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  • Explosión en depósito no habilitado en Merlo deja heridos y reaviva el debate político por la desregulación del gas

    Explosión en depósito no habilitado en Merlo deja heridos y reaviva el debate político por la desregulación del gas

    Un depósito de garrafas que funcionaba sin habilitación explotó este miércoles por la mañana en la localidad bonaerense de Mariano Acosta, partido de Merlo, y provocó al menos dos heridos de gravedad. El episodio reavivó las advertencias sobre la proliferación de operadores clandestinos en el sector.

    El siniestro desató una serie de explosiones que se prolongó por más de dos horas, generando pánico entre los vecinos: garrafas salían despedidas por el aire y viviendas quedaron en riesgo. Diez dotaciones de bomberos trabajaron para controlar el incendio.

    Según pudo saber PERFIL, el depósito, ubicado sobre la calle Constituyentes al 1400, se dedicaba a la compra y reventa de garrafas sin contar con habilitación. El reporte oficial, según indicó Clarín, señaló que el fuego habría comenzado cuando se enchufó una pava eléctrica en un ambiente con posible pérdida de gas, lo que habría provocado una explosión inicial y quemaduras de segundo y tercer grado en los trabajadores.

    Tres empleados resultaron heridos y fueron trasladados a centros de salud; dos de ellos permanecen en terapia intensiva, en estado reservado. La investigación quedó en manos de la UFI N° 2 de Morón, que interviene bajo la carátula de incendio.

    En paralelo, los testimonios reflejaron la magnitud del hecho. “Estoy encerrado en mi local, me da miedo porque vibra todo. Vuela todo por el aire”, relató un vecino en diálogo con Todo Noticias, mientras se escuchaban detonaciones constantes. Otros habitantes de la zona describieron la caída de garrafas en patios y techos e incluso denunciaron que un joven resultó gravemente herido al ser golpeado por uno de los cilindros.

    Las advertencias de un circuito clandestino

    Tras el hecho, desde el sector empresario volvieron a vincular el incidente con el aumento de la informalidad en la actividad. En diálogo con PERFIL, el titular de la Cámara Federal Argentina de Fabricantes, Distribuidores e Industrializadores del Gas Licuado (Cafadigas), Darío Simonetti, fue categórico: “Es totalmente clandestino. Hacían trasvaso de garrafas, todo lo que veníamos denunciando”.

    El dirigente agregó que no se trata de un caso aislado: “Ya es el segundo. Hace poco hubo uno en Tucumán con las mismas características”. Según explicó, la entidad analiza presentar el episodio como un “hecho nuevo” en la causa judicial que impulsa contra la desregulación del sector impulsada por la gestión de Federico Sturzenegger.

    El episodio se inscribe en las alertas que el propio sector venía planteando desde hace meses. Tal como adelantó PERFIL en noviembre de 2025, la desregulación del mercado del gas envasado había empezado a generar un escenario de “descontrol”, con la aparición de operadores informales y la relajación de los mecanismos de fiscalización.

    En esa ocasión, Cafadigas llevó el caso a la Justicia mediante una acción declarativa de inconstitucionalidad contra el esquema normativo impulsado por el Gobierno, advirtiendo que el desmantelamiento de controles facilitaba prácticas irregulares en un rubro de alto riesgo.

    El diagnóstico incluía un mapa de irregularidades en distintos puntos del país: garrafas vencidas, depósitos montados en viviendas, transporte sin habilitación y comercialización sin trazabilidad.

    “El 47% de la población usa garrafa y prácticamente no hay controles”, había señalado entonces Simonetti, al comparar la fiscalización del gas envasado con la del gas natural.

    Seguridad pública y vacío regulatorio

    Desde la Cámara sostienen que el problema excede lo económico y se inscribe en el terreno de la seguridad pública. El gas envasado, señalan, es un producto inflamable que exige protocolos estrictos en toda su cadena: fraccionamiento, almacenamiento, transporte y venta.

    Según la entidad, la desregulación dejó el esquema sin un sistema alternativo de control, lo que facilitó la aparición de depósitos clandestinos como el que explotó en Merlo.

    El caso, ahora bajo investigación judicial, vuelve a colocar en el centro del debate el impacto de esos cambios y las consecuencias de un mercado que, según advierten desde el sector, comenzó a operar sin los resguardos mínimos.

