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  • El banco central suma más de USD 3.200 M en 2026, compró USD 87 M y encadenó 46 jornadas compradoras; reservas cayeron

    El banco central suma más de USD 3.200 M en 2026, compró USD 87 M y encadenó 46 jornadas compradoras; reservas cayeron

    En el marco de la estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantuvo un saldo comprador durante 46 ruedas consecutivas, intensificando sus compras diarias de divisas. En la última jornada incorporó USD 86 millones y, en lo que va del año, el total supera los 3.200 millones de dólares.

    Desde la entrada en vigencia de la cuarta fase del programa monetario, en enero, la entidad acumuló USD 3.206 millones, lo que representa más del 30% de la meta de compras prevista para 2026. Solo en febrero las adquisiciones totalizaron 1.555 millones.

    Para financiar esas compras, el Central inyectó pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización. En paralelo, el Tesoro absorbió parte de esa liquidez con colocaciones de deuda en el mercado local y, en las últimas licitaciones, optó por no aumentar la base monetaria, con el objetivo de contener eventuales presiones inflacionarias.

    Según estimaciones oficiales, la meta de acumulación neta de reservas para 2026 se ubica entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, cifra que dependerá tanto de la demanda de pesos como de la disponibilidad de divisas. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que el ritmo de compras estará condicionado por la demanda de moneda local y el ingreso de dólares al país. Hasta ahora, el ritmo anual de acumulación supera el 32% del objetivo proyectado.

    El organismo estableció un límite diario para las compras de divisas equivalente al 5% de las operaciones del Mercado Libre de Cambios y acordó canales directos con empresas e instituciones para canalizar parte de las transacciones fuera del mercado mayorista, con el fin de suavizar la presión sobre el tipo de cambio.

    Las reservas bajaron

    Las reservas internacionales se redujeron a USD 45.771 millones, con una caída de USD 272 millones respecto del día anterior. El mercado atribuyó esa baja a variaciones en la valuación de monedas y commodities, como el oro, que forman parte de las arcas del Central.

    Al cierre del mes pasado, las reservas habían alcanzado USD 46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio de la actual gestión y el mayor en seis años, cuando el stock llegó a 47.448 millones de dólares. Los pagos de deuda y las variaciones en la valuación de los activos que componen las reservas generan cambios en ese saldo.

    El ritmo de acumulación también se vio afectado por obligaciones del Tesoro, que acudió al Banco Central para comprar divisas destinadas al pago de vencimientos, lo que incidió en el saldo final.

    El flujo de dólares que impulsó este proceso provino sobre todo de la liquidación del sector agroexportador y de emisiones de deuda de empresas privadas y gobiernos provinciales. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las colocaciones de obligaciones negociables y bonos provinciales sumaron 11.000 millones de dólares.

    Dólar a la baja

    Con un volumen superior a USD 400 millones negociados en el Mercado Libre de Cambios (MLC), el tipo de cambio mayorista descendió cuatro pesos y cerró en 1.396 pesos. A su vez, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el límite superior de la banda cambiaria en 1.624,97 pesos, lo que sitúa al tipo de cambio mayorista 16,40% por debajo de ese techo.

    De este modo, el dólar mayorista mantiene un margen de alza de 228,97 pesos antes de que el Central tenga que intervenir para sostener la cotización dentro del rango permitido.

    En el segmento minorista, la cotización de referencia retrocedió cinco pesos en la jornada y quedó en $1.415 para la venta y $1.365 para la compra, según datos del Banco Nación. Los valores cayeron en el mercado formal, mientras los inversores siguieron de cerca el panorama internacional, con especial atención al conflicto en Medio Oriente.

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  • La Argentina gana espacio en el mercado de girasol ante el retroceso de Rusia y Ucrania; cosecha +25% según USDA

    La Argentina gana espacio en el mercado de girasol ante el retroceso de Rusia y Ucrania; cosecha +25% según USDA

    Tras más de dos décadas, la Argentina comienza a recuperar terreno en un mercado que supo liderar. A comienzos de la década de 2000, el país concentraba cerca de la mitad del comercio mundial de aceite de girasol, pero con el avance productivo de Europa del Este ese protagonismo se diluyó. Ahora, una proyección internacional señala que el país volverá a ganar espacio en el tablero global.

    En su último informe mensual, el departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, United States Department of Agriculture) elevó su estimación para la cosecha argentina de girasol a 7 millones de toneladas, lo que implicaría un crecimiento interanual de 25,2%. De confirmarse, sería uno de los mejores registros de las últimas campañas.

