El analista político Jorge Giacobbe aseguró que el jefe de Gabinete Manuel Adorni “es el cepillo de dientes de la pelea de una pareja”, al analizar la caída de la imagen del presidente Javier Milei.
Caída de la imagen de Milei
“Nosotros vimos una caída desde hace cuatro meses atrás. Los tres primeros venía con una caída por goteo de un punto, un punto y medio, dos puntos por mes, como si fuera una especie de desgaste natural”, precisó el consultor.
“Este último mes tras el caso Adorni, tras el caso LIBRA, y también sobre todo, creo yo, respecto de una situación económica que se pone dura, que se pone larga para los ciudadanos, la caída de este mes es de 7 puntos“, agregó.
“Estamos hablando ya de un cambio de clima social severo“, enfatizó en declaraciones a Radio del Plata.
Además, señaló que “el presidente queda con 36 puntos de imagen positiva, queda con 56 casi de negativa, y queda con 7 de regular“.
El caso Adorni
Cuando la periodista Nuria Am le preguntó si la caída de la imagen de Milei era directamente proporcional a la repercusión del caso Adorni, Giacobbe respondió: “No, todo lo contrario. Yo creo que Adorni es el cepillo de dientes de la pelea de una pareja”.
Y luego argumentó: “Una pareja no se pelea, no se divorcia porque uno dejó el cepillo de dientes mal puesto en el baño. Se pelea porque en el fondo hay un montón de cosas de las cuales a veces se pueden hablar y a veces no, y el cepillo de dientes es el detonante, es el trigger de una situación mucho más grande”.
“Si todo lo pudiéramos corresponder con lo de Adorni, caería él solo. Adorni cayó 20 puntos desde diciembre hasta acá, y el presidente en la suma cayó unos 10 pero también cayó en la misma medida Patricia Bullrich”, concluyó Giacobbe.
Una nueva encuesta de la consultora Zuban Córdoba, realizada entre el 1 y el 3 de abril sobre 2200 casos en todo el país, revela que el 60,7% de los argentinos no votaría hoy por la reelección del presidente Javier Milei; apenas el 29,4% lo haría y un 10% aún no tiene una postura definida, en un contexto marcado por la crisis económica y los cuestionamientos sobre la gestión.
Según el informe, la negativa alcanza al 60,7%, frente a un 29,4% de respaldo y un 9,9% de indecisos. Asimismo, un 60,6% de los encuestados se manifestó en desacuerdo con la idea de que Milei tenga un segundo mandato. Para el 47% de los consultados que no votarían nuevamente al presidente, la “mala gestión económica” es la razón excluyente; dentro de ese grupo, un 24,7% no lo volvería a respaldar por sus “promesas incumplidas”.
Por primera vez, los casos de corrupción adquieren un peso específico determinante, siendo la principal razón de rechazo para el 21,5% de los encuestados. Según el informe, las controversias sobre contrataciones y designaciones han comenzado a perforar la credibilidad del oficialismo más allá de su núcleo duro.
El estudio advierte que este rechazo se explica por la mala gestión económica, señalada por el 47% de los encuestados. El estudio aclara que un 33,9% de quienes lo apoyaron en la segunda vuelta de 2023 declaran haber reducido o retirado su apoyo.
En cambio, el 47% lo respalda por confianza en su liderazgo y un 21,6% lo hace por una cuestión reactiva, asociada al miedo o rechazo a la alternativa peronista. Solo un 19,9% sostiene que su respaldo aumentó en este período.
Finalmente, el 62,4% de los encuestados coincide en que Argentina necesita un “candidato nuevo” que no esté vinculado a ninguno de los partidos actuales.
Una encuesta de Pulso Research, realizada entre el 30 de marzo y el 4 de abril sobre 1.300 casos, puso el foco en la confianza que la población deposita en los líderes políticos y en los periodistas como formadores de opinión. Según el sondeo, el periodismo conserva un nivel de credibilidad superior al de la clase política, aunque ambos sectores enfrentan una mayoría que desconfía.
Los periodistas alcanzan un puntaje de 4,93, casi un punto por encima de los políticos, que se ubican al final de la tabla con un 4,18. El periodismo duplica la percepción positiva respecto de la política: mientras un 14,2% de los encuestados afirma tener una “Confianza Alta” en los periodistas, apenas el 10,1% dice lo mismo de los políticos.
