Tag: Derechos Humanos

  • A 50 años del golpe, Misiones reafirma el compromiso con la memoria y los derechos humanos

    A 50 años del golpe, Misiones reafirma el compromiso con la memoria y los derechos humanos

    El gobernador Hugo Passalacqua asistió al acto por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, que se llevó a cabo en el Aula Magna del Instituto Montoya, y donde también se rindió homenaje a Monseñor Jorge Kemerer, primer obispo de la Diócesis de Posadas, reconocido por su compromiso con los derechos humanos durante la última dictadura cívico-militar, informó el Gobierno de Misiones.

    El mandatario afirmó que se trata de “un día horrible, recordar 50 años de una ferocidad increíble que se cometió en una dictadura cívico-militar, no hay que olvidarse de eso, cívico-militar”.

    “Hoy recordamos ese momento tan duro, tan cruel, de una manera sabia. Hemos decretado una jornada de reflexión y este homenaje a Monseñor Kemerer apunta justamente a eso”, explicó Passalacqua.

    Además subrayó el valor del compromiso con el otro como eje del reconocimiento, al reflexionar sobre lo que significa estar al lado del que está mal, del que sufre. Yo tuve el gusto de conocerlo en sus últimos días y siempre transmitía esa actitud compasiva, comprendiendo la realidad del otro, sobre todo del más pobre.

    Es un día terrible, pero que hay que enfrentar reflexionando”, enfatizó.

    Día de la Memoria

    Francisco “Pancho” Perié, expreso político, ofreció un testimonio marcado por la experiencia directa de la represión durante la última dictadura, remarcando el impacto que tuvo sobre estudiantes, militantes y sus familias en toda la provincia.

    Muchos de nosotros fuimos detenidos y nuestras familias vivieron situaciones muy difíciles. Las visitas de Monseñor Kemerer eran un sostén fundamental en medio de ese contexto”, señaló.

    “Cuando estábamos presos, lo primero que hacían nuestros familiares era ir a verlo, y él inmediatamente iba a visitarnos. A pesar de los maltratos y las requisas de las que era objeto, insistía en entrar. Eso nos daba tranquilidad y contención”, relató.

    Tenía un compromiso profundo con la sociedad y con los que sufrían. No se quedaba en lo religioso, estaba presente”, afirmó.

    “Nunca más”

    Finalmente, Perié situó el homenaje en el presente y reivindicó la memoria como una construcción activa. “Reivindicamos que, en la presencia del gobernador de la provincia, que ha instituido hoy como un día de reflexión, pero más que de reflexión de compromiso por la memoria de nuestros 30.000 compañeros desaparecidos, los nietos que seguimos buscando, la verdad de quiénes fueron los responsables y la justicia que queremos que se haga para que nunca más haya dictadura”.

    Participaron del acto el ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori; el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez; el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori; el ministro de Educación, Ramiro Aranda; el ministro de Cultura, José Martín Schuap; el obispo de la Diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez; junto a autoridades provinciales, representantes institucionales y miembros de la comunidad educativa.

  • Victoria Basualdo aseguró que la dictadura implicó una articulación militar-empresarial en QR!

    Victoria Basualdo aseguró que la dictadura implicó una articulación militar-empresarial en QR!

    En el programa “QR!”, emitido por Canal E, el conductor Pablo Caruso conversó con la historiadora e investigadora del CONICET Victoria Basualdo, quien analizó la vinculación entre el terrorismo de Estado y el modelo económico implementado durante la última dictadura en Argentina.

    Basualdo sostuvo que uno de los aspectos centrales del período fue “una articulación militar-empresarial“, y explicó que esa relación se manifestó tanto en la incorporación de cuadros procedentes de grupos económicos en funciones clave del Estado como en los beneficios económicos otorgados a grandes empresas.

