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  • Bonistas en default demandan acciones del banco provincial y un parque eólico en ofensiva judicial contra La Rioja

    Bonistas en default demandan acciones del banco provincial y un parque eólico en ofensiva judicial contra La Rioja

    Acreedores externos pidieron ante tribunales de Estados Unidos la transferencia de la titularidad de activos comerciales de La Rioja. La demanda apunta a compensar impagos de títulos públicos mediante la ejecución de participaciones estatales en el sector financiero y en la generación de energía renovable.

    Un grupo de fondos de inversión, que detenta una porción de la deuda riojana, inició una acción legal en Estados Unidos para intentar obtener el control de las acciones del banco público provincial y de un complejo de energía renovable. La presentación se realizó en Massachusetts y apuntó directamente al capital social de Banco Rioja y del Parque Eólico Arauco (PEA). Los demandantes sostienen que esos activos son bienes comerciales y, por tanto, pueden ser embargados para satisfacer sentencias previas impagas por la administración provincial.

    El abogado Dennis Hranitzky representó a este grupo de bonistas, que integró el Comité Ad Hoc de Bonistas de La Rioja. El colectivo controló alrededor del 8,5% de los títulos conocidos como “Bonos Verdes”, con vencimiento original en 2028. La provincia declaró el default sobre esos compromisos en febrero de 2024, cuando dejó de pagar una cuota de capital por 16 millones de dólares. Desde entonces, el distrito acumuló otros cuatro incumplimientos en los pagos semestrales de intereses y capital.

    La elección de la justicia de Massachusetts obedeció a una estrategia legal concreta. Los abogados de los acreedores invocaron una cláusula de la normativa de ese estado denominada reach and apply, que les permitió acelerar el cobro mediante la afectación de activos pertenecientes al deudor. Aunque los fallos originales contra la provincia fueron dictados en tribunales de Nueva York, la inscripción de esas sentencias en Massachusetts buscó habilitar la ejecución sobre las acciones de las empresas mencionadas.

    En su presentación, los bonistas sostuvieron que la provincia disponía de recursos suficientes para evitar el cese de pagos. El escrito remarcó que la mayor parte de los fondos obtenidos con la emisión de los Bonos Verdes en 2017 se destinó a la construcción de los parques eólicos a través de PEA. Además, recordaron que, antes del default, la provincia vendió una de sus plantas de energía a Pampa Energía por 171 millones de dólares y afirmaron que ningún porcentaje de ese ingreso se aplicó al cumplimiento de las obligaciones con los tenedores de bonos.

    La situación fiscal de la jurisdicción mostró signos de deterioro en los últimos períodos informados. Según datos oficiales correspondientes al tercer trimestre de 2025, las cuentas públicas riojanas registraron un déficit financiero equivalente al 0,4% de sus ingresos totales, en contraste con el superávit del 10,7% registrado el año anterior. Ese desequilibrio se produjo aun sin que la administración pagara los intereses de la deuda en moneda extranjera.

    El analista Sebastián Maril, de LATAM Advisors, evaluó la evolución del conflicto y los montos en disputa. Al respecto, Maril explicó: “Los fondos acreedores de deuda en default de la Provincia de La Rioja, presentan una demanda con el objetivo de tomar posesión del Banco de La Rioja y del Parque Eólico Arauco. Los fondos son beneficiarios de un fallo que originalmente fue por USD 16 millones que, tras varios defaults, hoy se eleva a USD 75 millones”. Esa diferencia se debe a la acumulación de intereses diarios y a los nuevos vencimientos impagos desde el inicio del proceso judicial.

    El origen de la deuda se remontó a 2017. En febrero de ese año la gestión provincial colocó títulos por 200 millones de dólares y, en agosto, realizó una ampliación por otros 100 millones. La tasa inicial se fijó en 9,75% anual. Posteriormente, en 2021, el instrumento fue reestructurado tras el canje de la deuda soberana, con un cupón que bajó al 3,5% y un cronograma de aumentos escalonados que preveía alcanzar 8,5% anual en 2028.

