El mercado laboral vive una transformación estructural que va más allá de la coyuntura económica inmediata. No se trata solo de una variación en las tasas de desempleo, sino de un cambio de paradigma en la propia naturaleza del trabajo.
A medida que sectores tradicionales pierden relevancia y ocupaciones históricas quedan obsoletas frente al avance tecnológico, surgen nuevas áreas de servicios y producción con remuneraciones competitivas, aunque enfrentan un obstáculo clave: la escasez de perfiles formados para cubrirlas.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina de la consultora Equilibra advierte que, si bien existen oportunidades de inserción laboral, estas se concentran mayoritariamente en segmentos de baja calificación. “Hay posibilidades hoy de conseguir empleo, pero de menor calidad. Hay cuentapropismo, apps y demás. Claro que no es lo mismo un empleo formal privado de calidad que otro tipo de ingresos. Es una economía más del ‘rebusque’”, explicó el especialista en Infobae en Vivo.
Hay posibilidades hoy de conseguir empleo, pero de menor calidad (Sigaut Gravina)
Ese cuadro provoca una saturación en determinados rubros. Sigaut Gravina mencionó, por ejemplo, a los choferes de aplicaciones de transporte: “Cada vez hay más oferta de ese trabajo y cada vez rinde menos. Al ser una alternativa a la mano, empieza a entrar más gente ahí y cuanto más oferta hay, cae el precio”.
Desde la perspectiva oficial, el panorama se presenta como una reconfiguración necesaria entre sectores “ganadores” y “perdedores”. El Gobierno reconoce que algunas empresas cerrarán y se perderán puestos ineficientes, y apuesta a que la inversión se vuelque hacia sectores estratégicos de alta productividad. Sin embargo, ese traspaso no es automático.
Según Sigaut Gravina, “la clave es la capacitación y el financiamiento”. Para el economista, no resulta sencillo que un industrial o un trabajador se reconviertan sin herramientas específicas: “Quizás manejar es algo que todos pueden hacer, pero cuando vas a buscar trabajos más específicos, como en el sector de oil & gas, necesitás una capacitación, el Instituto Vaca Muerta y generar diferentes políticas de Estado”.
El Instituto Vaca Muerta, recientemente inaugurado, es uno de los ejemplos más claros de cómo la educación específica puede impulsar el desarrollo económico. Ubicado en el Polo Científico Tecnológico de Neuquén, el centro registró una demanda que superó todas las expectativas: en su primera convocatoria se inscribieron más de 30.000 jóvenes, de los cuales 17.000 fueron seleccionados para iniciar su formación.
El Instituto Vaca Muerta nació con una inscripción de más de 30.000 jóvenes, de los cuales 17.000 fueron seleccionados para iniciar su formación
El proyecto constituye el primer desarrollo conjunto de toda la industria energética, uniendo a operadoras como YPF, TotalEnergies, Vista Energy, Chevron y Pluspetrol con una extensa red de empresas de servicios como Halliburton, San Antonio Internacional y Calfrac, entre otras. Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, sintetizó la relevancia de esta iniciativa: “La industria energética tiene la obligación generacional de desarrollar Vaca Muerta y para eso necesitamos educación”.
Mediante una alianza entre Ticmas y Fundación YPF se diseñaron trayectos formativos para ocho perfiles críticos: operadores de perforación, fractura, producción, instrumentistas industriales, mantenimiento mecánico, mantenimiento eléctrico y operadores de plantas de tratamiento de crudo, agua y gas.
Todos los cursos comparten un eje troncal obligatorio: la Seguridad Operativa en Yacimiento. Este enfoque modular garantiza que los egresados —se estiman entre 2.000 y 3.000 por año— salgan con estándares de excelencia unificados, listos para insertarse en el núcleo productivo más dinámico del país.
Si el sector energético es uno de los pilares del empleo físico, la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA) representan la frontera del empleo digital y remoto. Hoy, la formación en estas áreas se ha democratizado a través de plataformas globales como Coursera, edX y Microsoft, que ofrecen más de 70 cursos gratuitos en ciencia de datos, programación y ciberseguridad. En la mayoría de estos casos, el conocimiento es de acceso libre y el estudiante solo abona si requiere un certificado oficial.
Entre las iniciativas para cerrar la brecha digital en la región destaca el programa de becas lanzado por Guayerd en alianza con IBM y la Fundación Manos del Sur. Se trata de 4.000 becas gratuitas diseñadas para que personas mayores de 18 años, incluso sin conocimientos técnicos previos, puedan dominar herramientas de IA y aspirar a mejores remuneraciones.
El programa utiliza la plataforma IBM SkillsBuild y se organiza en trayectos asincrónicos que pueden completarse en aproximadamente dos semanas. El foco está puesto en tres ejes:
- la IA aplicada a la productividad profesional,
- el diseño de soluciones y
- el innovador campo de la IA en el deporte, donde se analiza cómo la tecnología optimiza el rendimiento en disciplinas de alta competencia.
Al finalizar, los estudiantes obtienen credenciales digitales válidas para LinkedIn, lo que potencia de inmediato su visibilidad ante reclutadores internacionales.