    Las previsiones locales también anticipan un buen desempeño. Aunque la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantuvo una evaluación algo más conservadora, de 6,2 millones de toneladas, la entidad señaló que en varias regiones productivas los rindes podrían superar los promedios históricos.

    Este salto productivo coincidió con una modificación en el mapa del comercio internacional. Según el USDA, la Argentina representó el 13,8% de las exportaciones mundiales de aceite de girasol, mientras la participación de Ucrania y Rusia —los dos mayores productores de girasol en el mundo— mostró una baja relativa, hasta 33,2% y 30,3%, respectivamente.

    En términos prácticos, esto significa que la Argentina exportará casi una de cada siete toneladas de aceite de girasol que se comercializan en el mundo. Según consignó el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), en enero las exportaciones del complejo girasol aportaron un total de USD 210,1 millones, un salto interanual del 173,2%.

    De líder global a tercer jugador

    A comienzos de siglo, la Argentina dominaba el negocio mundial del girasol. De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en la campaña 2001/02 el país concentraba cerca del 60% del comercio mundial de aceite de girasol, muy por delante de Ucrania (25%) y Rusia (6%).

    Sin embargo, el escenario cambió en las dos décadas siguientes. Ambos países de Europa del Este expandieron significativamente el área sembrada, incorporaron tecnología agrícola y desarrollaron una potente industria de procesamiento, lo que les permitió ganar competitividad y pasar a dominar el mercado global.

    La reducción de la participación argentina entre 2000 y 2015 responde a varios factores estructurales. El primero fue la expansión y modernización de la agricultura en Ucrania y Rusia, que aumentaron superficie cultivada, adoptaron tecnología más avanzada y mejoraron rendimientos y capacidad de industrialización.

    Durante ese mismo período, la Argentina mantuvo modelos productivos con menor inversión y enfrentó además un esquema de retenciones a las exportaciones que redujo los incentivos para el cultivo. A ello se sumó una incorporación de tecnología más lenta en comparación con el fuerte salto productivo de la región del Mar Negro.

    El país también reorientó su matriz agrícola hacia la soja y el maíz, cultivos que ofrecían mejores paquetes tecnológicos y mayor rentabilidad durante el boom internacional de commodities. Esa transición fue reduciendo de forma sostenida el área destinada al girasol y su participación relativa en el mercado global.

    Por eso, hoy el sector agroindustrial local debate la necesidad de actualizar la Ley de Semillas, en medio de advertencias por el atraso productivo frente a competidores directos. Aunque parte del agro resiste mayores regulaciones, la mayoría de los actores coincide en que una actualización normativa podría ayudar a cerrar la brecha de rendimientos por hectárea respecto de los productores de Europa del Este.

    Hoy, Ucrania y Rusia concentran más del 60% del comercio mundial de aceite de girasol, una participación que convirtió a la región del Mar Negro en el principal centro de producción y exportación del producto.

    Un mercado con oferta ajustada

    A pesar del mayor aporte argentino, el mercado internacional sigue mostrando señales de tensión. El USDA advirtió que la relación entre stocks y consumo mundial de aceite de girasol continúa cayendo y se ubica en torno al 13,5%, un nivel que refleja una oferta relativamente ajustada frente a la demanda.

    En ese contexto, el repunte productivo argentino aparece como un factor relevante para contribuir a equilibrar el mercado, especialmente en un escenario internacional todavía marcado por la volatilidad en la región del Mar Negro.

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  • FMI insiste en reforzar reservas para enfrentar crisis cambiarias y explica su importancia: el caso Argentina

    FMI insiste en reforzar reservas para enfrentar crisis cambiarias y explica su importancia: el caso Argentina

    Una reciente recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la necesidad urgente de acumular reservas internacionales resuena con fuerza en el escenario actual, marcado por la fragmentación geopolítica y los conflictos —como la escalada reciente en Medio Oriente— que incrementan los riesgos para las economías emergentes.

    Aunque el llamado del FMI fue general y no mencionó de forma expresa a la Argentina, el caso argentino resulta particular: el Gobierno incumplió la meta de acumulación de reservas fijada por el organismo multilateral en el marco del acuerdo por 20.000 millones de dólares.

    De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, deslizó que el objetivo debería ser anual en vez de trimestral. “Para mí decir vamos a comprar más o menos dólares en tal fecha sería arrogante, eso incluso lo hablamos con el Fondo. Normalmente, tenemos que poner metas trimestrales, y nosotros le decimos: ‘Podemos poner metas trimestrales, pero lo lógico sería una meta anual, porque yo, realísticamente, no puedo decirles con certeza que puedo comprar más en esta fecha que en esta’. Porque por ahí los exportadores retienen o adelantaron exportaciones y después cancelan, no podés saber. Si podés tener una estimación sobre cuánto vas a comprar”, consignó.

