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  • Carlos Melconian: el gobierno aún no genera confianza por inconsistencias, improvisación y fragilidad del superávit

    Carlos Melconian: el gobierno aún no genera confianza por inconsistencias, improvisación y fragilidad del superávit

    En una entrevista con el equipo de Infobae en Vivo, el economista Carlos Melconian analizó la situación del programa económico y puso el foco en las causas que explican la persistente demanda de divisas entre los ahorristas argentinos.

    Para Melconian, el escenario actual es un régimen de transición entre un modelo “agotado” y un futuro que definió como un “signo de interrogación”. En ese marco, sostuvo que el fenómeno político de Javier Milei respondió a una ruptura histórica con lo anterior, pero advirtió que la gestión carece de la estructura humana necesaria para gobernar. Esa fragilidad institucional se traduce, según su visión, en la incapacidad para modificar la conducta histórica de los argentinos respecto de la moneda extranjera.

    La falta de confianza y la presión sobre el dólar

    El eje central del análisis de Melconian fue la relación entre la credibilidad del Gobierno y el mercado cambiario. Consultado por la persistente compra de divisas por parte de los ciudadanos, el economista fue tajante: “todavía este no es un gobierno que genere confianza”. Según su diagnóstico, existe un vínculo directo entre la falta de seguridad en el rumbo oficial y la decisión de dolarizar ahorros, una conducta que, lejos de amainar, se sostiene en niveles que comprometen las metas del Banco Central.

    Vinculó esa desconfianza a una historia de inestabilidad en la que el ahorrista “ha sido estafado en numerosas ocasiones”, lo que fortaleció una cultura bimonetaria. A la vez, señaló errores en la política económica actual, como la liberación del mercado a personas humanas en el mes de abril. Desde su óptica, la dinámica es insostenible sin un cambio en la percepción social: “A USD 2.000 millones por mes que compre la gente, no dan los números”, advirtió, y afirmó que “la dolarización va a continuar”.

    Precisó que la desconfianza no sólo se refleja en la compra del billete, sino en que esos dólares se extraen del circuito financiero. Además, sostuvo que el Gobierno ha “forzado” el valor del dólar a un nivel injustificado, lo que estimula la fuga de divisas a través de gastos en el exterior.

    “En la Argentina pasó siempre lo mismo y vuelven a forzar el valor del dólar. La desconfianza no es sólo comprar dólares, sino también sacarlos del circuito”, insistió.

    Qué hubiera hecho Melconian

    Al comparar el programa económico vigente con el que él diseñó para una eventual gestión, Melconian marcó diferencias profundas. Reconoció que ambos comparten apenas el “título” de ser modelos capitalistas occidentales de mercado libre; sin embargo, difieren por completo en instrumentalidad, secuencia e implementación.

    Su propuesta incluía un régimen cambiario de convivencia de dos monedas, respaldado por reformas al Código Civil y un paquete de doce leyes para el Parlamento, en contraste con el formato oficialista de leyes con cientos de artículos. Subrayó que su plan proponía un dólar realmente libre desde el primer día, poniendo al Banco Central en funciones sin utilizar el tipo de cambio para “tapar la basura” de sectores no productivos.

    Sobre el sector industrial, se refirió al concepto de “zona de confort” que usa el Ejecutivo. Si bien admitió que conoce a “200 tipos a los que les va muy mal” por la coyuntura, planteó que el desafío es superar el “achanchamiento” por los créditos subsidiados y demostrar competitividad frente al mercado externo.

    El ajuste y la aceptación social

    Melconian también evaluó el impacto del ajuste fiscal y destacó que durante el primer semestre la sociedad lo toleró más, período que calificó por una “licuación fuertísima” del gasto público. No obstante, advirtió que el superávit que exhibe el Gobierno “se ha construido sobre la interrupción de la obra pública y el recorte de transferencias a las provincias”.

    De cara al futuro inmediato, advirtió que el esfuerzo del próximo año recaerá directamente sobre el sector privado: “Este ajuste del 2025 es un ajuste al sector privado”, sentenció. Aunque la inflación pueda mostrar señales de descenso por la disciplina fiscal y la austeridad monetaria, subrayó que el verdadero reto es la capacidad de la población para soportar ese proceso hasta alcanzar la estabilidad.

    Perspectivas de reactivación y el factor político

    Al cierre de la entrevista, evaluó las chances de reactivación económica y afirmó que, en la coyuntura actual, el único mecanismo capaz de dinamizar la economía sería la monetización mediante una “emisión virtuosa” impulsada por la compra de dólares por parte del Banco Central.

    También reconoció el mérito de haber aprobado una reforma laboral que llevaba décadas estancada, aunque advirtió sobre la paradoja en las cuentas externas: “En el medio de esta discusión de la reforma competitiva, se derrumbaron las importaciones. Es insólito. Tiene que subir la importación y bajar la dolarización”.

    Por último, se ocupó de la estrategia política del oficialismo, señalando que los lemas de campaña —el cierre del Banco Central, la dolarización y el combate a la “casta”— siguen “vivitas y coleando” sin haberse concretado.

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  • Repuntó el crédito al sector privado en febrero: moneda local +0,6% real, extranjera +1,9%

    Repuntó el crédito al sector privado en febrero: moneda local +0,6% real, extranjera +1,9%

    En febrero, el mercado de crédito bancario al sector privado consolidó una dinámica expansiva que abarcó a ambas monedas, constituyendo una recuperación tras el desempeño dispar del inicio de 2026. Según los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) analizados por la consultora Equilibra, el financiamiento en moneda local logró revertir la caída real del mes anterior, mientras que el segmento en dólares mantuvo su tendencia de expansión, impulsado principalmente por la demanda corporativa.

