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  • Jóvenes profesionales apuestan al trabajo en empresas familiares antes que a multinacionales por cercanía y autonomía

    Jóvenes profesionales apuestan al trabajo en empresas familiares antes que a multinacionales por cercanía y autonomía

    Durante años el camino parecía claro: estudiar, ingresar a una gran empresa, ascender y forjar una carrera corporativa. Sin embargo, para muchos jóvenes profesionales ese modelo fue perdiendo atractivo y, cada vez con más frecuencia, quienes comenzaron su trayectoria en multinacionales o grandes compañías orientan su rumbo hacia una empresa familiar.

    A los 25 años, tras dar sus primeros pasos en una aseguradora vinculada al sistema financiero, Pablo decidió abandonar la estructura corporativa y sumarse al negocio que su familia había construido durante años.

    Sabrina, una profesional de 23 años que trabajaba en marketing en una automotriz de producción local, se incorporó al equipo comercial de la desarrolladora inmobiliaria de su familia.

    Augusto, quien había iniciado su carrera en el área legal de una gran compañía, optó por sumarse a la empresa logística familiar. De manera similar, una ejecutiva del sector de consumo masivo dejó la corporación para integrarse a la distribuidora editorial fundada por sus padres.

    Las historias repiten un patrón: jóvenes formados, muchas veces con experiencia en empresas grandes, apuestan por el proyecto familiar. Este fenómeno revela un cambio en la forma en que las nuevas generaciones conciben su vida laboral.

    “El paradigma de la carrera laboral ascendente dentro de una multinacional ya no es el aspiracional dominante para las nuevas generaciones”, explicó Carlos Rojas, director comercial de grandes cuentas de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay, a Infobae.

    El paradigma de la carrera laboral ascendente dentro de una multinacional ya no es el aspiracional dominante para las nuevas generaciones (Rojas)

    Según encuestas de la consultora sobre preferencias laborales, apenas un tercio de los trabajadores opta por desarrollar su carrera en una multinacional, mientras que proporciones similares se inclinan por emprender o trabajar en pyme, empresas familiares o startups.

    Rojas destacó que el cambio comenzó a gestarse hace varios años y se profundizó después de la pandemia. La experiencia del trabajo remoto, la reconsideración de prioridades personales y la búsqueda de un mayor equilibrio entre la vida personal y profesional llevaron a muchas personas —sobre todo a los jóvenes— a repensar el lugar del trabajo en sus vidas.

    En ese contexto, las empresas familiares se presentan como una alternativa concreta para muchos jóvenes profesionales. No solo por la cercanía al proyecto propio, sino también por dinámicas laborales menos rígidas.

    “En este tipo de organizaciones suele haber menos capas jerárquicas, mayor autonomía y una participación más directa en la toma de decisiones”, afirmó Rojas. Se suman factores no monetarios cada vez más valorados por los trabajadores, como la flexibilidad, el ambiente laboral o las oportunidades de desarrollo profesional.

    La atracción por el negocio familiar no se explica únicamente por cuestiones laborales: intervienen también elementos vinculados a la identidad y al sentido de pertenencia. “Las empresas familiares suelen ofrecer una participación más temprana en la toma de decisiones y una visión de largo plazo vinculada al propio proyecto”, dijo a Infobae Diana Tuma, directora del Family Business Institute de la Universidad Siglo 21.

    La especialista detalla que muchos jóvenes encuentran allí un espacio donde pueden involucrarse directamente en el rumbo del negocio, algo que en una organización corporativa podría llevar años de carrera. “También aparece un componente emocional. Muchas veces hay un vínculo con la historia de la empresa, con el legado familiar y con la posibilidad de aportar al proyecto que construyeron padres o abuelos”, agregó Tuma.

    Las empresas familiares representan entre el 80% y el 90% de las compañías a nivel mundial y generan cerca del 70% del empleo, según estimaciones del Family Firm Institute (FFI) y distintos estudios internacionales sobre este tipo de organizaciones.

    En Argentina tienen un peso central dentro del entramado productivo. Las pequeñas y medianas empresas representan cerca del 99% del total de las compañías, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Estas firmas concentran entre el 64% y el 66% del empleo privado registrado y explican cerca del 90% de las empresas exportadoras del país.

    Choque generacional: oportunidades y desafíos

    La tendencia también evidencia algo que se observa desde hace años en muchas organizaciones: el choque entre generaciones con formas distintas de entender el trabajo, la tecnología y la toma de decisiones.

    Las empresas familiares suelen ofrecer una participación más temprana en la toma de decisiones y una visión de largo plazo vinculada al propio proyecto (Tuma)

    Algo similar ocurrió años atrás con la digitalización de las empresas y vuelve a aparecer ahora con la irrupción de nuevas herramientas, desde la automatización hasta la inteligencia artificial. En las grandes corporaciones, esos cambios suelen diluirse en estructuras más amplias; en las empresas familiares, el impacto resulta más inmediato.

    Allí, el recambio generacional obliga a redefinir roles, estrategias y hasta la cultura del negocio. Para que la incorporación de las nuevas generaciones prospere, muchas empresas familiares aún enfrentan desafíos de organización y profesionalización.

    Un relevamiento realizado por la Universidad Siglo 21 sobre 400 empresas familiares en distintas provincias del país mostró que todavía existe un amplio margen para ordenar estos procesos. Según el estudio, apenas el 40% de las compañías cuenta con reglas claras para el ingreso de familiares al negocio.

    Esas normas pueden incluir la exigencia de experiencia previa fuera de la empresa, establecer procesos de evaluación similares a los de cualquier otro empleado o el diseño de mentorías para acompañar el ingreso de los miembros de la nueva generación.

    La formación surge como tarea pendiente. Solo el 32,7% de las empresas relevadas cuenta con estrategias específicas de capacitación para preparar a los futuros sucesores. “No se trata únicamente de formar líderes o desarrollar habilidades blandas, sino también de preparar a las nuevas generaciones para el rol de accionistas y para la toma de decisiones dentro de la empresa”, explicó Diana Tuma.

    No se trata únicamente de formar líderes o desarrollar habilidades blandas, sino también de preparar a las nuevas generaciones para el rol de accionistas y para la toma de decisiones (Tuma)

    Otro de los puntos críticos es la planificación de la sucesión. Según el relevamiento de marras, el 60% de las empresas familiares aún no tiene definido cómo se dará el recambio generacional. La transición, además, ya no ocurre como antes: en muchas compañías conviven durante años varias generaciones. Los fundadores suelen continuar participando activamente en la gestión, mientras que hijos o nietos empiezan a asumir nuevas responsabilidades dentro del negocio.

    La convivencia entre experiencia y nuevas perspectivas puede convertirse en un motor de transformación cuando se gestiona de manera ordenada. Las generaciones jóvenes, formadas en universidades y muchas veces con experiencia previa en corporaciones, suelen aportar ideas relacionadas con la innovación, la digitalización o la diversificación de negocios.

    En numerosos casos, son quienes impulsan nuevos proyectos dentro de la empresa familiar, desde la incorporación de herramientas tecnológicas hasta la exploración de nuevas unidades de negocio. Pero para que ese aporte se consolide, la organización debe generar espacios de participación efectiva: “Es una generación que necesita involucrarse, proponer y ver que su aporte tiene impacto en el rumbo de la empresa”, destacó Tuma.

    Algunas compañías han comenzado a institucionalizar mecanismos de gobierno con reglas claras, como los consejos de familia o directorios formales. Sin embargo, todavía son minoría, ya que apenas una de cada cuatro empresas familiares cuenta con este tipo de espacios.

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  • Policía noruega investiga posible acto terrorista tras explosión en la embajada de EEUU en Oslo

    Policía noruega investiga posible acto terrorista tras explosión en la embajada de EEUU en Oslo

    La policía de Noruega informó que la explosión ocurrida la madrugada del domingo en la embajada de Estados Unidos en Oslo, que no causó heridos y produjo daños materiales menores, podría responder a un móvil terrorista, aunque las autoridades mantienen abiertas otras líneas de investigación.

