Con el reloj en una cuenta regresiva letal, el Gobierno afronta este jueves su momento más crítico frente al financiamiento universitario. A las 9:30 de mañana, la Casa Rosada deberá abrir el grifo de los fondos o incurrir en un desacato judicial que ya no admite más dilaciones. Son 2,5 billones de pesos los que separaron el equilibrio fiscal de Milei del colapso operativo de las aulas, una cifra que el oficialismo ya definió internamente como “el acta de defunción del déficit cero”.
Desde Casa Rosada aseguraron a Infobae que hoy el dinero simplemente “no está”. La responsabilidad de redistribuir las partidas recae sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien ahora deberá encontrar la forma de dosificar un pago que el Ejecutivo consideró inasumible. La derrota legislativa que volteó el veto presidencial el año pasado mutó en un laberinto judicial donde la administración libertaria perdió en todas las instancias previas. Ahora, la última trinchera es un recurso extraordinario federal ante la Corte Suprema, una jugada que los propios estrategas oficiales calificaron de “altamente improbable” en sus resultados.

El nudo del conflicto se centró en los tecnicismos del “efecto suspensivo”. Mientras el Gobierno buscó que la apelación frenara la transferencia de fondos, los rectores agrupados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) advirtieron que, sin una orden expresa de la Cámara, el Ejecutivo está obligado a pagar desde mañana mismo. La discusión jurídica citó antecedentes como los casos “César Arias” y “AEDBA” para intentar forzar una pausa, pero la realidad procesal indicó un limbo que obliga a la Casa Rosada a cumplir con la cautelar de inmediato. En los pasillos oficiales, la resignación empezó a ganarle a la épica del recorte, y ya se barajó un esquema de pagos dosificados para evitar un desembolso total de un solo golpe.
La urgencia judicial se respaldó en el deterioro sistemático de los salarios docentes y no docentes, que acumularon un incremento del 158% frente a una inflación del 280% desde la asunción de Milei. Según informes del ámbito académico, esta brecha equivalió a la pérdida de más de siete sueldos mensuales por trabajador en el último año y medio. Las transferencias a las casas de altos estudios registraron una caída real del 45,6%, un ajuste que los gremios y rectores consideraron terminal para el funcionamiento básico de la educación superior.

Dentro del gabinete, el foco de las críticas apuntó a la figura del secretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez. Funcionarios de alto rango consideraron que su rol fue insuficiente para confrontar con las agrupaciones estudiantiles y sindicatos, permitiendo que el conflicto escalara hasta instancias judiciales irreversibles. La estrategia de ignorar la normativa sancionada por la oposición llegó así a su límite operativo.
Finalmente, el Gobierno nacional mantuvo su única potestad sobre el financiamiento universitario tras la transferencia de las demás competencias educativas a las provincias hace décadas. Al ser la única caja escolar bajo su control, el recorte en este sector se volvió un emblema del plan de motosierra de Javier Milei. Sin embargo, el revés en la Cámara Contencioso Administrativo Federal obligó a la administración pública a cumplir de inmediato con la actualización salarial retroactiva a diciembre de 2023.
El impacto salarial
La cautelar que el Ejecutivo debe acatar mañana exigió la actualización inmediata de los programas de becas y la recomposición de los haberes docentes hasta la sanción de la ley en 2025. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) remarcó que la pérdida del poder adquisitivo del orden del 32% es insostenible para el personal de las universidades nacionales. Ante esto, la posibilidad de llamar a paritarias de emergencia se perfiló como la primera válvula de escape que el Gobierno podría utilizar para evitar un desacato total.
En el plano judicial, el recurso extraordinario federal planteó tres escenarios puntuales donde la Corte podría intervenir, pero los especialistas coincidieron en que el máximo tribunal no fallará a favor de eximir al Estado del pago.
El costo de 2,5 billones de pesos representó un desafío técnico para la Jefatura de Gabinete, que ahora buscó vías alternativas de financiamiento para no romper la meta del superávit. El oficialismo logró frenar leyes similares en 2024, pero la cohesión de los bloques dialoguistas y opositores en 2025 selló el destino de la normativa tras la insistencia parlamentaria.
TC
