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  • Banco Central compró más de USD 3.600 M en 2026 pero reservas anotaron séptima caída y cayeron bajo USD 44.000 M

    Banco Central compró más de USD 3.600 M en 2026 pero reservas anotaron séptima caída y cayeron bajo USD 44.000 M

    El Banco Central de la República Argentina (BCRA) encadenó 52 jornadas consecutivas de compra de divisas en un contexto de estabilidad en el mercado cambiario. Este jueves la entidad incorporó USD 132 millones —el mayor monto de marzo— y acumula compras por más de USD 3.600 millones de dólares en lo que va del año; no obstante, las reservas internacionales registraron su séptima caída seguida.

    Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero, el BCRA aumentó sus reservas en USD 3.611 millones, superando un tercio de la meta anual establecida para 2026. Para sostener esas compras, la autoridad monetaria emitió pesos sin aplicar mecanismos de esterilización, mientras que el Tesoro absorbió parte de la liquidez mediante colocaciones de deuda interna. En las últimas licitaciones, el Ministerio de Economía priorizó evitar un incremento de la base monetaria para contener la inflación y posibles variaciones en la cotización del dólar.

    Las previsiones oficiales sitúan la acumulación neta de reservas para 2026 entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, según la demanda de pesos y la disponibilidad de divisas. Según el presidente del BCRA, Santiago Bausili, el ritmo de compra de dólares estará determinado principalmente por el apetito por la moneda local y la llegada de divisas al país. Hasta la fecha, el volumen adquirido en el año equivale al 36% del objetivo propuesto para el año.

    El BCRA fijó un límite diario para la compra de dólares, que no puede superar el 5% del volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios, y formalizó acuerdos con empresas y entidades para canalizar operaciones fuera del mercado mayorista, con el objetivo de evitar presiones en el mercado de cambios.

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  • Caputo: no pueden forzar a los argentinos a tener pesos; espera desinflación y tiene fuente para pagar deuda

    Caputo: no pueden forzar a los argentinos a tener pesos; espera desinflación y tiene fuente para pagar deuda

    El ministro de Economía, Luis Caputo, habló sobre la aceleración de la inflación registrada en los últimos meses y reafirmó que el Gobierno no acudirá al mercado internacional para colocar deuda. Además, explicó que en los próximos meses se anunciarán vías de financiamiento alternativas para afrontar los vencimientos de capital de la deuda externa.

    Durante su exposición en el 21.° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, el funcionario nacional puso el acento en la búsqueda de opciones que reduzcan costos y consoliden la estabilidad fiscal. En materia de política monetaria, y tras registrarse una inflación de 2,9% en febrero por segundo mes consecutivo, Caputo subrayó que la dinámica inflacionaria depende de la oferta y la demanda de pesos. Aunque afirmó que, si Argentina hace las cosas bien, “más temprano que tarde la inflación va a converger a los guarismos que todos queremos ver”.

    “Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses. Hoy por hoy, la mayoría de los argentinos entiende que la inflación es un fenómeno monetario que se da por un desbalance en el mercado monetario, ese desbalance se puede dar por un aumento en la oferta de pesos, por una caída de la demanda o por una combinación de las dos. Uno, como policy maker, puede controlar la oferta, que es lo que hacemos nosotros, pero nosotros no podemos controlar la demanda, no podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, señaló.

    El ministro vinculó la reciente aceleración de precios con una recomposición de precios relativos, sobre todo en bienes regulados y en la carne. “Estamos en un proceso de recomposición de precios relativos y tuvimos que subir regulados más de lo que se venía haciendo, tuvo un impacto, la carne tuvo un impacto fuertísimo, pero es algo puntual, la carne no va a seguir subiendo 8% todos los meses. Ya está, a partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación y en cuánto tiempo se llegará a los umbrales de que empezamos con cero, esperemos que sea pronto”, argumentó Caputo, quien sostuvo que el fenómeno inflacionario responde a factores específicos que tienden a corregirse.

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    También aludió a la percepción social y al escepticismo sobre la economía argentina. “Hoy es casi más difícil lidiar con escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía. La economía está tremendamente en orden, pero hay muchísima gente que no puede evitar pensar que a Argentina le tiene que ir mal. No es una queja, es descriptivo, el daño económico y psicológico que ha hecho el kirchnerismo en la gente es brutal”, manifestó.

    Alternativas de financiamiento de la deuda

    Por otra parte, el jefe del Palacio de Hacienda enfatizó que el equipo económico no contempla salir al mercado internacional para refinanciar compromisos de deuda. “En algún momento pensamos el año pasado, por ahí en noviembre-diciembre. Lo descartamos. Primero, importante aclarar, este es un Gobierno que no toma deuda; tenemos superávit; por el contrario, hemos cancelado mucha deuda, sobre todo al principio del mandato, cuando no teníamos la opción de refinanciar”, afirmó el ministro, y subrayó que el Ejecutivo prioriza recursos propios y alternativas más económicas frente a la emisión tradicional de bonos en los mercados globales.

