Tag: Bastión

  • Jerónimo: La CGT, único bastión de resistencia frente al Gobierno

    Jerónimo: La CGT, único bastión de resistencia frente al Gobierno

    Cristian Jerónimo, uno de los secretarios generales de la Confederación General del Trabajo (CGT) desde el pasado 5 de noviembre, adelantó los pasos que dará la central obrera, que a su juicio es el único bastión de resistencia frente al gobierno de Javier Milei. Con duras críticas a la gestión libertaria, afirmó que el per saltum presentado por el oficialismo para sostener la reforma laboral solo evidenció “desesperación”.

    —¿Cómo se prepara la CGT para la movilización del 30 de abril?

    —Será una marcha multitudinaria para conmemorar el Día del Trabajador y el primer aniversario de la partida del Papa Francisco. Haremos un pequeño homenaje con una misa de cierre que pondrá fin a una movilización que convoca a personas y organizaciones de los ámbitos cultural, estudiantil y social, y a todos los que quieran expresar su descontento con este programa económico que tanto daño está causando.

    —¿Esta marcha será especial por el descontento que crece contra el Gobierno?

    —Ojalá. El mensaje que buscamos transmitir es que tendemos la mano a toda la gente que rechaza las políticas del Gobierno, que van en contra de los intereses del pueblo argentino. Está a la vista cómo desfinancian las universidades y al PAMI, con un impacto negativo en nuestras y nuestros jubilados, y en las personas con discapacidad. Son políticas que afectan negativamente a la sociedad en su conjunto y, encima, ellos se jactan de que el rumbo es el correcto y que no lo van a corregir. Vamos a expresar un repudio contundente porque lo que se está viendo es la destrucción de puestos de trabajo y de empresas. El salario está pulverizado y, además, ellos se amparan en las homologaciones cuando siempre dijeron que no les interesaba intervenir en las negociaciones entre privados.

    —¿Cree que no habrá mejora en el corto plazo?

    —No. La inflación de marzo fue del 3,4% y sigue subiendo. Lamentablemente, los funcionarios de este Gobierno solo miran su propio metro cuadrado y no ven lo que sucede afuera, no solo en el área metropolitana de Buenos Aires, sino en todo el país. La gente la está pasando muy mal.

    —¿Todo el Gobierno está en la misma sintonía? ¿O hay sectores más proclives al diálogo?

    —Hay muchos funcionarios con experiencia que comprenden que la situación es difícil y que el rumbo no es el correcto. Pero ninguno toma la iniciativa ni tiene la capacidad de plantear una opción distinta. Se nota un grado de obsecuencia que le hace mucho daño al Gobierno. Hoy estamos padeciendo que no se cuida la productividad y que, con las desregulaciones vigentes, es muy difícil que una empresa argentina sea competitiva.

    —El Gobierno presentó un per saltum ante la Corte para que quede sin efecto la suspensión de la reforma laboral ¿Qué opinión tiene?

    —Bueno, demuestra la desesperación que tienen y cómo empiezan a actuar de manera poco democrática, intentando acelerar tiempos y tramites. No entiendo cuál es su apuro. Hasta ahora la Justicia nos viene dando la razón: esta ley es inconstitucional. Hoy, ningún gremio dentro de la CGT está dispuesto a permitir que se cambien derechos adquiridos.

    —¿Convocar a un paro general está en el radar ante esta situación?

    —El paro general es una herramienta estratégica del movimiento obrero que nunca se descarta. Pero es una decisión que se construye; no es algo que se decreta de un día para otro. En la CGT conviven distintas expresiones y todo se decide en el seno del consejo directivo con un alto grado de consenso, como ocurrió con la última medida de fuerza que tuvo un gran impacto.

    —Hay gente que mira al Frente Sindical de Aguiar y Furlán con una agenda totalmente distinta de la CGT, quizás más combativa ¿Es así?

    —Respeto a cada organización sindical, más allá de si integra o no una central. Cada una tiene autonomía. Cada secretario general puede decidir la estrategia y el rumbo de su propia organización. Si los compañeros construyeron un espacio en el que se sienten representados, bienvenido sea; ellos sabrán por qué lo hicieron. Pero puedo decir que la CGT siempre tuvo muy claros los intereses que representa y siempre se puso al frente contra este Gobierno cuando atacó derechos laborales. Con el DNU 70/2023, ni bien asumió este oficialismo, la CGT convocó a un paro con movilización. Después vinieron cuatro paros generales y 13 movilizaciones. Hoy, el movimiento obrero, la CGT, es el principal bastión de resistencia contra el Gobierno.

    —Adorni siempre consideró que la CGT es el ejemplo de la casta sindical ¿Qué opinión le merece lo que sucede?

    —Queda en evidencia que la “casta” son ellos. Se reían de los trabajadores y denostaban al periodismo, se atribuían códigos de moralidad y ética, y ahora todo les está cayendo encima. Quedó demostrado el grado de impunidad que tuvieron: una persona que supuestamente tenía un salario de 3 millones de pesos termina llevando una vida acomodada. Esperamos que la Justicia actúe como corresponde y esclarezca rápidamente la situación. Ya tienen la condena de la sociedad, que es la más grande.

    La nueva conducción de la CGT

    —¿Cómo ve el rol del Partido Justicialista?

    —Se tiene que despertar. Muchas veces la política está alejada de la realidad y termina discutiendo pequeñas internas que no solucionan la vida de nadie. No hay un dirigente que esté capitalizando el enojo que existe contra el Gobierno; se están mirando el ombligo.

    —¿Axel Kicillof o Cristina Kirchner?

    —No nos sobra nadie. Si alguien tiene una opinión o una posición respecto de los compañeros, debe expresarla. Axel es el gobernador de la provincia y tiene todo el derecho a ser candidato a presidente. Pero el peronismo tiene la responsabilidad de construir un gran frente con todos los sectores que puedan aportar y quieran jugar. No hay que ponerle un cepo a nadie.

    —Esta semana se estuvo hablando en diputados sobre cambios en el código aduanero, ¿qué opinas de eso? ¿tienen conocimiento de esto?

    —La verdad es que no conocemos los cambios en profundidad. Sí estamos al tanto de algunas versiones que trascendieron, como ocurre con muchas iniciativas que impulsa este Gobierno. Nos preocupa profundamente que se busque debilitar una estructura que sabemos lo que representa. La aduana es la primera barrera para proteger la industria nacional, para controlar lo que entra y sale del país, y para evitar que nos inunden de productos extranjeros que terminan destruyendo nuestras industrias. Además, valoramos la profesionalidad y el grado de responsabilidad de los compañeros de SUPARA en sus tareas.

    Son trabajadores altamente capacitados que desempeñan un rol estratégico, y trabajan en conjunto con otro gremio hermano, AEFIP, siendo los únicos sindicatos que representan a los trabajadores fiscales y del control aduanero, a través de una institución tan importante como ARCA. Estaremos ahí para acompañarlos y defender su actividad; no vamos a permitir que se hagan los que quieran. Muchas de estas medidas vienen impulsadas por este muchacho Federico Sturzenegger, que a menudo llega con ideas descabelladas que terminan debilitando distintos organismos, como está pasando con la carne: luego la gente no puede exportarla porque el propio Gobierno terminó desarmando al SENASA.

    Me parece que tenemos que tener muy claro que las cosas que funcionan bien hay que cuidarlas. En este caso, la aduana y todo ARCA, donde hay dos organizaciones hermanas, merecen protección y respaldo, y nosotros vamos a estar cerca para defender su actividad.