El ecosistema de servicios financieros en Argentina sumará un nuevo jugador, con el arribo de ProntoPaga, una paytech de origen chileno que anunció una inversión inicial de USD 2,5 millones para establecer sus operaciones en el país.
La firma, especializada en el procesamiento de pagos de alto volumen, busca capitalizar la madurez del mercado local y posicionarse como un socio estratégico para la industria del entretenimiento digital y el juego en línea, un sector que demanda estándares de cumplimiento y capacidad transaccional superiores al promedio.
Según informaron desde la compañía, la decisión de ingresar al mercado argentino responde a una estrategia de consolidación en el Cono Sur, donde la empresa ya tiene presencia operativa en Chile y Perú. Este desembarco es un paso en un plan de expansión que incluirá a México, Colombia y Paraguay hacia el cierre de 2026.
El capital invertido se destinará principalmente a desarrollar infraestructura tecnológica local, conformar un equipo especializado y cumplir la normativa vigente ante los organismos reguladores.
El diferencial técnico que la firma trae al mercado local se centra en resolver ineficiencias críticas en la infraestructura de pagos, especialmente en lo que respecta a la velocidad y seguridad de las transacciones. En el sector de las apuestas en línea, uno de los puntos más sensibles es el proceso de “payout” o retiro de fondos por parte de los usuarios.
Sebastián Salazar, CEO de ProntoPaga, habló con Infobae y explicó que en Argentina existe una inestabilidad en los sistemas de pago que afecta la sincronía de estos procesos. Para mitigar este problema, la plataforma implementará un sistema de “encolado” de transacciones. “Esta solución técnica permite que, ante una eventual caída de los sistemas externos, las órdenes de pago no se pierdan, sino que se mantengan en fila para ser procesadas automáticamente una vez restablecido el servicio, garantizando la continuidad de la operación”, explicó el empresario.
La capacidad operativa de la plataforma ha sido escalada para soportar picos de demanda extrema, como los que se prevén para el Mundial de Fútbol 2026. Actualmente, la infraestructura puede procesar 1,2 millones de transacciones por hora, pero el objetivo de la firma es triplicar esa cifra antes del Mundial, alcanzando una capacidad de 20.000 transacciones por segundo. A nivel regional, la paytech ya gestiona un volumen de 9 millones de transacciones mensuales, lo que representa un flujo de pagos superior a los USD 250 millones al mes.
Uno de los pilares del desembarco de la fintech chilena en Argentina es la integración con los métodos de pago locales de mayor adopción. En este sentido, la empresa confirmó un contrato con MODO para proveer servicios específicos a la industria del juego. Esta alianza permitirá utilizar herramientas de gestión de riesgo avanzadas y soluciones innovadoras para el segmento del gambling (apuestas).
El cumplimiento normativo es otro eje central de la operación. Salazar destacó que “Argentina posee una de las legislaciones fintech más desarrolladas” y mencionó específicamente el marco para Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y las recientes actualizaciones en materia de ciberseguridad. “Para nosotros, empezar a operar en este mercado es muy positivo, porque nos ayuda a entender cómo funcionan economías que están más desarrolladas a nivel de tecnología financiera”, señaló el ejecutivo en referencia al ecosistema local.
“Argentina no es un experimento para nosotros, sino una pieza estratégica dentro de nuestra expansión regional. Es uno de los ecosistemas fintech más sofisticados de América Latina y tiene un rol clave en nuestra consolidación en el Cono Sur”.
Además, la plataforma incorpora un sistema de validación de identidad diseñado para impedir transacciones de menores de edad, un requerimiento crítico para operar en mercados regulados de apuestas. Esta capa de seguridad se complementa con una arquitectura antifraude y una gestión experta en temas tributarios para pagos transfronterizos, permitiendo que grandes comercios internacionales operen con la agilidad de un actor local.
Las ambiciones de la firma en el país son elevadas. El objetivo de ProntoPaga es procesar USD 1.000 millones exclusivamente en el mercado argentino durante el año 2027. A nivel regional, la meta para 2028 es alcanzar un volumen de procesamiento de USD 5.000 millones.
“Nos preparamos para procesar 20.000 transacciones por segundo. Nuestra expectativa es triplicar ese número antes del mundial; el crecimiento en volumen es lo que apalanca nuestra ambición”, sostuvo Salazar.
Para sustentar este crecimiento, la empresa está apostando por el talento argentino. Actualmente, ya cuentan con once personas trabajando en áreas de tecnología y finanzas, y planean contratar al menos quince profesionales adicionales durante el transcurso de 2026. Aunque el equipo se encuentra distribuido en diversas localidades como San Antonio de Areco, Córdoba y Entre Ríos, la firma contempla la apertura de una oficina física en Buenos Aires.
Fundada en Chile en 2021, la compañía nació para cerrar brechas en la infraestructura de pagos de sectores con altos niveles transaccionales. Con el inicio de sus trámites para obtener licencias como PSP agregador y aceptador en Argentina, la firma busca consolidarse como un socio de largo plazo en una de las economías con mayor adopción de tecnologías financieras de la región.
El ecosistema de servicios financieros en Argentina incorporará un nuevo actor: ProntoPaga, una paytech de origen chileno que anunció una inversión inicial de USD 2,5 millones para instalar sus operaciones en el país.
La firma, especializada en el procesamiento de pagos de alto volumen, busca aprovechar la madurez del mercado local y posicionarse como socio estratégico de la industria del entretenimiento digital y del juego en línea, un sector que exige estándares de cumplimiento y capacidad transaccional superiores a la media.
Según informaron desde la compañía, la decisión de ingresar al mercado argentino forma parte de una estrategia de consolidación en el Cono Sur, donde la empresa ya opera en Chile y Perú. Este desembarco es un paso dentro de un plan de expansión que incluirá a México, Colombia y Paraguay hacia el cierre de 2026.
El capital invertido se destinará principalmente a desarrollar infraestructura tecnológica local, conformar un equipo especializado y cumplir la normativa vigente ante los organismos reguladores.
El negocio de la sincronía y el procesamiento
El diferencial técnico que la firma aporta al mercado local se centra en corregir ineficiencias críticas en la infraestructura de pagos, especialmente en la velocidad y la seguridad de las transacciones. En el sector de las apuestas en línea, uno de los puntos más sensibles es el proceso de “payout” o retiro de fondos por parte de los usuarios.
Sebastián Salazar, CEO de ProntoPaga, habló con Infobae y explicó que en Argentina existe una inestabilidad en los sistemas de pago que afecta la sincronía de estos procesos. Para mitigar ese problema, la plataforma implementará un sistema de “encolado” de transacciones. “Esta solución técnica permite que, ante una eventual caída de los sistemas externos, las órdenes de pago no se pierdan, sino que se mantengan en fila para ser procesadas automáticamente una vez restablecido el servicio, garantizando la continuidad de la operación”, explicó el empresario.
La capacidad operativa de la plataforma fue escalada para soportar picos de demanda extrema, como los que se prevén para el Mundial de Fútbol 2026. Actualmente, la infraestructura puede procesar 1,2 millones de transacciones por hora, pero el objetivo de la firma es triplicar esa cifra antes del Mundial, alcanzando una capacidad de 20.000 transacciones por segundo. A nivel regional, la paytech ya gestiona un volumen de 9 millones de transacciones mensuales, lo que representa un flujo de pagos superior a los USD 250 millones al mes.
Alianzas estratégicas y cumplimiento regulatorio
Uno de los pilares del desembarco de la fintech chilena en Argentina es la integración con los métodos de pago locales más utilizados. En ese marco, la empresa confirmó un contrato con MODO para proveer servicios específicos a la industria del juego. La alianza permitirá aplicar herramientas avanzadas de gestión de riesgo y soluciones innovadoras para el segmento del gambling (apuestas).