    Frente a la nueva embestida en tribunales estadounidenses, el gobierno de Ricardo Quintela sostuvo que la disputa se resolvería únicamente por la vía judicial a través de sus representantes legales. Fuentes de la gobernación indicaron que la provincia siguió buscando una instancia de negociación con los bonistas para reestructurar la deuda. Sobre una eventual venta de las acciones de las empresas públicas, las autoridades aclararon que no existió ninguna operatoria concreta, pese a versiones en medios locales sobre la necesidad de obtener liquidez.

    El comunicado de los bonistas incluyó una advertencia para eventuales compradores de activos riojanos: cualquier adquirente potencial de las acciones de Banco Rioja o del Parque Eólico Arauco debe tener en cuenta la existencia de esta moción judicial. Los acreedores sostuvieron que la provincia permaneció en default mientras provincias vecinas cerraron proyectos de inversión extranjera directa y mantuvieron al día sus perfiles de deuda.

    La justicia de Nueva York ya dictó fallos favorables a los demandantes el 11 de septiembre de 2024 y el 7 de julio de 2025, reconociendo la validez de los reclamos por pagos omitidos. Al no registrarse movimientos voluntarios de pago por parte del distrito emisor, el grupo representado por el estudio Quinn, Emanuel Urquhart and Sullivan, LLP presentó el pedido de embargo y entrega de acciones. Los demandantes insistieron en que Banco Rioja y Parque Eólico Arauco operan como entidades comerciales y no gozan de inmunidad frente a este tipo de ejecuciones.

    La crisis fiscal llevó a la provincia a adoptar medidas excepcionales durante 2024, entre ellas la emisión de una cuasimoneda denominada “Chachos”. Ese contexto de restricciones condicionó la relación con los mercados internacionales. Mientras tanto, los bonistas ratificaron su intención de agotar todos los recursos judiciales disponibles para recuperar el valor de sus créditos. La presentación en Massachusetts constituyó un nuevo paso en la estrategia de los fondos para presionar el cobro de la sentencia neoyorquina mediante la incautación de empresas vinculadas al desarrollo económico y financiero de la provincia.

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  • Presupuesto y crédito: más de la mitad de las familias no llega al 20 y 9 de cada 10 tiene dificultades para pagar deudas

    Presupuesto y crédito: más de la mitad de las familias no llega al 20 y 9 de cada 10 tiene dificultades para pagar deudas

    La morosidad crediticia de las familias, que se cuadruplicó en el último año y que en enero alcanzó el 10,6%, según datos del Banco Central (BCRA), se habría agravado entre febrero y marzo.

    Según una encuesta privada correspondiente a ese último mes, el 56,4% de los hogares se endeuda y más de la mitad no llega al día 20 del mes.

    La situación queda en evidencia en el reciente Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix: el 26,2% de los hogares que se endeuda lo hace para cubrir gastos cotidianos, el 19,9% para poder pagar tarjetas de crédito y un 18,9% para cubrir otras deudas; el 6,6% para pagar servicios, el 5,2% para gastos de alquiler o vivienda y el 3,9% para afrontar gastos de salud. Es decir, la propia dinámica de la deuda y los rubros básicos explican más del 80% de las razones del endeudamiento, que así adquiere una dinámica propia.

    El crédito como salvavida

    “De esta manera, se reconfigura el mapa del endeudamiento familiar: de herramienta financiera a mecanismo de subsistencia”, dice el informe, para describir el escenario en que crece la desaprobación del Gobierno nacional.

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    El endeudamiento aparece como respuesta al deterioro de los ingresos. El 56,4% de los encuestados tomó crédito en los últimos seis meses y, al interior de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya tiene dificultades para pagarlo. El 83,9% de los encuestados afirmó que su salario corre detrás de la inflación.