    En esa línea, detalló que existieron múltiples mecanismos de transferencia de recursos desde el Estado hacia el capital concentrado, incluyendo programas de promoción industrial y la estatización de deudas privadas. Según la investigadora, estas políticas formaron parte de un proceso más amplio de transformación económica que implicó el tránsito de un modelo industrial sustitutivo a otro centrado en la valorización financiera.

    La investigadora también remarcó que la represión tuvo un marcado componente de clase. Señaló que una proporción significativa de las víctimas eran trabajadores, especialmente quienes desempeñaban funciones de organización sindical en sus lugares de trabajo. “La ofensiva fue contra la clase trabajadora en su conjunto”, afirmó, subrayando el ataque a delegados y comisiones internas.

    Consultada sobre la relación concreta entre empresas y represión, Basualdo describió casos documentados en investigaciones académicas y judiciales que muestran prácticas empresariales que incluyeron provisión de información, apoyo logístico, vehículos e incluso participación directa en secuestros. También mencionó la existencia de centros clandestinos de detención dentro de predios fabriles en algunos casos.

    Entre los antecedentes judiciales, destacó el juicio a la empresa Ford, en el que se condenó a directivos por su participación en delitos de lesa humanidad, un proceso considerado pionero a nivel internacional por reconocer responsabilidades empresariales en el marco del terrorismo de Estado.

    En relación con el impacto histórico del modelo instaurado durante la dictadura, Basualdo señaló que sus efectos se mantienen hasta hoy. Mencionó cambios estructurales en la legislación laboral, procesos de concentración económica y una reconfiguración del poder de determinados grupos económicos. En ese sentido, advirtió que muchos de esos actores continúan teniendo influencia en la actualidad.

    Finalmente, la historiadora subrayó la importancia de abordar estos procesos desde una perspectiva histórica amplia, evitando interpretaciones lineales. Para Basualdo, el análisis del pasado reciente ayuda a comprender mejor las dinámicas actuales y los desafíos vinculados con la memoria, la economía y los derechos humanos.

    LB

  • Sara Mrad: “Las nuevas generaciones son clave” en QR! sobre la lucha de las Madres de Plaza de Mayo

    Sara Mrad: “Las nuevas generaciones son clave” en QR! sobre la lucha de las Madres de Plaza de Mayo

    En el ciclo “QR!” de Canal E, el conductor Pablo Caruso entrevistó a Sara Mrad, referente de Madres de Plaza de Mayo de Tucumán. Mrad analizó el presente de la organización y el rol de las nuevas generaciones en la continuidad de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

    Durante la entrevista, Mrad subrayó que, a pesar del paso del tiempo, las Madres conservan intacta su convicción. “Estamos disminuidas en número, pero no en entusiasmo ni en ganas”, afirmó, al referirse al proceso natural de envejecimiento de las integrantes.

    Madres de Plaza de Mayo en 1977

    Uno de los ejes centrales de la charla fue el vínculo con las nuevas generaciones. En ese sentido, Mrad destacó la importancia de transmitir la historia a jóvenes que, en muchos casos, no vivieron la dictadura pero se acercan a partir de la educación o del entorno familiar. “Para nosotros, lo más importante son los jóvenes”, sostuvo, y remarcó que la continuidad de la lucha depende de ese puente intergeneracional.

    La referente también aludió al sentido histórico de las marchas de los jueves, retomando una consigna emblemática de Hebe de Bonafini. “La lucha de las Madres todos los jueves inicia una nueva posibilidad de generar acciones”, explicó, y añadió que cada movilización funciona como un punto de encuentro y una renovación del compromiso colectivo.

    En otro tramo, Mrad ofreció una lectura política sobre la actualidad, vinculando el reclamo histórico con problemáticas del presente. En ese marco planteó que las luchas por la Memoria y la Justicia deben mantenerse activas frente a contextos que, según su visión, ponen en tensión consensos democráticos construidos en las últimas décadas.

    Finalmente, insistió en que la vigencia del movimiento radica en sostener la participación social y el compromiso con los derechos humanos. Para Mrad, el desafío actual es que las nuevas generaciones no solo conozcan la historia, sino que también la incorporen como parte de una práctica activa en el presente.