    La detonación se registró alrededor de la 1:00 (00:00 GMT) en la entrada de la sección consular de la embajada. Según la policía, se empleó un “artefacto explosivo”, sin que por ahora se hayan brindado más detalles sobre la naturaleza del dispositivo. Tras el estallido se hallaron vidrios rotos sobre la nieve, grietas en una puerta de vidrio blindado, lámparas colgando de sus cables y manchas negras en el suelo junto al acceso.

    Frode Larsen, jefe de la unidad conjunta de investigación e inteligencia de la policía y uno de los investigadores principales, dijo a la emisora pública NRK que “una de las hipótesis es que se trata de un acto de terrorismo”. No obstante, subrayó en una conferencia de prensa que “debemos mantenernos abiertos a la posibilidad de que existan otras causas detrás de lo sucedido”.

    La policía de Oslo señaló que hasta ahora no hay sospechosos identificados y que continúa la búsqueda de los responsables. Tras la explosión, las autoridades reforzaron la seguridad en el lugar y pidieron a la población que comunique cualquier información o movimiento inusual observado en la zona entre la medianoche y las 2:00 (23:00 y 01:00 GMT).

    La investigación considera la posibilidad de que el ataque esté vinculado con el conflicto en Medio Oriente, ante el reciente incremento de la alerta en embajadas estadounidenses de la región por las operaciones militares de Estados Unidos en Irán. Varias sedes diplomáticas han sido blanco de ataques en represalia de Teherán contra objetivos industriales y diplomáticos, aunque los investigadores en Oslo no han confirmado un nexo directo con esos hechos.

    El ministro de Relaciones Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, y la ministra de Justicia y Seguridad Pública, Astri Aas-Hansen, informaron que se pusieron en contacto con el encargado de negocios de la embajada estadounidense, Eric Meyer, para expresar que “se trata de un acto inaceptable que tomamos con suma seriedad”. Eide enfatizó que “la seguridad de las misiones diplomáticas es de suma importancia para Noruega”.

    La autoridad noruega de seguridad PST (Servicio de Seguridad de la Policía de Noruega) confirmó a la agencia AFP que reforzó su personal para colaborar en la investigación, aunque su portavoz, Martin Bernsen, precisó que no se ha modificado el nivel de amenaza en el país, que desde noviembre de 2024 permanece en el nivel tres de una escala de cinco. Bernsen no reveló si existían amenazas previas dirigidas a intereses estadounidenses en Noruega.

    Durante toda la noche, peritos examinaron el área afectada con apoyo de perros rastreadores, drones y helicópteros. Horas después del estallido, la policía declaró “segura” la zona circundante a la embajada para residentes y transeúntes.

    Un joven de dieciséis años, identificado como Edvard, relató a la televisora TV2 que al escuchar la explosión mientras veía televisión pensó en un primer momento que provenía de su propia casa. “Vimos luces intermitentes afuera y una cantidad de policías”, describió. Edvard observó la presencia de perros, drones, agentes armados y helicópteros sobrevolando el sector.

    Por su parte, Kristian Wendelborg Einung y dos amigos, que esperaban un taxi cerca de la embajada, contaron que “sintieron tres explosiones que hicieron vibrar el suelo”. Al pasar en taxi frente al lugar, vieron la calle envuelta en un humo denso. “Llegamos antes que la policía. La capa de humo era muy extraña, como una niebla densa”, recordó Einung.

    La seguridad en las embajadas estadounidenses suele ser estricta a nivel global, aunque las autoridades noruegas no han especificado qué medidas de protección estaban vigentes en Oslo al momento del incidente. La policía mantiene la investigación como “prioridad alta” y solicita la colaboración ciudadana para esclarecer los hechos.

  • Milei esgrime el fantasma del golpe en su apogeo político

    Milei esgrime el fantasma del golpe en su apogeo político

    Le resta un diciembre más y otro ocurrente stand up para abrir las sesiones en marzo próximo. Ha consumido ya más de la mitad del mandato constitucional, pese a los Quintela y a la legión de presumidos pochocleros que fantaseaban con su destitución. Más aún: Javier Milei se alimenta de ese mínimo residuo de intriga para convertirse en un forzudo político, cuando muchos no le concedían tal categoría y lo reducían a un insolente petimetre de la economía que leía libros de secta. Supo capitalizar la sensación conspirativa —esa aparente fragilidad— denunciando golpes de Estado fantasmales, maniobras de mercado y operaciones de inteligencia para derrocarlo; muchos, por ejemplo el año pasado, ni siquiera advirtieron que esas presuntas confabulaciones ocurrían. Ahora, como en su último discurso legislativo, el Presidente vuelve a anunciar por televisión en una emisora afín nombres y apellidos de empresarios, intereses mediáticos y personajes de alta y baja estofa, incluso cercanos a su propia vicepresidenta, cuya respuesta tan rígida invita a tomársela en serio. Si lo del golpe nunca pareció verosímil, tampoco se podía prever que el Gobierno sacaría tanto rédito político de esa estrategia imaginativa que recurre a los desorientados que aún hablan de voltearlo. Un crack Milei en ese terreno: si fuera fútbol, estaría para la Premier League.

    Nunca estuvo Milei más poderoso desde que asumió, al menos en el Congreso. Y justo apela a denunciar el golpismo como herramienta de campaña cuando su círculo áulico ya planifica la reelección para 2027. “Lo tiran abajo o se reinventa”: al menos así parece la extraña combinación. Aunque piensa en un segundo mandato, advierte que no lo llevarán al precipicio como a Fernando de la Rúa, reconociendo que las personalidades y las circunstancias son distintas. Datos: 1) no tiene una fronda en su propio partido dispuesta a voltearlo; 2) la oposición en la provincia de Buenos Aires y el peronismo ni siquiera conciben promover levantamientos sociales o tomas de supermercados como antaño; 3) algunos empresarios reclaman una mejora del tipo de cambio del 15% y cierto gradualismo en la apertura comercial; en el 2000 exigieron y obtuvieron una brutal infradevaluación acompañada de leyes que beneficiaron a influyentes medios. Hoy el círculo rojo parece sin voz: apela a la retórica estatista de que las importaciones destruyen empleo y omite que, en casos como el del aluminio o el acero de India y China, esos competidores sacan ventaja porque no afrontan costos energéticos que aquí sí resultan determinantes. Como cuarta distinción hay que subrayar la escasa proyección política de la heredera forzada, Victoria Villarruel, que en política pesa mucho menos que físicamente. Para colmo, el Gobierno se hace favores clave: despidió a quienes desde la IGJ investigaban al ambicioso tándem Tapia-Toviggino y, de paso, cortó el hilo que podría llevar la Justicia hasta el prócer provincial que los protege: el senador Gerardo Zamora, amo de Santiago del Estero. Aunque suele hablar solo en las sesiones, Zamora puede jactarse de contar con varias voces propias en el Congreso, dos más en la Cámara alta además de la suya. Esas voces son, en realidad, votos y Milei necesita apenas uno más en ese cuerpo para actuar a piacere: sometido a juicio político, podría transformarse en motor de una reforma constitucional, si así lo deseara.

    Quizá así debe interpretarse la sucesión en el Ministerio de Justicia con la llegada de Juan Bautista Mahiques, cuya primera decisión fue desalojar a quienes celebraban apuntando al dúo de la AFA y, seguramente, a la extensión obligada de Zamora, cuya provincia descubrió una cantera futbolística de poder inconcebible. Desde el fabuloso estadio hasta las competencias: un fenómeno inédito, sin antecedentes en la FIFA. Otro detalle del cambio ministerial: Mahiques reemplazó a Cúneo Libarona —desde hace meses apartado de la función— y, en particular, desplazó a su segundo, quien se suponía heredero, Sebastián Amerio, uno de los brazos del asesor monotributista de Milei, Santiago Caputo.