La respuesta a la crisis de habilidades también tiene un fuerte componente territorial. En el municipio de Tres de Febrero, por ejemplo, se lanzó “Generación Trabajo”, un programa que une al sector público con organismos como Cippec, la Fundación EMpower, la Fundación Empujar y Zigla, con el respaldo de JPMorganChase. Esta iniciativa busca impactar en 2.000 jóvenes de sectores vulnerables antes de 2027, brindándoles herramientas de oficios y habilidades sociolaborales.
Sabemos que los mercados de trabajo son profundamente territoriales. Por eso, las políticas locales, bien diseñadas y articuladas con el sector privado, pueden marcar una diferencia real (Laspina)
Luciano Laspina, Director Ejecutivo de Cippec, resalta la importancia de la escala local: “Sabemos que los mercados de trabajo son profundamente territoriales. Por eso, las políticas locales, bien diseñadas y articuladas con el sector privado, pueden marcar una diferencia real”.
Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorganChase, instó a las empresas a ser “socias activas” abriendo vacantes y ofreciendo mentorías, reforzando que la mejor inversión es aquella que abre puertas concretas.
Además del sector público y las becas tecnológicas, existen ejemplos concretos de capacitación empresarial: grandes cámaras de servicios, banca e industria operan hoy como centros de formación técnica que buscan resolver “cuellos de botella” específicos de sus asociados, con una oferta que combina la actualización normativa con la adopción de herramientas tecnológicas.
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), por ejemplo, despliega mensualmente una agenda educativa que actúa como un termómetro de las necesidades del sector. En un contexto de consumo fragmentado, la cámara ha puesto el foco en la digitalización y la salida al exterior. Sus planes de formación no solo abordan la “Gestión ágil de proyectos”, sino que desglosan estrategias para la supervivencia comercial: desde el diseño de un CV competitivo hasta soluciones de Inteligencia Artificial aplicadas a ventas.
Un punto alto de su oferta para marzo de 2026 es la capacitación específica para pyme exportadoras y el análisis de mercados regionales, con un enfoque particular en las oportunidades que presenta Chile. Esta visión busca que el comerciante local no solo sea eficiente en su tienda física o virtual, sino que aprenda a revisar su modelo de negocio bajo nuevos contextos económicos globales.
Capacitación específica para pyme exportadoras y el análisis de mercados regionales (CAC)
En el ámbito bancario, la formación se ha vuelto una barrera de defensa ante la complejidad del mercado actual. La Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) mantiene una currícula rigurosa dirigida a profesionales del sistema financiero, con especial énfasis en el “Análisis de riesgo crediticio” y la interpretación de estados financieros en entornos volátiles. Además, sus programas de liderazgo para mandos medios buscan preparar a la próxima generación de directivos en temas de actualidad cambiaria y aduanera, fundamentales para la liquidez y solvencia del sistema.
La Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) complementa esta visión con un área de capacitación orientada a la operatividad crítica y la transparencia. Sus cursos sobre Normas del BCRA y la preparación para exámenes de idoneidad son pilares para el cumplimiento normativo. Sin embargo, ante el avance de la ciberdelincuencia, el “Programa integral en prevención del fraude” y las estrategias de “Cobranzas en contextos difíciles” se han convertido en las capacitaciones más demandadas por las entidades, vinculando la formación técnica con la gestión del estrés en escenarios de alta fricción.
La Unión Industrial Argentina (UIA) ha institucionalizado su compromiso con el capital humano a través de su departamento de Educación, Tecnología e Innovación Productiva. Su estrategia se basa en la vinculación directa entre el ámbito educativo y el empresarial, bajo una premisa federal e inclusiva. El eje central es el “Plan Dual”, una metodología de formación basada en buenas prácticas internacionales que permite a los estudiantes alternar entre el aula y la planta industrial.
La UIA no trabaja de forma aislada: articula con ministerios, universidades y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) para proponer mejoras en las normativas de pasantías y certificaciones de oficios. A través del liderazgo del GAN Argentina (Global Apprenticeship Network), la entidad fomenta la inclusión de mujeres, jóvenes y sectores vulnerables en la industria. Esta red global no solo busca cubrir vacantes operativas, sino fortalecer las capacidades humanas que son el cimiento de un sector productivo competitivo y preparado para la industria 4.0.
En sintonía con la necesidad de reconvertir la fuerza laboral, el Gobierno nacional implementará a partir de abril un cambio radical en su política de asistencia. El programa “Volver al Trabajo” dejará de existir tal como se lo conoce, marcando el fin del esquema heredado del Potenciar Trabajo. En su lugar, se avanzará con la eliminación de unos 900.000 beneficios de $78.000 mensuales para reemplazarlos por un sistema de vouchers destinados exclusivamente a la capacitación laboral.
Este rediseño busca eliminar la intermediación de las organizaciones sociales y vincular el gasto público a resultados concretos de formación. Los beneficiarios recibirán el recurso de forma directa y deberán elegir cursos dentro de una Red Federal de formación que el Ministerio de Capital Humano está articulando en todo el país. El modelo operativo propone que el Estado aporte la infraestructura mientras que las empresas privadas se encargan de los contenidos, los materiales y los capacitadores.
La nueva normativa incorpora condiciones de permanencia estrictas: quien abandone la capacitación perderá el beneficio sin posibilidad de reingreso. Fuentes oficiales estiman que esta medida generará un ahorro fiscal de unos $60.000 millones mensuales, recursos que se redireccionarán en parte a financiar los propios vouchers y a fortalecer políticas educativas.
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