    JD / fl

  • YPF acelera su megaproyecto GNL y busca USD 15.500 millones tras impulso de la guerra en Medio Oriente

    YPF acelera su megaproyecto GNL y busca USD 15.500 millones tras impulso de la guerra en Medio Oriente

    “Es el proyecto más grande y complejo de la historia de América Latina”, dijo Horacio Marín, CEO de YPF, sobre el Argentina GNL, el megaproyecto de la petrolera de mayoría estatal que prevé producir gas natural licuado en la costa de Río Negro junto a, por el momento, dos socios internacionales.

    El ejecutivo lo confirmó en un encuentro con periodistas argentinos durante el CERAWeek by S&P Global, el principal evento del sector energético a nivel global. Allí aseguró que el desarrollo alcanzará un nivel de financiamiento internacional sin precedentes y, aunque reconoció que existen conversaciones con un nuevo socio global —que, de haberse cerrado, habría sido presentado durante el evento—, aclaró que el proyecto puede avanzar con los actuales integrantes.

    La sociedad, que ya tiene nombre propio —aunque todavía no fue revelado—, está integrada hoy por YPF, la italiana Eni y XRG, una firma vinculada al grupo saudita Aramco, uno de los mayores jugadores mundiales del negocio de los hidrocarburos.

    Si bien Marín resaltó que el megaproyecto no depende del ingreso de un cuarto socio para avanzar, reconoció que existen conversaciones avanzadas con una empresa internacional. Sin embargo, enfatizó que el consorcio no está en búsqueda activa y que, si no se concreta esa oportunidad puntual, el desarrollo seguirá adelante con los actuales integrantes. “Es esa o nada”, dijo y comentó que todo avance en torno al eventual cuarto socio depende, además, de los plazos internos de aprobación y de la revisión técnica de la potencial interesada.

    “El proyecto está y va. Pero la guerra en Medio Oriente podría acelerar la expansión”, dijo Marín, al vincular el escenario geopolítico global con el aumento de la demanda de GNL.

    A esto se suma una idea reiterada en el mayor evento energético del mundo que se celebra esta semana en Houston: los actores del sector buscarán diversificar el origen de sus suministros. Por su ubicación geográfica, la Argentina aparece entre los candidatos más señalados.

    También reconoció que la guerra produjo un impulso imprevisto que coloca a la Argentina en una posición estratégica como proveedor seguro, “alejado de conflictos calientes”.

    Según explicó, los ataques a infraestructura energética, especialmente en Qatar, dejaron fuera de operación una planta de dimensiones similares al desarrollo argentino y obligaron a declarar fuerza mayor por cinco años en ciertos contratos en Europa. Esta situación abre una oportunidad inesperada para la Argentina.

    “Esta guerra aceleró el GNL de Argentina de una forma que no se imaginan. Creo que la guerra va a impulsar fuertemente la expansión del proyecto de 12 millones de toneladas a los seis millones adicionales que proyectamos para la segunda etapa”, detalló. Ese salto, según planteó, podría posicionar al país como proveedor preferente, con acceso simultáneo tanto al Atlántico como al Pacífico.

    Financiamiento récord

    La magnitud del financiamiento es inédita en la región. Marín detalló que el objetivo es reunir USD 15.500 millones solo para la primera fase del proyecto. Se trata, según dijo, del “mayor esquema de project finance de la historia de América Latina”, según confirmó JP Morgan, el banco encargado de estructurar el financiamiento internacional del desarrollo.

    El plan prevé tener asegurado el financiamiento principal antes de fin de año. En tanto, los cronogramas ubican la decisión final de inversión (FID) en octubre y la adjudicación de las principales licitaciones antes de esa fecha.

    Marín explicó que el costo total para el mainstream y downstream asciende a USD 20.000 millones, de los cuales un 70% se financiará mediante créditos internacionales. El restante 30% será cubierto por aportes directos de los socios. Este esquema busca combinar financiamiento bancario con garantías de bancos de desarrollo, extendiendo los plazos de repago y reduciendo el costo financiero general.

    Consultado sobre los criterios de licitación y transparencia, el presidente de YPF subrayó: “Tenemos que hacer todo transparente, homologando procesos y eliminando negociaciones secundarias. Queremos que el proceso de licitación sea instantáneo, público y con criterios técnicos y económicos claros, porque así también cambiamos la cultura interna y damos garantías a todos los proveedores y socios”.

    En paralelo, adelantó que los socios originales ya avanzan con las negociaciones de contratos de venta futuros y con la compra de equipamiento estratégico. Solo los buques necesarios para el desarrollo tienen un costo individual que oscila entre USD 2.000 y 3.000 millones.