    La medida provocó conmoción dentro del llamado triángulo de hierro, porque hasta entonces solo habían sido apartados personales vinculados a Karina, cuyos integrantes ya podrían haber formado un sindicato en la sombra con Posse, Catalán, Reidel, Francos y el propio Cúneo Libarona. Éste, por el estrés vinculado a Caputo, llegó a perder más de catorce kilos en el cargo (descartado hace dos meses, viajó unos días a Punta del Este y regresó al gimnasio que había abandonado al asumir). Varios de esos nombres, indignados y renunciantes, figuran como marcas en el revólver de Caputo, una Magnum 44 que lo convirtió en una suerte de Clint Eastwood interpretando a Harry el Sucio.

    Pero nunca a Caputo le había tocado dirigir un ala de tal trascendencia, y ese malestar personal se notó en la jura de Mahiques cuando, impertérrito y de escasa cortesía, apenas respondió al beso de Karina para luego abrazarse largo y emocionado con el Presidente, gesto en el que Milei pareció musitar: “Mi más sentido pésame”. Para salvar la honra del tirador, Caputo pidió la Procuración del Tesoro para Amerio, licencia que fue concedida. Bonito escritorio y edificio: por allí pasaron el silencioso cristinista Carlos Zannini y el todoterreno judicial Rodolfo Barra.

    Denunciando golpes, Milei viajó a los Estados Unidos y dejó el cargo a Villarruel, de manera casi análoga a cómo Néstor Kirchner actuaba con Daniel Scioli, a quien ni siquiera saludaba en la escalerilla del avión al regresar de sus viajes. Simbólico el pase. El Presidente jugará en la liga mayor de Donald Trump, compartirá una semana con empresarios argentinos a quienes reprocha sus avivadas y picardías sin límites y, de paso, visitará la tumba del jefe Lubavitch como si fuera un rito anual o una visita de buena suerte.

    Finalmente regresará vía Chile para la asunción de José Antonio Kast, un dirigente de orientación conservadora. Se supone que en el viaje emitirá alguna referencia sobre la convulsión bélica en Medio Oriente y reafirmará su apoyo irrestricto a la campaña napoleónica de su colega norteamericano, que un pensador calificó como “la hegemonía depredadora”, ensayo imprescindible de Stephen M. Walt publicado en Foreign Affairs.

  • Ataque con drones de Irán a edificio gubernamental en Kuwait provoca incendio y daños graves

    Ataque con drones de Irán a edificio gubernamental en Kuwait provoca incendio y daños graves

    Las llamas envuelven un edificio gubernamental en Kuwait tras un presunto ataque con drones

    Un incendio de grandes proporciones se desató en una torre gubernamental de la ciudad de Kuwait tras un nuevo ataque con drones llevado a cabo por el régimen de Irán, pese a las promesas de su presidente de frenar las hostilidades contra los países del golfo.

    El ejército de Kuwait confirmó que la sede principal de la Public Institution for Social Security (Institución Pública de Seguridad Social) fue alcanzada por un dron iraní el sábado por la noche.

    La fuerza aérea kuwaití interceptó drones hostiles, cuyos restos causaron daños en instalaciones civiles y en viviendas en Kooshar Boulevard.

    La compañía petrolera nacional de Kuwait anunció el domingo un recorte “precautorio” de su producción de crudo, tras informar el ejército del país que había respondido a varios ataques con drones y misiles.

    No obstante, Kuwait no fue el único país afectado por las hostilidades de Irán. El Ministerio del Interior de Bahréin declaró el domingo que un ataque con un dron iraní dañó una planta desalinizadora de agua, acusando a Teherán de atacar “al azar” infraestructura civil.

    El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán informó el sábado que había atacado la base estadounidense de Juffair en Bahréin, y señaló que la acción se produjo en respuesta a un ataque contra una planta desalinizadora iraní ese mismo día.

    La oficina nacional de comunicación de Bahréin declaró posteriormente que el ataque iraní no tuvo impacto en el suministro de agua ni en la capacidad de la red.

    La caída de restos de misiles también hirió a tres personas y dañó un edificio universitario en la zona de Muharraq, informó el Ministerio del Interior en un comunicado aparte.

    El Ministerio de Defensa de Arabia Saudita, por su parte, declaró el domingo haber interceptado 33 drones y señaló que no se reportaron daños ni víctimas en los ataques.

    Entre ellos, indicó el portavoz del ministerio, había un dron dirigido a la sede diplomática en Riad, que fue desbaratado sin causar daños materiales ni heridos civiles; la capital y sus alrededores, añadió, fueron atacados por 26 drones.

    Según el Ministerio de Defensa saudí, un dron tuvo como objetivo el yacimiento petrolífero de Shaybah, en el sureste del país.

    El incendio en la torre de Kuwait coincidió con una serie de ataques iraníes que afectaron a siete países: Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Baréin, Omán, Arabia Saudita e Irak, todos ellos afectados en la última semana por incidentes con drones o misiles.

    Las fuerzas armadas kuwaitíes exhortaron a la población a respetar las instrucciones de seguridad mientras persisten las operaciones defensivas. Las imágenes verificadas por Reuters confirmaron el impacto directo en la sede del organismo de seguridad social, tras los reportes sobre la ubicación de los daños y la cronología de los sucesos.

  • Nuevo líder supremo de Irán elegido en secreto; su identidad sigue reservada

    Nuevo líder supremo de Irán elegido en secreto; su identidad sigue reservada

    Irán se preparaba para revelar el domingo quién sería su nuevo líder supremo, luego de que ataques aéreos de Estados Unidos e Israel destruyeran depósitos de combustible e iniciaran incendios que cubrieron gran parte de Teherán con una densa capa de humo.

    El cuerpo clerical encargado de elegir al sucesor del ayatolá Alí Khamenei, asesinado hace poco más de una semana en los ataques que desataron la guerra en Oriente Medio, ha tomado una decisión, aunque aún no ha nombrado al nuevo líder.

    “Se ha llevado a cabo la votación para nombrar al líder y este ha sido elegido”, afirmó Ahmad Alamolhoda, miembro de la Asamblea de Expertos, según la agencia de noticias iraní Mehr.

    Alamolhoda dijo que la secretaría del órgano daría a conocer el nombre más tarde. Otros miembros de la asamblea confirmaron que se había tomado una decisión, y uno de ellos sugirió que Mojtaba Khamenei, el hijo del difunto líder, ocuparía el cargo.

    Mientras tanto, Israel lanzó una dura advertencia de que sus fuerzas no dudarían en atacar al nuevo jefe ni a los miembros de la Asamblea de Expertos reunidos para confirmarlo.

    Ese alcance quedó patente con dos nuevas operaciones nocturnas: ataques contra depósitos de combustible en Teherán y sus alrededores, y un golpe contra un hotel en el centro de Beirut que tenía como objetivo a presuntos comandantes iraníes.

    A medida que la guerra entraba en su noveno día, la Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que dispone de suministros suficientes para mantener su campaña aérea con drones y misiles en Oriente Medio durante hasta seis meses.

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a negarse a descartar el envío de tropas terrestres estadounidenses a Irán, pero continuó insistiendo en que la guerra estaba prácticamente ganada pese a los persistentes ataques con misiles y drones iraníes.

    El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Ali Mohammad Naini, afirmó que Irán solo había utilizado hasta el momento misiles de primera y segunda generación, pero que en los próximos días emplearía “misiles avanzados y menos utilizados de largo alcance”.

    Arabia Saudita interceptó una oleada de drones que se dirigían a objetivos como el barrio diplomático de su capital, Riad; Kuwait informó de que un ataque había alcanzado los tanques de combustible de su aeropuerto internacional, y Barhein comunicó que una planta desalinizadora había resultado dañada.

    Aviones de combate atacaron cinco instalaciones petroleras en incursiones nocturnas en la capital iraní y sus alrededores, causando la muerte de cuatro personas, informó a la televisión estatal el director general de la empresa nacional de distribución de productos petrolíferos.

    El gobernador de Teherán dijo a la agencia IRNA que la distribución de combustible se había “interrumpido temporalmente” en la capital mientras se llevaban a cabo las reparaciones.