    En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aceleró la compra de divisas desde enero y acumula más de USD 3.000 millones en lo que va del año. Sin embargo, ese monto no se reflejó íntegramente en las reservas de la autoridad monetaria, ya que buena parte se destinó a que el Tesoro cancelara compromisos de deuda en moneda extranjera, y el stock actual se ubica por debajo de los USD 46.000 millones de dólares.

    En ese contexto, el economista jefe del organismo, Pierre-Olivier Gourinchas, publicó un artículo titulado “Reservas adecuadas protegen a las economías frente a shocks y refuerzan su resiliencia”, en el que sostiene que la acumulación de divisas es clave para blindar a los países frente a crisis externas y evitar tensiones cambiarias de gran impacto.

    La fragilidad que caracteriza al entorno global, subraya Gourinchas, exige que los países en desarrollo y los mercados emergentes refuercen su capacidad de resistencia. Por ello, el FMI recomienda fortalecer los colchones de reservas, aun cuando existan resistencias internas y desafíos políticos.

    Desde la perspectiva del prestamista de última instancia, la experiencia histórica muestra que los países con bajos niveles de reservas enfrentan un riesgo elevado de crisis, porque disponen de un margen muy reducido para afrontar episodios de volatilidad o cambios bruscos en los flujos de capitales.

    “La importancia de las reservas va más allá del régimen cambiario adoptado. Los países con tipo de cambio fijo suelen requerir más reservas para respaldar su moneda, pero las reservas también son fundamentales para quienes adoptan regímenes más flexibles. Estas ayudan a contener una volatilidad cambiaria excesiva y los costos macroeconómicos asociados”, apunta el documento.

    En los últimos 25 años, el volumen global de activos de reserva oficial creció de manera sostenida. No obstante, la distribución de esas reservas sigue muy concentrada: un reducido grupo de países acumuló sumas elevadas, a veces superiores a lo necesario para afrontar shocks externos, cuyo desafío entonces es gestionar el exceso. En cambio, muchas economías —especialmente las de bajos ingresos— carecen de colchones suficientes y enfrentan dificultades para acceder a mecanismos de protección.

    El FMI utiliza un indicador de suficiencia de reservas para evaluar la capacidad de los países de soportar shocks severos. Según ese indicador, un nivel mayor de reservas se traduce en mayor resiliencia. Sin embargo, el reporte de Gourinchas advierte que, pese a los beneficios bien documentados —entre ellos, mayor protección ante crisis y menores costos de financiamiento—, no todos los países logran implementar las políticas necesarias para aumentar sus reservas. Las razones suelen vincularse con consideraciones político-económicas, como la presión por obtener resultados inmediatos que conduce a decisiones que ponen en riesgo la estabilidad a largo plazo.

    “A pesar de los beneficios conocidos, como una mayor protección y menores costos de financiamiento, los países con bajos niveles de reservas a veces enfrentan dificultades para implementar las políticas necesarias. Esto obedece a consideraciones político-económicas, como cuando la búsqueda de beneficios políticos de corto plazo lleva a las autoridades a postergar medidas necesarias y agotar las reservas. Los países que lograron superar estos obstáculos y dejaron atrás la inestabilidad fueron los que consiguieron generar consenso en torno a principios macroeconómicos básicos de disciplina fiscal y externa”, reza otro pasaje del análisis.

    Gourinchas define que el proceso para engrosar las arcas de los bancos centrales suele comenzar con superávits fiscales y de cuenta corriente, bases desde las cuales se pueden adquirir reservas de forma sostenida. A medida que la situación macroeconómica se estabiliza, el ingreso neto de capitales privados cobra mayor relevancia.

    No obstante, el análisis de la entidad presidida por Kristalina Georgieva subraya los riesgos de depender en exceso de flujos financieros volátiles y de una flexibilidad cambiaria insuficiente. En muchos casos, los programas de estabilización terminaron de forma abrupta cuando cesaron los flujos de capital, sobre todo en países con tipos de cambio sobrevaluados. El equilibrio del balance de pagos, entonces, depende de la capacidad del país para mantener superávits comerciales que cubran el pago de dividendos e intereses sobre pasivos externos y, al mismo tiempo, permitan acumular o sostener niveles adecuados de reservas.

    El costo de mantener reservas también es objeto de análisis en el artículo de Gourinchas. “Las reservas implican un costo elevado”, señala el economista jefe del FMI, al destacar que, por su naturaleza líquida y segura, estos activos ofrecen retornos mucho más bajos que otras alternativas de inversión. Ese alto costo de oportunidad, definido como “el precio de la autoaseguración”, suele desalentar la acumulación. Además, si la compra de reservas no va acompañada de medidas de esterilización monetaria, puede generarse presión inflacionaria.