    Respecto a las ventas futuras, el empresario confirmó que ya existen contratos avanzados con “muy buenos países y de alto poder adquisitivo”. Los montos y compradores se mantienen en reserva hasta la consolidación de los acuerdos finales, aunque el proyecto se reserva entre un 10% y un 20% del volumen para el mercado spot. Eso abre la puerta a ventas puntuales a países de la región, como Brasil, o incluso a cubrir picos de consumo local.

    Proyecciones de producción e impacto en mercado interno

    El avance del GNL es solo una parte de la estrategia de YPF. En paralelo, la compañía prevé aumentar la producción de crudo en Vaca Muerta con la incorporación de nuevos equipos de perforación. Según detalló Marín, la empresa operará con 13 rigs durante la primera mitad del año y sumará entre cuatro y cinco más hacia fin de 2026.

    Con ese crecimiento, la producción neta de crudo alcanzaría los 250.000 barriles diarios en diciembre de este año, frente a los 200.000 actuales. El aumento estará destinado principalmente a exportación a través del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya presenta un avance cercano al 50 por ciento.

    En paralelo, el proceso de transformación de la compañía también incluye la salida progresiva del negocio convencional. Tras la venta de áreas emblemáticas como Manantiales Behr y otros activos maduros como Chachahuen, en Mendoza, Marín confirmó que la petrolera estatal también avanzará con la devolución de áreas en el norte del país.

    “No es material para YPF. Nuestro objetivo es devolver esas áreas a las provincias, como ya hicimos en otras. Nos quedan algunos activos como Agua Salada y áreas en Salta donde la compañía tiene participación”, dijo Marín.

    El objetivo, explicó, es concentrar los recursos en desarrollos de mayor productividad y abrir nuevas licitaciones para empresas medianas y pequeñas. Algunas de ellas podrían ser de origen brasileño, ya que se trata de áreas gasíferas con potencial de exportación hacia ese país.

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  • Se dispararon las ventas argentinas de gas licuado de petróleo a la India por la Guerra en Medio Oriente

    Se dispararon las ventas argentinas de gas licuado de petróleo a la India por la Guerra en Medio Oriente

    La crisis energética en India provocó cambios inmediatos en el comercio mundial de gas licuado de petróleo (GLP) y abrió una oportunidad inédita para Argentina como proveedor. El país sudamericano despachó 50.000 toneladas de GLP a India en el primer trimestre de 2026, más del doble de las 22.000 toneladas exportadas en todo 2025. Ese salto en los envíos responde a una demanda urgente de la economía asiática, que quedó en emergencia de abastecimiento tras la interrupción de sus rutas habituales por el conflicto en Medio Oriente.

    El caso indio es particular: tras superar a China en población en 2023, India necesita importar cerca de 21 millones de toneladas de GLP al año para abastecer hogares y comercios, especialmente restaurantes, que dependen en un 85% de este combustible. En marzo de 2026 sus reservas internas alcanzaban apenas para diez días de consumo, lo que llevó a buscar proveedores alternativos y disparó los precios internacionales. Empresas estatales indias pagaron primas de hasta 400 dólares por tonelada sobre los valores de referencia, según reportes de la industria.

    En este escenario, Argentina emergió como un socio estratégico inesperado. Hasta 2024 no había registros de exportaciones argentinas de GLP a India; el comercio despegó en 2025 con 22.000 toneladas y se amplió notablemente en los primeros tres meses de 2026. Parte de esos cargamentos zarpó desde el puerto de Bahía Blanca, donde operan las principales plantas de procesamiento de gas y líquidos del país.

    El crecimiento de la industria argentina de GLP está ligado a la producción de gas natural en Vaca Muerta, una de las reservas no convencionales más grandes del mundo. La mayor oferta de “gas rico” permitió elevar la producción de propano y butano, componentes clave del GLP. En enero de 2026 la producción local de GLP alcanzó 259.000 toneladas, con una proyección anual de 3,45 millones de toneladas para ese año, frente a 3,12 millones en 2025 y 2,85 millones en 2024.

    Esta expansión productiva estuvo acompañada por inversiones en infraestructura. Compañía Mega y Transportadora de Gas del Sur (TGS), las dos principales empresas del sector, ejecutaron proyectos para ampliar la capacidad de procesamiento en Bahía Blanca. La planta de Compañía Mega aumentó su capacidad de fraccionamiento de 4.800 a 7.200 toneladas diarias, mientras que TGS anunció una inversión de 3.000 millones de dólares para desarrollar una nueva instalación de procesamiento en Tratayén, Neuquén, y un poliducto de 573 kilómetros hasta Bahía Blanca.