    Al amanecer, una oscura neblina cubría la ciudad y el olor a quemado persistía en el aire.

    Teherán amaneció bajo una densa nube de humo

    El ejército israelí confirmó que su fuerza aérea había atacado “instalaciones de almacenamiento de combustible en Teherán” para impedir su uso por parte del ejército iraní.

    Teherán prometió ir tras los activos estadounidenses en la región, y Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait informaron de nuevos ataques el domingo.

    Dentro de Irán, los daños en infraestructuras y zonas residenciales se multiplican, la población muestra creciente inquietud y se observa una fuerte presencia de las fuerzas de seguridad.

    “No creo que nadie que no haya vivido una guerra pueda entenderlo”, declaró a la AFP un profesor de 26 años bajo condición de anonimato, al describir el miedo que supone vivir bajo los bombardeos.

    El Ministerio de Salud de Irán dijo el domingo que al menos 1200 civiles habían muerto y alrededor de 10.000 habían resultado heridos, cifras que la AFP no pudo verificar de forma independiente.

    El Ministerio de Salud del Líbano dijo que al menos 294 personas han muerto en los ataques aéreos israelíes durante la última semana, lo que llevó al primer ministro Nawaf Salam a advertir de una inminente “catástrofe humanitaria”.

    Mientras tanto, Trump asistió al regreso de los cuerpos de seis militares estadounidenses muertos en un ataque con drones contra una base estadounidense en Kuwait el domingo pasado.

    Analistas advierten que aún no existe un camino claro para poner fin a un conflicto que, según funcionarios estadounidenses e israelíes, podría prolongarse un mes o más.

    Trump ha sugerido que la economía de Irán podría reconstruirse si un líder “aceptable” para Washington sustituyera al difunto líder supremo, propuesta que Teherán ha rechazado.

    China y Rusia se han mantenido en gran medida al margen, pese a sus estrechos vínculos con Teherán.

    El máximo diplomático chino, Wang Yi, afirmó el domingo que la guerra en Oriente Medio “nunca debería haber ocurrido” y declaró en una conferencia de prensa en Beijing que “un puño fuerte no significa una razón fuerte. El mundo no puede volver a la ley de la selva”.

    (Con información de AFP)

  • Enzo Traverso: Milei, una ‘anomalía argentina’ comparable con la percepción de Mussolini en los años 20

    Enzo Traverso: Milei, una ‘anomalía argentina’ comparable con la percepción de Mussolini en los años 20

    —Usted ha propuesto el concepto de “posfascismo” para describir fenómenos que no constituyen simplemente una repetición del fascismo histórico. ¿Qué problemas analíticos aparecen cuando intentamos interpretar el presente con categorías formuladas para comprender una constelación histórica radicalmente distinta?

    —Hace más de diez años propuse esa noción. No digo que la inventé, porque la idea de “posfascismo” ya existía para subrayar las diferencias sustanciales entre esta nueva derecha radical que emerge en el mundo global y el fascismo clásico. Mi preocupación es que la definición tradicional de fascismo pueda convertirse en un obstáculo epistemológico para captar la novedad de estas nuevas derechas; es, en buena medida, una controversia terminológica más que sustantiva. Para mí, este posfascismo es la nueva cara del fascismo —como indica el título de la edición en castellano de mi libro—: es el fascismo del siglo XXI, que difiere claramente del clásico por el distinto contexto histórico. Una diferencia obvia es que estos nuevos gobiernos o movimientos de derecha radical no reivindican la herencia del fascismo ni se declaran fascistas; en muchos casos, incluso acusan a sus adversarios de fascismo, y, en términos generales, aceptan o dicen aceptar el marco de la democracia liberal. Su planteo es más retórico y demagógico. Hemos visto, en Estados Unidos o en Brasil, que están dispuestos a organizar fraudes o intentos de golpe para anular resultados electorales, pero lo hacen en nombre de la democracia. Donald Trump sostiene que Joe Biden intentó un fraude y que por eso él fue el verdadero ganador. Ese relato muestra una propensión hacia un estado de excepción, con la descomposición y el desmantelamiento del Estado de derecho: una destrucción de la democracia desde adentro, es decir, la transformación de la democracia liberal en un estado de excepción permanente, con un Ejecutivo preeminente que aplasta al Legislativo y somete al Judicial. Es un proceso, una tendencia, no una línea recta. Incluso en Estados Unidos las últimas decisiones de la Corte Suprema muestran que hay resistencias; el avance no es inevitable, pero la tendencia está claramente definida.

    —El fascismo histórico concebía la violencia como un instrumento fundacional del orden político, no solo como un medio, sino como un principio constitutivo. Las nuevas derechas, en cambio, parecen operar principalmente dentro de marcos institucionales, aunque a menudo legitiman formas de violencia simbólica o latente. ¿Qué lugar ocupa la violencia en el universo del posfascismo?

    —Hace diez años habría respondido que esa es una discrepancia radical: la violencia fue uno de los pilares del fascismo clásico. El fascismo, nacido en Europa —primero en Italia y luego difundido por el continente tras la Gran Guerra— llevó el lenguaje, las prácticas y los modos de acción de la guerra a la política; fue una suerte de militarización de la vida pública. Entonces decía que esa era una diferencia fundamental, porque las nuevas derechas emergen en un mundo no devastado por la guerra y moldeado por décadas de paz y relativa prosperidad. Hoy matizaría más mi respuesta, porque en Estados Unidos, el caso paradigmático, hubo intentos de anular elecciones, y existe una política confusa que combina expansionismo militar y violaciones del derecho internacional. También hay una militarización social: el ICE actúa en muchos casos como una milicia paramilitar que crea un clima de terror en la propia sociedad estadounidense. No enumeraré todos los episodios que lo confirman, pero hubo momentos significativos, como cuando Pete Hegseth, el ministro de la Guerra, se dirige al liderazgo militar y afirma: “El enemigo es interno”, lo que reintroduce la violencia en las relaciones sociales y políticas y remite a formas de violencia que hasta hace poco habrían resultado inimaginables en Estados Unidos u otros países. Ese fenómeno puede observarse, en menor grado, en algunas partes de América Latina y también en Europa, donde el giro autoritario es menos visible pero perceptible. Otro punto importante: en el fascismo clásico la dimensión autoritaria y violenta se inscribía en una tendencia al desarrollo del Estado —la noción de totalitarismo, del Estado total, con ambición de controlar y planificar todo—. Hoy existe un claro fortalecimiento de la dimensión represiva y autoritaria del poder, pero en el marco de una sociedad de mercado y de una economía neoliberal que no se discute. Desde ese ángulo, la diferencia con el fascismo clásico es grande.

    —Las continuas demostraciones de fuerza de Donald Trump, primero en el Caribe y ahora directamente en el Golfo, ¿encuentran alguna explicación en esa, podríamos decir, distinta manera de percibir los límites frente al uso de la violencia, ya no tanto interna sino externa?

    —Existe una dialéctica entre violencia interna y externa y una dinámica de radicalización perceptible. La analogía con los años de entreguerras no es una homología mecánica, pero sí hay paralelismos: tras el derrumbe del orden internacional del largo siglo XIX, la posguerra abrió un contexto de caos y desorden internacional; hoy vivimos también una situación de falta de orden internacional y un debilitamiento notable de las Naciones Unidas y de las instituciones encargadas de mantener ese orden. Algunos dirán que las intervenciones militares unilaterales no son inéditas —la guerra de Irak ya rompió el derecho internacional—, pero ahora la tendencia se inscribe con mayor desprecio por las instituciones y con la creación de organismos alternativos, como ese “Board of Peace” que simula una institución internacional alternativa a la ONU. Todo ocurre en un contexto de desorden. No soy especialista en relaciones internacionales, pero muchos subrayan el carácter improvisado, imprevisible y sin una estrategia clara de la administración Trump en Estados Unidos: se ven declaraciones contradictorias y no se aprecia un objetivo definido para esas operaciones. Desde mi punto de vista, es una situación sumamente preocupante.

