Durante los dos primeros años del gobierno de Javier Milei, la industria manufacturera mostró señales contundentes de crisis que impactaron el empleo, la producción y su peso en el sistema económico. En ese período, el sector perdió 100.000 puestos de trabajo (unos 160 por día), la capacidad ociosa aumentó hasta el 40%, las exportaciones de mayor valor agregado se redujeron un 28% y su participación en la economía argentina descendió del 16,5% al 13,7%, el nivel más bajo en 90 años. Los datos provienen de un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
Entre 2023 y 2025 la industria argentina atravesó una de las caídas más fuertes de su historia reciente. Según la UBA, en 2024 el sector se contrajo un 8,8% en términos reales respecto de 2023, una caída mayor a la registrada durante la pandemia en 2020 (−7,7%) y a la de la crisis financiera internacional de 2009 (−7,3%). “La caída industrial fue 7,5 puntos porcentuales mayor a la de la economía nacional, que se contrajo 1,3%”, precisa el documento. En ese marco, la industria manufacturera resultó la segunda actividad más afectada del año, solo por detrás de la construcción, que retrocedió un 17,5%.
En perspectiva histórica, en 2024 la actividad industrial se situó un 18,5% por debajo del máximo alcanzado en 2011. A pesar de una leve recuperación posterior, el sector permanecía un 8,2% por encima del piso registrado durante la pandemia de 2020, según el informe del Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA).
La dinámica reciente evidencia que la industria manufacturera perdió relevancia dentro del conjunto económico: su participación en el Producto Interno Bruto cayó al 13,7%. “el sector industrial fue el que más perdió participación de todos. Tal nivel de peso industrial se remonta a antes de la Segunda Guerra Mundial, casi 90 años”.
Repunte insuficiente
En el primer semestre de 2025 la industria manufacturera registró un repunte del 6,1% respecto del mismo período del año anterior. Pese a esa mejora, su nivel de actividad seguía siendo 10,2% inferior al observado en la primera mitad de 2023, justo antes de la inflexión negativa que se manifestó en el segundo semestre de ese año. El informe de la UBA advierte que “en un marco de tensiones cambiarias y reservas declinantes, a mediados de 2025 cesó la recuperación industrial que llevaba nueve meses”.
El tercer trimestre de 2025 marcó la vuelta de la dinámica negativa: la actividad industrial se contrajo 2,4% interanual, reanudando la tendencia descendente del bienio 2023-2024. El informe señala que, entre el tercer trimestre de 2023 y el de 2025, la economía argentina creció apenas 1,3% en total. Bajo esa superficie, la industria manufacturera figura entre los sectores más perjudicados, junto con la construcción y la pesca, con una caída de 8 puntos porcentuales en su producto.
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El desempeño industrial contrasta con el de otras ramas, lo que evidencia una economía a dos velocidades con un crecimiento heterogéneo. El documento de la UBA puntualiza que “la actividad de mayor crecimiento fue la intermediación financiera, con un 25%, casi veinte veces el incremento de la economía en su conjunto. Otros sectores que superaron en más de diez veces el promedio nacional fueron la minería, la hotelería y gastronomía, y el agro”.
En cuanto al uso de la capacidad instalada (UCI), 2024-2025 mostró uno de los niveles más bajos del último decenio. El promedio industrial se situó en el 58%, apenas dos puntos por encima de 2020 y uno por debajo de 2019. La evolución fue fluctuante: el UCI cayó al 53% entre diciembre de 2023 y marzo de 2024, subió al 63% en octubre de ese año, descendió nuevamente al 54% en marzo de 2025 y se recuperó hasta el 61% en septiembre de 2025. No obstante, solo en octubre y noviembre de 2025 el índice volvió a ubicarse por debajo del 58%.
La retracción industrial también se reflejó en las exportaciones: las ventas externas de productos primarios avanzaron más que las de mayor valor agregado. El informe destaca que mientras las exportaciones “vinculadas a sectores con ventajas comparativas derivadas de la abundancia de recursos naturales —particularmente las asociadas al complejo agropecuario— muestran un mejor rendimiento, las manufacturas de origen industrial (MOI) registran una retracción sostenida”.
Esa tendencia se manifiesta en la caída de las MOI como proporción del total exportado: pasaron del 35% en 2011 al 28% en 2024, con una pérdida superior a USD 6.000 millones. Las manufacturas de origen agropecuario (MOA), en cambio, mantuvieron una participación relativamente estable, entre el 33% y el 37% en el mismo lapso.
No obstante, el informe subraya que en 2025 se inició cierta reversión de la primarización: hubo recuperación del valor exportado en ambas categorías respecto del año anterior y, hasta octubre, las MOA acumulaban un aumento del 3,3% y las MOI del 6,3%.
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