    La decisión del gobierno argentino de desregular el mercado de GLP desde 2025, junto con la Resolución 64/2026, incentivó mayor eficiencia y elevó el saldo exportable. Por primera vez, el volumen exportado superó de forma significativa al consumo doméstico, que ronda 1,3 millones de toneladas anuales.

    El comercio bilateral entre Argentina e India se amplió en este nuevo contexto. Entre enero y noviembre de 2025, el intercambio total creció 36,77%, hasta 6.340 millones de dólares. India se consolidó como el quinto socio comercial y destino de exportaciones para la economía argentina. Además del GLP, Argentina exporta aceite de soja, girasol, cereales, cuero terminado y productos químicos, y mantiene acuerdos en hidrocarburos y minerales críticos.

    En el ámbito energético, la cooperación avanzó con la firma de acuerdos entre ONGC Videsh Ltd y la estatal argentina YPF en 2023, y con la participación de Khanij Bidesh India Ltd en la exploración y desarrollo de litio en Catamarca desde 2024. El sector de hidrocarburos, junto con el de minerales, adquirió así mayor peso en la agenda bilateral.

    El desarrollo del negocio de GLP en Argentina depende en buena medida de la capacidad para procesar y fraccionar los líquidos asociados al gas natural. El proceso técnico incluye la separación en las plantas de Loma La Lata y el traslado por poliducto hasta Bahía Blanca, donde se obtienen etano, propano, butano y gasolina natural. El etano abastece la industria petroquímica, el butano se destina principalmente al mercado doméstico, el propano a las distribuidoras de gas envasado y la gasolina natural se comercializa como combustible industrial y se exporta, en parte, a Estados Unidos.

    Hasta ahora las exportaciones argentinas de GLP solían dirigirse a países sudamericanos como Brasil, Uruguay y Chile, pero la crisis internacional abrió un nuevo destino en Asia. India no solo aparece como cliente reciente: la magnitud de su demanda y los precios excepcionales que está dispuesta a pagar cambian la ecuación de rentabilidad para los productores argentinos.

    La llegada de cargamentos argentinos a puertos indios, como el de Haldia, al sur de Calcuta, se aceleró en los últimos meses. Datos de plataformas de monitoreo marítimo confirman el envío de buques cargados desde Bahía Blanca durante el primer trimestre de 2026. El gas asociado a la producción de petróleo, antes considerado un subproducto difícil de colocar, pasó a ser una fuente de ingresos relevante. TGS estimó que la exportación de estos líquidos puede generar más de 1.200 millones de dólares anuales.

    El mercado internacional observa la reconfiguración de las rutas de abastecimiento de GLP: la guerra en Medio Oriente, el aumento de la demanda asiática y la mayor competitividad argentina, impulsada por su nueva infraestructura, modifican el mapa global de este combustible. El impacto se refleja tanto en el saldo exportable como en la estrategia de largo plazo de las empresas del sector en la región.

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  • Servicios públicos subieron 11,4% en marzo: cuánto necesita una familia para luz, gas, agua y transporte

    Servicios públicos subieron 11,4% en marzo: cuánto necesita una familia para luz, gas, agua y transporte

    El costo de vida en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) registró un nuevo salto en marzo, impulsado por una actualización generalizada de las tarifas de los servicios básicos. Según el último Reporte de Tarifas y Subsidios elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET), una familia promedio necesitó en marzo $213.557 para cubrir sus necesidades de luz, gas, agua y transporte público.

    Ese monto implica un aumento del 11,4% respecto de febrero y consolida una tendencia al encarecimiento del gasto regulado que impacta directamente en el presupuesto de los hogares. El informe destaca que “los incrementos de tarifas en todos los servicios explican el aumento de la canasta”, marcando una dinámica en la que el Estado continúa reduciendo su participación en el financiamiento de los costos operativos de las empresas prestadoras.

    En términos interanuales, la escalada es aún más pronunciada. La canasta de servicios públicos del AMBA aumentó un 445% frente a marzo de 2025, un porcentaje que se ubica significativamente por encima de la inflación general del periodo (el IPC interanual de febrero fue de 33,1%), reflejando el proceso de recomposición tarifaria y la quita de subsidios que se profundizó en el último año.