El cumplimiento normativo es otro eje central de la operación. Salazar destacó que “Argentina posee una de las legislaciones fintech más desarrolladas” y mencionó específicamente el marco para Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y las recientes actualizaciones en materia de ciberseguridad. “Para nosotros, empezar a operar en este mercado es muy positivo, porque nos ayuda a entender cómo funcionan economías que están más desarrolladas a nivel de tecnología financiera”, señaló el ejecutivo en referencia al ecosistema local.
“Argentina no es un experimento para nosotros, sino una pieza estratégica dentro de nuestra expansión regional. Es uno de los ecosistemas fintech más sofisticados de América Latina y tiene un rol clave en nuestra consolidación en el Cono Sur”.
Además, la plataforma incorpora un sistema de validación de identidad diseñado para impedir transacciones de menores de edad, un requisito crítico para operar en mercados regulados de apuestas. Esta capa de seguridad se complementa con una arquitectura antifraude y una gestión especializada en aspectos tributarios de pagos transfronterizos, lo que permite que grandes comercios internacionales operen con la agilidad de un actor local.
Proyecciones y talento local
Las ambiciones de la firma en el país son altas. El objetivo de ProntoPaga es procesar USD 1.000 millones exclusivamente en el mercado argentino durante el año 2027. A nivel regional, la meta para 2028 es alcanzar un volumen de procesamiento de USD 5.000 millones.
“Nos preparamos para procesar 20.000 transacciones por segundo. Nuestra expectativa es triplicar ese número antes del mundial; el crecimiento en volumen es lo que apalanca nuestra ambición”, sostuvo Salazar.
Para sostener ese crecimiento, la empresa apuesta al talento argentino. Actualmente cuentan con once personas en áreas de tecnología y finanzas, y planean incorporar al menos quince profesionales adicionales durante 2026. Aunque el equipo está distribuido en localidades como San Antonio de Areco, Córdoba y Entre Ríos, la firma proyecta abrir una oficina física en Buenos Aires.
Fundada en Chile en 2021, la compañía nació para cerrar brechas en la infraestructura de pagos de sectores con altos niveles transaccionales. Con el inicio de sus trámites para obtener licencias como PSP agregador y aceptador en Argentina, la firma busca consolidarse como un socio de largo plazo en una de las economías con mayor adopción de tecnologías financieras de la región.
Este domingo se abrieron las urnas en Eslovenia en unas elecciones que enfrentan al actual primer ministro progresista, Robert Golob, y al populista de derecha Janez Jansa, sin que ninguno de los dos parezca en condiciones de obtener una mayoría parlamentaria; los comicios podrían terminar decidiéndose por los socios minoritarios de la coalición.
Cerca de 1,7 millones de eslovenos podrán votar en los colegios electorales, que abrieron a las 7 de la mañana (06:00 GMT) en todo el país alpino y cerrarán a las 7 de la tarde. Se espera que la comisión electoral anuncie los resultados preliminares después de las 8:30 de la tarde.
Las últimas encuestas de opinión apuntaban a que el Partido Democrático Esloveno (SDS) de Jansa, partidario de Donald Trump, y el Movimiento por la Libertad (GS) de Golob se encaminaban a una disputa reñida tras un dramático final de campaña marcado por acusaciones de injerencia extranjera y corrupción.
Jansa afirmó que estas elecciones son unas de las más importantes en los 35 años de independencia de Eslovenia y que definirán el rumbo futuro del país.
“Espero que Eslovenia se deshaga de la organización criminal”, dijo a los periodistas tras votar en la localidad de Arnace, a 85 kilómetros al noroeste de la capital, Liubliana.
Los analistas indican que Jansa, que aspira a un cuarto mandato como primer ministro de este Estado miembro de la Unión Europea y la OTAN de dos millones de habitantes, cuenta con una base de votantes fiel y que, cuanto más baja sea la participación, mayores serán sus opciones de triunfo.
Está en juego la agenda interna y exterior de Eslovenia, donde el Gobierno saliente se había centrado en reformas sociales y sanitarias con resultados dispares.
Jansa ha prometido introducir desgravaciones fiscales para las empresas y recortar la financiación destinada a la sociedad civil, al bienestar social y a los medios de comunicación.
Jansa, proisraelí y aliado del veterano líder nacionalista húngaro Viktor Orbán, probablemente también revertiría la política exterior de Golob, bajo la cual Eslovenia fue uno de los pocos países europeos que reconoció a un Estado palestino independiente e impuso el año pasado un embargo de armas a Israel.
La campaña electoral, que los observadores describieron como sucia desde el inicio, se recrudeció este mes cuando se difundieron vídeos grabados a escondidas en una página web anónima que supuestamente exponían la corrupción del Gobierno.
Un informe de esta semana alegaba que Jansa se reunió con responsables de la empresa privada de espionaje Black Cube, que, según LinkedIn en 2023, estuvo detrás de una campaña de cámaras ocultas dirigida contra activistas y periodistas en el periodo previo a las elecciones de Hungría de 2022.
Ifigenija Simonovic, una escritora de 73 años, dijo que no le gustaba el lenguaje ni la agresividad que se estaban viendo durante la campaña electoral.
“Falta cortesía, y salieron mentiras de los dos bandos, así que no sentí que nos estuvieran contando a nosotros, los votantes, una historia que pudiéramos seguir”, dijo Simonovic tras emitir su voto en Liubliana.
Históricamente, el segmento de autos premium fue considerado “tierra de Alemania”, puesto que sus tres marcas de alta gama dominaron la escena con sus modelos. Audi, BMW y Mercedes-Benz aparecen en ese orden únicamente por respeto al alfabeto y para evitar polémicas.
Los autos premium no son vehículos de lujo, pero tampoco son generalistas: ocupan un punto intermedio por su mayor calidad de construcción, robustez mecánica y equipamiento tecnológico. Sobre todo se diferencian por terminaciones, detalles y sistemas electrónicos que no se encuentran en los autos comunes porque, de incorporarse, elevarían el precio hasta dejar esos modelos fuera del alcance del público masivo.
A fines de los 80, sin embargo, una empresa japonesa decidió que el mercado de los autos premium era la vía para conquistar al exigente comprador norteamericano, acostumbrado a vehículos grandes y potentes —algo que no sucedía ni en Japón ni en Europa. Así, Toyota creó Lexus como su marca de lujo e inició un camino que otros fabricantes comenzarían a transitar gradualmente en los años siguientes.
El método fue curioso: durante años estudiaron el mercado de EE. UU. y optaron por lanzar la marca primero en Norteamérica. Eso ocurrió en 1989, y recién en 2004 empezaron a comercializar sus productos en Japón.
El mercado argentino premium
En Argentina, Lexus desembarcó a fines de 2018 con el respaldo de la red de concesionarios Toyota distribuida en todo el país. Desde entonces, con la misma filosofía japonesa de avanzar con pasos seguros aunque demanden tiempo, fue ganando terreno en un mercado que, como en el resto del mundo, tenía la costumbre de consumir autos alemanes en esta categoría.
Para consolidarse en este exigente segmento se trabajó en dos ejes paralelos, como si fueran las dos columnas sobre las que se apoya todo el portafolio. El primero fue la electrificación de la gama, tanto con híbridos convencionales y enchufables como con modelos 100% eléctricos, lo que llegó a diferenciar a Lexus incluso de su casa matriz, Toyota.
La segunda prioridad fue basar el diseño en la filosofía japonesa del “Omotenashi”, que refiere a la atención personalizada y al cuidado meticuloso de los detalles. En el espíritu de los modelos de Lexus hay una premisa inmutable: la interacción con el volante y los mandos —la posición de manejo— es la clave de la conexión entre la máquina y la persona.