    —El término “populismo” ha sido utilizado para describir tanto movimientos emancipatorios como derechas radicales contemporáneas. ¿Qué efectos produce esa equiparación en la forma en que comprendemos el posfascismo, y qué se pierde cuando se analiza a estas derechas con una categoría que tiende a deshistorizar sus raíces?

    —Responder desde Argentina es complejo porque el país es, en cierto modo, un paradigma del populismo y, al mismo tiempo, un caso muy particular. No sé hasta qué punto la experiencia histórica del peronismo puede extrapolarse para definir el populismo contemporáneo. El populismo en América Latina tiene rasgos diferentes a los populismos surgidos en Norteamérica o en Europa en otros momentos históricos. Mi posición —perfectamente debatible— es que el populismo es un estilo político presente tanto en líderes de derecha como de izquierda; se expresa mediante una retórica que opone “el pueblo” a “las élites”, presenta al pueblo como encarnación de todas las virtudes y a las élites como corruptas y orientadas a intereses particulares. El populismo privilegia la demagogia y a menudo enmascara la realidad; como tal, es un estilo político. Podemos decir que Donald Trump es un populista, pero también lo fue Hugo Chávez, y en Argentina hay otros ejemplos. Sin embargo, definir un estilo político no basta para determinar la naturaleza de un régimen, un movimiento, una ideología o un líder. Donald Trump, Nicolás Maduro y Hugo Chávez no son lo mismo; Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon tampoco lo son. El estilo populista no agota la esencia política de cada caso.

    En nuestra anterior entrevista ya había estado Trump, pero no estaba Milei en la Argentina, y era alguien absolutamente desconocido e inimaginable que llegara a ser presidente. También el término populista nos plantea estas dificultades de colocar dentro de la misma ontología a populismos kirchneristas con el populismo de Milei. Más allá de que usted bien marca que la palabra populista sirve para una parte de las características, pero no para la esencia más profunda del sistema político que lleva adelante ese líder. ¿Usted encuentra algún tipo de contacto entre Milei y Trump, y en ese carácter transitivo, en Trump y el posfascismo del siglo XXI?

    —Ambos enfatizan sus afinidades. Cuando conversamos antes, el fenómeno Trump ya había surgido; su primer mandato fue distinto al segundo. En 2023 Milei era, al menos fuera de Argentina, percibido como una excepción: una anomalía argentina, un fenómeno local con explicación más antropológica que política, al modo en que en los años veinte se veía a Mussolini como un fenómeno mediterráneo. Pero de 2023 a 2024 la percepción cambió: Milei dejó de ser una anomalía y pasó a leerse como un precursor, la primera expresión de una tendencia más amplia. A pesar de las analogías y afinidades con Trump, hay diferencias. Milei es, en mi opinión, un doctrinario: tiene una visión estratégica y un proyecto —aunque con mayores dificultades para ejecutarlo en el contexto argentino—. Trump no es doctrinario; es, según categorías clásicas, un pragmático, casi maquiavélico en el sentido menos noble del término. A veces comparo al Estados Unidos trumpista con la Alemania hitleriana solo en la estructura del poder: los historiadores nos enseñaron que Hitler no era un monarca omnipotente sino el líder carismático que articulaba una coalición con centros de poder distintos; sin Hitler, el nazismo no se entiende. Lo mismo pasa con Trump: sin su figura carismática no se entiende el trumpismo. Pero detrás de Trump existen varios centros de poder con agendas distintas —hay corrientes que se oponen a la guerra contra Irán, otras que la apoyan, tecnofascistas con sus propios planes, corrientes conservadoras—; es una coalición. Por eso creo que hay discrepancias entre el Estados Unidos de Trump y la Argentina de Milei, aun cuando se pueda hipotetizar sobre afinidades.

    —Usted ha sugerido antes que América Latina funciona a menudo como un laboratorio político donde surgen fenómenos que luego adquieren dimensión global. ¿Qué rasgo del caso argentino permitiría proyectar ese fenómeno? ¿Estamos, con Milei, ante alguien que es causa de algo que aún está por suceder?

    —El caso de Milei confirma, en mi opinión, la idea de América Latina como laboratorio político, aunque ese laboratorio no incluye necesariamente todos los elementos que se desplegarán después. Argentina puede anticipar tendencias sin poder desplegar, por sí sola, proyectos de mayor envergadura —Italia fue laboratorio en los años veinte, pero Mussolini nunca concibió conquistar toda Europa, mientras que la Alemania nazi sí tuvo esa ambición. Un laboratorio dibuja tendencias y tiene sus límites.

    —Trump, a diferencia de Milei, valora la intervención del Estado en la economía, protege la industria y las fuentes de trabajo norteamericanas; es proteccionista y concede un papel activo al Estado. Milei, en cambio, es anarcocapitalista y considera que el Estado no debería intervenir o ni siquiera existir. Así como el populismo puede entenderse como un estilo, ¿es posible que el posfascismo del siglo XXI conviva con una economía neoliberal o con una economía más keynesiana, por decirlo de alguna manera?

    —Me resulta difícil responder con certeza porque mi conocimiento detallado de cada caso es limitado. Milei, como dije, es doctrinario y su planteo es claramente neoliberal: es una forma de autoritarismo neoliberal o de neoliberalismo autoritario, en el que la dimensión autoritaria acompaña el proyecto económico. Trump no es doctrinario: es pragmático y puede combinar medidas proteccionistas con otros fines; su proteccionismo golpea incluso a aliados como Europa. Históricamente, el neoliberalismo no se reduce solo a von Hayek o Mises: además de una teoría, es un modelo de poder y un modelo antropológico que promueve el individualismo y la competencia como prisma social. Desde esa perspectiva, creo que el Estados Unidos de Trump representa un autoritarismo posfascista neoliberal con muchas contradicciones, pero coherente en su tendencia. Esa tendencia no es incompatible con el expansionismo militar o con formas de imperialismo: no es el imperialismo de la Guerra Fría que pretendía establecer un orden internacional, sino un expansionismo que se acomoda a la existencia de potencias emergentes como China y un actor como Rusia. Es un imperialismo que interioriza las nuevas relaciones de fuerza del siglo XXI, en el que Estados Unidos, en términos de larga duración, es una potencia en declive y no una potencia ascendente.

    —Usted ha descrito el presente como una época marcada por la derrota de los proyectos emancipatorios del siglo XX. ¿Cómo fue posible que del Occupy Wall Street se terminara ocupando el Capitolio, que aquellos que decían “somos el 99%” y responsabilizaban al 1% por la concentración de la renta hayan invertido la lectura de los culpables y pasado a señalar a los políticos en lugar de a los superricos?

    —Si tuviera la clave para resolver eso, estaría muy satisfecho. Históricamente, las luchas emancipatorias abrieron caminos costosos y con obstáculos enormes; fue más fácil derrotarlas que alcanzar sus conquistas. El siglo XX fue, a la vez, el siglo de los fascismos, las dictaduras militares, las guerras totales y los genocidios, y también el siglo de las revoluciones: América Latina es un ejemplo de movimientos emancipatorios que lograron conquistas, algunas casi irreversibles. Si pensamos en la situación de las mujeres hoy respecto de hace un siglo, las diferencias son notables. Es cierto que después de Occupy Wall Street vino la ocupación del Capitolio, lo que muestra un giro preocupante. Pero también hubo victorias dentro del corazón del neoliberalismo global: la victoria de Zohran Mamdani en Nueva York es un indicio relevante, porque expresa una tendencia que excede ese caso particular. En la competencia entre fuerzas emancipatorias y fuerzas reaccionarias o autoritarias, hoy la ventaja parecería inclinarse hacia el fascismo, pero la resistencia es posible. Hechos como lo sucedido en Minneapolis muestran que pueden darse insurrecciones urbanas sostenidas y victorias concretas —ICE tuvo que retirarse—. Veo potencialidades similares en otros países. En Francia, por ejemplo, es posible que surja una líder posfascista, pero seguramente encontrará resistencias sociales muy poderosas. Lo mismo cabe para Argentina: Milei no es el producto de una sociedad pasiva; existe una efervescencia social notable y contra-poderes activos.