    LB

  • Julia Bearzi, directora de Endeavor e hija de desaparecidos: memoria es darle sentido; busca a su hermano de La Cacha

    Julia Bearzi, directora de Endeavor e hija de desaparecidos: memoria es darle sentido; busca a su hermano de La Cacha

    Esta es una historia tejida con incertidumbres y fragmentos. Hay mucho dolor y una búsqueda que aún no concluye. Hay miedo y dudas. Pero también hay amor, superación y crecimiento personal. Todo sucede en medio de un caos indescriptible, en una vida marcada por una de las mayores tragedias que sufrió el pueblo argentino: la dictadura cívico-militar que se inició con el golpe sangriento del que este año se cumplen 50 años.

    María Julia Bearzi (51) es directora ejecutiva de Endeavor Argentina y una figura destacada del ecosistema emprendedor y del empresariado nacional. Lidera una red de hombres y mujeres de negocios que impulsan proyectos de alto impacto que muchos consideran una “salvación” para la Argentina. Está casada y tiene dos hijos de 15 y 18 años. A la vez, es hija de personas desaparecidas por la represión ilegal del Estado argentino: siete integrantes de su familia fueron víctimas de desaparición —incluidos su padre, Luis Bearzi, y su madre, Graciela Quesada— y tuvo un hermano o hermana que nació en un campo de concentración, sobre el que sabe muy poco. Lo busca desde hace décadas y jura que no dejará de hacerlo. Lo espera.

    En un extenso diálogo con Infobae, Bearzi habló sobre su familia, su búsqueda, su trabajo y un nuevo aniversario del golpe.

    “El 24 de marzo no es una fecha más en el almanaque ni un feriado para descansar. Es recordar lo que pasó, honrar la memoria de los míos que ya no están. Pero también es entender que la democracia no es algo adquirido, es una construcción permanente. Es frágil y depende de nosotros. El golpe y los años oscuros que le sucedieron son unas de las heridas más profundas que tuvo que afrontar la Argentina. Memoria no es quedarse atrapado en el dolor, sino transformarlo en sentido. Recordar no es anclarse en el pasado, es trabajar para que no se repita”, aseguró Bearzi.

    Un cumpleaños

    La última vez que Julia vio a su madre fue el día que cumplió dos años, aunque no recuerda nada de ese encuentro ni de ella. Solo conserva un par de fotos y una historia reconstruida. Graciela ya estaba presa: secuestrada y sometida a torturas. Avisó por teléfono que iba a volver a la casa de sus suegros para ver a Julia y a su hijo mayor, Mariano, que tenía casi cinco años. Dos hombres de civil —luego condenados en los juicios de los 2000— se encargaron de acompañarlos; nunca se separaron de su lado. Julia cree que a su madre le prometieron que la enviarían al exterior y por eso la llevaban a ver a la familia, una mentira que solían decirles a los detenidos ilegalmente y que nunca se cumplía. Sus abuelos paternos, con quienes vivía, pidieron a algún vecino que tocara el timbre de vez en cuando para que hubiera testigos de lo que ocurría detrás de la puerta. Ese día su abuelo, que era ginecólogo, advirtió que su madre estaba embarazada. Nadie se atrevió a preguntar; no se podía y tampoco los mayores se animaron.

    “Hicimos una especie de cumpleaños y se fue. Me contaron eso. Estaba muy flaca y le pidió a mi tía un par de zapatos porque tenía los pies muy hinchados”, dice Bearzi en su departamento del barrio de Palermo. Mide 1,80 metros y tiene una cabellera castaña llena de rulos que acomoda todo el tiempo. Es enfática. Sonríe y gesticula.

    — ¿Quién es María Julia Bearzi?