Autos amigables
Basta conducir cualquiera de sus modelos para percibir esa cualidad: el acceso y la ergonomía son simples, eficientes y precisos en cada comando, desde los mandos del volante hasta una pantalla de alta definición y sensibilidad que responde con suavidad al contacto de los dedos.
Con la desregulación de las importaciones vigente en los últimos dos años, la marca duplicó su volumen en el mercado: pasó de vender 121 vehículos en 2024 a 291 en 2025, lo que representó un crecimiento del 145% en apenas un año. Su modelo más demandado es, sin dudas, el Lexus NX 350h, un C‑SUV de 4.66 metros de largo que se destaca por una posición de manejo muy elevada y una silueta imponente: 1.65 metros de altura desde el suelo hasta el techo.
El NX 350h es, como todos los productos Lexus, un vehículo electrificado: se trata de un híbrido autorecargable que combina un motor aspirado 2.5 litros de ciclo Atkinson —diseñado para híbridos por su mayor eficiencia— con tres motores eléctricos alimentados por una batería de litio de 1,6 kWh, adecuada a esa demanda de potencia. Esa configuración garantiza menor consumo y una mayor participación de la conducción eléctrica, sobre todo en tramos cortos o en arranques desde cero.
La potencia combinada de los cuatro propulsores es de 240 CV, con un torque de 221 Nm, que se transmite mediante una caja eCVT, específica para vehículos electrificados.
El conjunto ofrece una suavidad de marcha próxima a la de un auto eléctrico: aunque se percibe el 2.5 litros al encender, la disposición de los motores permite que uno de los eléctricos delanteros se encargue de distribuir la potencia de forma similar a una transmisión automática de variación continua.
Con la reducción de los impuestos internos a los automóviles, Lexus fue una de las primeras marcas en ajustar su lista de precios, aplicando una baja del 13,3% a todos los modelos alcanzados por ese gravamen desde el mes de abril. En el caso del NX 350h Luxury, su precio pasó de USD 104.000 a los actuales USD 90.000.
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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó este domingo la localidad de Arad, en el sur de Israel, donde el sábado por la noche un misil iraní impactó entre edificios residenciales sin ser interceptado por los sistemas de defensa del país. Ante un grupo reducido de periodistas seleccionados por su gabinete, Netanyahu aseguró que Israel está “aplastando al enemigo”, advirtió que Irán ya tiene capacidad para alcanzar el centro de Europa y llamó a los líderes mundiales a sumarse a la ofensiva conjunta con Estados Unidos.
“En las últimas 48 horas, Irán atacó una zona civil”, afirmó Netanyahu señalando los escombros a su alrededor. “Lo están usando como arma de asesinato masivo. Por suerte, nadie murió, pero fue solo suerte”, añadió.
El premier profundizó en su diagnóstico sobre la magnitud de la amenaza iraní y citó el reciente lanzamiento de un misil balístico intercontinental contra la base militar británico-estadounidense de Diego García, en el océano Índico, como indicio de capacidades superiores a las estimadas. “Dispararon un misil balístico intercontinental a Diego García. Son 4.000 kilómetros. He estado advirtiendo todo el tiempo: ahora tienen la capacidad de llegar profundamente a Europa”, señaló.
“Están poniendo a todos en su mira. Están cortando una ruta marítima internacional, una ruta energética, e intentando chantajear al mundo entero”, agregó, en referencia al bloqueo iraní del estratégico estrecho de Ormuz. “Es hora de que los líderes del resto de los países se sumen.”
Netanyahu dijo que algunos países “comienzan a moverse en esa dirección”, sin detallar cuáles ni en qué forma, pero advirtió que “se necesita más”. El presidente estadounidense Donald Trump ha expresado en reiteradas ocasiones su frustración por la escasa respuesta internacional de apoyo a la ofensiva.
El primer ministro también condenó los ataques iraníes en las cercanías de lugares santos en Jerusalén. “Dispararon sobre Jerusalén, justo al lado de los lugares sagrados de las tres religiones monoteístas: el Muro de los Lamentos, la Iglesia del Santo Sepulcro y la Mezquita de Al-Aqsa. Por un milagro, ninguno resultó dañado, pero estaban apuntando a los sitios sagrados de las tres grandes religiones monoteístas”, denunció.
Consultado sobre cómo responderá Israel a los ataques contra civiles, Netanyahu fue contundente: “Respondemos con gran fuerza, pero no contra civiles. Vamos tras el régimen, tras los Guardianes de la Revolución, esa banda criminal, y los perseguimos personalmente: a sus líderes, sus instalaciones, sus activos económicos. Los estamos persiguiendo con mucha firmeza.”
El misil caído sobre Arad dejó más de 60 heridos, diez de ellos graves, incluido un niño en estado crítico. A 30 kilómetros, en Dimona —sede de la mayor instalación nuclear israelí—, otro misil impactó en circunstancias similares. En total, unas 120 personas resultaron heridas en ambos ataques. El ministro de Exteriores, Gideon Saar, también visitó la zona y afirmó que fue “un milagro” que nadie muriera.
La jornada del domingo dejó además un ataque con misil balístico de ojiva de racimo sobre Tel Aviv, que dispersó submuniciones sobre una amplia zona urbana y dejó 15 heridos, uno grave. En el norte, Hezbolá mató a al menos una persona. El balance diario del Ministerio de Salud israelí contabilizó un muerto y 303 heridos en menos de 24 horas. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, los heridos hospitalizados en Israel suman 4.564.
En total la guerra dejó 16 muertos en Israel frente a más de 1.200 reconocidos por Irán solo en la primera semana de la ofensiva, y más de un millar de fallecidos en Líbano.
El momento en el que la Fuerza Aérea de Israel abatió a varios terroristas de Hezbollah que se acercaban a zona de seguridad en el sur del Líbano
Un video difundido este domingo por la Fuerza Aérea de Israel mostró el instante exacto en el que, en un operativo conjunto con las fuerzas terrestres, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) abatieron a terroristas del grupo libanés Hezbollah que se aproximaban a sus posiciones. La secuencia corresponde a la operación realizada el sábado, cuando combatientes de la Unidad de Recopilación 869 identificaron a varios individuos armados acercándose al área donde operaban fuerzas israelíes. El comunicado oficial que acompañó la publicación del video detalla que los combatientes en tierra abrieron fuego contra los sospechosos, mientras la Fuerza Aérea atacó bajo la guía de las fuerzas terrestres y eliminó a los terroristas. No se registraron bajas entre las filas israelíes, según informó el parte militar.
Bajo la lente de una mira telescópica, el video divulgado por la Fuerza Aérea de Israel muestra el momento en que un integrante armado de Hezbollah es localizado en las inmediaciones de la zona de seguridad fronteriza. Las imágenes captan cómo el objetivo es seguido dentro del perímetro israelí hasta que, tras recibir la ubicación proporcionada por las fuerzas en tierra, un misil impactó directamente en su posición. En segundos, la silueta del terrorista desaparece de la lente telescópica bajo la columna de humo que se levanta tras el disparo.
Posteriormente, este domingo, las FDI confirmaron que la División 36 mantiene operaciones terrestres “selectivas” en el sur del Líbano para destruir infraestructuras del grupo. El grupo terrorista Hezbollah se sumó a los ataques coordinados por el régimen iraní contra territorio israelí en el marco de la guerra en Medio Oriente. Durante estas acciones, tropas israelíes allanaron varias estructuras militares y hallaron un importante número de armas. La Brigada 7 eliminó a más de 10 miembros de Hezbollah que representaban una amenaza inmediata para el personal israelí, mientras que el equipo de combate de la Brigada Golani localizó un punto de reunión utilizado por la organización, donde se incautaron cohetes, armas y municiones utilizadas en ataques recientes.
