El avance de las billeteras virtuales en Argentina transformó los hábitos financieros de millones de personas. Ese crecimiento, junto con los problemas financieros y económicos que cuadriplicaron la mora en el último año, dio lugar a creencias erradas sobre el funcionamiento de las obligaciones con estas plataformas, en un contexto de morosidad creciente y tasas elevadas.
- Eliminar la app o dar de baja la cuenta no cancela la deuda
Una de las creencias más difundidas sostiene que eliminar la aplicación o cerrar la cuenta de una billetera digital basta para zafar de cualquier deuda pendiente. Este mito se viralizó en redes sociales y foros, donde algunos usuarios relatan experiencias de “desaparecer” borrando la app. Sin embargo, esa práctica no modifica la obligación financiera. Al solicitar un préstamo o utilizar saldo de una billetera, la persona firma un contrato digital con validez legal. La deuda queda registrada en los sistemas de la empresa y en la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), independientemente de si la aplicación está instalada en el dispositivo. Desinstalar la app sólo elimina el acceso al software; la obligación persiste.
Intentar dar de baja la cuenta tampoco anula la deuda. Las empresas suelen impedir la baja de usuarios con cuotas impagas o saldos negativos. Incluso si se logra cerrar la cuenta, la obligación de pago continúa vigente porque el contrato ya fue ejecutado.
- Ocultarse o evitar el contacto no resuelve la deuda
Otra conducta perjudicial consiste en evitar cualquier tipo de contacto cuando la deuda entra en mora. Algunos usuarios optan por ignorar llamados, mensajes y notificaciones de la billetera o de las firmas de cobranza tercerizadas. La estrategia de “hacerse el desaparecido” no sólo no resuelve el problema, sino que lo empeora. Las empresas siguen acumulando intereses moratorios y punitorios sobre el monto adeudado, reportan la situación en la Central de Deudores del BCRA y pueden iniciar acciones legales. Los datos personales, como teléfono, correo electrónico y domicilio, quedan registrados en los sistemas, por lo que el contacto puede persistir incluso sin la app instalada.
El deterioro del historial crediticio es otro efecto directo de la morosidad prolongada. A medida que se acumulan los días de atraso, la persona pasa a categorías de mayor riesgo y se le cierran las puertas para acceder a nuevos créditos en el sistema financiero, tanto bancario como no bancario.
- Intentar abrir una nueva cuenta para “empezar de cero” no funciona
La idea de crear una nueva cuenta en la misma billetera digital con otro número de teléfono para eludir una deuda anterior circula como una “salida” en algunos foros y redes. En la práctica, esa estrategia resulta inviable. Las billeteras digitales exigen la validación de identidad mediante DNI y, en ocasiones, datos biométricos, por lo que no es posible abrir otra cuenta a nombre de la misma persona. Incluso si alguien logra sortear los controles iniciales, la deuda previa permanece asociada al CUIL/CUIT en la Central de Deudores del BCRA, lo que impide cualquier intento de reinvención dentro del sistema financiero formal.
- Mudarse al exterior no borra las deudas en Argentina
También circula la creencia de que emigrar borra las obligaciones financieras pendientes en el país. La deuda sigue existiendo y permanece registrada en la Central de Deudores del BCRA y en bases como Veraz. Si la persona regresa a la Argentina, la deuda sigue vigente y acumula intereses. Además, la situación crediticia puede generar trabas para operar con el sistema financiero desde el exterior, ya que las entidades suelen consultar el historial local. Mudarse sólo posterga el problema, pero no lo elimina.
- No analizar el costo financiero total al pedir un préstamo
El crecimiento de los créditos en billeteras virtuales llevó a que muchos usuarios soliciten préstamos sin evaluar el Costo Financiero Total (CFT). Un error frecuente es fijarse únicamente en la tasa de interés, sin considerar comisiones, impuestos y otros cargos incluidos en el CFT. Dos préstamos con igual tasa pueden tener costos finales muy distintos si varían los cargos adicionales. Las tasas nominales anuales promedian el 115%-120%, con CFT que en muchos casos supera el 200% anual y puede acercarse al 300%. No analizar el costo total puede llevar a sobreendeudamiento y dificultades para afrontar los pagos.
Los simuladores de préstamos que ofrecen muchas apps permiten comparar montos, plazos, cuotas y el costo final, y resultan una herramienta útil para decidir si el crédito es conveniente.
- Solicitar más dinero del necesario incrementa el costo de la deuda
Pedir un monto superior al estrictamente necesario incrementa el costo de los intereses. Cada peso extra solicitado se traduce en intereses adicionales, lo que impacta en el valor final de la deuda. Especialistas recomiendan calcular con precisión el monto a pedir y no dejarse tentar por sumas mayores si no existe una necesidad real. El endeudamiento innecesario puede derivar en dificultades para cumplir con las cuotas y agravar la situación financiera del usuario.
Los plazos también influyen en el costo: más cuotas implican pagos mensuales más bajos, pero un costo total mayor; menos cuotas aceleran la cancelación, aunque elevan el valor de cada pago.
Temas Relacionados
Billeteras digitalesDeudasAppsMitosÚltimas Noticias