    La tendencia a endeudarse no es un hecho aislado sino que -señala Zentrix- “se inserta en una percepción social más amplia de fragilidad”. Más del 53% de la población se representa como clase baja “no sólo como una definición identitaria, sino como la expresión de una experiencia económica concreta, que también se refleja en la evaluación del contexto general: cerca de 6 de cada 10 consideran que la situación del país es mala o muy mala”.

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    De este modo, las decisiones económicas se reorganizan bajo una lógica defensiva: ya no se trata de mejorar la posición económica sino de sostener niveles mínimos de consumo.

    Deterioro salarial

    La deuda deja de ser algo excepcional y se vuelve un recurso recurrente para compensar la pérdida de poder adquisitivo, aportar lo que falta, al costo de acumular dificultades para pagarla.

    Según el Monitor, los problemas de repago (que están detrás del aumento de morosidad que precisan los datos del BCRA) ya no son un dato pasajero o puntual, sino que reflejan el endeudamiento como sustituto del ingreso.

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    “Los datos describen un mecanismo de ajuste a nivel de los hogares que se articula en cuatro etapas: caída del poder adquisitivo; dificultad para sostener el consumo mensual; recurso al endeudamiento para cubrir esa brecha, y creciente incapacidad para cumplir con esas obligaciones”, dice un pasaje del informe, que describe a la situación no como un circuito marginal, sino uno mayoritario y temporariamente equilibrador. “El resultado no es sólo financiero, sino también social: una economía donde la vulnerabilidad deja de ser una condición transitoria y comienza a estructurar las decisiones cotidianas de una parte significativa de la población”.

    La brecha entre situación y los datos

    La misma encuesta refleja una creciente desconfianza o dudas sobre la calidad de los datos oficiales para reflejar la evolución de la economía. Según la encuesta, en marzo, el 65,8% de la población consideró que el dato de inflación publicado por el Indec no reflejó bien la inflación que los encuestados perciben en su vida diaria.

    “No se trata sólo de una discusión técnica sobre índices, sino de una brecha cada vez más visible entre el número oficial y la economía vivida en los hogares”, De hecho, explica el informe, ”cuando el 83,9% afirma que su salario no le gana a la inflación, la percepción social tiende a contrastar de manera directa el dato oficial con el resultado concreto en su bolsillo”.

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    La encuesta de Zentrix muestra que solo 28,7% de los encuestados consideró su situación económica personal como “buena” o “muy buena” (en enero la suma daba 39%), un 31,8% la consideró “regular” y 40,1% la describió como “mala” o “muy mala” (contra 31% que elegía alguna de esas opciones en enero)

    El trabajo muestra también un claro deterioro político de la imagen del gobierno: solo 28,5% de los encuestados “aprueba” su gestión, contra 53,3% que la “desaprueba”. En cuanto a la imagen del presidente Javier Milei, las opiniones positivas cayeron de 47% en enero a 40,3% en marzo, en tanto la imagen negativa creció en el mismo período de 46 a 51 por ciento.

    El Monitor abarcó en marzo “1.198 casos válidos con cobertura nacional” y un margen de error teórico del ±2,83 por ciento.

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  • Ranking de riesgo país: qué lugar ocupa Argentina tras la suba a 634 puntos y cuánto la separa del 1° según JP Morgan

    Ranking de riesgo país: qué lugar ocupa Argentina tras la suba a 634 puntos y cuánto la separa del 1° según JP Morgan

    La volatilidad global, provocada por el conflicto en Medio Oriente, afectó a los bonos soberanos argentinos y, en consecuencia, el riesgo país subió 56 unidades en la semana hasta los 634 puntos básicos, el nivel más alto en lo que va de 2026 y desde comienzos de diciembre del año pasado. Si bien se redujo de manera significativa desde las elecciones legislativas de medio término, Argentina continúa lejos de los niveles más bajos de la región.