En la localidad fronteriza de Misgav Am, al norte de Israel, los servicios de emergencia informaron sobre un ataque con misiles antitanque. El servicio de atención de emergencias de Israel, Magen David Adom, reportó la muerte de una persona y la destrucción de dos vehículos tras el impacto. El ejército israelí confirmó que se detectaron disparos desde el Líbano contra la comunidad, provocando daños y víctimas, según el comunicado oficial.
Pocos minutos después, el ejército israelí informó sobre el lanzamiento de misiles desde Irán hacia territorio israelí, activando los sistemas de defensa y emitiendo alertas de emergencia. El Comando del Frente Interno envió instrucciones a los teléfonos móviles de los habitantes de las zonas afectadas para que se refugiaran en áreas protegidas y no salieran hasta recibir nuevas indicaciones. En el contexto de estas acciones, un bombardeo atribuido al régimen iraní dejó al menos 175 heridos, once de ellos en estado grave, según los servicios de emergencia.
La primera ministra conservadora de Italia, Giorgia Meloni, afronta una prueba política clave en un referéndum de dos días sobre la reforma judicial que arranca el domingo; una votación que se ha transformado en un juicio más amplio sobre su liderazgo, dentro y fuera del país.
Presentada inicialmente como una revisión técnica del sistema de justicia, la reforma ha profundizado las divisiones políticas y ha unificado a la oposición de centroizquierda, convirtiendo el referéndum en un pulso simbólico sobre la fortaleza de Meloni a un año de las elecciones nacionales.
Las encuestas recientes muestran que la contienda está demasiado reñida como para sacar conclusiones, con el bando del “No” ganando impulso en la recta final en un clima polarizado donde la participación podría resultar decisiva.
Lorenzo Pregliasco, analista político y experto en encuestas de YouTrend, señaló que un rechazo de la reforma podría tener un peso político significativo.
“Una posible victoria del ‘No’ enviaría una señal política, debilitando el aura de invencibilidad de Meloni, al tiempo que empujaría a la oposición de centroizquierda a decir que ya existe una alternativa en el país”, dijo Pregliasco a The Associated Press.
Al principio Meloni evitó vincular en exceso su imagen al referéndum, consciente del peligro de que una derrota la debilitara tanto en el país como en el exterior.
Hoy encabeza el gobierno más estable de Italia en años y ha ganado credibilidad entre sus aliados europeos como una líder carismática. Una victoria en el referéndum reforzaría aún más su permanencia en el poder en el plano interno y su posición internacional.
Por eso, a medida que se acercaba la votación y las encuestas se estrechaban, la primera ministra italiana cambió de estrategia y se volcó por completo a la campaña del “Sí”.
Meloni ha endurecido su retórica, acusando a sectores de la judicatura de obstaculizar el trabajo del gobierno en materia de migración y seguridad, y advirtiendo que no aprobar la reforma fortalecería “facciones” judiciales sin rendición de cuentas y pondría en peligro la seguridad de los ciudadanos.
“Si la reforma no sale adelante esta vez, probablemente no tendremos otra oportunidad”, afirmó la mandataria en un acto de campaña la semana pasada. Nos encontraremos con facciones aún más poderosas, jueces aún más negligentes, sentencias aún más surrealistas, inmigrantes, violadores, pedófilos, narcotraficantes siendo liberados y poniendo en riesgo su seguridad”.
Sus advertencias tajantes han suscitado duras críticas de magistrados y del centroizquierda, que sostienen que las reformas erosionarían la independencia judicial y socavarían las garantías constitucionales.
Analistas sostienen que el referéndum también tiene implicaciones internacionales.
La alineación de larga data de Meloni con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes políticamente ventajosa, se ha vuelto cada vez más problemática a medida que su política exterior —en particular la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán— enfrenta un rechazo creciente entre los italianos.
“Meloni se enfrenta a lo que yo llamaría el ‘riesgo Trump’, que consiste en parecer demasiado subordinada al presidente de Estados Unidos, un líder político extremadamente impopular en Italia y en el resto de Europa y que genera mucha desconfianza, incluso entre los candidatos de centroderecha”, indicó Pregliasco.
Una derrota en el referéndum no obligaría a Meloni a dimitir —su mandato se extiende hasta 2027 y ella ha prometido completarlo repetidamente—, pero podría mermar su credibilidad dentro de la Unión Europea, donde se la considera un factor de estabilidad en un entorno a menudo políticamente volátil.
El referéndum se centra en reformas largamente debatidas destinadas a remodelar la estructura del poder judicial italiano.
Una medida clave incluye separar las trayectorias profesionales de jueces y fiscales, impidiéndoles cambiar de función, algo que actualmente está permitido pero rara vez ocurre.
Otro cambio importante concierne al Consejo Superior de la Magistratura, que supervisa los nombramientos y los asuntos disciplinarios de los magistrados. La reforma propone dividirlo en tres cámaras separadas y modificar la forma en que se eligen sus miembros, sustituyendo las elecciones internas por selecciones por sorteo entre jueces y fiscales elegibles.
El choque entre los líderes de derecha de Italia y los magistrados ha marcado la política italiana, y estalló durante los gobiernos del fallecido líder conservador Silvio Berlusconi, quien fue uno de los defensores más firmes de la reforma judicial.
Los partidarios sostienen que los cambios modernizarán un sistema judicial notoriamente lento y reforzarán la rendición de cuentas. Pero los críticos, incluidos magistrados destacados, afirman que la reforma no aborda las prioridades reales y, al mismo tiempo, amenaza la independencia del poder judicial.
Nicola Gratteri, jefe fiscal de Nápoles y magistrado antimafia desde hace mucho tiempo, formuló una de las críticas más contundentes.
“No creo que este gobierno haya implementado las reformas necesarias para que los juicios funcionen de manera más eficaz”, declaró Gratteri a la AP. “En cambio, ha hecho prácticamente imposible combatir los delitos contra la administración pública y abordar los abusos de cuello blanco y la corrupción”.
Mientras los italianos se preparan para votar, el referéndum se erige como uno de los momentos definitorios del mandato de Meloni: una decisión que podría reconfigurar no solo el sistema de justicia, sino también la trayectoria de su gobierno, independientemente del resultado.
Israel registró al menos un muerto y 303 heridos en menos de 24 horas el domingo, según el último balance del Ministerio de Salud israelí. Irán y las milicias libanesas de Hezbollah intensificaron su campaña de bombardeos contra territorio israelí, incluido un ataque con misil de racimo sobre Tel Aviv que dejó 15 heridos.
El recrudecimiento de los ataques comenzó a última hora de la tarde del sábado como represalia directa tras un bombardeo estadounidense contra el centro de enriquecimiento de uranio de Natanz, en Irán. Ya entrada la noche, Irán respondió con un ataque a gran escala contra Dimona, donde se ubican las principales instalaciones nucleares israelíes, y contra la ciudad de Arad, en el sur del país.
Los misiles iraníes alcanzaron ambas localidades, en lo que parece haber sido un fallo de los sistemas antiaéreos israelíes. Las Fuerzas Armadas informaron que investigan por qué las defensas no lograron interceptar el misil balístico sobre Dimona; hubo una respuesta defensiva que no fue suficiente para detener el ataque.
El primer ministro Benjamin Netanyahu reconoció que fue “una tarde muy difícil” y habló con el alcalde de Arad, Yair Maayan, a quien prometió “toda la asistencia necesaria” a nivel gubernamental. “Estamos decididos a seguir atacando a nuestros enemigos en todos los frentes”, subrayó el mandatario israelí.