    En términos reales y con ajuste estacional, el crédito en pesos mostró una expansión del 0,6% en el segundo mes del año. Este resultado cobra relevancia luego de que en enero se registrara una contracción del 0,2 por ciento. El repunte estuvo impulsado por un crecimiento sostenido de los préstamos a empresas, que anotaron su cuarta suba mensual consecutiva, y por una leve mejora en el financiamiento a los hogares.

    El financiamiento en moneda local

    Dentro del crédito en pesos se observaron matices según el segmento y la línea crediticia. El financiamiento a empresas ascendió 1,2% real sin estacionalidad (s.e.), traccionado de manera decisiva por el aumento en los documentos a sola firma, que crecieron 3,8% real s.e. en febrero. Esa línea mostró un dinamismo particular, con variaciones positivas de 6,5% en enero y 4,7% en diciembre de 2025.

    En sentido contrario, los adelantos en cuenta corriente para el sector empresario sufrieron una contracción del 5,0% real s.e. Según Equilibra, este retroceso está asociado al comportamiento de las tasas de interés. “Los adelantos se vieron afectados por la contundente suba de tasa de interés en enero (trepó 1,3 p.p. alcanzando 3,7% TEM), que se revertió solo parcialmente en febrero (bajó 0,5 p.p. promediando 3,2% TEM)”, explicaron en una publicación en X.

    En lo que respecta a las familias, el crédito en pesos registró un aumento marginal del 0,2% s.e., cortando la racha negativa de diciembre (-1,3%) y enero (-1,6%). No obstante, ese repunte fue heterogéneo: las líneas de consumo crecieron 0,5% real s.e., mientras que las destinadas a la compra de bienes durables retrocedieron 0,5% real s.e.

    Dentro del segmento de consumo, las tarjetas de crédito fueron el principal impulso, con un repunte del 1,4% real s.e. “Esta suba se da en un contexto de persistente inflación y deterioro del poder adquisitivo”, señalaron desde la consultora. En tanto, la caída en bienes durables responde al descenso sostenido de los créditos prendarios (-1,9% real s.e.) y a una marcada desaceleración en los hipotecarios, que apenas crecieron 0,6% s.e.

    Sobre este patrón, la consultora Equilibra observó: “Esta dinámica parece señalar cierta reticencia a afrontar endeudamientos de mayor plazo y monto. En cambio, las líneas vinculadas a la resolución de necesidades de corto plazo mostraron un repunte impulsado por las tarjetas de crédito (+1,4% real s.e.), en un contexto de deterioro del poder adquisitivo de los hogares por la elevada inflación del primer bimestre”.

    Expansión del crédito en moneda extranjera

    El segmento de préstamos en dólares continuó su senda ascendente en febrero, con una expansión del 1,9% s.e., aunque a un ritmo más moderado que el 7,6% registrado en enero. Como en el mercado de pesos, se observó una marcada divergencia entre el comportamiento de las empresas y el de las familias.

    El endeudamiento de las empresas en moneda dura creció 2,9% s.e., acumulando varios meses con variaciones positivas (6,6% en enero y una tendencia de recuperación desde períodos previos). En contraste, el crédito en dólares a las familias mostró una contracción del 3,6% s.e. Según el análisis de la consultora, este retroceso era esperable “tras el fuerte aumento de gastos en tarjeta característico de enero y su posterior pago”.

    Contexto regional y debilidades estructurales

    A pesar de la recuperación observada en febrero, el sistema financiero argentino continúa operando con niveles de profundidad históricamente bajos en la comparación regional. La relación entre el crédito al sector privado y el Producto Bruto Interno (PBI) coloca a la Argentina en el último puesto de América Latina, con niveles que apenas superan el 10%, mientras que países como Chile o Brasil presentan ratios significativamente superiores al 50%.

    Informes previos subrayan que la inestabilidad macroeconómica de los últimos años, la alta inflación y la mayor participación del Estado en el mercado crediticio limitaron el crecimiento de los préstamos de largo plazo. En los años 90, el crédito al sector privado llegó a superar el 25% del PBI, una cifra que hoy parece distante. La falta de ahorro a largo plazo y la desconfianza estructural siguen siendo los principales obstáculos para que el sistema financiero funcione como motor de inversión y crecimiento sostenido.

    El impacto de la morosidad

    Un elemento preocupante en el sistema financiero es el incremento sostenido de la irregularidad en los pagos. Aun con un mayor dinamismo en la colocación de nuevos créditos, los niveles de incumplimiento alcanzaron cifras críticas.

    “Pese al mayor dinamismo del crédito bancario, el incremento de la morosidad suma preocupación: el incumplimiento de las familias alcanzó en diciembre 2025 un nuevo récord en 18 años (9,3%)”, advirtió la consultora Equilibra. Este fenómeno se manifiesta con especial fuerza en instrumentos específicos de consumo y financiación de bienes: “Explicado por máximos en tarjetas de crédito (9,3%), préstamos personales (12%) y garantías prendarias (5,8%)”.

    De este modo, febrero mostró una cara positiva en términos de volúmenes de financiamiento tanto en pesos como en dólares. Sin embargo, la sostenibilidad de ese repunte enfrenta los desafíos de una morosidad particularmente alta y una estructura financiera que aún carece de la profundidad necesaria para financiar inversiones de largo aliento en la economía real.

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