    El riesgo país es un indicador elaborado por JP Morgan que los mercados internacionales siguen de cerca para evaluar la posibilidad de que un país no cumpla con el pago de su deuda. La medición se realiza a partir de la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de esa nación y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo.

    Cuando ese diferencial es elevado, refleja una mayor percepción de inestabilidad y mayores dificultades para acceder a financiamiento en condiciones competitivas. Un nivel alto de riesgo país obliga a ofrecer tasas de interés más elevadas para atraer inversores, lo que incrementa el costo de la deuda y complica la sostenibilidad de las cuentas fiscales.

    A fines de enero, la variable cedió a 481 puntos básicos, el menor nivel en casi ocho años, por una mejora en la cotización de los bonos soberanos argentinos. Sin embargo, con el correr de las semanas transitó un sendero alcista que se vio potenciado por el shock externo de la guerra en Irán.

    Ranking regional de riesgo país

    Según los últimos datos disponibles para América Latina, Argentina figura entre los países con niveles más altos de la región. En efecto, los 634 puntos básicos se ubican muy por encima del promedio regional, que se sitúa en 304 unidades.

    1. Uruguay: 86
    2. Chile: 97
    3. Paraguay: 126
    4. Jamaica: 139
    5. Perú: 142
    6. Panamá: 148
    7. Costa Rica: 156
    8. Brasil: 201
    9. Trinidad y Tobago: 204
    10. República Dominicana: 209
    11. Honduras: 215
    12. México: 236
    13. Colombia: 274
    14. Barbados: 299
    15. El Salvador: 368
    16. Ecuador: 490
    17. Bolivia: 517
    18. Argentina: 634
    19. Belice: 1207

    Uruguay presenta el riesgo país más bajo del continente, con 86 puntos. Le siguen Chile (97 puntos) y Paraguay (126 puntos), consolidándose como las economías más estables en términos de percepción de riesgo para los inversores. Jamaica y Perú completan los primeros cinco puestos del ranking, con 139 y 142 puntos, respectivamente.

    En el extremo opuesto, Belice registra el riesgo país más elevado, con 1207 puntos básicos, mientras que Argentina ocupa el segundo lugar entre los niveles más altos de la región. Detrás se ubican Bolivia (517 puntos) y Ecuador (490 puntos), países que también muestran dificultades en sus indicadores de deuda soberana.

    El caso argentino se destaca por estar muy por encima del promedio latinoamericano y por la distancia respecto a otras economías relevantes de la región, como Brasil (201 puntos), México (236 puntos) y Colombia (274 puntos). Incluso naciones insulares como Barbados (299 puntos) mantienen un nivel de riesgo país inferior al de Argentina, que se ubica a 548 enteros del vecino uruguayo.

    Un análisis del comportamiento del riesgo país desde las elecciones legislativas revela una disminución superior a 600 puntos. Desde la asunción de Javier Milei como presidente, el indicador confeccionado por JP Morgan retrocedió cerca de 1.400 unidades. Considerando noviembre de 2023, mes en que Milei ganó las elecciones, la caída acumulada ronda los 1.900 puntos.

    Los motivos de la suba del riesgo país

    Con la guerra en Irán como telón de fondo, los índices bursátiles registran descensos, mientras que los precios del petróleo aumentan. Este comportamiento refleja expectativas de un escenario económico más adverso, con señales de desaceleración de la actividad y una inflación que continúa elevada y sin perspectivas claras de moderación.

    “El conflicto en Medio Oriente explica parte del movimiento. Los spreads emergentes rebotaron desde mínimos y la tasa del Treasury a 10 años subió cerca de 30 bps en pocas ruedas. En ese contexto, Argentina, que había perforado los 500 bps hace solo 3 meses, corrigió con mayor magnitud. La beta juega en contra: cuando el mundo ajusta, los activos locales amplifican la tendencia. Y cada día que las tensiones no cesan, la percepción de riesgo global se incrementa”, remarcó un informe de GMA Capital.