Entre los incidentes más graves del domingo se registró un ataque con misil balístico sobre Tel Aviv que transportaba una ojiva de bomba de racimo, dispersando submuniciones sobre una amplia zona de la ciudad. El servicio de emergencias Magen David Adom (MDA) atendió a 15 personas heridas, la mayoría con lesiones leves.
Cuatro de los siete heridos trasladados al Hospital Tel Aviv Sourasky —Ichilov— se encontraban en condición moderada, según informó el centro médico. MDA reportó que el caso más grave correspondía a un hombre de 53 años que fue alcanzado por la onda expansiva en Tel Aviv.
Otros 14 heridos fueron trasladados a hospitales en buen estado, de acuerdo con MDA.
Desde las 06:00 horas del domingo, el Ejército israelí confirmó hasta cuatro declaraciones de alerta nacional por ataques de misiles iraníes contra el centro y el sur del país. En paralelo, el servicio de Emergencias israelí confirmó al menos un fallecido en el norte del país durante un bombardeo de Hezbollah, que la organización terrorista libanesa afirmó haber dirigido contra posiciones militares israelíes utilizadas como base de operaciones en el sur de Líbano.
Irán anunció además ataques contra el aeropuerto Ben Gurion utilizando un nuevo modelo de dron denominado ‘Arash 2’, descrito por un portavoz militar iraní como “más avanzado y destructivo” que sus predecesores, con un alcance de 2.000 kilómetros, pequeño tamaño, fabricación rápida y capacidad para evadir radares. El Ejército de Israel no se pronunció al respecto.
Desde el inicio de las operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, el Ministerio de Salud israelí acumula un total de 4.564 heridos hospitalizados.
En respuesta a los ataques, Israel lanzó una ofensiva contra infraestructuras esenciales iraníes. El ministro del Petróleo de Irán, Mohsen Paknejad, confirmó que los ataques tuvieron como objetivo instalaciones de transporte y plantas desalinizadoras de agua, dejando partes de la red de distribución destruidas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum a Irán a través de su plataforma Truth Social, amenazando con destruir sus centrales eléctricas si Teherán no reanuda la libre circulación por el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
La agencia semioficial iraní Mehr respondió publicando un mapa regional que señalaba múltiples objetivos de infraestructura eléctrica en países vecinos, entre ellos instalaciones en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, con el mensaje: “Despidanse de la electricidad”.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, declaró que la infraestructura energética regional se ha convertido en un “objetivo legítimo” para Irán y advirtió que cualquier ataque a sus instalaciones provocará “un aumento prolongado de los precios del petróleo”.
El Consejo de Cooperación del Golfo reiteró su condena a los ataques iraníes y llamó a Teherán a abstenerse de golpear la infraestructura regional.
—En “The Shallows” usted sostiene que el entorno digital tiende a debilitar la concentración prolongada y la lectura profunda, ¿qué cambios observa en nuestra forma de leer y pensar y hacia dónde cree que se dirige esa transformación?
—Escribí The Shallows en 2010. Mi tesis es que la tecnología —el hecho de estar permanentemente en línea— nos condiciona a pensar de modo disperso. Hoy tenemos que procesar grandes cantidades de información procedente de fuentes muy diversas y hacerlo a gran velocidad, de modo que terminamos entrenándonos en el pensamiento superficial para seguir el flujo. Esos procesos se han intensificado en los 16 años desde entonces: al pasar de laptops y computadoras de escritorio a teléfonos móviles y al expandirse las redes sociales, la tecnología ha privilegiado ráfagas breves y superpuestas de información. En suma, hemos construido un entorno que recompensa lo superficial y deja escaso espacio para un pensamiento más profundo, reflexivo y contemplativo.
—Usted ha argumentado que el cerebro humano se adapta a los medios que utiliza. ¿Cómo interviene la neuroplasticidad en los cambios cognitivos asociados al uso intensivo de internet?
—Nuestra mente es maleable a lo largo de toda la vida; eso es la neuroplasticidad. El cerebro se adapta físicamente al entorno en que piensa: optimiza su funcionamiento según aquello a lo que prestamos atención. Al habituarnos a internet, las redes sociales y los teléfonos, entrenamos al cerebro para absorber fragmentos de información con rapidez, y por eso deja de ejercitar el pensamiento concentrado. Los seres humanos somos distraíbles por naturaleza y hay que entrenar la atención; si no lo hacemos, las conexiones sinápticas que sostienen la concentración se debilitan y se refuerzan las que favorecen un pensamiento veloz pero superficial.
—La cultura del libro estuvo asociada durante siglos a prácticas como la lectura prolongada, la concentración y la construcción de argumentos complejos. En el ecosistema digital caracterizado por fragmentación, velocidad y “multitasking” ¿qué tipo de mente cree que se está formando?
—No creo que estemos formando una mente literaria. Durante casi 500 años el libro impreso fue el medio principal: una página presenta texto sin distracciones y actuaba como un escudo frente al ruido del entorno. La pantalla, en cambio, no aísla; es una máquina de distracción: feeds, botones, aplicaciones y constantes interrupciones. Hemos sustituido una tecnología de concentración y enfoque —la página impresa— por otra que fragmenta y fomenta el pensamiento caótico. Ese cambio no es menor: altera la forma en que la mente procesa la información y está influyendo en la cultura y en las actividades intelectuales contemporáneas.
—Daniel Kahneman mostró que el pensamiento reflexivo depende de condiciones cognitivas muy específicas: tiempo, concentración y continuidad. Si el entorno digital tiende a erosionar esas condiciones, ¿cómo cambia la manera en que las sociedades piensan colectivamente?
—Kahneman distingue entre dos modos de pensar: uno rápido e instintivo y otro lento, deliberado y que requiere tiempo y continuidad. Si el entorno digital erosiona esas condiciones, la sociedad retrocede hacia el pensamiento instantáneo: más sesgado, menos racional y menos reflexivo. Colectivamente, eso se traduce en mayor tribalismo, más vulnerabilidad a prejuicios y una menor capacidad para la deliberación y la razonabilidad.
INTERNET Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA MENTE. “A medida que, como individuos y como sociedad, retrocedemos hacia una forma de pensar más instintiva y acelerada, también nos volvemos más susceptibles a los sesgos”. (FOTO PABLO CUARTEROLO)
—En el ecosistema digital la atención se ha convertido en un recurso económico disputado por las plataformas. ¿Qué consecuencias tiene vivir en un entorno diseñado para capturar continuamente nuestra atención?
—La disputa por la atención existe desde siempre en los medios, pero nunca habíamos tenido un sistema tan invasivo como las redes sociales, que nos acompañan todo el día. A diferencia de la televisión o el periódico, que ocupan momentos del día, los dispositivos móviles mantienen la presencia digital permanente y ceden paulatinamente el control de nuestra atención a empresas y algoritmos. La pregunta fundamental es: ¿soy yo quien decide a qué prestar atención o son la tecnología y las empresas las que la determinan? Si respondemos con honestidad, vemos el enorme poder que esas compañías ejercen al alimentarnos con flujos constantes de información que guían nuestra mirada en lugar de permitirnos gobernar nuestra propia mente.
—Si durante siglos el conocimiento dependía en gran medida de la memoria, hoy parece depender cada vez más de la posibilidad de acceso inmediato a la información. ¿Cómo transforma esto la relación entre memoria, conocimiento y pensamiento?