    — Nací en 1975, cuatro meses antes del golpe, en una La Plata estudiantil e industrial muy golpeada por la dictadura. Mi viejo estaba por recibirse de médico y mi mamá estudiaba antropología. Veníamos de familias de clase media urbana: los padres de ambos eran médicos y las madres amas de casa. Comenzaron su militancia en la universidad, formaron parte de la Juventud Peronista y luego se integraron a Montoneros. Tenían una convicción profunda de que la política era una herramienta de movilidad social y desarrollaban un fuerte compromiso con el trabajo de campo en barrios y villas. Luchaban por la vuelta de la democracia. He leído mucho sobre esos años porque siento que resulta difícil comprenderlos desde el presente. Aquella época, con hechos como el Mayo Francés y la revolución cubana, les dio la sensación de que el cambio era posible. Después llegó la violencia extrema.

    — ¿Cómo se manifestó esa violencia en tu familia?

    — A mi papá lo mataron en una cita cantada, el 9 de noviembre de 1976. Yo lo nombro como un desaparecido más, aunque mi abuelo pudo recuperar su cuerpo y enterrarlo. Mi mamá pasó pronto a la clandestinidad y se llevó a su hijo mayor y a mí, que acababa de cumplir un año. Mis abuelos maternos y mi tía se exiliaron en Barcelona porque figuraban en listas negras, aunque no tenían actividad política visible. Nunca volvieron al país.

    — ¿Qué sabés de esos meses en la clandestinidad?

    — Muy poco. Fueron algunos meses que pude reconstruir muchos años después. A mi mamá la secuestraron en la vía pública, entre enero y marzo de 1977. La llevaron a La Cacha, un centro clandestino en los alrededores de La Plata. Se lo llamaba así por la bruja Cachavacha, con la idea macabra de que tenía el poder de hacer desaparecer personas. Todo era muy siniestro.

    — ¿Qué pasó con vos y tu hermano?

    — No está del todo claro, pero un día mis abuelos paternos recibieron un llamado anónimo indicando que estábamos en determinado lugar. Arriesgaron sus vidas y fueron: nos buscaban desde hacía meses. Desde mediados de 1977 vivimos con ellos.

    — ¿Te acordás de algo?

    — No, nada. Mi hermano recuerda algunas cosas. Yo asumí en mayor medida la búsqueda: él se fue a vivir y trabajar a Estados Unidos hace mucho tiempo, pero acompaña la búsqueda.

    — ¿Cuándo comenzó esa búsqueda?

    — Más o menos a los 20 años, cuando en La Plata empezaron a hacerse homenajes en las distintas universidades. Ya había democracia y se volvía a hablar del tema. Mis abuelos siempre me dijeron la verdad y sabían todo, aunque durante mucho tiempo creyeron que mi mamá podía volver. Nunca me contaron el embarazo porque mi papá había muerto antes y no se sabía qué había pasado; además, no pensaron que fuera información para dos niños. Hice terapia durante dos décadas y aprendí a entender cada posición: cada uno hizo lo que pudo con lo que le tocó. Mi hermano y yo nos sobreadaptamos: hicimos todo para no darles problemas a quienes habían sufrido tanto. En 1995, en un homenaje en la facultad donde estudiaba mi madre, vi una foto que decía “Graciela Quesada, desaparecida en marzo del 77. Embarazada de siete meses”. Pensé que era un error, pero no lo era. Mis abuelos me lo confirmaron y se me vino el mundo abajo. Me llenaron las preguntas y la bronca. Estaba muy dolida, pero pude comprenderlos. Pronto entendí que había otro sentido: no todo era muerte, oscuridad, tortura y espanto. Había vida.

    Fueron tiempos de reconstrucción, de “despertar” y de búsqueda de identidad, a su modo y como pudo. Se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo y abordó la investigación de su vida familiar casi con rigor periodístico. Fue cerrando algunos vacíos: encontró a una mujer que había atendido el parto de su madre y a otros sobrevivientes del horror. Otra compañera de cautiverio reconoció la tonada mendocina de su abuela durante una conferencia en Ginebra y aportó datos adicionales. Leyó cartas de su madre que desconocía y trató de hallarla en esas líneas que registraban hasta los ojos de los torturadores.

