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  • Crisis productiva: desde 2023, solo una provincia aumentó empresas privadas y solo dos distritos ganaron empleo formal

    Crisis productiva: desde 2023, solo una provincia aumentó empresas privadas y solo dos distritos ganaron empleo formal

    En los últimos meses resonaron con fuerza casos de empresas que cerraron sus puertas, como Fate, y de compañías que formalizaron su quiebra, como Garbarino; pero la crisis alcanza mucho más allá de las grandes firmas. No solo cerraron miles de empresas en distintas provincias, sino que se crearon muy pocas nuevas unidades productivas.

    De hecho, según un “mapa de empresas” difundido por la consultora Equilibra, solo una provincia del país tiene hoy más firmas que en 2023, justo antes de la llegada del gobierno de Milei: Neuquén, que amplió su universo empresarial un 1,8%, fuertemente influida por el boom de Vaca Muerta. El resto registró caídas, porque hubo más cierres que aperturas.

    La provincia más perjudicada fue Misiones, que en los últimos dos años perdió el 10,3% de sus unidades productivas. El mapa muestra también una situación delicada para La Rioja y Chaco, que sufrieron caídas del 9,6% y del 9,2% respectivamente.

    Otras jurisdicciones cayeron menos, pero igualmente perdieron más empresas de las que abrieron. Fue el caso, por ejemplo, de Corrientes (-8,3%), Córdoba (-7,4%) y Santiago del Estero (-5,9%). Asimismo pueden mencionarse muchos otros casos: un mapa casi completo con números en rojo.

    En lo que respecta a la provincia de Buenos Aires se registró una caída del 3,8%, mientras que en CABA el universo de empresas sufrió un retroceso de 1,6%.

    Qué pasó con el empleo

    De la mano del cierre de empresas, cayó también el empleo privado formal en prácticamente todo el país. De acuerdo con el análisis de Equilibra, realizado en base a datos oficiales, únicamente dos provincias lograron incrementar el número de trabajadores en la era Milei: Neuquén (7% de crecimiento) y Río Negro (0,4%).

    En el resto del país se encuentran números alarmantes. En Formosa, por ejemplo, el mercado laboral registrado se contrajo 18,5%. También sufrieron caídas estrepitosas Santa Cruz (-16,3%), La Rioja (-15%) y Chaco (-11,4%). En lo que respecta a Buenos Aires, la baja fue del 2,9%, mientras que en CABA hubo una caída del 1,6%.

    Es importante aclarar que, en ambos casos (empresas y cantidad de trabajadores), Equilibra comparó los números correspondientes a noviembre de 2025 contra el promedio registrado entre enero y septiembre del 2023. Es decir que se consideró la etapa previa al cambio de gobierno como punto de referencia.

    El escenario detrás de la crisis

    Para comprender las razones que llevaron a esta retracción generalizada del tejido productivo, Infobae habló con Gonzalo Carrera, economista de la consultora Equilibra, quien señaló que el desempeño económico del periodo analizado se caracterizó por ser limitado y dispar. De acuerdo con el especialista, la evolución de los indicadores contra el año 2023 muestra un panorama donde la recuperación no fue transversal a todos los sectores de la economía nacional.

    Al analizar la dinámica de la actividad, Carrera explica que el crecimiento registrado respecto a los primeros nueve meses de 2023 fue “magro” y presentó una marcada heterogeneidad. El economista sostiene que, exceptuando al sector agropecuario —cuya mejora responde principalmente a la comparación contra un periodo de sequía extrema—, el resto de la economía no ha mostrado una expansión significativa que permita la creación de nuevas compañías.

    “Magro en el sentido de que casi no creciste contra los primeros nueve meses del 2023, salvo el agro, que se recuperó post sequía”, indica Carrera. Al desglosar los componentes del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) o el Producto Bruto Interno (PBI) no agropecuario, el analista observa que, si bien sectores como energía, intermediación financiera, hoteles y restaurantes registraron ciertos avances, esto no se tradujo necesariamente en el fortalecimiento del ecosistema empresarial formal.

    En este sentido, el especialista de Equilibra advirtió sobre una aparente contradicción entre el crecimiento de ciertos sectores estratégicos y la capacidad de estos para sostener la cantidad de empresas y puestos de trabajo. Según Carrera, en rubros como energía e intermediación financiera se observa una destrucción de puestos de trabajo privados formales, fenómenos que “no están asociados a creación de empresas prácticamente”.

    La excepción de Vaca Muerta y el impacto regional

    La excepción que confirma la regla en este mapa de caída generalizada es Neuquén. El crecimiento del 1,8% en su universo de empresas y del 7% en el empleo formal encuentra su explicación en el desarrollo de los recursos energéticos. “Neuquén y la energía no convencional es la excepción con Vaca Muerta”, afirmó Carrera, diferenciando este fenómeno de lo que ocurre en otras jurisdicciones de la misma región.

    La disparidad dentro de la Patagonia se hace evidente al contrastar el dinamismo de los hidrocarburos no convencionales con la situación del petróleo convencional. Mientras Neuquén logró cifras positivas, otras provincias vecinas sufrieron el impacto del declive de la actividad tradicional. Al respecto, el economista subrayó: “Se destruyeron puestos de trabajo en otras provincias de la Patagonia por el cierre de petróleo convencional”. Esta divergencia explica por qué el crecimiento, al ser tan localizado y sectorial, no logró revertir la tendencia negativa en el resto del territorio nacional.