—Siempre hubo pros y contras entre confiar en la memoria biológica o en tecnologías externas como libros o computadoras; el acceso a acervos ajenos es uno de los fundamentos de la civilización. El problema surge cuando delegamos la memoria sin pasar por la consolidación que requieren los procesos cerebrales: perdemos las conexiones y asociaciones que se forman al memorizar hechos y experiencias. El verdadero poder del pensamiento no es solo el acceso inmediato a datos —algo en lo que internet destaca— sino la capacidad de tejer asociaciones complejas entre esos datos, lo que aporta contexto, creatividad y crítica. Si externalizamos la memoria, ganamos acceso superficial a información aislada, pero perdemos la riqueza contextual que sostiene el conocimiento profundo.
—Muchos lectores describen hoy una creciente dificultad para sostener la atención en textos largos. Más allá de la experiencia individual, ¿cree que estamos ante una transformación cultural más profunda en la forma de leer?
—Sí, creo que es una transformación cultural profunda. Partí de mi propia experiencia: como escritor y usuario frecuente de la web noté que me costaba concentrarme en libros y artículos largos. Pasar mucho tiempo en ese entorno digital me entrenó para no fijarme y para absorber información rápidamente. Para cultivar la lectura profunda hace falta concentrarse en un texto complejo durante periodos largos; si uno salta constantemente entre fragmentos, emails y mensajes, nunca se aprovecha el potencial de la lectura sostenida. No solo leemos menos en profundidad que hace décadas, sino que corremos el riesgo de perder la habilidad misma de sumergirnos en lecturas prolongadas, una dimensión clave de la cultura intelectual.
—Gran parte de la cultura intelectual moderna se construyó alrededor de libros y textos extensos capaces de desarrollar argumentos complejos. En un ecosistema dominado por fragmentos informativos, ¿cómo se reorganiza hoy esa cultura?
—La autoridad informativa tiende a recaer hoy en quienes captan la atención rápidamente y logran viralidad. Ese contenido suele ser emotivo, exagerado o extremo, y por eso privilegiamos el gancho inmediato —un título sensacional o una imagen intensa— por encima de argumentos profundos y razonados. En consecuencia, el sistema mediático actual recompensa con frecuencia el espectáculo más que la razón y la discreción.
—En lugar de desaparecer, ¿podría el libro adquirir un nuevo valor cultural precisamente porque ofrece algo que el ecosistema digital no reproduce: una experiencia de atención sostenida?
—El libro puede adquirir un valor distinto: no necesariamente como forma dominante de transmisión cultural, pero sí como refugio frente al flujo dominante de las pantallas. Mucha gente percibe que pierde algo al estar constantemente distraída y busca en la lectura o en formatos analógicos una forma de escapar. Eso es positivo, pero también subraya el cambio cultural que hemos vivido: que un sector opte por experiencias contemplativas no impide que los medios digitales continúen imponiéndose como canal cultural principal.
—La cultura del libro no solo organizó la lectura, también estructuró instituciones como la universidad, el ensayo o la crítica intelectual. ¿Qué ocurre con esas formas culturales en un entorno dominado por flujos digitales de información?
—Es cada vez más difícil lograr que los estudiantes ejerciten formas concentradas y atentas de lectura y estudio. Muchos docentes —y hablo desde mi experiencia en Estados Unidos, aunque es un fenómeno global— saben que el libro compite por la atención con las apps del teléfono y, por eso, adaptan métodos y expectativas: reducen exigencias de lectura tranquila y aceptan el nuevo entorno de distracción. Todos nos adaptamos: docentes, estudiantes y sistemas educativos. Podemos volvolarnos muy hábiles en absorber y transmitir información con rapidez, pero a costa de perder la profundidad que, tradicionalmente, se consideraba central en una educación verdaderamente formadora.
LECTURA, CULTURA Y CONOCIMIENTO EN LA ERA DIGITAL. “Pensamos que nos estábamos librando de la mediación, pero en realidad nos hemos sometido a una forma de mediación nueva y aún más poderosa, la que ejercen los algoritmos de plataformas”.
—Escuché una frase suya que dice que Google nos vuelve más estúpidos. Creo que esto podría extenderse a las redes sociales. ¿Podrías compartir con nuestra audiencia tu idea de que este tipo de herramientas nos vuelve más estúpidos?
—Cuando llegaron Google e internet, y más tarde las redes sociales, se pensó que más información y más conexiones nos harían más inteligentes y sociales. Sin embargo, sostengo que ocurrió lo contrario: la sobrecarga informativa nos ha hecho más distraídos, superficiales y menos capaces de abordar cuestiones complejas. De igual modo, las redes sociales han erosionado ciertas habilidades sociales al convertirnos en productores constantes de contenido y en gestores permanentes de nuestra propia apariencia pública. En resumen, la abundancia de información y estímulos nos vuelve pensadores más superficiales —más estúpidos, si queremos ser directos— y reduce nuestra habilidad para relacionarnos con profundidad.
—La inteligencia artificial generativa ha comenzado a producir textos, imágenes y conocimiento de manera automatizada. ¿Cree que esta nueva etapa de automatización puede transformar también la forma en que las sociedades producen y transmiten conocimiento?
—Aún no sabemos cómo evolucionará la IA generativa ni cuáles serán sus consecuencias finales, pero ya está cambiando dos actividades centrales: la lectura y la escritura. Hoy podés introducir un libro o un artículo en un chatbot y obtener un resumen rápido; y podés pedirle a ChatGPT, Claude, Gemini, Copilot u otros que redacten por vos. Eso plantea una decisión crucial: ¿valoramos lo suficiente la lectura y la escritura como prácticas intelectuales para asumir la responsabilidad de realizarlas nosotros mismos, o las delegamos a máquinas? Temo que, como con internet y los smartphones, elegiremos el camino de menor resistencia y usaremos la IA para leer y escribir, perdiendo una fuente esencial de profundidad intelectual y de riqueza personal.
—Buena parte de la conversación pública contemporánea se trasladó a las plataformas digitales. Durante mucho tiempo los diarios canalizaban ese intercambio a través de secciones como las cartas de lectores, que implicaban un proceso editorial de selección y jerarquización. Con las versiones online y la posibilidad de comentar directamente los artículos publicados, esa mediación prácticamente desapareció. ¿Cómo cree que esta mediación tecnológica está transformando la esfera pública contemporánea?
—Al principio pensamos que internet eliminaba la mediación editorial y abría la voz a todos, pero lo que ocurrió fue un cambio de mediadores: los editores fueron sustituidos por algoritmos que deciden qué mostrar entre miles de millones de mensajes. Aunque el viejo sistema no era perfecto, imponía cierto orden y control de calidad; los algoritmos, en cambio, tienden a enfatizar extremismo, superficialidad y mensajes emotivos que apelan a sesgos. En la práctica, nos hemos sometido a una mediación nueva y mucho más poderosa —la de Meta, Google, X y otras plataformas— que, con frecuencia, resulta más dañina para el discurso público que los antiguos mediadores.
—En “The Glass Cage” usted advierte que cuando delegamos demasiadas tareas en sistemas automatizados corremos el riesgo de perder habilidades. En campos como la aviación o la medicina se ha estudiado un fenómeno conocido como “automation complacency”: cuando los sistemas automatizados funcionan durante mucho tiempo sin fallas, los humanos tienden a confiar tanto en ellos que pierden la capacidad de intervenir críticamente cuando algo sale mal. ¿Ve un riesgo similar en la relación cotidiana que estamos desarrollando con los sistemas digitales y los algoritmos?
—La automatización es beneficiosa cuando delegamos tareas que ya dominamos, porque eso nos permite desarrollar habilidades superiores. El problema surge con la complacencia: si dependés tanto del sistema que no practicas ni mantienes tus propias capacidades, cuando algo falla no podés intervenir. Lo vemos en pilotos que confían en el piloto automático y pierden conciencia situacional, o en médicos que delegan en lecturas automatizadas. Con la IA ocurre lo mismo a un nivel intelectual: si confiamos en sistemas para informarnos, escribir y pensar, dejamos de cuestionar y perdemos la capacidad crítica. Por eso es esencial entender los límites de la automatización y no delegar íntegramente el pensamiento en la máquina.