    “Justicia es poder mirar a mis hijos y decirles que la impunidad no es un destino inevitable. Que un país puede juzgar sus crímenes más graves”

    “Los sentimientos de amor, respeto y admiración hacia mis padres se entremezclaban a veces con la sensación, consciente o no, que la opción revolucionaria que siguieron trazó mi destino para siempre. Es un tema incómodo, conflictivo y difícil de tratar sin apasionamientos y que forma parte de una discusión mayor sobre la responsabilidad que les cupo a la juventud militante en la violencia y la derrota”, cuenta.

    Julia obtuvo información sobre el padre de su hermano, también desaparecido, y años después se reunió con la hermana por parte de padre de esa persona que nadie llegó a conocer. Durante el gobierno de Néstor Kirchner declaró en las causas del llamado “Circuito Camps”, por Ramón Camps, el sanguinario jefe de la policía bonaerense, quien fue condenado, luego indultado y murió en libertad en 1994. Algunos de sus cómplices, como Miguel Etchecolatz, volvieron a sentarse ante la Justicia. Bearzi fue testigo de la querella de Abuelas y también de una causa privada impulsada por la familia Bettini. Los acusados terminaron condenados a prisión perpetua.

    “Tenía diez minutos para hablar y no me podía poner a llorar. Fue la responsabilidad más grande de mi vida. No quería reivindicar nada, pero sí honrar la memoria de mis padres. Fui la muestra del impacto en el tiempo del daño que hicieron. Los dos milicos que llevaron a mi mamá a mi casa el día que cumplí dos años estaban ahí, al lado de Etchecolatz. Fue reparador”, relató.

    — ¿Qué es la justicia?

    — Es poder mirar a mis hijos y decirles que la impunidad no es un destino inevitable. Que un país puede juzgar sus crímenes más graves. No repara todo, pero marca un límite moral. Vivir en una sociedad sin justicia es terrible. Haber participado de ese juicio fue muy valioso. Hubo justicia, verdad y memoria, pero no esclarecimiento. No sé dónde están los restos de mi mamá ni dónde está mi hermano. Siempre falta algo.

    Mucho más que emprender

    Bearzi estudió Administración en La Plata, tiene un MBA de la Universidad de San Andrés y una especialización en Empresas en Crecimiento cursada en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Ingresó a Endeavor hace más de veinte años y hoy dirige la filial local de esta red de apoyo a emprendedores de alto impacto, presente en 65 oficinas alrededor del mundo y nacida en Argentina a fines de los ‘90 con una donación de Eduardo Elsztain, presidente de IRSA.

    En esa red están los fundadores de los unicornios argentinos y buena parte de las startups tecnológicas más reconocidas y exitosas. En el board de Endeavor, sus referentes incluyen a Marcos Galperin (Mercado Libre), el mencionado Elsztain, Martín Migoya (Globant), Carlos Miguens (Grupo Miguens) y Federico Braun (La Anónima, Grupo Galicia), entre otros.

    “Hubo justicia, verdad y memoria, pero no esclarecimiento. No sé dónde están los restos de mi mamá ni dónde está mi hermano. Siempre falta algo”

    — Desde Endeavor trabajás por el crecimiento de los emprendedores argentinos. ¿Es incómodo hablar de estos temas en algunos ámbitos laborales?

    — A veces puede resultar incómodo. Pero el liderazgo no se reduce a hablar de resultados, inversión o crecimiento. También implica sostener valores. No busqué que mi historia me definiera, pero tampoco la oculté. Es parte de mí. Soy todo esto. Aprendí que lo que te toca no te determina; incluso puede impulsarte. Mi decisión fue que esta historia sea un motor de construcción, no de resentimiento. Desde mi rol en Endeavor trabajo cada día por el desarrollo de la Argentina, acompañando a emprendedores que crean empleo, innovación y futuro. Y estoy convencida de algo: no hay desarrollo sostenible sin instituciones fuertes, ni instituciones fuertes sin respeto por los derechos humanos.