    Frente a este panorama, el organismo plantea la necesidad de buscar estrategias que reduzcan el costo global de acumular reservas. Entre las alternativas propone ampliar las opciones de inversión disponibles para los bancos centrales, lo que abarataría la acumulación y fomentaría el refuerzo de colchones. Otra opción es aumentar la oferta de activos de reserva en dólares mediante la inclusión de bonos en dólares a mayor plazo y otros instrumentos en carteras diversificadas, además de los tradicionales bonos del Tesoro de corto plazo. Asimismo, canalizar estas reservas a través de un fondo común podría reducir los costos de transacción y preservar la liquidez.

    Por último, Gourinchas reconoce que muchas economías emergentes han avanzado en esa dirección, equilibrando objetivos de política como el control de la inflación, la estabilidad externa y el crecimiento sostenido, al tiempo que promovieron consenso social en torno a principios básicos de disciplina económica. El FMI considera que esos progresos deben ser respaldados desde el ámbito internacional, facilitando la acumulación sostenible de reservas y fomentando la cooperación entre países para reducir el costo de la autoaseguración.

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  • El Banco Central adquirió más de USD 3.000 millones en 2026 y alcanzó el 30% de la meta anual de compra de dólares

    El Banco Central adquirió más de USD 3.000 millones en 2026 y alcanzó el 30% de la meta anual de compra de dólares

    El Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló 43 jornadas consecutivas con saldo favorable en el mercado cambiario, reforzando su posición mediante compras sostenidas. Este viernes, la entidad intensificó la intervención y compró USD 40 millones, con lo que el acumulado anual superó los 3.000 millones de dólares.

    Desde que en enero empezó la cuarta etapa del programa monetario, el BCRA incorporó 3.003 millones de dólares, cifra que ya representa más del 30% de la meta de compras de divisas fijada para 2026. En febrero, las adquisiciones sumaron 1.555 millones de dólares.

    Para llevar a cabo esas operaciones, el Central amplió la base monetaria mediante emisión directa de pesos, sin esterilización previa. Luego, el Tesoro absorbió parte del excedente mediante emisiones de deuda en el mercado local y, en las últimas licitaciones, decidió mantener estable la circulación monetaria para evitar presiones sobre los precios.

    Las estimaciones oficiales proyectan que, durante 2026, la compra neta de divisas se ubicará entre 10.000 millones y 17.000 millones de dólares, según la demanda de pesos y la oferta de moneda extranjera. El titular del BCRA, Santiago Bausili, señaló que el ritmo de acumulación de reservas dependerá de la demanda de pesos y del ingreso de divisas. Por ahora, el objetivo anual ya fue superado en un cuarto.

    El BCRA fijó un tope diario para la compra de divisas equivalente al 5% de las operaciones en el Mercado Libre de Cambios, y habilitó acuerdos directos con empresas e instituciones para operaciones fuera del mercado mayorista, con el objetivo de reducir la presión sobre el tipo de cambio.

    Al cierre del quinto día hábil de marzo, las reservas internacionales alcanzaron USD 46.004 millones, con una suba diaria de 179 millones de dólares. Ese incremento respondió, entre otros factores, al alza de la cotización del oro: la onza superó los 5.100 dólares.

    A comienzos de semana, el Central desembolsó USD 1.004 millones por el pago de Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), un instrumento destinado a cancelar deudas comerciales externas mediante títulos en dólares bajo legislación argentina.

    Hacia fines del mes previo, las reservas del Central llegaron a los USD 46.905 millones, el registro más alto desde el inicio del mandato de Javier Milei y el mayor en seis años, cuando el stock era de 47.448 millones de dólares. No obstante, el pago de deuda y las variaciones en los precios del oro y de las monedas que componen las reservas afectaron el nivel total.

    La acumulación de reservas estuvo también condicionada por los pagos de deuda externa del Tesoro, que recurrió al BCRA para adquirir dólares destinados a cumplir obligaciones, lo que incidió en el saldo neto.

    La entrada de divisas que permitió al Central realizar estas compras provino mayormente de liquidaciones de exportaciones del sector agroindustrial y de emisiones de deuda de empresas y provincias. Desde las legislativas de octubre de 2025, el volumen emitido en obligaciones negociables y bonos provinciales alcanzó los 11.000 millones de dólares.

