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  • El Gobierno renuncia al mercado internacional y apuesta a un repunte en el segundo trimestre con ayuda de la cosecha

    El Gobierno renuncia al mercado internacional y apuesta a un repunte en el segundo trimestre con ayuda de la cosecha

    Una frase muy utilizada por los brokers de Wall Street advierte que “al mercado no se le discute, al mercado se le entiende”. John Maynard Keynes popularizó otra frase: “El mercado puede permanecer irracional más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”. Posiblemente con estos conceptos en la cabeza, Luis “Toto” Caputo decidió cortar por lo sano y dio de baja la principal estrategia que él mismo había diseñado para el 2026.

    Con un riesgo país ahora arriba de los 600 puntos básicos y en medio de la guerra en el Golfo Pérsico, el ministro de Economía recalculó y ya no insiste con regresar a los mercados internacionales. En un congreso organizado por el IAEF explicó que los futuros vencimientos de deuda serán atendidos con emisiones locales, ingresos por privatizaciones y “fuentes alternativas” que son más baratas que buscar fondeo en el mercado internacional.

    Un informe del banco UBS enfatizó que el riesgo país de Argentina debería estar en torno a los 400 puntos básicos. Pero el mercado opina diferente, a pesar del superávit fiscal y de las compras diarias de dólares que viene realizando el Banco Central para fortalecer las reservas.

    No es posible tener certeza absoluta sobre por qué los bonos argentinos volvieron a estar castigados. Una parte importante de la explicación es que la guerra provocó una fuerte salida de activos de riesgo, en particular de mercados emergentes.

    Deuda y “riesgo kuka”

    La búsqueda de refugio golpeó a la deuda argentina incluso más que en otros países. El Gobierno cree que el “riesgo kuka” sigue influyendo en la decisión de los inversores. Con elecciones presidenciales el año que viene y el recuerdo de lo sucedido a Mauricio Macri, no es fácil hacer apuestas de largo plazo.

    El dólar, sin embargo, casi no se inmutó. Argentina fue uno de los pocos países en los que la moneda se apreció desde que empezó la guerra, a fines de febrero. En este caso la explicación es que el flujo de dólares se mantuvo alto durante el período y, además, el cepo cambiario limita el acceso al mercado por parte de las empresas.

    Como consecuencia, el tipo de cambio real muestra una apreciación del 10% desde el arranque del año. Argentina vuelve a encarecerse en dólares, algo que tarde o temprano debería corregirse, ya sea con una fuerte reducción de la inflación o con una suba del tipo de cambio.

    Aunque Javier Milei ganó con holgura las elecciones de medio término, nadie puede garantizar con absoluta certeza una victoria en las presidenciales. Ese margen de duda limita la recuperación de los bonos. La suba del desempleo en medio del proceso de apertura económica y una actividad que marcha a dos velocidades (con claros ganadores y perdedores) obligan a ser cautelosos al proyectar.

    El nivel récord de depósitos en dólares, ya en USD 39.000 millones, le da al Gobierno un margen de tranquilidad para satisfacer sus necesidades de fondeo. El objetivo ahora es emitir USD 2.000 millones de Bonar 2027 para hacer frente al próximo vencimiento de julio. Esos dólares están colocados al 2% anual o, en muchos casos, a tasa cero, mientras que el Tesoro paga casi 6% anual con pago mensual de intereses. Por eso, la oferta de dólares abundantes en los próximos meses está casi asegurada.

    La suba del riesgo país puede complicar algunos planes de empresas o de provincias para buscar financiamiento internacional, porque tendrían que pagar una tasa cercana al 10%. Mendoza ya está en la fila para salir al mercado como antes lo hicieron la ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. Pero deberá esperar a que mejoren las condiciones de mercado.

    La guerra y el humor de los mercados

    La evolución de la guerra con Irán seguirá condicionando el humor de los mercados. Alberto Bernal, head de estrategia de XP Investment, se mostró optimista respecto a un desenlace rápido: “Creemos que esto puede durar a lo sumo dos o tres semanas más. China es el que tiene la posibilidad de presionar para el final del conflicto, porque es el principal exportador de petróleo del mundo y no van a estar dispuestos a seguir pagando arriba de USD 100 el barril. Son ellos los que van a terminar presionando a Irán para que deje de bombardear el estrecho de Ormuz”.