    — ¿Cómo conviven en vos el liderazgo empresarial y la memoria?

    — La seguridad jurídica, la confianza y la inversión —elementos centrales para cualquier ecosistema emprendedor— surgen en sociedades que valoran la vida, la libertad, la verdad y la memoria. Para mí no son agendas separadas. La memoria no pertenece al pasado; es la base ética sobre la que se construye el futuro. Y el desarrollo económico que soñamos solo será posible en una sociedad que aprendió de sus heridas y decidió no repetirlas.

    — ¿Qué te provoca ver que hoy muchos discuten o relativizan lo ocurrido durante la dictadura?

    — Me preocupa. No desde el enojo, sino desde la responsabilidad. Podemos debatir muchas cosas en democracia, pero los hechos probados judicialmente no son opinables. Hubo un plan sistemático de desaparición de personas y de apropiación de bebés; fue terrorismo de Estado. Eso no es relato: son verdades judiciales. La memoria no es patrimonio de un sector político; es un compromiso ético con la dignidad humana.

    — Algunos sostienen que seguir hablando del pasado profundiza la grieta.

    — Creo exactamente lo contrario. No es recordar lo que divide: lo que divide es negar. Hablar del pasado con verdad y justicia no abre heridas, las evita que se infecten. Una sociedad madura no teme revisar su historia: la enfrenta, la entiende y aprende de ella. Hablar del 24 de marzo no es debatir el pasado, es conversar sobre el futuro. Conocer lo que pasó no es ideología, es responsabilidad cívica. No soy militante, pero siento un respeto enorme por el trabajo de los organismos de derechos humanos. Hubo mucha gente que, desde el dolor, decidió construir algo para toda la sociedad. No existe una separación entre respeto por la memoria y respeto por los derechos humanos.

    — No son pocos los que ahora hablan de revisión histórica y cuestionan la cifra de desaparecidos. ¿Qué sentís al respecto?

    — Discutir cifras no puede hacernos perder de vista lo esencial: la justicia argentina probó que hubo un plan sistemático de represión ilegal para hacer desaparecer personas y un plan sistemático de apropiación de bebés. Cuando el foco se pone solo en el número, se corre el riesgo de diluir la gravedad del crimen. No hablamos de estadísticas: hablamos de personas, vidas, familias e identidades robadas. La revisión histórica es válida cuando busca más verdad, no cuando intenta relativizar responsabilidades ya juzgadas.

    — ¿Cómo evitás que tu historia quede atrapada en el dolor?

    — Eligiendo construir. Aprendí que lo que te ocurre no te define. Siempre hay un margen de libertad para decidir qué hacer con eso. Yo elegí que mi historia sea motor de vida, de familia, de trabajo y de compromiso. No niego el dolor, pero tampoco permito que sea lo único que me identifique.

    “Aprendí que lo que te toca no te determina, incluso puede impulsarte. Y mi decisión fue por ahí, que esta historia sea motor de construcción, no de resentimiento”

    — Si tuvieras que resumir en una frase lo que te dejó tu historia, ¿cuál sería?

    — Que incluso en contextos de enorme oscuridad siempre existe la posibilidad de elegir construir algo mejor.

    — ¿Tenés esperanzas de encontrar a tu hermano?

    — No pierdo las esperanzas. Hay tantas historias que terminan, más o menos, bien… ¿por qué la mía no?