—En “Superbloom” usted sugiere que el aumento de las tecnologías de comunicación no necesariamente produce mayor comprensión entre las personas. ¿Por qué la comunicación permanente puede generar, en algunos casos, el efecto contrario?
—En The Shallows y The Glass Cage abordé cómo la distracción y la automatización erosionan el pensamiento profundo; en Superbloom me ocupo de los efectos sociales y políticos de la saturación informativa. Pensábamos que democratizar la expresión reforzaría la democracia, pero con frecuencia sucede lo contrario: la lógica de la atención premia mensajes emocionales y rápidos, lo que favorece cultos a la personalidad y candidatos que operan como influencers. Eso desplaza la deliberación reflexiva que sería la mejor guía para elegir representantes y enfrentar problemas complejos.
—Las redes sociales tienden a amplificar emociones rápidas como la indignación, el miedo o la ansiedad. ¿Qué efectos tiene esa dinámica en la conversación pública? Podría ser, al mismo tiempo, algo similar a lo que produjo la radio en los años 30 en Alemania con el surgimiento de Hitler.
—El caso de la década de 1930 es ilustrativo: los nazis tomaron el control de la radio y distribuyeron receptores baratos sintonizados con emisiones oficiales. Cualquier medio nuevo puede servir para desafiar al poder o para reforzarlo si quienes detentan el poder lo controlan; la radio y la televisión ya lo demostraron, y hoy internet y las redes sociales repiten esa dualidad. Pueden facilitar la disidencia, pero también convertirse en máquinas de propaganda cuando son apropiadas por fuerzas políticas.
—El psicólogo social Jonathan Haidt ha vinculado el uso intensivo de redes sociales con el aumento de ansiedad y polarización entre los jóvenes. ¿Cómo interpreta ese fenómeno desde su análisis de la cultura digital?
—Haidt y otros estudios indican que, especialmente para los jóvenes, el entorno de las redes puede ser desorientador y agravar problemas de identidad y salud mental. Eso plantea preguntas serias sobre la conveniencia de que los adolescentes tengan smartphones o cuentas en redes, o de si los teléfonos deberían permitirse en las escuelas. Las redes empujan a presentarse permanentemente ante los demás y a convertir la vida en contenido, lo que genera ansiedad social. Los datos sobre mayor soledad, depresión y ansiedad en jóvenes son preocupantes y reflejan un impacto que también se extiende a los adultos.
—En “Superbloom” usted escribe que, frente a la saturación comunicativa del mundo digital, “necesitamos practicar más actos deliberados de excomunicación”. ¿Qué significa exactamente esa idea y qué tipo de relación con la tecnología propone?
—En Superbloom propongo actos deliberados de “excomunicación”: retirarse de la exposición continua del mundo digital. La tecnología nos distancia del mundo físico y sensorial, y eso empobrece la vida. Excomunicarse implica pasar buena parte del día sin pantallas, redes ni teléfonos, y restablecer una interacción sensorialmente rica con personas y cosas reales. Es un retiro intencional que permite vivir de forma más plena que el refugio constante en el mundo espejo creado por las pantallas.
—La expansión de las tecnologías digitales multiplicó las formas de conexión entre las personas, pero en paralelo muchos estudios registran un aumento de la soledad. ¿Cómo interpreta esa paradoja?
—La paradoja surge porque sustituir la interacción presencial por la mediada reduce la satisfacción. Podemos estar en contacto con más gente y socializar todo el tiempo, pero la interacción por pantalla es una sombra de la experiencia cara a cara: falta lenguaje corporal, matices y atención plena. Esa diferencia explica por qué, aun conectados permanentemente, muchas personas se sienten más aisladas.
—A lo largo de la historia, tecnologías como la imprenta o el telégrafo, la radio en la década de los 30 como hablábamos recién, no solo ampliaron la circulación de información, sino que transformaron profundamente la cultura y la organización social. ¿La revolución digital representa una ruptura comparable o introduce un tipo de transformación cualitativamente distinto?
—La llegada de la radio y la televisión fue un cambio dramático; la revolución digital no es necesariamente más radical, pero sí comparable en magnitud. La diferencia clave es que hoy la comunicación masiva se personaliza: grandes empresas como Google o Meta producen contenidos masivos que, gracias a los algoritmos, se adaptan a cada individuo. Ya no compartimos experiencias mediáticas comunes; cada persona recibe una versión distinta, cuidadosamente diseñada para captar su atención. Es otra transformación mediática muy grande, con efectos dramáticos pero diferentes a los de hace un siglo.
—En “Superbloom” usted examina la historia de las tecnologías de comunicación. ¿Qué patrones se repiten cuando aparece un nuevo medio y reconfigura la vida social?
—Un patrón recurrente es que las consecuencias no deseadas suelen superar a las previstas. La gente imaginó usos distintos para tecnologías previas y la realidad fue otra. Con la IA y otras herramientas sucede lo mismo: esperamos soluciones técnicas a problemas sociales y a menudo obtenemos efectos contrarios. La lección es mantener escepticismo: no significa rechazar la tecnología, sino usarla con disciplina, preguntarnos para qué sirve realmente y someter su adopción a evaluación institucional y política.
—En “The Big Switch” usted compara la revolución digital con la electrificación de la industria: un momento en que la energía dejó de generarse localmente y pasó a distribuirse a través de grandes redes. Cuando la computación adopta esa misma lógica de infraestructura, ¿qué cambia en la economía, el poder tecnológico y la cultura?
—La analogía con la electrificación muestra cómo una infraestructura compartida centraliza el poder. La computación en la nube ha desplazado capacidades antes locales hacia centros de datos controlados por gigantes tecnológicos. Eso transforma la dinámica del poder: en vez de descentralizar el control sobre la información, la infraestructura en nube ha concentrado poder económico e informacional en manos de unos pocos operadores que influyen en la política, la vida social y la circulación del conocimiento.
—Pero en relación con esto, internet nació como una red descentralizada, pero el poder digital se ha concentrado en unas pocas plataformas capaces de organizar la información, la comunicación y la atención de miles de millones de personas. ¿Qué consecuencias culturales y políticas tiene esa concentración?
—Económicamente, ha intensificado la centralización y la acumulación de riqueza; en Estados Unidos observamos una concentración de poder y riqueza que recuerda a fines del siglo XIX. Personas con enorme capital —Elon Musk, Jeff Bezos, Sam Altman— han visto que su riqueza les otorga influencia política. Está surgiendo una nueva clase tecnocrática que ejerce poder sobre la política y la vida cotidiana. Históricamente, esas concentraciones suelen provocar reacciones y demandas de cambio; no me sorprendería que ocurriera lo mismo ahora.
—El investigador bielorruso Evgeny Morozov ha criticado lo que llama el “solucionismo tecnológico”: la tendencia, muy presente en Silicon Valley, a tratar problemas sociales complejos como si fueran simplemente problemas técnicos que pueden resolverse con una aplicación o un algoritmo. ¿Comparte ese diagnóstico sobre la cultura tecnológica contemporánea?
—Comparto la crítica de Morozov: el solucionismo es real y peligroso. La idea de que los tecnólogos resolverán con más tecnología todos los problemas que genera la tecnología soslaya la necesidad de instituciones políticas y sociales que evalúen y regulen. Delegar decisiones sociales a ingenieros sin contexto cultural suele agravar los problemas. Necesitamos que las instituciones democráticas formen parte de la evaluación y el diseño de soluciones tecnológicas.