    Pero cada semana que sigue el conflicto los mercados pasan factura. La caída de las cotizaciones se aceleró a medida que no hubo señales de alto el fuego. Donald Trump insiste en que la victoria sobre Irán es apabullante.

    El primer impacto en la economía doméstica se notó en la suba del precio de la nafta. Horacio Marín, CEO de YPF, aclaró a principios de esta semana que no aumentaría más de 10% porque el incremento del barril es “coyuntural”. Con esa aclaración buscó limitar en el corto plazo el efecto sobre la inflación y, al mismo tiempo, enviar una señal a los competidores para que no apliquen aumentos superiores.

    El economista Fernando Marull proyectó que la inflación de marzo se ubicará en 3%, aunque no descartó que incluso termine siendo mayor. La buena noticia es que en abril se espera un retroceso hasta situarse por debajo del 2,5%. Esto siempre que el barril de petróleo no siga aumentando, lo que obligaría a nuevos incrementos en los surtidores.

    Aunque todavía resulta prematuro afirmarlo con certeza, la desaceleración inflacionaria prevista para abril podría marcar un punto de inflexión luego de prácticamente un año de subas continuas del índice.

    El equipo económico confía en que la estabilidad cambiaria y la desaceleración en el ritmo de crecimiento de los agregados monetarios ayudarán a reducir la inflación en los próximos meses. El índice mayorista, que subió solo 1% en febrero, alimenta esa expectativa.

    Apuesta al segundo trimestre

    El Gobierno mira al segundo trimestre como una oportunidad para empezar a ver mejores números de actividad. Aunque el PBI creció casi 4,5% el año pasado, las cifras difundidas por el INDEC ponen en evidencia la “doble velocidad” entre sectores. Muchos describen la evolución como una “K”: algunos sectores suben mientras otros caen.

    El agro, por ejemplo, mostró una expansión de 16% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al mismo período del año anterior. La intermediación financiera creció 17% interanual y la pesca algo más de 10%. Sin embargo, la industria manufacturera cayó 5%, el comercio perdió 2,2% y el rubro construcción permaneció casi estancado. Ese comportamiento explica por qué la economía puede destruir empleo pese a que las estadísticas la muestran en expansión.

    La combinación de desaceleración inflacionaria, recuperación del salario real, fuerte aumento de la liquidación de divisas por parte del agro y avance en la remonetización de la economía podría poner en marcha el círculo virtuoso para que la recuperación se empiece a sentir “en la calle”.

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  • Nicolás Dujovne elogió al Gobierno, prevé que la inflación caerá en 2026 y la actividad crecerá más del 3%

    Nicolás Dujovne elogió al Gobierno, prevé que la inflación caerá en 2026 y la actividad crecerá más del 3%

    El ex ministro de Economía Nicolás Dujovne elogió la gestión económica del gobierno de Javier Milei y resaltó los avances en materia fiscal, de inversión y de crecimiento. También subrayó la magnitud del ajuste de las cuentas públicas y los resultados obtenidos durante los dos primeros años de la administración libertaria.

    “Tengo una mirada muy positiva sobre lo que han hecho en materia económica. Hay muchos economistas que se centran más en marcar la diferencia y la verdad es que veo que el norte fue el adecuado desde el principio”, sostuvo Dujovne en el podcast Cartografías, de Rosendo Grobocopatel.

    En ese sentido, el economista hizo hincapié en el recorte del gasto público que aplicó el gobierno nacional desde el desembarco de Milei en la Casa Rosada y planteó que “el ajustazo fiscal que hicieron el primer año, con contracción real en el gasto primario, es algo con pocos precedentes en otros programas de ajuste y estabilización”.

    En relación con la cuestión fiscal, el ex funcionario nacional reconoció que la reducción del gasto público provoca resistencias y protestas de distintos sectores sociales, aunque defendió la decisión oficial por su efecto macroeconómico.

    “El Gobierno recibe muchas críticas porque para bajar el gasto público 27%, hay que cortar todo. Vas a tener a distintos grupos protestando por cada uno de los recortes, muchos con razón. Pero hay una razón macroeconómica que está por encima de todo que es dejar de cobrar el impuesto inflacionario gigantesco, que afecta especialmente a los más pobres”, afirmó.