    María Julia BearziAbuelas de Plaza de MayoEndeavor ArgentinaDictadura Cívico MilitarDerechos HumanosTerrorismo de Estado50 años del golpe de EstadoÚltimas noticias

  • Horacio Pietragalla: marcha del 24 de marzo será masiva en repudio a la dictadura y a las políticas de Milei

    Horacio Pietragalla: marcha del 24 de marzo será masiva en repudio a la dictadura y a las políticas de Milei

    La Argentina conmemora este martes el 50° aniversario del golpe militar de 1976 con movilizaciones masivas en todo el país, en especial en Plaza de Mayo, donde organizaciones de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales marchan bajo consignas como “Memoria, Verdad y Justicia” y “Que digan dónde están”. En una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Horacio Pietragalla, político y activista, anticipa: “La marcha será masiva como repudio a la dictadura y a las políticas de Milei”, y subraya la trascendencia histórica y social de la movilización y su vínculo con la lucha de los organismos de derechos humanos.

    El político y dirigente, Horacio Pietragalla, fue el nieto número 75 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo, tras haber sido apropiado cuando tenía cinco meses y luego restituido a su familia biológica en 2003. Se desempeña como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y fue presidente del Archivo Nacional de la Memoria, secretario de Derechos Humanos en la provincia de Santa Cruz y, más recientemente, secretario de Derechos Humanos de la Nación.

    Estamos a horas de la marcha que se realizará este martes por los 50 años del golpe militar. ¿Qué imaginas? ¿Cómo crees que será? ¿Cuán multitudinaria esperás que sea la movilización?

    Estamos ilusionados porque se espera una marcha masiva, que nace en buena medida de la espontaneidad generada por las conmemoraciones de estos 50 años y por la cantidad de actividades organizadas en torno a la fecha. Además, considero que la postura negacionista y relativizadora del gobierno nacional respecto a lo sucedido el 24 de marzo contribuye a generar más rechazo y no acompañamiento a los organismos.

    Podemos afirmar que la marcha no será únicamente por los 50 años del golpe, sino también, de modo indirecto, un acto de crítica al gobierno y, en particular, a su postura frente a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. Hay, lamentablemente, un retroceso discursivo que no condice con lo que ocurre en la sociedad. Se nota, por ejemplo, la cantidad de charlas realizadas en colegios primarios y secundarios, en fábricas, gremios y universidades. Esta semana se movilizaron gran parte de los actores sociales para debatir lo que significó esa dictadura a 50 años de su inicio.

    Seguramente habrá un fuerte acompañamiento a los organismos de derechos humanos, a la convocatoria de madres, abuelas y familiares de los detenidos-desaparecidos, reafirmando la memoria de los desaparecidos. También se suman organizaciones políticas, sindicatos, asociaciones civiles y movimientos sociales que apoyan a los organismos y, paralelamente, expresan reclamos contra este proyecto neoliberal y negacionista. En el mismo documento de los organismos se incluirá un repudio a ciertas políticas del gobierno actual.

    El gobierno preparaba un decreto beneficiando a las personas condenadas por delitos de lesa humanidad. Pareciera ser que luego hubo un retroceso en eso. Ahora, en lugar de un video —vos recordás el del año pasado, que había sido absolutamente provocador— están hablando de reconciliación. ¿Sentís que hay una especie de recalculando por parte del gobierno, que descubre que no tiene la fortaleza que tenía un año y hace dos, cuando recién había asumido, y que entonces empieza a bajar los decibeles de su reivindicación de la dictadura?

    Sí. Creo que también miran las encuestas y perciben la reacción social. No son ingenuos: avanzan y retroceden según la reacción que generan en la población. Para mí, siempre hicieron una lectura equivocada. No creo que la sociedad entera se haya vuelto fascista de repente; puede haber episodios de derechización relativos, porque una parte de la población fue engañada por este gobierno, que en campaña no habló claramente de un proyecto neoliberal ni de las políticas económicas que implica.

    Soy optimista respecto al avance de las políticas de Memoria, Verdad, Justicia pese a los reveses. El Ejecutivo puede retroceder en decisiones presupuestarias en materia de derechos humanos, en lo que llaman “ravioles” —por ejemplo, degradar la Secretaría de Derechos Humanos a una subsecretaría o modificar su financiación—. Todo eso es posible. Sin embargo, los juicios de lesa humanidad continúan, se siguen encontrando restos de compañeros detenidos y desaparecidos, continúa la búsqueda de los nietos, y existen estructuras que no son fáciles de revertir.