    Sin embargo, el reporte identificó que existen “factores propios” que limitan la compresión de la variable financiera: “A estos umbrales de tasa (por encima del 10% anual en dólares), la deuda enfrenta un problema de dinámica: quedan vencimientos por aproximadamente USD 30.000 millones con privados y FMI hacia 2027. Sin acceso claro al mercado, cada baja en rendimientos aumenta el incentivo a emitir. Es decir, el riesgo de sobreoferta (y aumento de tasas en el futuro) condiciona hoy mismo la decisión de tener bonos argentinos en cartera”.

    Al mismo tiempo, un reporte de la consultora 1816 deslizó que la compra de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) debería extenderse en el tiempo para convencer al mercado de la acumulación de reservas. Hasta el momento, la autoridad monetaria se hizo de USD 3.786 millones en lo que va del año, pero su stock de moneda extranjera todavía sigue por debajo de los 44.000 millones debido al pago de compromisos financieros del Tesoro y a las oscilaciones de las cotizaciones de activos que conforman el activo del BCRA.

    “Quizás los inversores necesitan ver más meses de compras sostenidas del Central en el MLC, para confiar que el Gobierno realmente está convencido de la importancia de acumular reservas tras los comentarios de Milei al respecto de la semana pasada”, concluyeron los consultores.

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  • Argentina alcanzó un principio de acuerdo con Attestor y Bainbridge; pedidos a Preska quedan en suspenso

    Argentina alcanzó un principio de acuerdo con Attestor y Bainbridge; pedidos a Preska quedan en suspenso

    La Argentina llegó a un principio de acuerdo con los fondos litigantes Attestor Master Value y Bainbridge Fund, los últimos acreedores que mantenían demandas activas contra el país por el default de 2001. Así lo comunicaron ambas partes a la jueza Loretta Preska, del Distrito Sur de Nueva York, según confirmaron a Infobae fuentes con conocimiento directo del asunto. El entendimiento incluye a los demandantes con sentencias firmes a su favor, que mantenían reclamos por sumas millonarias y buscaban embargos sobre activos nacionales.

    El estudio jurídico que representa al Estado argentino presentó un escrito ante el juzgado de Preska para informar que las partes “han alcanzado un acuerdo de principio para resolver esta acción”.

    En el documento se solicita la suspensión del proceso y se detalla: “A la luz de este avance, las partes solicitan respetuosamente que el tribunal suspenda este proceso, incluyendo dejar en suspenso la moción presentada por Bainbridge el 17 de octubre de 2025, mediante la cual solicita la entrega de la participación de la República en el Banco de la Nación Argentina y Aerolíneas Argentinas hasta que se finalice el acuerdo de conciliación”, señala el documento y concluye que las partes anunciarán oportunamente al tribunal sobre el “estado del acuerdo y cualquier necesidad de continuar con el proceso”.

    La notificación dirigida a la magistrada norteamericana, que además instruye el juicio por la expropiación de YPF, confirma el acuerdo aunque no detalla sus términos. A partir de este avance, las partes pidieron la suspensión del litigio en curso, incluyendo dejar en suspenso la petición de Bainbridge del 17 de octubre de 2025, mediante la cual reclamaba la entrega de la participación del país en el Banco Nación y Aerolíneas Argentinas mientras se concreta la conciliación.

    El abogado Dennis Hranitzky, representante de ambos fondos, confirmó el entendimiento alcanzado: “Tras muchos años de litigio, nuestros clientes han llegado a un principio de acuerdo con la República Argentina para resolver las reclamaciones de deuda pendientes. Las partes han acordado suspender los procedimientos pendientes mientras se avanza hacia el cierre del acuerdo. Nuestros clientes mantienen su compromiso de lograr una resolución justa y definitiva en este asunto”.