    Según Caputo, el equipo ya identificó alternativas de financiamiento suficientes para cubrir los próximos tres vencimientos de capital. “El trabajo de Fede (por Furiase) en la Secretaría de Finanzas es el de refinanciar al país lo más barato posible. Tenemos opciones más baratas; mientras tengamos estas opciones más baratas, que por ahí el mercado no las sabe, pero se va a enterar en los próximos meses, nosotros vamos a seguir primando lo que es la opción más barata”, aseguró. En esa línea, dijo contar con financiamiento identificado para cubrir los tres vencimientos próximos —incluido el cupón de julio de este año, y los de enero y julio del año que viene— por aproximadamente USD 9.000 millones.

    En cuanto al costo de financiamiento y el acceso a los mercados, el ministro consideró que el actual nivel del riesgo país es excesivo respecto de las condiciones técnicas. “Si hoy el riesgo país está en un nivel que nosotros consideramos que es exagerado, eso quiere decir que la posición técnica, la relación entre oferta y demanda, no está tan equilibrada como nos gustaría. Tenes que seguir arreglando la economía, estabilizando y, por el otro lado, seguir pagando, y lo podemos hacer porque tenemos alternativas de financiamiento mejores. El mejor de los mundos, nos financiamos más barato para cancelar deuda más cara, perfecto”, detalló.

    La relación con el FMI

    Caputo precisó que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) vencen USD 3.000 millones adicionales de capital en 2027. “Más allá de las fuentes que estamos trabajando, lo que vamos a seguir haciendo es desarrollar el mercado local, la venta de activos y estos financiamientos alternativos que por ahora son más baratos que el mercado”, remarcó.

    Sobre el vínculo con el organismo, cuya segunda revisión se encuentra en negociación, aseguró que la relación es “espectacular” y sostuvo que Argentina nunca la había tenido así con el FMI. “Ahí sí hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles”, afirmó. “Ellos ponderan mucho la opinión nuestra porque le hemos mostrado con resultados que lo que hemos venido diciendo lo hemos venido haciendo”, expresó.

    Referido al papel del sector privado, Caputo destacó la necesidad de generar un entorno favorable para la inversión y negó cualquier favoritismo sectorial. “Nosotros lo que hacemos es crear las condiciones macroeconómicas para que el sector privado invierta y decida qué es negocio. La roca en Vaca Muerta estuvo siempre ahí, las montañas para hacer minería estuvieron siempre ahí (…). No es que nosotros estemos favoreciendo a un sector; la inversión vino ahora porque ahora nosotros estamos dando las condiciones económicas, institucionales y jurídicas, y los inversores ven eso y dicen que ahora Argentina es creíble. Se tiene que desarrollar el sector privado aprovechando las oportunidades de acuerdo a lo que le parece al sector privado”, explicó.

    El ministro insistió en que la economía argentina presenta signos de orden y que el desafío central es superar el escepticismo social. En ese marco, reiteró la prioridad del Gobierno por usar recursos propios y alternativas menos onerosas, como la venta de activos y la captación de fondos en el mercado local, para cumplir con los compromisos financieros y sostener la estabilidad alcanzada.

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  • FMI insiste en reforzar reservas para enfrentar crisis cambiarias y explica su importancia: el caso Argentina

    FMI insiste en reforzar reservas para enfrentar crisis cambiarias y explica su importancia: el caso Argentina

    Una reciente recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la necesidad urgente de acumular reservas internacionales resuena con fuerza en el escenario actual, marcado por la fragmentación geopolítica y los conflictos —como la escalada reciente en Medio Oriente— que incrementan los riesgos para las economías emergentes.

    Aunque el llamado del FMI fue general y no mencionó de forma expresa a la Argentina, el caso argentino resulta particular: el Gobierno incumplió la meta de acumulación de reservas fijada por el organismo multilateral en el marco del acuerdo por 20.000 millones de dólares.

    De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, deslizó que el objetivo debería ser anual en vez de trimestral. “Para mí decir vamos a comprar más o menos dólares en tal fecha sería arrogante, eso incluso lo hablamos con el Fondo. Normalmente, tenemos que poner metas trimestrales, y nosotros le decimos: ‘Podemos poner metas trimestrales, pero lo lógico sería una meta anual, porque yo, realísticamente, no puedo decirles con certeza que puedo comprar más en esta fecha que en esta’. Porque por ahí los exportadores retienen o adelantaron exportaciones y después cancelan, no podés saber. Si podés tener una estimación sobre cuánto vas a comprar”, consignó.

    En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aceleró la compra de divisas desde enero y acumula más de USD 3.000 millones en lo que va del año. Sin embargo, ese monto no se reflejó íntegramente en las reservas de la autoridad monetaria, ya que buena parte se destinó a que el Tesoro cancelara compromisos de deuda en moneda extranjera, y el stock actual se ubica por debajo de los USD 46.000 millones de dólares.

    En ese contexto, el economista jefe del organismo, Pierre-Olivier Gourinchas, publicó un artículo titulado “Reservas adecuadas protegen a las economías frente a shocks y refuerzan su resiliencia”, en el que sostiene que la acumulación de divisas es clave para blindar a los países frente a crisis externas y evitar tensiones cambiarias de gran impacto.