La diferencia más marcada se observa en la “Confianza Baja”. Los políticos registran un alarmante 69,1% de desconfianza profunda, casi 19 puntos porcentuales más que los periodistas, quienes registran un 50,6% en este rubro.
La confianza en políticos: fragmentada y sin liderazgos dominantes
El nivel de politización en Argentina evidencia una marcada brecha generacional. Según la encuesta realizada por Pulso Research, el interés por la política está dividido: un 49,7% declara interesarse, mientras que otro porcentaje idéntico manifiesta poco o ningún interés.
Al cruzar el interés con la participación en conversaciones políticas, surgen perfiles diferenciados. Predomina el segmento de los “resignados silenciosos” (43,2%), es decir, personas que ni se interesan ni debaten sobre política.
Cuando se observa por edad, la tendencia es clara: de 16 a 29 años: menor nivel de politización, con mayor inclinación al desinterés o a una participación limitada. De 30 a 49 años, con más equilibrio entre interés y debate; y de 50 años en adelante: mayor involucramiento, tanto en interés como en discusión política
El dato sugiere que la conversación pública pierde intensidad entre las generaciones más jóvenes, que se muestran más alejadas del debate político tradicional. Ante la pregunta abierta sobre en qué político confían más, el estudio no identifica figuras ampliamente dominantes, lo que refleja un escenario de confianza dispersa.
El informe no expone porcentajes detallados en el extracto, pero permite observar un patrón: Jóvenes (16-29): mayor dispersión y menor nivel de identificación con figuras políticas. Adultos (30-49): mayor reconocimiento de dirigentes, aunque sin hegemonías claras. Mayores (50+): niveles relativamente más altos de identificación, aunque igualmente fragmentados
Este comportamiento se alinea con el bajo índice general de confianza en la política: los partidos políticos registran uno de los valores más bajos del estudio (3,99 sobre 10). El dato confirma una tendencia estructural: la crisis de representación atraviesa a todas las edades, pero impacta con más fuerza entre los jóvenes.
Confianza en políticos: predomina el “ninguno” y un podio fragmentado
La encuesta de Pulso Research confirma uno de los datos más contundentes del estudio: la principal respuesta ante la pregunta sobre confianza en dirigentes políticos es “ninguno”, tanto en mujeres como en varones, lo que evidencia el fuerte deterioro del vínculo entre la sociedad y la dirigencia. Detrás de esa opción dominante, el ranking de menciones muestra un podio fragmentado y sin liderazgos claros.
Entre las mujeres, después de “ninguno”, los cinco nombres más mencionados son: Javier Milei; Axel Kicillof; Myriam Bregman; Mauricio Macri y Cristina Kirchner. En tanto, entre los varones, el mapa de confianza presenta una dispersión aún mayor: Axel Kicillof; Javier Milei; Guillermo Moreno; Mauricio Macri; Juan Schiaretti. Además, aparecen menciones marginales a espacios o identidades políticas (como el kirchnerismo), así como un nivel significativo de NS/NC, lo que refuerza la idea de desafección.
Lo más relevante no es quién lidera, sino que ninguna figura logra construir una mayoría clara de confianza, ni siquiera dentro de segmentos específicos. La escena política aparece así atravesada por la fragmentación y el escepticismo, con una ciudadanía que, en muchos casos, directamente opta por no confiar en nadie.
Periodistas y fuentes de información: la grieta generacional más marcada
Uno de los contrastes más claros del informe aparece en la forma en que los argentinos se informan. A nivel general, el 59,2% confía más en medios tradicionales (TV, radio, diarios), el 27,2% confía en redes sociales.
Pero al segmentar por edad, las diferencias son contundentes. De 16 a 29 años: 33,7% confía en redes y el 45,4% en medios tradicionales. De 30 a 49 años: 24,6% redes y 68,4% medios. De 50 a 65 años: 24,1% redes y 61,1% medios y mayores de 65: apenas 25,1% redes y casi 60% medios tradicionales.
La pregunta abierta sobre qué periodista genera mayor confianza también muestra dispersión, sin figuras que concentren consenso, replicando la fragmentación observada en la política.
