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    Horacio Pietragalla: marcha del 24 de marzo será masiva en repudio a la dictadura y a las políticas de Milei

    La Argentina conmemora este martes el 50° aniversario del golpe militar de 1976 con movilizaciones masivas en todo el país, en especial en Plaza de Mayo, donde organizaciones de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales marchan bajo consignas como “Memoria, Verdad y Justicia” y “Que digan dónde están”. En una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Horacio Pietragalla, político y activista, anticipa: “La marcha será masiva como repudio a la dictadura y a las políticas de Milei”, y subraya la trascendencia histórica y social de la movilización y su vínculo con la lucha de los organismos de derechos humanos.

    El político y dirigente, Horacio Pietragalla, fue el nieto número 75 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, tras haber sido apropiado cuando tenía cinco meses y luego restituido a su familia biológica en 2003. Se desempeña como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y fue presidente del Archivo Nacional de la Memoria, secretario de Derechos Humanos en la provincia de Santa Cruz y, más recientemente, secretario de Derechos Humanos de la Nación.

    Estamos a horas de la marcha que se realizará este martes por los 50 años del golpe militar. ¿Qué imaginas? ¿Cómo crees que será? ¿Cuán multitudinaria esperás que sea la movilización?

    Estamos ilusionados porque se espera una marcha masiva, que nace en buena medida de la espontaneidad generada por las conmemoraciones de estos 50 años y por la cantidad de actividades organizadas en torno a la fecha. Además, considero que la postura negacionista y relativizadora del gobierno nacional respecto a lo sucedido el 24 de marzo contribuye a generar más rechazo y no acompañamiento a los organismos.

    Podemos afirmar que la marcha no será únicamente por los 50 años del golpe, sino también, de modo indirecto, un acto de crítica al gobierno y, en particular, a su postura frente a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. Hay, lamentablemente, un retroceso discursivo que no condice con lo que ocurre en la sociedad. Se nota, por ejemplo, la cantidad de charlas realizadas en colegios primarios y secundarios, en fábricas, gremios y universidades. Esta semana se movilizaron gran parte de los actores sociales para debatir lo que significó esa dictadura a 50 años de su inicio.

    Seguramente habrá un fuerte acompañamiento a los organismos de derechos humanos, a la convocatoria de madres, abuelas y familiares de los detenidos-desaparecidos, reafirmando la memoria de los desaparecidos. También se suman organizaciones políticas, sindicatos, asociaciones civiles y movimientos sociales que apoyan a los organismos y, paralelamente, expresan reclamos contra este proyecto neoliberal y negacionista. En el mismo documento de los organismos se incluirá un repudio a ciertas políticas del gobierno actual.

    El gobierno preparaba un decreto beneficiando a las personas condenadas por delitos de lesa humanidad. Pareciera ser que luego hubo un retroceso en eso. Ahora, en lugar de un video —vos recordás el del año pasado, que había sido absolutamente provocador— están hablando de reconciliación. ¿Sentís que hay una especie de recalculando por parte del gobierno, que descubre que no tiene la fortaleza que tenía un año y hace dos, cuando recién había asumido, y que entonces empieza a bajar los decibeles de su reivindicación de la dictadura?

    Sí. Creo que también miran las encuestas y perciben la reacción social. No son ingenuos: avanzan y retroceden según la reacción que generan en la población. Para mí, siempre hicieron una lectura equivocada. No creo que la sociedad entera se haya vuelto fascista de repente; puede haber episodios de derechización relativos, porque una parte de la población fue engañada por este gobierno, que en campaña no habló claramente de un proyecto neoliberal ni de las políticas económicas que implica.

    Soy optimista respecto al avance de las políticas de Memoria, Verdad, Justicia pese a los reveses. El Ejecutivo puede retroceder en decisiones presupuestarias en materia de derechos humanos, en lo que llaman “ravioles” —por ejemplo, degradar la Secretaría de Derechos Humanos a una subsecretaría o modificar su financiación—. Todo eso es posible. Sin embargo, los juicios de lesa humanidad continúan, se siguen encontrando restos de compañeros detenidos y desaparecidos, continúa la búsqueda de los nietos, y existen estructuras que no son fáciles de revertir.

    Citaste a lo largo de estos dos años marchas que fueron multitudinarias y que sorprendieron al gobierno. Una fue en apoyo a la universidad pública y la otra en respuesta al discurso del presidente en Davos. ¿Creés que la marcha de mañana volverá a tener ese punto de inflexión que tuvieron esas dos que mencioné?

    Sin dudas, 50 años es un número muy simbólico y que habrá una movilización masiva de la sociedad, con una amplia porción de la población participando. Esta semana se publicaron encuestas sobre cómo percibe la sociedad argentina el tema de la dictadura.

    Los sondeos muestran que casi un 70% de la población repudia lo que pasó durante la dictadura militar; con mayor o menor grado de conocimiento, existe una mayoría que rechaza lo ocurrido. Eso es fruto de la lucha de nuestros organismos de derechos humanos, pero también del respaldo estatal a esa causa. En el marco en que se atendió esa demanda social y se debatieron estos temas, las medidas tomadas no fueron meramente simbólicas: fueron reparatorias.

    Se terminó un país de impunidad y se realizaron juicios. Eso es irreversible y buena parte de la sociedad celebró ese avance en las políticas de derechos humanos. Reitero: esto se produjo en un contexto donde hubo respuesta a la demanda social, especialmente durante los gobiernos de Néstor y Cristina.

    MV CP