    La fragilidad que caracteriza al entorno global, subraya Gourinchas, exige que los países en desarrollo y los mercados emergentes refuercen su capacidad de resistencia. Por ello, el FMI recomienda fortalecer los colchones de reservas, aun cuando existan resistencias internas y desafíos políticos.

    Desde la perspectiva del prestamista de última instancia, la experiencia histórica muestra que los países con bajos niveles de reservas enfrentan un riesgo elevado de crisis, porque disponen de un margen muy reducido para afrontar episodios de volatilidad o cambios bruscos en los flujos de capitales.

    “La importancia de las reservas va más allá del régimen cambiario adoptado. Los países con tipo de cambio fijo suelen requerir más reservas para respaldar su moneda, pero las reservas también son fundamentales para quienes adoptan regímenes más flexibles. Estas ayudan a contener una volatilidad cambiaria excesiva y los costos macroeconómicos asociados”, apunta el documento.

    En los últimos 25 años, el volumen global de activos de reserva oficial creció de manera sostenida. No obstante, la distribución de esas reservas sigue muy concentrada: un reducido grupo de países acumuló sumas elevadas, a veces superiores a lo necesario para afrontar shocks externos, cuyo desafío entonces es gestionar el exceso. En cambio, muchas economías —especialmente las de bajos ingresos— carecen de colchones suficientes y enfrentan dificultades para acceder a mecanismos de protección.

    El FMI utiliza un indicador de suficiencia de reservas para evaluar la capacidad de los países de soportar shocks severos. Según ese indicador, un nivel mayor de reservas se traduce en mayor resiliencia. Sin embargo, el reporte de Gourinchas advierte que, pese a los beneficios bien documentados —entre ellos, mayor protección ante crisis y menores costos de financiamiento—, no todos los países logran implementar las políticas necesarias para aumentar sus reservas. Las razones suelen vincularse con consideraciones político-económicas, como la presión por obtener resultados inmediatos que conduce a decisiones que ponen en riesgo la estabilidad a largo plazo.

    “A pesar de los beneficios conocidos, como una mayor protección y menores costos de financiamiento, los países con bajos niveles de reservas a veces enfrentan dificultades para implementar las políticas necesarias. Esto obedece a consideraciones político-económicas, como cuando la búsqueda de beneficios políticos de corto plazo lleva a las autoridades a postergar medidas necesarias y agotar las reservas. Los países que lograron superar estos obstáculos y dejaron atrás la inestabilidad fueron los que consiguieron generar consenso en torno a principios macroeconómicos básicos de disciplina fiscal y externa”, reza otro pasaje del análisis.

    Gourinchas define que el proceso para engrosar las arcas de los bancos centrales suele comenzar con superávits fiscales y de cuenta corriente, bases desde las cuales se pueden adquirir reservas de forma sostenida. A medida que la situación macroeconómica se estabiliza, el ingreso neto de capitales privados cobra mayor relevancia.

    No obstante, el análisis de la entidad presidida por Kristalina Georgieva subraya los riesgos de depender en exceso de flujos financieros volátiles y de una flexibilidad cambiaria insuficiente. En muchos casos, los programas de estabilización terminaron de forma abrupta cuando cesaron los flujos de capital, sobre todo en países con tipos de cambio sobrevaluados. El equilibrio del balance de pagos, entonces, depende de la capacidad del país para mantener superávits comerciales que cubran el pago de dividendos e intereses sobre pasivos externos y, al mismo tiempo, permitan acumular o sostener niveles adecuados de reservas.

    El costo de mantener reservas también es objeto de análisis en el artículo de Gourinchas. “Las reservas implican un costo elevado”, señala el economista jefe del FMI, al destacar que, por su naturaleza líquida y segura, estos activos ofrecen retornos mucho más bajos que otras alternativas de inversión. Ese alto costo de oportunidad, definido como “el precio de la autoaseguración”, suele desalentar la acumulación. Además, si la compra de reservas no va acompañada de medidas de esterilización monetaria, puede generarse presión inflacionaria.

    Frente a este panorama, el organismo plantea la necesidad de buscar estrategias que reduzcan el costo global de acumular reservas. Entre las alternativas propone ampliar las opciones de inversión disponibles para los bancos centrales, lo que abarataría la acumulación y fomentaría el refuerzo de colchones. Otra opción es aumentar la oferta de activos de reserva en dólares mediante la inclusión de bonos en dólares a mayor plazo y otros instrumentos en carteras diversificadas, además de los tradicionales bonos del Tesoro de corto plazo. Asimismo, canalizar estas reservas a través de un fondo común podría reducir los costos de transacción y preservar la liquidez.

    Por último, Gourinchas reconoce que muchas economías emergentes han avanzado en esa dirección, equilibrando objetivos de política como el control de la inflación, la estabilidad externa y el crecimiento sostenido, al tiempo que promovieron consenso social en torno a principios básicos de disciplina económica. El FMI considera que esos progresos deben ser respaldados desde el ámbito internacional, facilitando la acumulación sostenible de reservas y fomentando la cooperación entre países para reducir el costo de la autoaseguración.

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