    En la misma línea, el analista valoró como positiva la gestión de Luis Caputo al frente del Ministerio de Economía: “Se han hecho cosas muy buenas. Muchas de las cosas que se hicieron durante el primer año de la estabilización de Milei, si las hubiera hecho un economista semi heterodoxo, habría gente entusiasmada. Pero como lo hizo Toto (Luis Caputo), que no viene del palo de un think tank que pone el sello de un programa de estabilización, no se valora lo que se ha logrado”, remarcó.

    Paralelamente, el ex titular del Palacio de Hacienda destacó los resultados en materia de inflación y estimó que, pese a la aceleración registrada en los últimos meses, el dato anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerrará este año por debajo del guarismo de 2025. “Pasamos de 211% a 32% en 2025 y este año probablemente baje despacio y sea 24% o 25%, como ha pasado en todos los países que han bajado su tasa de inflación. Es bastante meritorio lo que se ha logrado”, graficó.

    Sobre las perspectivas para la actividad económica, Nicolás Dujovne proyectó que “la economía va a crecer este año”, tras un 2025 marcado por una expansión del 4,4 por ciento. “Este año es probable que crezca entre 3% y 4,5% porque la inversión está creciendo bien. Tuvo un gran desempeño el año pasado: creció arriba de 18% real. Además, las exportaciones crecieron al 7%/8% y el consumo al 4/5 por ciento”, detalló.

    El ex ministro señaló que el crecimiento de las importaciones respondió a una mayor apertura de la economía, aunque ponderó que se importaron distintos tipos de bienes y no solo de consumo: “Se importó mucho bien de capital y mucho bien intermedio. Cuando uno mira las góndolas de los supermercados argentinos comparadas con países similares en el resto del mundo, siguen siendo muy cerradas”.

    A su juicio, dos factores determinarán el repunte de la inversión en el año actual. El primero es el riesgo país, que pese a ubicarse cerca de 600 puntos básicos, experimentó una baja significativa respecto a las 1.100 unidades que marcaba antes de las elecciones legislativas de medio término, y a la estabilidad cambiaria. “Esas dos cosas tienen una mejoría muy marcada respecto al año pasado. El riesgo país, en promedio, es infinitamente más bajo que en 2025”, juzgó.

    En cuanto al consumo, sostuvo que la mejora en los salarios reales contribuirá al crecimiento: “El consumo va a crecer porque los salarios reales van a crecer. La productividad se está recuperando y los salarios tienden a moverse un poco en el corto plazo por esa dinámica. Van a ser dos años seguidos de crecimiento que al Gobierno lo dejan bastante bien parado para enfrentar el 2027”.

    En lo político, Dujovne evaluó que “en 2027 se van a enfrentar dos modelos antagónicos. Eso va a ocurrir, independientemente de lo que haga el Gobierno. El principal candidato opositor seguramente va a ser un candidato kirchnerista. Ese antagonismo va a existir, independientemente de lo que diga o no diga el Gobierno”.

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  • Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Varios economistas han señalado el “trilema” de política económica que afronta el Gobierno: reducir la inflación, acumular reservas en el BCRA y lograr la reactivación de la actividad. Conseguir esas tres metas de forma simultánea se le ha mostrado esquivo.

    La prioridad oficial desde el inicio fue bajar la inflación, objetivo que se alcanzó —en términos de la tasa mensual— hasta mayo de 2025.

    La acumulación de reservas se postergó hasta el comienzo de la denominada “fase 4”, periodo en el que el Banco Central ha comprado más de USD 3.000 millones.

    El tercer objetivo, referido a la producción y el empleo, quedó relegado. Como el Gobierno busca recuperar una inflación descendente, sostiene tasas de interés elevadas y absorbe del mercado, incluso en exceso, los pesos que el BCRA inyecta al comprar dólares. De ese modo encorseta al dólar y apuesta a que una política ortodoxa, basada en el control de los agregados monetarios, termine sometiendo a los precios.

    Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” jugó en contra de los activos argentinos

    Ahora, con la guerra en Medio Oriente ocupando el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” perjudicó a los activos argentinos, neutralizando e incluso invirtiendo el efecto neto del conflicto sobre la economía local. En el lado positivo, el conflicto aumenta en dólares las exportaciones de crudo y subraya las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, tras su licuefacción en plantas fijas o móviles).

    Gas argentino para Europa, a futuro

    Ese potencial se plasmó en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, liderado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.

    Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, dijo a Infobae: “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.

    Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).

    Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)

    “Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.