    El transporte como principal eje del gasto

    Dentro de la estructura de gastos analizada por el IIEP, el transporte público se consolidó como el rubro con mayor peso relativo y el que registró el incremento mensual más agresivo. Para un hogar promedio del AMBA, el gasto en transporte alcanzó los $101.026 por mes, lo que implica una suba del 14,8% en comparación con febrero y un salto del 70% respecto a marzo del año pasado.

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    Este ítem representa por sí solo el 47% de la canasta total de servicios públicos. La suba está vinculada a la actualización de los boletos de colectivos y trenes, en un contexto donde el Gobierno busca equiparar los costos del área metropolitana con los valores vigentes en el interior del país.

    El informe subraya que la incidencia del transporte es determinante en la configuración del gasto mensual, ya que “el gasto en Transporte es el rubro con mayor peso y que tuvo un incremento del 14,8% respecto del mes anterior”. Esta situación impacta con mayor dureza en los trabajadores que dependen diariamente de la red de transporte para movilizarse entre el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires.

    Energía y agua: los aumentos en las facturas hogareñas

    El resto de los componentes de la canasta también mostró variaciones al alza durante marzo. En el caso de la energía eléctrica, un usuario de ingresos medios (Nivel 1) enfrentó una factura promedio de $49.462 mensuales (3,2% más que en febrero). Por su parte, el servicio de gas natural por red se ubicó en los $28.025 por mes para el mismo perfil de consumo (14% de suba mensual).

    En cuanto al servicio de agua potable, que en el AMBA es prestado por la empresa AySA, la factura media para un hogar sin subsidios alcanzó los $35.045 en marzo (12,6% de incremento). “En el mes de marzo un hogar promedio del AMBA, sin subsidios, gasta $213.557 en la canasta de servicios públicos”, detalla el documento del IIEP, evidenciando que la suma de los servicios energéticos y el agua totaliza $112.531, superando incluso el ya elevado costo del transporte.

    La evolución de estos precios responde a una política de “sinceramiento” de costos. Actualmente, los hogares del AMBA pagan tarifas que, en promedio, cubren el 65% de los costos de los servicios, mientras que el 35% restante sigue siendo financiado por el Estado Nacional a través de subsidios directos a las empresas. Sin embargo, esta cobertura estatal ha retrocedido considerablemente en comparación con el 52% que representaba en el mismo mes del año anterior.

    Cobertura de costos y subsidios estatales

    Uno de los puntos centrales del informe es el análisis de cuánto del costo real del servicio es afrontado por el usuario. En el sector eléctrico, el precio que pagan los usuarios cubrió en marzo el 72% de los costos de generación, mientras que en el gas natural la cobertura tarifaria fue del 97%.

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    “El esfuerzo fiscal por el pago de subsidios se redujo significativamente en el primer bimestre del año”, señala el informe. Según los datos oficiales procesados por la UBA y el Conicet, los subsidios energéticos cayeron un 38% en términos reales durante enero y febrero de 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025. Esta caída se explica principalmente por el diferimiento de pagos a la administradora del mercado eléctrico (Cammesa) y a las empresas productoras de gas, sumado al incremento en el precio estacional que pagan los usuarios finales.

    A pesar de los aumentos, el reporte advierte que la persistencia de la inflación genera una presión constante sobre los costos de los servicios. Además, en el caso de la energía, el costo de producción está dolarizado, lo que implica que cualquier movimiento en la paridad cambiaria se traduce, tarde o temprano, en una mayor necesidad de subsidios o en nuevos ajustes tarifarios para mantener el nivel de cobertura actual.

    Impacto en los ingresos y perspectivas

    El peso de la canasta de servicios públicos sobre el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) o sobre los salarios medios se ha incrementado de manera notable. Mientras que hace un año la canasta representaba un 10,8% en los ingresos de un trabajador formal promedio, hoy esa cifra llega al 12,3%, obligando a las familias a reconfigurar sus patrones de consumo en otros rubros como alimentos o esparcimiento.

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    El estudio del IIEP concluye que la dinámica de precios regulados continuará siendo un factor de presión sobre el índice de precios al consumidor durante el primer semestre de 2026. Con un Estado decidido a alcanzar el equilibrio fiscal, el traslado de los costos de producción a las facturas finales parece ser la herramienta principal, lo que sitúa a los hogares en una situación de vulnerabilidad ante la pérdida de poder adquisitivo frente a las tarifas.