    En el reportaje que le hice en 2021, cuando nadie imaginaba que podía llegar a la Argentina un presidente como Milei, usted fue clarividente y advirtió el riesgo de un neoliberalismo autoritario. Apelando a su capacidad oracular, ¿cuáles cree que son las condiciones de posibilidad para el futuro del sistema político? ¿La victoria de Mamdani o la derrota del ICE en Minneapolis indican que este ciclo de posfascismo del siglo XXI está llegando a su cenit? Y, en ese caso, ¿qué podría venir en los próximos años?

    —Hoy es imposible hacer un pronóstico certero. Puedo decir a qué aspiro, pero no sé si mis deseos influirán en los hechos. Zohran Mamdani enfrentará obstáculos gigantescos: sus adversarios disponen de enormes recursos económicos y mediáticos para derrotarlo, de modo que nadie puede asegurar que su proyecto tendrá vía libre o que culminará con éxito; puede incluso ser derrotado antes de terminar su mandato. También es posible que su ejemplo se difunda y sea emulado por otras grandes ciudades o países. Como decía Gramsci: “La única certeza es que habrá una lucha, pero el éxito de esta lucha no lo conocemos”.

    —En su libro “Gaza ante la historia”, usted propone interpretar la guerra en Gaza dentro de una historia más larga marcada por el colonialismo, la formación del Estado de Israel y las tensiones del orden internacional posterior a 1945. En paralelo, sobre Irán, ¿qué representa la revolución islámica? ¿Hay algo del orden antropológico que trasciende a un régimen político, o estamos frente a un ciclo de cambio de régimen en ese país?

    —Mi libro sobre Gaza es un ensayo histórico que aborda un genocidio, aunque no es mi campo de investigación específico del mundo árabe; lo trabajé porque la guerra movilizó categorías analíticas presentes en la historia europea —antisemitismo, antisionismo, sionismo, genocidio, pogrom— y consideré necesario aclarar su uso. En cuanto a Irán, tengo más dificultades porque no es mi especialidad. Lo que parece evidente hoy es que la guerra podría cerrar una larga secuencia iniciada con la revolución de 1979, pero es imposible prever sus consecuencias. La caída del régimen de los mulás y el asesinato de Jamenei podrían marcar el inicio de la desintegración progresiva del fundamentalismo islámico chiita —aunque el yihadismo sunita también ha sido forma de nacionalismo religioso—. No puede descartarse una ola de terrorismo islámico como reacción a la derrota del régimen iraní. Desde mi punto de vista, sería una tragedia que la secuencia concluyera con la restauración de un régimen monárquico encabezado por el hijo de Reza Pahlavi; eso sería un revés histórico para los movimientos emancipatorios. La revolución de 1979 no nació exclusivamente como un movimiento islámico: fue un proceso complejo que incluía potencialidades democráticas y socialistas, y movimientos recientes en Irán muestran corrientes diversas, algunas dispuestas a aceptar un regreso del Sha y otras radicalmente opuestas. Es imposible prever qué ocurrirá: la guerra no tiene objetivos claros, se habló de un cambio de régimen pero también se mencionó una solución intermedia al estilo de Venezuela; dentro de la administración hay corrientes distintas, y el papel de Israel es central. También es posible que un movimiento civil poderoso en Irán derrote al régimen antes que los bombardeos. Todo es posible, pero hacer previsiones ahora resulta muy difícil.

    Producción: Sol Bacigalupo.

  • Teherán amaneció envuelto en humo tras ataques de EEUU e Israel a depósitos petroleros; crece la tensión regional

    Teherán amaneció envuelto en humo tras ataques de EEUU e Israel a depósitos petroleros; crece la tensión regional

    Teherán amaneció bajo una densa nube de humo que oscureció el alba tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones petroleras en la capital y sus alrededores. De acuerdo con Irna, la agencia oficial de noticias iraní, la ciudad permaneció cubierta por nubes negras que bloquearon la luz solar, creando una atmósfera opresiva y reduciendo la visibilidad desde las primeras horas del día.

    La Media Luna Roja de Irán advirtió sobre la posibilidad de lluvias tóxicas en las próximas horas, consecuencia de la generación de grandes volúmenes de combustible en los depósitos impactados. Según la entidad humanitaria, la exposición a la lluvia contaminada podría provocar quemaduras químicas en la piel y daños pulmonares. En un comunicado citado por Irna, la organización recomendó a la población evitar el contacto con el agua de lluvia y, en caso de exposición, enjuagar la piel con agua fría corriente.

    El impacto ambiental y sanitario de los ataques ha generado inquietud entre los habitantes de Teherán. La densa sombra que cubre la ciudad y el riesgo de precipitación tóxica mantienen en alerta a los servicios de emergencia y a las autoridades sanitarias, que monitorean la calidad del aire y el agua. Los daños a la infraestructura petrolera y la interrupción del suministro de combustible añaden presión sobre el normal funcionamiento de la capital.

    La situación se desarrolla mientras equipos de bomberos y personal especializado continúan con las tareas de enfriamiento y evaluación de daños en las instalaciones atacadas. Las autoridades iraníes no han reportado víctimas mortales hasta el momento, pero mantienen el estado de emergencia ante posibles complicaciones derivadas de la contaminación ambiental.

    Por su parte, el gobernador de Teherán, Mohammad Sadegh Motamedian, confirmó que la distribución de combustible se encuentra “interrumpida temporalmente” a raíz de los daños en la red de suministro. Según informó Irna, los ataques de la noche anterior alcanzaron depósitos petroleros clave, lo que provocó cortes en el abastecimiento de gasolina en la capital y zonas aledañas. Motamedian precisó que los equipos de emergencia trabajan para restablecer la normalidad en el menor tiempo posible.

    Las operaciones aéreas de Estados Unidos e Israel incluyeron cinco objetivos, según detalló a la televisión pública el presidente ejecutivo de la Compañía Nacional de Distribución de Productos Petroleros de Irán, Keramat Veyskarami. El directivo especificó que “cuatro depósitos de petróleo y un centro de transporte de productos petroleros, en Teherán y en la provincia de Alborz, fueron atacados por aviones enemigos”. De acuerdo con la información difundida por Irna, las cinco instalaciones resultaron dañadas aunque “el fuego estaba bajo control” al cierre de la madrugada.

  • Tras nueva foto con Trump, Milei cerrará la gira en Chile asistiendo a la asunción de Kast, su nuevo socio

    Tras nueva foto con Trump, Milei cerrará la gira en Chile asistiendo a la asunción de Kast, su nuevo socio

    Javier Milei tendrá desde el miércoles un socio estratégico en la región, cuando asuma en Chile José Antonio Kast, el dirigente de derecha y ultraconservador que llegó a la primera magistratura del país trasandino tras haber perdido en las dos elecciones anteriores. Por las coincidencias políticas y económicas entre ambos mandatarios, se abre una nueva etapa en la relación bilateral. Milei y Kast ya anunciaron que buscan impulsar una alianza y conformar un bloque de países con gobiernos de derecha y economías liberales, como el grupo de diez naciones que, invitados por Donald Trump, participó ayer de la cumbre “Escudo de las Américas”. Milei y Kast estuvieron entre los presentes (ver página 2).

    Milei, tras completar su agenda en los Estados Unidos, partirá el miércoles hacia Chile. Allí asistirá a la asunción de Kast, ceremonia que se realiza en la sede del Congreso Nacional en la ciudad de Valparaíso, a 120 kilómetros de Santiago. El acto se celebra ante diputados, senadores, autoridades entrantes y salientes, además de diplomáticos y jefes de Estado invitados.

    El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile confirmó la presencia de varios líderes: el rey Felipe VI de España, Rodrigo Paz de Bolivia, Rodrigo Chaves de Costa Rica, Daniel Noboa de Ecuador, y el vice Félix Ulloa, en representación de Nayib Bukele, de El Salvador. También asistirán representantes de otros países como Honduras, Hungría, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay. Ya avisaron que no concurrirán los presidentes Lula da Silva, de Brasil; Claudia Sheinbaum Pardo, de México; y Gustavo Petro, de Colombia.