    Gas acorralado, en el presente

    A diferencia del petróleo, donde existen muchos más oferentes y rutas alternativas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz afectó con mayor severidad al gas. No solo cesó la actividad de Qatargas, que aporta el 20% del GNL mundial; además no hay certezas sobre cuándo podría reanudarse, explicó Bosch, y eso demandaría al menos un mes desde que el conflicto se dé por resuelto, algo hoy incierto.

    La zona es clave no solo por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel ampliaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, la principal planta de aluminio de Europa. Así, el aluminio —el segundo metal más comerciado del mundo, detrás del hierro y por delante del cobre— acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año e impacta en todo el espectro metalífero.

    Los fertilizantes, a su vez, son claves para la productividad del campo, que seguirá siendo durante varios años el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

    El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo ocurrido en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero a la incertidumbre sobre los valores se suma ahora la duda sobre la provisión en sí, dado que la oferta está mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado apuesta a una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que eso ocurra de inmediato.

    Fertilizantes y el campo argentino

    D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes en Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones en fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y por el temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta productora del país.

    Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, indica un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado, y el fosfato monoamónico (MAP).

    A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz sufrió un impacto negativo en precios porque Irán es uno de los principales importadores mundiales, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año y responde a decisiones de siembra ya tomadas hacia mayo.

    La suma y resta de efectos que el conflicto genera sobre la economía argentina es un ejercicio resbaladizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo y del litio favorece comercialmente a la Argentina. Pero varios de esos factores, y el conjunto, ejercerán más presión sobre los precios y la inflación.

    Cuestiones de confianza

    Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea y uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, sostiene que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó con fuerza a los activos argentinos.

    Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta: restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (aun con los fuertes vencimientos que enfrenta este año y el próximo), bajo la hipótesis de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, eso no está ocurriendo.

    Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)

    Según Vasconcelos, el Gobierno desconoce el lado de la demanda o, dicho de otro modo, que “las negras también juegan”. Así, por ejemplo, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país equivalente al de fin de 2025, Ecuador, que partía de un nivel similar, aprovechó el momento y lo redujo a la zona de 450 puntos básicos.

    De igual forma, existe una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares —11% respecto de fin de 2025— y el aumento del Bovespa brasileño, que ganó 25% en el mismo período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, se refleja en la divergencia entre las ADR bancarias: las de bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron en promedio 28%.

    De ese modo, la “luna de miel” legislativa del Gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que, por ahora, no encuentra respaldo en la evolución de la economía, marcada por cierres y despidos.

    El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que suscitan sus ideas y discursos en ciertos ámbitos equivale a la confianza que su Gobierno necesita generar para resolver el trilema: acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar la actividad y el empleo de manera simultánea.

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  • Carlos Melconian: el gobierno aún no genera confianza por inconsistencias, improvisación y fragilidad del superávit

    Carlos Melconian: el gobierno aún no genera confianza por inconsistencias, improvisación y fragilidad del superávit

    En una entrevista con el equipo de Infobae en Vivo, el economista Carlos Melconian analizó la situación del programa económico y puso el foco en las causas que explican la persistente demanda de divisas entre los ahorristas argentinos.

    Para Melconian, el escenario actual es un régimen de transición entre un modelo “agotado” y un futuro que definió como un “signo de interrogación”. En ese marco, sostuvo que el fenómeno político de Javier Milei respondió a una ruptura histórica con lo anterior, pero advirtió que la gestión carece de la estructura humana necesaria para gobernar. Esa fragilidad institucional se traduce, según su visión, en la incapacidad para modificar la conducta histórica de los argentinos respecto de la moneda extranjera.

    La falta de confianza y la presión sobre el dólar

    El eje central del análisis de Melconian fue la relación entre la credibilidad del Gobierno y el mercado cambiario. Consultado por la persistente compra de divisas por parte de los ciudadanos, el economista fue tajante: “todavía este no es un gobierno que genere confianza”. Según su diagnóstico, existe un vínculo directo entre la falta de seguridad en el rumbo oficial y la decisión de dolarizar ahorros, una conducta que, lejos de amainar, se sostiene en niveles que comprometen las metas del Banco Central.

    Vinculó esa desconfianza a una historia de inestabilidad en la que el ahorrista “ha sido estafado en numerosas ocasiones”, lo que fortaleció una cultura bimonetaria. A la vez, señaló errores en la política económica actual, como la liberación del mercado a personas humanas en el mes de abril. Desde su óptica, la dinámica es insostenible sin un cambio en la percepción social: “A USD 2.000 millones por mes que compre la gente, no dan los números”, advirtió, y afirmó que “la dolarización va a continuar”.