    Hranitzky es un viejo conocido para la Argentina: participó en otro litigio contra el país al representar al fondo NML-Elliott Capital Management y logró que se confiscara la Fragata Libertad en Ghana en 2012.

    Bainbridge Fund es uno de los acreedores que no aceptaron la reestructuración de la deuda en default y que, hasta ahora, mantenían una disputa judicial con el Estado argentino desde 2016. La Justicia norteamericana ya había fallado a su favor, reconociéndole una suma de USD 95 millones más intereses.

    Por su parte, Attestor Master Value, un fondo con sede en las Islas Caimán, mantiene un litigio con la Argentina desde 2014 para el cobro de la deuda argentina que adquirió luego de su fundación en 2012.

    En concreto, las mencionadas firmas, según explicó en su cuenta de X el experto Sebastián Maril, de Latam Advisos, “llegaron a un acuerdo entre ellos para dividirse de manera no detallada, el colateral de los Bonos Brady embargados a la República Argentina que estaban depositados en la Reserva Federal”.

    Además, la presentación ante el tribunal de Preska no aborda la moción sobre el traspaso de las acciones de YPF, solicitada previamente por el “fondo buitre”. Este acuerdo representa la resolución de los litigios más antiguos vinculados al default argentino y despeja el camino para cerrar uno de los últimos frentes judiciales abiertos en el exterior.

    A mediados de 2025, el mismo día en que resolvió la transferencia del 51% de las acciones de YPF a los beneficiarios del juicio por la expropiación, la jueza Preska dispuso la entrega de los activos accionarios de la petrolera a Bainbridge Fund.

    Durante 2024, Bainbridge había solicitado a la magistrada que la Argentina informe sobre el paradero y uso de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) depositadas en Europa, además de requerir detalles respecto a las acciones de YPF en poder del Estado.

    Asimismo, Preska había autorizado al beneficiario de su fallo a percibir parte de la deuda derivada de la sentencia favorable mediante la transferencia del paquete accionario de la petrolera. Esa decisión se tomó el mismo día en que Burford Capital, el fondo que adquirió los derechos del litigio por la expropiación de la firma energética en 2012, fue autorizado a recibir el 51% del capital accionario, algo que finalmente no se materializó.

    Los litigios con los acreedores que rechazaron las reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010 se resolvieron en su mayoría en 2016, tras el fallo del juez Thomas Griesa y la asunción de Mauricio Macri a la presidencia. En los primeros meses de ese año, el gobierno argentino logró acuerdos con la mayor parte de los fondos que tenían juicios abiertos o sentencias favorables, cerrando así uno de los capítulos más prolongados del default declarado en 2001. No obstante, algunos reclamos menores continuaron en los años siguientes.

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  • Caputo acelera la búsqueda de dólares para pago clave: faltan USD 1.800 millones y evalúa opciones

    Caputo acelera la búsqueda de dólares para pago clave: faltan USD 1.800 millones y evalúa opciones

    El ministro de Economía, Luis Caputo, busca reunir USD 4.200 millones antes de julio para afrontar vencimientos de deuda en moneda extranjera. La semana pasada, su equipo lanzó un nuevo bono en dólares que se licitará cada 15 días. Incluso si logra captar los USD 2.000 millones previstos en el mejor escenario, Economía necesitará otra fuente de financiamiento para cubrir el resto de los compromisos, ya que, hasta ahora, el Tesoro cuenta con poco más de USD 500 millones tras la primera licitación.

    De acuerdo con el balance diario del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al viernes 27 de febrero, último dato disponible, los depósitos del Tesoro en moneda extranjera alcanzaban 750.684 millones de pesos. Esta cifra, convertida al tipo de cambio oficial del día, equivale a unos 532 millones de dólares. De ese monto, USD 250 millones corresponden a la primera licitación del bono en dólares AO27 realizada la semana pasada. De esta forma, persiste una diferencia de cerca de USD 1.800 millones respecto a las necesidades de financiamiento.