La crisis de confianza: el “Ninguno” domina la credibilidad periodística en Argentina
Ante la pregunta abierta “¿Cuál es el periodista en el que más confía?”, la respuesta mayoritaria en casi todos los segmentos demográficos no fue un nombre propio, sino un contundente rechazo: “Ninguno”. El desinterés o la falta de referentes es transversal, pero muestra matices según el género.
Mujeres: el escepticismo es total. “Ninguno” se impone como la opción principal, seguida por Gustavo Silvestre y Rodolfo Barili. Otros nombres mencionados con menor peso incluyen a Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Nelson Castro.
Varones: Aunque “Ninguno” sigue liderando, la figura de Gustavo Silvestre aparece con mayor fuerza relativa, escoltada por Eduardo Feinmann, Jonatan Viale y Víctor Hugo Morales.
El análisis por rangos etarios permite ver cómo se distribuye la confianza a lo largo de las generaciones: Jóvenes (16 a 29 años): Es el sector con mayor desafección. La palabra “Ninguno” ocupa casi todo el espectro visual. Entre los pocos nombres que logran perforar el desinterés aparecen Mauro Szeta, Nelson Castro y Rodolfo Barili.
En Adultos (30 a 49 años): Se mantiene la tendencia del rechazo generalizado. Sin embargo, surgen figuras como Gustavo Silvestre, Antonio Laje, Eduardo Feinmann y, en menor medida, Pedro Rosemblat y Diego Leuco.
En Adultos Mayores (50 a 64 años): Aunque el “Ninguno” sigue siendo el protagonista, la polarización de nombres se vuelve más clara. Gustavo Silvestre, Eduardo Feinmann, Victor Hugo Morales y Rodolfo Barili son los más mencionados.
Seniors (+65 años): Es el único segmento donde la tendencia se revierte parcialmente. Aquí, Gustavo Silvestre logra equiparar y hasta superar levemente la opción “Ninguno”, consolidándose como un referente fuerte en la tercera edad, seguido por Eduardo Feinmann, Nelson Castro y Jorge Lanata.
Los nombres que resisten
A pesar del desierto de credibilidad, un grupo reducido de periodistas logra mantener presencia en todas las categorías. Nombres como Marcelo Longobardi, Roberto Navarro, Alejandro Bercovich, Carlos Pagni, Luis Majul y Santiago Trebucq aparecen de forma recurrente, aunque muchas veces agrupados bajo la categoría de “Otros” por no superar el 1% de las menciones individuales en ciertos sectores.
En un contexto atravesado por la sobreinformación y la “posverdad”, el informe sugiere que la disputa por la credibilidad ya no se da solo entre actores, sino también entre generaciones que consumen, interpretan y creen en realidades distintas.
La gestión de Javier Milei vive su peor momento ante la opinión pública. Un relevamiento nacional de la consultora Delfos, realizado entre el 13 y el 19 de marzo sobre 2.951 casos, indica que la desaprobación a la gestión presidencial alcanzó el 64% —diez puntos más que en febrero— y que la imagen negativa del Gobierno subió al 62%, doce puntos por encima del mes anterior. Es el registro más adverso desde que La Libertad Avanza llegó al poder.
La encuesta, dirigida por el politólogo cordobés Luis Dall’Aglio, no deja lugar para interpretaciones optimistas: el deterioro es simultáneo en todos los indicadores medidos, desde la percepción económica hasta la credibilidad institucional.
Con la economía doméstica en el centro del malestar, la credibilidad estadística en retroceso y una desaprobación que no cede, Milei afronta el tramo más exigente de su mandato justo cuando el calendario electoral empieza a pesar. El desafío ya no es solo político: es recuperar la confianza de una sociedad que, según los datos, dejó de creerle a los números.
Una sociedad entre ajuste e incertidumbre
El núcleo del malestar tiene nombre y apellido: la economía doméstica. El 49% de los hogares relevados no logra cubrir sus gastos mensuales y el 37% declara que llega “con lo justo”. En la práctica, ocho de cada diez argentinos viven en una situación de ajuste permanente o al límite de sus posibilidades.