    La canasta de $213.557 se consolida así como un nuevo piso para el gasto fijo de las familias en el AMBA, una cifra que, según las proyecciones de los especialistas, seguirá ajustándose en los próximos meses en función de la evolución de los precios mayoristas y la programación de las audiencias públicas para los servicios de transporte y agua.

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  • Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Varios economistas han señalado el “trilema” de política económica que afronta el Gobierno: reducir la inflación, acumular reservas en el BCRA y lograr la reactivación de la actividad. Conseguir esas tres metas de forma simultánea se le ha mostrado esquivo.

    La prioridad oficial desde el inicio fue bajar la inflación, objetivo que se alcanzó —en términos de la tasa mensual— hasta mayo de 2025.

    La acumulación de reservas se postergó hasta el comienzo de la denominada “fase 4”, periodo en el que el Banco Central ha comprado más de USD 3.000 millones.

    El tercer objetivo, referido a la producción y el empleo, quedó relegado. Como el Gobierno busca recuperar una inflación descendente, sostiene tasas de interés elevadas y absorbe del mercado, incluso en exceso, los pesos que el BCRA inyecta al comprar dólares. De ese modo encorseta al dólar y apuesta a que una política ortodoxa, basada en el control de los agregados monetarios, termine sometiendo a los precios.

    Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” jugó en contra de los activos argentinos

    Ahora, con la guerra en Medio Oriente ocupando el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” perjudicó a los activos argentinos, neutralizando e incluso invirtiendo el efecto neto del conflicto sobre la economía local. En el lado positivo, el conflicto aumenta en dólares las exportaciones de crudo y subraya las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, tras su licuefacción en plantas fijas o móviles).

    Gas argentino para Europa, a futuro

    Ese potencial se plasmó en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, liderado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.

    Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, dijo a Infobae: “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.

    Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).

    Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)

    “Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.

    Gas acorralado, en el presente

    A diferencia del petróleo, donde existen muchos más oferentes y rutas alternativas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz afectó con mayor severidad al gas. No solo cesó la actividad de Qatargas, que aporta el 20% del GNL mundial; además no hay certezas sobre cuándo podría reanudarse, explicó Bosch, y eso demandaría al menos un mes desde que el conflicto se dé por resuelto, algo hoy incierto.

    La zona es clave no solo por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel ampliaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, la principal planta de aluminio de Europa. Así, el aluminio —el segundo metal más comerciado del mundo, detrás del hierro y por delante del cobre— acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año e impacta en todo el espectro metalífero.

    Los fertilizantes, a su vez, son claves para la productividad del campo, que seguirá siendo durante varios años el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

    El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo ocurrido en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero a la incertidumbre sobre los valores se suma ahora la duda sobre la provisión en sí, dado que la oferta está mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado apuesta a una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que eso ocurra de inmediato.

    Fertilizantes y el campo argentino

    D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes en Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones en fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y por el temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta productora del país.

    Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, indica un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado, y el fosfato monoamónico (MAP).

    A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz sufrió un impacto negativo en precios porque Irán es uno de los principales importadores mundiales, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año y responde a decisiones de siembra ya tomadas hacia mayo.

    La suma y resta de efectos que el conflicto genera sobre la economía argentina es un ejercicio resbaladizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo y del litio favorece comercialmente a la Argentina. Pero varios de esos factores, y el conjunto, ejercerán más presión sobre los precios y la inflación.

    Cuestiones de confianza

    Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea y uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, sostiene que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó con fuerza a los activos argentinos.

    Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta: restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (aun con los fuertes vencimientos que enfrenta este año y el próximo), bajo la hipótesis de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, eso no está ocurriendo.

    Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)

    Según Vasconcelos, el Gobierno desconoce el lado de la demanda o, dicho de otro modo, que “las negras también juegan”. Así, por ejemplo, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país equivalente al de fin de 2025, Ecuador, que partía de un nivel similar, aprovechó el momento y lo redujo a la zona de 450 puntos básicos.

    De igual forma, existe una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares —11% respecto de fin de 2025— y el aumento del Bovespa brasileño, que ganó 25% en el mismo período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, se refleja en la divergencia entre las ADR bancarias: las de bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron en promedio 28%.

    De ese modo, la “luna de miel” legislativa del Gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que, por ahora, no encuentra respaldo en la evolución de la economía, marcada por cierres y despidos.

    El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que suscitan sus ideas y discursos en ciertos ámbitos equivale a la confianza que su Gobierno necesita generar para resolver el trilema: acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar la actividad y el empleo de manera simultánea.

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