    Dos días después de ganar las elecciones el 14 de diciembre pasado, Kast viajó a reunirse con Milei en la Casa Rosada. Antes, hizo una parada cercana a Balcarce 50: el Ministerio de Economía. Allí visitó a José Luis Daza, el secretario de Política Económica y virtual viceministro de Luis “Toto” Caputo. En ese encuentro, el presidente electo lo tentó para que fuera su ministro de Economía.

    WDaza nació en Buenos Aires y vivió hasta los 4 años. Estudió economía en la Universidad de Chile y luego desarrolló su carrera en Wall Street, donde conoció a Caputo. Mantiene una relación estrecha con Kast y fue uno de los voceros económicos en la campaña de 2021. Finalmente, Daza declinó la invitación: considera que su rol en el equipo económico es relevante —es el número dos del ministro— y se lo menciona como el enlace del gobierno argentino con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, además de liderar las negociaciones con el FMI. El presidente electo de Chile presentó su gabinete en enero: el elegido para conducir Economía es Jorge Quiroz, un economista de perfil técnico.

    En la misma fecha de la reunión con Kast, el Gobierno anunció que promovería una cumbre de mandatarios de derecha de la región para este año. El objetivo: fundar un bloque regional alineado con los Estados Unidos que unificara criterios en materia económica, de seguridad e inteligencia. Esa intención se plasmó ayer en un cónclave impulsado por Trump y al que, además de Milei y Kast, asistieron el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; el de Costa Rica, Rodrigo Chávez; el de República Dominicana, Luis Abinader; el de Ecuador, Daniel Noboa; el de El Salvador, Nayib Bukele; el de Guyana, Irfaan Ali; el de Honduras, Nasry Asfura; el de Panamá, José Raúl Mulino; el de Paraguay, Santiago Peña; y el de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.

    En ese contexto, en Casa Rosada evaluaban incorporar ese cónclave en la nueva edición de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC). La cita, prevista para diciembre del año pasado, se postergó y todavía no tiene nueva fecha de realización. En la primera edición de la CPAC, en 2024, Milei dijo: “Defendemos una causa justa y noble: la idea histórica de Occidente”, remarcó. El Presidente propuso formar una “alianza de naciones libres, estableciendo nuevos lazos políticos, pero también comerciales, culturales diplomáticos y militares”.

    A tono con la motosierra libertaria, Kast ya anunció recortes en la administración, por ejemplo en el frente fiscal. La Oficina del Presidente Electo transmitió instrucciones para que se efectúen reducciones del gasto en gabinetes ministeriales y subsecretarías, con el objetivo de que sea al menos un 15% menor que el de la gestión saliente.

    En 2019, Kast fundó el Partido Republicano y fue diputado en varias oportunidades. A la presidencia de Chile llegó el 14 de diciembre último, tras derrotar en la segunda vuelta a la oficialista Jeannette Jara.

    Era la tercera vez que se presentaba: había perdido en 2017 contra Sebastián Piñera y en 2021 frente a Gabriel Boric, el presidente saliente.

  • La Roca de las Tres Ballenas y la política ambiental: cómo un ícono tailandés impulsa debate global

    La Roca de las Tres Ballenas y la política ambiental: cómo un ícono tailandés impulsa debate global

    En el noreste de Tailandia, rodeada por extensos bosques protegidos, se alza la formación rocosa de Hin Sam Wan, conocida como la Roca de las Tres Ballenas. Este enclave, situado en la provincia de Bueng Kan —la más nueva del país—, atrae por su antigüedad de 75 millones de años y por la silueta de sus tres gigantescas moles de arenisca que, desde ciertos ángulos, parecen una familia de cetáceos sobre la cresta de una montaña.

    Su nombre, tomado del tailandés y que significa exactamente “Roca de las Tres Ballenas”, forma parte del Parque Forestal Phu Sing, una amplia reserva que protege tanto la biodiversidad regional como este fenómeno geológico modelado por la erosión y los movimientos tectónicos durante millones de años.

    Desde lo alto de las formaciones, los visitantes pueden contemplar el río Mekong, los bosques colindantes e incluso las montañas del distrito de Pakkading, en la República Democrática Popular Lao. En días despejados, el paisaje revela el carácter fronterizo y biogeográfico de Bueng Kan, provincia ubicada a 751 kilómetros de Bangkok.

    Tras años de relativo anonimato internacional, la región vivió un crecimiento turístico; hoy existen rutas que promueven el turismo responsable dentro del enfoque impulsado por la agencia oficial de turismo de Tailandia (TAT) y su programa “7 Greens”, creado en 2011 para fomentar prácticas sostenibles, según National Geographic.

    La agencia oficial de turismo de Tailandia (TAT) sostiene una gestión orientada a garantizar la conservación de estos paisajes y su disfrute por las generaciones futuras. Según la TAT, el objetivo es que los intereses ecológicos y la experiencia cultural prevalezcan por sobre la explotación masiva. En ese marco, la Roca de las Tres Ballenas se ajusta de modo ejemplar al planteamiento de sostenibilidad, ya que es uno de los destinos donde la actividad turística se desarrolla bajo estrictas pautas de bajo impacto.

    Hin Sam Wan cuenta con una red de senderos que permite alcanzar las formaciones principales a pie, atravesando el Parque Forestal Phu Sing. De las tres “ballenas”, solo dos —las de mayor tamaño— están habilitadas al público; la más pequeña, conocida como la del “hijo”, permanece cerrada al acceso terrestre para preservar su integridad y el entorno inmediato.

    La característica más notable de estas estructuras es su antigüedad: 75 millones de años, un período en el que los dinosaurios aún habitaban la Tierra. Integradas en una reserva forestal de amplia diversidad biológica, albergan especies endémicas de flora y fauna de la región nororiental de Tailandia, además de cascadas y miradores naturales. Al atardecer, los tonos anaranjados iluminan la extensa superficie arbórea, realzando la singularidad geológica y el atractivo paisajístico del sitio.

    El nombre deriva de la forma alargada y redondeada de las rocas, esculpidas por el viento, la lluvia y las grietas naturales a lo largo del tiempo. Desde la cima de las “ballenas” se aprecia, además del río Mekong, vastas zonas de bosques protegidos y, en la lejanía, las montañas del país vecino. La sensación para quienes las visitan es la de estar suspendidos sobre la jungla, en un privilegiado punto de observación natural.

    En Bueng Kan, los turistas tienen a su disposición nueve rutas de senderismo que atraviesan bosques, cruzan cascadas y permiten observar una amplia variedad de plantas y animales. Estas rutas están diseñadas para segmentar los flujos de visitantes y evitar la sobrecarga en puntos frágiles. La caminata hasta los bloques de arenisca resulta una forma ecológica y respetuosa de explorar los paisajes del noreste tailandés.

    La mayoría de los viajeros dedica un día a explorar las formaciones, y muchos prolongan la visita hasta el atardecer para ver el sol ocultarse desde lo alto de la roca. Se recomienda llevar calzado apropiado y suficiente agua, pues los recorridos pueden ser largos y presentar tramos de exigencia física moderada. Desde la cima, el panorama ofrece vistas nítidas de la frontera natural entre Tailandia y la República Democrática Popular Lao, lo que subraya el carácter singular de la experiencia.

    Además de las formaciones geológicas, el entorno cuenta con áreas de descanso y miradores, y brinda la oportunidad de conocer la labor de las comunidades locales y su vínculo con el uso sustentable del territorio.

    Para quienes buscan adentrarse en la cultura del noreste tailandés, la visita al Life Community Museum en Bueng Kan resulta imprescindible. Este museo viviente fue fundado por una estilista gastronómica tailandesa, cuya familia vive en la propiedad, y funciona como un espacio de inmersión en el modo de vida Isan sin interferir en la cotidianidad de la comunidad. El proyecto involucra a 45 familias de la zona, que participan en su gestión y contenidos, promoviendo la transmisión respetuosa de su patrimonio.