La percepción sobre la situación económica general acompaña ese panorama. El 40% la califica como mala —una suba de diez puntos respecto de febrero— y el 35% la describe como regular. Solo una minoría mantiene una visión positiva del presente.
El 61% de los encuestados considera que el país está peor que hace un año. Y en el futuro inmediato, el panorama tampoco genera alivio: el 65% no cree que el Gobierno vaya a sostener la reducción de la inflación, uno de los principales argumentos del relato oficialista.
La desconfianza en el INDEC, en alza
Uno de los datos más significativos del informe se refiere a la credibilidad de las estadísticas públicas. El 71% de los encuestados desconfía de los datos difundidos por el INDEC, cuando en febrero ese porcentaje era del 59%. En un mes, la brecha creció doce puntos.
El dato es relevante porque el Gobierno construyó buena parte de su narrativa de éxito sobre los índices oficiales de inflación y actividad. Si siete de cada diez argentinos no creen en esos números, el relato económico pierde uno de sus principales sostenes.
En ese marco, el optimismo sobre el futuro también se desplomó. Solo el 29% cree que Milei logrará mejorar la situación del país, contra el 45% que sostenía esa expectativa en julio de 2025, el punto más alto del mandato.
La imagen presidencial, en rojo
La imagen personal del Presidente muestra 36% de valoración positiva frente a 57% negativa. La intención de voto acompaña esa tendencia: pasó de 43,7% en octubre de 2025 a 34,2% en esta medición, una caída de 9,5 puntos en cinco meses.
La evaluación sectorial de la gestión también resulta adversa en todos los frentes. El 57% reprueba la situación social, el 55% cuestiona la política exterior y el 50% tiene una percepción negativa del rumbo económico.
Dentro del propio ecosistema oficialista, Karina Milei concentra el rechazo más alto de todo el sistema político: 66% de imagen negativa, por encima de Mauricio Macri (58%) y del propio Presidente (57%).
La corrupción, primer problema del país
El reordenamiento de la agenda ciudadana aporta otro elemento de tensión para el Gobierno. La corrupción e impunidad lidera el ranking de preocupaciones con el 19,3%, por delante de los problemas macroeconómicos, que acumulan el 17,1%.
El dato tiene peso político propio. Milei llegó al poder enarbolando la batalla contra la casta y la promesa de un Estado limpio. Que la corrupción encabece las preocupaciones sociales en el tercer año de gestión interpela directamente ese discurso fundacional.
Ballotage con ventaja para Kicillof
El desgaste oficialista no encuentra por ahora un beneficiario claro. En un hipotético escenario de segunda vuelta, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece con 46% de intención de voto frente al 37,5% de Milei. Según el informe, la diferencia refleja más el retroceso del Presidente que la consolidación de una alternativa opositora competitiva.
Kicillof, al igual que el resto de las figuras de la oposición, registra altos niveles de rechazo: 51% de imagen negativa, el mismo porcentaje que Juan Schiaretti. Cristina Fernández de Kirchner y Patricia Bullrich rondan el 55-56% de desaprobación.
El escenario es el de una crisis de representación generalizada: el oficialismo pierde terreno, pero la oposición no logra capitalizar ese espacio. El estudio fue realizado mediante entrevistas directas individuales y con metodología CAWI, con ponderación por sexo, edad y región. El margen de error es de ±2,1% con un nivel de confianza del 95%.
Al margen del relato de “brotes violetas” que el Gobierno de Javier Milei y Luis Caputo pretende instalar en la opinión pública, se multiplican los sondeos cuyos resultados son abrumadoramente unívocos: la plata de los sueldos no alcanza. Con paritarias que desde LLA se mantienen inflexibles en 1 o 2%, ese panorama no cambiará; y, dado que la inflación es superior, la situación se agrava mes a mes. El sondeo conocido en las últimas horas proviene de la consultora Zentrix, que difundió su tradicional Monitor de Opinión Pública con datos a febrero de este año, y el resultado es desolador.
Para resumir los puntos principales, el 56,4% de los hogares consultados —es decir, prácticamente 6 de cada 10 familias que respondieron la encuesta— admitió que utilizó créditos en los últimos seis meses para pagar comida, servicios, alquileres y tarjetas. Dicho de otro modo, tomaron deuda para afrontar alimentos u otros gastos imprescindibles porque sus haberes o ingresos corrientes no alcanzaban.