    Precisó que la desconfianza no sólo se refleja en la compra del billete, sino en que esos dólares se extraen del circuito financiero. Además, sostuvo que el Gobierno ha “forzado” el valor del dólar a un nivel injustificado, lo que estimula la fuga de divisas a través de gastos en el exterior.

    “En la Argentina pasó siempre lo mismo y vuelven a forzar el valor del dólar. La desconfianza no es sólo comprar dólares, sino también sacarlos del circuito”, insistió.

    Qué hubiera hecho Melconian

    Al comparar el programa económico vigente con el que él diseñó para una eventual gestión, Melconian marcó diferencias profundas. Reconoció que ambos comparten apenas el “título” de ser modelos capitalistas occidentales de mercado libre; sin embargo, difieren por completo en instrumentalidad, secuencia e implementación.

    Su propuesta incluía un régimen cambiario de convivencia de dos monedas, respaldado por reformas al Código Civil y un paquete de doce leyes para el Parlamento, en contraste con el formato oficialista de leyes con cientos de artículos. Subrayó que su plan proponía un dólar realmente libre desde el primer día, poniendo al Banco Central en funciones sin utilizar el tipo de cambio para “tapar la basura” de sectores no productivos.

    Sobre el sector industrial, se refirió al concepto de “zona de confort” que usa el Ejecutivo. Si bien admitió que conoce a “200 tipos a los que les va muy mal” por la coyuntura, planteó que el desafío es superar el “achanchamiento” por los créditos subsidiados y demostrar competitividad frente al mercado externo.

    El ajuste y la aceptación social

    Melconian también evaluó el impacto del ajuste fiscal y destacó que durante el primer semestre la sociedad lo toleró más, período que calificó por una “licuación fuertísima” del gasto público. No obstante, advirtió que el superávit que exhibe el Gobierno “se ha construido sobre la interrupción de la obra pública y el recorte de transferencias a las provincias”.

    De cara al futuro inmediato, advirtió que el esfuerzo del próximo año recaerá directamente sobre el sector privado: “Este ajuste del 2025 es un ajuste al sector privado”, sentenció. Aunque la inflación pueda mostrar señales de descenso por la disciplina fiscal y la austeridad monetaria, subrayó que el verdadero reto es la capacidad de la población para soportar ese proceso hasta alcanzar la estabilidad.

    Perspectivas de reactivación y el factor político

    Al cierre de la entrevista, evaluó las chances de reactivación económica y afirmó que, en la coyuntura actual, el único mecanismo capaz de dinamizar la economía sería la monetización mediante una “emisión virtuosa” impulsada por la compra de dólares por parte del Banco Central.

    También reconoció el mérito de haber aprobado una reforma laboral que llevaba décadas estancada, aunque advirtió sobre la paradoja en las cuentas externas: “En el medio de esta discusión de la reforma competitiva, se derrumbaron las importaciones. Es insólito. Tiene que subir la importación y bajar la dolarización”.

    Por último, se ocupó de la estrategia política del oficialismo, señalando que los lemas de campaña —el cierre del Banco Central, la dolarización y el combate a la “casta”— siguen “vivitas y coleando” sin haberse concretado.

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  • Estiman que provincias perdieron $1 billón por caída de la recaudación y la postura de Luis Caputo sobre suba de ingresos

    Estiman que provincias perdieron $1 billón por caída de la recaudación y la postura de Luis Caputo sobre suba de ingresos

    Durante el primer bimestre de 2026, las provincias argentinas enfrentaron una fuerte caída en los fondos coparticipables que reciben de la recaudación nacional. El total perdido alcanzó los $964.619 millones, cifra cercana a $1 billón, según un informe del diputado Guillermo Michel. Ese recorte impactó de manera directa en las finanzas provinciales y se mantendrá en los próximos meses, salvo que la actividad económica repunte como espera el ministro de Economía, Luis Caputo.

    La merma en la coparticipación obedeció al mal desempeño de los impuestos coparticipables. El factor principal fue la caída de la actividad económica, que redujo la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Además, las modificaciones en la percepción aduanera de ese impuesto ampliaron el efecto negativo sobre los ingresos provinciales.