—Silicon Valley siempre promovió la idea de que la tecnología ampliaría automáticamente la libertad, la creatividad y la democracia. A la luz de lo que vemos hoy, ¿qué aspectos de esa narrativa le parecen más problemáticos?
—El error fue confundir una propiedad técnica con un resultado social. Pensamos que la descentralización técnica de la red se traduciría en descentralización y democratización social; en cambio, la realidad ha sido la concentración de poder informativo y económico en pocas empresas. Esa vasta red global, en lugar de dispersar el control, ha favorecido la creación de monopolios informativos con un poder enorme sobre el flujo de información. No deberíamos confundir las características técnicas con las consecuencias sociales.
Desde el peronismo gobernante -tanto sus funcionarios como otros de sus referentes-, políticos de distintas tendencias, jefes militares, sindicalistas de la CGT y las 62 Organizaciones, empresarios, jefes de organizaciones armadas, diplomáticos, representantes eclesiásticos y periodistas tuvieron su protagonismo durante aquellos días previos al golpe. Y muchos de ellos, en lo que siguió.
En el centro de la escena, en primer lugar, la presidenta María Estela Martínez de Perón y sus colaboradores más cercanos, el secretario legal y técnico de la Presidencia Julio González y los integrantes de su último gabinete, entre los que se destacaban los ministros de Defensa, José A. Deheza; del Interior, Roberto Ares; de Economía, Emilio Mondelli; de Trabajo, Miguel Unamuno y de Relaciones Exteriores, Raúl Quijano. También había participado en uno de los últimos gabinetes, en Trabajo, Carlos Ruckauf.
Otros dirigentes de peso que habían integrado el gobierno, como Ángel Federico Robledo, Antonio Cafiero, Ernesto Corvalán Nanclares y Manuel Arauz Castex, habían quedado en el camino. En el justicialismo, Italo Lúder, presidente provisional del Senado y segundo en la línea sucesoria, y Nicasio Sánchez Toranzo, presidente de la Cámara de Diputados, acompañaban la vigilia desde el Congreso. Atentos al desenlace y con participación activa en el desarrollo de los acontecimientos podían ubicarse los gobernadores de la provincia de Buenos Aires, Victorio Calabró, y de La Rioja, Carlos Menem.
Los principales líderes sindicales conformaban la segunda línea de sostén del gobierno, encabezados por Lorenzo Miguel, jefe de las 62 Organizaciones y líder del gremio metalúrgico. Casildo Herreras, el titular de la CGT, había desaparecido de escena días antes, cuando partió rumbo a Uruguay. Otros dirigentes, como Jorge Triaca y Ramón Baldassini mantendrían una posición expectante. Y otros, correrían peor suerte. Como el combativo René Salamanca, de Smata Córdoba, que fue secuestrado y asesinado por fuerzas de seguridad el mismo 24 de marzo. Y Oscar Smith, de Luz y Fuerza Capital, secuestrado el 11 de febrero de 1977 y desaparecido a manos de una patrulla militar clandestina.
Entre los dirigentes políticos de la oposición se destacaban Ricardo Balbín, líder de la UCR, Oscar Alende, del Partido Intransigente, el ex presidente Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, desde el MID, Francisco Manrique, del partido Federal, Álvaro Alsogaray, del partido Nueva Fuerza, y Rafael Martínez Raymonda, del Partido Demócrata Progresista, advirtiendo sobre la gravedad de la crisis. Raúl Alfonsín, líder del Movimiento de Renovación y Cambio del radicalismo, era otra voz de referencia de la oposición más frontal, tanto frente al gobierno de Isabel Perón como ante el inminente golpe militar.
Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas mantenían interlocución directa con la Presidenta y sus colaboradores, y tras el derrocamiento, se hacen cargo del Gobierno como miembros de la Junta Militar. Días después, Videla sería designado Presidente de la Nación por la propia Junta de Comandantes en Jefe. En la segunda línea de los militares con actuación protagónica aparecen Luciano Benjamín Menéndez, Santiago Omar Riveros, Guillermo Suárez Mason, Ramón Camps y Albano Harguindeguy, entonces segundo jefe del estratégico I Cuerpo del Ejército, nombrado en los días finales del gobierno de Isabel al frente de la Policía Federal con autorización de asistir a las reuniones de gabinete y luego, instalada la dictadura, designado ministro del Interior.
José López Rega, el ex hombre fuerte y “monje negro” del gobierno de Perón-Isabel Perón, como ministro de Bienestar Social y cerebro de la banda parapolicial conocida como “Triple A”, ya no se encontraba en Argentina.
Había huido del país ocho meses antes, el 19 de julio de 1975, tras el estallido social contra el “Rodrigazo” y la presión de las Fuerzas Armadas y el propio sindicalismo peronista.
Entre los jefes de las organizaciones armadas,Mario Eduardo Firmenich era el máximo líder de Montoneros. Había pasado a la clandestinidad en septiembre de 1974 y mantenía una fuerte hostilidad con el gobierno de Isabel Perón. Se le atribuye una visión según la cual el golpe era considerado un “paso necesario” o inevitable para “agudizar las contradicciones sociales y acelerar un proceso revolucionario”. Lo secundaban Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja. La otra organización guerrillera, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era liderada por Mario Santucho y Benito Urteaga, que mueren en un enfrentamiento con fuerzas del Ejército el 19 de julio del 76.
Los principales referentes de la Iglesia tuvieron también una actuación relevante en los acontecimientos de la época. Raúl Primatesta, arzobispo de Córdoba, asumiría luego como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cargo que ocupaba Adolfo Tortolo. Victorio Bonamín, vicario castrense, y Pio Laghi, el nuncio apostólico, mantenían contacto permanente con los jefes militares. Otros, como los obispos Vicente Zaspe, Jaime de Nevares y Enrique Angelelli, sostendrán su actividad pastoral denunciando las violaciones a los derechos humanos previas y posteriores a la instalación de la dictadura. El 4 de agosto del ‘76, Angelelli fue asesinado, mientras regresaba de El Chamical a la ciudad de La Rioja.
Robert Hill, embajador de Estados Unidos en Argentina entre 1973 y 1977, desempeñó un papel de observador estratégico y facilitador diplomático en los días previos y posteriores al 24 de marzo de 1976. Semanas antes de la fecha, Hill envió cables secretos a Washington detallando los planes de los militares.
En el documento “Immediate 4675”, predijo con exactitud que Videla sería presidente, el Congreso sería cerrado e Isabel Perón detenida. Hill mantuvo encuentros con líderes militares como el almirante Emilio Massera, quien le confirmó el 16 de marzo que “se harían cargo muy pronto” del gobierno. Hill incluso rechazó una petición de los militares para reunirse con el entonces secretario de Estado Henry Kissinger antes del golpe, argumentando que tal encuentro podría malinterpretarse como una instigación directa.
José Alfredo Martínez de Hoz fue uno de los referentes empresariales más relevante de esos días. En 1976 era presidente de Acindar y líder del Consejo Empresario Argentino (CEA). Fue el mentor del plan económico del Proceso de Reorganización Nacional y asumió como Ministro de Economía el 2 de abril de 1976.
El periodista británico Robert Cox, director del diario Buenos Aires Herald fue una de las pocas voces que desafió las órdenes militares de no informar sobre la represión ilegal, secuestros y desapariciones antes y después del golpe del 24 de Marzo. Decidió publicar cada caso de desaparición que contara con un respaldo legal (como un hábeas corpus), convirtiendo al Herald en un refugio para las denuncias de familiares de víctimas. Andrew Graham-Yooll, cronista del Herald, trabajó junto a Cox documentando la violencia política y las desapariciones desde antes del golpe hasta que fue forzado al exilio debido a las amenazas de muerte.
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