    La calidad del empleo y el avance de la informalidad

    Otro de los puntos centrales del análisis de Carrera reside en la distinción entre actividad económica y estructura empresarial formal. El informe sugiere que la recuperación parcial de algunos sectores orientados al mercado interno, como hoteles y restaurantes, no está ligada a la conformación de nuevas unidades productivas, sino a modalidades laborales más precarias.

    “Hay un empeoramiento de la calidad del empleo. Se están destruyendo actividades económicas de mayor calidad y se están remplazando por trabajos de peor calidad que no están asociados en empresas formales”, sostuvo el economista. Esta degradación del mercado laboral implica que, aunque exista movimiento económico, este se canaliza a través del trabajo cuentapropista o informal, el cual funciona muchas veces como un “complemento para ingresos laborales más endebles”, agregó.

    Los sectores más golpeados

    En la vereda opuesta al crecimiento de la informalidad se encuentra el sector asalariado privado formal, que es el que Carrera identifica directamente con la existencia de empresas constituidas. Es en este segmento donde se registra la mayor destrucción de puestos y, consecuentemente, de unidades productivas.

    El análisis de Equilibra identifica dos sectores clave como los principales responsables de esta caída: la industria y la construcción. Estas áreas, que históricamente han sido grandes generadoras de empleo registrado y de pequeñas y medianas empresas (PyMEs), son las que presentan el panorama más sombrío.

    Esta dinámica explica las fuertes caídas registradas en provincias con perfiles industriales o dependientes de la obra pública y el consumo interno. La sustitución de empleos en empresas formales por modalidades de trabajo independiente o no registrado termina por configurar un mapa donde la supervivencia de las compañías privadas es la excepción y no la regla.

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  • Señales mixtas: industria creció y construcción se estancó en enero de 2026, arranque de año moderado

    Señales mixtas: industria creció y construcción se estancó en enero de 2026, arranque de año moderado

    El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) publicó los resultados de inicio de año para dos sectores clave de la economía: la industria y la construcción. Ambos comenzaron 2026 de manera mesurada, con una alternancia de resultados positivos y negativos.

    En la industria, los datos muestran que esa actividad creció 3,1% en enero respecto a diciembre. Lo inquietante es que, en paralelo, se observó una caída de 3,2% frente a enero del año pasado.

    La desagregación por sectores revela matices similares. Según el Indec, el rubro “alimentos, bebidas y tabaco”, por ejemplo, registró una mejora de 2,7% entre diciembre de 2025 y enero de 2026, pero sufrió una caída interanual del 0,6%.

    Ocurre lo mismo con “textiles, prendas de vestir y calzado”, que a pesar de anotar una fuerte caída interanual de 21,3% mostró una mejora mensual de 4,4%. De forma parecida, los “productos de metal, maquinaria y equipo” avanzaron 3% en enero frente a diciembre, pero se desplomaron 14,5% respecto a igual mes del año anterior.

    En la misma línea, “otros equipos, aparatos e instrumentos” mejoraron 3,5% contra diciembre, pero retrocedieron 22,1% respecto del nivel de actividad que mostraban al comienzo de 2025.

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    La industria de “automotores y otros equipos de transporte”, por su parte, registró en enero un nivel de producción 22,9% inferior al registrado en enero de 2026, aunque creció 7,9% en comparación con diciembre.

    Otro caso ambiguo es “muebles y otras industrias manufactureras”, que mostró una mejora mensual de 4,5% pero una retracción interanual del 5%.

    Los tres más sólidos

    Solo tres ramas industriales arrancaron el año con fuerza, mostrando crecimiento tanto mensual como interanual. El más destacado fue el sector de “refinación del petróleo, químicos, productos de caucho y plástico”. Según el informe oficial, en enero ese rubro repuntó 4,4% respecto al mes anterior y creció 3,6% frente a enero de 2025.

    Los otros dos sectores mantuvieron la misma tendencia, aunque con variaciones menores. Los “minerales no metálicos y metálicos básicos” anotaron un crecimiento interanual de 1,7% y una variación mensual de 0,1%.

    Por último, la industria de “madera, papel, edición e impresión” registró un alza mensual de 0,8% y un avance interanual de 0,2%.

    Qué pasó con la construcción

    La actividad de la construcción mostró mayor estabilidad que la industria al inicio del año. Según el Indec, en enero el sector se mantuvo sin variación (0%) respecto al mes anterior, aunque registró un crecimiento interanual de 1,2%.

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    Para estimar el nivel de actividad, el organismo consideró la demanda de los principales insumos. Los resultados fueron dispares: algunos materiales aumentaron considerablemente frente al año pasado, como los artículos sanitarios de cerámica (15,8% interanual), el hormigón elaborado (16,9%) y las placas de yeso (11,7%). Otros, en cambio, retrocedieron con fuerza, como las cales (-15%), los mosaicos graníticos y calcáreos (-13,3%) y el hierro redondo (-10%), entre otros.

    En conjunto, la demanda de materiales mostró un saldo positivo para la actividad. Además, otros dos indicadores arrojaron señales favorables, aunque con cierto rezago: por un lado, el Indec registró un aumento de 3,3% en la cantidad de puestos de trabajo registrados en el sector, que llegó a 380.880 asalariados en diciembre pasado; por otro, la superficie autorizada por permisos de edificación creció 7,7% ese mismo mes, alcanzando un total de 1.445.113 m2.

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