultados por Infobae coinciden en que el traslado a precios dependerá de la combinación entre la evolución internacional del petróleo, la política fiscal local y la capacidad del Gobierno para administrar el shock externo. El escenario base contempla un ajuste moderado, con una incidencia en la inflación de entre 0,3% y 0,6%, aunque la posibilidad de una suba superior al 29% permanece vigente si se aplica la actualización total de los tributos internos.

    Inflación de marzo: servicios y alimentos

    “Lo más probable es que la inflación de marzo arranque con 3”, destacaron en Equilibra, que en la primera semana del mes registró un aumento de precios del 1,7% (+0,4 punto porcentual versus primera semana de febrero). “En el desagregado, los precios regulados ascendieron 2,5%, impulsados por transporte público y tarifas energéticas, mientras que aún no se observa un impacto del shock internacional en el precio de la nafta local”, destacaron.

    La novedad de la semana fue que la inflación núcleo escaló 1,8%, por alzas en Educación y Carnes, que aportaron 0,4 y 0,3 puntos porcentuales respectivamente. A su vez, los precios estacionales descendieron 0,7%, debido a la estabilidad en el rubro indumentaria y bajas en frutas y verduras.

    Una estimación más favorable hizo la consultora Analytica: en la primera semana de marzo registró una variación semanal del 0,4% en Alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, con un aumento promedio de 2,7% en las últimas cuatro semanas y una proyección en torno al 2,8% para marzo.

    Entre los aumentos más notorios de la primera semana del mes, Analytica destacó el de Pescados y mariscos, con un alza de 7%, seguido por el de Carnes y derivados, con 4,9%, que hace meses viene presionando sobre el IPC. En contraste, los precios de verduras y de panes y cereales mostraron menores incrementos: 0,9% y 0,7% respectivamente.

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