    Citaste a lo largo de estos dos años marchas que fueron multitudinarias y que sorprendieron al gobierno. Una fue en apoyo a la universidad pública y la otra en respuesta al discurso del presidente en Davos. ¿Creés que la marcha de mañana volverá a tener ese punto de inflexión que tuvieron esas dos que mencioné?

    Sin dudas, 50 años es un número muy simbólico y que habrá una movilización masiva de la sociedad, con una amplia porción de la población participando. Esta semana se publicaron encuestas sobre cómo percibe la sociedad argentina el tema de la dictadura.

    Los sondeos muestran que casi un 70% de la población repudia lo que pasó durante la dictadura militar; con mayor o menor grado de conocimiento, existe una mayoría que rechaza lo ocurrido. Eso es fruto de la lucha de nuestros organismos de derechos humanos, pero también del respaldo estatal a esa causa. En el marco en que se atendió esa demanda social y se debatieron estos temas, las medidas tomadas no fueron meramente simbólicas: fueron reparatorias.

    Se terminó un país de impunidad y se realizaron juicios. Eso es irreversible y buena parte de la sociedad celebró ese avance en las políticas de derechos humanos. Reitero: esto se produjo en un contexto donde hubo respuesta a la demanda social, especialmente durante los gobiernos de Néstor y Cristina.

    MV CP

  • El Gobierno prepara un video ‘sorpresa’ para el 24 de marzo y refuerza la consigna ‘memoria completa’

    El Gobierno prepara un video ‘sorpresa’ para el 24 de marzo y refuerza la consigna ‘memoria completa’

    El Gobierno nacional prepara un nuevo mensaje audiovisual para emitir este 24 de marzo, en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, con la intención de reforzar su lugar en la disputa histórica y cultural sobre la última dictadura. Es una estrategia que el oficialismo repite desde hace tres años y que busca imponer la noción de una “memoria completa” como eje de su relato.

    Según informó la Agencia Noticias Argentinas, los equipos de comunicación de la Presidencia ultiman los detalles de una pieza audiovisual que será difundida en las próximas horas, cuyo contenido se mantiene en estricto secreto. La producción está a cargo del director nacional de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreiras, y del cineasta Santiago Oria, ambos cercanos al presidente Javier Milei.

    Una estrategia que se repite

    La difusión de este tipo de materiales integra una línea sostenida del oficialismo para incidir en el debate público sobre el pasado reciente. En 2025, quien protagonizó el mensaje fue el politólogo Agustín Laje, que en un video puso en duda la cifra de 30 mil desaparecidos sostenida por organismos de derechos humanos.

    Esa postura también fue manifestada por el propio presidente, que en reiteradas oportunidades rechazó lo que define como una “visión parcial” de la historia y reivindicó la necesidad de incorporar otras interpretaciones del período.

    Contexto político y tensiones

    La nueva intervención del Gobierno se producirá en un contexto marcado por movilizaciones masivas de organismos de derechos humanos, partidos políticos y sindicatos, que volverán a marchar en todo el país al cumplirse un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976.

    En paralelo, el debate se trasladó también al ámbito institucional. En el Senado se aprobó recientemente una declaración de condena al golpe impulsada por sectores de la oposición, aunque no sin tensiones en torno al concepto de terrorismo de Estado, que volvió a generar diferencias políticas. A su vez, la Conferencia Episcopal Argentina hizo un llamado en las últimas horas a construir una “memoria íntegra” y reafirmó el consenso democrático expresado en el tradicional “Nunca Más”.

    En ese escenario, el mensaje que difundirá el Gobierno se inscribe en una disputa más amplia sobre el sentido del pasado reciente, en la que la memoria, la política y la construcción de relato vuelven a ocupar un lugar central en la agenda pública.