    El Life Community Museum ocupa 12 rai (casi cinco acres) y comprende una casa tradicional de arquitectura Isan, un mercado y un área dedicada al arte urbano, donde destacan representaciones del Naga, considerados espíritus guardianes del río Mekong. Los murales, pintados sobre láminas metálicas onduladas, se observan tanto en el museo como en algunos edificios aledaños y constituyen una de las facetas más singulares del arte popular local.

    El mercado, que se organiza los sábados, permite a los visitantes adquirir productos elaborados por productores agrícolas, artesanos y artistas locales. Esta instancia favorece el diálogo directo entre quienes habitan la región y quienes la visitan, generando oportunidades de intercambio y reconocimiento mutuo.

    Diversos relatos que los integrantes de la comunidad comparten al ofrecer sus productos aportan matices a la experiencia, la cual suele permanecer en la memoria de los viajeros una vez concluida la estadía.

    La espiritualidad ocupa un lugar central en la identidad de Bueng Kan y en la cultura Isan. A poca distancia del museo, un templo local abrió sus puertas para compartir con los visitantes la dimensión espiritual de la región. Uno de sus espacios está dedicado a las artesanías de los budistas Isan, que a través de técnicas y motivos tradicionales representan el recorrido simbólico de la vida y la muerte según la cosmovisión local.

    Este esfuerzo por compartir la cultura se vincula estrechamente con la filosofía de turismo responsable que promueve la TAT a través del programa “7 Greens”. Como parte de la política de preservación, la gestión del flujo de visitantes y la valorización de las prácticas comunitarias buscan asegurar que propuestas como el Life Community Museum o los senderos alrededor de la Roca de las Tres Ballenas se mantengan accesibles y conservadas para el futuro.

  • Corrientes recibió casi la cuarta parte del total de los ATN ejecutados en 2026

    Corrientes recibió casi la cuarta parte del total de los ATN ejecutados en 2026

    El 30 de enero, la página oficial del Ministerio del Interior resumía un encuentro entre el titular de esa cartera, Diego Santilli, y el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, de la siguiente manera: “Durante la reunión, celebrada en la Casa de Gobierno, ambos destacaron las acciones conjuntas y coincidieron en la necesidad de que el Congreso apruebe la reforma laboral”. La misma nota resalta, un poco más adelante, que el Gobierno enviaría $ 3 mil millones en concepto de Aportes del Tesoro a esa provincia, “para paliar la crisis que atraviesa por las inundaciones en los municipios de San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía”. Los tres senadores correntinos votaron en consonancia con lo manifestado por el gobernador y apoyaron la reforma laboral planteada por el oficialismo nacional, que también cumplió su promesa. Con la transferencia en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) de febrero, Corrientes se transformó en la jurisdicción más beneficiada en lo que va de 2026: recibió $ 6 mil millones de un total de $ 27 mil que se ejecutaron entre enero y febrero: el 22,2%.

    PERFIL consultó al Ministerio del Interior y al gobierno correntino por este tema, pero, hasta la publicación de esta nota, no tuvo respuesta.

    Solamente siete provincias argentinas recibieron transferencias en concepto de ATN en el primer bimestre: después de Corrientes están Misiones, Salta, Santa Cruz y Chubut (con $ 4 mil millones), Jujuy con $ 3 mil millones y Neuquén con $ 2 mil millones.

    Los datos surgen de un análisis que hizo la consultora Politikon Chaco con información del presupuesto abierto y de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP).

    La misma consultora, en otro documento elaborado en conjunto con el centro de estudios Idesa, explica que la asignación de estos fondos –que se componen del 1% de la masa coparticipable neta y el 1% de la porción coparticipable del Impuesto a los Bienes Personales– es de carácter discrecional, por lo que, en muchos casos, “está influida por consideraciones políticas”. Por lo general, aclaran, la recaudación no se distribuye en su totalidad en el período fiscal anual. “Cuando esto sucede, si bien el Gobierno nacional no puede destinar los recursos a otros fines, los fondos no distribuidos disminuyen el gasto nacional y por ende pasan a formar parte del resultado fiscal (aumentan el superávit o disminuyen el déficit)”. En el primer bimestre del año, el porcentaje de ejecución fue del 15,2% de lo recaudado, lo que representa una caída respecto al mismo período de 2025, cuando ese número fue del 17,1%.

    El documento realiza una comparación de la ejecución y la distribución de estas asignaciones no automáticas en diferentes gobiernos argentinos y concluye que, durante la gestión actual, “se observa un quiebre respecto del patrón histórico” ya que “las transferencias discrecionales hacia provincias tradicionalmente favorecidas fueron prácticamente inexistentes”.

    El factor central de este reparto, afirman, “estuvo en la necesidad de alianzas con gobernadores, donde los ATN compensaron, aunque parcialmente, el recorte de otras transferencias presupuestarias”.

    Si se considera el total de las transferencias no automáticas a las provincias –esto es, los ATN más otros fondos nacionales destinados a salud, educación, obra pública o pago de medidas judiciales– el primer bimestre de 2026 presentó una baja real interanual del 47,2% contra 2025, con un total de $ 160.425 millones ejecutados. Es, según Politikon, el peor bimestre en materia de ejecución desde 2005 (con la excepción de 2024).

    Del total distribuido el 55,5% fue para CABA ($ 88.990 millones, de los cuales en febrero $ 87.597 millones fueron en concepto del cumplimiento de medida cautelar CSJN 1864/2022). El resto para Entre Ríos (7,5%), Córdoba (6,3%), La Pampa (6,3%) y Misiones (5%). En el extremo opuesto se encuentran Formosa, Catamarca y Chaco, que representan el 0,3% entre las tres.

    En términos interanuales, algunas provincias presentaron en febrero bajas significativas: Río Negro (-99,1%), Chaco (-98,7%), Mendoza (-98,5%), La Rioja (-98,9%), Catamarca (-96%) y Entre Ríos (-95,9%) son algunas de ellas. En esta última provincia, el diputado de Unión por la Patria y extitular de la Aduana, Guillermo Michel, cuestionó al gobernador Rogelio Frigerio por apoyar las políticas nacionales aún con una caída sustancial en la coparticipación: según un informe privado del legislador, Entre Ríos percibió $ 45.337 millones menos en el primer bimestre del año. En el total de las provincias, señaló, ese monto es de $ 1 billón. Catamarca, Chaco y Mendoza aún no respondieron ante la consulta de este medio, y desde La Rioja aseguraron que el gobierno nacional les adeuda un total de US$ 1.200 millones “en concepto de un punto de coparticipación que históricamente se le transfirió a la provincia”.

    Ese punto de coparticipación fue eliminado hace 37 años, pero todos los gobiernos lo reconocieron “excepto el de Javier Milei”, afirmaron. En 2025 llevaron el caso a la Corte Suprema. Más allá de esta deuda señalaron que en el primer bimestre de 2026, en concepto de coparticipación, la provincia recibió $ 19.292 millones menos que en el mismo período del año anterior.

    La coparticipación se redujo en febrero. Para el segundo mes del año, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el Gobierno nacional envió al consolidado de provincias más CABA $ 5,4 billones en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones. Esto, frente a los $ 4,4 billones enviados durante igual período del año anterior, representa una caída real del 7,4%. Esa disminución se explica, continúan desde el instituto, por la variación interanual negativa en la recaudación del IVA (13%) y del impuesto a las ganancias (0,8%).

    La coparticipación –las transferencias automáticas menos leyes complementarias y compensaciones–, habría descendido un 8,8% real de acuerdo con esta misma fuente.

    El Centro de Economía Política Argentina, por su parte, concluyó que, en febrero, se observa una disminución interanual de la totalidad de los recursos de origen nacional destinados a las provincias en el orden del 4%.

    El cálculo se realizó en base a una inflación estimada en 2,4% para ese mes. Algunas consultoras adelantaron que fue del 2,9%.