El estudio de Zentrix consultó un total de 1002 casos en todo el país, todos argentinos mayores de 16 años con acceso a internet, y le asigna al sondeo un margen de error aproximado del 3%. Las preguntas online se presentaron mediante un formulario de Google Forms, con difusión controlada y posterior depuración de duplicados y registros inválidos, y la encuesta se realizó del 7 al 18 de febrero.
En ese reporte del Monitor de Opinión Pública (MOP) se consignó que, al cabo de dos años de gestión de La Libertad Avanza con el tándem Milei-Caputo, casi 6 de cada 10 hogares reconocieron haber contraído deuda para gastos cotidianos en los últimos meses. Y hay un dato aún más grave: 9 de cada 10 consultados tiene dificultades para abonar esa deudacontraída.
“Lejos de estar asociado a decisiones de inversión, el crédito se orientó mayormente a cubrir gastos básicos, en un contexto donde el 83,9% afirmó que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población no logra llegar al día 20 de cada mes“, se explicó según la Agencia Noticias Argentinas.
Haciendo foco en los motivos para acudir al financiamiento, se indicó que la mayoría de los préstamos se destinan a cubrir gastos cotidianos, el pago de tarjetas y la cancelación de otras deudas. “El financiamiento no se orienta a generar ingresos futuros, sino a cubrir necesidades presentes”, se aclaró.
“El fenómeno describe un cambio en la función de la deuda: deja de ser una herramienta financiera y pasa a convertirse en un mecanismo de subsistencia“, advirtieron desde la consultora con respecto a los resultados que exponen la redefinición del mapa del endeudamiento familiar.
Desde Zentrix se indicó que “los datos describen un mecanismo de ajuste a nivel de los hogares que se articula en cuatro etapas”, en referencia a la caída del poder adquisitivo, la dificultad para sostener el consumo mensual, el recurso al endeudamiento para cubrir la brecha y la creciente incapacidad para cumplir con las obligaciones.
El estudio también abordó el desempleo y consignó que, en al menos el 41,9% de los casos, se había sufrido la pérdida de empleo —del encuestado o de alguien cercano—, mientras que un 55,7% afirmó no haber padecido la pérdida del empleo.
Respecto al salario, un amplio 76,1% afirma que su salario no le gana a la inflación, frente a solo un 17,6% que dice superarla según la inflación. En este contexto, un 39,8% sostiene que llega al día 20 del mes, contra un 34,9% que llega a fin de mes y un 21,2% que llega además con posibilidad de ahorrar.
La brecha con el INDEC
El informe también puso en duda las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), dado que un 65,8% de la población consideró que los datos expuestos por el organismo no reflejan la realidad de los gastos diarios.
“No se trata solo de una discusión técnica sobre índices, sino de una brecha cada vez más visible entre el número oficial y la economía vivida en los hogares”, se aclaró desde la consultora en referencia a la falta de confianza ante el impacto de la inflación sobre el salario y los gastos.
Desde la consultora se explicó que “si el salario pierde capacidad de compra y más de la mitad de la población no llega al 20 del mes, la credibilidad del dato se erosiona, no sólo por lo que mide, sino por lo que deja de corregir en la práctica cotidiana”.
En ese marco, un 59,3% aseguró estar muy en desacuerdo/en desacuerdo con la intervención del Poder Ejecutivo en las decisiones del INDEC, frente a solo un 17,9% en acuerdo/muy de acuerdo y un 2,6% que considera que no se está realizando ninguna intervención.
Impacto en la imagen de Javier Milei
El estudio también mostró el impacto del estado económico en la imagen del Gobierno Nacional y, puntualmente, del presidente Javier Milei. En marzo, un 53,3% desaprobó la gestión del libertario, lo que se traduce en un salto de 8,3% en comparación con una medición previa y una caída de la aprobación del 38,5%.
El informe advirtió que se observa una reducción de la “tolerancia social” a medida que el ajuste económico impacta de forma directa en la economía diaria y el bolsillo de los argentinos. De este modo, el aumento de las valoraciones críticas surge en respuesta a la mala situación personal y la compleja evolución del país.