Aunque se presentó a fines del año pasado, la nueva generación de Volkswagen Taos comenzó a verse en las calles argentinas con 2026 ya iniciado. Es fácil detectarla: su nueva identidad se aprecia a la distancia desde cualquiera de sus tres ángulos.
Aunque fue un producto de corta vida industrial —se fabricó desde 2021 y concluyó su ciclo en 2025—, este vehículo tiene la responsabilidad de reflejar la velocidad de cambio que caracteriza al mundo del automóvil moderno.
La nueva Taos luce un rediseño del frente: se redujo la abertura superior de aire y se amplió la del bajo paragolpes, ahora con nuevas ópticas; en la parte posterior, las dos luces extremas se conectan mediante una línea LED que incluso ilumina el logo central de Volkswagen; y en la vista lateral las nuevas llantas de 19 pulgadas llaman la atención de cualquier observador.
En el interior, la pantalla central es ahora semiflotante de 10 pulgadas, alineada con una tendencia generalizada en la industria, lo que permite alojarla con una inclinación distinta y reduce buena parte de los reflejos que afectaban a la pantalla empotrada de la primera versión de este C-SUV.
Desaparecieron los botones hápticos del volante —muy resistidos por gran parte de los usuarios— y fueron reemplazados por mandos físicos; en cambio, el climatizador de la consola central mantiene el control táctil. Además, el infotainment incorpora una nueva matriz de conectividad a través de VW Connect.
Mecánicamente, el nuevo Taos conserva el motor VW TSI 2.4 turbo de 150 CV y 250 Nm de torque, pero ahora está asociado a una nueva caja automática Tiptronic de 8 velocidades, que ofrece un escalonamiento de revoluciones ideal para administrar eficientemente la potencia y adaptarse a la demanda de neumáticos de mayor dimensión.
Este vehículo es mexicano y, como toda evolución tecnológica, es una versión avanzada de su predecesor: el Taos que se fabricó en General Pacheco hasta julio del año pasado. La mejora no está ligada al origen geográfico, sino a la plataforma y a las novedades que la marca incorporó y que habrían llegado a la versión argentina si se hubiera mantenido la producción local.
Sin embargo, el VW Taos debe considerarse un símbolo por una razón más importante que sus características técnicas: es la representación perfecta del momento que vive la industria automotriz argentina, mucho más integrada al mundo que en las últimas dos décadas, y en el que se debate entre priorizar las tendencias de mercado produciendo SUVs o apostar a la escala de producción que sostenga una operación industrial mediante camionetas.
No fue fácil dar de baja al Taos: nacido en un mercado con poca competencia en el segmento, contó con la calidad suficiente como para mantenerse entre los tres SUV más vendidos en Argentina, compitiendo con el Toyota Corolla Cross (importado de Brasil) y con el Chevrolet Tracker (fabricado en Argentina), este último además más económico por pertenecer a un segmento inferior.
Volkswagen tuvo que decidir con qué vehículo crecer en escala de producción, algo que no era viable con Taos porque la competencia entre SUV es creciente y hubiera implicado pelear con México por mercados de exportación. En cambio, la nueva generación de Volkswagen Amarok, que nacerá en 2027 y se producirá únicamente en Pacheco para esta región, cuenta con un mercado abierto en toda Latinoamérica.
Así lo anunciaron en marzo de 2025: la nueva generación de Amarok, producida en conjunto con su socio chino SAIC y basada en una plataforma que admite motorización híbrida, tendrá un mercado mucho mayor que el que se alcanzaría si en la misma fábrica se siguiera fabricando Taos para abastecer únicamente el mercado doméstico.
Temas Relacionados
Nueva VW Taos 2026industria automotrizVolkswagen ArgentinaImportaciónProducciónÚltimas noticiasAutos 0 km