    La meta de USD 4.200 millones plantea un desafío considerable para la gestión de Caputo. El saldo disponible cubre apenas una fracción del monto requerido, por lo que el éxito de las próximas colocaciones y acuerdos financieros resulta determinante. En las próximas semanas, la Secretaría de Finanzas continuará con las licitaciones quincenales de bonos en dólares, con el objetivo de captar hasta USD 250 millones en las dos subastas.

    No obstante, la modalidad de emisión contempla un máximo de USD 2.000 millones en bonos AO27 hasta julio. Las licitaciones se realizarán cada quince días e incluirán una segunda ronda, el día posterior a la subasta principal, en la que se podrá ampliar la colocación hasta USD 100 millones adicionales, pero siempre al precio de corte de la primera ronda. El instrumento ofrece un cupón del 6% TNA, pagadero en forma mensual, y la licitación determinará el precio final.

    Con este programa, el Gobierno aspira a incrementar en forma progresiva los depósitos del Tesoro para cubrir los vencimientos. El primer tramo, de USD 250 millones, ya se encuentra en las arcas del Tesoro. Si el ritmo de colocaciones se mantiene y la demanda acompaña, la Secretaría de Finanzas podría captar hasta USD 2.000 millones adicionales mediante este mecanismo en los próximos meses.

    El menú de fuentes a disposición de Caputo, además del programa de bonos AO27, podría incluir la utilización de operaciones de financiamiento externo, aunque lejos de Wall Street. El propio ministro fue terminante al momento de sostener que busca reducir la dependencia del endeudamiento externo mientras potencia el mercado de capitales local.

    El abanico de posibilidades incluye la posibilidad de un nuevo repo. En enero de 2026, el BCRA cerró un préstamo de este tipo por USD 3.000 millones con bancos internacionales. Esta operación permitió reforzar las reservas internacionales y garantizar, en parte, la capacidad de pago del Tesoro frente a los compromisos de USD 4.200 millones fijados para el primer mes del año. A ese monto se sumó la colocación del BONAR a fines de 2025 a una tasa de 9,26% anual.

    Por otra parte, el Gobierno apunta a que se incremente el flujo de dólares mediante la ley de Inocencia Fiscal. El ministro sostuvo que el eje de la estrategia oficial consiste en “reducir fuertemente la dependencia de Wall Street y desarrollar nuestro mercado de capitales propio”, destacando que la base de ese desarrollo reside en los recursos ya existentes dentro del país.

    “El ahorro está, solo que está en los colchones. Ese ahorro está en los colchones de la casa de la gente, perdiendo intereses; podría estar ayudando a crecer el país y, además, esa gente ganando intereses sobre esos ahorros, que son tres veces la cantidad de depósitos privados que hay hoy en pesos medidos en dólares”, puntualizó en declaraciones públicas.

    De acuerdo con el cronograma oficial, las próximas licitaciones de bonos AO27 podrían aportar hasta USD 250 millones por mes si se agota la colocación máxima en cada ronda. Esto permitiría una acumulación teórica de USD 1.000 millones en cuatro meses, a los que se sumarían los USD 250 millones ya obtenidos y una parte de los recursos del repo, si se destinan a los pagos. El desafío radica en sostener el interés de los inversores y garantizar que la emisión alcance el tope autorizado de 2.000 millones de dólares.

    La combinación de fuentes locales y externas configura el escenario financiero de los próximos meses. Los bonos AO27 aportan recursos frescos en dólares, mientras que un nuevo repo con bancos internacionales y un mayor flujo de dólares producto de la Inocencia Fiscal podría garantizar acceso a liquidez en caso de tensiones. La utilización efectiva de ambos instrumentos será determinante para cubrir el faltante y cumplir en tiempo y forma con los vencimientos de julio.

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