    Según datos oficiales, la recaudación total en el primer bimestre alcanzó $34,6 billones. De ese total, solo el 32% se distribuyó entre las provincias mediante el sistema de coparticipación, es decir $11,2 billones. El resto quedó en manos del Tesoro nacional y de organismos de la administración central. En este marco, el reparto de fondos mostró una tendencia descendente: en enero las transferencias a las provincias por coparticipación registraron una caída real del 7,6%, y en febrero la baja se profundizó hasta el 9,7% interanual real, descontado el efecto de la inflación.

    Buenos Aires, la provincia más grande del país gobernada por Axel Kicillof, fue la jurisdicción que más fondos perdió en el bimestre, con una reducción de $204.499 millones. Córdoba sufrió una merma de $81.028 millones, mientras que Santa Fe reportó una pérdida de $82.957 millones. Otras caídas relevantes fueron las de Tucumán ($44.372 millones), Entre Ríos ($45.337 millones) y Chaco ($45.337 millones).

    Mendoza experimentó una disminución de $39.549 millones en sus ingresos coparticipables, seguida por Salta con $36.656 millones y Corrientes con $34.726 millones. En la región del NEA, Formosa perdió $32.797 millones y Misiones $31.832 millones.

    Las provincias del noroeste también sintieron el impacto: San Juan dejó de recibir $30.868 millones, Jujuy $27.009 millones y Catamarca $25.080 millones. En la Patagonia, Río Negro perdió $24.115 millones, Chubut $17.363 millones, Neuquén $17.363 millones, Santa Cruz $16.399 millones y Tierra del Fuego $12.540 millones. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires sufrió una baja de $18.328 millones. La Pampa registró la misma pérdida, mientras que San Luis anotó una reducción de $21.222 millones y La Rioja de $19.292 millones.

    El impacto fue generalizado entre las provincias, con variaciones en el monto absoluto según la densidad demográfica y el nivel de actividad económica de cada distrito. Las jurisdicciones más grandes, por población y Producto Bruto Geográfico, encabezaron la lista de las más afectadas en términos absolutos. En cambio, las provincias más pequeñas también afrontaron disminuciones relevantes en términos relativos, dado el peso que tiene la coparticipación en sus presupuestos.

    El total de $964.619 millones perdido en el primer bimestre constituyó un desafío para la gestión financiera provincial. Si este escenario se prolonga, los gobernadores deberán revisar partidas presupuestarias y postergar gastos ante la menor disponibilidad de fondos nacionales, tal como el Gobierno Nacional pretende. Este panorama también podría encarecer las negociaciones en un año en el que el presidente Javier Milei aseguró que enviará 90 reformas al Congreso.

    En los primeros dos meses del año, los fondos coparticipables representaron apenas una tercera parte de la recaudación nacional, lo que redujo la participación de las provincias en la distribución fiscal. A esa dinámica se sumó la persistente inflación, que erosionó el poder de compra de los recursos transferidos.

    En el desglose regional, las provincias del centro y del litoral sufrieron las mayores pérdidas en términos absolutos, aunque el impacto relativo varió según la estructura presupuestaria de cada distrito. El comportamiento de los ingresos en el primer trimestre se convirtió en un indicador clave para anticipar la evolución de la relación fiscal entre la Nación y las provincias.

    Los datos relevados durante este período sirvieron de referencia para los equipos técnicos de los gobiernos subnacionales, que monitorean y padecen la caída de las transferencias automáticas. El seguimiento de la recaudación nacional y su impacto en la coparticipación se consolidó como una de las principales preocupaciones de la agenda política y financiera de las administraciones locales.

    La postura de Caputo

    En las últimas horas, Caputo aseguró que tienen la intención de que la recaudación aumente, pero no a través de la suba de impuestos, sino por medio de la aplicación de la reforma laboral y la ley de Inocencia Fiscal. “La segunda cosa que tiene que pasar para que crezcan los ingresos tributarios es que el país crezca (…). Lo que pasa en Argentina es que el ahorro está, pero abajo de los colchones. No es una casualidad que el país no crezca desde 2011 y que cuando nosotros llegamos al Gobierno el porcentaje de préstamos al sector privado era de apenas el 3%, no había crédito en Argentina. En cualquier país normal, mediano, ese número está por arriba del 30%. Y en Argentina no tenemos un mercado de capitales y por eso ha sido un país que ha dependido mucho del crédito externo, cosa que tenemos que terminar”, sostuvo durante su participación en el evento de la Fundación Mediterránea en Córdoba.

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