    El dólar subió por segunda semana

    El dólar registró su segunda semana consecutiva en alza y alcanzó el valor más alto de los últimos treinta días, en un contexto marcado por la volatilidad financiera internacional y con un tipo de cambio oficial que, pese a una inflación mensual cercana al 3 por ciento, continúa por debajo del cierre del año anterior.

    Con un volumen negociado de USD 425,3 millones en el segmento mayorista, la divisa subió nueve pesos (0,6%) y cerró este viernes a $1.416, el nivel más alto desde el 9 de febrero. En la primera semana de marzo, el dólar mayorista acumuló un alza de 19 pesos (1,4%). No obstante, en lo que va de 2026 todavía registra una caída de 39 pesos, equivalente al 2,7 por ciento.

    El Banco Central fijó el tope superior de la banda cambiaria en $1.617,50, lo que deja al tipo de cambio oficial 201,50 pesos (14,2%) por debajo de ese máximo permitido.

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  • El Banco Central aceleró compras: tomó USD124M pero reservas perforaron USD46.000M al caer casi USD400M

    El Banco Central aceleró compras: tomó USD124M pero reservas perforaron USD46.000M al caer casi USD400M

    El Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcanzó 42 ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado cambiario, efectuando compras en bloque y reforzando su posición. Este jueves la entidad aceleró las adquisiciones al incorporar USD 124 millones, la cifra más elevada desde mediados de febrero, con lo que el acumulado del año supera los 2.900 millones de dólares.

    Desde el inicio de la fase 4 del programa monetario en enero, el BCRA acumuló 2.963 millones de dólares, lo que equivale a más del 29% de la meta anual de compra de divisas. Cabe recordar que en febrero las adquisiciones sumaron 1.555 millones de dólares.

    Para financiar esas compras, la autoridad monetaria expandió la base mediante emisión de pesos sin esterilización. Posteriormente, el Tesoro absorbió parte del excedente con colocaciones de deuda en el mercado local y, en licitaciones recientes, decidió no aumentar de manera significativa la circulación monetaria para evitar presiones sobre la inflación.

    Proyecciones oficiales estiman que, en 2026, la compra neta de divisas podría ubicarse entre 10.000 millones y 17.000 millones de dólares, según la demanda de pesos y la disponibilidad de moneda extranjera. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que el ritmo de acumulación de reservas dependerá de la demanda de pesos y del ingreso de divisas al sistema. Actualmente, la institución ya superó un cuarto del objetivo anual.

    El BCRA estableció un tope diario para las compras de divisas equivalente al 5% de las operaciones en el Mercado Libre de Cambios y autorizó acuerdos directos con empresas e instituciones para comprar dólares fuera del mercado mayorista, con el objetivo de aliviar la presión sobre el tipo de cambio.

    Al cierre del segundo día hábil de marzo, las reservas internacionales sumaron USD 45.825 millones, reflejando una contracción diaria de 383 millones de dólares. Desde el Central explicaron que la baja respondió a una caída de cotizaciones por USD 200 millones y al pago de compromisos por alrededor de 30 millones de dólares.

    A comienzos de la semana, la entidad efectivizó un pago de USD 1.004 millones correspondiente a los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), instrumento pensado para que empresas cancelen deudas comerciales externas con títulos en dólares bajo legislación local.

    A fines del mes pasado, las reservas del Central llegaron a tocar los USD 46.905 millones, el nivel más alto desde el comienzo de la gestión de Javier Milei y el mayor en seis años, cuando el stock era de 47.448 millones de dólares. No obstante, el pago de deuda y la variación en las cotizaciones del oro y de la canasta de monedas que integran el patrimonio del BCRA afectaron ese nivel.

    Al mismo tiempo, el ritmo de acumulación de reservas se vio condicionado por los pagos de deuda externa realizados por el Tesoro, que compró dólares al BCRA para cumplir con sus obligaciones, lo que impactó en el saldo neto de reservas.

    La disponibilidad de divisas que permitió al Central realizar estas compras provino principalmente de la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y de la colocación de deuda por parte de empresas y provincias. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, el total emitido en obligaciones negociables y bonos provinciales alcanzó los 11.000 millones de dólares.

    El dólar subió

    Con un volumen acotado de operaciones en el mercado de contado, que llegó a los USD 353,9 millones, el dólar mayorista subió 6,50 pesos (0,5%) y cerró en 1.407 pesos. Desde el inicio de marzo, el tipo de cambio oficial al por mayor aumentó diez pesos.

    En paralelo, el Banco Central fijó el tope de las bandas cambiarias en $1.616,01, por lo que la cotización mayorista quedó 209,01 pesos por debajo de ese límite, una brecha del 14,9 por ciento.

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