Cuando en 2021 se anunció que la Unión Europea prohibiría desde 2035 la fabricación y venta de vehículos impulsados por motores de combustión interna alimentados con combustibles derivados del petróleo, la carrera por reducir los costos de producción de los autos eléctricos se convirtió en la principal prioridad de todas las automotrices.
La única que se mantuvo firme, sin alterar su plan —que contemplaba diversificar tecnologías para ofrecer la mejor opción según las necesidades de cada región— fue Toyota. Además de haber sido pionera en el desarrollo de motores híbridos desde comienzos de siglo, la marca también avanzaba en vehículos propulsados por hidrógeno mediante pilas de combustible.
Cinco años después, ante la evidencia de que la tecnología no logró aumentar su producción a escala suficiente para reducir el precio de los vehículos, la movilidad puramente eléctrica comenzó a desacelerarse, lo que obligó a los grandes fabricantes a rediseñar sus programas e incorporar modelos que combinen un motor eléctrico y otro de combustión para mantener una cuota de automóviles sustentables en su oferta.
En poco tiempo, la industria automotriz encontró al menos dos soluciones muy efectivas para que los motores a gasolina ganen eficiencia y reduzcan las emisiones contaminantes.
Dos desarrollos nuevos muy eficientes
Una consistió en convertirlos en generadores de energía exclusivamente, de modo que no muevan las ruedas sino que carguen la batería del motor eléctrico encargado de la tracción. La otra fue un ingenioso sistema por el cual, aun con una batería de litio pequeña y un motor eléctrico de baja potencia con arquitectura de 48 volts, un microhíbrido (Mild-Hybrid) alcanza el rendimiento de un híbrido convencional con menor peso del conjunto.
Ambas tecnologías ya están presentes en el mercado argentino. La primera desembarcó hace tres años de la mano de Nissan, con su sistema e-Power que equipa a los SUV Nissan X-Trail importados de Japón. Sin embargo, las condiciones económicas y arancelarias del país impidieron que ese vehículo alcanzara volumen de ventas por las restricciones a las importaciones y por no contar con un precio competitivo.
Esa tecnología se adoptó como solución innovadora y fue incorporada por otros fabricantes para crear los autos eléctricos de rango extendido, conocidos por la sigla EREV (Extended Range Electriv Vehicle).
La adoptaron, entre otros, BYD y Leapmotor —ambas marcas chinas que están entrando al mercado argentino— y también Ford, que aplicó el sistema a la pick-up F150 Lightning, que dejó de ser exclusivamente eléctrica a fines del año pasado. La solución les permite conservar la sensación de conducción eléctrica sin depender de la limitada autonomía típica de este tipo de vehículos ni asumir el alto costo necesario para aumentarla.
En estos casos, el motor térmico funciona a muy bajas revoluciones, casi como un motor estacionario, y así carga la batería que impulsa las ruedas. Solo cuando se requiere una aceleración fuerte entra el aporte extra de potencia, con el consecuente consumo adicional de combustible. Esta configuración permite autonomías superiores a los 1.000 km, según la capacidad del tanque y el uso del motor.
Super Mild-HYbrid
La gran novedad fue, probablemente, la introducida por Stellantis, que cambió la ubicación del motor eléctrico en los Mild-Hybrid: lo colocó sobre la caja de cambios —que debe ser de accionamiento eléctrico para pasar marchas— de modo que, aun con la escasa potencia de apenas 24 CV, el motor eléctrico puede mover las ruedas sin que el térmico lo note.
El primer vehículo en llegar a Argentina con esta tecnología fue el Alfa Romeo Tonale —comercializado en Europa por una marca de Stellantis— que en el mercado local arribó por un importador, la familia Belcastro, y fue presentado en octubre de 2024 como una gran novedad.
Sin embargo, a partir del programa del Gobierno que permite importar cada año 50.000 autos híbridos y eléctricos sin pagar el arancel extrazona del 35%, Stellantis Argentina trajo primero el Fiat 600 Hybrid y ahora incorporó también el Citroén C4 Híbrido, que comparten esa misma tecnología mediante la cual un Mild-Hybrid alcanza prácticamente el rendimiento de un híbrido autorecargable.
Lo más interesante de estos microhíbridos súper eficientes es que pueden hacer algo que antes no lograban: desplazarse únicamente en modo eléctrico, aunque sea por pocos metros. Tanto el Fiat como el Citroén, a velocidades inferiores a 30 km/h, pueden recorrer alrededor de 1.000 metros si se administra el acelerador con suavidad. Incluso, manteniendo aceleraciones suaves, por encima de 50 km/h y en trayectos cortos de unos 500 metros también es posible mantener apagado el motor de gasolina y circular solo con electricidad.
Esto genera un ahorro de combustible tanto en conducción suburbana como en ruta: un consumo promedio de 4,5 litros cada 100 km en el primer caso y de 5,5 litros en el segundo. Así, el tanque de 44 litros del Fiat 600 supera los 700 km de autonomía y el Citroén C4 puede superar los 800 kilómetros con sus 50 litros.
Temas Relacionados
industria automotrizautos híbridosautos electricos de rango extendidoautos mild-hybridúltimas noticias
